Literatura aborigen



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ÉPOCA O AMBITO TEMPORAL

OBRAS Y/O AUTORES

CARACTERÍSTICAS Y/ O DEFINICIÓN

LITERATURA ABORIGEN




"El Libro de Chilam Balam" es uno de los más famosos, pues refleja la desesperación del aborigen por la invasión de los conquistadores. Se hallaron varias versiones de esta obra, con contenidos distintos según el pueblo que la hubiera escrito, pues se hacían diferentes versiones en los distintos clanes. Pero por su contenido de diversos temas: religiosos, históricos, literarios, sobre astronomía y calendarios, se puede apreciar toda la sabiduría del pueblo maya.
Se cree que sus autores fueron sacerdotes que transcribieron manuscritos sagrados, a los que acotaron noticias locales y elementos de la historia de cada lugar. Eran considerados libros sagrados y se los leía en ocasiones especiales.
Las copias que se conservan no son las originales, sino transcripciones de alrededor del siglo XVI.
El "Popol Vuh", "Las antiguas Historias del Quiché",  el más conocido, es el libro sagrado de los quichés que habitaban en la zona de Guatemala.
Se explicaba en él el origen del mundo y de los mayas. También se relataba la historia de todos los soberanos.



El "Rabinal Achí": Se ha conservado esta pieza dramática escrita en el pueblo quiché y que trata sobre la rivalidad entre dos ciudades-estados, y la captura y muerte de un guerrero notorio.



Los "Anales de los Cakchiqueles" es una conjunción de datos históricos, mitológicos y religiosos, escrito en lengua maya y caracteres latinos.








Antes de la llegada de los españoles, los aborígenes que poblaban la América Latina, tenían su literatura propia, que constituyen las primeras manifestaciones de nuestras Letras. Las culturas que tuvieron literatura significativa fueron los Mayas, los Aztecas y los Incas.

literatura Náhuatl o Azteca

Los aztecas tuvieron una escritura ideográfica o jeroglífica. Con la llegada de los españoles, estaban en la etapa fonética y no se ha podido comprobar si podían representar los sonidos con letras.

Aunque muchos códices fueron destruidos por los conquistadores, de todas maneras, han llegado a la actualidad por medio de misioneros o de la tradición oral algunas obras indígenas.

Los tres lugares más importantes para el desarrollo cultural y literario lo constituyeron Tenochtitlán, Texcoco y Cualhtitlán.

Tenochtitlán era la capital del imperio azteca (México) y poseía museos que han desaparecido.

La poesía azteca era cantada y bailada, los temas eran los héroes, la historia, la vida y la muerte, cargados de significación religiosa. Componían también himnos a los dioses: los cantos divinos (teocuícatl) y los cantos guerreros (yaocuícatl).

Usaban el verso de dos hemistiquios

Presentamos aquí algunas poesías épicas y líricas de esta cultura.

Literatuta incaica

No han quedado textos literarios escritos de los incas. Han subsistido algunas tradiciones orales y algunas transcripciones realizadas por los conquistadores españoles.

No tuvieron sistema de escritura ideográfica.

La poesía incaica o quechua tenía como temas las plantas, las flores, los animales, debido a sus actividades agrícolas.

Sus poesías se acompañaban con música y baile.

El poeta oficial de la corte era el amauta. El poeta popular se denominaba haravec.

El wawaki era entonado en las fiestas de la luna por coros juveniles.

El yaraví era poesía lírica de tema amatorio.

El hahuay era un lamento.

El triunfo era un canto al trabajo o a la victoria.

El huaino tenía carácter erótico.

El aymoray era una poesía de inspiración rural.



Literatura Maya

Su escritura consistía en un sistema de símbolos tipo jeroglífico, y el primer sistema de escritura de América.

Escribieron sus libros con un papel fabricado con fibras vegetales, y se escribían en una larga tira que se doblaba sobre sí misma muchas veces, y para leer se desplegaban. las tapas se realizaban en madera con adornos.

Pocas son las obras literarias que sobrevivieron, pues los conquistadores las destruyeron para tratar de terminar con su superstición y creencias

Los libros de la literatura maya que se conocen, son de temas religiosos y mitológicos y no son de fácil interpretación. Hacen continua alusión a su historia, su religión y la ciencia de su época, con un profundo sentido patriótico y poético.

