La Doctrina Secreta 1



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ESTANCIA V

FOHAT, EL HIJO DE LAS JERARQUÍAS SEPTENARIAS

1. LOS SIETE PRIMORDIALES, LOS SIETE PRIMEROS SOPLOS DEL DRAGÓN DE LA

SABIDURÍA, PRODUCEN A SU VEZ EL TORBELLINO DE FUEGO CON SUS SAGRADOS

ALIENTOS DE CIRCULACIÓN GIRATORIA.

Ésta es, quizás, la más difícil de explicar de todas las Estancias. Su lenguaje es comprensible únicamente para el que esté muy versado en la alegoría oriental y en su fraseología, de propósito obscura. Con seguridad que se nos hará la pregunta siguiente: ¿Creen los ocultistas en todos estos “Constructores”, “Lipika” e “Hijos de la Luz”, como Entidades, o no son más que meras imágenes? A esto se contesta claramente: Tras la concesión debida a la serie de imágenes de Poderes personificados, tenemos que admitir la existencia de estas Entidades, si es que no queremos desechar la Existencia de la Humanidad Espiritual dentro de la humanidad física. Pues las huestes de estos Hijos de la Luz, los Hijos nacidos de la Mente del primer Rayo manifestado del Todo Desconocido, constituyen la raíz misma del Hombre Espiritual. A menos de creer en el dogma antifilosófico de un alma especial creada para cada nacimiento humano, y que desde “Adán” nuevas colecciones de almas fluyen diariamente, tenemos que admitir las enseñanzas ocultistas. Esto será explicado en su lugar debido. Veamos ahora cuál puede ser el significado de esta Estancia oculta.

Enseña la Doctrina que, para llegar a convertirse en un Dios divino y plenamente consciente (sí, aun las más elevadas), las Inteligencias Espirituales Primarias tienen que pasar por la fase humana. Y cuando decimos humana, no debe aplicarse únicamente a nuestra humanidad terrestre, sino a los mortales que habitan cualquier mundo, o sea a aquellas Inteligencias que han alcanzado el equilibrio apropiado ente la materia y el espíritu, como nosotros ahora, desde que hemos pasado al punto medio de la Cuarta Raza Raíz de la Cuarta Ronda. Cada entidad debe haber conquistado por sí misma el derecho de convertirse en divina, por medio de la propia experiencia. Hegel, el gran pensador alemán, debe de haber conocido o sentido intuitivamente esta verdad, cuando dice que lo Inconsciente ha desenvuelto el Universo únicamente “con la esperanza de alcanzar conciencia clara de sí mismo”, o en otras palabras, de convertirse en Hombre; pues éste es también el significado secreto de la frase puránica usual acerca de Brahmâ, que se halla constantemente “movido por el deseo de crear”. Esto explica también la significación oculta de la frase kabalística: “El aliento se convierte en piedra; la piedra en planta; la planta en animal; el animal en hombre; el hombre en espíritu, y el espíritu en un dios”. Los Hijos nacidos de la Mente, los Rishis, los Constructores, etrc., fueron todos ellos hombres cualesquiera hayan sido sus formas y aspecto, en otros mundos y en Manvántaras precedentes.

Siendo este asunto de carácter tan sumamente místico, es de muy difícil explicación en todos sus detalles y consecuencias; pues todo el misterio de la creación evolucionaria se halla contenido en él. Una frase o dos de la Sloka recuerdan de un modo vívido otras similares de la Kabalah y de la fraseología del Rey Salmista (1); pues ambos, hablando de Dios, le presentan haciendo al viento su mensajero, y a sus “ministros un fuego flamígero”. Pero en la Doctrina Esotérica se emplea en sentido figurado. El “Viento de fuego Circular” es el polvo cósmico incandescente, que sigue tan sólo magnéticamente, como las limaduras de hierro al imán, el pensamiento director de las “Fuerzas Creadoras”. Sin embargo, este polvo cósmico es algo más; pues cada átomo en el Universo posee en sí la potencialidad de la propia conciencia, y es, como las Mónadas de Leibnitz, un Universo en sí mismo y por sí mismo. Es un átomo y un ángel.

