Manual de metodología



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Manual de metodología. Construcción del marco teórico, formulación de los objetivos y elección de la metodología
Ruth Sautu, Paula Boniolo, Pablo Dalle y Rodolfo Elbert

La Colección Campus Virtual es el resultado de una iniciativa dirigida a la formación a distancia y a la promoción y difusión de los programas y proyectos académicos regionales e internacionales que CLACSO impulsa a través de su plataforma virtual.


Este libro presenta una versión reformulada de las clases y una selección de trabajos finales del curso de formación a distancia sobre Teoría, métodos y objetivos de la investigación social, que se desarrolló gracias al patrocinio de la Agencia Sueca de Desarrollo Internacional, Asdi.

El presente manual es producto de la experiencia del curso de formación a distancia Teorías, objetivos y métodos de la investigación social dictado en 2004 en el Campus Virtual de CLACSO gracias al patrocinio de la Agencia Sueca de Desarrollo Internacional, Asdi. El propósito del curso, que contó con la participación de estudiantes e investigadores de distintos países latinoamericanos, fue discutir el papel de la teoría en las primeras etapas de un diseño de investigación social. El manual contiene los ejercicios que formaron parte del curso virtual, con sus respectivas respuestas. Es el deseo de los autores que pueda ser utilizado en cursos de metodología y talleres de tesis de ciencias sociales, ayudando a los estudiantes en el planteo inicial de sus proyectos de investigación.


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Como citar este documento: Boron, Atilio A.. Prólogo. En publicacion: Manual de metodología. Construcción del marco teórico, formulación de los objetivos y elección de la metodología Ruth Sautu, Paula Boniolo, Pablo Dalle y Rodolfo Elbert. 2005 ISBN 987-1183-32-1


Acceso al texto completo: http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/campus/metodo/RSPrologo.pdf

Descriptores Tematicos: Metodologia de la investigacion, Ciencias Sociales, manuales, investigacion social, metodos de investigacion, teoria de la investigacion, metodologia, metodos cualitativos, metodos cuantitativos, proyectos de investigacion



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Prólogo

Atilio A. Boron

ESTE LIBRO, que sus autores en un alarde de modestia han decidido llamar “manual”, proporciona una excelente carta de navegación para jóvenes científicos sociales interesados en realizar investigaciones serias y rigurosas sobre la convulsionada realidad social de nuestro tiempo. Tal como sus autores lo reconocen en la Introducción que sigue a estas palabras, el texto es fruto del curso Teoría, objetivos y métodos de la investigación social que dictaran en el Campus Virtual de CLACSO a fines de 2004. El propósito de esta propuesta educativa se desprendía de un diagnóstico irrefutable: la preocupante debilidad teórica y metodológica cada vez más evidente en la producción de los científicos sociales, sobre todo, mas no exclusivamente, en las jóvenes generaciones, que se expresaba en proyectos de investigación incoherentes, en formulaciones imprecisas y en un irritante desorden argumentativo.



A partir de tan inquietante constatación decidimos solicitar la ayuda de la autora senior de este libro, la doctora Ruth Sautu, para que aportando su amplia experiencia en la materia y con la asistencia de su altamente calificado equipo de trabajo dictase un curso destinado a facilitar una mejor elaboración de los proyectos de investigación periódicamente presentados a los sucesivos concursos internacionales de becas de investigación que CLACSO viene organizando desde hace casi diez años. Según lo observaron distinguidos jurados internacionales que a lo largo de este período dictaminaron sobre los mil quinientos proyectos procedentes de toda América Latina, una proporción creciente de los mismos presentaba graves e insoslayables dificultades que impedían su aprobación. En su gran mayoría eran proyectos de investigación muy interesantes por la temática escogida, pero severamente menoscabados por sus evidentes limitaciones a la hora de fundamentar teóricamente la relevancia y pertinencia de la problemática y la estrategia metodológica adoptada para aportar la evidencia empírica necesaria para la realización del proyecto. Este libro constituye una valiosa contribución para intentar resolver estos problemas, y esta es la razón por la cual sentimos que, con su publicación, CLACSO colabora efectivamente a mejorar la calidad de la ciencia social que se hace en la región.

Como podrán comprobar fácilmente sus lectores, el contenido del libro trasciende con holgura lo que normalmente se entiende por un manual de metodología. A diferencia de los manuales convencionales de inspiración positivista, que parten de un supuesto axiomático, la existencia de un “dato” que está a la espera del investigador que venga a recogerlo, este libro plantea la decisiva presencia de la teoría en cualquier proyecto de investigación, aun en aquellos que hacen gala de su pragmatismo o de su ingenua aspiración a dejar que los datos “hablen por sí mismos”, como si esto fuera posible. Los datos sólo logran hablar cuando la teoría les aporta el don del lenguaje. Lo que suele ocurrir es que la indiferencia ante las cuestiones teóricas y su papel en la investigación social –y por lo tanto en la creación del dato– alienta la creencia bárbara de que el mismo es un producto neutro, un límpido espejo en el cual se refleja la realidad social, cuando en verdad es el resultado de una teoría y una metodología que lo construyeron y le dieron vida. Tomemos un ejemplo de la vida cotidiana, la “línea de la pobreza”, que los medios de comunicación de masas y la opinión pública en general consideran como una medición objetiva e irreprochable de un dato, la pobreza. Sin embargo, un instante de reflexión bastaría para demostrar que tal dato es producto de una formulación teórica implícita, pocas veces sometida a discusión, que considera pobre a toda persona que no gane más de dos dólares diarios. No es necesario ser un Premio Nobel en sociología –¡aún inexistente, por suerte!– para comprender que ese criterio responde a una concepción teórica de la pobreza burdamente economicista, que no por casualidad desarrollaron los técnicos vinculados al Banco Mundial. Si una formulación alternativa plantease que para no ser pobre es necesario disponer de un ingreso de por lo menos diez dólares diarios, el “dato” sobre la pobreza sufriría una radical modificación, y el panorama social de la gran mayoría de los países sería francamente desolador porque la proporción de aquellos que quedarían sumergidos bajo la “línea de la pobreza” aumentaría extraordinariamente. Como si lo anterior no fuera suficiente, dos dólares no significan lo mismo en todo el planeta: su poder adquisitivo permite a un estadounidense adquirir poco más de un litro de leche, contra casi cuarenta litros en Cuba y una cantidad un tanto menor en China. Por otra parte, una perspectiva axiológica alternativa a la del economicismo, y que valorase por ejemplo la participación social, la integración cultural y el disfrute de los derechos ciudadanos como criterios para una definición más compleja y multidimensional de la pobreza, arrojaría nuevos y más desalentadores resultados. En otras palabras, la teoría, explícitamente o no, está siempre presente; sin ella, los datos no hablan porque su lenguaje es el que les otorga la teoría. Lo que pretende hacerse pasar por “datos” objetivos y neutrales es siempre producto de concepciones teóricas y presupuestos axiológicos que, en la mayoría de los casos, ni siquiera son planteados explícitamente.