CRÓNICAS Y TESTIMONIOS




  • Cristobal Colón, Este Diario de navegación




  • Alvar nuñez Cabeza de Vaca,  Naufragios




  • Benal Diaz del Castillo: Crónica de Indias



  • Alfonso de Ovalle: Histórica Relación del Reino de Chile y de las Misiones y Ministerios que ejercita en él la Compañía de Jesús. 




  • Inca Grcilaso: Comentarios reales, Historia general del Perú




  • Alonso de Ercilla La Araucana




  • Fray Bernandino: Psalmodia cristiana y sermonario de los Sanctos del Año (1583). Su obra fundamental es Historia general de las cosas de Nueva España, 




  • El Padre José de Acosta




  • Sor Juana Inés de la Cruz, Detente sombra., Hombres necios




  • Bartolomé de las Casas: Historia de la destrucción de las Indias




Los españoles descubrieron América. Con el paso del tiempo, todo el continente fue llenándose de españoles y su cultura. México y Lima, las capitales de los virreinatos de Nueva España y Perú, respectivamente, se convirtieron en los centros de toda la actividad intelectual del siglo XVII. Los criollos superaron a menudo a los españoles en cuanto a la asimilación del estilo barroco predominante en Europa. Esta aceptación quedó de manifiesto, en el terreno de la literatura, por la popularidad de las obras del dramaturgo español Pedro Calderón de la Barca y las del poeta, también español, Luis de Góngora, así como en la producción literaria local. El más destacado de los poetas del siglo XVII en Latinoamérica fue la monja mexicana Juana Inés de la Cruz, que escribió obras de teatro en verso, de carácter tanto religioso (por ejemplo, El divino narciso, 1688) como profano. Escribió asimismo poemas en defensa de las mujeres y obras autobiográficas en prosa acerca de sus variados intereses.

La mezcla de sátira y realidad que dominaba la literatura española llegó también al Nuevo Mundo, y allí aparecieron, entre otras obras, la colección satírica Diente del Parnaso, del poeta peruano Juan del Valle Caviedes, y la novela Infortunios de Alonso Ramírez (1690), del humanista y poeta mexicano Carlos de Sigüenza y Góngora.

La mentalidad de los descubridores y conquistadores de América era que los habitantes del nuevo mundo eran seres inferiores, por lo que consideraron necesario someterlos por todos los medios posibles y explotar sus riquezas. Así se inicia un largo período de injusticias y crueldad. Injusticias y crueldades que se vio reducida y limitada por españoles de buen corazón ampararon a nuestros aborígenes (llamados indios o amerindios) Uno de estos hombres fue el fraile dominico Bartolomé de las Casas, quien defendió a los indios con verdadero espíritu cristiano. Este fraile consiguió que se promulgaran, el 20 de noviembre de 1542, las que fueron conocidas como Leyes Nuevas. En ellas se prohibía la esclavitud de los indios, se ordenaba además que todos quedaran libres de los encomenderos (quien tenía indios encomendados) y fueran puestos bajo la protección directa de la Corona. Se disponía además que, en lo concerniente a la penetración en tierras hasta entonces no exploradas, debían participar siempre dos religiosos que vigilarían que los contactos con los indios se llevaran a cabo en forma pacífica, dando lugar al diálogo que propiciara su conversión.

Al percatarse de la situación imperante en Chiapas, dispuso que nadie pudiera absolver a quienes tuvieran indios esclavos. Esto provocó reacciones extremadamente adversas. Las Casas excomulgó a los encomenderos y a quienes se oponían a lo dispuesto por él.

Fruto de sus experiencias en el nuevo mundo, Las Casas escribió un libro titulado Historia de las Indias. También escribió la Brevísima relación de la destrucción de las Indias, así como la obra que se conoce como Los dieciséis remedios para la reformación de las Indias. Redactó también los doce puntos de su Confesionario, que publicaría más tarde con el título de Avisos y reglas de confesores.