Relacionado con esto, debe hacerse observar que una de las lumbreras de la moderna escuela evolucionista, Mr. A. R. Wallace, al discutir lo inadecuado de la “selección natural” como factor único en el desenvolvimiento del hombre físico, admite prácticamente y por completo este punto examinado. Sostiene que la evolución del hombre fue dirigida e impulsada por Inteligencias superiores, cuya agencia es un factor necesario en el esquema de la Naturaleza. Pero desde el momento en que la acción de estas Inteligencias se admite en un lugar, es una deducción lógica al extenderla todavía más. No puede trazarse ninguna limitación divisoria rígida.

2. ELLOS HACEN DE ÉL EL MENSAJERO DE SU VOLUNTAD (a). EL DZYU SE CONVIERTE

EN FOHAT; EL HIJO VELOZ DE LOS HIJOS DIVINOS, CUYOS HIJOS SON LOS LIPIKA

(2), LLEVA MENSAJES CIRCULARES. FOHAT ES EL CORCEL, Y EL PENSAMIENTO EL

JINETE (3). ÉL ATRAVIESA COMO EL RAYO LAS NUBES DE FUEGO (b) (4); DA TRES Y

CINCO Y SIETE PASOS A TRAVÉS DE LAS SIETE REGIONES SUPERIORES Y DE LAS

SIETE INFERIORES (5). ALZA LA VOZ, Y LLAMA A LAS CHISPAS INNUMERABLES (6),

Y LAS REÚNE (c).


(a) Esto presenta a los “Siete Primordiales” usando como vehículo (Vâhana o sujeto manifestado que se convierte en el símbolo del Poder que le dirige) a Fohat, llamado en consecuencia el “Mensajero de su Voluntad”, el “Torbellino de Fuego”.

(b) “Dzyu se convierte en Fohat”; la expresión misma lo dice. Dzyu es el único Conocimiento verdadero (mágico) o la Sabiduría Oculta, la cual, estando en relación con las verdades eternas y con las causas primarias, se convierte casi en omnipotencia cuando se aplica debidamente. Su antítesis es Dzyu-mi; los que se ocupan únicamente de ilusiones y de apariencias falsas, como sucede con nuestras ciencias modernas exotéricas. En este caso, Dzyu es la expresión de la Sabiduría colectiva de los Dhyâni-Buddhas.

Suponiendo que el lector no conoce nada respecto de los Dhyâni-Buddhas, conviene decir desde luego que, según los orientalistas, hay cinco Dhyânis, que son los Buddhas Celestiales, cuyas man ifestaciones en el mundo de la forma y la materia, son los Buddhas humanos. Esotéricamente, sin embargo, los Dhyâni-Buddhas son siete, de los cuales tan sólo cinco se han manifestado hasta el presente (7), y dos tienen que venir en las Razas Raíces Sexta y Séptima. Ellos son, por decirlo así, los eternos prototipos de los Buddhas que aparecen en esta tierra, cada uno de los cuales posee su divino prototipo particular. Así, por ejemplo, Amitâbha es el Dhyâni-Buddha de Gautama Shâkyamuni, manifestándose por medio de él siempre que esta gran Alma encarna en la tierra, como lo hizo en Tsong-kha-pa (8). Como síntesis de los siete Dhyâni-Buddhas, Avalokiteshvara fue el primer Buddha (el Logos), y Amitâbha es el “Dios” interno de Gautama, a quien en China llaman Amida (Buddha). Ellos son, como dice bien el profesor Rhys Davids, “los gloriosos complementos en el mundo místico, libre de las condiciones depresivas de esta vida material”, de cada Buddha mortal y terreno -los Mânushi-Buddhas libertados y designados para gobernar la tierra durante esta Ronda-. Son los “Buddhas de Contemplación”, y todos son Anupâdaka (sin padre), o sea nacidos por sí mismos de la esencia divina. La enseñanza exotérica de que cada Dhyâni-Buddha posee la facultad de producir de sí mismo un hijo igualmente celestial, un Dhyâni-Bodhisattva, quien después de la muerte del Mânushi-Buddha tiene que continuar la obra de este último, se apoya en el hecho de que, mediante la Iniciación más elevada, llevada a efecto por un protegido del “Espíritu de Buddha” -¡de quien dicen los orientalistas que creó los cinco Dhyâni-Buddhas!-, un candidato se convierte virtualmente en Bodhisattva, creado tal por el sumo Iniciador.

