La protección de la dependencia



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  1. Caracteres generales.

A continuación se presenta un cálculo razonable y periodificado de los recursos necesarios para proporcionar una adecuada atención a las necesidades de las personas con dependencia, desde una óptica general de esta realidad a partir de los estudios e informes realizados y conocidos hasta el momento. Por desgracia, no se han llevado a cabo cálculo y proyecciones de otros recursos y dispositivos, más innovadores y progresivos, que el sector de la discapacidad entiende también como necesarios para dar respuesta cumplida a las necesidades planteadas, como son, por ejemplo, el asistente personal o acompañante de determinadas personas en situación de dependencia, que con este medio podrían llevar una vida independiente y normalizada; o las tecnologías y ayudas técnicas asistivas o para la vida independiente, que pueden contribuir a unas mayores cotas de autodesenvolvimiento de la persona; las redes, centros de apoyo y dispositivos de vida independiente, etc. La inexistencia de datos sobre estos otros recursos no puede justificar que la futura regulación de la atención a la dependencia los desconozca, sino que deben formar parte de esa futura “cartera de servicios”, a disposición de la persona y/o familia, que ha de contar con la capacidad de opción entre diversas alternativas.


La estimación parte de los niveles de dependencia detectados en la Encuesta sobre Discapacidades, Deficiencias y Estado de Salud (1999), y de la fijación de unos objetivos razonables de cobertura a través de cuidados formales, modulados en función del nivel de dependencia y de la edad de las personas en situación de dependencia. Se ha tenido en cuenta también la necesidad de prestar apoyo económico a las familias que asuman el cuidado informal de las personas en esta situación que no reciban cuidados formales.
Se han considerado cuatro tipos de recursos formales: Ayuda a Domicilio, Teleasistencia, Centros de Día y Servicios Residenciales. Dadas las características del servicio de teleasistencia (que se configura más como un recurso complementario de la ayuda a domicilio, las estancias diurnas o los cuidados informales que como un recurso que, por sí solo, pueda sustituir a estos otros), se ha considerado que el hecho de recibirlo no debe ser óbice para que los posibles cuidadores informales puedan beneficiarse de las ayudas que, en su caso, se establezcan. Por ello las necesidades de ayuda a cuidadores informales se han estimado, “descontando” la cobertura del servicio de teleasistencia.
El cálculo de usuarios potenciales, con referencia al año 1999, se basa en los datos proporcionados por la Encuesta de Discapacidades, Deficiencias y Estado de Salud, corregidos con la incorporación de las personas en situación de dependencia que residen en establecimientos colectivos. Como ya se ha indicado, este cálculo tiene un carácter provisional, y deberá ser afinado en cuanto se disponga de un mayor nivel de “desagregación” de los datos que proporciona la Encuesta sobre los perfiles de discapacidad para las actividades de la vida diaria de la población española. No obstante, los datos de los que actualmente se dispone permiten aproximarse con suficientes garantías a la dimensión real del fenómeno de la dependencia y al cálculo de las necesidades existentes.

Estimación de población dependiente en 2000, por grado de dependencia y grupos de edad







Gran Dependencia

Dependencia modesta

TOTAL

De 65 y más años



577.843

425.049

1.482.762

Menores de 65 años



232.099

295.818

783.304


TOTAL

809.942

720.867

2.266.066

Los objetivos de atención se han fijado diferenciadamente para cada grado de dependencia, y tienen en cuenta también las diferencias relacionadas con la edad. Así, por ejemplo, a mayor grado de dependencia, se ha previsto una mayor cobertura de recursos formales y, dentro de éstos, una utilización más intensiva de los servicios residenciales. La previsión de objetivos de cobertura y su distribución según cada tipo de recurso se recoge en el cuadro siguiente:



Escenario de atención: previsión de objetivos de cobertura por grado de dependencia y grandes grupos de edad.





