Los recuerdos de Gaspar Darwin Soria



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Ezequiel Martínez Estrada ajedrecista
Contexto
Luego de la exposición de documentos del archivo personal de Ezequiel Martínez Estrada en la Biblioteca Nacional (2004-2005) y la posterior edición de su obra Filosofía del Ajedrez, colección Los Raros, Biblioteca Nacional, con un estudio preliminar de Teresa Alfieri, salió a la luz uno de los aspectos más interesantes y sorprendentes de la personalidad de este gran pensador. Si reparamos en la cantidad de horas de trabajo que Ezequiel Martínez Estrada debió realizar, en la profusa cantidad de citas de cultura universal, en sus conocimientos sobre la historia y la práctica del ajedrez, no podremos menos que reconocer que él seguramente pensó que el tema era merecedor de tamaños esfuerzos.

Para la época en que se estima que Ezequiel Martínez Estrada fue construyendo este ensayo, principalmente durante los años 1917 a 1929, el ajedrez en Argentina se encontraba en un desarrollo muy preliminar, pero a la vez muy dinámico. El primer club estable –Club Argentino– se había fundado en 1905, bajo el mecenazgo del masón don José Pérez Mendoza (1855-1937), que a los cuarenta años decidió dejar sus actividades laborales como martillero, las cuales le habían permitido convertirse en millonario, para dedicarse a la filantropía. Y es aquí donde el ajedrez recibe sus copiosas donaciones, mediante el aporte dinero y contactos políticos para la nueva institución, e introduciendo el ajedrez en las cárceles, en las instituciones para ciegos, en las escuelas y universidades, y en el sistema penitenciario. Hasta ese entonces, el ajedrez era mal visto por amplios sectores de la sociedad, que lo consideraban poco menos que un pasatiempo para vagos. La figura central de esta concepción era don Miguel de Unamuno, que había publicado en El Hogar 1 un tremendo artículo contra el ajedrez. El Club Argentino logró amalgamar su afectis societatis, precisamente, para demostrar que el ajedrez era un juego donde se practicaban las buenas costumbres, la caballerosidad, y se combatían la inmoralidad y el juego por dinero. Esa institución tenía un carácter aristocrático, y aunque fue incrementando notablemente su cantidad de socios, no podían acceder a él los sectores más populares, por razones principalmente económicas.

En 1916 el país se preparaba para sus primeras elecciones libres, como consecuencia de la Ley Saenz Peña/Yrigoyen.2 La población se encontraba en estado de efervescencia. En ese contexto se funda, en agosto de 1916, el Círculo de Ajedrez. Su primer local estaba situado en el sótano del desaparecido Café Colón, Avenida de Mayo 999, en su intersección con Bernardo de Irigoyen, en aquel momento llamada Buen Orden. Era un café concurrido por anarquistas, ideología no sólo de su propietario, sino de sus empleados, a quienes los clientes llamaban compañeros. Su dueño, un catalán discípulo de Kropotkin,3 repudiaba el alcoholismo, y ofrecía en su reemplazo el mejor café de Buenos Aires. Era habitué el doctor Juan Creaghe,4 quien en colaboración con Alberto Ghiraldo,5 otro cliente, convirtieron el periódico La Protesta en diario, con Ghiraldo como director. Excepto su presidente, el doctor Fructuoso Coste, la mayoría de los socios eran jóvenes, muchos de ellos provenientes del Café de los 36 billares. En los primeros tiempos, el Club Argentino vio con mucha simpatía la aparición del pequeño club, y organizaron varias actividades conjuntas. Se concretaron encuentros por equipos, y aún jugando el Club Argentino con un equipo B, superaba con creces al Círculo. Esta amigable relación se vio cortada cuando el Círculo, de crecimiento vertiginoso, comenzó a ganarle al Club Argentino algunas de esas competencias. Desde ese momento, esta institución, especialmente su sector más conservador, comenzó a considerar al Círculo como un rival de cuidado. De la amistad se pasó en un lapso breve a una confrontación que, con vaivenes, siguió durante los siguientes veinte años.
Primeros pasos de Ezequiel Martínez Estrada como ajedrecista
Martínez Estrada se introdujo en el ajedrez de competición, primero, en la Mutualidad Postal y Telegráfica, donde encontró en su compañero Enrique Falcón un buen rival. Muy probablemente ambos, Ezequiel Martínez Estrada y Falcón,6 se hayan asociado al Círculo desde los primeros momentos, 1916 o 1917, y ya en 1919 los encontramos integrando la comisión directiva de esa institución, en calidad de vocales. Informaba La Razón:

Las nuevas autoridades de este club han quedado constituidas, después de la última asamblea, por: Fructuoso Corte, presidente; Juan J. Coria (Sic), vice; Pedro Ipata y Patricio Grau, secretarios; Alfredo Calderón, tesorero; Luis Palau, protesorero; Juan Cifra, Roberto Grau, Enrique Falcón y Ezequiel Martínez Estrada, vocales.7




Puede observarse que allí ya estaban los hermanos Grau –Roberto y Patricio–, Valentín Fernández Coria y Luis Palau,8 todos ellos ingresados luego de renunciar al Club Argentino. Posteriormente se integró también al Círculo Damián Miguel Reca, que sería, junto a Grau, uno de los principales promotores de ideas revolucionarias. En 1911 el Club Argentino había dejado pasar una inmejorable oportunidad de organizar el primer campeonato nacional, rechazando una generosa oferta de un club de residentes asturianos llamado Orfeón. Precisamente, hacia 1920, el Círculo promovía dos reivindicaciones importantes: la fundación de una Federación Argentina de Ajedrez, y la organización del campeonato citado.

Bajo esta presión, el Club Argentino tomó las riendas y lanzó el llamado Gran Torneo Nacional en 1921, para el cual redactó reglamentos especiales, obtuvo premios, y lanzó una fuerte campaña publicitaria a través de los diarios y de invitaciones directas a clubes. Cerrada la inscripción, se anotaron 23 jugadores, no faltando ninguno de los mejores del país. Debido a la situación de tirantez y enemistad con el Círculo, el Club Argentino no invitó a éste a participar: todos los representantes de la entidad joven –Grau, Palau, Reca, Fernández Coria– debieron hacerlo como jugadores libres. El certamen comenzó en agosto de 1921, y terminó recién en mayo de 1922, venciendo Damián Reca, quien fue así reconocido el primer campeón argentino. Fue ésta una derrota política y deportiva importante para el Club Argentino.

A este momento se refiere Martínez Estrada en La Cabeza de Goliat:

Cuando Damián Reca llegó al Círculo de Ajedrez, había ya muchas figuras preclaras, artistas consagrados: Rolando Illa, Valentín Fernández Coria, Benito Villegas, Julio Lynch, y como un efebo portador de brillantes destinos, Roberto Grau. De 1918 a 1920 se realiza entre nosotros un movimiento de superación sobre bases firmes y nuevas. Palau, De Witt, Guerra Boneo, Belgrano Rawson,9 y poco después Nogués Acuña, Maderna, Guimard, (Jacobo) Bolbochán, Piazzini y Pleci 10 traen con la juventud y el entusiasmo una conciencia más escrupulosa y una exigencia más imperativa de estudio a fondo del juego, de analizar, de formarse un estilo propio. 11


A pesar del enfrentamiento político, hacia 1922 se produjo un momentáneo idilio entre el Club Argentino y el Círculo, y el 28 de setiembre ambos firmaron, junto a otras 28 entidades menores, el documento inicial de la fundación de la FADA.12 Fue elegido como primer presidente el doctor Carlos A. Querencio.13 Concretada la trascendental decisión, el camino hacia una organización superior del ajedrez argentino parecía allanado, pero… ¡la unión sólo duró tres meses! A raíz de tempranas divergencias sobre las futuras reglamentaciones que regirían los torneos nacionales, el Club Argentino decidió separarse de la recientemente creada FADA luego de una tumultuosa asamblea extraordinaria. El conflicto se reanudó inmediatamente, en peores condiciones aún que las anteriores. De aquí en adelante el calendario nacional adquirió una dinámica especial, ya que los torneos eran organizados en el marco de la lucha política entre el Club Argentino y la FADA: ambas instituciones competían por hacerlos, para beneplácito de los ajedrecistas. La FADA, en la carrera por conseguir nuevas afiliadas, organizó un torneo inter clubes de tercera categoría. Se inscribieron siete equipos, entre ellos el Centro Ajedrecista de Lanús,14 representado por los señores José Montesano, Ezequiel Martínez Estrada y León Londeros.




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