Me baso en el documento de propuestas



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En diciembre de 2011, la directora del IES María Moliner de Laguna de Duero se dirigió a los padres/tutores de los alumnos para informarnos del proceso de Autoevaluación propuesto por la Consejería de Educación y pidiendo nuestra participación. Ya que soy madre de dos alumnas pero, además, profesora y autora de libros de metodología, expresé mi interés en participar pero cuando llegó el momento y me conecté a Internet, mi decepción fue mayúscula. No podía creer que el cuestionario fuera tan sumamente pobre aunque, por otro lado, me pareció un reflejo de uno de los grandes problemas de nuestro tiempo: ya nadie tiene que redactar nada, todas las opiniones se limitan a meras cifras ¿De verdad creen que es posible sacar unas conclusiones reales de una serie de preguntas donde la única respuesta exigida es rodear un número entre 1 y 10?

Completé el cuestionario pero me dejó muy mal sabor de boca así que decidí dirigirme personalmente a Vd. con una serie de reflexiones personales sobre el estado actual de la enseñanza-aprendizaje en este país desde la perspectiva de una persona que ha estudiado en Inglaterra e impartido clases en España en todos los niveles desde pre-escolar hasta programas de Máster y a quien la Educación le importa mucho sobre todo después de haber leído las ‘Propuestas para el Anteproyecto de Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa’ de 9 de julio de este año y la posterior presentación del anteproyecto el día 21 de septiembre. Tengo la esperanza de que estas reflexiones se tengan en cuenta a la hora de debatir la nueva ley.

Me baso en el documento de propuestas:

Punto 1.2. Debilidades del sistema

Tasas altas de abandono educativo temprano…

Tasas bajas de alumnos excelentes…

Creo que los dos problemas vienen unidos a la obligatoriedad de estudiar ciertas (y, en mi opinión, demasiadas) asignaturas. A un alumno se le puede dar bien un campo de estudio pero, forzosamente, tiene que estudiar una serie de asignaturas que le cuestan e, incluso, crean rechazo. Es menos probable que un alumno abandone los estudios si puede elegir las asignaturas. Por otro lado, la obligatoriedad y amplitud de asignaturas hace que haya menos alumnos brillantes. Por ejemplo, a muchos alumnos se les dan mejor las ciencias que las letras pero en el Bachillerato tienen que dedicar mucho tiempo y esfuerzo a asignaturas tales como Filosofía, Lengua, Inglés y Sociales en detrimento de asignaturas como Matemáticas, Física, o Biología. En otros países, se habrían especializado y estoy segura de que la nota media subiría porque hacen lo que les gusta y se les da bien y no tienen el lastre de lo que les cuesta. Esta misma falta de especialización y énfasis en las letras en la PAU provoca casos como el de un alumno que sacó un 8 en Biología en la prueba de junio de este año pero que no puede acceder a la carrera de Biología porque hizo un mal comentario de texto. Incluso podría darse el caso de que, en Medicina, acceda a la carrera un alumno más brillante en Lengua y Filosofía que en Biología y Química.

Para entender mejor mi argumento, considere el caso de Usain Bolt. Es el corredor más veloz de la historia. Sin embargo, si se le obligara a hacer salto de altura, pértiga o, incluso, natación sincronizada, ya no sería el atleta brillante y, estadísticamente hablando, podría tener mejores resultados cualquier velocista de cualquier nacionalidad que sólo se centrara en su especialidad.

Teniendo en cuenta lo expuesto, apoyo la propuesta expresada en el apartado 1.3.:



Todos los estudiantes poseen talento, pero la naturaleza de este talento difiere entre ellos: el sistema educativo debe reconocerlos y potenciarlos, ofrecerles las trayectorias más adecuadas a sus fortalezas…

Sin embargo, temo que propuestas como las del apartado 2.2.: canalizar una proporción mayor…, adelantar la elección…., reconocer las diferentes aptitudes… sirvan para restar a un alumno con ciertas dificultades la posibilidad de seguir por la vía académica. Por ejemplo, puede haber un alumno a quien los idiomas se le den realmente mal. Como no aprueba el inglés, no aprueba la reválida y, por tanto, podría verse obligado a pasar a la formación profesional en vez de dejarle estudiar las ciencias sin el idioma. No todos los científicos tienen que dominar los idiomas (para ello están los intérpretes y los traductores). La formación profesional no puede ser la única manera de optimizar el desarrollo de las capacidades.