Gran

Dependencia

Dependencia Grave

Dependencia moderada


Mayores de 65 años

Objetivo de cobertura de servicios formales Porcentaje cubierto por cada tipo de recursos

90%

75%

65%













Servicio de Ayuda a Domicilio

32%

34%

16%

Teleasistencia

9%

26%

46%

Centros de Día

5%

8%

3%

Servicios Residenciales

45%

8%

0%

Cobertura neta (excluida teleasistencia)

81%

49%

20%

Ayuda a cuidadores informales

19%

51%

81%


Menores de 65 años










Objetivo de cobertura en servicios formales










Porcentaje cubierto por cada tipo de recurso










Servicio de Ayuda a Domicilio

48%

28%

9%

Teleasistencia

16%

35%

51%

Centros de Día

8%

4%




Servicios Residenciales

8%

4%





Cobertura neta (excluida teleasistencia)

64

35%

9%


Ayuda a cuidadores informales

36%

65%

91%

Aplicando esos objetivos de cobertura a la estimación de la población dependiente en 2000, se obtiene la siguiente cuantificación de los recursos que serían necesarios para atender las situaciones de dependencia.



Estimación de los recursos necesarios para una adecuada atención de las situaciones de dependencia en España.









Gran Dependencia




Dependencia grave




Dependencia moderada




Total


Mayores de 65 años

























Usuarios potenciales




577.843




479.870




425.049




1.482.762



Capacidad de prestación de servicios formales

Servicio de Ayuda a domicilio




182.021




161.696




69.070




413.047

Teleasistencia




52.006




125.966




193.397




371.369

Centros de Día




26.003




35.990




13.814




75.807

Servicios Residenciales




260.029




35.990










296.020



Apoyo para la prevención de prestación de cuidados informales







Cuidados informales




109.790




245.933




342.164




697.888



Menores de 65 años

























Usuarios potenciales




232.099




255.387




295.818




783.304



Capacidad de prestación de servicios formales













Servicio de Ayuda a Domicilio




111.408




71.508




26.624




209.540

Teleasistencia




37.136




89.385




150.867




277.388

Centros de Día




18.568




8.939










27.506

Servicios Residenciales




18.568




8.939










27.506



Apoyo para la prestación de cuidados informales













Cuidados informales




83.556




166.002




269.194




518.752



Total General

























Usuarios potenciales




809.942




735.257




720.867




2.266.066

Capacidad de prestación de servicios formales













Servicio de Ayuda a Domicilio




293.428




233.464




95.694




622.587

Teleasistencia




89.142




215.351




344.264




648.758

Centros de Día




44.571




44.929




13.814




103.314

Servicios Residencias




278.597




44.929










323.526

Apoyo para la prestación de cuidados informales













Cuidados informales

 

193.346

 

411.935

 

611.359

 

1.216.640

Se han proyectado asimismo los recursos necesarios para 2006 y 2011, teniendo en cuenta la evolución previsible de las necesidades debidas al envejecimiento de la población y la prevalencia creciente de las situaciones de grave discapacidad.

Estimación de los recursos necesarios para una adecuada atención de las situaciones de dependencia en España. Previsiones para 2006 y 2011














Estimación recursos necesarios

Servicios




Recursos

Actuales






Base (*)





2006





2001




























Servicio de Ayuda a Domicilio




112.297




413.047




438.021




456.976

Teleasistencia




48.574




371.369




393.823




410.866

Centros de Día




7.103




75.807




80.391




83.870

Servicios Residenciales (plazas asistidas)




90.000




296.020




313.918




327.502

Ayuda a cuidados informales










697.888




740.084




772.111

Menores de 65 años

























Servicio de Ayuda a Domicilio




10.000




209.540




220.016




231.017

Teleasistencia




5.000




277.388




291.258




305.821

Centros de Día




1.000




27.506




28.882




30.326

Servicios Residenciales




5.000




27.506




28.882




30.326

Ayuda a cuidados informales










518.752




544.689




571.924

Total General

























Servicio de Ayuda a Domicilio




122.297




622.587




658.037




687.994

Teleasistencia




53.574




648.758




685.081




716.686

Centros de Día




8.103




103.314




109.273




114.196

Servicios Residenciales




95.000




323.526




342.799




357.828

Ayuda a cuidados informales

 

