Los cuatro sietes



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“LOS EXTREMOS SE TOCAN”


Desde el corpúsculo y el electrón, desde el átomo y la molécula hasta el astro y los universos, todo se encuentra en perpetua vibración. Esto es igualmente cierto en lo que respecta a los planos o estados de energía o fuerza, lo cual no es más que un determinado estado de intensidad vibratoria, así como también corresponde a los planos o estados mentales y espirituales. Una comprensión, exacta de este principio habilita al estudiante para controlar sus propias vibraciones mentales, así como las de los demás. Los Maestros también emplean este Principio para conquistar los fenómenos naturales. El que comprende el Principio Vibratorio ha alcanzado el cetro del poder, como lo tuvo, sin ningún lugar a dudas, el Maestro Jesús de Nazareth.

Todo en la Naturaleza permanece en perpetuo estado de movimiento, aún allí en donde vemos una aparente inmovilidad, pongamos por caso en un pedazo de plomo, debemos recordar que en ese pedazo de plomo existen billones de billones de átomos, cuya infinita pequeñez los hace invisibles para el ojo humano; pero si les aplicamos los aparatos adecuados, vemos cómo cada átomo está compuesto de un centro o núcleo de luz y que a su alrededor, convenientemente separados unos de otros, giran incesantemente electrones, , sin parar ni un segundo. Quiere decir, que en el pedazo de plomo oscuro, pesado, aparentemente inmóvil, hay vibración, baja sí, pero hay vibración, él está en continuo movimiento dentro de sí mismo, o sea, cada átomo que lo compone se encuentra en movimiento vibratorio circular, sin parar ni durante una fracción de segundo.



Observaremos que cada átomo, la partícula de materia más pequeña descubierta hasta hoy, es un sistema planetario en miniatura, copia fiel y exacta en el microcosmos de lo que en el macrocosmos representa nuestro Sol (el núcleo) y sus planetas (los electores), girando a su alrededor. Sabemos que nuestros planetas giran sobre sí mismos, en rotación y alrededor del Sol, en sus movimientos de translación. Sabemos que el Sol a su vez gira sobre sí mismo en su movimiento de rotación y tiene además un movimiento de translación, o sea, que él también rota alrededor de algo, que en este movimiento nos arrastra consigo, y ese algo alrededor del cual gira, a su vez tiene los mismos movimientos de rotación y translación, girando a su vez alrededor de otro algo que lo atrae, y así vamos dentro de infinitos movimientos de rotación y translación, o sea, movimientos vibratorios circulares, moviéndonos siempre en ese sentido, desde lo infinitamente pequeño (por ahora) que es el átomo, hasta lo infinitamente mayor, o sea, el Cosmos con sus sistemas, sus galaxias, sus constelaciones y siguiendo por ahí hasta llegar a lo incognoscible. Digo que lo infinitamente pequeño descubierto por el hombre hasta ahora es el átomo, porque se sospecha, que aún dentro del átomo, pueden encontrarse reproducciones del mismo, en escala más pequeñas aún. Pero hasta ahí hemos llegado, por ahora.
Tenemos que el primer movimiento vibratorio que se observa en la materia es circular. Ahora, cuando ese movimiento aumenta en rapidez – es lo que llamamos “frecuencia”- el círculo se desdobla en ondas. La “frecuencia” es la cantidad de vibraciones que se dan dentro de cada círculo u onda, en un determinado espacio de tiempo. Cuando la “frecuencia” es muy alta, o sea, que vibran a mayor velocidad, los átomos toman un ritmo ondulado, o sea, que el círculo se abre en forma de onda. Al tomar este ritmo ondulado, los átomos se separan a una mayor distancia los unos de los otros, dando como resultado una materia menos densa; así se producen las ondas de luz; la transición entre la materia sólida y la impalpable, o sea, la gaseosa o etérea. De este modo, tenemos las ondas Hertzianas, las ondas infrarrojas que usamos en los Rayos X o de Roentgen, etc. Cuando este movimiento adquiere mayor intensidad, al hacerse más rápido, la onda pierde su forma curva y se convierte en zig-zag. Ya de aquí en adelante, la forma que toma la vibración es inapreciable por el hombre. El zig-zag (el rayo) es todo energía, es la fuerza que denominamos con el nombre de electricidad, que conocemos, que hemos estudiado, encauzado y aprovechado, pero que nadie ha visto jamás ni sabe lo que es; ni los más grandes sabios en electrónica pueden decir si tiene masa o no, ni de qué está compuesta, ni qué cosa es. Sólo conocemos sus efectos y pro esto sabemos que existe. Como ya dije, hasta la vibración en zig-zag ha sido captada por el ser humano, de ahí en adelante se supone que la vibración ha de seguir funcionando bajo otras formas, que no nos han sido reveladas aún, hasta llegar al Infinito.