Punto 4.1. Datos

Uno de los aspectos más llamativos del estudio comparativo con los demás países es lo que se denomina las diferencias en el nivel de ‘lectura’. Se habla de aumentar las horas dedicadas a las materias instrumentales y, sin embargo, parece que se olvida de lo más obvio: lo que más falla no es el número de horas dedicadas a la asignatura, sino el contenido de las clases de Lengua y Literatura. Aquí se dedica gran parte de la clase a analizar frases sintácticamente y morfológicamente, cosa que no se hace en otros países y, sin embargo, no se pide que los alumnos redacten ni se les enseña a hacer los distintos tipos de escritos.

En mi opinión, otra cuestión es la poca importancia que se da a la ortografía. ¿Por qué ya no se obliga al alumno a copiar de nuevo las palabras mal escritas? El tema de los deberes en Primaria es también debatible. Dar mucha importancia al trabajo de casa crea, demasiado pronto, diferencias entre los alumnos que cuentan con ayuda en casa y los que no. Y, desde luego, creo que los deberes nunca pueden consistir en hacer en casa lo que no ha dado tiempo de hacer en clase, pero leer, memorizar vocabulario, o poemas están al alcance de todos y tiene una función práctica.

Hay una realidad en estos tiempos y es que los niños viven rodeados de altas tecnologías que facilitan casi en exceso la investigación. Es muy fácil acceder a toda clase de información y más fácil todavía presentar un trabajo a base de copiar y pegar. Creo que sería recomendable aconsejar a los profesores pedir que todos los trabajos se entregasen escritos a mano. Aunque copien palabra por palabra lo que previamente han sacado de la pantalla, al menos se fijan en lo que han escrito y aprenden a esforzarse. También conviene que se usen las bibliotecas de los centros escolares: enseñar a localizar los libros y consultarlos.

Creo que sería útil que una parte de la programación se centrara en las técnicas de estudio: enseñar a hacer un buen resumen, un buen esquema. Así, lo que aprenden les servirá para afrontar toda su escolarización. De hecho, y citando a Alfonso García, profesor jubilado, en un artículo publicado en el suplemento dominical de El País de 9 de septiembre de 2.012:

Lo que sí debemos hacer todos, a pesar de los recortes, es que la educación sea un pilar que realmente otorgue fuerza y futuro. Especialmente en Bachillerato, no es tanto conocimiento como anclaje de futuros conocimientos.

Por otro lado, en las clases de Literatura, se estudian las características de los distintos géneros y épocas literarios pero se leen muy, muy pocos libros y, muchas veces, si se llega a leer un libro, es una versión abreviada. Además, se profundiza muy poco en los textos. Entre otros trabajos, he sido profesora de la Universidad de Valladolid y, cuando leí un libro de Graham Greene CON mis alumnos, una alumna (de quinto de carrera, o sea, con muchos años de escolarización a sus espaldas) me comentó que había aprendido a leer conmigo. Tengo que confesar que cuando cuidé el examen de una compañera que impartía Literatura y vi que el examen consistía en describir la vida de un autor, me di cuenta de que a lo mejor ella tenía razón. Está muy bien que se sepa de la vida de un autor pero ¿por qué no pedir a los estudiantes que escriban sobre cómo su vida se refleja en el texto en vez de hacer una redacción de memoria?

En cuanto al uso de la memoria, creo que hay que evitar que los conocimientos puedan demostrarse sólo reproduciendo una serie de datos pero, a la vez, creo que hay que huir del rechazo hacia la memorización. Antiguamente, teníamos que aprendernos poesías, citas, fragmentos de textos literarios, lo que está, a mi entender, muy bien. Ejercita la memoria pero también sirve para aumentar nuestro conocimiento de expresiones literarias, y para ayudar a darnos cuenta de la sonoridad de la lengua.

