Leyes, normativa I marco jurídico



Descargar 171.92 Kb.
Página1/3
Fecha de conversión09.05.2019
Tamaño171.92 Kb.
Vistas5
Descargas0
  1   2   3


TRABAJO POR ÁMBITO:

DROGODEPENDENCIAS



Grupo: Drogodependencias
Nombres: Berta Badia, Laura Rubio, Anna Lucas y

Miriam Alvarez


Curso: 2º Educación Social 1er cuatrimestre
Asignatura: Seminario III
Profesor: Tomàs Llompart




1- EMMARCAMIENTO


1.1. DEFINICIÓN DEL ÁMBITO

Abordar el tema de las drogodependencias des de un punto de vista jurídico siempre plantea el problema de olvidar a la persona del drogodependiente, sujeto concreto y elemento clave en toda esta cuestión, para priorizar un conjunto de normas abstractas y anónimas que lo regulan, que no mantienen ninguna consideración personal.


Aunque es cierto que des de las últimas actualizaciones del Código Penal de 1995 se ha abierto un nuevo camino para lograr un tratamiento más humano y racional delante del tema delincuente-drogodependiente, y la legislación penitenciaria (al menos sobre el papel) contiene una regulación exhaustiva en relación a los internos preventivos y penados, todo pierde su valor si no se facilitan los medios materiales y humanos para hacerlos efectivos. Llegados a este punto queda claro que se necesita a nivel normativo no olvidar las circunstancias personales del sujeto, su entorno familiar y su propio grupo social.

Por lo tanto, en nuestro ordenamiento jurídico debería considerarse al drogodependiente como un individuo con una problemática de alcance.




1.2. LEYES, NORMATIVA I MARCO JURÍDICO

En 1985 nace en España el Plan Nacional sobre drogas, para la prevención i asistencia en materia de substancias que pueden generar dependencia. El Parlamento de Cataluña aprovechó la ley 20/85 del 25 de julio. En ella se contempla la responsabilidad de la Generalitat en las medidas y acciones que deben permitir una acción efectiva por parte de las administraciones públicas en este campo, para mejorar la atención social y sanitaria a las personas afectadas por la problemática generada del uso o abuso de estas sustancias que, dentro del marco de las competencias, el Estatut d’Autonomia asigna a Cataluña.



DEL OBJETO DE LA LEY
Esta ley promueve la información, la educación sanitaria, la atención, la asistencia, la rehabilitación y la inserción en materia de substancias que pueden generar dependencia. Cualquiera de estas acciones, individuales, colectivas, de titularidad pública o privada, está sujeta a esta Ley. Se contempla pues, que las substancias que pueden generar dependencia son: las drogas no institucionalizadas, el alcohol, el tabaco, algunos medicamentos y algunos productos de uso industrial.
MEDIDAS PREVENTIVAS GENERALES
Estas medidas consisten en informar a niños, adolescentes y colectivos implicados, de los efectos de estas sustancias e impulsar una acción social preventiva, donde deben estar cubiertos los servicios sociales de atención primaria en las zonas donde se detecte un mayor riesgo de dependencia.
MEDIDAS DE PREVENCIÓN Y ASISTENCIA DE LA DEPENDENCIA DE DROGAS NO INSTITUCIONALIZADAS


  • Se evitará que la identidad de la persona dependiente sea afectada, un etiquetado social y una criminalización del sujeto.

  • Esta tendrá derecho a someterse al tratamiento sanitario y social más adecuado.

  • En el tratamiento terapéutico se promoverá la actuación de integrantes del medio social del afectado.

  • Debe haber una coordinación de recursos sanitarios y servicios sociales.

  • A las personas que hayan seguido un proceso de desintoxicación se les propugnará la adecuada rehabilitación psicosocial y su reinserción en la sociedad.

  • Se considera la dependencia de drogas no institucionalizadas como una enfermedad común.

  • Se recibirá asistencia sanitaria y social, sin prejuicio de las determinaciones judiciales.

  • En los centros hospitalarios con urgencias, se dará atención urgente por intoxicación aguda o por manifestaciones psicoorgánicas originadas por la dependencia de estas drogas.

  • La desintoxicación de estos enfermos se podrá efectuar en régimen ambulatorio y en los que estén autorizados para hacerlo.

  • Las entidades, instituciones y personas que colaboren sin finalidad de lucro en esta rehabilitación y reinserción, serán especialmente consideradas y reconocidas.

  • El departamento de Sanidad y Seguridad Social, junto con el de Enseñanza, sensibilizará y perfeccionará la información sobre esta temática a los profesionales de este ámbito.