(c) Siendo Fohat uno de los más, si no el más importante carácter de la cosmogonía esotérica, debe ser minuciosamente descrito. Así como en la cosmogonía griega más antigua, se difiere por completo de la posterior, Eros es la tercera persona de la trinidad primitiva, Caos, Gaea, Eros (que corresponde a la trinidad kabalística: Ain Suph, el Todo Sin Límites (pues Caos el Espacio, de ....., abrir por completo, estar vacío), Shekinah y el Anciano de los Días o el Espíritu Santo), del mismo modo Fohat es una cosa en el Universo aún sin manifestar, y otra en el Mundo fenomenal y cósmico. En el último, es el poder oculto, eléctrico y vital, que, bajo la Voluntad del Logos Creador, une y relaciona todas las formas, dándoles el primer impulso, que se convierte con el tiempo en ley. Pero en el Universo Inmanifestado, Fohat ya no es esto, como Eros no es el ulterior y brillante Cupido alado, o el Amor. Fohat nada tiene que ver todavía con el Cosmos, puesto que éste no ha nacido, y los Dioses duermen aún en el seno del “Padre-Madre”. Es una idea abstracta filosófica. No produce todavía nada por sí mismo; es sencillamente el poder creador potencial, en virtud de cuya acción el Nóumeno de todos los fenómenos futuros se divide, por decirlo así, sólo para reunirse en un acto místico suprasensible y emitir el Rayo creador. Cuando el “Hijo Divino” se destaca, entonces se convierte Fohat en la fuerza propulsora, en el Poder activo, que es causa de que el Uno se convierta en Dos y en Tres (en el plano cósmico de la manifestación). El triple Uno se diferencia en los Muchos, y entonces Fohat se transforma en la fueza que reúne a los átomos elementales, y hace que se agreguen y combinen. Hallamos un eco de estas enseñanzas antiquísimas en la primitiva mitología griega. Erebos y Nux nacen del Caos, y, bajo la acción de Eros, dan nacimiento a su vez a AEther y a Hemera, la luz de la región superior y la de la inferior o terrestre. Las Tinieblas generan luz. Compárese esto con la Voluntad o el “Deseo” de crear, de Brahmâ, en los Purânas; y en la Cosmogonía fenicia de Sanchuniathon, con la doctrina de que el Deseo, ....., es el principio de la creación.