Punto 4.2.

Sobre las tres propuestas del apartado 4.2., lanzo las siguientes reflexiones:



-concentrar esfuerzos en materias instrumentales ESO.

Sí, pero no sólo para salir bien parado en las listas de PISA sino para darles herramientas que les sirvan tanto para las demás asignaturas como para la vida misma (aprender a hacer esquemas, reclamaciones, interpretar un libro de instrucciones…). Después de todo, si una asignatura es instrumental, se debería impartir por su propia naturaleza e importancia no para que refleje bien en las estadísticas.

Quizás una de las trabas más grandes es la dependencia de los libros de texto. Como hay que terminar el libro, no hay tiempo para leer libros de literatura, o leer un manual de instrucciones por ejemplo.

-reducir la gran variedad de modalidades y vías de Bachillerato.

¿No sería mucho mejor permitir a los alumnos elegir las tres o cuatro asignaturas que se les den bien y permitir que sólo estudiasen esas asignaturas? Por regla general, los alumnos eligen asignaturas de una misma modalidad, así que es factible organizar los horarios aunque no todo el grupo haya hecho la misma elección de asignaturas. Una vía debería ser una línea recomendable pero no obligatoria. Las vías muy rígidas ni permiten a los alumnos alcanzar su máximo potencial ni preparan para el futuro. Por ejemplo, un auditor que trabaje para un organismo internacional viene mejor preparado si ha podido estudiar Inglés, Francés, Matemáticas y Estadística que ‘Humanidades’ o ‘Ciencias’.

- identificar materias prioritarias

Me preocupa la afirmación, Énfasis en materias que se evalúan en pruebas internacionales. No se trata de aparentar mejores resultados sino de conseguirlos. La prioridad tiene que ser corregir los defectos porque son defectos no por el ‘qué dirán’.

En cuanto a las medidas propuestas, estoy plenamente de acuerdo con el punto impartir menos materias por curso, pero creo que hay que aumentar la calidad de las materias instrumentales no necesariamente la carga lectiva.

Punto 5. Objetivo: señalizar el logro de los objetivos de cada etapa

En el apartado 5.1., se constata que muchos de los países con exámenes finales y externos tienen tasas más bajas de abandono y citan como ejemplo Inglaterra. Ya que soy inglesa y estudié en el Reino Unido, es el sistema que más conozco aunque después de más de veinte años fuera del país, puede que la situación haya cambiado. Sin embargo, creo que uno de los factores más importantes para evitar el abandono es permitir a los alumnos examinarse en las distintas asignaturas y conseguir notas en cada una de ellas. Un alumno que se presenta a ocho exámenes, a los 16 años, podría aprobar cinco y pasar a la siguiente etapa donde podría estudiar tres o cuatro de esas asignaturas aprobadas y examinarse de ellas a los 18. El alumno que no puede pasar de etapa hasta tener todo aprobado tiene más probabilidades de abandonar.

Por otro lado, un examen externo es, forzosamente, más objetivo. A todos los alumnos, les gusta que el profesor les suba la nota porque atienden, son corteses… pero, por otro lado, ¿es justo que un alumno saque una nota baja porque cae mal al profesor? ¿Cómo se explica que un alumno con un 6 en Matemáticas en Bachillerato después sacó un 9 en la PAU? Reconozco que es más agradable enseñar al alumno que se esfuerza pero si el alumno más vago o más antipático tiene los conocimientos, ¿no sería mejor que entrara antes en el Grado correspondiente que el alumno simpático pero menos capacitado? El mundo laboral ya se encargará de dar prioridad a la simpatía si hace falta.

También hay que reconocer que satisface más a nivel profesional dar clases a alumnos que han elegido la asignatura impartida y no a alumnos que están obligados a estar en la clase, no sólo por el interés que ponen sino por lo que se puede avanzar y disfrutar.