  • Se implantarán programas de desintoxicación y deshabituación a los recluidos que presenten dependencia a las drogas no institucionalizadas.


DE LAS MEDIDAS DE CONTROL DE LA PROMOCIÓN DE BEBIDAS ALCOHÒLICAS Y DE MEDIDAS DE ASSISTÈNCIA EN LA DEPENDÈNCIA ALCOHÒLICA.


  • No se permite vender ni suministrar ningún tipo bebida alcohólica a los menores de dieciocho años.

  • No se puede ofrecer ni dejar probar gratuitamente bebidas alcohólicas a través de concursos o consumo incontrolado 1, ni promover aquellos establecimientos en qué se realicen estas actividades.

Se prohíbe:





  • La venta a menores de edad de productos destinados a ser fumados, inhalados, chupados o masticados constituidos por tabaco.

  • La venta a menores de edad de productos que imiten el consumo de tabaco o que induzcan al hábito de fumar y son nocivos para la salud.

  • La publicidad de tabaco en publicaciones, principalmente dirigidas a menores de edad, y también la participación de menores de edad en la confección de anuncios publicitarios que promuevan la venta de estos productos.

  • La distribución de muestras de los productos del tabaco en el territorio de Cataluña, sean o no gratuitos.

Otras medidas


El Departamento de Sanidad y Seguridad Social promoverá, en el marco del sistema sanitario de Cataluña, la asistencia a persones que presenten afectación psicoorgánica por dependencia al tabaco.
OTRAS DEPENDÈNCIAS


  • No se permite la venta a menores de 16 años de colas y otros productos industriales inhalantes con efectos euforizantes o depresivos.

  • El Departamento de Sanidad y Seguridad Social elaborará y facilitará a los usuarios de los servicios sanitarios y a los profesionales de la sanidad información actualizada sobre la utilización en Cataluña de fármacos psicoactivos y otros medicamentos capaces de producir dependencia.


MEDIDAS SANCIONADORAS


  • El Código Penal español considera delito producir, cultivar o traficar con drogas, y favorecer su consumo, ya que las drogas son perjudiciales para la salud y por tanto traficar con ellas es un delito2 contra la sanidad pública.

  • El consumo propio no se considera un delito.

  • Consumir o tener estas sustancias en sitios públicos se considera una falta grave, según la Ley de Protección de la Ciudadanía.

  • Se distingue entre:

- Substancias no gravemente perjudiciales 3

El tráfico de estas tiene penas de entre uno y tres años de prisión y multas que llegan a multiplicar el precio de “mercado” de la sustancia.

- Sustancias gravemente perjudiciales 4

El tráfico de estas tiene penas de entre tres y nueve años de prisión y multas que llegan a triplicar el precio de “mercado” de la sustancia.



  • Ahora existen aumentos de penas de tráfico debidos a:

- Adulteración de la sustancia incrementando el daño para salud.

- Venta a menores.

- Venta en colegios y centros militares.

- Agravamiento importante: si se trafica con más de 500 dosis

- etc.

Estos aumentos pueden llegar, en el caso del cannabis y derivados, a un incremento de tres a nueve años de pena y en las sustancias gravemente perjudiciales, se pueden sumar de trece a diecinueve años.




  • También hay atenuantes5 i eximentes6. Generalmente los dos se dan por la presencia de trastornos psicológicos graves.




  • A los menores de 18 años se les aplica una ley específica que contempla medidas reductoras:

- Prestaciones al Servicio de la Comunidad

- Internamientos en Centros de Menores (en los casos más graves)

- Centros de Atención a las Drogodependencias (en los casos donde hay un problema con el consumo de drogas)

1.3. ANTECEDENTES HISTÓRICOS

El término droga se utiliza para referirse a aquellas sustancias que provocan una alteración del estado de ánimo y son capaces de producir adicción. Este término incluye no solo las sustancias que popularmente son consideradas como drogas por su condición de ilegales, sino también diversos psicofármacos y sustancias de consumo legal como el tabaco, el alcohol o las bebidas que contienen xantinas como el café; además de sustancias de uso doméstico o laboral como las colas, los pegamentos y los disolventes volátiles.

Las drogas, pueden ocasionar dependencia, tanto física como psicológica. Cuando se refiere al primer tipo de dependencia, se trata de una situación en la que la droga se incorpora al metabolismo del sujeto, de tal manera que el organismo se habitúa a tenerla presente en una cierta cantidad en la sangre, y cuando no es así, aparece el característico Síndrome de Abstinencia. Sin embargo, cuando se refiere a la dependencia psicológica, se trata de un sentimiento de consumir la droga que se esté tomando para sentirse bien, o para eliminar un aspecto afectivo negativo.

