Los rostros de la violencia



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Los rostros de la violencia

Martha Duhne

El 20 de abril de 1999, Eric Harris de 18 años y dylan Klebold de 17 llevaron a cabo una balacera en su escuela preparatoria, la Columbine High School, en Littleton, Colorado, en la que asesinaron a 12 de sus compañeros y a un maestro, hirieron a otros 23, y después se suicidaron.

Hechos violentos similares que involucran a adolescentes, se han repetido con diferentes rostros, nombres y número de víctimas en otros lugares del mundo y plantean una cascada de preguntas, pero la más importante es: ¿por qué?



Muchachos que matan

Se han escrito innumerables artículos tratando de explicar las posibles causas de estos acontecimientos, en apariencia totalmente inexplicables. A Eric y a Dylan los han llamado asesinos, locos, sicópatas, hasta engendros del demonio, pero estos trágicos sucesos le plantean una pregunta muy interesante a la ciencia: ¿qué puede suceder para que un bebé se convierta en un adolescente tan enojado y agresivo?

La ciencia aún está muy lejos de poder contestar esta pregunta, pero investigaciones recientes en la relación que existe entre la realidad social y sicológica de estos adolescentes y la bioquímica de su cerebro, vierte alguna luz en las posibles causas de la conducta agresiva que presentan. Las conclusiones que surgen de estas investigaciones no son tan simples como para concluir que la violencia está programada genéticamente, o que un asesino en potencia se esconde en los pliegues de los lóbulos frontales del cerebro, ni en una infancia con maltratos continuos. Es más bien una red extremadamente compleja de factores bioquímicos, sociales y sicológicos los que, en conjunto, pueden desembocar en una persona violenta y agresiva, capaz de cometer un asesinato. Sin embargo, entender los orígenes de la violencia nos ofrece pistas sobre cómo intentar prevenirla. ¿Se han encontrado diferencias fisiológicas o neurológicas en las personas que cometen asesinatos violentos?

La biología de la violencia

En una clínica de Fairfield, California, el doctor Daniel Amen realizó estudios en 50 asesinos y encontró que sus cerebros compartían algunas características comunes. La estructura llamada Giro Cingulado (o CG por sus siglas en inglés), que se localiza en el centro del cerebro, mostraba hiperactividad en todos ellos. El CG actúa como un transmisor del cerebro, lo que le permite cambiar de un pensamiento a otro. Cuando no funciona bien, la persona se queda atrapada en una sola idea, a la que regresa continuamente. También la corteza prefrontal, que parece actuar como un supervisor del cerebro, funcionaba muy lentamente en los 50 asesinos. “Si tienes pensamientos violentos de los que no puedes escapar y no existe un supervisor que los deseche, estás en problemas”, dice el doctor Amen. Este tipo de daño cerebral puede resultar de golpes fuertes en la cabeza así como de una exposición importante a sustancias dañinas para el bebé, como el alcohol, durante el embarazo.

Otras investigaciones han encontrado que, en general, los hombres físicamente agresivos tienen niveles altos de testosterona, una hormona sexual involucrada, entre otras funciones, en el desarrollo de las características sexuales secundarias de los varones (tales como la barba y la voz grave) y en la construcción de masa muscular. Estudios realizados en prisioneros de distintas cárceles mostró que los hombres con los niveles más altos de testosterona eran, en muchos casos, los que habían cometido crímenes violentos. Pero esta relación no es siempre directa y está mediada por muchos factores sociales como el uso de drogas.

Catorce estudios diferentes han encontrado que existe una marcada tendencia en jóvenes violentos a presentar ritmos cardíacos significativamente más bajos que personas menos agresivas. Otros estudios no han encontrado ritmos cardíacos anormales en sicópatas.

Se sabe también que los machos son el sexo más agresivo en casi todos los mamíferos y esto ha llevado a algunas personas a suponer que los hombres son naturalmente agresivos y que la violencia es una consecuencia natural de la biología masculina. Sin embargo, las variaciones en el número de homicidios en distintas sociedades hacen evidente que la cultura tiene gran influencia en la probabilidad de que un hombre cometa un asesinato. Por ejemplo, la proporción del número de asesinatos en Colombia es 15 veces mayor que la de Costa Rica, y la de Estados Unidos es 10 veces mayor que la de Noruega. Incluso existen diferencias regionales muy marcadas dentro del mismo país.

Pero las diferencias no son sólo geográficas. A nivel mundial, los homicidios juveniles se han duplicado en los últimos 15 años. Esto no se debe a que los cerebros con los que nacen los muchachos de ahora hayan cambiado en media generación, o a que una mutación genética los haya hecho más agresivos. Si el aumento de la violencia actual no puede explicarse por cuestiones fisiológicas o neurológicas, hay que intentar encontrar otras causas.



Los primeros años

La capacidad de aprendizaje que tiene un bebé es asombrosa: en menos de tres años, gatea, camina, asimila un lenguaje y aprende a relacionarse con su medio. Pero un cerebro tan joven es también extremadamente vulnerable a heridas sicológicas que ocurran durante este periodo. Un niño pequeño que continuamente vive experiencias de tensión (como son el abandono, el maltrato o incluso el terror), experimenta cambios físicos en su cerebro. El flujo continuo de sustancias químicas relacionadas con conductas que producen tensión, tiende a reestructurar el funcionamiento del cerebro, poniendo su sistema de defensa en un estado de constante alerta. El resultado es un niño que muestra una agresión impulsiva. Para él, cualquier actitud que interprete como hostil, puede aumentar en su cerebro el nivel de hormonas relacionadas con respuestas a conductas de tensión.

En otros niños, el contacto constante con el dolor y la violencia, puede llegar a bloquear la respuesta natural a las situaciones de tensión, como un botón al que se le ha apretado tantas veces que deja de funcionar. Éstos son los muchachos con personalidades antisociales, que frecuentemente tienen una baja sensibilidad a las necesidades y emociones de otras personas.

Puede existir también un componente genético que desemboque en una personalidad antisocial. Aspectos del temperamento como la irritabilidad, impulsividad, hiperactividad y poca sensibilidad a las emociones de los demás pueden tener una base biológica. La manera en la cual se desarrolle un bebé que naturalmente sea poco reactivo a muestras de afecto, dependerá de la capacidad que tengan sus padres de estimularlo y formar lazos afectivos con él. Cuando un niño pequeño es excesivamente agresivo se debe entrenar a la familia a no enfrentarlo continuamente, retándolo y peleando con él, sino enseñarle formas no violentas de solucionar sus problemas y así reducir su frustración.

