Las mujeres en la historia del cuidado de la salud



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Mujer y Salud Cap. VI. Las mujeres en la historia del cuidado de la salud




CAP. VI. LAS MUJERES EN LA HISTORIA DEL CUIDADO DE LA SALUD
Women could never function as autonomous or independent healers –or without the supervision of a recognized male authority- unless the culture held a religious view that the primary deity was feminine, or had a strongly androgynous or bisexual nature. The instances in which women were recognized as the primary healers were taken from prehistory, from cultures that honored the Earth Mother or Great Goddess. Women in more recent traditions who functioned as sanctioned healers within the orthodox framework were anomalies, rare exceptions to the dominant male order.1
No podemos fechar la existencia de la primera mujer dedicada al cuidado de la salud, sino más bien afirmar con Jeanne Achterber que “women have always been healers2. Remontémonos a la larga época en que la humanidad adoraba a deidades femeninas como fuente de vida, poder y sabiduría. Las pequeñas figuras prehistóricas de piedra o hueso que presentan exagerados caracteres sexuales fueron probablemente utilizadas en rituales femeninos para asegurar la fertilidad o la protección de la diosa durante el parto. “A large number of diverse, widely placed cultures (such as the Amazon and Ona of South America, and the civilizations of ancient Crete and eastern Europe) have myths or artifacts from a very early time when women were the sole keepers of the magical arts.3

Nos referiremos en este capítulo a aquellas culturas de la antigüedad donde queda constancia de la existencia de mujeres sanadoras, y también a algunas de las mujeres desde la Edad Media hasta el siglo XIX de cuya actividad como doctoras o sanadoras queda testimonio. Sirva ello como reconocimiento de la presencia activa de la mujer en el cuidado de la salud a lo largo de los siglos.



I. La Antigüedad




Sumer


Numerosas tablillas encontradas en investigaciones arqueológicas muestran que la región de Mesopotamia, cuna de nuestra civilización, disfrutó de una época de adoración a la diosa, “en que la descendencia aún era matrilineal y las mujeres todavía no estaban controladas por los hombres.4 Hasta el segundo milenio a. C., las mujeres sumerias participaban en actividades sagradas y, si estaban solteras, podían actuar como sacerdotisas-sanadoras. La diosa más importante era Inanna, o Ishtar, como la denominaron los asirios. Se la consideraba reina del cielo y de la tierra, señora de la noche y estrella de la mañana. Representaba el amor, la salud y el nacimiento. Los mitos de creación de Mesopotamia incluyen ambos sexos, siendo la parte femenina quien da a luz al mundo. Y el pueblo sumerio puede considerarse fuente de la medicina. Lo que podríamos considerar el texto médico más antiguo se recoge en dos tablillas sumerias. También se han recuperado más de ochocientas recetas. “In the grave site of Queen Shubad of Ur (3500 B.C.)… were found what could be surgical tools made of flint and bronze, as well as charms and amulets5, así como tablillas de arcilla, con recetas para combatir el dolor.

Sus teorías sobre el funcionamiento del cuerpo humano y sobre la enfermedad fueron transmitidas a través de las rutas comerciales, a los fenicios, egipcios y griegos. Su creencia de que la enfermedad era causada por alguna forma de pecado, gusano o insecto, influyó en la tradición judeocristiana, reflejando al mismo tiempo su experiencia de las enfermedades parasitarias endémicas en la región. Durante más de dos mil años, al menos hasta las invasiones semitas alrededor del 2600 a.C., las mujeres sumerias practicaron la medicina, habiendo ejercido también, al parecer, como cocineras, barberas y escribas. Alrededor del año 1000 a.C., la sociedad sumeria entra en decadencia y la mujer queda excluida de la educación. En el año 700 a.C. no encontramos ya ninguna mujer doctora o escriba, aunque sí aparecen comadronas, nodrizas, cuidadoras... El papel de la mujer en el cuidado de la salud se había degradado con su desplazamiento dentro de la sociedad, al ser desterrada la cultura de la diosa.



Dinamarca

Alrededor del año 1200 antes de Cristo, los daneses comenzaron a incinerar a sus muertos y a adorar una nueva diosa, Nerthus, que aparece representada sujetando una serpiente. Las serpientes entrelazadas son aún hoy es el símbolo de la salud. Puede que “la asociación de serpientes y curación provenga de una tradición aún mucho más remota: la asociación de la serpiente con la Diosa.6 Bien debido a los viajes de los comerciantes daneses o a las migraciones de las tribus indo-europeas, la diosa Nerthus tenía un gran parecido con las diosas sumerias. “Like Inanna and Ishtar of ancient Sumer, Nerthus was a healer who granted her skills to mortals formed in her image, i.e. women.7 La influencia de las deidades femeninas fue en aumentó y alrededor del año 500 a.de C. las mujeres asumieron las funciones de adivinación y curación, como lo muestran los artefactos hallados en las tumbas.

Egipto

Varias diosas aparecen como protectoras de la salud en la mitología egipcia: Isis era la gran diosa de la medicina. Sus hermanas Nefitis y Neith protegían de los males que atacan a los mortales en la oscuridad. Sekhmet, la mujer del dios médico Ptach, la diosa de cabeza de leona, era terapeuta y colocadora de huesos y protegía del fuego y las enfermedades. Bes protegía los lugares en que las mujeres daban a luz y Hathor, la diosa vaca, alimentaba a los bebés y curaba la esterilidad. Ubastet, hermana de Sekhmet, era la diosa comadrona y Meskhenet, la del útero bicorne, cuidaba las piedras calientes sobre las que se agachaban las mujeres durante el parto. En el antiguo Egipto, la medicina estaba ligada al culto religioso y las mujeres no quedaban excluidas de su ejercicio:

las mujeres participaban en el ejercicio médico, en el que existían varias categorías: los sacerdotes, mediadores entre el enfermo y la diosa Sekhmet, los médicos laicos o escribas, y los magos. En Sais, existió una escuela de medicina en la que las “Madres divinas”, especie de sacerdotisas, impartían enseñanza, fundamentalmente sobre problemas ginecológicos, a estudiantes del sexo femenino.8


Plinio y otros autores nos han proporcionado información sobre la escuela de Heliópolis. Existió asimismo otra escuela en Menfis. Eurípides y Herodoto elogiaron la inteligencia y habilidad de las mujeres egipcias en la industria, el comercio, la jurisprudencia y la medicina. Según Kate Campbell Hurd-Mead, la primera mujer doctora del período antiguo vivió en la quinta dinastía, sobre el 2730 a. C. Su hijo fue un sacerdote en cuya tumba se describe a su madre como Doctora Jefe. En una capilla mortuoria en Tebas del 1420 a. C., aproximadamente, encontramos la pintura de una joven esclava operando el pie de otra mujer, bajo la atenta mirada de los hombres de la familia. En la tumba del cirujano Hr’nkhm-Say, en la región de Menfis, del año 4500 a. C., aparecen pinturas representando cirujanos y enfermeras extirpando tumores, comadronas circuncidando niños, etc.

Mencionaremos tres de los papiros médicos hallados, el encontrado por Georg Ebers en 1874, del siglo XVI a. C., sobre medicina, anatomía y cirugía; el papiro sobre cirugía encontrado por Edwin Smith, y el papiro encontrado por Sir Fliners Petrie o papiro Kahun, del año 2500 a. C., sobre ginecología y enfermedades veterinarias. Este texto muestra que se confiaba a ciertas mujeres la predicción del sexo del bebé antes de nacer, basándose en el color del rostro de la madre embarazada, y se confiaba en ellas para el diagnóstico y tratamiento de la esterilidad femenina. Las reinas egipcias solían poseer conocimientos de medicina, y en las distintas épocas hubo mujeres doctoras y cuidadoras, libres y esclavas que se encargaron de la atención a los enfermos y la preparación de medicinas.





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