Cualquier comportamiento humano, incluida la drogodependencia, tiene su origen en la interacción de una serie de elementos que influyen de manera constante entre sí.

En el caso concreto de las adicciones éstas resultan de la acción conjunta de tres grupos de factores:


        • Una sustancia, con determinadas propiedades farmacodinámicas.

        • Las características personales del sujeto que las utiliza.

        • La naturaleza del contexto sociocultural en el que ese consumo se produce.

No existe ni un único motivo ni una manera exclusiva de volverse drogodependiente. Siempre se da la interacción de diversos factores y sólo a partir de la consideración de los tres vértices del mismo triángulo -sujeto, sustancia y contexto-, se puede alcanzar una visión veraz de la realidad.

¿QUÉ SON LAS DROGAS?

Una definición de “drogas” podría ser aquella sustancia química natural o sintética con efectos sobre el sistema nervioso central, que se consume para obtener una alteración del estado de ánimo que resulta placentera y que puede producir fenómenos de tolerancia y adicción. El término ha perdido sus antiguos significados de sustancia química utilizada en la industria, en pinturas o en limpieza (droguería) y de fármaco (sustancia química con actividad terapéutica).

Otra definición es la siguiente: todas aquellas sustancias químicas que reúnen las siguientes características:


  • Una vez en nuestro organismo, se dirigen a nuestro cerebro, cuyo ecosistema modifican de manera variable.

  • Su uso regular puede generar procesos conocidos como:

  • Tolerancia: a medida que el organismo se va adaptando a la presencia regular de la sustancia, se necesita una mayor cantidad para producir los mismos efectos.

  • Dependencia: tras un uso habitual, la persona necesita consumir la sustancia se que se trate para no experimentar síntomas de abstinencia.

Su abuso puede provocar diferentes tipos de trastornos:

- Trastornos físicos: cuando dañan el organismo: por ejemplo, una bronquitis crónica causada por el tabaco.

- Trastornos psicológicos: cuando inciden negativamente sobre la relación de la persona consigo misma o con la del entorno afectivo, como ocurre en los conflictos de pareja por abuso.

- Trastornos sociales: cuando impactan sobre la comunidad, como ocurre con los accidentes de tráfico provocados por conductores bajo los efectos de las drogas.

El número de sustancias que se engloban bajo la denominación “drogas” es muy amplio y diverso. Las drogas incluyen fármacos de prescripción legal cuyo uso indebido conduce a problemas de drogodependencia (barbitúricos), sustancias que se compran y se venden de forma ilegal (cocaína, heroína, Cannabis, LSD) y otras que se comercializan de forma legal (alcohol y tabaco).

EFECTOS QUE PRODUCEN

Los efectos de las drogas son múltiples y complejos. En ocasiones, dependen de factores como la pureza, la vía de administración, la dosis consumida, la frecuencia y las circunstancias que acompañan al consumo (entorno, lugar, mezcla con otras sustancias).

El árbol de las drogas está formado por tres grandes ramas:


  • Las sustancias depresoras del sistema nervioso central: disminuyen o inhiben los mecanismos de funcionamiento normal del sistema nervioso central provocando relajación, sedación, somnolencia, hipnosis e incluso coma. Las más importantes son:

    • Alcohol

    • Opiáceos: heroína, morfina, metadona, etc.

    • Tranquilizantes: pastillas para calmar la ansiedad.

    • Hipnóticos: pastillas para dormir.

  • Los estimulantes del sistema nervioso central: aceleran el funcionamiento habitual del cerebro, provocando un estado de activación que puede ir desde una mayor dificultad para dormir tras el consumo de café hasta un estado de hiperactividad tras el consumo de cocaína o anfetaminas. Destacan:

    • Estimulantes mayores: anfetaminas y cocaína

    • Estimulantes menores: nicotina

    • Xantinas: cafeína, teobromina...etc

  • Un tercer grupo de sustancias, llamadas alucinógenas o perturbadoras del sistema nervioso central: alteran la percepción de la realidad, el estado de conciencia y provocan alucinaciones. Algunas sustancias producen más de un efecto, como las drogas de síntesis, que causan estimulación y perturbación del sistema nervioso central.

    • Alucinógenos: LSD

    • Derivados del cannabis: hachís, marihuana

    • Drogas de síntesis: éxtasis

Las alteraciones psicológicas van desde cambios en el estado de ánimo a crisis de ansiedad, crisis de pánico, delirios, alucinaciones e incluso trastornos psicóticos. Además, las drogas pueden afectar también a otros órganos como el hígado, los pulmones, los riñones, el páncreas y o el corazón.