Las diferentes respuestas de los padres producen distintos cerebros y, por lo tanto, distintas conductas. El comportamiento es el resultado de un diálogo entre el cerebro y las experiencias y, a pesar de que las personas nacen con algunas características biológicas, el cerebro tiene muchas páginas en blanco. La infinidad de mensajes que recibe un niño de su entorno, le dará la pauta de cómo se espera que se comporte cuando sea adulto. Es por esto que padres que maltratan a sus hijos física o sicológicamente, a menudo fueron maltratados cuando niños. Los delincuentes, en muchos casos, tienen padres que abusaron del alcohol y de las drogas, eran criminales y fueron niños golpeados.

Esta secuencia de eventos no se cumple siempre, pero sí es un factor de riesgo: haber crecido en un ambiente violento o falto de afecto aumenta las probabilidades de crear personas violentas que repitan el círculo vicioso con sus hijos. A un niño le pueden repetir mil veces que es malo agredir y golpear a los demás, pero si a él lo han tratado a golpes e insultos, sus padres se gritan y observa que la violencia es la manera en la cual se resuelven los problemas, es probable que entienda que ésa es una forma aceptable de comportarse.



¿Violencia feliz?

La cultura popular actual, en canciones, videojuegos, Internet, películas y programas de televisión, ofrece muchos ejemplos en los cuales el personaje más pequeño, o el que ha sido humillado y agredido logra vengarse, matando y destruyendo a sus oponentes.

George Gerbner, investigador de la Escuela de Comunicación de Annenberg, en la Universidad de Pensilvania, ha estudiado por más de 30 años los efectos de la televisión en sus espectadores y encontró que en promedio hay más de cinco escenas violentas en una hora de programación en horario estelar y 25 actos violentos por hora en las caricaturas que se transmiten en los canales estadounidenses los domingos por la mañana, que son los mismos que transmiten nuestros canales comerciales. Un niño que en promedio vé tres horas y media de televisión al día, habrá presenciado más de 8 000 asesinatos y 100 000 actos violentos por televisión para cuando termine la primaria.

Nunca antes había estado la cultura tan saturada de imágenes violentas. En la primera película de Duro de matar se ven 18 asesinatos; en la segunda, 264. En Robocop I hay 32 muertos; en su secuela, 81. Las tres películas de El padrino apilaron 12, 18 y 53 cuerpos, respectivamente.

¿Cuál es el mensaje de toda esta violencia? La cantidad de escenas violentas en los medios fomenta la idea de que las conductas agresivas son normales y hasta deseables. “Vivir en una sociedad cargada de violencia genera agresividad en algunas personas y falta de sensibilidad, inseguridad y rabia en otras”, dice Gerbner, quien piensa también que el gran peligro de la televisión es que se ha convertido, no en un mero entretenimiento, sino en una religión moderna que presenta una visión del mundo que es coherente, violenta, agresiva, represiva, peligrosa y falsa. “Violencia feliz” llama Gerbner al tipo de violencia que se ve en los medios; violencia espectáculo, sin consecuencias. ¿Algún espectador se detendrá a pensar, como parte de la trama de la película, en las viudas, los huérfanos, las madres, o en qué implicarían los 264 muertos de Duro de matar II?

Nacidos para matar era la película preferida de Dylan Klebold y de Eric Harris quienes lograron reunir, en el sótano de sus casas, un arsenal de cuatro armas de alto calibre, una bomba hecha con un tanque de propano de 10 kilos y más de 30 bombas pequeñas construidas por ellos mismos con pólvora, clavos y vidrios rotos. Y buena parte de la sociedad estadounidense sigue pensando que es su legítimo derecho tener acceso a las armas.

¿Qué podemos concluir?

A todos nos aterran los hechos que sucedieron en la preparatoria de Columbine, pero vivimos en una sociedad en donde la violencia se ha convertido en un espectáculo; es cotidiano el maltrato a los niños y a las mujeres; la intolerancia es una constante en las relaciones entre las personas de distintas ideas, culturas, religiones o preferencias sexuales; la impunidad de ciertos sectores de la población no es la excepción, sino la regla; más de la mitad de la población vive en la pobreza y la justicia ha dejado de ser ciega (¿alguna vez lo fue?), pero sí tiene color de piel y clase social. Debería resultar igual de aterrador que los sucesos de Columbine, el haber aprendido a ver a un niño de cuatro años pidiendo limosna a las once de la noche como quien vé un semáforo.

Resulta muy simplista y hasta cómodo poner etiquetas, culpar a otros, encontrar una causa, una sola que explique estos asesinatos en los que se han perdido tantas vidas, esperanzas, sueños, futuros. Pero el tema de la violencia es extremadamente complejo y presenta muchas facetas distintas. Y, la verdad sea dicha, no nos es ajena.

Si la conclusión fuera que la principal causa del aumento de la violencia entre adolescentes está únicamente en una patología del funcionamiento de su cerebro o en la conducta dictada en sus cromosomas, mucho podríamos hacer para combatirla. Pero si es el resultado de muchos factores, el problema es realmente complejo. Y en este coctel de factores, todos tenemos nuestra cuota de responsabilidad; aspectos en los cuales pensar, decidir y actuar.



Violencia a todo color

George Gerbner nació en Hungría y emigró a Estados Unidos huyendo del fascismo. Luchó en la segunda Guerra Mundial y se convirtió en héroe. De regreso en su país se dedicó a estudiar los efectos de la televisión en el público, en particular la violencia, y comenzó a contar los asesinatos y su frecuencia en ese medio masivo de información. Actualmente, desde la Escuela de Comunicación de Annenberg en la Universidad de Pensilvania, Estados Unidos, se ha convertido en uno de los expertos en el tema.

Después de treinta años de analizar la violencia en la televisión en Estados Unidos —por lo menos la mitad de esos programas se transmiten en México— y su influencia en los telespectadores, Gerbner concluye lo siguiente:


  • Nunca antes una cultura estuvo tan inundada de imágenes violentas a todo color; por supuesto hay sangre en los cuentos de hadas, puñaladas en la mitología, asesinatos en Shakespeare, y guerras y batallas en los libros de texto, pero esas representaciones de violencia son expresiones culturales legítimas, incluso necesarias para equilibrar consecuencias trágicas.

  • El uso selectivo y simbólico, definido históricamente, de la violencia del heroísmo, la crueldad o la auténtica tragedia se ha sustituido por la violencia con final feliz.

  • Los estadounidenses dedican un tercio de su tiempo libre a ver televisión.

  • Sólo 1.3% de los personajes que aparecen en las series transmitidas en los mejores horarios son pobres.

  • Por cada hombre blanco que es víctima hay 22 mujeres víctimas que pertenecen a minorías raciales.

  • Los malos son mayoritariamente varones, de clase baja, jóvenes y extranjeros (muchos latinos).