BARROCO COLONIAL


  • Sor Juana Inés de la Cruz, Detente sombra., Hombres necios, El divino Narciso y la comedia Los empeños de una casa




  • Juan Ruiz de Alarcón: La verdad sospechosa




  • Juan Rodríguez Frayle: El Carnero




  • Fray Pedro Simón: Noticias Historiales




  • Hernando Domínguez Camargo: Poema San Ignacio de Loyola




  • Jacinto de Evia. Ramillete de varias flores poéticas




  • Luis de Tejada: El peregrino en Babilonia




  • Juan Espinosa Merlano Lunarejo: el Hijo Prodigo, Elogio a la música.



Aunque debido al colonialismo también se dio en numerosas colonias de las potencias europeas, principalmente en Latinoamérica. Cronológicamente, abarcó todo el siglo XVII y principios del XVIII, con mayor o menor prolongación en el tiempo dependiendo de cada país. Se suele situar entre el Manierismo y el Rococó, en una época caracterizada por fuertes disputas religiosas entre países católicos y protestantes, así como marcadas diferencias políticas entre los Estados absolutistas y los parlamentarios, donde una incipiente burguesía empezaba a poner los cimientos del capitalismo.

Siguiendo la evolución marcada desde España, a finales del siglo XVI las compañías de comediantes, esencialmente trashumantes, comenzaron a profesionalizarse. Con la profesionalización vino la regulación y la censura: al igual que en Europa, el teatro oscilaba entre la tolerancia e incluso protección del gobierno y el rechazo (con excepciones) o la persecución por parte de la Iglesia. El teatro resultaba útil a las autoridades como instrumento de difusión del comportamiento y modelos deseados, el respeto al orden social y a la monarquía, escuela del dogma religioso.137

Los corrales se administraban en beneficio de hospitales que compartían los beneficios de las representaciones. Las compañías itinerantes (o «de la legua»), que llevaban el teatro en tablados improvisados al aire libre por las regiones que no disponían de locales fijos, precisaban una licencia virreinal para poder trabajar, cuyo precio o pinción era destinado a limosnas y obras piadosas.138 Para las compañías que trabajaban de forma estable en las capitales y ciudades importantes una de sus principales fuentes de ingresos era la participación en las festividades del Corpus Christi, que les proporcionaba no solo beneficios económicos, sino también reconocimiento y prestigio social. Las representaciones en el palacio virreinal y las mansiones de la aristocracia, donde representaban tanto las comedias de su repertorio como producciones especiales con grandes efectos de iluminación, escenografía y tramoya, eran también una importante fuente de trabajo bien pagada y prestigiosa.138

Nacido en el virreinato de Nueva Españan,aunque asentado posteriormente en España, Juan Ruiz de Alarcón es la figura más destacada del teatro barroco novohispano. Pese a su acomodo a la nueva comedia de Lope, se han señalado su «marcado laicismo», su discreción y mesura y una agudísima capacidad de «penetración psicológica» como características distintivas de Alarcón frente a sus coetáneos españoles. Cabe destacar entre sus obras La verdad sospechosa, una comedia de caracteres que reflejaba su constante propósito moralizante. La producción dramática de Sor Juana Inés de la Cruz la sitúa como segunda figura del teatro barroco hispanoamericano. Cabe mencionar entre sus obras el auto sacramental El divino Narciso y la comedia Los empeños de una casa.




EL ROCOCO Y EL NEOCLASICO




  • Las Gacetas.

  • Francisco Xavier Clavigero: Historia antigua de México



  • Francisco Eugenio de Santa Cruz y Espejo: Primicias de la cultura de Quito, El nuevo Luciano



  • Fray Servando Teresa: Cartas de un Americano Español, Historia de la revolución de la Nueva España-



  • Manuel Justo de Rubalcava: La Hemandia, triunfos de la fe y gloria de las armas españolas.



  • Juan Bautista Aguirre: Carta a lisardo, A una dama imaginaria



  • Francisco Antonio Vélez: Historia de la literatura Colombiana, Cumpleaños de un dama.



  • Rafael Landivar: Rusticatio mexicana.

  • Alonso Carrio: El lazarillo de ciegos caminantes desde Buenos Aires Y Lima.