En Alemania se hizo un experimento de vibración por medio de una rueda a la cual se le imprimió un movimiento giratorio a cierta velocidad. Comenzó viéndosela girar y emitiendo ruido; a medida que ascendía la frecuencia de las vibraciones, dejó de oírse el ruido, o sea, que alcanzaron las vibraciones del sonido una frecuencia tan alta que dejaron de ser perceptibles para el oído humano. Al mismo tiempo la rueda comenzó a emitir calor y ante la vista pareció estar inmóvil, aunque seguía moviéndose a una extraordinaria velocidad. Se le imprimió mayor velocidad aún y fue adquiriendo color, pasando por toda la gama del espectro, desde el infrarrojo hasta el ultravioleta, hasta llegar al blanco incandescente. En este momento los átomos se separaron unos de otros y la rueda se volatilizó, se desintegró en el espacio. Ni ella ni sus átomos volvieron a verse, éstos fueron a integrar nuevas formas dentro de la materia. Llevando este procedimiento a lo espiritual, nos explicamos cómo el hombre, elevando su rata vibratoria mental, por medio de la pureza de vida, de la concentración y unión con la Divinidad a través de la oración, logra escapar del plano tercera dimensión en que regularmente vive y pasando a un plano vibratorio más alto, se eleva por los aires y se sostiene sin apoyo visible que sustente su cuerpo; es el fenómeno que se conoce con el nombre de “levitación”. Acelerando más y más estas vibraciones puede, igual que le pasó a la rueda anteriormente mencionada, desintegrar sus átomos a voluntad y reintegrarlos nuevamente a su forma corporal, reuniendo estos átomos de nuevo. Es ni más ni menos lo que hizo Jesús cuando se presentó ante sus discípulos en el cenáculo, pasando a través de una pared (Juan: 20/19 y 20).

Debemos recordar que toda materia, desde la tenida por más vil (esputos, pus, desechos, excrementos, etc.) hasta la tenida por más noble (metales y piedras preciosas, como el oro, el platino, diamantes, rubíes, etc.) todo, absolutamente todo, incluso nosotros mismos, está compuesto por átomos; que el centro de cada átomo está hecho de luz purísima y perfecta, que en esa Luz mora ni más ni menos que el mismo Dios, que los electrones, que giran a su alrededor pueden ser contaminados con pensamientos o sentimientos feos emitidos por nuestras mentes o por las mentes de los demás y entonces, al contaminarse el átomo en sus electrones, pues ya hemos dicho que el centro o núcleo de Luz es incontaminante, esos electrones defectuosos entran a formar células defectuosas o enfermas, pasando a integrar figuras negativas y malvadas; el cáncer no es otra cosa que un ente formado por células defectuosas integradas por átomos contaminados. Pero basta recordar que el centro de cada átomo permanece purísimo, bello, perfecto, que allí está presente Dios con todos sus poderes y atributos y mentalmente empezar a irradiar Luz desde el centro de cada átomo para limpiar los electrones y hacer células sanas; basta este tratamiento hecho a conciencia por personas con vibraciones altas de pureza y fe, para que las células, obedeciendo a la pureza y fe, perfección divina que irradia el centro de cada átomo, comiencen a sanar y las figuras indeseables a desintegrarse y desaparecer. No otra cosa hacía Jesús cuando curaba leprosos, paralíticos y toda clase de enfermedades llamadas inmundas. Recuerda que el centro de cada átomo contiene en sí toda la pureza y poder de Dios, y cuando esta fuerza o poder se libera, ya sabemos lo que ocurre.

Como ya hemos dicho, cuando un individuo se pone a vibrar en alta frecuencia, por decirlo así, logra escapar a las leyes del plano tercer dimensión en que vivimos regularmente y así se le ve ejecutar cosas increíbles, como son las precipitaciones (milagros de los panes y los peces), la desintegración (desaparición e invisibilidad), reintegración atómica (reaparición) y otras muchas cosas que llamamos “milagros”, porque escapan a nuestra comprensión, pero que para el discípulo avanzado tiene perfecta explicación, de tal modo que puede decirse que cae dentro de lo científico, o sea, que una vez conocida la Ley a que está obedeciendo el hecho analizado, puede comprobarse científicamente, no por el camino de la probeta experimental, sino por la comprobación del hecho repetido sí se sigue el camino indicado para obtenerlo: concentración, pureza de vida, abstención de placeres materiales bajos, meditación, desprendimiento del bajo yo inferior, nos permiten alcanzar la manifestación de maravillas. El mismo Jesús lo dijo:

ESTAS COSAS QUE YO HAGO Y AÚN MAYORES, PODÉIS HACER VOSOTROS”.

Todo es cuestión de alteza de miras y de persistencia.

Cada persona o cosa posee determinada rata vibratoria. En la materia densa la vibración es circular; en la materia menos densa, intangible ya para nuestros sentidos corporales, la vibración se desdobla en ondas. En el campo espiritual la vibración se manifiesta en zig-zag. Toda materia, obedeciendo a la Ley de Vibración ejecuta dos movimientos rotatorios, uno en el cual gira sobre sí misma, atrayendo hacia su centro (fuerza centrípeta) otro en el cual rota alrededor de algo, irradiando hacia afuera (fuerza centrífuga). Nosotros por Ley de Vibración atraemos e irradiamos. Cuando atraemos algo o a alguien hacia nosotros estamos usando, conscientes o inconscientemente una energía que se llama MAGNETISMO; somos como un imán, estamos atrayendo, halando hacia nosotros, hacia nuestro centro, ese algo o alguien a quien estamos tocando con nuestras vibraciones magnéticas centrífugas. Al mismo tiempo y por Ley de Vibración, también estamos irradiando desde nosotros hacia fuera, esa misma energía magnética, que en fin de cuentas no es otra cosa que nuestra electricidad personal. El que sólo usa la vibración centrípeta, que todo pretende atraerlo hacia sí, hacia su centro, o sea, que sólo mira hacia su ombligo, como se dice vulgarmente, el egoísta, en una palabra, ése tiene una rata vibratoria baja, no irradia, sólo trata de atraer hacia su centro y siempre atrae su similar, o sea, otro egoísta. Entonces la persona que siente y actúa así, se convierte en un centro estacionario, no evoluciona. En cambio, el que al usar la Ley de Vibración usa también y en forma equilibrada la fuerza centrífuga, es decir, que irradia algo hacia fuera, que trata de dar y de darse a sí mismo, irradiando hacia el mundo y hacia todo lo que lo forma todo el bien que puede, ése está usando la fuerza de translación, esa persona que así actúa se traslada, camina, avanza; el otro, en cierto modo, se estaciona o avanza muy lentamente.