  • No hay diferencia entre la violencia presentada con humor y la que parece seria; de hecho, la primera es más peligrosa porque hace ver a la violencia como un comportamiento aceptable.

  • En general, la televisión da la idea de que el mundo es peor de lo que realmente es. Esto provoca sentimientos de temor y ansiedad y que la gente esté dispuesta a aceptar medidas gubernamentales extremas contra la violencia.

  • Los actos violentos por televisión quitan al público el sentido trágico de la vida que es necesario para la compasión.

Gerbner, quien encabeza el Movimiento por el Ambiente Cultural, no recomienda la censura pero propone diversificar la programación con el fin de producir menos materiales violentos y más programas que muestren a las minorías y a las mujeres de manera favorable; en resumen, que las historias sean contadas más por quienes tienen algo que decir que por quienes tienen algo que vender.

Martha Duhne es bióloga; desde hace varios años se dedica a la divulgación de la ciencia, sobre todo en medios audiovisuales. Ha sido productora entre otros programas de Ciencia hoy, en TV UNAM, inter@100.xia, del canal 11.

Agradecemos a los doctores Marcelino Cereijido, investigador del Centro de Investigación y Estudios Avanzados del IPN y Humberto Nicolini, jefe de la División de Investigaciones Clínicas del Instituto Mexicano de Psiquiatría, su asesoría en la elaboración de este artículo.

Hacía el siglo XXI*

Luis Estrada

El debate sobre cuándo comienza el próximo milenio, si en el año 2000 o en el 2001, es aún motivo de acaloradas discusiones, pero sea cual sea nuestra opinión al respecto, muchos tenemos la vista puesta en lo que nos depara el futuro a partir del año 2000. Reflexionar sobre ello es un ejercicio útil, porque a menudo se traduce en hacer un recuento de lo que anhelamos y éste es siempre el primer paso en la construcción de un mundo mejor. El futuro es impredecible, lo cual no impide que seamos capaces de imaginarlo. Esto es precisamente lo que ¿Cómo ves?pidió a 130 estudiantes de bachillerato, a través de una encuesta, con el fin de conocer lo que ellos esperan de diversos campos de la ciencia y la tecnología en los próximos 20 años. De las respuestas elegimos aquéllas en las que coincidió la mayoría de los jóvenes encuestados y las entregamos a especialistas en cada campo para que las comentaran. El resultado es lo que hoy presentamos en estas páginas: un ejercicio colectivo de imaginar el futuro. Para completar el panorama de lo que quizá vendrá en los siguientes años, ofrecemos a nuestros lectores un artículo sobre la opinión de uno de los más destacados científicos y divulgadores contemporáneos: Free man Dyson, que se ha dedicado de manera sistemática a analizar qué puede ser determinante para el desarrollo futuro de la ciencia y la tecnología.

Astronomía

Lo que esperan los jóvenes



  • Colonizar la Luna.

  • Descubrir nuevos mundos.

  • Comprobar si hay vida en otros planetas.

  • Ampliar nuestro conocimiento del Universo.

Lo que dice la maestra en ciencias Julieta Fierro, investigadora del Instituto de Astronomía de la UNAM.

Existen múltiples problemas para colocar un grupo de personas de manera fija en la Luna, por ejemplo el abastecimiento de agua o que de día la temperatura lunar sobrepasa los 130˚ C y de noche puede ser inferior a 150˚ C bajo cero. Cada vez que llevamos un kilogramo de sustancia al espacio requerimos de mil kilogramos de combustible. Si hubiese agua en la Luna el costo de instalar una base habitada se reduciría sustancialmente. Se requiere de agua para uso humano así como para cultivar plantas verdes; éstas a su vez suministrarían oxígeno y alimentos. Afortunadamente se han descubierto núcleos de cometas enterrados en las regiones polares de la Luna que contienen agua congelada, lo cual facilitaría la instalación de una base selenita durante el próximo milenio. Establecer una colonia lunar nos daría una experiencia muy valiosa en la exploración de planetas como Marte.

Hasta la fecha se han descubierto 25 planetas extrasolares, es decir, mundos que giran alrededor de estrellas distintas al Sol. Estos planetas están tan alejados y reflejan tan poca luz de sus estrellas que no se pueden observar directamente. Se descubrieron porque perturban ligeramente la trayectoria estelar haciendo que bambolee. Por ejemplo, Iota Horologii es una estrella similar a como fue el Sol durante su juventud, pues presenta mayor número de manchas y explosiones; posee un mundo de gas similar a Júpiter, con un poco más de dos veces su masa (720 veces la de la Tierra). El planeta gira en torno a Iota Horologii a la misma distancia que nuestro mundo lo hace del Sol. Este sistema planetario está a 56 años luz de distancia, es decir, que nuestras señales de radio tardan 56 años en llegar allá. Si hay un gran número de planetas extrasolares, será más fácil encontrar sitios en donde se desarrolle la vida. Es importante tomar en cuenta que la vida extraterrestre no tiene por qué ser similar a la que conocemos; si logramos contactarla, entablar comunicación con seres de otros mundos requerirá de gran ingenio.

Para el astrónomo el Universo es todo: el espacio, el tiempo, la materia y la energía, y está en continua evolución. Uno de los grandes retos de la investigación contemporánea es conocer mejor las características del cosmos. La luz tarda cierto tiempo en llegar de los astros a la Tierra; entre más alejados estén, la radiación que emiten tuvo que salir en épocas más remotas para que la podamos detectar ahora. En otras palabras, entre más distantes están las estrellas, las vemos como eran en el pasado más remoto. Observamos estrellas como fueron hace cien, miles, y millones de años. La luz que observamos de las estrellas, es débil debido a la distancia que nos separa de ellas y a que la atmósfera nos impide ver con nitidez. Por ello, uno de los grandes proyectos del nuevo milenio será colocar más telescopios en órbita.



Medio ambiente

Lo que esperan los jóvenes



  • Combate a la contaminación.

  • Purificación del aire y del agua.

  • El reciclaje será algo cotidiano.

  • Regeneración de la capa de ozono.

Lo que dice Fedro Carlos Guillén, doctor en ciencias y jefe de la Unidad de Participación Social, Enlace y Comunicación del Instituto Nacional de Ecología.

La cantidad de problemas ambientales que enfrentamos hoy en día es el resultado de una serie de procesos de transformación que ha ido modificando, a veces en forma gradual, a veces rápidamente, la estabilidad planetaria. Poco sentido tiene hablar de estos procesos sin un contexto que permita conocer su dirección y velocidad de cambio. Es por ello fundamental entender las tendencias históricas que guarda la relación entre la sociedad y la naturaleza, con el fin de propiciar una toma de decisiones que sirva a una necesaria visión de mediano y largo plazo, ya que deberíamos empezar a entender que la solución de los problemas que hoy vivimos está muy lejos de ser instantánea.