Fohat hállase íntimamente relacionado con la “Vida Una”. Del desconocido Uno, emana la Totalidad Infinita, el Uno Manifestado o la Deidad Manvantárica periódica; y ésta es la Mente Universal, que separada de su Fuente-Origen, es el Demiurgo o Logos Creador de los kabalistas occidentales, y el Brahmâ de cuatro caras de la religión hindú. En su totalidad, y considerado en la doctrina esotérica desde el punto de vista del Pensamiento Divino manifestado, representa las Huestes de los más elevados Dhyân Chohans Creadores. Simultáneamente con la evolución de la Mente Universal, la Sabiduría oculta de Adi-Buddha -el Supremo y eterno- se manifiesta como Avalokiteshvara (o Îshvara manifestado), que es el Osiris de los egipcios, el Ahura-Mazda de los zoroastrianos, el Hombre Celeste de los filósofos herméticos, el Logos de los platónicos y el Âtman de los vedantinos (9). Por la acción de la Sabiduría Manifestada, o Mahat -representada por estos innumerables centros de energía espiritual en el Kosmos-, la Reflexión de la Mente Universal, que es la Ideación Cósmica y la Fuerza Intelectual que acompaña a esta Ideación, se convierte objetivamente en el Fohat del filósofo Buddhista esotérico. Fohat, corriendo a lo largo de los siete principios del Âkâsha, actúa sbre la Substancia manifestada, o el Elemento Único, como se ha dicho antes; y, diferenciándolo en varios centros de energía, pone en movimiento la ley de Evolución Cósmica que, en obediencia a la Ideación de la Mente Universal, trae a la Existencia todos los diversos estados del Ser, en el Sistema Solar manifestado.

El Sistema Solar traído a la existencia por estos agentes está constituido por Siete Principios, como todas las cosas que existen en estos centros. Tal es la enseñanza del Esoterismo transhimaláyico. Cada filosofía, sin embargo, tiene su sistema para la división de estos principios.

Fohat, pues, es el poder eléctrico vital personificado, la unidad trascendental que enlaza a todas las energías cósmicas, tanto en los planos invisibles como en los manifestados, cuya acción se parece (en una escala inmensa) a la de una Fuerza viva creada por la Voluntad, en aquellos fenómenos en que lo que parece subjetivo obra sobre lo que parece objetivo, y lo impulsa a la acción. Fohat es no sólo el Símbolo viviente y el Receptáculo de aquella Fuerza, sino que es mirado además por los ocultistas como una Entidad, siendo las fuerzas sobre que obra cósmicas, humanas y terrestres, y ejerciendo su influencia sobre todos estos planos respectivamente. En el plano terrestre se siente su influencia en la fuerza magnética y activa generada por el enérgico deseo del magnetizador. En el cósmico, hállase presente en el poder constructor que, en la formación de las cosas -desde el sistema planetario a la luciérnaga y a la simple margarita-, lleva a efecto el plan que está en la mente de la Naturaleza o en el Pensamiento Divino, en lo referente al desarrollo y crecimiento de una cosa especial. Es, metafísicamente, el Pensamiento objetivado de los Dioses, el “Verbo hecho carne” en una escala inferior, y el mensajero de la Ideación cósmica y humana; la fuerza activa en la Vida Universal. En su aspecto secundario, Fohat es la Energía Solar, el fluido eléctrico vital, y el Cuarto Principio de conservación, el Alma Animal, por decirlo así, de la Naturaleza, o la Electricidad.



En 1882, el Presidente de la Sociedad Teosófica, el Coronel Olcott, fue criticado por asegurar en una de sus conferencias que la Electricidad es materia. Tal es, sin embargo, la enseñanza de la Doctrina Oculta. “La Fuerza”, “la Energía”, pueden ser nombres más a propósito para ella, mientras la ciencia europea sepa tan poco respecto a su naturaleza verdadera; sin embargo es materia, del mismo modo que lo es el Éter, puesto que es atómica, si bien a varios grados de distancia de aquél. Parece ridículo argüir que porque una cosa es imponderable para la Ciencia, no pueda ya ser llamada materia. La Electricidad es “inmaterial” en el sentido de que sus moléculas no se hallan sujetas a la percepción y al experimento; sin embargo, puede ser (y el Ocultismo dice que es) atómica; y por lo tanto, es materia. Pero aun suponiendo que fuera anticientífico el hablar de ella en tales términos, desde el momento que la Ciencia llama a la Electricidad fuente de Energía, o simplemente Energía y Fuerza, ¿en dónde existe una Fuerza o Energía que pueda concebirse prescindiendo de la materia? Maxwell, un matemático y una de las mayores autoridades en cuestión de Electricidad y sus fenómenos, dijo hace años que la Electricidad era materia, y no meramente movimiento. “Si aceptamos la hipótesis de que las substancias elementales están compuestas de átomos, no podemos evitar la consecuencia de que la Electricidad también, tanto positiva como negativa, está dividida en partes elementales definidas, que se conducen como átomos eléctricos” (10). Nosotros vamos aún más allá, y aseguramos que la Electricidad no solamente es Substancia, sino que es emanación de una Entidad, la cual no es ni Dios ni Diablo, sino una de las innumerables Entidades que rigen y guían nuestro mundo, de acuerdo con la eterna ley del Karma.