 

 

1.216.640

 

1.284.773

 

1.344.035



  1. La escasez de los recursos actuales.

A pesar del volumen de los cuidados requeridos, la red actual (tanto de prestaciones económicas, como de servicios) en favor de las personas en situación de dependencia apenas se llega a cubrir a 175.000 personas (frente a las cerca de 800.000 personas con grado severo o moderado de dependencia), insuficiencia que se pone de relieve, por ejemplo, si se tienen en cuenta los siguientes datos:



  • Sólo el 0,8% de las personas dependientes tienen cobertura protectora a través de servicios residenciales.




  • De la población con discapacidad y mayor, sólo el 2% recibe ayuda a domicilio (mientras que en Europa llega al 10%).




  • Sólo el 0,8% de las necesidades de la dependencia se desarrollan a través de las viviendas tuteladas.




  • La mayoría de las personas en situación de dependencia con discapacidad severa sigue conviviendo con sus padres que se han hecho mayores, están cansados y a veces enfermos. En el mejor de los casos, el hijo/a acude a un Centro de Día y pueden tener algún apoyo domiciliario para los cuidados básicos, pero que difícilmente pueden cubrir en toda su amplitud con la pensión del afectado.




  • Los Servicios Residenciales que a priori, pueden ser una forma de vida independiente-asistida para estas personas, son escasos, alejados del contexto donde los sujetos vivían y por tanto de sus familias. Además, es necesario replantearse en toda su extensión el modelo de institucionalización ofrecido hasta ahora a las personas con discapacidad, sobre el que se debe suscitar un profundo debate en cuanto a patrón seguido, fundamentos justificativos, opcionalidad del ingreso, grado de protección de derechos de las personas institucionalizadas etc.




  • La escasez de plazas de Residencia impide que la persona con discapacidad severamente afectada y su familia, puedan beneficiarse de programas temporales en Residencia a lo largo de su vida, que les permita ir conociendo la vida fuera del ámbito familiar.




  • Las necesidades de las personas en situación de dependencia con discapacidad severa se vienen cubriendo desde los Centros de Día de Adultos gestionados ya sea por la administración, las asociaciones o las empresas con ánimo de lucro, que son los últimos convidados en este panorama confuso de los servicios sociales.




  • En estos Centros de Día se da una falta de plazas acordes con el perfil de cada posible usuario por las dificultades que entraña responder a todas las características del perfil del sujeto




  • Falta de normas que regulen y homogeneicen los requisitos y la financiación de los Centros de Día y Centros Residenciales.




  • Hay problemas generalizados de financiación de estos servicios, ya que por definición son servicios caros (ratios, calendario de atención ampliables, tratamientos).

Lo exiguo de los servicios en España hace necesario que se vean complementados a través de los cuidados informales, desarrollados por familiares de las personas en situación de dependencia y con discapacidad. La mayoría de las personas que prestan cuidados personales viven en el hogar familiar y son miembros del mismo (cerca del 62%); un 36% de los familiares que prestan esos servicios viven fuera del hogar de la persona en situación de dependencia; y solamente algo más del 1% son cuidados en el hogar a través de empleados.


Además, se trata de unos servicios de cuidados intensos, ya que más del 45% de las personas dependientes reciben más de 40 horas de cuidados a la semana por parte de su cuidador familiar, articulado en un modelo de solidaridad familiar que, como se ha señalado previamente ha entrado en una profunda crisis46.



  1. Los costes de la protección de la dependencia.

El incremento de los programas y servicios necesarios para proporcionar una adecuada atención de las situaciones de dependencia tiene un coste importante, que diversos estudios han intentado determinar en función de distintas hipótesis de cobertura e intensidad de las prestaciones:




  • Comisiones Obreras, en una propuesta de inclusión de la atención de la dependencia en el Pacto de Toledo, estima los costes de inversión pública necesarios para garantizar una atención adecuada a las personas en situación de dependencia en 925 millones de euros, y el coste de mantenimiento anual para el sector público en 1.420 millones de euros.




  • Antares Consulting, en un estudio sobre el Seguro de Dependencia realizado por encargo de UNESPA, estima el coste anual de la atención necesaria, con referencia al año 2001 en 7.515 millones de euros, alrededor de 4.810 millones de euros por encima del gasto real estimado para esa misma fecha. En este estudio no se incluyen las inversiones, y se consideran únicamente los gastos de mantenimiento. No se distinguen los costes públicos de los privados.




  • Ángel Rodríguez Castedo, en un documento titulado “Servicios Sociales y Creación de Empleo”, cifra el coste público adicional necesario para garantizar una atención adecuada a las personas en situación de dependencia en 2.800 millones de euros para inversiones y cerca de 3.700 millones de euros de mantenimiento anual.

El 85% del coste estimado de la atención a las personas en situación de dependencia corresponde en la actualidad a los servicios residenciales. Este elevado peso de lo residencial pone de manifiesto un modelo de atención basado principalmente en la institucionalización, modelo que, como se apuntaba, debe ser objeto de un profundo debate.


Es necesario, como ya sucede en otros países de nuestro entorno, desarrollar y poner el énfasis mucho más en los servicios comunitarios que favorecen el mantenimiento de la persona en su domicilio y en su entorno y posibilitan una vida más autónoma e independiente y equilibrar internamente los recursos (el SAD representa poco más del 11% actualmente, y otros servicios como la teleasistencia y los centros de día en torno al 3%).
Aunque las hipótesis de partida, los “escenarios” considerados y los criterios de contabilidad del coste son diferentes, lo que se desprende de todos estos estudios es que va a ser necesario un notable esfuerzo económico para responder a las necesidades de las personas en situación de dependencia (del orden de 1 punto del PIB anual), que en una parte sustancial va a ser realizado con cargo a fondos públicos.
Es importante tener en cuenta que este gasto está estimado en términos brutos. El gasto real será considerablemente inferior, como consecuencia de los importantes ahorros e ingresos fiscales que se producirían, entre los que hay que tener en cuenta los siguientes:


  • Una parte de los trabajadores que se incorporen al sector procederían del desempleo subsidiado, lo que se traducirá en el descenso del gasto en prestaciones por desempleo.




  • El sector público incrementará, asimismo, sus ingresos por cuotas de Seguridad Social, aún cuando muchos de los nuevos contratos podrían beneficiarse de los diversos incentivos a la contratación existentes.




  • También se producirán ingresos procedentes del IVA y del Impuesto de Sociedades de los prestadores, del incremento de la recaudación del IVA vía consumo (por el incremento de renta de los trabajadores participantes en el programa) y del incremento de la recaudación del IRPF aplicable a los salarios de los trabajadores.

También hay que tener en cuenta que las mejoras en la atención pueden provocar un importante ahorro en el sistema sanitario, al reducir las estancias de pacientes que podrían ser tratados mediante recursos alternativos.


De no articularse de manera urgente un sistema de programas y equipamientos de atención socio-sanitaria a las personas en situación de dependencia, en los próximos años se irá acentuando la presión sobre el Sistema Nacional de Salud, lo que acarreará unos costes de atención mucho más elevados que si se canaliza adecuadamente a través de una cobertura apropiada de servicios sociales y socio-sanitarios.



  1. Consideraciones previas.
    Introducción.
    Alternativa en la implantación de mecanismos de cobertura social de la dependencia en españa.



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