Existe una suerte de esperanza terapéutica que todos nosotros depositamos en la ciencia y la técnica; es común que se hable, por ejemplo, de autos eléctricos, o casas bajo el agua, incluso de un escenario de emigración hacia otros sistemas estelares. Estas ideas por sí mismas no contribuyen a ningún cambio y sí, al contrario, producen una peligrosa inamovilidad social: “algo se inventará”, dice la gente. En efecto, la ciencia tiene mucho que aportar en los problemas ambientales y lo ha hecho; se descubren día a día formas más eficientes de combustión o productos menos dañinos para la naturaleza. Sin embargo, es necesario dejar sentado que son nuestras formas de consumo y nuestras visiones del progreso las responsables de esta crisis, y que la transformación de estas visiones es la primera llave para abrir la cerradura de los problemas ambientales.

¿Qué podemos esperar del próximo milenio en cuanto a lo ambiental? La encuesta elaborada por ¿Cómo ves? me ha dado algunas respuestas proporcionadas por jóvenes: “combatir la contaminación”, “purificar el aire y el agua”, “reciclaje cotidiano”, “regenerar la capa de ozono”. En estas ideas se refleja una esperanza de cambio; sin embargo, el asunto es ligeramente más complejo. La agenda internacional está mediada por un acceso enormemente inequitativo a la energía mundial; sólo unos cuantos países del mundo consumen el 80% de la energía mundial, primordialmente combustibles fósiles. La pobreza en ocasiones acentúa los patrones de deterioro y las cuotas de responsabilidad sobre cada problema son diferenciadas. Es por ello que en un escenario global pensar en soluciones con un carácter casi mágico es limitado. Los jóvenes en cuestión no mencionan, por cierto, los problemas emergentes que sin duda llamarán la atención humana los próximos años. El primero es el calentamiento global que, como se sabe, es el patrón de aumento gradual de la temperatura mundial debido a emisiones de gases invernadero. Otro problema de consecuencias imprevisibles es el de la biotecnología y su efecto en las poblaciones nativas de especies silvestres. Los procesos de ingeniería genética han logrado adelantos notables para los que en muchos casos no estamos preparados ni jurídica ni éticamente y que nos marcan un reto. Se estima que otro problema inminente es el del abasto de agua potable ya que, a pesar de que la gente no lo advierte, es sin duda el mayor reto que enfrentamos en el corto plazo. La solución a estos problemas requiere de innovaciones científicas; es imperativo, por ejemplo, realizar estudios acerca de patrones climáticos. Asimismo, es fundamental tener conocimiento pleno de los efectos que pueden arrojar las modificaciones genéticas en algunas especies. Las técnicas de tratamiento y purificación de agua deben también avanzar, pero es necesario recalcar que todas estas expresiones del talento humano tienen que ir acompañadas de una reflexión más profunda acerca de nuestra responsabilidad planetaria. De otra manera será muy difícil que transitemos en el futuro a un mundo mejor y dejar pasar esa oportunidad sería simplemente trágico.

Comunicaciones y transporte

Lo que esperan los jóvenes



  • Teléfonos con pantalla.

  • Más satélites de comunicaciones.

  • Creación de una red mundial de datos.

  • Transportes que no contaminen, como autos eléctricos y solares.

  • Transportes más rápidos.

  • Teletransportadores.

Lo que dice el ingeniero José de la Herrán, diseñador de máquinas y aparatos y Jefe del Departamento Técnico de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM.

En su mayoría, lo que esperan los jóvenes encuestados respecto a los avances, descubrimientos o inventos que podrían ocurrir en los próximos 20 años ya se ha dado o se está dando; lo que sucede es que a nuestro país muchos de esos desarrollos llegan tiempo después de su aplicación en otros. Por ejemplo, los teléfonos con pantalla se utilizan desde hace diez años en Francia. La marca es Minitel e incluso hay algunos portátiles. Con respecto a la comunicación satelital, ésta crece día con día y sistemas como el GPS(Geographical Positioning System), constituyen un avance formidable que está basado en la comunicación entre 26 satélites en órbita baja (a unos 700 kilómetros de la superficie de la Tierra), con los receptores personales y también sincronizados, con la “Red de Satélites para el Estándar del Tiempo”. Estos últimos contienen precisos relojes de cesio y son los que nos dan el tiempo universal. Por otra parte, la red de satélites, también de órbita baja “Iridium”, desde el año pasado proporciona servicio de comunicación celular a nivel mundial; su único defecto es que este servicio todavía es muy caro.

La red mundial de datos ya está creada y al alcance de cualquier persona que se abone a ella vía Internet.

Lo que sí se puede pronosticar, para los hogares en el primer decenio del próximo milenio, son dos cosas: la fusión de la computadora, la radio, la televisión, el DVD, el modular, el fax, el control inteligente de la casa, etc., en una consola central de servicio y distribución con terminales de audio y video para cada miembro de la familia. También el establecimiento de comunicación y ordenamiento bidireccional, de manera que se puedan pagar cuentas, hacer pedidos, etc., desde esa misma consola central hogareña; con ello y con el establecimiento de “escuelas electrónicas”, el número de movimientos vehiculares para llevar y traer niños, ir al banco, hacer depósitos, etc., se reducirá enormemente, así como la contaminación por camiones y autos, tanto atmosférica como por ruido. Respecto a los transportes, el hacerlos más rápidos y mejores es algo que está ocurriendo constantemente; también en Francia, el TGV o tren de gran velocidad está en servicio desde hace aproximadamente veinte años y cada vez es más veloz; ahora ya se llega más rápido de París a Lyon por tren que por avión. El que los transportes no contaminen, es uno de los avances menos logrados; es evidente que el transporte terrestre por carretera es el peor de todos, tanto en contaminación como en eficiencia en el gasto de combustible. Y aunque es evidente, no parece que las instituciones que lo utilizan y promueven se preocupen mucho por ello, al menos en nuestro país.

En Europa, desde hace unos treinta años los ferrocarriles de vapor o diesel se transformaron en eléctricos; allá todo mundo los usa en lugar del auto, por su excelente servicio. En las ciudades, la mayor parte del transporte colectivo es eléctrico (metro, trolebus) y el automóvil se utiliza al mínimo; en Holanda, por ejemplo, se ven cien bicicletas por cada automóvil.

Respecto al auto solar, desde hace unos ocho años, anualmente se efectúa en Australia una carrera de este tipo de coches que recorren el país de norte a sur. No obstante, los autos solares todavía están en una fase experimental; no serán en el futuro cercano la solución.