Debemos usar los 2 movimientos, igual que lo hacen los planetas. Debemos empezar concentrando nuestra atención hacia nosotros mismos, hacia nuestro propio centro, aseando, embelleciendo, alimentando nuestros cuatro cuerpos inferiores: físico, mente, emoción y memoria, o sea, el subconsciente. Debemos limpiar nuestra parte física, limpiar y alimentar nuestro cuerpo mental y emocional, proporcionándoles altas vibraciones de belleza (conciertos, poesía, el arte en todas sus manifestaciones, etc.) y si somos muy emocionales, tratar de salir de la emoción para hacernos sensitivos.

La persona emotiva es la que está dispuesta a llorar por todo. Tanto si asiste a una película u obra de teatro más o menos triste, como si le cuentan algún hecho doloroso o presencia algo de eso que llaman tragedia. Esta persona responde a éstos siempre llorando o acompañando a llorar a otros, sin tratar de proporcionarles ningún alivio, y así, en vez de ser uno solo el que llora, serán dos, y pare usted de contar si se juntan unos cuantos de estos emocionales, entonces es una multitud llorona la que está presente. Esto no es constructivo, no es positivo, no es bueno. Nosotros no debemos acompañar a nadie a llorar, como tampoco debemos acompañarle en maldecir o en criticar, etc. En todos estos casos debemos de tratar de sacar de ese estado a los que vemos que están en ello y pasarlo a una rata vibratoria constructiva, de tono más elevado. Debemos irradiar positividad. En un entierro por lo general se habla de los últimos momentos del fallecido, de lo que sufrió, de “los horrores que le hicieron los médicos” y cosas por el estilo, mientras se llora a lágrima suelta. El metafísico que se encuentra presente en un caso así, debe polarizar el ambiente haciendo un cambio de conversación, llevando la mente de los dolientes a un terreno más positivo, cambiando su tono mental, recordando por ejemplo la bella persona que en su aspecto espiritual era el difunto, sus magníficas cualidades, lo bien que se portó en tal o cual circunstancia, para terminar bendiciendo su luz y deseándole que ahora se encuentre en un plano de vida superior, gozando de los bienes y bellezas que por “Ley de Correspondencia” le corresponde cosechar. Verán cómo las lágrimas cesan y hasta alguna ligera sonrisa se esboza en el rostro de los dolientes.

Esto de irradiar puede ser positivo o negativo.

Hay gentes que no saben hablar sino de calamidades y van irradiando bajas vibraciones que contaminan todo lo que tocan, es lo que el vulgo, que siempre tiene atisbos de la verdad, llama “gente pavosa o mabitosa”. En el plano físico, por ejemplo, el que no se asea, irradia malos olores, todo el mundo lo evita, se hace repelente. Al revés, el que exhala agradables perfumes, huele a limpio, canta, hace música y siempre está alegre, irradia el bien y sin proponérselo siquiera se convierte en un imán, se hace atractivo, atrae hacia su persona a los demás y así gasta simultáneamente las dos energías, centrípeta y centrífuga, o sea, que atrae e irradia a la vez. Es la mejor forma, pues así el individuo establece su equilibrio vibratorio.

El pensamiento positivo vibra en alta frecuencia, sus colores son claros, brillantes, luminosos. El pensamiento negativo, vibra lentamente y sus colores son opacos. Cuanto más negativos, tanto más sombríos y tanto más bajos el “tono” de su sonido. El pensamiento positivo como la mente que está polarizada en plano positivo, no pueden ser dominados por una vibración baja a menos haya algún concepto o idea negativa “agarrada” por alguna parte en el individuo. O a menos que el individuo permita que su pensamiento se vuelva negativo. Jesús dijo:

EL DIOS DE ESTE MUNDO VIENE A MÍ Y NO ENCUENTRA NADA POR DONDE ASIRSE”.

El dios de este mundo es el polo negativo que es lo que impera en la mayoría de las gentes. El polo positivo, ya lo hemos establecido, es de alta vibración. El polo negativo, de baja vibración. Los sonidos bajos son de vibración lenta. Los sonidos altos, de alta vibración. Los colores oscuros son de baja frecuencia, y los colores brillantes de alta frecuencia.