Volviendo a Fohat, hállase relacionado con Vishnu y Sûrya en el carácter primitivo del primero; pues Vishnu no es un Dios elevado en el Rig Veda. El nombre Vishnu procede de la raíz vish, “penetrar”, y Fohat es llamado “El que penetra” y el Fabricante, porque da forma a los átomos procedentes de la materia informe (11). En los textos sagrados del Rig Veda, también es Vishnu “una manifestación de la Energía Solar, y se le describe dando tres pasos a través de las Siete regiones del Universo”, teniendo el Dios védico muy poco de común con el Vishnu de los tiempos posteriores. Por lo tanto, ambos son idénticos en este rasgo particular, y el uno es la copia del otro.



Los Tres y Siete “Pasos” se refieren tanto a las siete esferas, según la Doctrina Esotérica habitadas por el hombre, como a las siete regiones de la Tierra. No obstante las frecuentes objeciones hechas por pretendidos orientalistas, las escrituras indas exotéricas hacen claramente referencia a los Siete Mundos o Esferas de nuestra Cadena Planetaria. El modo sorprendente con que todos estos números se hallan relacionados con números parecidos en otras cosmogonías y sus símbolos, puede verse en las comparaciones y paralelismos hechos por quienes han estudiado las antiguas religiones. “Los tres pasos de Vishnu”, al través de las “siete regiones del Universo” del Rig Veda, se han explicado de varias maneras por los comentadores, como significando cósmicamente el fuego, el rayo y el sol, como habiendo sido dados en la tierra, en la atmósfera y en el cielo; se explican por Aurnayâbha de un modo más filosófico, y muy correcto desde el punto de vista astronómico, como significando las distintas posiciones del sol, el orto, el cenit y el ocaso. Sólo la Filosofía Esotérica lo explica con claridad aunque el Zohar lo expone de un modo muy filosófico y comprensible. En éste se muestra claramente que en el principio, los Elohim (Alhim) eran llamados Echad, “Uno”, o la “Deidad, Uno en Muchos”; idea muy sencilla en el concepto panteísta; por supuesto, panteísta en su sentido filosófico. Entonces vino el cambio: Jehovah es Elohim”, unificando así la multiplicidad y dando el primer paso hacia el Monoteísmo. Ahora, en cuanto a la pregunta “¿cómo es Jehovah Elohim?”, la contestación es: “Por Tres Pasos” desde abajo. La significación es clara. Los Pasos son símbolos y emblemas, mutua y correlativamente del Espíritu, Alma y Cuerpo (Hombre); del Círculo transformado en Espíritu, el Alma del Mundo, y de su Cuerpo (o Tierra). Saliendo fuera del Círculo del Infinito, que ningún hombre comprende, Ain-Suph, el sinónimo kabalístico de Parabrahman, del Zeroâna Akerne de los mazdeístas, o de cualquier otro “Incognoscible”, se convierte en “Uno” (el Echad, el Eka, el Ahu); luego él (o ello) es transformado por la evolución en el “Uno en Muchos”, los Dhyâni-Buddhas o los Elohim, o también los Amshaspends, dando su tercer Paso en la generación de la carne u Hombre. Y desde el Hombre o Hah-Hovah, “macho-hembra”, la entidad interna y divina se convierte, en el plano metafísico, otra vez en los Elohim.