Para que el automóvil solar y el eléctrico —del que tanto se habla, pero que no se ve—, se conviertan en algo real, hacen falta dos grandes inventos: baterías ligeras de gran capacidad y celdas solares mucho más eficientes que las actuales.

Si por “teletransportadores” entendemos aceras o banquetas móviles en las calles, no creo que ese sistema tenga mucho futuro; son muy caras, costosas en el mantenimiento y es muy difícil hacerlas seguras para los usuarios. Sin embargo, podemos fantasear e imaginar uno de estos sistemas, pero a base de aceras paralelas y progresivamente más veloces, de manera que la primera vaya digamos a cuatro kilómetros por hora, la segunda a ocho, la tercera a 12 y la cuarta a 16; así podríamos seguir y llegar a los 40 kilómetros por hora o más, pero ¿cómo hacer los cruces? En fin, éste sólo es un sueño de fantasía tecnológica.

Alimentos

Lo que esperan los jóvenes



  • Producción de alimentos sintéticos.

  • Mejoramiento de los alimentos a través de modificaciones genéticas.

  • Más y mejores alimentos accesibles a un mayor número de personas.

Lo que dice el doctor Agustín López Munguía, investigador del Instituto de Biotecnología de la UNAM, especialista en alimentos.

Es interesante notar que las preocupaciones de los jóvenes en materia de alimentación no han cambiado mucho en las últimas décadas, y me da la impresión de que lo que surge como expectativa científica, se ve influenciado por el temor de los efectos que la ciencia y la tecnología pudieran tener en nuestra alimentación. Comento esto porque la primera respuesta se refiere a la posibilidad de que existan “alimentos sintéticos”. En el extremo de este temor se encuentra un escenario en donde nos imaginamos alimentándonos de píldoras elaboradas con todos los compuestos que la ciencia ha definido que requerimos para una adecuada alimentación —cual gallinas ponedoras— olvidando que no sólo de proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas, minerales, etc., vive el hombre, sino también del acto social de comer y del placer de hacerlo. Tampoco debemos olvidar que existe una preocupación cada vez más generalizada por lograr una alimentación sana donde lo “natural” sustituya a lo “sintético”, aunque diferenciarlos sea terreno resbaloso, sobre todo con la posibilidad actual de elaborar ingredientes y materias primas mediante procesos biológicos. Así que, si definimos como “sintético” un alimento elaborado totalmente en una fábrica, sin ingredientes que provengan del campo o de los seres vivos (mar, ranchos, hormigueros) la respuesta es que no hay ninguno. Claro, hay “complementos” alimenticios, mezclas por ejemplo de vitaminas sintéticas, pero no pueden considerarse alimentos. Ahora bien, menos natural, pero de ninguna manera sintético, sería por ejemplo un producto elaborado para un sector de la población con determinadas necesidades, como pueden ser las derivadas de una enfermedad o de un tratamiento médico específico, de la lactancia, de la vejez o de la práctica de un deporte de alto rendimiento, por citar sólo algunos. En efecto, aquí sí hay un mercado que crece y en donde aparecen nuevos productos que resultan del avance en el conocimiento y del desarrollo de nuevas tecnologías. Es justamente el avance tecnológico el que hace pensar que se “mejoran” los alimentos que consumimos. Creo que esto no sucederá, pues si aceptamos que puede mejorarse un alimento, aceptamos también que algún día lograremos hacerlo perfecto. Y tener por ejemplo un maíz “perfecto” implicaría, entonces, que podríamos alimentarnos sólo de maíz volviendo de nuevo a la dieta para las gallinas. Podemos mejorar nuestra dieta preparando, por ejemplo, un buen taco, es decir, combinando mejor nuestros alimentos, pero no tiene sentido mejorarlos desde el punto de vista de su calidad nutricional. No obstante, algunos productos —como la harina de maíz— podrán servir como vehículo para resolver un problema específico en determinado sector de la población, por ejemplo, la deficiencia en hierro entre los niños.

Probablemente la ingeniería genética impactará la producción y disponibilidad de alimentos aunque, como ya sucede ahora, el consumo de productos agrícolas a partir de plantas transgénicas continuará siendo sujeto de polémica. Es probable que durante las primeras décadas existan bastantes restricciones y reglamentos al respecto y que el consumidor —particularmente el del “primer mundo”— tendrá la opción de escoger el tipo de alimentos que consuma. Pero en términos generales se tiene la expectativa de que la tecnología, en particular la biotecnología, permitirá mayor disposición de alimentos (aprovechando zonas agrícolas actualmente desfavorables para la agricultura o mediante el incremento del rendimiento), mejorándolos en el sentido de que serán producidos empleando menos productos químicos agresivos para el ambiente (plaguicidas y fertilizantes). Hasta ahora, uno de los principales objetivos de la tecnología en el sector de los alimentos ha sido desarrollar métodos y aditivos que permitan conservarlos por largo tiempo sin que se deterioren; así surgió el secado al sol, el salado, la pasteurización, la esterilización, el enlatado, los encurtidos y la fermentación alcohólica o láctica, formas tradicionales de conservar alimentos, y muchas otras más.

Es por lo tanto factible que los avances en el conocimiento incidan no sólo en las formas tradicionales de conservación, sino también en la modificación de algunos elementos estructurales que son causa de un rápido deterioro en algunos alimentos. Es así como se desarrolló un tomate transgénico, con mayor vida de almacenamiento, en principio para beneficio del productor. Habrá que analizar cuidadosamente las nuevas propuestas que la ciencia y la tecnología nos ofrecerán en este terreno, pero sin duda la expectativa es que dispondremos de más alimentos, al reducir sus pérdidas por deterioro y que podremos llevarlos a sectores más amplios de la población.

Energía

Lo que esperan los jóvenes



  • Desarrollo de energías alternativas, como la solar.

  • Mayor uso de la energía nuclear.

  • Mejores plantas de energía.

  • Producción de energía a partir de la basura.

Lo que dice la doctora Julia Tagüena, investigadora del Centro de Investigación en Energía de la UNAM.

Hay que empezar por recordar que el desarrollo económico y social está basado en la disponibilidad de energía y, hasta hace pocos años, se consideraba que éste y la demanda energética eran factores acoplados. En la actualidad se tiene conciencia de que hay que considerar simultáneamente factores tecnológicos, ambientales y sociales para alcanzar el desarrollo sustentable. Se entiende el desarrollo sustentable como aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para resolver sus propias necesidades, manteniendo siempre un principio de equidad. En este contexto, la producción de energía debe ser un componente para alcanzar el desarrollo sustentable. Además de la necesidad de mejorar esta producción, una de las mayores preocupaciones a nivel mundial es desarrollar tecnologías de ahorro y uso eficiente de la energía, para satisfacer al conglomerado de tareas que definen y dan continuidad a una sociedad. Dentro de esta línea de razonamiento están aquellos jóvenes encuestados que esperan en los próximos años mejores plantas de energía.