Todo lo que es materia está siempre en movimiento circular, girando en contorno de lago más grande. Este es el patrón universal para todo lo material. Los herméticos han enseñado siempre el movimiento vibratorio de la luz, el calor, el magnetismo, la cohesión que es el principio de la atracción molecular que llamamos comúnmente “Amor”, lo mismo que ese gran misterio llamado “gravitación” o “gravedad universal”.
Hoy todo el mundo conoce la relación entre el movimiento y el sonido, aunque no se ha estudiado en nuestro plano terreno, o sea, que aún nadie lo consideró de gran importancia. ¿Quién no ha percibido el zumbido de un abanico eléctrico girando a máxima velocidad? La rotación va produciendo diferentes sonidos musicales. Un avión que pasa emite un sonido musical del cual se desprenden otros varios tonos. Estos se llaman “armónicos”, como es sabido por los músicos. Cuando se golpea una nota musical cualquiera, digamos en un plano, la vibración repercute en otras dos notas en octavas más altas y abarca un extenso circuito haciendo vibrar en las mismas notas a los instrumentos musicales que se encuentra dentro de su radio de acción; muchas veces al tocar una nota en el piano se hace vibrar aún en tono inaudible a todos los pianos del vecindario. Los tonos que suenan una tercera y una quinta nota del tono golpeado. Esta combinación armónica se llama “el acorde mayor”, por lo general.

El oído humano no percibe el sonido sino cuando vibra dentro de una escala de vibraciones para la cual está conformado. Esta escala comprende desde un número de vibraciones bajas hasta un número de vibraciones altas. Más arriba o más abajo ya no se oye nada. Todos los oídos no están conformados de igual manera; en el ser humano tiene su escala, en los animales también. El perro, por ejemplo, percibe con su oído sonidos que el hombre no escucha. Lo mismo pasa con la vista y los demás sentidos, todos están sujetos a una escala dentro de la Ley de Vibración. Cuando algo comienza a girar (como en el caso de la rueda antes descrita) comienza a emitir un sonido perceptible por el oído humano. Pasada la frecuencia que el oído humano puede percibir, o sea, acelerada la vibración, ya no se oye nada, pero se empiezan a percibir grados de color, empezando por el rojo oscuro. A medida que aumenta la vibración, ya no se oye nada, pero se empiezan a percibir grados de color, empezando por el rojo oscuro. A medida que aumenta la velocidad el color se va haciendo más brillante, luego pasa al naranja, después al amarillo, de allí al verde, al azul, al añil y por último al violeta. Si la velocidad continúa en aumento se vuelve blanco incandescente, de allí en adelante la vibración escapa a la visión del ojo humano y se sucede la gama de rayos invisibles, los llamados Rayos X, luego a más velocidad se desarrolla la electricidad y por último el magnetismo. De ahí en adelante la vibración sigue en planos mentales y espirituales. Einstein decía que mientras más estudiaba la electricidad más cerca se encontraba del espíritu. Para los humanos estos planos continúan siendo inaccesibles, pertenecen a los planos sutiles donde residen nuestros cuerpos Astral, Etérico, Emocional, Mental y Espiritual.

Los estados de ánimo vibran y lanzan vibraciones en sonidos y colores al espacio. Todos los estados mentales son lanzados al exterior del cuerpo que los crea, van golpeando cuerpos afines como lo hacen las vibraciones emitidas por instrumentos musicales y estas vibraciones humanas afecta, en bien o en mal, a otras mentes, aumentando los estados emocionales y mentales que están a tono con ellas. Por ejemplo, si alguien se encoleriza, lanza vibraciones de ira, las cuales son atraídas magnéticamente por otro que esté también encolerizado, así se aumentan unas a otras. En un estado emocional negativo, empeorado por vibraciones que le llegan de afuera, se puede llegar hasta el crimen cuando las personas afectadas no tienen el hábito de controlarse.

Por eso sabemos que la Tierra actualmente se encuentra opacada, no está irradiando su Luz espiritual y no está dando su nota armónica dentro del concierto de las esferas; esto es debido a las vibraciones negativas emitidas por millones de seres, vibraciones negativas con que contamina el cuerpo astral del planeta toda una humanidad entregada al desenfreno materialista, con una mente polarizada hacia la ambición, la rivalidad, el odio, el egoísmo, etc.

Los pensamientos amorosos, de generosidad, de fraternidad; los pensamientos e ideas respecto a Dios y sus maravillosos atributos, con respecto a los Grandes Maestros de Sabiduría, acerca del Yo Superior, sobre todo lo noble, todo lo puro, que desarrollan en el hombre su deseo de unión con la Divinidad, desarrollan en el ser vibraciones altísimas. Mientras más Alto se piensa y se siente, más alto se vibra. Estas altas vibraciones tienen el poder de elevar de plano cualquier vibración negativa que esté manifestado otra persona, pudiendo curar enfermedades, resolver problemas, etc.

Sentimiento y mente forman el alma, base de lo que llamamos personalidad. Cada quien adquiere o es una cifre vibratoria y actúa siempre bajo esa ecuación. Se ha dicho que la persona que llega a conocer su verdadera ecuación puede desintegrar y reintegrar sus átomos a voluntad, un gran músico que dirige un concierto de cámara o cualquier partitura de los Grandes de la Música, al irradiar belleza está irradiando su personalidad, su alma, magnéticamente, a través de vibraciones elevadísimas, vibraciones que al tocar el campo emocional de quienes escuchan los hacen vibrar también en una alta tonalidad. La música según su clase asciende o desciende en la escala vibratoria. No produce vibraciones de la misma frecuencia una Sinfonía de Beethoven que un joropo, un tango o un jarabe tapatío, pongamos por caso. Creo que me explico y tú me comprendes.

