Marxismo y anarquismo en la revolución rusa Arthur Lehning



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L’Internationale, t. III, p. 230231 (Fr).

52 El Estado y la revolución, p. 127.

53 Franz Mehring, op. cit., p. 353-54 (los subrayados son míos. A. L.).

54 La guerra civil en Francia, p. 53.

55 Ibid., p. 14.

56 Rocker, op. cit., p. 30.

57 Cf. Franz Pfemfert en Die Aktion (“La muerte de Lenin”): Lenin sería una síntesis de Marx y Bakunin, Hans Müller, Miguel Bakunin, Zurich, 1929, p. 29; Eric Müsam, en Ver, Viena (Al).

58 Lenin, Obras completas, Viena, 1928, t. XX, p. 13 (Al). (Hay edición en español.)

59 N. Bujarin y E. Preobrazhenski, El ABC del comunismo, Viena, 1920, p. 66 (Al). (Hay edición en español.)

60 Programa de Moscú, p. 7.

61 “El socialismo es la supresión de las clases.” (Lenin, La dictadura del proletariado).

62 El Estado y la revolución, p. 68.

63 Ibid., p. 28 (los subrayados son míos. A. L.).

64 Miseria de la filosofía, p. 163.

65 R. Rocker, “Las variaciones de la concepción socialdemócrata del Estado”, en Die Internationale, año I, N°. 4, enero de 1925 (Al).

66 N. Bujarin, op. cit., p. 64.

67 Max Eastman, Desde la muerte de Lenin, París, 1925, p. 14 (Fr).

68 Cf. Ph. Buonarroti, Conspiración por la igualdad, según Babeuf, t. I, pp. 120-140, Bruselas, 1828 (Fr).

69 E. Bernstein, Las previsiones del socialismo y las tareas de la socialdemocracia, Berlín, 1902, p. 28 (Al).

70 L. Trotsky, Terrorismo y comunismo. El anti-Kautsky, 1921, pp. 18 y 19 (Al). (Hay edición en español.) “Los bolcheviques tomaron de las concepciones blanquista y jacobina sus doctrinas de la insurrección y de la dictadura”, escribía el comunista francés Marcel Cachin en “L’Humanité” del 30-V-1926.

71 Max Nettlau resume así los planes de Bakunin (prefacio al tercer tomo de la edición alemana de las obras de Bakunin): “Bakunin había llegado a la decisión de participar en las revoluciones por venir obrando conforme a sus ideas y, sobre todo, en el marco de una sociedad secreta cuyas líneas generales había establecido... Por este medio -es decir, gracias a la acción y la propaganda realizadas por los afiliados, en su ambiente y en círculos cada vez más amplios- se crearían las fuerzas destinadas a dar a la revolución un carácter socialista libertario, federalista y destructor del Estado, y a defenderla de las tendencias dictatoriales” (Obras, III, p. 4) (Al). Véase, asimismo, todas las introducciones y notas de Nettlau a los planes y programas de la “sociedad secreta revolucio­naria”, publicadas en el mismo tomo, así como “Miguel Bakunin y el sindica­lismo”, en Die Internationale, año I, fascículo 8, junio de 1928 (Al).