Por otro lado, echo en falta en los boletines un apartado específico de esfuerzo. Cuando yo estudiaba, teníamos una nota por nuestro nivel de rendimiento y otra por nuestro esfuerzo. Unir los dos aspectos en una sola nota tiene su complicación. ¿Por qué, si una alumna saca 9 ó 10 en las pruebas físicas y en los exámenes teóricos de Educación Física, el profesor decide que no se esfuerza lo suficiente y le pone en los boletines un 7 ó un 8 y por qué no valora que la alumna no hace trampas? ¿Por qué se considera una prueba de falta de madurez reprobable la falta de competitividad y por qué no se valora el ‘fair play’? En realidad, la Educación Física es importante para una vida saludable pero quizás, aunque obligatoria, sólo debería evaluarse en el caso de alumnos que la eligen como una de sus asignaturas de modalidad. Creo que los profesores que ponen nota a la personalidad no deberían dar clases en Bachillerato ya que la nota de la etapa puede influir mucho en el futuro académico de un alumno. También conviene que un mismo profesor no dé siempre al mismo grupo de alumnos. Si es un profesor realmente bueno, todos los alumnos tienen derecho a beneficiarse de sus conocimientos y metodología y si es malo o muy subjetivo, ningún alumno tendría que ‘padecerlo’ siempre.

Para evitar problemas como la subjetividad del profesor, me parece acertada la mediada 5.3. donde se contempla como manera de obtener el título de ESO – superar todas las materias de la etapa o superar la evaluación final - aunque sigo insistiendo en la necesidad de evaluar las asignaturas individuales y no una etapa completa.

Asimismo, me parece muy acertada la medida del Consejo orientador ya que es algo que he echado mucho en falta. Los alumnos están perdidos y consejos del tipo ¿una carrera en psicología? ¡si no sirve para nada! ni son profesionales ni sirven para orientar.

Por cierto, un examen externo, incluso con niños de siete u ocho años no tiene por qué ser traumático. Mi sobrino de Londres me comentó que había tenido un examen muy ‘chulo’ porque salía un dinosaurio en la portada. Es, sin embargo, una experiencia traumática para el profesor si tiene la sensación de que los resultados van a incidir negativamente sobre él o ella si, desde la Administración, no se tiene en cuenta el tipo de alumno que se examina y sus expectativas iniciales. También, habría que evitar aumentar en exceso la burocracia. En el Reino Unido, hay cada vez menos maestros y profesores porque tienen que dedicar horas y horas a la burocracia – a expensas de preparar sus clases y disfrutar de su profesión.

Este año, como medida para la crisis, se nos ha pedido a los profesores hacer más horas en el centro de trabajo pero, ¿de verdad creen que un/a profesor/a va a trabajar más así? ¿O la realidad es que nos van a quedar menos horas para preparar material porque tenemos que dedicar cada vez más tiempo a desplazarnos de casa al lugar de trabajo y vice versa?

6. Objetivo: Incrementar la autonomía de los centros docentes.

Me parece bien incrementar la autonomía pero, ¿realmente es factible dentro de un sistema donde el ser funcionario, el haber aprobado una oposición es el no va más? ¿O donde se oye a un profesor decir, ‘pues si vengo a trabajar y doy mis clases, ¿qué más quieres?’ Yo diría que uno de los grandes problemas es que el/la Director/a no puede elegir a los profesores de su centro y quienes trabajan tienen una antigüedad que prima más que los verdaderos intereses del centro. Además, uno de los problemas que ha padecido el centro donde imparto clases (y muchos más, me imagino) es que cada vez que a un/a profesor/a (con múltiples bajas) se le sustituye es por el primero de la lista en un momento dado. Quien sustituyó una vez no será, muy probablemente, el que hace la sustitución la próxima vez. De esta manera, no hay continuidad y los alumnos están cada vez más perdidos. Sería mejor volver a contar con el mismo profesor (si estuviera libre aunque no fuera el primero de la lista).