Aunque las drogas también tienen elementos en común: la principal característica común a todas es la psicoactividad, es decir, su capacidad para llegar al cerebro y modificar su funcionamiento habitual del modo que acabamos de ver



FORMAS DE CONSUMO:

Las drogas pueden consumirse de diferentes maneras:



  • Fumada (tabaco, marihuana)

  • Aspirada (cocaína)

  • Inhalada (pegamentos)

  • Inyectada (heroína)

  • Tomada por vía oral (alcohol, drogas de síntesis).

Algunas pueden consumirse por diferentes vías, como es el caso de la heroína que se fuma, se aspira o se inyecta.

Ya sea una u otra la vía elegida, el destino final de la sustancia siempre es el cerebro del consumidor, al que llega a través de la sangre. Una vez en su destino, cada sustancia produce alteraciones específicas

Consumir una droga no le convierte a uno automáticamente en drogadicto (término próximo a lo despectivo que, por cierto, convendría eliminarse de nuestro vocabulario). Por otro lado el consumo de drogas en el que no haya dependencia no es necesariamente inofensivo. Para aprender a distinguir entre diversos tipos de consumo y sus consecuencias, es muy útil conocer los tres tipos básicos que existen: uso, abuso y dependencia

USO:

Es aquella relación con las drogas en la que, tanto por su cantidad, como por su frecuencia y por la propia situación física y psíquica y social del sujeto, no se producen consecuencias negativas sobre el consumidor ni sobre su entorno.

Es preciso afinar la mirada antes de valorar como uso determinada forma de consumo. No basta solo con la frecuencia, por que podrían darse consumos esporádicos en los que el sujeto abusara rotundamente de la sustancia. Tampoco podemos entender solo a la cantidad, ya que podría haber consumos en apariencia no excesivos, pero repetidos con tanta frecuencia que estarían sugiriendo alguna forma de dependencia.

No es ajeno a este proceso el estado en que se encuentra el consumido, ya que, por ejemplo, un mismo consumo moderado de alcohol puede derivar en abuso si el sujeto está tomando tranquilizantes prescritos por su médico. Es preciso también poner la vista sobre el entorno del sujeto, ya que podría darse un consumo de drogas que no perjudicara al sujeto, pero sí a tercero (por ejemplo, un trabajador de la construcción fuma hachís justo antes de subir a un andamio).

No todas las drogas permiten una relación de este tipo. Por ejemplo, la mayoría de los fumadores son dependientes des tabaco.

ABUSO:

Es aquella relación con las drogas en las drogas en la que se producen consecuencias negativas para el consumo y/o para su entorno.

El uso de drogas provoca, en la mayoría de los casos, fenómenos de tolerancia y adicción. A medida que el organismo se adapta a la presencia habitual de una sustancia se puede producir el fenómeno de la tolerancia, es decir, la necesidad de consumir dosis cada vez mayores y con más frecuencia para conseguir los mismos efectos.

Además, el empleo repetido de una droga puede crear adicción, es decir, la necesidad compulsiva de consumir esa droga regularmente sin que sea posible moderar su consumo o suprimirlo. La mayoría de las drogas producen dependencia física y psicológica.

El consumo de diez cigarrillos podría ser considerado no excesivo. Sin embargo, cuando esta cantidad se consume todos los días, puede favorecer alteraciones respiratorias. Por el contrario, alguien podría consumir cocaína en una sola ocasión, pero hacerlo en tal cantidad que desencadenara algún tipo de accidente cerebral. Puede que una mujer sea moderada en sus consumos habituales de alcohol y tabaco, pero si los mantiene durante el embarazo estará incurriendo en abuso.

Cuando una persona necesita consumir una droga para conseguir un estado afectivo agradable o evitar un estado desagradable, tiene una dependencia psicológica de esa sustancia. Muchas veces, esa dependencia es muy fuerte y difícil de superar.

Por otra parte, el uso regular de una sustancia química produce, en muchos casos, alteraciones fisiológicas en el organismo que originan una dependencia física de esa sustancia. El organismo se `acostumbra' a la presencia de la droga y la `necesita' para funcionar con normalidad. Si la droga se suprime o se reduce, el organismo responde con un conjunto de síntomas físicos y psíquicos que reciben el nombre de síndrome de abstinencia. El síndrome de abstinencia depende de cada droga y, a veces, se controla con medidas terapéuticas sintomáticas o sustitutivas (sustancias menos nocivas, de efectos parecidos, que se retiran progresivamente).