Esa vibración llamada “emoción estética” es una de las formas más corrientes por medio de la cual el individuo puede pasar de un estado de conciencia negativo a uno positivo. La emoción estética se produce en el individuo al ponerse en contacto con la belleza bajo cualesquiera de sus formas. Bien puede ser la contemplación de un bello paisaje; el cuadro amoroso de una madre y su hijo; una pintura, escultura, poesía u obra literaria de altos kilates que nos eleve de plano, todo lo que eleve la mente y la saque de la prosa del diario vivir.

Ya hoy se están haciendo curaciones por medio de la música y de los colores. Esto no es nada nuevo, pues la Biblia nos cuenta, cómo David serenaba los ataques de la furia del Rey Saúl, tañendo el arpa ante él.

Hay muchos fenómenos que tienen su explicación en la Ley de Vibración, que como todas las Leyes es extensísima, pero con lo que les he dado hoy, creo que tienen base suficiente para comprender cómo actúa esta Ley y para definirla cuando la encuentren ejecutando cosas inexplicables, para el común de los humanos.

Por hoy terminamos con la Ley de Vibración. En mi Lección V hablaremos de la “Ley de Polaridad”, que como todas las demás es una Ley muy importante. Por hoy me despido de ti deseándote que vibres alto.

Que la Luz te envuelva, hermano.
LEY DE POLARIDAD

Amado hermano: Mi Cristo saluda a tu Cristo.

Vengo a darte la quinta Lección de Metafísica Cristiana. Vengo en nombre de mi Maestro Jesús a ponerte en posesión de la Verdad.

En nuestra charla anterior vimos cómo funciona la Ley de Vibración. Hoy nos vamos a referir a la Ley de Polaridad. Esta Ley como las otras tiene su lema. Este lema dice:

TODO ES DUAL; TODO TIENE DOS POLOS; TODO, SU PAR DE OPUESTOS; LOS SEMEJANTES Y LOS ANTAGÓNICOS SON LO MISMO; LOS OPUESTOS SON IDÉNTICOS EN NATURALEZA, PERO DIFERENTES EN GRADO; LOS EXTREMOS SE TOCAN; TODAS LAS VERDADES SON SEMI-VERDADES; TODAS LAS PARADOJAS PUEDEN RECONCILIARSE” - El Kybalión.

Este cuarto Principio Hermético encierra la verdad de que todas las cosas manifestadas poseen dos aspectos, dos polos. Estos dos polos son un par de opuestos con innumerables grados intermedios entre ambos extremos. Aquellas antiguas y eternas paradojas que en todo tiempo han confundido a la mente humana, como:

TODO ES YO AL MISMO TIEMPO”. “LA TESIS Y LA ANTÍTESIS SON IDÉNTICAS EN NATURALEZA”. “LOS EXTREMOS SE TOCAN”, etc., quedan plenamente explicadas si se estudia este Principio con detenimiento.

La Ley de Polaridad explica que lo que existe o separa a cosas diametralmente opuestas es solamente cuestión de grados, y afirma, que todo par de opuestos pueden reconciliarse mediante la aplicación de este Principio. Vamos a examinarlo en los diferentes planos.

Comenzando por el plano físico encontramos que el calor y el frío aunque parecen ser dos cosas diferentes son realmente una misma cosa: temperatura. La diferencia existente entre una y otra cosa es sólo cuestión de grados. Mirando un termómetro es difícil averiguar dónde realmente acaba el frío y dónde comienza el calor, o viceversa. No hay nada que sea calor o frío absoluto en realidad, indicando simplemente los términos de “frío” y “calor” diferentes grados de la misma cosa o sea temperatura y ésta se manifiesta de diversos modos en cada uno de los polos; hacia el otro lado, mientras menos grados más frío. Puestos frío y calor uno en frente del otro, parecen a primera vista dos cosas diferentes, realmente opuestas entre sí, siendo que la una puede convertirse en la otra, restando o añadiendo grados. Creo que este ejemplo ilustra en forma bastante clara lo que es y cómo funciona la Ley de Polaridad. Este Principio como se ha dicho, afirma en su Lema: “TODO TIENE SU PAR DE OPUESTOS; TODO TIENE DOS POLOS” o dos puntas, o dos extremos, como ustedes quieran llamarlo, que aparecen uno frente al otro como antagónicos. Así vemos: frente al frío está el calor; frente a lo negro está lo blanco; frente al mal está el bien; frente a la escasez está la abundancia. A primera vista parecen cosas diferentes, pero como esta Ley nos lo hace comprender son la misma cosa con diferencia de grados. Cuando se dice que toda verdad es relativa, o que toda verdad es una verdad a medias, es porque nada hay definitivo ¿Hay oscuridad, verdad? Bien, poco a poco penetra la Luz y en donde hubo oscuridad hay penumbra y se sigue ascendiendo en grados, donde hubo oscuridad termina por haber claridad. De modo que eso que estaba oscuro era susceptible de ser transformado, esa oscuridad no era una verdad definitiva sino una verdad a medias. Jamás hay una oscuridad total, siempre dentro del átomo hay un centro que es Luz y aunque no es perceptible para nuestros ojos, la oscuridad es una verdad relativa, o sea, dentro de la oscuridad habita la Luz. Toda verdad es relativa. Si cualesquiera de nosotros toma la dirección del norte, bien sea en un avión, en un avión, en un tren, a pie, o hipotéticamente hace un viaje mental, siempre hacia el norte. Llegará un momento en que, siguiendo siempre adelante llegará a la cumbre del polo norte y viajando siempre hacia delante, ya no estará viajando hacia el norte sino hacia el sur. Igual sucede con el Este y el Oeste, por eso se dice que Oriente es Occidente y Occidente es Oriente. Tanto Oriente como Occidente son verdades relativas. Si en un viaje a Oriente salimos de San Francisco de California para dirigirnos al Asia y viajando siempre hacia el Oriente llegamos a Europa nos encontramos que, para el viajero que sale del Pacífico hacia el Atlántico va a haber un momento en que siempre viajando hacia Oriente se va a encontrar que ha llegado al Occidente y viceversa.