Otra ventaja de conceder más autonomía a los centros educativos es que conocen la realidad del centro y las características del profesorado y de las familias y pueden reflejar esta realidad para hacer que el centro funcione de una manera más eficiente y más eficaz.  Este curso nos hemos visto obligados a aumentar el número de horas de permanencia en el centro.  Como el conserje empieza su jornada a las ocho y media, quisimos entrar a las ocho y media cuatro días a la semana para, así, cubrir dos de las horas.  Nuestra petición se ha rechazado en parte porque desde la Inspección sólo nos permiten hacerlo dos veces a la semana. La otra hora tiene que ser una hora seguida.  El problema es que, si uno tiene una reunión y media hora disponible, la reunión dura media hora y quedan otras tres sesiones de media hora para más reuniones, pero si uno tiene una hora y una reunión, la reunión dura una hora. 
7. Objetivo: intensificar el uso de las TIC

Es innegable que los alumnos de hoy en día viven rodeados de elementos de alta tecnología y estos mismos elementos de alta tecnología les pueden estimular y enganchar. Leyendo el boletín de notas de mi sobrino de cinco años, escolarizado en Londres, se aprecia que le motiva mucho y aprende gracias al uso del iPad y del portátil en el aula. Sin embargo, hay dos cosas que me preocupan. La propuesta 7.2. incorporar las TIC para la disminución de costes de apoyos y refuerzos me preocupa. En el Reino Unido, en cada aula hay ‘classroom assistants’ y, a pesar de decir que el ratio profesor-alumno es más favorable en España, yo veo que hay más docentes en al aula en Gran Bretaña que aquí y también a la vez que hay portátiles y ordenadores fijos. Dicho de otro modo, el ordenador no sustituye al contacto humano de un profesor o un ayudante y no se debe contemplar las TIC como una manera de ahorrar dinero.



8. Objetivo: Mejorar el aprendizaje de las lenguas extranjeras.

No debe sorprender a nadie que España sea uno de los países donde menos idiomas extranjeros se hablan. Ni que los peores resultados se obtienen en comprensión oral. ¿Por qué? Porque no hay un examen oral ni un ‘listening’ en ningún momento. Incluso, hace años, fui la única profesora que daba un examen oral a los estudiantes de Filología Inglesa de la Universidad de Valladolid. Me parece increíble que el examen de selectividad sea solamente un examen escrito. Por otro lado el estudio ‘El inglés en la vida laboral’ realizado por Vaughan Systems demostró que un 47% de los españoles habían perdido una oportunidad de conseguir un trabajo por no manejar bien el inglés. Después de todo, para comunicarse con un extranjero, ¿se intercambian ejercicios de gramática? Pues, no. Además, la enseñanza de la gramática es repetitiva y limitada. Cualquier conocimiento que se supone que no se ha impartido en un curso dado se considera una falta. Por ejemplo, aunque habitualmente se enseña que el auxiliar ‘did’ se emplea en frases negativas e interrogativas, en realidad se emplea en frases afirmativas para enfatizar (como el uso de ‘sí’ en español). De manera parecida, se enseñan unas transformaciones del estilo directo al indirecto que, por pura lógica, no suenan bien pero son necesarias para que la frase se considere ‘bien escrita’ dentro del sistema español.

Además, hay que reconocer que el inglés que puede necesitar un futuro estudiante de Estudios Ingleses no es el inglés que necesita uno que quiere dedicarse al turismo o al mundo de los negocios. Cuando estudié español y francés para los ‘A-levels’ (‘equivalente’ a Bachillerato/Selectividad), teníamos que leer tres obras de literatura: una obra de teatro, una novela y una antología de poesía y todas estas obras eran obras originales no versiones abreviadas y, además, teníamos un examen de literatura francesa y una de literatura hispánica. Si uno sólo estudia tres o cuatro asignaturas, los exámenes pueden ser así de completos.