Analizando las pautas de consumo, y el contexto personal y social de cada caso podremos decidir si nos encontramos ante un uso o abuso.



DEPENDENCIA:

Se prioriza el uso de una sustancia psicoactiva frente a otras conductas consideradas ante como más importantes. El consumo de drogas, que quizás empezó como una experiencia esporádica, pasa a ser un eje de la vida del sujeto. Este dedicará la mayor parte de su tiempo a pensar en el consumo de drogas, a buscarlas, a obtener dinero para compararlas, a consumirlas, a recuperarse de sus efectos, etc.



  • DEPENDENCIA FÍSICA:

En ella, el organismo se ha habituado a la presencia de la droga, de manera que necesita mantener un determinado nivel en sangre para funcionar con normalidad. Cuando este nivel desciende por debajo de cierto límite aparece el síndrome de abstinencia propio de cada droga.

La dependencia física está muy asociada a la tolerancia. Es el proceso que se da, por ejemplo, con el alcohol. En los primeros consumos afecta notablemente aún a dosis muy bajas. Sin embargo, si el consumo se hace habitual, el organismo se va adaptando al tóxico como medida de protección.

Cuando un drogodependiente abandona el consumo, su tolerancia disminuye. Si pasado un tiempo reanuda el consumo en las dosis anteriores, padecerá una intoxicación aguda que, dependiendo del tipo de droga de que se trate, pueda llevarle al coma e incluso a la muerte. Así se explica buena parte de las muertes por sobredosis en sujetos dependientes de la heroína.


  • DEPENDENCIA PSÍQUICA:

Compulsión por consumir la droga de que se trate, para experimentar un estado afectivo agradable (placer, euforia, sociabilidad…) o librarse de un estado desagradable (aburrimiento, timidez, estrés…).

La dependencia física es relativamente fácil de superar tras un período de desintoxicación que, en función de cada droga puede prolongarse 15 días.

Es más costoso desactivar la dependencia psíquica, ya que requiere introducir cambios en la conducta y en las emociones del sujeto que, le permitan funcionar psíquicamente (obtener satisfacción, superar el aburrimiento, afrontar la ansiedad establecer relaciones…) sin recurrir a las drogas.

POLICONSUMO:

No es frecuente entre consumidores de drogas la utilización de una única sustancia. La pauta más habitual es la combinación de varias drogas, a menudo, a lo largo de un mismo período de tiempo. Así, por ejemplo, se pueden beber cantidades excesivas de alcohol, fumar un paquete de cigarrillos, compartir un par de porros y esnifar una raya de cocaína, todo ello en un fin de semana. En otras ocasiones nos encontramos con personas que consumen diversas sustancias, aunque no realicen tantas mezclas en un período tan corto. Puede que una noche se emborrachen con cerveza y fumen hachís, mientras que otra noche distinta el hachís deje paso a la cocaína. Estas pautas de consumo multiplican los riesgos asociados a las sustancias.



IMAGEN SOCIAL DE LAS DROGODEPENDENCIAS

En muchas ocasiones la imagen que la sociedad tiene de las drogas y sus consecuencias no se corresponde con la realidad de este fenómeno.

Este divorcio puede dar lugar a equívocos que acaben situando a las drogas en el terreno de la ficción. Así, hay personas que piensan que “drogas” son solo las sustancias que consumen otros (aunque quien lo diga sea un fumador crónico, incapaz de abandonar su dependencia a pesar de la evidencia de daño físico). También hay quien piensa que las drogas son consumidas sólo por los jóvenes, cuando existe, por ejemplo, un notable abuso de alcohol por parte de la sociedad adulta.

Para que la sociedad pueda afrontar el fenómeno de las drogodependencias, es necesario que antes comprenda las siguientes realidades:



  • No existe la droga, sino diversas sustancias con diferentes efectos físicos, psíquicos y sociales, y distintos riesgos.

  • Las drogas no son sustancias diabólicas que esclavilizan al individuo que se atreve a probarlas; para que la dependencia aparezca han de estar presentes determinadas circunstancias psicosociales (una autoestima frágil, una presión de los amigos hacia el consumo, una disciplina familiar inconsciente, determinadas modas que transmiten una imagen positiva de ciertas drogas, etc).

  • También el alcohol y el tabaco son drogas, aunque sólo una minoría de la población las percibe como tales. Son, de hecho, las sustancias de las que más se abusa y más daños producen. Así, frente al drama que supone la muerte de alrededor de 470 personas al año a consecuencia de reacciones negativas a heroína o cocaína, se estiman en 46.000 las muertes anuales atribuibles en nuestro país al tabaco, y en 12.000 las relaciones con el alcohol.