Este principio de Polaridad se manifiesta siempre dentro de lo que es una misma cosa, es decir podemos, dentro de lo que es temperatura, encontrar frío y calor, son sus dos polos opuestos, igual pasa entre blando y duro, entre positivo y negativo, cada polo es un extremo de la misma cosa que forma el otro polo. Y caminando a través de la escala de sus vibraciones podemos pasarnos de un polo al otro cambiando un opuesto por el otro opuesto. O sea podemos pasar del frío al calor, de la oscuridad a la luz, del largo al corto, lo que no podemos es usar la Ley de Polaridad sin que nos metamos entre dos polos de la misma cosa. Para explicarlo mejor, usando cambio de grados no podemos transformar frío en duro o en blando; no podemos transformar luz en dulce o amargo, para usar esta Ley debemos trabajar entre dos polos de la misma cosa. En frío y calor estamos entre dos polos de temperatura; entre amargo y dulce estamos entre dos polos de sabor; entre odio y amor estamos entre dos polos de sentimiento. Creo que me explico y que ustedes entienden.

Nunca sabremos dónde termina la oscuridad ni dónde empieza la luz; dónde comienza el amargo y dónde termina el dulce; dónde termina el odio y empieza a nacer amor. Son grados de transmutación tan sutiles que apenas nos damos cuenta de cómo cambia aquella cosa de uno a otro polo, diametralmente opuesto.
Este principio opera exactamente igual en el Plano Mental; hasta aquí lo hemos visto en un plano más bien físico. Yéndonos al Plano Mental encontramos que el Amor y el Odio parecen dos sentimientos opuestos, totalmente irreconciliables. Pero si Aplicamos el Principio de Polaridad encontramos que no existe ni un Amor absoluto, ni un Odio absoluto tampoco. Tanto Odio como Amor no son sino dos términos aplicados a los dos polos de una misma cosa; ya lo hemos dicho, esa cosa es sentimiento. Empezando en cualquier punto de la escala, es decir, saliéndonos de un polo en dirección del otro, empezamos a encontrar menos odio y más amor, y viceversa. El odio comienza a debilitarse y como el vacío absoluto no existe, empieza a llenarse con el sentimiento opuesto al odio, o al contrario si arrancamos del polo Amor y nos dirigimos en sentido contrario hacia ese otro polo que podríamos llamar negativo, entonces empezamos a ver que cada vez hay menos amor y empieza a llenarse el vacío con algo que comienza en disgusto hacia la persona, sigue por antipatía y puede terminar yéndose al extremo del polo en algo de eso que conocemos con la denominación de Odio. Hay muchos grados de Amor y de Odio y hay un punto medio también en donde el agrado y el desagrado se mezclan de tal forma que es imposible distinguirlos el uno del otro.

El valor y el miedo quedan también bajo esa misma regla. Los pares de opuesto existen en todo. Donde encontramos una cosa encontramos también su par opuesto. Esto último es lo que permite transmutar un estado mental en otro, siguiendo la línea de polaridad. Te expliqué que las cosas diferentes no pueden transmutarse las unas en otras, pero sí las de igual clase. El Amor no puede transmutarse en Este ni en Oeste, pero sí puede tornarse en Odio y el Odio en Amor cambiando su polaridad. Asimismo el Valor puede transmutarse en Miedo y viceversa. Las cosas duras pueden cambiarse en blandas y así sucesivamente, es decir, un polo puede cambiarse por el otro polo o uno puede quedarse en un grado intermedio que no sea uno ni otro extremo, efectuando siempre la transmutación entre cosas de la misma clase, pero de grado diferente. Tratándose de una persona cobarde si se elevan sus vibraciones mentales a lo largo de la línea miedo-valor, se llenará de valentía y despreciará el peligro. Igualmente el perezoso puede hacerse activo y enérgico, polarizándose simplemente a lo largo de la línea pereza-diligencia.

Una vez entendido el Principio de polaridad nota inmediatamente que los cambios mentales que deseamos ver en otras personas (hijos, esposos, amigos, empleados, enemigos, etc.) son posibles aplicando la Ley. Es como producir un deslizamiento a lo largo de una escala. Ya sabes, no se trata de transmutar una cosa en otra completamente diferente, sino reducirla a un simple cambio de grado de la misma cosa. Los estados mentales pertenecen a innumerables clases, cada una de las cuales tiene su opuesto y a lo largo de su propia línea es posible la transmutación

El Espíritu y la Materia son Polos de la misma cosa, siendo los estados intermedios o planos, cuestión de grados vibratorios solamente. (Ya esto lo hemos visto en la Ley de Vibración). Estos dos polos, en todo lo que existe, se clasifican ellos mismos por su grado vibratorio, en Positivos y Negativos. Así el Amor es positivo; el Odio es negativo. La Fe es positiva; el Miedo es negativo. La Actividad es positiva, la Inercia es negativa. El color Blanco es positivo, en relación el Negro, negativo. La Salud es positiva; la Enfermedad negativa. La Verdad es positiva; la Falsedad negativa. Lo Superior es positivo; lo Inferior, negativo. Debemos recordar que la tendencia de la Naturaleza es en dirección a la actividad dominante del polo positivo.