Reflexiones generales

A mayores de las reflexiones sobre la nueva ley, quisiera añadir unas últimas sobre la enseñanza en general:



Los deberes

Como ya he expuesto, creo que los deberes nunca deben consistir en hacer en casa lo que no se ha dado en clase porque hay familias que pueden ayudar y familias que no. No se puede crear diferencias así. Sin embargo, creo que los deberes, sobre todo en Secundaria, tienen un papel fundamental. No comparto la opinión de los profesores que mandan deberes pero no los corrigen y mucho menos aquellos profesores que mandan deberes y los corrigen en clase. Las clases tienen que ser para enseñar y los deberes para comprobar conocimientos. Los profesores, en mi opinión, deben corregir los ejercicios fuera del aula y, sacando así una conclusión sobre lo que los alumnos han o no han aprendido, repasar los puntos débiles u ofrecer más ejercicios. Si no, la mitad de los alumnos ni se molestan en hacer los deberes y los demás ven que no se avanza porque la mitad de la clase se dedica a corregir y no avanzar.

Además, creo que hay que evitar poner controles de continuo porque se avanza poco con el temario. Es deber del alumno estudiar y retener cada vez más y no ser ‘spoon fed’ como diríamos en inglés (ponerle todo en bandeja). De hecho, actualmente en Gran Bretaña se propone el English Baccalaureate. En principio, se quiere volver a evaluar los conocimientos totales conseguidos por un alumno y resta importancia a los trabajos realizados en casa (¿por quién?) y la evaluación continua en parte porque tanto examencito por aquí y examencito por allí hace que uno avance poco con el temario. Antiguamente, nos examinábamos de lo que se había dado en dos cursos, no dos meses o dos semanas y, si ha sido posible para los estudiantes del pasado, también es posible y beneficioso hoy en día.

La enseñanza bilingüe

Para mejorar el dominio de los idiomas, se está dando cada vez más importancia a la enseñanza bilingüe. Aprovecho para decir que me preocupa que el Proyecto Bilingüe MEC/British Council pueda suprimirse. Durante años se han menospreciado a los profesores que impartimos las clases (pagándonos bastante menos que a nuestros compañeros) pidiendo que formemos a nuestros compañeros (cursos de homologación, cursos en los CFIEs, grupos de máster…) aunque después se nos dice que nos extralimitamos si reclamamos nuestro papel de profesor y ahora se habla de canjearnos por auxiliares de conversación. He sido auxiliar de conversación en dos ocasiones (antes de empezar la carrera y como parte de mi carrera) y sé que, aunque ayudé a los alumnos a mejorar su comprensión oral, no tenía ni los conocimientos ni la dedicación que tengo ahora que he finalizado mis estudios y me dedico plenamente a la enseñanza.

Uno de los puntos positivos del Proyecto Bilingüe MECD/British Council es que no sólo impartimos las clases en inglés sino que hemos intentado reproducir el sistema británico. En ’Science’, por ejemplo, no usamos libros de texto porque generalmente no se emplean en las aulas inglesas. Experimentamos, demostramos empíricamente, pedimos a los alumnos que saquen sus propias conclusiones. Me temo que en muchas Secciones Bilingües se dan las clases con metodología tradicional española pero en inglés con el libro de texto traducido al inglés. Por tanto, la experiencia ‘bilingüe’ queda reducida. Por desgracia, hay una falta de entendimiento de lo que es el Proyecto Bilingüe a nivel administrativo. Hace unos años, se incrementó la cantidad de dinero de las becas para las familias cuyos hijos iban a colegios bilingües (tanto Secciones Bilingües como Proyecto Bilingüe). Nos sorprendió puesto que las familias tienen menor gasto (porque no mandamos libros de texto) pero el colegio tiene más gastos (tiene que ampliar la biblioteca, inventar y fotocopiar fichas, comprar material para efectuar los experimentos…) así que, en realidad, demuestra que muchos colegios exageran cuando dicen que ofrecen enseñanza bilingüe ya que se limitan a mandar comprar dos libros de texto y seguirlos sin emplear la metodología británica. Lo lógico sería aportar el dinero directamente al colegio desde la Administración.