  • Las personas que consumen drogas no responden a ningún estereotipo. Cada sustancia es empleada por variedad de usuarios que tienen motivos distintos para hacerlo.

  • Cualquier situación de abuso puede superarse si el individuo y su entorno más próximo cuentan con el soporte personal y/o profesional adecuado.

POR QUE SE CONSUME.

No existe una causa concreta que explique por que una persona comienza a consumir drogas. Parece más adecuado hablar de la existencia de diversas condiciones que se combinan y favorecen este proceso. Los factores de riesgo que facilitan el consumo son los siguientes:



  • CURIOSIDAD POR EXPERIMENTAR: una característica natural y deseable de la adolescencia que es preciso educar para que se convierta en una fuente de maduración e impedir que se concentre en situaciones de riesgos.

  • PRESIÓN DEL GRUPO DE IGUALES: las amistades ejercen una presión que facilita la adopción de determinadas señas de identidad (forma de vestir, música, etc.) pero que también puede llevar al inicio en el consumo de drogas.

  • BUSQUEDAD DE PLACER: el consumo de dogas ha estado siempre vinculado al deseo de desconectar de las exigencias mas agobiantes de la realidad, en un intento de disfrutar al máximo del tiempo de ocio. Sin en la infancia y la adolescencia no se aprenden otras formas de diversión, las drogas pueden ocupar un lugar estelar.

  • CONTROL FAMILIAR INCONSISTENTE: cuando las normas familiares son excesivamente rígidas, relajadas o variables, a los niños y adolescentes se le hace difícil la interiorización de unas pautas de comportamiento claras, por lo que su socialización fuera de la familia se vera afectada.

  • DISPONIBILIDAD DE DROGAS: si en el medio en que el adolescente vive su tiempo de ocio existe una presencia notable de drogas, el inicio en el consumo resulta favorecido.

1.4. POLITICA SOCIAL:
La expansión que han registrado los consumos de diferentes drogas en las últimas décadas en España, al igual que en el resto de países europeos, está teniendo un impacto muy negativo no sólo en los consumidores, sino también en la salud y el bienestar colectivo. Para hacer frente a los problemas que se derivan de los consumos de drogas, las diferentes Administraciones Públicas (Central, Autonómica y Local), así como numerosas organizaciones sociales vienen impulsando diferentes medidas preventivas, asistenciales y de apoyo a la inserción social.

Estas políticas sobre drogas que se aplican en nuestro país, articuladas en torno al Plan

Nacional sobre Drogas, se enmarcan en las directrices emanadas de los organismos internacionales (Naciones Unidas, Unión Europea...) que coinciden en tres ideas básicas de consenso: globalidad, equilibrio y coordinación.

En primer lugar, respecto a la globalidad, el Plan Nacional sobre Drogas incluye en sus

estructuras de organización y actuación a todas las instancias públicas y privadas que tienen responsabilidades y competencias en el tema. En el Plan intervienen, por tanto, la

Administración Central, con una variada gama de departamentos y órganos ministeriales; la Administración Autonómica, a través fundamentalmente de los Planes Autonómicos sobre Drogas; la Administración Local, tanto a través de la implicación de diferentes Ayuntamientos y Diputaciones como desde la Federación Española de Municipios y Provincias, y la sociedad civil mediante las organizaciones sociales que trabajan en este ámbito.

En lo que se refiere al criterio de equilibrio de las actuaciones, hay que decir que éstas se dirigen tanto a la reducción de la demanda con una prioridad muy marcada hacia la

prevención como al control de la oferta, con medidas que abarcan desde actividades policiales hasta la adecuación de la legislación a las nuevas situaciones y la cooperación judicial, dentro y fuera de nuestras fronteras.

Y esto es así, porque las drogas y las drogodependencias presentan una multiplicidad de

factores etiológicos, que exigen actuaciones en áreas muy diversas: prevención a diferentes PONENCIAS

1:niveles, con distintas instancias socializadoras y con variados sectores de población; oferta asistencial diversificada que atienda las específicas situaciones personales y sanitarias de los drogodependientes y sus familias; programas de inserción social individualizados que se adecuen a las características de los drogodependientes en tratamiento; intervenciones policiales tanto en un marco nacional como internacional; reformas legislativas en diferentes ramas jurídicas, etc.

Consecuentemente, la aplicación de políticas basadas en ambos conceptos de globalidad y equilibrio necesitan para desarrollarse plenamente de un tercer criterio: la coordinación.