No exageramos, por lo tanto, si decimos que esta obra es una suerte de continuación y aplicación práctica del libro que Ruth Sautu publicara antes bajo el sugestivo título de Todo es teoría (2003). En todo caso, podría decirse que es un volumen que acompaña a aquel y que introduce al lector, con un lenguaje llano y con múltiples ejemplos derivados de la literatura sociológica contemporánea, en las complejidades del proceso de investigación. Como es bien sabido, la investigación en ciencias sociales ha sufrido una lamentable involución en los últimos tiempos, y el libro que el lector tiene en sus manos es un poderoso antídoto para atenuar los nocivos efectos de dicha tendencia. Ante la grave crisis de financiamiento que afecta a los estados, y por implicación a las universidades públicas, y dadas las crecientes presiones de la Organización Mundial del Comercio para implementar la iniciativa de la Casa Blanca según la cual la educación debería ser incorporada a la normativa que rige el comercio internacional de servicios, el locus de la investigación se desplazó desde los claustros universitarios y los centros de estudios hacia las oficinas gubernamentales y las así llamadas “instituciones financieras internacionales” –como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Fondo Monetario Internacional y otras por el estilo. El resultado de este desplazamiento fue el progresivo abandono y confinamiento del modelo clásico de investigación social sustituido por algo que, a falta de mejor nombre, podría llamarse el “modelo de consultoría”. En su esencia, este consiste en una modalidad de investigación que asume sin cuestionar –¡y sin siquiera examinar!– los supuestos ontológicos, epistemológicos y axiológicos de la tradición liberal, de los cuales emana una serie de consecuencias teóricas y metodológicas que habrán de condicionar decisivamente el proceso de investigación y sus resultados.

No sorprende, por lo tanto, comprobar el sesgo conservador de las investigaciones inspiradas en estos principios, el carácter unilateral de su agenda y de sus prioridades temáticas –que, por ejemplo, y para seguir con el tema de la pobreza, omiten cuidadosamente el tratamiento de los factores estructurales que la producen y la reproducen incesantemente– y el carácter tautológico de sus resultados, que no hacen otra cosa que convalidar sus silenciosos supuestos iniciales y, al mismo tiempo, las políticas concretas y las recomendaciones prácticas adoptadas por los gobiernos y las instituciones financieras para tratar con los problemas objeto de la investigación.

Sometida a los rigores de este doble desplazamiento, desde los institutos universitarios a las agencias gubernamentales y desde el financiamiento público a los trabajos contratados con dineros procedentes de la banca internacional pública, la investigación en ciencias sociales ha experimentado un descenso tan llamativo como deplorable en su nivel medio de calidad. No sólo no hay dinero para investigar; tampoco hay tiempo para hacerlo, porque los resultados de la investigación deben ser obtenidos rápidamente. El ritmo lo marca un elemento ajeno al proceso de creación de conocimiento: las necesidades de los gobiernos y de las agencias internacionales, siendo estas últimas las que financian sus desfinanciados departamentos de estudios e investigaciones. Es más, el deprimente impacto de esto se deja sentir con fuerza dentro de los propios muros de la academia. No son pocos los países de América Latina en los cuales los proyectos que financian directa o indirectamente los gobiernos en sus distintos niveles pasaron a constituirse en los organismos de evaluación académica como parámetros inapelables para juzgar la excelencia de la labor de nuestros colegas. Si un proyecto es favorecido por la munificencia de las arcas oficiales es bueno; el que fracasa en ese empeño es malo. La razón es bien simple: la ciencia social en la era neoliberal debe abandonar sus veleidades teoretizantes y su pretensión de ser la conciencia crítica de la sociedad. Por el contrario, debe ser un instrumento bien afinado capaz de ofrecer respuestas concretas y puntuales a las problemáticas inmediatas que hoy enfrentan los gobiernos de la región, convertidos en los empleadores estratégicos más importantes de los científicos sociales. Por lo tanto, si el cliente –en este caso, el estado– que necesita un producto está dispuesto a pagarlo, es porque el producto es bueno. En caso contrario, se trata de algo inservible. Aunque parezca mentira, este es el “criterio”, para llamarlo de algún modo, que prevalece en los organismos encargados de monitorear la “productividad” de los científicos sociales y, claro está, de determinar la recompensa salarial que merecerán o no los réprobos y los escogidos.

Claro está que la introducción de un elemento tan burdamente mercantil en el terreno científico no puede sino degradar, hasta límites desconocidos, la calidad del trabajo de investigación en ciencias sociales. No sólo eso; también “reformatea” la agenda de prioridades de los colegas de la región al obligarlos, para poder sobrevivir en la profesión, a concentrarse en los temas que reflejan las prioridades de los gobiernos y no en los que pudieran brotar de una mirada inspirada en el afán de ofrecer una interpretación integral de la naturaleza de los problemas y desafíos que afectan a una sociedad determinada.

Como consecuencia de lo anterior se desalienta el estudio de una amplia gama de temas cruciales para un país como la Argentina –que abarca desde los estudios históricos sobre la génesis y las cambiantes modalidades del proceso de desarrollo capitalista hasta el fenómeno de la creciente “des-educación” precipitada por el auge de la televisión, pasando por la degradación de las formas de “hacer política” y la crisis moral y la anomia en que se debate nuestra sociedad– para concentrar los esfuerzos de los científicos sociales sobre los problemas puntuales, específicos y coyunturales que preocupan a las autoridades que financian el quehacer de sociólogos, politólogos y economistas. Consecuentemente, los estudios sobre las problemáticas histórico-estructurales se refugian cada vez más en unos desfallecientes programas y centros de investigación; y las tesis de posgrado, de maestría o doctorado, que deberían ser una vibrante fuente de producción de nuevos y cada vez más profundos conocimientos, pasan a estar regidas por esta misma lógica. En algunos casos, todavía no tanto en la Argentina aunque la tendencia ya es insoslayable, se ha llegado al absurdo de considerar como aceptable un proyecto de tesis de maestría o doctorado sólo cuando el mismo se asienta sobre la existencia de una “base de datos estadísticos” que permita realizar un análisis cuantitativo de la realidad social. Lo que no se puede cuantificar no existe o es irrelevante, pues el universo está regido por los números y sus relaciones. Este culto a la numerología también obedece al creciente influjo de los economistas en los gobiernos, equivalentes contemporáneos de los antiguos augures o los teólogos medievales que en un pasado remoto tenían la función de dictaminar, a partir del vuelo de las aves al amanecer o los mensajes encriptados que la providencia enviaba a través de acontecimientos sobrenaturales, si los asuntos del reino marchaban por el camino que conducía a la salvación.

Huelga señalar que la formación teórica y metodológica tanto de los antiguos como de los nuevos augures es, salvo contadísimas excepciones, de tan asombrosa rusticidad que se escandalizarían ante la advertencia formulada por alguien que realmente entendía de números, Albert Einstein, al asegurar que “no todo lo que se puede contar cuenta, ni todo lo que cuenta se puede contar.”