En hispanoamerica llego tarde el neoclasicismo, solo a finales del siglo XVIII y principios XIX, se empezarían a utilizar las palabras libertad e identidad, porque seguíamos siendo una colonia española, donde era prohibido pensar y opinar, loa americanos permanecieron durante III siglos dependiendo de las metrópolis españolas, inglesas y portuguesas, ciertamente los abusos contra los americanos por parte de los europeos habían creado un clima favorable a la emancipación. En términos generales se puede resumir el espíritu de la ilustración en los siguientes puntos: 

Creencia optimista en el poder de la razón, la sociedad se debe reorganizar con base en principios racionales.

Desarrollo de la ciencia moderna, a partir de la experimentación se busca el conocimiento y dominio de la naturaleza. Critica al concepto de autoridad vigente porque este ya no es un atributo divino. Concepto de justicia, la ilustración lleva consigo una convicción en la igual de todos los hombres y el deseo de construir una sociedad mas igualitaria. Con las ideas de la ilustración los intelectuales se acoge al liberalismo, expresando el anhelo de libertad y dignidad del hombre, en América, se asumieron estos conceptos aprovechando la debilidad de España por la invasión napoleónica. Entre 1810 y 1830 nacen la mayoría de las modernas repúblicas latinoamericana y se inicia la construcción de naciones independientes de los españoles.

NEOCLASISISMO AMERICANO E INDEPENDENCIA






  • José Joaquín Fernández Lizardi: El periquillo Sarmiento, Noches tristes, Día alegre, Laquijotita y su peima




  • José Joaquín Olmedo: La victoria de Junín: Canto a Bolívar. Soneto a la muerte de su hermana Magdalena




  • Rafael Landívar:  Rusticatio Mexicana




  • José María Heredia: Oda al  Niágara, Himno del desterrado




  • Andrés Bello: Ortología y métrica de la lengua castellana, Gramática de la lengua castellana destinada al uso de los americanos.

El neoclasicismo o estilo neoclásico fue un movimiento cultural, artístico y literario que se desarrolló desde mediados del siglo XVIII hasta las primeras décadas del siglo XIX, en que después fue sustituido por el Romanticismo. Su origen viene de la reacción ante los "excesos" del barroco en el arte y especialmente el abuso decorativo de su última fase: el rococó. Hubo también una poesía revolucionaria, aunque de valor estético limitado. Ésta celebraba los triunfos de las armas americanas, enaltecía a los héroes de la guerra, promovía el entusiasmo nacional y atacaba a España, sus hombres y sus actos. Esta poesía se ha recogido en cancioneros, y algunas de las composiciones son anónimas, mientras que otras aparecen firmadas.

En la prosa, los fenómenos fueron los siguientes: el surgimiento del periodismo político, social y económico, como medio de difusión de la nueva ideología y revolución. Una preferencia por los ensayos, proclamas, historias y discursos; el nacimiento de la verdadera novela realista hispanoamericana en México José Joaquín Fernández de Lizardi. Un ejemplo de este género son los himnos nacionales escritos en este estilo. Aunque el periodismo fue la actividad literaria más inmediata y directa, la prosa revolucionaria es riquísima en memorias, autobiografías, cartas, discursos, artículos, ensayos, panfletos y traducciones. En el teatro, sin embargo, no hubo grandes novedades. Se representaban las comedias y tragedias del repertorio clásico español. Hubo, con todo, intentos de teatro popular, que pueden considerarse como los precursores de los teatros realistas locales. El monólogo o unipersonal tuvo bastante auge en esos momentos.




LITERATURA GAUCHESCA




  • Hilario Ascasubi: Santos Vega, Paulino Lucero, Aniceto el gallo

  • Estanislao del Campo: Fausto



  • Antonio D Lussich: Los tres gauchos Orientales




  • Esteban Echeverría: L a Cautiva



  • Luis Domínguez: El Ombú




  • José Hernández: Martin Fierro



  • Bartolomé Hidalgo: Diálogos Patrióticos

Una manifestación importante de la época fue la poesía gauchesca, que fue un género escrito por lo general en lenguaje rústico y tiene como artista principal el gaucho. Este fenómeno literario, cultural y social es propio del Río de la Plata, en Argentina y Uruguay. Fue el uruguayo Bartolomé Hidalgo (1788-1823) al que se considera iniciador del género. Entre sus obras podemos citar Diálogos patrióticos o sus Cielitos. La poesía gauchesca nace hacia el siglo XVIII en el Río de la Plata, su difusión llega al último tercio del siglo XIX.