Todos aquellos que dijeron que en el futuro cercano se desarrollarán energías alternas, entre ellas la solar, tienen razón. Así como el petróleo ha sido el rey de los energéticos en la segunda mitad del siglo XX, ya hemos entrado en una época de diversificación de los recursos energéticos. Para cada país y situación se darán soluciones diferentes. Por ejemplo, en algunas zonas montañosas de nuestro país a las que no llega la red eléctrica ya se han instalado celdas solares; en el futuro próximo, con la disminución de su costo, se instalarán también en las ciudades. Al lado de las grandes corrientes fluviales ya hay grandes plantas hidroeléctricas; en el futuro cercano se emplearán microhidroeléctricas y plantas de tamaño mediano para abastecer a comunidades pequeñas. Además, dentro de la meta del desarrollo sustentable, es evidente la importancia de las energías renovables, como la del viento y la del Sol.

Aquellos que dijeron que se obtendría energía a partir de la basura, también tuvieron razón, aunque ésta se debe considerar dentro de la llamada biomasa, que incluye no sólo lo que llamamos “basura” sino todos los energéticos de origen orgánico. Aquí sin duda habrá grandes avances.

En lo que respecta a la energía nuclear, hay que hacer una diferencia entre la fisión y la fusión nuclear. La fisión nuclear es la que se utiliza en los reactores nucleares en la actualidad. No obstante que aquí la energía obtenida por unidad de masa de combustible es muy grande, hay problemas de seguridad y de almacenamiento de los desechos nucleares, por lo que muchos países han limitado su uso. La fusión nuclear podría ser una solución importante, pero no se han resuelto los problemas tecnológicos involucrados. Sin embargo, es una esperanza a futuro. Así pues, concluyo diciendo que la apreciación que los jóvenes tuvieron de esta pregunta fue en general muy buena y que sólo nos resta desear que hagan un buen uso de la energía y la conserven para los jóvenes que vendrán después.



Genética

Lo que esperan los jóvenes



  • Clonación de seres humanos.

  • Se conocerá todo el genoma humano.

  • Se curarán enfermedades de origen genético, incluso antes del nacimiento.

  • Regeneración de las neuronas.

  • Creación del ser humano perfecto.

Lo que dice el doctor Alejandro Alagón, investigador del Instituto de Biotecnología de la UNAM, especialista en bioquímica y biología molecular.

La clonación de seres humanos es altamente probable; sin embargo, no espero —tanto por razones técnicas como éticas— que se convierta en práctica masiva ni mucho menos. Habrá muchísimas decepciones: los notables que busquen perpetuarse de esa manera caerán en los mismos vicios, errores y estupideces que aquellos padres que a través de sus hijos ansían compensar su mediocridad o mala suerte. Pobres de los clonados, serán vistos más como curiosidades de circo que como individuos libres. La clonación de humanos será más una desgracia personal que un problema social.

Es indudable que se llegará a conocer todo el genoma humano, pero no nos engañemos, dicho conocimiento no nos hará más felices o más libres. Los seres humanos, como el resto de los seres vivos, somos mucho más que la información lineal localizada en nuestros genes.

Con respecto a las enfermedades genéticas, si pensamos en aquéllas cuya causa depende del mal funcionamiento de un solo gene, la respuesta es que sí se logrará curarlas incluso antes del nacimiento. Sin embargo, hay que dejar bien claro que de las enfermedades de origen genético sólo un pequeño porcentaje cae dentro de dicha categoría.

En cuanto a la regeneración de neuronas, ya se hace a nivel de laboratorio, en condiciones controladas y en ciertos modelos animales. Es muy posible que dichas experiencias puedan llegar a tener impacto en la práctica médica, por ejemplo, en casos en que exista sección de nervios, pero la principal influencia estará más en el impedimento o retraso de la degeneración o muerte de las neuronas que en la regeneración de las mismas.

¿Creación de un ser humano perfecto? Si un ser vivo se perfecciona para una situación dada se desajusta para otra; por ejemplo, las razas de vacas que dan mucha leche son malas razas para producir carne. El ser humano es perfectible no a través de la genética sino a través del ejercicio consciente de su libertad.

Economía

Lo que esperan los jóvenes



  • Un sistema económico más equitativo.

  • Unidad monetaria mundial.

Lo que dice el economista Jorge Carreto, profesor de la Facultad de Economía de la UNAM y quien labora en el Instituto Federal Electoral.

La entrada a un nuevo milenio influye en nuestro ánimo exaltando nuestra incertidumbre. No resistimos la tentación de recurrir a algún tipo de predicción “científica”. Podríamos hacer algún tipo de predicción técnica, entendiendo por esto los pasos que habría que seguir si se desea conseguir determinados resultados. Estaríamos hablando, en este caso, de algo así como ingeniería social: la posibilidad de planear y construir instituciones con el fin, quizá, de parar, controlar o acelerar acontecimientos sociales pendientes o inminentes.

Un aspecto del acontecer económico que habría que tener presente tiene que ver con el hecho de que los mercados, en vez de limitarse a reflejar pasivamente la realidad, intervienen activamente en ella.

Podríamos decir que en economía se da una interacción entre las predicciones que hagamos y los acontecimientos futuros. Nada nos garantiza, por ejemplo, que una predicción pesimista no nos arrastre hacia un precipicio de pánico generalizado. Las recientes crisis financieras en México, Asia y Brasil lo evidencian y nos podrían indicar un posible futuro de desorden generalizado que finalmente provocaría que se revirtiera el proceso globalizador y se conformaran bloques comerciales hostiles.

Es imposible predecir el curso futuro de la historia humana. En todo caso, podemos preguntarnos ¿qué sería deseable y cuál sería el mejor camino para lograrlo? Podríamos preguntarnos cómo será la vida en el siglo XXI; si se logrará una mayor justicia y armonía social; si se reducirá la brecha que separa a la gran mayoría de pobres de este mundo, de una minoría que parece haber despegado hacia un futuro de asombrosos adelantos tecnológicos. En gran medida, ello dependerá de la forma cómo se organice la sociedad. Algunos pugnan por un gobierno de las leyes, otros por un gobierno de los seres humanos. A pesar de las grandes imperfecciones que aún presenta la democracia en todo el mundo, éste parece ser el mejor modo de gobierno. Un gobierno democrático podría garantizarnos un mundo más libre y más igualitario.