Además del cambio de polo de nuestros propios estados mentales mediante el arte de la polarización, el fenómeno de la influencia mental en sus múltiples fases demuestra que este Principio puede extenderse hasta abarcar las influencias mentales de uno a otro cerebro; esto es; que los estados mentales pueden producirse por inducción de una persona a otra. Es pues posible para un metafísico bien entrenado polarizar un ambiente, una situación. La mayoría de los resultados obtenidos mediante los tratamientos mentales se obtienen aplicando ese Principio.
Nosotros, los estudiantes de Metafísica, jamás empleamos este Principio en otro sentido que no sea el Bien, pues como ya hemos visto en la Ley de Correspondencia, como veremos en las Leyes de Bumerang, lo que hagamos a otros en bien o en mal, se devuelve en idéntica forma, más tarde o más temprano.

La práctica de este Principio nos facilita el comprender mejor nuestros propios estados mentales, así como los de los demás y nos prueba que esos estados son cuestión solamente de grados, pudiendo elevar las vibraciones interiores a voluntad, cambiando la polaridad y haciéndonos dueños de esos grados en lugar de ser sus servidores.

Esta ley nos permite ayudar a otros inteligentemente, polarizando situaciones. Por ejemplo: Si logra un Metafísico entrar en el cuarto de un enfermo, las vibraciones positivas de su pensamiento cambian la polaridad negativa que impera en la habitación, porque la Luz siempre domina a la Oscuridad; porque el Bien domina al Mal; porque la verdad desvirtúa la Mentira. El Metafísico sabe que la enfermedad es la mentira, que es creación humana y que la Verdad es vida y recuerda además las palabras de Jesucristo:

TODA AUTORIDAD ME HA SIDO DADA EN EL CIELO Y EN LA TIERRA” y con la fe del que conoce la Verdad la declara y verá el Milagro.

Tú preguntarás: - “Y si tiene una enfermedad incurable? ¿Y si ha tenido un accidente que le ha dañado un órgano vital?”

Te diré; para Dios no hay imposibles y si no ahí tienes los milagros de Lourdes, obra de la fe en el Poder Divino. Para el poder espiritual no hay fronteras; un órgano destruido, un mal aparentemente incurable representan obstáculos solamente para los humanos. Son menos que nada para la Vida. Si tú logras enchufar tu mente con la Corriente Universal de la Vida que es Dios actuando como Vida, esta Vida que es indestructible, y está previsto que ella se repare por sí misma hará el milagro si las mentes humanas no le cierran el paso con sus falsas creencias, miedos, temores, afirmaciones negativas, falta de fe, etc. Tanto el polo Positivo (El Bien) como el Polo Negativo (el aparente Mal), actúan bajo una misma energía; Dios, todo es de Él, en todo está Él, por eso se llama “El Todo”. Tú tienes opción a usar esa energía en el Polo que elijas, he ahí tu libre albedrío. Contra tu libre albedrío, contra lo que tú escojas, nadie tiene poder, sino tú mismo. Si optas por el Polo Negativo obtendrás todo lo que a él pertenece; si decides por el Polo Positivo, obtendrás también lo que a él pertenece. Tienes libre escogencia.

Al Polo Positivo pertenece la sonrisa; al negativo, el ceño fruncido. Si quieres cambiar de polo estando en plena manifestación negativa, cambia tu ceño por una sonrisa, bendice el Bien presente en toda situación y dile al Polo Negativo:

NO ME SIENTO CÓMODO CONTIGO, ME VOY PARA LA OTRA PUNTA”.

Y mentalmente te vas y al irte mentalmente, ya de hecho te fuiste. Esto es todo; verás transformando lo negro en blanco; la pobreza en abundancia; la enfermedad en salud; la tristeza en alegría; por el contrario, si te complaces en estar masticando pesares, pobre de ti, te quedarás fijo en el Polo Negativo de donde nadie, sino tú mismo, podrá sacarte. Es cuestión de voluntad. Polariza todas las situaciones en que te encuentres, todos los ambientes en donde estés; polariza a todos aquellos que hablen contigo; a tus hijos, a tu esposo o esposa, tus empleados, tus padres, tus amigos, tus alumnos, etc., y así serás lo que Jesús llamó “LA SAL DE LA TIERRA”.

Lo no deseable se mata cambiando su Polaridad y recuerda que

LA MENTE, ASÍ COMO LOS METALES Y LOS ELEMENTOS PUEDEN TRANSMUTARSE DE GRADO EN GRADO, DE CONDICIÓN EN CONDICIÓN, DE POLO EN POLO, DE VIBRACIÓN EN VIBRACIÓN”.