Refleja actitudes políticas como el culto por las armas, la habilidad del jinete y el sentimiento de libertad. Para algunos críticos, la antigua poesía tradicional y anónima de los gauchos tiene una base española popular (romances, coplas, canciones), ingresada en el Río de la Plata con los conquistadores y colonizadores, la cual fue repitiéndose de boca en boca, adaptándose a la realidad americana, hasta llegar a convertirse en la poesía de los gauchos argentinos. Los gauchos son los protagonistas de los poemas gauchescos y de las obras en prosa del mismo género. Acerca de este ejemplar social y humano, y de su papel histórico y su psicología, se ha debatido bastante, y se han escrito numerosas obras, ya sea para enaltecerlo o denigrarlos.



EL ROMANTICISMO

COSTUMBRISMO


  • José Mármol: Amalia.



  • Esteban Echeverría. El Matadero.




  • Domingo F. Sarmiento Facundo o civilización y barbarie



  • Ricardo Palma Palla-Huarcuna o La achirana del inca.
  • Jorge Isaac: María

  • José Eusebio Caro. En boca de una madre, la hamaca del destierro, La Cautiva

  • José Batres Montufar: Tradiciones de Guatemala

  • Gertrudis Gómez Avellaneda: A la Luna, A un jilguero.

  • Rafael Pombo: Poesía Infantil.

  • José Hernández: Vida del Chaco, Periódico el Río de la Plata.




  • Eugenio Díaz Castro: Manuela, Loa aguinaldos en Capinero.




  • Ricardo Palma: La última frase de Bolivar




  • José Joaquín Vallejo : Recuerdos Literarios, América, El Mendigo




  • Alonso Díaz Guzmán: El manuscrito del diablo, Rosa




  • Cirilo Villaverde: Excursión a la vuelta abajo, El penitente, Dos amores, La joven de la flecha de oro.



  • José Manuel Marroquín: El Moro



En Latinoamérica, el contenido nacionalista del romanticismo confluyó con la recién terminada Guerra de Independencia (1810–1824), convirtiéndose en una herramienta de consolidación de las nuevas naciones independientes, recurriendo al costumbrismo como una herramienta de autonomía cultural.

Nacen diferentes tipos de narraciones:

Géneros literarios: Predomina la prosa (narrativa). Nace el cuento, la crónica de viaje, el cuadro de costumbre, la biografía literaria, ensayos y memorias, pero sobre todo se produce una cantidad extraordinaria de novelas (históricas, sentimentales, costumbristas y en los últimos años la novela social).

Poesía: Se consolida la poesía popular y se le da más importancia al literato.

Descripción de problemas: Trata de describir los problemas americanos y los redacta en sus obras. Acumulación de sentimientos: Sobresale melancolía inspirada por pesimismo por las decepciones amorosas. Identificación por la Nación: Afirmar la identidad nacional y la independencia cultural. Literatura comprometida con la exaltación del mundo americano y con la solución de sus problemas; más constaba de muchísimos autores y obras. Repudio a lo español, admiración por lo francés y anglosajón, y exaltación del mundo indígena.
Aparece como una vertiente del Romanticismo, y suele hablarse del “género” costumbrista porque lo identifican con una de sus manifestaciones, el “cuadro de costumbres”.  El costumbrismo latinoamericano viene de los grandes narradores españoles, franceses y rusos y, en América, de los cronistas de Indias y de sus viajeros.
El costumbrismo se manifiesta en periódicos y revistas en los famosos artículos de costumbres (de acentuado tono sociográfico y sociológico), en el teatro de costumbres (dramas y comedias), el cuento (cercano al cuadro de costumbres), la novela, y las formas líricas (coplas, décimas, romances).  El periodismo estuvo, pues, en las raíces del desarrollo mayor del costumbrismo. El costumbrismo rindió culto a lo nacional (la patria), como una presencia que había que consolidar.  A mediados del siglo XIX, muchos países latinoamericanos comienzan a organizarse luego de las crudas guerras internas.
El costumbrismo rindió cuentas de esos períodos.  En cierta forma, trasladó las luchas de las armas a las del papel.  Le interesaba discutir la constitución de las nacionalidades, conservar sus herencias españolas y retratarse como entidades establecidas.  En el fondo, cuando cada escritor describía o contaba las peripecias de un “tipo determinado”, estaba buscando las coordenadas de algo que se llamaría “identidad cultural nacional”.
Los costumbristas fueron hombres de campo y de propiedad; terratenientes cultos que, en sus ratos de ocio, se dedicaban a describir su alrededor.
CARACTERÍSTICAS DEL COSTUMBRISMO

-          Busca una identidad cultural nacional.