También hay que recordar como punto favorable que los profesores ‘código 99’ han entrado porque tenían ganas de aportar algo al Proyecto y, también, ganas de aprender. No es lo mismo pedir un centro como destino que asumir una enseñanza bilingüe por miedo a perder el trabajo (como puede pasar en ciertos centros concertados). Reitero que confío en el sentido común de la Administración y espero, por tanto, que el Proyecto Bilingüe continúe. Sin embargo, si desapareciera, considero que sería muy injusto no conceder una acreditación especial a los profesores que llevan años trabajando en el centro y que han colaborado con los CFIEs e incluso con el CSIC ya que sería una gran pérdida no contar con ellos como profesores en las Secciones Bilingües.

Quiero recalcar que el convenio inicial del Proyecto MECD/British Council favorecía a colegios de barrios marginales donde las expectativas de los alumnos eran más bajas que en otros colegios de las zonas más prósperas. No vale comparar los resultados finales con los resultados de un colegio aventajado para decir que funcionan mejor las Secciones Bilingües que el Proyecto Bilingüe y, desde luego, para todas esas familias que han elegido un centro por tener el Proyecto, sería un agravio quitar a sus hijos la posibilidad de seguir en ello.

Nivel de conocimientos

En todo este escrito, he hablado de lo que considero como defectos del sistema pero conste que reconozco que el nivel medio de conocimientos es más alto que el de Inglaterra. Sin embargo, creo que es posible impartir el conocimiento general en los cursos inferiores. Dado que la escolarización empieza a los tres años (en casi todos los casos) hay años suficientes para crear una buena base. Creo que el debate religión/no religión debería replantearse. Religión es cultura. Por tanto, creo que la religión católica no debería ser obligatoria sino que sea una asignatura que abarque las religiones del mundo y la mitología. Rechazar la religión es rechazar la posibilidad de entender la Literatura, la Historia, el Arte, la Arquitectura.



El esfuerzo

Hablamos de la falta de esfuerzo pero, a la vez, vemos como los profesores ponen exámenes tipo test, un tipo de examen que es muy fácil de corregir, a la vez que a veces injusta puesto que una respuesta depende de una interpretación personal de una pregunta. Ni el alumno se esfuerza en redactar y razonar una respuesta ni el profesor se molesta en leer las respuestas de los alumnos para descubrir en qué fallan exactamente. En cambio, el profesor que corrige los deberes y los exámenes a tiempo no días o semanas después demuestra al alumno que se esfuerza y todos sabemos que el ejemplo vale mucho.



Los recursos

Hay que evitar la tendencia general de invertir en el denominador común más bajo. Se dedica muchas horas de atención a los niños con dificultades en vez de intentar que todos los alumnos alcancen su máxima potencial. En el colegio donde trabajo y en mi experiencia personal, se da poca o incluso nula atención al alumno bueno con una pequeña dificultad. Y, pensándolo bien, quien impulse la economía y el país hacia delante en el futuro será, con probabilidad , el alumno bueno no el flojo en quien se habrá invertido horas y horas de apoyo mientras que el posible alumno muy bueno se ha quedado en alumno bueno porque no se le ha ofrecido la ayuda que se merece.

A veces se oye que los colegios van a empezar a recibir ayudas en función de sus resultados pero es una medida que considero injusta. Más que resultados objetivos, habría que pensar en resultados de acuerdo con las expectativas iniciales. No es lo mismo un centro donde los padres pueden ayudar a los niños o pagarles un profesor particular, viajes al extranjero, etc. que un centro en un barrio marginal. Posiblemente los profesores del centro menos aventajado hayan trabajado más que sus compañeros en el centro privilegiado. De hecho, habría que invertir más dinero en el centro con más dificultades.

En cuanto al aspecto económico, reconozco que no hay más remedio que hacer recortes en la sociedad actual pero no entiendo muchas cosas. No hay dinero pero sí hay despilfarro. Hace un año, se decidió crear una bolsa de trabajo para suplir la falta de asesores lingüísticos (¿nadie se preguntó si la desigualdad de condiciones - posiblemente ilegal – con respecto al resto de la plantilla podría explicar la falta de asesores?). Sin embargo, en vez de hacer lo lógico que es decidir por el currículum quienes podrían formar parte de la bolsa y entrevistar a esos pocos, se decidió entrevistar a cada uno de ellos. Se supone que no hay dinero para pagarnos pero sí hay para pagar a un tribunal un número excesivo de horas.