Es cierto que la modalidad de capitalismo que se ha impuesto en el mundo en este fin de siglo ha provocado una violenta tensión por la desigualdad económica, que resulta de la inclinación de la relación de fuerza entre el capital y el trabajo a favor del primero. La sociedad se ha mercantilizado a tal grado que se pone en riesgo al tejido social. El desempleo sigue siendo una amenaza para la estabilidad de las sociedades industrializadas modernas.

Otro aspecto desagradable de la organización económica actual es la reducción del sentido de la vida a una sola dimensión: el dinero. Debemos reconocer que los valores puramente monetarios y los mercados dejados a su libre funcionamiento no ofrecen una base suficiente para la cohesión social. Contra lo que pudieran pensar quienes confían en la emancipación de los oprimidos, se argumenta que la segregación de una parte de la población de los beneficios del desarrollo económico genera comportamientos pesimistas y de abstención política, más que de oposición. La mayoría de la población, altamente consumista, busca el progreso individual por medios privados y no por la acción colectiva.

En un escenario optimista, según el cual el proceso de apertura y democratización se generalizara a nivel mundial, muy probablemente se lograría un sistema de regulación del comercio internacional que impidiera graves desajustes y que permitiera detener el grave deterioro ecológico y la factura social que el capitalismo desaforado de hoy ha causado.

La globalización entra en conflicto con aspectos sumamente sensitivos de la sociedad; como es, por ejemplo, la soberanía nacional. Con la extensión de los acuerdos de libre comercio entre los países y la unificación de los sistemas monetarios, se tiene que sacrificar algo de soberanía. Seguramente, una mayor estabilidad, basada en un orden internacional fundado en leyes observadas por los diferentes países y sancionadas por autoridades supranacionales, permitirá la unificación de monedas y de mercados. En ese caso podría pensarse en la existencia de una sola moneda unificada.



Computación

Lo que esperan los jóvenes



  • Computadoras más rápidas, pequeñas y accesibles.

  • Mejores programas.

  • Mejoras en Internet.

  • La robótica será una herramienta de uso cotidiano.

Lo que dice el doctor Rafael Fernández Flores, director de Cómputo para la Investigación de la Dirección General de Cómputo Académico de la UNAM.

En el futuro sí vamos a tener computadoras más rápidas, pero no sólo por que existan procesadores más rápidos, sino también porque una misma computadora contará con varios procesadores. Aunque en este caso existe un límite físico a la velocidad de cada procesador, pues entre más rápido es, más calor genera y es difícil contar con los mecanismos para disipar ese calor.

Los programas como producto intelectual serán tan buenos como lo han sido antes y lo son ahora, pues su desarrollo es una actividad que no depende de los avances tecnológicos. Lo que sí podemos esperar son mejores interfaces hombremáquina, con mecanismos de inteligencia artificial, por ejemplo, que satisfagan varias necesidades de los usuarios.

En el mercado del cómputo existe la llamada “Ley de Moore”, según la cual cada 18 meses por la misma cantidad de dinero podemos conseguir un equipo con el doble de poder, en tanto la misma computadora cuesta la mitad. En ese sentido sí podemos esperar que baje el precio de las computadoras, pero continuará siendo difícil que la gente que apenas tiene dinero para comer pueda hacerse de una, salvo que cada vez más la bibliotecas y otros lugares públicos, como los cibercafés, pongan al alcance del público en general su uso. Ahora bien, si se trata de la accesibilidad al uso de la máquina, varios proveedores intentan lograr que la comunicación con ésta sea cada vez más fácil, por ejemplo, por medio del reconocimiento de la voz por parte de la máquina y la respuesta verbal de ésta.

Dado que hay contenidos, como la fotografía y el video, que es difícil hacer circular por Internet, se trabaja en el proyecto Internet 2 para darle un mayor ancho de banda a la red y mejor calidad de servicio, a fin de que puedan circular con mayor eficacia dichos contenidos.

Cada vez más, los robots tendrán mayor presencia en actividades como la medicina, donde podrán operar a un ser humano con la supervisión del cirujano a distancia, o como la industria, donde ya pueden realizar trabajos peligrosos para los seres humanos. Asimismo, tendrán cada vez mayor presencia en el entretenimiento. Por ejemplo, ya no sólo un ser humano podrá jugar ajedrez con una máquina, sino que se pondrá a jugar a dos máquinas entre sí e igualmente —rayando en la ciencia ficción—podría ser en el caso del box, las carreras de autos, etcétera.

Los procesadores, es decir la parte programable de las computadoras, podrán colocarse en cualquier aparato o dispositivo casero. En el hogar los refrigeradores podrían tener un micropocesador conectado a Internet, de tal suerte que aquél podría detectar lo que va haciendo falta en el refrigerador y enviar esa información al supermercado para que, por medio de mensajería, se hagan llegar los productos. Igualmente, los zapatos tenis pueden traer un microchip que registre la condición física del deportista o el tiempo y distancias recorridas en el caso de los corredores. Y podría ser lo mismo en lo que se refiere a lavadoras y autos.

Las computadoras continuarán con su tendencia a la miniaturización, pero no sólo por la miniaturización misma, sino para hacerse cada vez más portátiles y ligeras. Sin embargo, aquí también se presenta la limitante de que entre más pequeña sea una computadora más calor generará.

Otras tendencias de la computación son: la existencia de computadoras de propósitos particulares, es decir las máquinas especializadas en cierta tarea; la cultura de la seguridad en cómputo, para protegerse tanto de los virus informáticos como del acceso no autorizado a la información; el papel cada vez mayor de la computadora en el arte y el entretenimiento, por ejemplo, a través de la realidad virtual, y el cada vez mayor uso de la educación a distancia, a fin de que el alumno estudie desde su casa total o parcialmente, para lo cual puede hacer uso de los programas tutoriales o de autoaprendizaje.



Salud

Lo que esperan los jóvenes



  • Las curas del sida y del cáncer.

  • Mejores servicios médicos.

  • Combate a la desnutrición.

  • Avances en microcirugía.

  • Conocer mejor las causas de las enfermedades mentales y el funcionamiento de la mente humana.

  • Conocer la función de los sueños

Lo que dice la maestra en ciencias Carmen Soler Claudín, investigadora responsable de la Unidad de Investigación en Retrovirus Humanos, perteneciente a la UNAM y a la SSA.

