La protección de la dependencia



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LOS CAMBIOS SOCIALES.





  1. Consideraciones previas.

La demanda de cuidados para personas en situación de dependencia, que se han venido incrementando de forma notable en los últimos años, va a seguir aumentando a un intenso ritmo durante las próximas décadas, como consecuencia de la combinación de factores puramente demográficos (sobre todo por el gran incremento que va a experimentar el grupo de personas mayores de 80 años) con factores de tipo médico y social, entre los que podemos citar las mayores tasas de supervivencia de las personas afectadas por alteraciones congénitas, enfermedades y accidentes graves, y la creciente incidencia de los accidentes laborales y de tráfico.


La dependencia recorre toda la estructura de edades de la población; por ello, el fenómeno de la dependencia no puede circunscribirse a las personas mayores, aun cuando sean éstas, en razón de su actual número, las que con más intensidad se ven concernidas. En España hay también varias decenas de miles de personas con discapacidades que deben ser objeto de atención. Como se ha señalado en la parte introductoria, las discapacidades congénitas y perinatales, los accidentes (laborales, de tráfico, domésticos), las nuevas enfermedades discapacitantes, la persistencia de entornos que favorecen las situaciones de dependencia, y el propio concurso de la edad, bajo determinadas circunstancias, son factores que contribuyen a hacer de la dependencia un problema social de primera magnitud. Ciertamente, el problema no es nuevo. De hecho, el desarrollo de las políticas protectoras sobre la discapacidad ha sido muy intensa en algunos países desde la posguerra y en la mayoría de los países de la Unión Europea, incluyendo España, desde la recuperación de la democracia.
No obstante, el envejecimiento de nuestra población está dando una dimensión nueva al problema, tanto cuantitativa como cualitativamente, al coincidir con cambios profundos en la estructura social de la familia y de la población cuidadora. Pero adoptar ese enfoque unidireccional6 llevaría a no considerar el problema desde todas las vertientes y a que las alternativas que pudiesen plantearse no diesen solución a toda la complejidad que encierra la dependencia.
Y una de estas complejidades comienza por la realidad incuestionable de la falta de acuerdo sobre qué ha de entenderse por dependencia. Los debates al uso parecen estar de acuerdo en definir como dependencia aquella situación personal que requiere la ayuda prolongada de otra persona para realizar los actos esenciales de la vida cotidiana. La necesidad de una atención o cuidado prolongados sería la consecuencia de un nuevo riesgo social por proteger. Por ello, en la delimitación de la dependencia se reflejan tres características fundamentales:


  • La limitación o restricción física o cognitiva relacionada con un estadio concreto de la vida.




  • La necesidad de asistencia o cuidados por parte de una tercera persona.




  • La incapacidad para realizar las actividades de la vida diaria. Suele diferenciarse entre las actividades básicas de la vida diaria (AVD)7 y las actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD)8.

Esta necesidad de asistencia y/o cuidados ha existido siempre; lo que ha cambiado es su dimensión (debido sobre todo al crecimiento del número y de la proporción de personas mayores), su importancia social (ha dejado de verse como un problema exclusivamente individual o familiar, para pasar a percibirse como un problema que toca a la sociedad en su conjunto) y su naturaleza (en tanto que supone una redelimitación de los objetivos y funciones del Estado de Bienestar e implica nuevos compromisos de protección y financiación).


De ahí que la dependencia constituya una situación que es a la vez social y familiar, y al mismo tiempo, abre un nuevo campo de intervención social que pone a prueba la capacidad de la sociedad y de sus instituciones para adaptarse a las nuevas realidades de fragilidad social. Las personas en situación de dependencia requieren una intervención continuada, aunque no necesariamente permanente, basada en el apoyo y los cuidados.
La atención de la dependencia se enmarca, por tanto, en el ámbito de la prestación de servicios de bienestar social, aunque exista una estrecha relación con el ámbito sanitario, ya que:


  • Un problema de salud que precise atención sanitaria puede ser el factor desencadenante o acelerador de los procesos de dependencia en las personas de edad avanzada.




  • De forma ocasional, la persona en situación de dependencia puede sufrir un proceso agudo en su estado de salud que requiera una atención sanitaria concreta.

La existencia de una red adecuada para dar cobertura a los casos de dependencia en su vertiente social descargaría el sistema sanitario de un gran volumen de costes, que son, por otra parte, desproporcionados en relación con el servicio necesitado.




Ámbito de actuación

Servicios sociales

Programas

Sociosanitarios

Servicios Sanitarios

Objetivos de la intervención

  • Ofrecer cuidados a las personas dependientes

  • Rehabilitar tras un proceso agudo

Características de la intervención

  • Cuidados de larga duración

  • Poco intensiva en pruebas diagnósticas y terapéuticas

  • Intensiva en cuidados auxiliares de clínica y soporte social

  • Media estancia

  • Intervención multidisciplinar, social y sanitaria

  • Intensiva en cuidados de enfermería

  • Uso de pruebas diagnósticas para evaluar la recuperación del enfermo

  • Corta estancia

  • Intensiva en la utilización de profesionales médicos

  • Intensiva en uso de pruebas diagnósticas y terapéuticas

Tipología de personas atendidas

  • Personas dependientes

  • Convalecientes de procesos quirúrgicos y traumatológicos

  • Recuperación de lesiones cerebrales

  • Cuidados terminales

Tipología de servicios

  • Ayuda a Domicilio

  • Teleasistencia

  • Centros de Día

  • Residencias

  • Rehabilitación domiciliaria

  • Unidad hospitalaria sociosanitaria

  • Centro sociosanitario

  • Hospital de día geriátrico

  • Centros de salud

  • Ambulatorios

  • Hospitales


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