Tampoco entiendo por qué se encargó un estudio del Proyecto Bilingüe MECD/British Council a tres investigadores de prestigio internacional con un veredicto muy favorable del proyecto para después quitar el proyecto en Castilla-La Mancha. Confío, por tanto, en que las autoridades de Castilla y León sepan leer y valorar el informe y, por tanto, renovar el convenio para no eliminar el proyecto tal como existe.

Por último, lanzo una sugerencia: ¿no se recaudaría más dinero controlando las declaraciones de la renta y cobrando los impuestos correspondientes que no quitando dinero que puede servir para mejorar las perspectivas de futuro de toda una generación? ¿O controlando que no se traslapen las funciones de los administrativos y responsables de las Direcciones Provinciales, las Comunidades Autonómicas y el Estado? Incluso, me aventuraría a decir que otros países disponen de más dinero porque dan al centro educativo el derecho a elegir a sus profesores de acuerdo con su currículum y no gastan el dinero en un sistema de oposiciones.



Prueba de acceso a la universidad

En muchos países, las propias universidades deciden sobre los estudiantes que quieren admitir y los que no. Piden unas notas en concreto en unas asignaturas en concreto. Así, se aseguran admitir a los estudiantes más dotados para seguir los distintos grados. Una sola nota de corte, como se da aquí, tiene un inconveniente. Todo el mundo sabe que hay asignaturas más o menos fáciles o al menos asignaturas donde es más fácil asegurarse una buena nota. A veces los profesores quieren mantener el número de alumnos así que levantan más la mano a la hora de poner las notas. Así se puede dar el caso de un alumno que decide que es más fácil sacar una buena nota, por ejemplo, en Francés o en Matemáticas orientadas a las Ciencias Sociales que en Física y como quiere asegurarse una buena nota, elige la asignatura que menos daño le va a hacer a la hora de conseguir la nota global pero que puede que no proporcione la mejor preparación para sus estudios futuros. Por otro lado, hay que reconocer que es más fácil fallar en un examen de Matemáticas que en una de Historia ya que un fallo en una operación puede invalidar toda la operación y, sin embargo, olvidarse de una fecha o del nombre de una batalla no quita tantos puntos.

Por otro lado, un examen tan corto y tan incompleto como es cada uno de los exámenes que componen la PAU no puede reflejar todo lo que uno ha aprendido. En otros países, los exámenes externos pueden tener varios exámenes por asignatura y cada uno de más duración que los exámenes españoles. Cuando dos alumnos han sacado la misma nota en Bachillerato en una asignatura dada pero después tienen una diferencia de dos puntos en la PAU, se puede pensar que uno de ellos ha tenido mal día. Si llegasen a hacer dos o tres exámenes, se podría compensar los nervios de un día o una mala noche o, simplemente, no sufrir tanto si uno tiene una parte de la programación más floja que otra y tiene la mala suerte de que la pregunta verse sobre ese apartado.

Streaming

En España, hay mucho rechazo hacia el concepto de ‘streaming’ (enseñanza según las capacidades). Cuando estudié, tenía mi grupo de tutoría pero después para cada una de las asignaturas, íbamos a la clase de nivel alto, la de nivel medio o la de nivel bajo (tres tutorías y tres niveles por asignatura). Uno podía estar en el grupo A (no se llamaban así pero es para facilitar la explicación) para una asignatura y el grupo B para otra o en el grupo A y C o B y C. Para ciertas asignaturas, estudiábamos en nuestro grupo tutoría (Religiones del mundo y Mitología, Educación Física, Música…) así que no había el concepto de grupo de tontos y/o grupo de listos pero, a la vez, los profesores tenían grupos más homogéneos que si todos estudiaban juntos. De verdad, creo que es la solución más eficaz y la única manera de dar solución a los problemas que ofrecen grupos tan dispares.



Agradezco la lectura que ha hecho de mis ideas y espero que puedan servir para inspirar, si no cambios, al menos un debate más profundo sobre la educación actual y de futuro.





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