72 Obras, t. II, p. 269 (Al).

73 Ibid., III, p. 76.

74 Ibid., II, pp. 274-276.

75 Ibid., III, p. 87.

76 Citado por Smilg-Benario en De Kerenski a Lenin, historia de la segunda revolución rusa, 1929, p. 313 (Al).

77 N. Miliukov, Historia de la segunda revolución rusa, p. 42 (Al).

78 Cf. Smilg-Benario, op. cit., pp. 39-64 y Miliukov, op. cit., p. 137.

79 Carece de fundamento la afirmación -hecha, entre otros, por Hurwicz, en su Historia de la última revolución rusa, pp. 110-12- de que el partido bolchevique organizó la insurrección. No hay por qué poner en duda el relato oficial que el partido hace de los acontecimientos: las masas no respondían a directivas de aquél cuando, armas en mano, intentaron tomar el poder; el partido intervino sólo una vez en el movimiento, que se produjo espontáneamente (“El partido no quería acción”, declaración de Stalin al 6º congreso del partido). Véase, asimismo, la Historia ilustrada de la revolución rusa en 1917, Berlín, 1918, p. 221 y sigs. La posición del partido era muy vacilante, lo que podría atribuirse, también, al hecho de que sus “militantes de base” marchaban con las masas. Véase, igualmente, el relato de Trotsky: “Se trataba de una manifestación revolucionaria que nació espontáneamente, pero que políticamente fue dirigida por nosotros”. (De la revolución de octubre a la paz de Brest-Litovsk, capítulo “Las jornadas de julio”) (Al).

80 Según el informe publicado en Obras completas de Lenin, t. XX, primer volumen, p. 237 (Al).

81 Cartas sobre la táctica, Obras completas, t. XX (Fr).

82 Nuestras divergencias, artículo de Kamenev, t. XX, volumen I de Obras completas de Lenin (Al).

83 Cf. Trotsky, 1917, las lecciones de la revolución, pp. 18-24 (Al). (Hay edición en español.)

84 Ibid., p. 20.

85 Trotsky, Sobre Lenin, Berlín, 1924, p. 63 (Al). (Hay edición en español.)

86 Son tomados, principalmente, en consideración los siguientes escritos: Cartas sobre la táctica, Cartas de lejos, La dualidad de poderes, Las tareas del proletariado en nuestra revolución, en “Obras completas”, t. XX, volumen I, pp. 42, 43, 44, 83, 125, 128, 157-159, 161, 179-180, y Lenin ¿Se sostendrán los bolcheviques en el poder?, Viena, 1921, pp. 24-27 (Al). (Hay edición en español en todos los casos.)

87 Lenin, ¿Se sostendrán los bolcheviques en el poder?, p. 27.

88 Lenin, Carta a los obreros norteamericanos (20 de agosto de 1918), p. 7 (Al). (Hay edición en español.)

89 El fracaso del comunismo estatal ruso, pp. 23-24 (Al). Este trabajo, al igual que el folleto La revolución rusa y el partido comunista, del mismo autor, constituye la primera crítica global de los principios bolcheviques que, desde círculos anarquistas, se publicó en lengua alemana.

90 Rocker, op. cit., p. 25. 82. Pedro Kropotkin, Historia de la Revolución Francesa, edición alemana por Gustav Landauer, Leipzig, 1909, capítulos 24 y 68 (Al). (Hay edición en español.)

91 Pedro Kropotkin, Historia de la Revolución Francesa, edición alemana por Gustav Landauer, Leipzig, 1909, capítulos 24 y 68 (Al). (Hay edición en español.)

92 Sobre Lenin, p. 18.

93 Mi vida, Berlín, 1930, p. 323 (Al). (Hay edición en español.)

94 Alexandr Schreider, El sistema de los consejos, pp. 59-60 (Al).

95 Stalin, Por el camino de octubre, Berlín, 1927, p. 42 (Al). (Hay edición en español.)

96 Ibíd., p. 249.

97 Desde los primeros días, si no desde las primeras horas, Lenin planteó la cuestión de la Asamblea Constituyente. “Es preciso aplazar las elecciones -dijo-. Es preciso extender el derecho de voto a los jóvenes de 18 años. Es necesario que se hagan nuevos padrones electorales...” Se le respondió: “El aplazamiento nos sería desfavorable en estos momentos. Se vería en él la liquidación de la Asamblea Constituyente”. (Trotsky, Sobre Lenin, p. 98).