La epidemia de VIH–sida ha tenido un gran impacto en el desarrollo de la ciencia biomédica. Desde que se identificó al virus de inmunodeficiencia humana como agente causal del sida, y ante la importancia de la pandemia, se ha trabajado a marchas forzadas para entender esta infección. Dos son las áreas de mayor importancia: prevenir nuevas infecciones y atender a las personas ya afectadas. A principios de los años ochenta, cuando se identificó el virus, se pensó que pronto tendríamos una vacuna capaz de evitar nuevas infecciones. Los científicos fuimos muy optimistas, más de 15 años después y aún con los indudables avances en el conocimiento del virus y de sus relaciones con el huésped, no sabemos todavía cómo inducir protección. Actualmente se están realizando pruebas de eficacia de algunas vacunas; ya se sabe que ninguna de las que conocemos ahora va a tener una efectividad muy alta, aún así, es útil terminar su evaluación y establecer su uso. En otras áreas hay avances importantes. Por ejemplo, tenemos métodos diagnósticos que han permitido disponer de sangre y productos sanguíneos confiables. También se han logrado progresos en el control de la transmisión madre–infante y, en países donde se están aplicando programas preventivos, casi se ha eliminado esta forma de transmisión.

Aunque no disponemos todavía de una “cura” para el sida, el área de atención a personas ya afectadas por la infección ha tenido desarrollos clave: tenemos herramientas que nos permiten evaluar la evolución de la enfermedad, así como por lo menos 15 medicamentos que, usados adecuadamente, prolongan la vida de estas personas y les permiten una calidad de vida mucho mejor. El desarrollo de una estrategia que permita curar la infección no se ha desechado y existen grandes esfuerzos en ese sentido.

En resumen, aunque todavía no hay una solución al problema del VIH–sida, los avances de la investigación son impactantes; sin embargo, han llevado el problema a otra arena, la sociopolítica y la económica. El sida, sin ser un problema político, se ha convertido en uno de los principales problemas de los países. ¿Vamos a permitir la muerte de más de 35 millones de personas actualmente infectadas en el mundo sin hacer algo al respecto?

Lo que dice el doctor Arturo Beltrán Ortega, ex director del Instituto Nacional de Cancerología y Jefe del Posgrado en Oncología de la Unión Internacional contra el Cáncer.



Con respecto al cáncer, en los próximos años avanzará nuestro conocimiento del código genético, lo que permitirá identificar a las personas en riesgo de desarrollar ciertas variedades de tumores malignos. Sin embargo, esto acarreará problemas éticos respecto de la validez de aplicar los procedimientos de identificación a toda la población; existe el riesgo de que sus resultados se utilicen para restringir el acceso al empleo, así como a otras actividades humanas.

Es de esperar una mejoría en los servicios médicos, sobre todo en las áreas desprotegidas de la población. Cada vez se aplicará mayor tecnología con el riesgo de que haya una menor atención directa al paciente. Por ello será necesario evitar la deshumanización de la medicina.

Es indiscutible que la mejor medicina es la preventiva y, de hecho, hemos vivido el importante paso de la erradicación de la poliomielitis. En el futuro se tendrán que desarrollar vacunas para otras enfermedades como el sida y cierto tipo de tumores.

Un aspecto fundamental de la atención en salud será la lucha contra la desnutrición porque si la población continúa aumentando como lo ha hecho en los últimos años, este problema en lugar de resolverse se agravará. Una forma de enfrentarlo será promover programas de planeación familiar a nivel mundial.

Se desarrollará mayor tecnología sobre todo en el campo de la microcirugía y se disminuirá considerablemente el tiempo que lleva realizar operaciones. Asimismo, es de esperar que en éstas se utilicen cada vez más aplicaciones de la robótica.

Lo que dice el doctor Jean-Louis Charli Casalonga, neurobiólogo e investigador en el Departamento de Genética y Fisiología Molecular del Instituto de Biotecnología de la UNAM.



En los últimos años se han hecho adelantos prometedores en las neurociencias. En particular se identificaron causas genéticas de algunas enfermedades. Esta tendencia se debería ampliar en los próximos años, gracias al proyecto Genoma Humano y a sus consecuencias. Además de la identificación de causas genéticas, se estudian causas ambientales y otras. La confianza en alcanzar estos adelantos se basa en el impulso que han tenido las neurociencias en los últimos años: se han incrementado los recursos; se han enriquecido de manera constante las técnicas de investigación y se han obtenido logros iniciales prometedores. Así, se estudian múltiples mecanismos moleculares y celulares que pueden inducir a la neurodegeneración. Para dar un ejemplo, las causas de la demencia senil de tipo Alzheimer todavía no se conocen con claridad, pero se identificó toda una cadena de eventos moleculares que pudieran estar implicados. No obstante, dada la complejidad de nuestra mente, es poco probable que en el lapso de 20 años se identifiquen las causas de todos los trastornos.

Por otra parte, el descubrimiento de las causas de enfermedades mentales permitirá inventar tratamientos novedosos y diseñar estrategias terapéuticas. Esto ya se ha demostrado con algunas enfermedades mentales. Por ejemplo, en el caso del Mal de Parkinson, hemos podido ayudar al paciente gracias al descubrimiento de que en esta enfermedad está funcionando de manera ineficiente un sistema neuronal. Además, hoy en día tenemos a nuestro alcance nuevas estrategias para descubrir medicinas más rápidamente y podemos probar el efecto de éstas gracias a técnicas novedosas que permiten identificar aspectos de la vida cerebral humana de manera inocua.

Con respecto a entender totalmente el funcionamiento de la mente humana, creo que es improbable; pero sí lograremos avances significativos y se podrán entender muchos de los eventos que suceden en nuestro cerebro durante distintas actividades mentales. Ya se obtuvieron adelantos interesantes en actividades de percepción (al momento de ver o escuchar, por ejemplo) en el control del movimiento voluntario. Es probable que se identifiquen con precisión circuitos implicados y se intente probar nuevas teorías que relacionen eventos al nivel de cada neurona con la actividad de grandes sistemas. Sin embargo, hay problemas aún difíciles de resolver como, por ejemplo, la conciencia. En conclusión, es evidente que la mente humana constituye un reto enorme y parece difícil descifrarla en un lapso relativamente corto.

Respecto a cuál es la función de los sueños, creo que esto podría mantenerse en el misterio por mucho tiempo. Es posible que, cuando mucho, podamos descubrir correlaciones fisiológicas de la actividad mental durante los sueños. No creo que descubramos fácilmente la función de éstos aunque hasta ahora se han propuesto varias teorías, incluyendo la de Freud, que dice que los sueños son una ventana a nuestro subconsciente.



¿Cómo ves? agradece la participación en esta encuesta de alumnos y profesores del Centro Cultural Iberoamericano de Cuernavaca, el CCH del Colegio Madrid (D.F.) y de la Escuela Moderna Americana (D.F.), así como a Mónica Genis Chimal por la cuantificación de los datos.




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