El libro de Sautu y sus asociados aporta un valioso correctivo a las nefastas propensiones que hoy atribulan al trabajo de los científicos sociales. En él no sólo se demuestra la importancia decisiva de la teoría en el proceso de investigación, sino también la pluralidad de enfoques que pueden utilizarse para tratar de describir y explicar la vida social, desmitificando la idea de que sólo las metodologías cuantitativas son válidas y reivindicando el papel de los análisis cualitativos, las aproximaciones microsociales y los estudios histórico-estructurales. El libro no sólo demuestra las múltiples herramientas de investigación disponibles para ejercitar con idoneidad y responsabilidad el oficio del sociólogo, con sus potencialidades y sus limitaciones, sino que también ofrece al lector un conjunto de guías y recomendaciones prácticas que, estamos seguros, serán de suma utilidad para los científicos sociales enfrentados a la necesidad de formular proyectos de investigación. Cuestiones tales como la imprescindible coherencia que debe existir entre la teoría general y las teorías sustantivas, o la afirmación hecha a inicios del capítulo III en donde se dice que “la redacción del marco teórico del proyecto debe incluir tanto una teoría general de la sociedad como teorías sustantivas aplicadas al problema específico estudiado”, son de una importancia excepcional si se tiene en cuenta que dicha coherencia deja mucho que desear en buena parte de las investigaciones y que, en la abrumadora mayoría de los casos, la referencia a la teoría general de la sociedad es simplemente soslayada o presentada de modo harto impreciso. El libro es pródigo en recomendaciones concretas de este tipo, como la que advierte sobre la también necesaria coherencia que debe existir entre el marco teórico de una investigación y la propuesta metodológica, algo tan elemental pero a la vez tan frecuentemente olvidado. O en otros consejos, que hacen a las “reglas del método” a la hora de diseñar y escribir una propuesta de investigación, que requiere no sólo tener buenas ideas, una adecuada formulación teórica y una apropiada estrategia metodológica, sino también la capacidad para organizar la presentación del proyecto de tal forma que este sea claro, sencillo y ordenado. Los consejos y recomendaciones proporcionados por los autores a lo largo de estas páginas no sólo revelan una extensa y profunda experiencia de investigación sino que, sin duda alguna, habrán de ser de gran utilidad para los jóvenes investigadores de la región. Por eso nos resulta sumamente grato poner a su disposición tan magnífico instrumento.

Buenos Aires, 19 de octubre de 2005

Como citar este documento: Sautu, Ruth; Boniolo, Paula; Dalle, Pablo; Elbert, Rodolfo. Introducción'>Introducción. En publicacion: Manual de metodología. Construcción del marco teórico, formulación de los objetivos y elección de la metodología Ruth Sautu, Paula Boniolo, Pablo Dalle y Rodolfo Elbert. 2005 ISBN 987-1183-32-1


Acceso al texto completo: http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/campus/metodo/RSIntroduccion.pdf

Descriptores Tematicos: Metodologia de la investigacion, Ciencias Sociales, manuales, investigacion social, metodos de investigacion, teoria de la investigacion, metodologia, metodos cualitativos, metodos cuantitativos, proyectos de investigacion



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Introducción

Ruth Sautu, Paula Boniolo, Pablo Dalle y Rodolfo Elbert

EL PRESENTE MANUAL es resultado de la experiencia del curso Teorías, objetivos y métodos de la investigación social, dictado entre agosto y diciembre de 2004 en el Campus Virtual de CLACSO. Su propósito fue discutir el papel de la teoría en las primeras etapas de un diseño de investigación social, y contó con la participación de estudiantes e investigadores de distintos países latinoamericanos. El manual contiene los ejercicios que formaron parte del curso virtual de CLACSO, con sus respectivas respuestas; nuestro deseo es que pueda ser utilizado en cursos de metodología y talleres de tesis de ciencias sociales; ayudando a los estudiantes en el planteo inicial de sus proyectos de investigación.

La idea principal que nos ha guiado a lo largo del curso es el hecho de que hacer investigación científica es contribuir a la construcción de teoría, formulando los objetivos sustentados en la teoría y analizando sus resultados de manera tal que contribuyan a profundizar la comprensión teórica de los problemas estudiados. Este es también el argumento desarrollado en Todo es teoría. Objetivos y métodos de investigación1 (Sautu, 2003b), libro que diera origen al curso virtual de CLACSO y a las notas de clase que constituyen el cuerpo fundamental del presente manual. Ambas publicaciones reflejan un conocimiento forjado en la experiencia, que nos ha mostrado que el término teoría abarca una amplia gama de ideas, conceptos, formulaciones, enunciados, etc., que pueden servir de soporte a una gran variedad de procedimientos metodológicos diseñados para responder a objetivos de investigación (deducidos y sustentados en la teoría). Esta posición tiene tres consecuencias.

En primer lugar asigna a la reflexión teórica un rol central, ya que postula que el progreso del conocimiento está apoyado por la profundización de una discusión teórica que se cuestione el significado de los resultados de la investigación empírica y sus interconexiones. Una buena obra de reflexión teórica nos abre el mundo de la imaginación en ciencias sociales (sociológica, psicológica, política, económica, etc.) porque contribuye a que pensemos con mayor profundidad los problemas, nos da ideas; en cambio, la acumulación de datos estadísticos por sí mismos nos dice poco. Tomemos como ejemplo resultados electorales que para ser interpretados requieren que pensemos en categorías abstractas, en procesos, que dieron lugar a un estado de situación (por ejemplo, que a lo largo de varios períodos gane siempre el mismo partido); de manera similar, para interpretar los cuadros del Censo de Población necesitamos descubrir las categorías clasificatorias construidas por los responsables del Censo y, en un mayor esfuerzo de abstracción, pensar cómo se conectan entre sí. Pensar en conceptos y conectarlos entre sí es pensar en teoría. Igualmente podríamos tomar como ejemplo la transcripción literal de una entrevista con una persona.

Este es un testimonio de vida; para interpretarlo tenemos que pensar en términos de los significados que aparecen allí expresados, y esta tarea es de reflexión teórica.

La segunda consecuencia de nuestra postura es que concebimos la investigación científica como iniciada en una teoría de la cual se deducen objetivos que dan lugar a la construcción de la evidencia empírica. Además, todas las decisiones metodológicas (de procedimientos) en la elaboración del proyecto o la realización de la investigación tienen implicaciones teóricas, y los resultados, como dijimos, siempre son evaluados en función de su aporte a la comprensión de una clase de proceso, situación, tipos de personas, grupos o sus comportamientos. Se produce así la transformación de entidades empíricas a conceptos abstractos que los contienen. Por ejemplo: de las conclusiones de un estudio etnográfico o de los cuadros de una encuesta, concluimos que los niños indígenas sufren diversas formas de exclusión.

Nuestro interés es comprender cómo opera la discriminación étnica y cuáles son sus consecuencias más allá de los casos específicos estudiados.

Finalmente, los puntos anteriores que reflejan la posición adoptada en Todo es teoría y en este manual requieren necesariamente que se enuncien y apliquen criterios de demarcación acerca de lo que es y no es investigación científica. La misma amplitud de la conceptualización de lo que es teoría, como veremos, conduce a la diversidad de enfoques teórico-metodológicos y de métodos de investigación propios de los problemas y temas que abarcan las ciencias sociales. Esta cuestión será tratada a lo largo del texto.