Coordinación entre estructuras técnicas, sociales y administrativas. Por lo tanto, coordinación entre muy distintos puntos de vista, estilos de intervención y niveles competenciales. Incluso me atrevería a decir de diferentes intereses, o al menos, de diferentes prioridades. Ahora bien, esta necesidad de promover estrategias globales y equilibradas, así como la de armonizar la interdependencia de las acciones adoptadas por las distintas Administraciones nacionales y, a su vez, por los diferentes Estados, hace que el intercambio de información y experiencias se convierta en un instrumento imprescindible en el diseño de políticas eficaces frente a la problemática de las drogas. Parece evidente que sólo con un adecuado conocimiento de un fenómeno tan complejo estaremos en condiciones de formular estrategias locales, autonómicas, nacionales e internacionales.

En este contexto adquiere pleno sentido la creación de sistemas de información objetivos, fiables y comparables que faciliten una visión integral y una evaluación periódica, sistemática y amplia del problema a escala nacional e internacional.



2- DESTINATARIOS
2.1. Definición y características de las personas drogodependientes
La Organización Mundial de la Salud define una droga como una sustancia (química o natural) que introducida en un organismo vivo por cualquier vía (inhalación, ingestión, intramuscular, endovenosa), es capaz de actuar sobre el sistema nervioso central, provocando una alteración física y/o psicológica, la experimentación de nuevas sensaciones o la modificación de un estado psíquico, es decir, capaz de cambiar el comportamiento de la persona.

En todas las sociedades se han consumido drogas desde la antigüedad, pero con el tiempo han cambiado las características del consumo por la influencia de factores sociales y sanitarios. Entre los factores sociales se podrían comentar los siguientes: el consumo de drogas es conocido y habitual entre los jóvenes de todos los contextos sociales, la aparición de drogas nuevas como LSD y derivados anfetamínicos, consumo de preparados más potentes y por vías de administración más directas (heroína intravenosa en lugar de opio fumado; bebidas destiladas en vez de fermentadas) y el incremento de la delincuencia para conseguir el dinero preciso para comprarlas. 

     En el ámbito sanitario los cambios se pueden observar en la aparición de nuevas patologías y reaparición de otras casi erradicadas de las sociedades avanzadas. Se asiste en la última década a un incremento de la tuberculosis asociada a portadores del virus de inmunodeficiencia humana (SIDA), sobretodo en adictos a drogas por vía parenteral y en alcohólicos marginales.
Dentro del mundo de las drogas existen tres fases muy diferenciadas


  • 1ª fase. Uso de drogas: consumo de drogas de forma esporádica y sin ninguna repercusión psicofísica. Es la curiosidad y experimentación con la sustancia

  • 2ª fase. Abuso de drogas: consumo habitual de drogas durante un determinado espacio de tiempo. Aparecen los primeros efectos tóxicos



  • 3ª fase. Adicción a las drogas: dependencia a la sustancia. A pesar de la aparición de los efectos negativos de la sustancia, el sujeto no es capaz de controlar su conducta. La necesidad de consumo se convierte en algo prioritario en su vida

Cuando se diagnostica que una persona es drogodependiente, hace referencia a la tercera fase, la persona ha desarrollado la conducta adictiva. Ahora veremos algunas características que denotan la dependencia hacia una sustancia.



Principales características de la persona drogodependiente:
El consumo de sustancias tóxicas, supone una pérdida de las habilidades psico-sociales debido a la adicción a las drogas. Habilidades que impiden afrontar situaciones personales de crisis como discusiones dentro del núcleo familiar, problemas económicos, muerte de un ser cercano…

El drogodependiente provoca una separación con las personas que no consumen y se relaciona únicamente con personas adictivas que llevan un mismo ritmo de vida y desempeñan el mismo rol dentro de la sociedad. Provocando así, un nuevo estilo de vida marcado por la adicción de la sustancia.

La persona que desarrolla una conducta adictiva, tiende a adoptar una actitud pasiva frente a lo que no está vinculado directamente con la droga, muestran una falta de motivación y rechazan los valores sociales. El hábito y la constancia de trabajo y horarios, la pierden y con ello, pierden también el empleo, lo que supone un deterioro en su calidad de vida.

La pérdida de empleo y de su núcleo familiar y/o de amistades, le llevan a dejarse caer por la delincuencia, como único vehículo para conseguir consumo.

Esto le puede generar una situación de exclusión social, llevándole a la marginalidad y como consecuencia:



  • baja autoestima

  • bajo autocontrol de sus emociones e impulsos

  • falta de confianza en sí mismo y en su entorno.

De esta forma, le resultará muy difícil plantearse otro proyecto de vida que no sea la sustancia.