98 Cuando leemos la crítica del sistema de consejos que hace Schreider, socialrevolucionario de izquierda, quien explica muy claramente que en la institución del Consejo de Comisarios del Pueblo reside el defecto capital de dicho sistema, pues aquélla desnaturaliza el carácter de éste, nos sentimos inclinados a preguntar por qué, entonces, los socialrevolucionarios de izquierda entraron a formar parte del Consejo de Comisarios del Pueblo. El propio Shreider trata de responder, dando la explicación siguiente: “El Consejo de Comisarios del Pueblo y la institución de los Comisarios Ejecutivos del poder local nacieron por razones históricas. La práctica del sistema de consejos precedió a la teoría. No es de extrañar, por lo tanto, que después de la noche memorable del 25 al 26 de octubre, cuando el poder fue arrancado de manos del gobierno de Kerenski, se siguiera el camino habitual de la formación de un nuevo gobierno sobre el viejo modelo del consejo de ministros. A nadie se le ocurrió entonces que esto estuviera en contradicción con el sistema de consejos y que el poder hubiera debido pasar directamente al Comité Ejecutivo Central y a su Presidium”. (Schreider, op. cit., p. 76.). Hemos tratado de mostrar claramente que la creación del Consejo de Comisarios del Pueblo era resultado de muy distintas causas que el adelanto de la teoría sobre la práctica. Se debía, lisa y llanamente, al hecho de que los bolcheviques no eran partidarios de un sistema de soviets, y de ninguna manera podían serlo, en razón de su concepción del socialismo. Es un poco ingenua, pues, la afirmación de que a nadie se le hubiese ocurrido la idea de que existía contradicción entre la toma del poder por un partido y el sistema de los soviets. Tal afirmación sólo demuestra que a la sazón todavía no se les había ocurrido a los socialrevolucionarios de izquierda la idea de que existía contradicción entre la consigna de “¡Todo el poder a los soviets!” y la de “¡Asamblea Constituyente!”; de que existía contradicción entre el sistema de los soviets y el sistema parlamentario. Los socialrevolucionarios de izquierda se percataron de ello mucho tiempo después.

99 Es un error de Lenin. Antes del 25 de octubre, y cuando hacía ya una semana que el partido había decidido la insurrección armada para tomar el poder, Kamenev se pronunció contra el alzamiento, que consideraba “inadmisible y nefasto para el proletariado y la revolución”. E incluso después de la conquista del poder, miembros influyentes del partido sostuvieron que éste no podía ejercerlo por sí solo. El 4 de noviembre presentaron su renuncia varios miembros del Comité Central del Partido y del Consejo de Comisarios del Pueblo; exigían la formación de un gobierno de coalición con los partidos representados en los soviets: “Si no se sigue este camino -dijeron- sólo queda una posibilidad: el establecimiento de un gobierno puramente bolchevique por medio del terror político”. (Citado por Trotsky en 1917: Las lecciones de una revolución, p. 54.)

100 ¿Se sostendrán los bolcheviques en el poder?, pp. 10-11.

101 Ibid., pp. 28-29.

102 Ibid., pp. 29-31.

103 Cf. Lenin, La catástrofe que nos amenaza y cómo combatirla, Viena, 1920, pp. 9-30 (Al). (Hay edición en español.)

104 Lenin, ¿Se sostendrán los bolcheviques en el poder?, pp. 31-32: “¡Un aparato de Estado sin burocracia que traería la dictadura! Cuando se dice esto, hoy en día, produce la impresión de una broma de muy mal gusto”.

105 Ibid., p. 33.

106 La catástrofe que nos amenaza y cómo combatirla, p. 36.

107 Ibid., p. 40.

108 Ibid. p. 41.

109 Karl Kautsky, La cuestión agraria, p. 296 (Al).

110 G. Zinoviev, Los partidos y tendencias antisoviéticos, 1922, p. 8 (Al).




Marxismo y anarquismo
Capítulo i los antecedentes históricos antes de 1917
Capítulo ii lenin y el bakuninismo
Capítulo iii la revolución de octubre
Capítulo iv el estado bolchevique y los soviets



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