Con frecuencia, algunas personas de las ciencias denominadas “duras” confunden la variedad de enfoques y estilos de investigación en ciencias sociales con falta de rigurosidad científica. Aunque existen textos escritos que no categorizaríamos como investigación científica, creemos que esa diversidad se debe al hecho de que lo que se denomina ciencias sociales abarca muchas disciplinas, desde la economía y la sociología hasta la psicología social; desde los estudios macrosociales y culturales hasta la investigación del microcosmos del mundo cotidiano. Cada área disciplinaria es una unidad en sí misma, con sus teorías, sus estilos de hacer investigación y validarlos, con sus maneras de presentar el marco teórico y los objetivos. Dentro de las áreas disciplinarias existen sub-universos con sus propias reglas. Después de todo, teorías y metodologías son productos humanos; son los “miembros practicantes” de esos sub-universos los que los crean y modifican. Algunos círculos académicos son más influyentes, tienen más recursos, publican más. Sin embargo, cada investigador, cada grupo tiene su propio margen de acción que es más amplio cuanto más reflexione críticamente sobre teorías y metodologías.

También se critica a la investigación en ciencias sociales porque se asimila el método científico exclusivamente a los experimentos o diseños cuantitativos que lo tienen de modelo. En los últimos cincuenta años en el seno de las ciencias sociales se han perfeccionado métodos existentes desde larga data y desarrollado nuevas estrategias metodológicas que dan cuenta de la variedad y complejidad de los problemas a investigar. Algunos de esos métodos se apoyan en metodologías denominadas cuantitativas, mientras otros han desarrollado sofisticados y válidos métodos denominados cualitativos2.

Diversas teorías, objetivos y problemáticas, dentro de cada disciplina y entre disciplinas, han ido conformando una gran variedad de respuestas metodológicas. Cada una con sus propios fundamentos epistemológicos, cada una con sus propios procedimientos explícitos, conocidos, consensuados por aquellos que trabajan en una línea o estilo de investigación. Algunas de estas posiciones cuestionan inclusive que existan diferencias profundas entre lo que podemos, con un amplio criterio, denominar investigación científica, y la literatura o ficción (Denzin, 2003; 2005). La posición de Todo es teoría y de este manual es de una amplia aceptación de posiciones teórico-metodológicas, respetando diferencias pero en el convencimiento que existe una forma de producir conocimiento –que preferimos denominar científica– que es acumulativa (que siempre comienza por el conocimiento previo). Más aún, los resultados de variados enfoques nutren y son útiles a todas las disciplinas. El conocimiento científico siempre es discutible y provisorio, por lo cual requiere para su crítica que se hagan explícitos las teorías y los métodos utilizados. La investigación requiere también reflexionar sobre nosotros mismos; quiénes somos y cuáles son los recursos de nuestros estudios e interpretaciones.

Somos conscientes de nuestros valores e intereses y de las limitaciones de nuestras interpretaciones. Aún así, hemos mantenido la designación de científicas para las investigaciones que desarrollamos en este manual. Deseamos afirmar la validez de la multiplicidad de teorías y métodos que encontramos en ciencias sociales y también diferenciarla de otras formas de producción de conocimiento, como pueden ser los ensayos, la literatura, y otras formas artísticas de las cuales el investigador científico tiene mucho que aprender. En este contexto el manual tiene cuatro propósitos; que se relacionan con los ejercicios incluidos en los próximos capítulos.

El primer propósito, concordante con la posición que hemos adoptado, es establecer una serie de criterios de demarcación entre lo que denominamos ensayos, poesía, literatura, etc., por un lado, e investigación científica por el otro. Nuestra definición es muy amplia y se apoya en la utilización de una gran variedad de métodos cuantitativos y cualitativos. Las preguntas del primer ejercicio de este manual están orientadas a trabajar este tema, permitiendo a los estudiantes reflexionar acerca de aquello que llamamos investigación en ciencias sociales.

Estas preguntas también son una herramienta para trabajar en las diferencias y similitudes entre la investigación cualitativa y cuantitativa en nuestras disciplinas.

El segundo propósito es mostrar la variedad de contenidos de lo que se denomina teoría, y los procedimientos que es necesario aplicar para su inclusión en un marco teórico. En el manual sostenemos que los cuerpos teóricos, para ser incorporados a la investigación, deben ser adecuados de manera tal de establecer el nexo entre el plano de la teoría y el plano de producción de la evidencia empírica. La construcción de ese nexo es llevada a cabo utilizando lo que se denomina método deductivo, es decir, una serie de transformaciones desde ideas, conceptualizaciones muy abstractas, hasta formulaciones teóricas posibles de ser contrastadas con los datos, es decir, puestas a prueba.

El tercer propósito es describir con ejemplos el uso de la bibliografía, es decir, del conocimiento acumulado para construir el marco teórico y deducir los objetivos de nuestro propio estudio. A tal efecto hemos seleccionado ejemplos de estudios y analizado minuciosamente todas las ideas contenidas en ellos postulando proposiciones y señalando los conceptos que aparecen involucrados en los textos, y mostrando cómo se puede proponer un esquema analítico que sirva de marco teórico a nuestro estudio. En el análisis de los ejemplos no nos hemos detenido exclusivamente en lo que el autor/a dice son sus objetivos y marco teórico; hemos procedido a deducirlo de todo su trabajo. Estos ejemplos no cubren todos, ni siquiera una parte importante de los estilos de investigación que encontramos en América Latina.

El cuarto propósito que se cumple juntamente con el análisis anterior consiste en señalar en cada artículo analizado si se trata de un estudio macro o microsocial, si el objeto o tema de estudio plantea cuestiones referidas a la estructura social o es mirado desde la perspectiva de los agentes sociales. Estos temas forman parte del argumento central de Todo es teoría, por lo cual no los repetiremos en este manual; nos limitaremos a destacar en los análisis de artículos sobre investigaciones a qué nivel están planteadas. Este es, a nuestro criterio, y por experiencia, un aspecto fundamental que ayuda a buscar la bibliografía pertinente, a armar el marco teórico, formular los objetivos y sobre todo seleccionar la metodología apropiada. Nuestro lema es que no todo sirve para todo; que los marcos teóricos vinculados a objetivos de investigación plantean requisitos que deben ser cumplimentados con metodologías específicas.

Debemos aclarar que, al igual que Todo es teoría, este manual no es un libro sistemático de metodología, de los cuales existen muchos y muy buenos3, ya que no cubre todos los elementos y etapas de un diseño de investigación, sólo la articulación entre el marco teórico, los objetivos que de él se deducen, y la metodología propuesta para responderlos. Siguiendo este argumento, el presente manual propone una serie de ejercicios para colaborar con los estudiantes en la reflexión acerca de la relación entre teoría, objetivos y metodología en la etapa inicial de redacción de un proyecto de investigación.

El primer capítulo del libro consiste en tres ejercicios que exploran los límites de la investigación social, discutiendo las diferencias entre las estrategias metodológicas cualitativas y cuantitativas. Específicamente se analizan los supuestos ontológicos, epistemológicos, axiológicos y metodológicos de estos paradigmas de investigación. Por otra parte, los ejercicios analizan los diferentes niveles de abstracción del marco teórico: las teorías generales, las teorías sustantivas y las regularidades empíricas. Finalmente, estos ejercicios plantean la importancia de que exista una coherencia entre la perspectiva teórica de la investigación (macrosocial, microsocial o macro/micro) y la estrategia metodológica seleccionada. Los ejercicios están pensados para que el lector reflexione y busque ejemplos en su propia experiencia de investigación. Es útil movilizar todas nuestras experiencias al servicio de la investigación científica. Hemos incluido un apéndice en el que se definen algunos temas básicos de un diseño de investigación. Por esta misma razón fue difícil para todos desarrollar un esquema de análisis totalmente uniforme. Tratamos de respetar cierta uniformidad que consiste, como dijimos, en destacar los conceptos y proposiciones teóricas centrales, los objetivos generales y específicos y, por supuesto, la metodología.

El segundo capítulo se centra en la realización de una serie de ejercicios en los cuales los lectores deben poner en práctica los temas discutidos en el primer apartado. Estos ejercicios prácticos se basan en el análisis de investigaciones empíricas, en los que se destaca el uso de conceptos, supuestos y proposiciones teóricas vinculados a los objetivos específicos y la metodología.

Los ejercicios prácticos consisten en el análisis crítico de artículos provenientes de diversas disciplinas de las ciencias sociales (antropología, ciencia política, economía y sociología), que proponen variados enfoques teóricos y que desarrollan diversos temas utilizando distintas propuestas metodológicas.

Finalmente, el tercer capítulo del libro se basa en comentarios acerca de las propuestas de investigación hechas por los estudiantes del curso Teorías, objetivos y métodos de la investigación social, del Campus Virtual de CLACSO. Estas correcciones fueron agrupadas temáticamente según se refieren al desarrollo del marco teórico, al planteo de los objetivos o al diseño de la propuesta metodológica en la primera etapa de redacción de un proyecto. Como apéndice al tercer capítulo se incluye una guía de pautas para la primera redacción de una propuesta de investigación. Por último, el libro tiene dos anexos referidos a los requisitos formales y gramaticales que deben ser tenidos en cuenta cuando se escribe una propuesta de investigación, y los contenidos de una ponencia o artículo de investigación en el marco de diferentes propuestas metodológicas.



Notas

1 En adelante, esta publicación será mencionada como Todo es teoría.


2 Una referencia obligada es el volumen editado por Denzin y Lincoln (2005).
3 Algunos manuales son: Nachmias y Nachmias (1992), Patton (2002), Babbie (1996), Bernard (1995), Breakwell et al. (1995), Keeves (1990), Denzin y Lincoln (2005), Maxwell (1996) y Flick (2004).

Como citar este documento: Sautu, Ruth; Boniolo, Paula; Dalle, Pablo; Elbert, Rodolfo. La construcción del marco teórico en la investigación social. En publicacion: Manual de metodología. Construcción del marco teórico, formulación de los objetivos y elección de la metodología Ruth Sautu, Paula Boniolo, Pablo Dalle y Rodolfo Elbert. 2005 ISBN 987-1183-32-1


Acceso al texto completo: http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/campus/metodo/RSCapitulo 1.pdf

Descriptores Tematicos: Metodologia de la investigacion, Ciencias Sociales, manuales, investigacion social, metodos de investigacion, teoria de la investigacion, metodologia, metodos cualitativos, metodos cuantitativos, proyectos de investigacion



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Capítulo I. La construcción del marco teórico en la investigación social

Ruth Sautu, Paula Boniolo, Pablo Dalle y Rodolfo Elbert

El propósito del curso del Campus Virtual de CLACSO, del cual este manual de ejercicios es resultado, fue guiar a estudiantes y graduados de ciencias sociales en el planteo de las etapas iniciales de un proyecto de investigación o tesis. Teniendo en cuenta este propósito, los primeros tres ejercicios del curso consistían en una necesaria reflexión acerca del papel de la teoría en la investigación social, y su relación con los objetivos de investigación y la metodología, temas desarrollados en el libro Todo es teoría (Sautu, 2003), en el cual se basa este capítulo. Responder a estos tres ejercicios, permitió a los estudiantes reflexionar acerca de: i. las distintas perspectivas teóricas que es posible encontrar en ciencias sociales y su relación con los diferentes diseños y objetivos de investigación; ii. los diferentes niveles de abstracción presentes en un marco teórico; iii. las estrategias para identificar los conceptos ideas, o proposiciones teóricas en una investigación y su relación con los objetivos de la misma; y iv. las diferencias entre perspectivas teóricas macrosociales, microsociales, así como la posible articulación entre ambos niveles y sus consecuencias metodológicas.

Toda investigación o proyecto se inicia con un conjunto de consideraciones acerca de aquella parte del mundo social que se desea estudiar: en algunos casos se trata de cuestiones muy cercanas a nuestra experiencia, como por ejemplo las razones que explican por qué algunos niños no alcanzan a cumplir con los estándares impuestos por la escuela. Otros casos, en cambio, son más difusos, más generales, tal como sería comprender por qué hay tan marcadas diferencias entre estados (o provincias) en el número y proporción de niños que repiten el año que cursan (una o más veces) debido a que no han alcanzado los estándares escolares para pasar de nivel.

Lo que los investigadores ya saben de esos temas (y sobre temas relacionados) es el punto de partida, que se complementa con lecturas de investigaciones o artículos teóricos. Experiencia, lecturas y reflexión sobre el tema son guiadas por un conjunto de preguntas acerca de la naturaleza de lo que se desea investigar y la manera de abordarlo, tomando en cuenta lo que otros hicieron antes que nosotros, mirando al mundo empírico y preguntándose acerca de las posibilidades y los medios para acceder a él.

Estas preguntas han sido desarrolladas en los tres ejercicios que componen este capítulo; su propósito es discutir las cuestiones básicas que los investigadores se plantean cuando tienen que armar su marco teórico con vistas a definir sus objetivos de investigación y optar por una metodología.

Retomando el estudio del desempeño de los niños en el sistema escolar podremos ejemplificar el trabajo de reflexión que debe hacer un investigador en la etapa inicial de su proyecto de investigación. Al plantearse este tema, el investigador se pregunta:


i. ¿a qué clase de personas afecta el tema que deseo estudiar? A niños que concurren al ciclo escolar que estoy estudiando.
ii. ¿A todos los niños? No, sólo a algunos.
iii. ¿Quiénes y cómo son esos niños que no alcanzan los estándares y quiénes son aquellos que sí lo alcanzan? Continuando con preguntas de este tipo la primera conclusión es que se trata de un tema que teóricamente podría ser ubicado en el nivel del comportamiento, que tiene un gran componente psicosocial (están involucrados el aprendizaje y la adaptación al sistema escolar).

También, y siguiendo nuestros interrogantes basados en continuas lecturas, encontramos que los comportamientos de los niños (cómo les va en la escuela) están afectados por la interacción con docentes y compañeros dentro de la propia escuela; y más aún, que sus hogares también influyen. Aunque familias y escuelas aparecen involucradas en nuestra reflexión, el núcleo del tema es el rendimiento escolar de los niños. Hemos estado pensando en un estudio de los denominados microsociales en el cual las diferencias en los rendimientos escolares no son vistas como resultado de aptitudes individuales, sino como producto de un conjunto de procesos que explican esos rendimientos diferenciales. Aunque el comportamiento escolar está localizado en el nivel de los niños, las explicaciones son societales, como por ejemplo: pertenecer a un hogar donde se come todos los días, estar abrigado, tener libros, tiempo y espacio para leerlos, concurrir a una escuela bien equipada con docentes que hacen el máximo esfuerzo para que el niño/a aprenda, entre otras cuestiones.

La segunda pregunta, más alejada de nuestra experiencia cotidiana, es: ¿por qué en ciertos estados/provincias es mayor la proporción de niños que repiten el año escolar debido a que no alcanzaron los estándares esperados? Esa proporción (atributos de los estados/provincias) es el núcleo de nuestra preocupación. Nos interesa el colectivo formado por los repitentes.

Este es parte de la estructura social de los estados; para investigarlo necesitamos preguntarnos acerca de los recursos escolares disponibles (cantidad y calidad) y las condiciones socio-económicas de los hogares del estado. Mientras para el primer tema necesito recurrir a teorías microsociales que den cuenta de los procesos de aprendizaje, de la influencia de la interacción escolar y de la presencia del hogar, en el segundo estudio debo recurrir a teorías macrosociales de la desigualdad estructural socioeconómica y de las oportunidades educativas que es posible encontrar en diversos estados/provincias. Estas son teorías que tratan del desarrollo económico y social desigual.

Ambos temas son dos caras de una misma realidad, pero la investigación de uno o de otros requiere que se especifiquen en el marco teórico, de lo contrario llegaríamos a conclusiones triviales, como puede ser explicar las dificultades de aprendizaje de los niños por la macroestructura o las diferencias regiona les por las conductas de los maestros. Por otra parte, una teoría que integre los niveles macro y microsociales debería especificar los procesos sociales complejos que operan como intermediarios entre ambos niveles. Intuitivamente sabemos que en los estados/provincias donde predominan hogares pobres la infraestructura escolar es de peor calidad. También sabemos que la familia es el motor de las motivaciones de los niños, y que hay escuelas que no suplen, con sus estilos de enseñanza, esas carencias. Todas estas cuestiones requieren de investigaciones acotadas y sustentadas en teorías específicas.

En el ejemplo del estudio del desempeño de los niños en el sistema escolar pudimos ver la importancia de definir la perspectiva teórica de una investigación, y determinar si las proposiciones que incluiremos en nuestro marco teórico se refieren a un nivel microsocial, macrosocial o a una articulación entre ambos. Asimismo, debemos establecer una coherencia entre los distintos niveles del marco teórico, los objetivos de investigación y el diseño metodológico. Las respuestas a los tres ejercicios incluidos en este capítulo permitirán reflexionar acerca de la importancia de estas cuestiones y la utilidad de pensarlas cuando uno se plantea el propio proyecto de investigación.

Complementando este capítulo hemos preparado un apéndice en el cual resumimos puntos que es necesario recordar. Algunos de ellos son tratados en Todo es teoría, y todos se encuentran explicados en los textos que hemos recomendado en este manual. Nuestro apéndice es un ayuda-memoria que nos advierte sobre puntos clave de un diseño de investigación, tales como que es necesario pensar primero en los criterios de selección de los casos (esta es una cuestión teórica) y, sobre esta base y el tipo de población que se estudia, proceder a seleccionar los casos construyendo muestras que respondan a esos criterios. Las cuestiones técnicas del muestreo se resuelven en los libros o con la ayuda de especialistas. La elección de los criterios teóricamente pertinentes es tarea del investigador. La presentación de los tres ejercicios que componen este capítulo es similar: se plantea al comienzo un conjunto de preguntas que a continuación son respondidas. Los números que anteceden a las respuestas son los que identifican a las preguntas. Hemos elegido esta forma de trabajar con los alumnos del curso virtual de CLACSO porque consideramos a las preguntas como herramientas para pensar las cuestiones clave a tener en cuenta cuando se desea construir el marco teórico, deducir los objetivos y proponer una metodología.

EJERCICIO 1
El papel de la teoría en la investigación social

1. ¿Cuáles son las principales características y componentes de una investigación científica en ciencias sociales? Analice la relación que debe existir entre estos componentes.


2. Resuma los supuestos ontológicos, epistemológicos, axiológicos y metodológicos de los diferentes paradigmas de investigación.
3. Utilizando el Cuadro 1.1 (ver pág. 35) piense un recorrido teórico desde los niveles más abstractos a los menos abstractos. Seleccione un ejemplo desde su propio interés y conocimiento. Plantéelo con oraciones breves donde se puedan establecer los nexos con claridad.
4. Piense ahora en una regularidad empírica (por ejemplo: a mayor educación de las mujeres, mayor participación económica femenina). Recorra el camino inverso: en qué teoría más abstracta ubicaría esta regularidad (ver ejemplos de regularidades empíricas en los artículos sobre migraciones analizados en el Capítulo II del libro).
5. Teniendo en cuenta la diferencia entre los conceptos de estructura social y agencia humana, desarrolle: i. un objetivo de investigación donde se analiza la estructura social o económica; ii. un objetivo de investigación donde se analiza la agencia humana.

1. La articulación entre teoría, objetivos y metodología en la investigación social

La investigación social es una forma de conocimiento que se caracteriza por la construcción de evidencia empírica elaborada a partir de la teoría aplicando reglas de procedimiento explícitas. De esta definición podemos inferir que en toda investigación están presentes tres elementos que se articulan entre sí: marco teórico, objetivos y metodología. Estas etapas se influencian mutuamente, y en la práctica de investigación se piensan en conjunto.

El marco teórico constituye un corpus de conceptos de diferentes niveles de abstracción articulados entre sí que orientan la forma de aprehender la realidad. Incluye supuestos de carácter general acerca del funcionamiento de la sociedad y la teoría sustantiva o conceptos específicos sobre el tema que se pretende analizar. En el nivel más general de la teoría encontramos el paradigma. Este constituye un conjunto de conceptos teórico-metodológicos que el investigador asume como un sistema de creencias básicas que determinan el modo de orientarse y mirar la realidad. Estos principios no son puestos en cuestión por el investigador en su práctica cotidiana: más bien funcionan como supuestos que orientan la selección misma del problema o fenómeno a investigar, la definición de los objetivos de investigación y la selección de la estrategia metodológica para abordarlos.

La teoría general está constituida por un conjunto de proposiciones lógicamente interrelacionadas que se utilizan para explicar procesos y fenómenos. Este marco conceptual implica una visión de la sociedad, del lugar que las personas ocupan en ella y las características que asumen las relaciones entre el todo y las partes. Al llevar implícitos los supuestos acerca del carácter de la sociedad, la teoría social, al igual que el paradigma, también influye acerca de lo que puede o no ser investigado, condiciona las preguntas que nos hacemos y el modo en que intentamos responderlas.

En un nivel menor de abstracción se encuentra la teoría sustantiva que está conformada por proposiciones teóricas específicas a la parte de la realidad social que se pretende es| tudiar. A partir de ella se definirán los objetivos específicos de investigación y se tomarán otras decisiones relevantes acerca de otras etapas del diseño, como por ejemplo aquellas referidas a la técnica de recolección de los datos: la definición de las preguntas del cuestionario en el caso de una encuesta, o en la selección de temas, ejes y conceptos sensibilizadores en una entrevista semi-estructurada o una guía de observación.



Los objetivos, por su parte, constituyen una construcción del investigador para abordar un tema o problema de la realidad a partir del marco teórico seleccionado. En la práctica, los investigadores suelen distinguir entre objetivo/s general/es y objetivos específicos. El primero es considerado el “foco” del estudio (Robson, 1994), del que se desprenden los objetivos específicos o preguntas de investigación. King, Keohane y Verba (1994) plantean dos criterios para construir los objetivos: en primer lugar, estos deben representar preguntas relevantes para comprender el mundo real, lo cual permitirá conocer más acerca de uno o varios aspectos de la realidad; en segundo lugar, que impliquen una contribución al conocimiento acumulado en un área, es decir un aporte a la teoría, a partir de inferencias descriptivas de nuevos conceptos, postulación de nuevas explicaciones causales, redefinición de procesos, etc. A estos dos criterios deberíamos agregarle otro: los objetivos de investigación deben ser susceptibles de ser contestados. Esto no implica que conozcamos la respuesta de antemano, sino que en el estado actual del conocimiento sea posible alcanzarla al menos tentativamente.

Las preguntas para las cuales ya conocemos las respuestas de antemano no son objetivos de investigación; son enunciados prescriptivos o expresan opiniones ya formadas (que pueden o no ser muy interesantes e ilustrativas).

Los objetivos son formulados como proposiciones que contienen los conceptos teóricos fundamentales, en las que el investigador postula una intención, generalmente explicitada por medio de un verbo (analizar, explicar, comprender, describir, explorar, etc.), de abordar un sector de la realidad en un espacio y tiempo determinado. El recorte espacio-temporal es una condición necesaria para encarar cualquier investigación; no se puede estudiar el mundo a lo largo de toda su historia. Este recorte puede dar lugar a estudios transversales, es decir que se concentran en las características que asume un fenómeno o situación determinados en un momento particular, o estudios longitudinales que indagan un fenómeno o proceso en el transcurso de un tiempo también acotado. Por último, en los objetivos se hace referencia a las unidades de análisis o los casos y el espacio/ámbito en el que se realizará el estudio. Las unidades o casos conforman el universo de estudio; las primeras se utilizan en investigaciones cuantitativas, y los segundos en estudios cualitativos.

Como dijimos anteriormente, los objetivos de investigación se derivan de una determinada perspectiva teórica y deben ser factibles de ser abordados por una metodología. Los objetivos constituyen el pilar de una investigación y sirven de nexo entre la teoría y la metodología. De acuerdo con esta posición, los objetivos cumplen un papel preponderante en la medida en que a partir de ellos se resuelven cuestiones teóricas y metodológicas.

En una investigación es posible plantear y articular diferentes preguntas de investigación que lleven implícitas diferentes perspectivas teóricas (mientras sean coherentes entre sí, es decir, que enuncien ideas relacionadas) y se respondan con distintos métodos asociados a metodologías cuantitativas o cualitativas (Sautu, 2000: 4-10).

La metodología, por último, está conformada por procedimientos o métodos para la construcción de la evidencia empírica.

Esta se apoya en los paradigmas, y su función en la investigación es discutir los fundamentos epistemológicos del conocimiento. Específicamente reflexiona acerca del papel de los valores, la idea de causalidad, el papel de la teoría y su vinculación con la evidencia empírica, el recorte de la realidad, los factores relacionados con la validez del estudio, el uso y el papel de la deducción y la inducción, cuestiones referidas a la verificación y falsificación, y los contenidos y alcances de la explicación e interpretación. En ciencias sociales existen dos tipos de metodologías: cualitativas y cuantitativas, cada una con diferentes supuestos teóricos y procedimientos para obtener la evidencia empírica.



En el uso cotidiano la noción de metodología aparece vinculada a la de métodos, pero ambos no son lo mismo. Mientras, como dijimos, la metodología trata de la lógica interna de la investigación, los métodos constituyen “una serie de pasos que el investigador sigue en el proceso de producir una contribución al conocimiento” (Diesing, 1972: 1). El mismo autor utiliza también el concepto de “pautas de descubrimiento” en la medida en que los métodos tienen como meta la creación o el desarrollo de conocimiento y no solamente su verificación. Si bien metodología y métodos son diferentes, se entrecruzan en forma no azarosa. El método experimental y la encuesta, así como la utilización de técnicas estadísticas de análisis, se utilizan en el marco de una metodología cuantitativa; mientras que las entrevistas (ya sean interpretativas o etnográficas), la observación, la narrativa y el análisis del discurso, son utilizados en estrategias cualitativas.

Los métodos se sustentan sobre principios epistemológicos y metodológicos. Es por ello que no es posible utilizar cualquier método en el marco de una metodología determinada. En la práctica, en la elección de un método se respetan los presupuestos de la metodología en la que se encuadra, aunque con ciertos grados de libertad. Este margen de maniobra es necesario para resolver los dos grandes desafíos que el método impone: primero, transformar el tema y la teoría en objetivos y preguntas de investigación, y segundo traducir estas preguntas de investigación en procedimientos para la producción de la evidencia empírica.

Estos procedimientos basados en observaciones y mediciones constituyen también una construcción lógica y teórica interrelacionada con las otras etapas del diseño. El argumento que se desarrolla en Todo es teoría (2003) es que toda investigación es una construcción teórica, ya que la teoría permea todas las etapas del diseño: desde la construcción del marco teórico y la formulación de los objetivos, hasta la implementación de la estrategia metodológica para la producción de los datos y su posterior análisis. Cada una de estas etapas se conecta entre sí en forma lógica mediante una estructura argumentativa que también es teórica. En este sentido, la teoría es el hilo conductor, el andamiaje que atraviesa todas las etapas de una investigación. Esto supone una conceptualización de teoría no simplemente como marco teórico. En esta definición amplia, como describimos anteriormente, la teoría incluye los supuestos del paradigma en el que trabaja el investigador, las teorías generales acerca de la sociedad y el cambio histórico, las proposiciones y conceptos de la teoría sustantiva, las teorías y supuestos relativos a la medición, la observación y construcción de los datos, y cuestiones vinculadas a la construcción de regularidades empíricas y la inferencia de proposiciones y conceptos teóricos.

En síntesis, los investigadores interrogan la realidad desde teorías y modelos de análisis sugiriendo preguntas e hipótesis acerca de cómo contestarlas. Para responder a los objetivos de investigación se construye la evidencia empírica utilizando métodos que dependerán del enfoque teórico elegido. Las diferencias y matices en las concepciones teóricas y metodológicas, sin embargo, comparten el ethos de la investigación científica: producir conocimiento válido, generalizable a la clase de situaciones y procesos tratados, que realice un aporte al conocimiento en el área y la teoría respectiva y que sea a la vez criticable y modificable.

2. Los supuestos de la investigación cuantitativa y cualitativa

El paradigma es la orientación general de una disciplina, que define el modo de orientarse y mirar aquello que la propia disciplina ha definido como su contenido temático sustantivo. En ciencias sociales conviven diversos paradigmas, que compiten en su modo de comprender sus disciplinas y problemas. Estos paradigmas tienen diferentes supuestos ontológicos, epis temológicos, axiológicos y metodológicos, que dan cuenta del andamiaje que sustentará el desarrollo de la investigación. Asimismo, los paradigmas en ciencias sociales aparecen asociados con determinadas metodologías: el Positivismo y Post-positivismo son vinculados con las metodologías cuantitativas; mientras que al Constructivismo, naturalista e interpretativo, se lo relaciona a las metodologías cualitativas (Creswell 1994; 1998; Denzin y Lincoln, 2005).

3. Los niveles de abstracción en la construcción de un marco teórico

Con el objetivo de ilustrar los diferentes niveles de abstracción presentes en un marco teórico utilizaremos como ejemplo el estudio de la identidad colectiva de los participantes de un movimiento social, específicamente el movimiento piquetero en Argentina. Si el énfasis está puesto sobre el proceso de construcción de la identidad en la interacción con los otros, es decir, en la participación en las protestas colectivas y otras actividades del movimiento, podría comprenderse el problema de investigación desde la perspectiva general del interaccionismo simbólico (Blumer, 1982) y tomar prestada de Melucci (1985) su idea acerca de la identidad colectiva de los movimientos sociales. Esto no significa que Melucci sea considerado interaccionista simbólico, sino que podemos tomar conceptos, ideas y proposiciones de sus estudios sobre la construcción de la identidad en los movimientos sociales en la medida en que son coherentes con la perspectiva conceptual general4. Alternativamente, el punto de partida puede ser Melucci (1985) porque se vincula más directamente a nuestro interés, y podríamos incorporarle la conceptualización de “negociación de ideas y orientaciones construidas en la acción cotidiana” del interaccionismo simbólico para analizar la evidencia empírica (las interacciones entre participantes y la autoimagen de los manifestantes); esto es, cómo ellos van construyendo en la negociación cotidiana una idea de identidad colectiva común de ser piquetero.

El objetivo de investigación se deriva de nuestros razonamientos teóricos. A veces empezamos a pensar desde lo empírico y armamos el anclaje teórico; otras veces podemos reflexionar desde las teorías más generales. En el ejemplo aquí desarrollado nuestro interés se centró en la construcción subjetiva y colectiva de la identidad de un grupo de participantes del movimiento piquetero. Por otra parte, también podríamos plantear una investigación cuyo interés sea analizar de qué formas estos movimientos trascienden o no a los partidos políticos y a las tradicionales expresiones de protesta del movimiento obrero. En un planteo como este, no nos preguntamos acerca de cómo se construye la identidad piquetera sino por los aspec tos del conjunto societal y el papel del movimiento piquetero en esta sociedad.



Todos los planteos teóricos son válidos. Sólo es conveniente reflexionar sobre ese vínculo teórico con el objetivo de investigación (teoría sustantiva y general). En el siguiente cuadro podemos observar las teorías generales y sustantivas seleccionadas para el ejemplo de investigación sobre la construcción de la identidad de un grupo de participantes en el movimiento piquetero:

4. Regularidades empíricas en la investigación social



La regularidad empírica expresa una relación entre variables con un alto contenido observacional (menos abstractas). Estas regularidades pueden formar parte del marco teórico de una investigación, o ser un hallazgo a partir del análisis de los datos. A su vez, las regularidades resultantes de nuestra propia investigación pueden formar parte del sustento teórico de futuros trabajos. Uno de los atributos principales de las regularidades es el testeo reiterado de estas con datos cuantitativos. Las mismas expresan tendencias presentes en la sociedad anali zada, como puede ser la regularidad: “a mayor nivel educativo mayor participación económica femenina”. Esta regularidad en sí misma no nos dice mucho, ya que la interpretación de los datos es siempre teórica. En el siguiente cuadro podemos observar las proposiciones teóricas más abstractas que podrían explicar la regularidad antes mencionada.

5. Estructura social y agencia humana

Como pudimos ver en la respuesta a la pregunta 1, el objetivo de investigación debe ser coherente con los postulados teóricos de la investigación. El objetivo debe derivarse de la teoría y ser a su vez coherente con la propuesta metodológica. Teoría-objetivos- metodología deben estar articulados entre sí. Por lo tanto, es necesario que los conceptos que se utilizan en el objetivo estén definidos en el marco teórico. En tanto construcciones teóricas, los objetivos expresan en su formulación si se trata de un recorte de la realidad microsocial o macrosocial y sus implicancias metodológicas; si están focalizados en el estudio de la estructura social o de la acción social; y, finalmente, si la explicación del fenómeno corresponde al orden social o a la agencia humana. Estudios típicos centrados en la estructura social son los que analizan la relación entre el desarrollo económico y la distribución del ingreso. Las teorías macrosociales que los sostienen establecen (a veces implícitamente) que la magnitud y el estilo de desarrollo tienen consecuencias sobre la manera en que el ingreso es distribuido en la sociedad. Por ejemplo, se postula que el desarrollo manufacturero por sustitución de importaciones tiene mayores efectos redistributivos que un desarrollo apoyado en políticas de apertura a las importaciones y de concentración económica. Otro ejemplo serían teorías que discuten las consecuencias de la concentración de la propiedad agraria sobre la distribución del ingreso. Estas y algunas teorías más abstractas que las contienen son consideradas macroestructurales, debido a que la distribución del ingreso en una sociedad es un aspecto crucial en la estructura social, causa y a su vez consecuencia de otros procesos sociales.

Por otra parte, la agencia humana es definida como la capacidad autónoma que tienen los sujetos sociales de construir su propia vida e influir en los procesos sociales en los cuales participan en interacción con otros sujetos. Algunas corrientes teóricas consideran a la estructura y el sistema social como el resultado de esas interacciones. Otras, en cambio, aún aceptando un margen para la agencia, privilegian en sus explicaciones los condicionamientos societales. El interaccionismo simbólico (Blumer, 1982) es una de las perspectivas teóricas que enmarcan a los estudios centrados en la capacidad autónoma de las personas de crear su propio mundo. Los estudios sobre la autoimagen de clase social analizan las construcciones subjetivas de las personas acerca de su pertenencia de clase. Estas construcciones están basadas tanto en su experiencia subjetiva como en su propia interpretación de su ubicación en la estructura social. Estos estudios comparten los supuestos del método biográfico en los cuales la historia personal –agencia– se va entretejiendo con las circunstancias del entorno social (Denzin, 1989).





Apéndice capítulo i



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