La drogadicción es un signo de que la normalidad se ha quebrado y que existe una alteración del orden natural.


2.2. TIPOLOGÍA
La persona drogodependiente puede ser adicta a cualquier tipo de droga: cocaïna, heroïna, cannabis, drogas de síntesis, alucinógenos, alcohol… y normalmente la adicción aparece hacia varias sustancias.

En este apartado, no diferenciaremos entre el consumo de las distintas sustancias ya que pensamos que la conducta adictiva se reproduce de la misma forma tanto en la persona alcohólica, como en la persona cocainómana o heroinómana. Así, diferenciaremos algunos colectivos que tienen unas características añadidas a las nombradas anteriormente y necesitan una especial atención. Estos son: las mujeres toxicómanas, personas con trastorno dual y personas infectadas por el VIH.




  • Las mujeres toxicómanas: Actualmente, a pesar de la evolución de la lucha por la igualdad de género, continúan habiendo aspectos que diferencian a los hombres de las mujeres. En el mundo de las drogas, las mujeres no solo han de preocuparse de su propia toxicomanía, sino que también han de sufrir el no corresponder al modelo de mujer definido a través de la historia, la cultura y la tradición.

Otro aspecto a tener en cuenta es que, debido a la vida callejera, las agresiones físicas y sexuales para estas mujeres son algo habitual tanto por parte de su pareja, como por parte de camellos, delincuentes o proxenetas. También, debido a la falta de recursos económicos, se prostituyen como única forma de conseguir consumo.

Esto les lleva a reproducir una dependencia afectiva y adoptar un papel de sumisión hacia el hombre, dejando que éste se adueñe de su libertad, toma de decisiones… causándole mayor pérdida de autoestima y mayor sentimiento de fracaso y frustración.

Estas mujeres muestran muchas resistencias a hacer un tratamiento ya que, en la mayoría de casos, supone la ruptura con sus parejas y tener que asumir la responsabilidad absoluta de sus propias vidas.


  • Personas con trastorno dual: Este colectivo, se ha de enfrentar también a su patología. Generalmente, presentan dificultad en la expresión de sentimientos y de intercambio emotivo. Cuando conectan con su parte afectiva, la exteriorizan de forma descontrolada y desbordada.




  • Personas infectadas por el VIH: Además de afrontar la drogodependencia, han de aceptar otra enfermedad como el VIH. Cuando a una persona le diagnostican el VIH, sufre un aumento de discriminación y marginalidad, causándole menor autoestima y mayor sensación de soledad. Las posibilidades de que esta persona se ponga en contacto con algún tipo de tratamiento, son mínimas ya que destruirá automáticamente, todas sus expectativas de futuro. A pesar de que actualmente existe tratamiento para que la persona afectada por el VIH, hay muy poca información sobre este tema.


3-RECURSOS
3.1. TIPOLOGIA DE SERVEIS I PROGRAMES
Atenció especialitzada

L'atenció especialitzada de la salut és el segon nivell d'accés dels ciutadans i ciutadanes a l'assistència sanitària.


L'atenció especialitzada de la sanitat pública comprèn:

  • L'atenció hospitalària

  • Atenció sociosanitària

  • Atenció psiquiàtrica i salut mental

  • Atenció a drogodependències

  • Altres recursos d'atenció especialitzada

  • Atenció farmacèutica

L'assistència sanitària especialitzada a Catalunya es presta a través dels recursos d'internament, consultes ambulatòries especialitzades, hospitals de dia, urgències i hospitalització a domicili, i compta amb el suport d'altres recursos, com ara les unitats funcionals interdisciplinàries sociosanitàries (UFISS) i els programes d'atenció domiciliària - equips de suport (PADES).

La majoria d'aquests recursos s'organitzen funcionalment en xarxes com la d'hospitals d'aguts (XHUP), la xarxa sociosanitària, la xarxa de salut mental i la xarxa d'atenció a les drogodependències (XAD), que formen part de la xarxa sanitària d'utilització pública.
 Les diferents xarxes que presten els serveis específics a través dels quals es du a terme l'assistència sanitària, es combinen i es complementen.

L'atenció especialitzada es presta sovint amb la combinació dels recursos d'internament. Per exemple, una persona gran, després d'haver estat intervinguda en un hospital, pot passar un període de convalescència en una unitat de llarga estada a un centre sociosanitari. Posteriorment a l'alta del centre sociosanitari, podria ser atesa en un hospital de dia sociosanitari per perllongar el tractament subministrat.





Compartir con tus amigos:
  1   2   3


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2017
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos