La vida de los niños tibetanos bajo la dominacion china



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Metodología

Del 29 de Octubre al 10 de Noviembre de 1999, un equipo integrado por psicólogos y abogados de Abogados para Tíbet entrevistaron a cincuenta y siete niños tibetanos quienes actualmente viven, estudian y trabajan en comunidades de refugiados en el norte de India (35). El equipo utilizó el cuestionario preparado por los Abogados para Tíbet, en colaboración con maestros, doctores y trabajadores de salud; así como con expertos en derechos humanos.

Para fines de este informe, Tíbet conforma todo el territorio comprendido dentro de las fronteras tibetanas de 1949; un año antes de la ocupación militar China. Este territorio incluye las provincias tibetanas de Kham, Amdo y Ü-Tsang. El gobierno chino subsecuentemente dividió Tíbet en la Region Autónoma de Tíbet (RAT) que abarca cerca del 40% del Tíbet histórico; así como un número de prefecturas tibetanas que han sido absorbidas por las provincias chinas de Sichuan, Qinghai, Yunnan y Gansu.

Las personas entrevistadas representaban un amplio corte transversal demográfico de la sociedad tibetana. Algunos crecieron en Lhasa, otros en diversos centros urbanos; o en comunidades rurales y también de la población nómada. Algunos vivieron en Ü-Tsang, una región similar a la de la RAT. Asímismo, había niños de las regiones orientales de Kham y Amdo, actualmente también incorporadas a provincias chinas. Al tiempo de estas entrevistas, la edad de los niños fluctuaba entre los 9 a 23 años. Sin embargo, este reporte, está basado solamente en la información obtenida acerca de sus vidas como niños/as en Tíbet. Los Abogados para Tíbet se basan en la Convención sobre Derechos Humanos del Niño –un Tratado ratificado por China–, el cual se define al niño, ó a cualquier ser humano menor de 18 años (36). Nuestro estudio comprende un periodo de 7 años, -1992 a 1999-, mismo que enfatiza las condiciones existentes en Tíbet a partir del Tercer Foro (aproximadamente 1994 a 1999).

Los abogados para Tíbet también entrevistaron a maestros tibetanos, doctores, trabajadores de salud, y a otras personas, quienes regularmente trabajan con niños/as tibetanos refugiados y/o que tuvieron una experiencia relevante dentro de Tíbet. Complementamos estas fuentes primarias, con una investigación extensiva de fondo (antecedentes e historial) en las tres áreas principales sobre las cuales este reporte se enfoca. También suministramos información sobre la violación al derecho de reproducción de las mujeres, basado en una investigación relevante conducida en el año de 1998 por los Abogados para Tíbet en virtud del impacto generado en los niños/as (37).

Finalmente no estaría completa, ninguna revisión de los derechos de los niños/as en Tíbet durante años recientes, sin prestar atención al encarcelamiento, no dado a luz públicamente, perpetrado por parte de China hacia Gedhun Choekyi Nyima, el niño reconocido por el Dalai Lama como el XI Panchem Lama de Tíbet. Gedhun Choekyi Nyima y su familia, han estado en custodia gubernamental desde 1995; habiendo sido rechazados todos los esfuerzos y gestiones diplomáticos para ver al niño o para verificar su integridad física (38); de tal manera que en la actualidad, este pequeño de escasos 11 años, es el prisionero político más joven del mundo.

En cada uno de los tópicos principales, proporcionamos una referencia de la Ley Internacional relevante bajo la cual se rige el trato de China a los niños/as tibetanos. Por varias razones, prestamos especial atención a la Convención de Derechos del Niño (CDN). Primero, el 2 de marzo de 1992, China ratifica el CDN (39). Por lo tanto, esto crea lazos de obligaciones legales sobre el CDN, mismos que bajo la Ley Internacional, invalidan cualquier legislación local (interna) que no sea consistente (40). Segundo, cada país del Mundo, a excepción de los Estados Unidos y Somalia, forman parte del CDN (41). Muchos eruditos consideran que esto evidencia el hecho de que estas medidas representan la habitual Ley Internacional, la cual prevalece sobre todos los países (42). Tercero, al momento que China presente su próximo reporte periódico de cumplimiento (generalmente de un año atrasado), -al Comité de Derechos del Niño de las Naciones Unidas-, el grupo de expertos sobre derechos humanos que revisa la ejecución del CDN, junto con un análisis legal más amplio, este reporte será sometido. Por último, el CDN ofrece un marco muy útil dentro del cual evaluar el trato de China hacia los niños/as tibetanos. El consenso internacional sobre los derechos de los niños que éste tipifica, se beneficia de los comentarios, expertos y extensos del Fondo de los Niños de las Naciones Unidas (UNICEF), el Comité de Derechos del Niño de las Naciones Unidas (Comité del CDN), y otros. Así que, al mismo tiempo que enfocamos nuestro análisis legal sobre el CDN, también hacemos notar otras leyes y tratados internacionales. Por último, suministramos información acerca de las leyes locales (nacionales) y las regulaciones del RPC que afecta a los niños/as tibetanos, cuando ésta se encuentra disponible, junto con una evaluación del impacto que ésta tiene.

Los niños cuyas historias aparecen en este trabajo de investigación, así como sus parientes y amigos, -muchos de los cuales aún permanecen en Tíbet-, podrían sufrir daño si fuesen identificados. Por lo tanto hemos evitado usar los nombres reales de los niños/as; habiéndose cambiado a nombres ficticios, con el fin de conservar el anonimato de los entrevistados.




I. DETENCION, TORTURA Y OTROS MALTRATOS

INFLIGIDOS POR LAS AUTORIDADES

ESTATALES
Historia de Dechen

Dechen es una niña de 16 años de edad, de una pequeña aldea en Tíbet Central. En 1995 fue a visitar a una amiga (una monja), en Lhasa, donde ambas elevaron plegarias e hicieron postraciones en algunos lugares sagrados. Antes de partir, la amiga de Dechen le pidió a ésta que llevase con ella algunos documentos a su pueblo. En el camino, la policía china arrestó a Dechen. Incautando los papeles, la detuvieron en la estación de policía. Aunque Dechen, tenía entonces 12 años, y no sabía leer ni escribir, la policía la acusó de haber elaborado esos papeles, interrogándola por más de una hora. “Primero trataron de verificar mi escritura; pero como se escribir me pegaron sólo una vez con un palo; y me patearon… . Generalmente, cuando alguien no escucha, entonces les aplican electro- shocks” (43). Finalmente, dejaron libre a Dechen. Pero al mes siguiente, la llamaron de nuevo para presentarse en la estación de policía casi a diario. Deteniéndola, cada vez, e interrogándola durante varias horas. Poco después de que estos arrestos cesaron, Dechen dejó su pueblo permanentemente para entrar a un convento en Lhasa.



Foto de 3 niños

Foto por Arlene Reiss

Pie de foto: Niños tibetanos, algunos son tan pequeños como de 9 años,

Sufren confinamiento, tortura, golpes

y acoso verbal
En 1998, la policía llegó al convento de Dechen y ordenó a la monja principal denunciar al Dalai Lama y entregar todas las fotos de él. Dechen y otra joven monja decidieron escapar a India, donde ambas esperaban continuar con sus estudios religiosos, sin ningún problema. Pero dos horas después de atravesar la frontera de Nepal, la policía las aprehendió y las transportó en un jeep a un Centro de Detención. Ahí, metieron a Dechen a prisión, entonces de 14 años. Ella y su amiga estaban en una celda individual con otros seis prisionero; la mayoría niños, pero también con algunos adultos. La celda tenía un solo excusado. A pesar del frío, los guardias no les dieron cobijas. Dechen no fue acusada; no se le ofreció consejo; ni se le permitió ponerse en contacto con su familia. Durante el mes siguiente, la policía repetidamente la interrogaba y la torturaba. La patearon en el estómago, la abofetearon, y en una ocasión, la dejaron sin alimento durante varios días. Finalmente fue dejada en libertad; y tiempo después pudo escapar a India.

Las experiencias de Dechen no son únicas, ni poco comunes. Encontramos que muchos niños/as tibetanos, -algunos tan pequeños como de 9 años de edad-, sufrían confinamiento, (tortura, golpes y acoso verbal). La detención y la tortura son el resultado típico cuando las autoridades percibìan que disentían políticamente o que intentaban escapar de Tíbet. La sospecha de que estén involucrados en actividades nacionalistas tibetanas, hace que frecuentemente los niños estén sujetos a las mismas torturas que sufren los adultos tibetanos: golpes con tubos metálicos; electro-shocks con instrumentos para ganado; confinamiento solitario; trabajos forzados; carencia de alimento; luz y agua; así como suspenderlos en posiciones retorcidas, o dolorosas (Informes recientes afirman que los tibetanos adultos continúan sufriendo tortura en las prisiones y en los centros de detención chinos). De acuerdo con el Informe de los Médicos para los Derechos Humanos (DDH) (1997), el 94% de las personas entrevistadas que habían sido detenidas por actividades políticas, también sufrieron tortura (45). En 1999, La Red de Información Tibetana (RIT) reportó que “la nueva legislación china prohíbe la tortura y otros excesos; ya sea por razones punitivas, o cohercivas, todavía tiene que mejorar el entorno de maltrato en las prisiones y cárceles tibetanas” (46). Golpes menos severos y otros tratamientos crueles, inhumanos o degradantes pueden ser infligidos en niños/as tibetanos por un sinnúmero de razones; incluyendo mostrar lealtad hacia el Dalai Lama. También, por hacer demostraciones de nacionalismo tibetano; o por responder cuando son golpeados por sus compañeros chinos de escuela. De tal manera, que hemos descubierto que el castigo corporal en las escuelas puede ser brutal; expuesto públicamente para humillar al niño; y muy frecuentemente motivado por la discriminación.

La detención arbitraria, la tortura y el trato cruel, inhumano o degradante, violan las normas más elementales de los derechos humanos que protegen a todas las personas, independientemente de su edad. Pero bajo la Ley Internacional moderna, los niños gozan de especial protección contra estos abusos. Sin embargo, nuestra investigación indica, que los niños/as tibetanos reciben muy poca, o ninguna protección por detención ilegal, tortura, golpes, y otros abusos físicos y mentales. En realidad, los niños/as tibetanos, parecen ser especialmente vulnerables a estas violaciones, debido a su edad; así como por su condición étnica.

A. El Contexto Legal Internacional:

Detención, Tortura y otros Tratos Crueles,

Inhumanos o Degradantes
Pocas reglas de la Ley Internacional de derechos humanos son tan claras y bien establecidas,como aquellas para proteger a los niños/as contra la detención, tortura, y otros maltratos. El CDN, -haciendo eco de disposiciones similares en la Convención Contra Tortura y el Pacto (Convenio) Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos-, prohíbe la tortura y otros tratamientos crueles, inhumanos o degradantes bajo todas las circunstancias (47). Amonesta a todos los países que cualquier detención de niños “debe ser usado solamente como una medida de último recurso, y por el período de tiempo más corto y apropiado” (48). Este principio refleja el amplio consenso internacional que confinar a los niños; ya sea para propósitos de rehabilitación o punitivos, es raramente (si es que en algún caso), en el “mejor beneficio del niño”. Esta es la regla general que rige todas las prácticas de los Países en relación a los niños (49).

En 1990, la Asamblea General de Naciones Unidas afirmó que “los jóvenes privados de su libertad son particularmente vulnerables al abuso; a ser víctimas; y a la violación de sus derechos ….” (50). La Ley Internacional reconoce que los niños/as detenidos están efectivamente indefensos contra los abusos de los oficiales, guardias y adultos con los cuales éstos (los niños/as) son detenidos ilegalmente. Más aún, muy pocas veces, en cualquier instancia, los niños son capaces de ejercer sus derechos legales sin ayuda de su padre, madre, tutor, o abogado (51). Consecuentemente, el UNICEF enfatiza que el Artículo 37 del CDN, establece normas estrictas para el trato de niños/as detenidos; el cual se aplica bajo todas las circunstancias en las cuales un niño/a puede ser privado de su libertad; no solamente cuando el niño es detenido bajo sospecha de actividad criminal (52). El grupo de países del CDN también se ha comprometido a proteger a los niños/as contra la “explotación económica”, que incluye ”cualquier trabajo que pueda implicar riesgo; o interferir con …. la salud del niño/a; o con el desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social” (53). Al ser detenidos, esto sin lugar a duda, evita emplear a los niños/as en “trabajos de prisión”.

Aun cuando los niños/as deben ser detenidos solo en un caso de último recurso, la Ley Internacional establece que el estado debe suministrarles un debido proceso legal. Debe asumirse que los niño/as son inocentes, hasta que se pruebe su culpabilidad. Ser informados a la brevedad posible sobre los cargos contra ellos; proporcionarles asesoría legal; y concederles ante un organismo independiente, un juicio de acuerdo a la Ley (54).
La Ley Internacional prohíbe absolutamente la tortura, y la define como:

Cualquier acto por el que intencionalmente se infiriese dolor severo, o sufrimiento; a una persona, ya sea físico o mentalmente para fines tales como obtener de ésta, -o de una tercera persona- información, o una confesión, castigándola por un acto que esta persona, o una tercera persona haya cometido, o que se sospeche haber cometido; o intimidándola, o sometiéndola a actos de coerción a ésta, ó a una tercera persona; o por cualquier razón basada en la discriminación de cualquier clase, cuando tal pena o sufrimiento es inferido por, o a instigación de, o con el consentimiento o conformidad de un oficial público, o de otra persona actuando con facultades oficiales (55).


Las reglas legales que prohíben la tortura y sus implicaciones, requieren poca exposición. Sin embargo, existen dos puntos que sobresalen en este contexto.

Primero, mientras la tortura viola el Derecho Internacional bajo cualquier circunstancia, su aplicación hacia los niños/as es particularmente atroz. En 1996, el Comité del CDN condenó el fracaso de China para proteger a los niños de la tortura, al incluir (a personas menores de 18 años), en las observaciones concluyentes sobre China del Comité Contra la Tortura de las Naciones Unidas, en 1993. En su reporte, el Comité Contra la Tortura hizo especial énfasis en el hecho de que “la atmósfera existente en Tíbet continúa creando las condiciones que resultan en el pretendido maltrato; y aún en la muerte de personas detenidas bajo custodia policiaca, y en las prisiones” (57). De tal manera, el Comité del CDN encontró que los niños/as en China, y particularmente en Tíbet, no están protegidos adecuadamente contra la tortura. Sin embargo, hasta la fecha, China no ha tomado medidas encaminadas a proteger a los niños contra la tortura; ni tampoco castiga a los que la aplican.

Segundo, el Comité del CDN ha puesto de manifiesto, que “el castigo corporal”, ya sea perpetrado en las escuelas, o en los hogares, debe considerarse como una forma de trato cruel, inhumano o degradante. Como tal, es “incompatible” con el CDN (58). El CND especifica expresamente que la “disciplina escolar” debe ser “administrada de forma implícita a la dignidad humana del niño…..”(59).

Aún cuando el RPC está obligado a implementar por medio de leyes locales, los Tratados que ha ratificado -incluyendo el CDN y la Convención Contra Tortura-, nuestra investigación muestra que en Tíbet estos Tratados han quedado relegados simplemente a “palabras sin sustancia” (60).


B. Detención

Las piernas me dolían porque hacía frío, y no tenía cama, ni cobijas. La piel de los dedos y de los pies se volvió muy blanca; y el pus brotó. No podía estar de pie, y no tenía ninguna atención médica. Pies y manos estaban congelados.

-Trece años de edad (61)


Fui detenido durante 20 días ….. en una prisión que se encontraba detrás de unas colinas….. No tenía idea por cuánto tiempo iba a permanecer ahí…. Trabajaba en los campos de cultivo arrancando la hierba mala de 8 A.M. a 7 P.M..

- Diez años de edad (62).


Foto por Cheryl Howard

Niños que se encargan de actividades que pueden ser interpretadas como políticas sufrirán ciertamente detención administrativa prolongada;, prisión, y trabajos forzados, prácticamente el mismo tipo de castigo que el infligido a los adultos.
La mayoría de las detenciones de niños/as tibetanos se presentan bajo una de tres circunstancias: Primera, no importando su edad, los niños que se ocupan de actividades que pueden ser interpretadas como políticas, casi seguramente sufrirán detención administrativa prolongada, cárcel y trabajos forzados, prácticamente el mismo tipo de castigo que el aplicado a los adultos. Segunda, los niños aprehendidos mientras buscan huir al exilio, son generalmente detenidos durante un período de tiempo más corto; en comparación con los detenidos “políticos”; generalmente cerca de un mes (aunque a veces por más tiempo). Confinados, los niños sufren interrogatorio bajo tortura con el propósito de arrancarles información acerca de sus presuntas actividades nacionalistas tibetanas; conexiones con grupos extranjeros; o bien, otras razones para viajar a India. Finalmente, los niños/as tibetanos pueden ser detenidos por la policía; por los maestros de la escuela; o por otros oficiales, durante breves períodos de tiempo, debido a diversas causas (casi siempre triviales); o por actividades, tales como la insubordinación en la escuela; o por solicitar información acerca de un familiar detenido.

En esta sección, empleamos el término “detención” genéricamente; pero es importante conservar en mente que la ley China autoriza varias formas diferentes para la detención. Tal como, explicó recientemente la Red de Información Tibetana (RIT) en China, las instalaciones para detención quedan bajo tres categorías:




  • Prisiones (en chino: jianyu) y reforma, a través de centros de trabajo (en chino: laogai). Estos albergan a los prisioneros que han sido sentenciados como criminales bajo el sistema judicial (investigación policiaca, arresto, investigación procuratorial y veredicto en corte)…

  • Re-educación a través de centros de trabajo (en chino: laojiao) para prisioneros sentenciados administrativamente por oficiales de la oficina (Agencia) de re-educación a través del trabajo.

  • Centros de detención del DSP (Departamento de Seguridad Pública; en Chino: kanshousuo ) para investigación policiaca; procuratorial; o para la corte; y para detenciones sin proceso;… (63).

Las prisiones más conocidas en la RAT son Drapchi (prisión número uno en la RAT) y Powo Tramo ( prisión número dos en la RAT) La gran mayoría de los prisioneros políticos tibetanos, cumplen su condena en Drapchi (64). RIF reconoce únicamente un centro de re- educación a través del trabajo en la RAT, coloquialmente conocido como “Trisam” y ubicado en el condado de Toelung Dechen (65). Muchos de los detenidos en la RAT son retenidos en los centros de detención del DSP, al menos inicialmente, -y en ocasiones por períodos de uno o más años-, de los cuales existe uno por cada uno de los 78 condados de la RAT, así como siete mas por cada una de las prefecturas de la RAT (66). “Gutsa” el nombre coloquial para el centro de detención del DSP en la prefectura de Lhasa, es una instalación común de detención para prisioneros políticos tibetanos, y tiene una “reputación de brutalidad”, basada en numerosos reportes de tortura, incluyendo golpes, ataques por perros entrenados, tratamientos de shock, suspensión aérea y asaltos sexuales.67 Información de las instalaciones de detención fuera de la RAT es limitado, pero RIT reporta que el sistema es estructuradamente idéntico al que se tiene en el RAT. Sin embargo, pareciese que fuera de la RAT, específicamente en Qinghai (en tibetano: Amdo) hay mucho mas laogai (prisiones) que operan básicamente como campos de trabajos forzados (68).


En relación a los niños, en este sistema existen varias características que pueden ser relevantes. Primero, a pesar de la Ley, en la práctica los detenidos sentenciados por procesos administrativos – así como aquellos detenidos para supuesta investigación policial, procuratorial, o para la corte – a menudo cumplen sus “sentencias” en los centros de detención del DSP, los cuales son mucho más numerosos, y probablemente se localizan más cerca de los sitios en donde los niños tibetanos detenidos, fueron originalmente aprehendidos (69). Esto significa que la policía, ausente de supervisión oficial, judicial, o administrativa, a menudo ejerce autoridad a largo plazo sobre los detenidos; incluyendo muchos niños/as. Esta práctica permite la aplicación de la tortura y de otros abusos con mayor impunidad, debido a falta de transparencia y a la irresponsabilidad en estas instalaciones (70). Mas aún, debido a que los centros de detención del DSP son destinados para atender solamente a detenidos a corto plazo, es poco probable que cuenten con las instalaciones adecuadas para prisioneros a largo plazo ( por ejemplo, camas suficientes, protección para el frío y facilidades higiénicas.) RIT indica que autoridades del RPC parecen preferir castigar a niños por sentencias administrativas, en lugar de sentencias judiciales” (71). Nuestra investigación confirmó este patrón.

Finalmente, en este último tema, enfatizamos que la “re- educación a través del trabajo” es una forma de “detención administrativa”. La ley China oficialmente autoriza estas “sentencias” manejadas por casi Comités del Gobierno judicial” durante un período de hasta tres años; con la posibilidad de extensión de un año mas, aun cuando en la práctica el CIJ observa que “la falta de una sentencia ha significado que las autoridades pueden detener a los ciudadanos por períodos indefinidos…(72). Detención administrativa, que generalmente significa detención autorizada a niveles ejecutivos, mas que por judiciales; o por criterio discrecional (73). Esto prácticamente en todos los casos, viola la Ley Internacional. En 1994, el Grupo de Trabajo sobre Detención Arbitraria de las Naciones Unidas encontró que en China las prácticas de re-educación a través del trabajo en Tíbet”, constituyen detención arbitraria (74). Aun más, “el hecho que los prisioneros sean sentenciados judicial o administrativamente parece ser a discreción de las autoridades” (75). Ambas posturas son arbitrarias e ilegales bajo la Ley Internacional, tanto la naturaleza de esta detención, “re-educación a través del trabajo” administrativamente, como la manera de su imposición (criterio discrecional por oficiales no pertenecientes al Area Judicial ). Nuestra investigación sugiere que los niños/as casi siempre son detenidos administrativamente; ya sea en un laojiao (prisión), ó en un centro de detención del DSP. Muchos de los niños/as que entrevistamos fueron detenidos en centros de detención del DSP, o en Trisam ( la instalación mas visible de “re-educación a través del trabajo”); más que en prisiones. Como la Asamblea General de las Naciones Unidas ha enfatizado, es precisamente en situaciones como éstas, que los niños/as son “particularmente vulnerables al abuso, a ser víctimas, y la violación de sus derechos” (76).


I - Detención por Actividad Política

Los niños pequeños a menudo no poseen el mismo grado de conocimiento político que motiva a los adultos tibetanos para participar en manifestaciones, y en otros actos políticos disidentes; sin embargo, encontramos que los niños que participan en estos actos, son detenidos, interrogados y torturados de la misma manera que los adultos. Aquí se incluye a quienes son solamente supuestos simpatizantes “separatistas”, los cuales sufren por igual. Ocho de los cincuenta y siete niños que entrevistamos, ya sea que participaron en actos pacíficos de disidencia política, o se considera que enarbolaban simpatías nacionalistas (77). Sin excepción, estos niños/as, principalmente jóvenes monjes y monjas, fueron detenidos y torturados bajo condiciones atroces. (Aun cuando los prisioneros políticos tibetanos virtualmente siempre sufren tortura) (78); y este fue en verdad el caso con todos los niños/as entrevistados, hemos considerado el tema de la tortura por separado y en mayor detalle, en las siguientes páginas).


La historia de Choekyi.

Choekyi, una joven monja, proporciona un ejemplo típico de las experiencias de los niños/as tibetanos detenidos por actividades políticas. En 1993, a la edad de catorce años, Choekyi y sus dos amigas secretamente dejaron su convento para participar en una manifestación en Lhasa. Por diez minutos, gritaron frases demandando libertad en Tíbet. Entonces llegó la policía. Torciéndole la muñeca hacia atrás y arrastrándola junto con otras monjas, alrededor del templo; dándoles vueltas a la derecha (en forma de las manecillas del reloj; considerado como un acto de sacrilegio para los tibetanos budistas). Luego arrojaron a las jóvenes monjas en un jeep, y las trasladaron al Centro de Detención de Gutsa. Ahí, Choekyi fue retenida en confinamiento solitario (79), e interrogada diariamente bajo tortura por un período de tres meses. La detuvieron sin cargo alguno durante un año. La policía solo le informó que se había “sublevado contra el País”. No se le permitió ponerse en contacto con un abogado; nunca apareció ante ningún juez; y no tuvo proceso judicial de ninguna clase. Sin embargo, Choekyi cumplió una “sentencia” de 3 años.

En Gutsa, donde permaneció el primer año, Choekyi compartió la celda con otras dos jovencitas. Las niñas permanecían en su celda todo el día excepto por 15 minutos para ir al baño en la mañana y en la tarde. La comida era escasa, no se les proporcionó camas y no habían artículos sanitarios. Choekyi tuvo congelamiento en sus manos y pies, pero los oficiales policiacos no le proporcionaron tratamiento médico. Después de su traslado a Trisam,80 el laojiao ubicado en el condado de Toelung Dechen, las condiciones mejoraron de alguna manera, ya que; se le permitió, bajo supervisión policíaca, que su familia la visitara dos veces al mes. Así que le llevaron ropa, comida y cobijas que los oficiales de las instalaciones no le habían suministrado. Sin embargo, en muchos otros aspectos, las condiciones permanecieron igual, o se deterioraron. A pesar de su edad, los oficiales de la prisión forzaron a Choekyi a efectuar trabajo muy arduo -cinco días a la semana-: en la construcción; limpiando excusados; y trabajando en el campo. Fue dejada en libertad en 1996 y, escapó a India en 1998 (81).

La experiencia de Choekyi en Gutsa y Trisam refleja el patrón común para los niños implicados en actos de protesta política. Un período de detención de “pre-sentencia” en el cual las autoridades mantienen al niño/a en condiciones de vida atroces, sujetándolo a interrogatorios, golpes y otras torturas. Esto precede a una “sentencia” de dos o tres años, a ser cumplida dentro de una instalación de detención estatal; donde el niño/a frecuentemente sufre tortura adicional y trabajos forzados. Todo este proceso tiene lugar sin que se ofrezca al niño/a ningún consejo legal, ni asesoría judicial de ninguna clase (82).

En otro caso, un niño de Shigatse de trece años de edad fue arrestado por colocar un letrero con la foto del Dalai Lama y escribir “Tíbet Libre” . Pasó cuatro meses en una cárcel local, donde era frecuentemente interrogado y golpeado. Posteriormente, fue enviado a Trisam por dos años, donde recogía rocas para un proyecto de construcción, trabajando turnos que fluctuaban de 24 a 48 horas. En ningún momento durante su detención, recibió asesoría legal, o un proceso judicial (83). De hecho, nuestra investigación sugiere que, lejos de asegurar a los niños/as tibetanos mayor protección legal a sus derechos, tal como la Ley Internacional establece, los niños detenidos en Tíbet no recibían ningún tipo de derecho procesal. Ninguno de los niños entrevistados detenidos por actividades políticas reportaron no haber tenido acceso a asesoría legal o de parientes, o tutores antes de la “ sentencia”. Una monja de trece años de edad, quien participó en una manifestación contaba:

Estuvimos en Gutsa por 6 meses; luego fuimos presentados en la Corte. Ahí, las monjas solicitaron a los chinos que me dejaran en libertad, ya que sólo tenía trece años de edad, y no había ninguna ley para detener a niños. La Corte dijo que no era de la incumbencia( de la Corte); , y que solo Gutsa podía decidir el tiempo que permanecería en prisión (84).
Fue confinada en Gutsa aproximadamente por un total de dos años, aparentemente debido al criterio de sus autoridades locales (el DSP; 85). Otro niño pequeño de once años de edad, fue arrestado, pasando un año completo en Gutsa, donde sufrió electro-shocks y golpes. El tampoco tuvo juicio de ninguna clase (86). En casos de matiz político, a pesar de los requisitos internacionales, la edad infantil parece no tener los recursos para una protección adicional –de hecho, debido a que las cortes parecen rehusarse a dirigir las detenciones de niños, éstos reciben aún menos consideraciones que los adultos (87).

Un niño tibetano de Amdo (“Lobsang”) quien fue detenido en tres ocasiones diferentes (88), proporciona otro ejemplo similar. En 1995, después de regresar de India con documentos provenientes de una biblioteca tibetana, la policía detuvo a Lobsang de 17 años, durante año y medio. No se le hizo ningún cargo; no se le permitió ponerse en contacto con un abogado; y aún más no se le permitió informar a su familia acerca de su detención. No fue sometido a juicio. Sin embargo, de nuevo, fue “sentenciado” como espía. Los oficiales policíacos lo interrogaron bajo tortura y, deteniéndole en confinamiento solitario en un pequeño cuarto sin ventanas. El sanitario era una pequeña vasija que él mismo limpiaba cada semana. Eventualmente, Lobsang pudo escapar y se dirigió a su exilio permanente en India (89).

Otro niño relató un incidente de su detención motivada por razones políticas en su escuela primaria en Lhasa. El narraba que cotidianamente, los maestros chinos les aplicaban electro-shocks a los estudiantes tibetanos quienes se atrevían a mencionar al Dalai Lama. En una ocasión, después de que un amigo de él escapó a India, el maestro chino de la escuela lo metió, por cuatro semanas, en un cuarto obscuro sin ventanas (entonces tenía trece años). Durante ese período, su maestro le dio solamente comida seca y aceite; lo torturaba con electro-shocks (algunas veces mientras dormía); negándole irse a su casa por las noches (90).

Pocos niños pequeños participan directamente en actividades políticas. Aquellos que pretenden ser monjes o monjas. Pero para estos niños, nuestra investigación sugiere que la detención es rutinaria y generalmente arbitraria. Los niños/as aprehendidos por actividades políticas, son retenidos a criterio de oficiales no pertenecientes al área judicial en condiciones severas, privados de las necesidades mínimas, tales como comida, cobijas, ropa, y artículos sanitarios para una higiene adecuada. Prácticamente, cada niño/a sufre tortura mientras se encuentra en confinamiento. Después de ser transferidos de un centro de detención de “pre-sentencia”, a una prisión, o centros de “re-educación a través del trabajo”; muchos niños/as, al igual que los prisioneros adultos, deben realizar trabajos muy arduos. Entre los que entrevistamos, parece ser de 3 años, el promedio de detención para los niños implicados en actividades políticas.




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