Dominar la Ley de Polaridad significa dominar los principios de transmutación o alquimia mental; porque salvo a sí mismo, no se podrá tener el poder de polarizar otros ambientes, personas o cosas. Hay que empezar por uno mismo. Si tú estás polarizado negativamente atraerás sobre ti toda cosa negativa, desagradable, mala y lo llevarás contigo afectando otros ambientes, personas o cosas con quienes te pongas en contacto, y te convertirás en lo que comúnmente llamamos una “persona pavosa”. En cambio si estás polarizando positivamente no solamente atraes hacia ti toda clase de cosas buenas y situaciones positivas sino que se las llevas a los demás.

Para dominar el arte de la Polaridad hay que practicar. Les recomiendo que todos los días, al levantarse por las mañanas, se chequeen y digan: “EN QUÉ PIE ESTOY PARADO, EN EL NEGATIVO O EN EL POSITIVO?”. Si te encuentras que estás parado en el negativo, por ejemplo pensando que no te sientes bien, o pensando que no te va a alcanzar el tiempo para todo lo que tienes que hacer, o que la situación está pesada, etc. ¡polarízate en el acto! ¡Sí! ¡Polarízate! ¡No permanezcas ni un instante más parado en esa postura, pásate para la otra punta y di: “¡QUÉ BIEN ME SIENTO!” Haz dos o tres flexiones de torso, de rodillas, de codos, estira los brazos, desperézate, bosteza a todo lo que la boca te dé y di:

¡QUÉ SABROSO ES ESTAR VIVO! ¡HOY, ME ESPERA UN DÍA BÁRBARO! ¡ES UNA NUEVA AVENTURA QUE VOY A CORRER!”. Mira hacia arriba, habla con Tu Dios y dile: “¡QUE SEA PARA TU GLORIA PADRE, PARA MI BIEN, Y DE TODO EL MUNDO! GRACIAS POR ESTE DIA QUE ME DAS. LO VOY A ADMINISTRAR BIEN”.

¿VES? Ya estás polarizado, pensando en positivo. ¡Qué fácil, verdad! Bueno, pues hazlo todos los días. Hazlo en cada situación negativa que confrontes. Que llegas a un lugar donde hay varias personas reunidas y están materialmente “despellejando” a un fulano que está ausente. Polariza, polariza. Mentalmente no aceptes. Di, ESE FULANO TIENE LA PRESENCIA DE DIOS DENTRO DE ÉL; NO ACEPTO LO QUE ESTÁN DICIENDO y en seguida trata de cambiar la conversación, preguntando por ejemplo: ¿Saben si tal día cierran los bancos, porque es medio fiesta? o ¿Qué les parece si hacemos un proyecto para divertirnos así y así o de esta otra manera? Sácalos del círculo negativo de crítica en que estaban y polarízalos hacia algo bueno, desvía su atención hacia el bien. Y luego, cuando veas que puedes, haz algún comentario favorable para el pobre a quien estaban “despellejando” o simplemente no hagas nada. Ya lo sacaste de los dientes de la jauría y a la jauría la amansaste. Hiciste una polarización estupenda.

Como ya he dicho, las frecuencias vibratorias de un Metafísico entrenado logran transformar el ambiente en que penetra, simplemente con su presencia. Sólo con la vista de sus ojos, de su sonrisa, de su paz, de su alegría, polariza los estados mentales de determinada persona o colectivos. Con unas cuantas palabras transmuta conceptos ajenos negativos imperantes en el ambiente, porque cambia el humor de los presentes y se llenan de esperanzas los que antes estaban desesperados, ya tú sabes que dentro de cada personas mora nada menos ni nada más que el mismo Dios como Presencia Crística, en el corazón de cada uno; esto es lo que llamamos El Cristo, diciendo: “MI CRISTO SALUDA A TU CRISTO, HERMANO”. Ya les has reconocido su Presencia Divina, su Concepto Inmaculado que es Perfección. Cuando emplees estas práctica tanto más se te olvidarán los defectos ajenos, los que hayas visto o veías en los demás, porque ya no vas a verlos más, ahora lo que vas a ver en cada uno es Su Presencia Divina que está por encima de toda apariencia material, esa Presencia que es la Verdad en cada ser. De este modo, ni las palabras, ni los actos de los demás te afectarán en lo más mínimo, ni te harán pensar mal de nadie, porque teniendo tu mente constantemente polarizada hacia el Bien, verás que Todo lo que sea menos que la perfección en ese ser, es mentira, es apariencia; su verdad es que él lleve dentro de sí la presencia de Dios y esto es lo que prevalece. Cuando pienses y sientas así no solamente estarás tú positivamente polarizado sino que irradiarás hacia ese ser y hacia todo lo que tus sentidos contacten, Polaridad Positiva. Al elevar tu rata vibratoria, elevarás la del mundo entero, porque esa vibración positiva que sale fuera de ti, se expande hacia el Universo. Contribuye pues al Bien Universal polarizándote constantemente hacia el Bien.

Como al principio no sabrás polarizar rápidamente, hazlo de grado en grado, de condición en condición, de polo en polo, de vibración en vibración. Primero, como ya te lo dije, debes adquirir la práctica de cambiar tu propia polaridad para después de tratar de cambiar la ajena. Para dominar el arte de polarizar hay que practicarlo como todo lo que se desea dominar. El Principio de Polaridad usado positivamente es La Verdad: los resultados dependen de la práctica que haga el estudiante.

Por hoy querido hermano, creo que te he dado el conocimiento de cómo usar la Ley de Polaridad, espero que comiences a practicarla. En mi próxima lección hablaremos de la Ley del Ritmo que es también una interesante y bella Ley.

Que la Luz te envuelva.




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