-          Prefiere como técnica narrativa la descripción.

-          Su espíritu es conservador.

-          La ironía y el humor son sus mejores aliados (observaciones picantes).

-          Su lenguaje literario da cabida a los regionalismos.

-          La finalidad es el muestreo vivo de la conducta social (la costumbre).




  • Vicente Perez Rosales: Recuerdos del pasado




  • Emilio Rabasa: La bola, La gran ciencia, El cuarto poder, Moneda falsa.


  • Eduardo Acevedo Díaz: Brenda, Ismael, Nativa, grito de Gloria




  • Clorinda Matto: Tradiciones cuzqueñas



  • Lucio Vicente Mansilla Una excursión los Indios ranqueles 

• Nataniel Aguirre Juan de la Rosa, 

• Tomás Carrasquilla Frutos de mi tierra La Marquesa de Yolombó.
•  Alberto Blest Gana:  Martín Rivas

• En Ecuador, Luis A, Martínez:  A la costa.


José López Portillo: La parcela 

Eduardo Acevedo Díaz: Soledad







· Reproducción exacta y completa de la realidad social. Todos los temas pueden ser objeto de atención por parte del escritor, desde los más heroicos hasta los más humildes. Para lograr este objetivo el escritor se documenta minuciosamente (mediante lecturas y sobre el terreno) sobre el tema que desea tratar.

Las obras reparten su atención por igual a los personajes y a los ambientes sociales (preferentemente urbanos, y minuciosamente descritos). Los protagonistas son individuos analizados psicológicamente de manera muy exhaustiva, de modo que el lector conoce hasta los más íntimos recovecos de su alma.

La necesidad de describir profundamente el interior de los personajes determina la presencia de un narrador omnisciente (es decir, aquel que conoce con detalle el pasado y el presente, y es capaz incluso de anticipar el futuro de los personajes. Saca a la luz los pensamientos más íntimos de sus criaturas y no duda en dirigirse al lector para comentar sus comportamientos

El estilo sobrio, preciso y elaborado. Como se pretende reflejar la realidad de modo verosímil aparecen diferentes registro lingüísticos, acordes con el habla de los personajes.

Las acciones de las novelas responden a hechos verosímiles localizados en lugares concretos y reales bien conocidos (como Madrid, en Pérez Galdós) o con nombre imaginario de trasfondo real (así, Vetusta ,en La Regenta de Clarín, representa la cuidad de Oviedo).

Los novelistas realistas suelen profesar una ideología progresista y, a veces, la dejan translucir en sus novelas (aunque no se suelen pronunciar y dejan que el lector extraiga sus conclusiones). Toman partido ante la realidad, por eso denuncian las injusticias y reclaman una mayor atención para los desposeídos    








MODERNISMO


  • José Martí: los versos sencillos



  • Manuel Gutiérrez Nájera: crónicas –y cuentos frágiles, órgano “oficial” del modernismo



  • José asunción Silva: nocturno, de sobremesa, gotas amargas.




  • Julián del casal: hojas al viento, nieve, bustos y rimas



  • Rubén Darío: Azul, prosas profanas y cantos de vida y esperanza 1905.




  • Leopoldo Lugones: El libro fiel, los crepúsculos del jardín, el lunario sentimental.


  • Amado Nervo :
    perlas negras, jardines interiores.







  • Ricardo Jaimes Freyre: castalia bárbara

Este movimiento desarrollado en América  por el poeta y pensador cubano José martí cambio le forma poética y la poesía escrita en lengua española. El nacimiento del modernismo surgió consigo en el libro de Rubén Darío llamado “azul” alrededor del año 1888. Seria con este poeta donde el modernismo iniciaría sus primeras ideas más a la poética que a la narrativa. Los modernistas retomaron y llevaron a su culminación un estilo que venía de romanticismo y del simbolismo europeo.

El modernismo en sí, consistió en tres etapas iniciación, apogeo y reacción que fueron posibles para el gran desarrollo de este movimiento literario:


Primera etapa: iniciación (1882-1896): se reacciona contra el pasado inmediato, las formulas académicas anquilosadas y los repetidos moldes románticos en procura de una expresión natural, cuidadosamente elaborada y, sobre todo, personal. Este periodo tiene figuras ejemplares, como: José martí (cubano, 1853-1895), José asunción Silva (colombiano, 1865-1896) y Julián del casal (cubano, 1863-1893).
Segunda etapa: apogeo (1896-1905): finalizado el proceso de experimentación, la nueva etapa está dominada por la agudización del estilo modernista, sobre todo en su variante preciosista, exótica, y afrancesada; que años antes inaugurara Gutiérrez Nájera. Muertos prematuramente los iniciadores, Darío se perfila como el único jefe indiscutible de la joven generación en los veinte años siguientes. La obra que mejor representa este periodo es prosas profanas (1896).
Tercera etapa: reacción: corresponde a un progresivo abandono de ideal esteticista puro, del gusto por el juego verbal. Se vuelve a la sencillez de precursor martí. Esta etapa se inicia en 1905, año de publica de cantos de vida y esperanza, obra con la que Darío inicia  repliegue sobre si mismo, en una suerte de buceo interior.




POSMODERNISMO




César Vallejo: Los Heraldos Negros, la" madre, Mas alla de la vida y la muerte, Fabla Salvaje.

Gabriela Mistral: Lecturas para mujeres destinadas a la enseñanza del lenguaje ; Ternura , canciones para niños; Tala ; Poemas de las madres , y Lagar . Póstumamente se recogieron su Epistolario.
Vicente Huidobro

Juana de Ibarbourou: Altazo, Temblor de cielo, Poemas árticos, Ecuatorial, Tour Eiffel, Hallali.

Alfonsina Storni: En Aguas de diamante, El cántaro frescoRaíz salvaje, En La rosa de los vientos

Rómulo Gallegos: Doña Bárbara,  Cantaclaro, Canaima
Eduardo Barrios: Del natural, cuento, Mercedes en el tiempo, Lo que niega la vida y por el decoro, El niño que enloqueció de amor, Vivir.

Ricardo Güiraldes: El cencerro de cristal, Un idilio de estación, Rosaura, Xaimaca



El siglo XX distinto en ideas, costumbres, aspiraciones, conflictos, sintetizado en revoluciones, paganización, escándalos, guerras mundiales, exaltación, violencia, locura, destrucción, maquinismo, inmoralidad, crueldad, etc., imponía una expresión literaria diversa.

Por otra parte, surgieron iniciativas, agrupaciones e individualidades, que desde 1908 hasta 1940 se denominaron así:


EXPRESIONISMO o ultra realidad espiritual, manifestación de la belleza que mediante su interior y su personalidad y en contacto con el mundo en crisis el artista moderno crea imponiéndose a la naturaleza, violentándola, reconstruyéndola y plasmándola de nuevo.

FUTURISMO o salto revolucionario hacia el futuro, expresión de la belleza de la vida moderna sin cánones ningunos, ni en el fondo ni en la forma, en rebeldía absoluta contra toda regla literaria tradicional académica.

DADAÍSMO o destrucción e incoherencia, expresión de la belleza dentro de lo absurdo, el escepticismo, el sarcasmo; dentro de la mayor locura y disociación lógicas y estéticas de fondo y forma.

CREACIONISMO o aspiración a lo absoluto, expresión de la belleza como si el artista fuese el creador inmediato de la vida, de los seres, del universo.

ULTRAISMO o idolatría de la metáfora, expresión de la belleza de lo desconocido y existente, de lo dinámico e industrial, por síntesis metafórica, sin sentimentalismos, ni artificios retóricos.

SURREALISMO o suprarrealismo, sobrerrealismo, o poesía del subconsciente; expresión de la belleza de las formas seguidas en la inconciencia, en el sueño y automáticamente captadas por el artista, sin control de la razón, ni de la moral, ni de ley estética alguna.

Estos movimientos literarios citados se presentaron muy definidos en Europa y menos perfilados en Hispanoamérica.



EL VANGUARDISMO






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