Los números 3, 5 y 7 son preeminentes en la masonería especulativa, como se hace ver en Isis Unveiled. Dice un masón:
Existen los 3, 5 y 7 pasos para manifestar un paseo circular. Las tres caras de 3, 3; 5, 3; y 7, 3; etc. etc. Algunas veces viene en esta forma: 753/2 = 376’5, 7635/2 = 3817’5, y la razón de 20612/6561 pies por medida cúbica, da las dimensiones de la Gran Pirámide.
Tres, cinco y siete son números místicos; y el último y el primero son en gran manera respetados, tanto por los masones como por los parsis, siendo el Triángulo en todas partes un símbolo de la Deidad (12). Por supuesto, hay doctores en teología -Cassel, por ejemplo- que presentan al Zohar explicando y sosteniendo la Trinidad cristiana (!). Esta última, sin embargo, es en definitiva la derivada en su origen del ....., en el Ocultismo y Simbología arcaica de los paganos. Los Tres Pasos se refieren metafísicamente al descenso del Espíritu en la Materia, del Logos cayendo como un resplandor en el espíritu, después en el alma, y por último en la forma físico-humana del hombre, en la cual se convierte en Vida.

La idea de la Kabalah es idéntica al esoterismo del período arcaico. Este Esoterismo es la propiedad común de todos, y no pertenece ni a la Quinta Raza aria, ni a ninguna de sus numerosas subrazas. No puede ser reclamado por los llamados turanios, ni por los egipcios, chinos y caldeos, o por alguna de las siete diviones de la Quinta Raza-Raíz, sino que en realidad pertenece a las Razas Raíces Tercera y Cuarta, cuyos descendientes encontramos en el origen de la Quinta: los arios primitivos. El círculo era en todas las naciones el símbolo de lo Desconocido -”El Espacio Sin Límites”, el aspecto abstracto de una abstracción siempre presente-, la Deidad Incognoscible. Él representa al Tiempo sin límites en la Eternidad. El Zeroâna Akerne es también el “Círculo Sin Límites del Tiempo Desconocido”; de cuyo Círculo brota la Luz radiante -el Sol Universal u Ormuzd (13)-; éste es idéntico a Cronos en su forma AEolia, la de un círculo. Pues el Círculo es Sar y Saros, o Ciclo. Era el Dios babilónico, cuyo horizonte circular era el símbolo visible de lo invisible, mientras que el Sol era el Círculo Uno, de donde procedían los orbes cósmicos, de los que era considerado como el jefe. Zeroâna es el Chakra o Círculo de Vishnu, el emblema misterioso que es, según la definición de un místico, “una curva de tal naturaleza, que cualquiera y la menor posible de sus partes, si la curva se extendiera en cualquier sentido, proseguiría y finalmente volvería a entrar en sí misma, formando una curva que sería la misma, o lo que llamamos el círculo”. No puede darse mejor definición del símbolo propio y de la naturaleza evidente de la Deidad, la cual, teniendo su circunferencia en todas partes (lo ilimitado), tiene, por lo tanto, su punto central también en todas partes; en otras palabras, existe en cada punto del Universo. La Deidad invisible es también así los Dhyân Chohans, o los Rishis, los siete primitivos, los nueve (sin unidad sintética) y diez incluyendo a ésta, desde la cual pasa al Hombre.

Volviendo al Comentario 4 de la Estancia IV, comprenderá el lector por qué mientras el Chakra transhimaláyico tiene inscriptos dentro de él ................. -el triángulo, la primera línea, el cuadrado, la segunda línea y un pentágono con un punto en el centro, bien sea así ......, o alguna otra variación-, el Círculo kabalístico de los Elohim revela, cuando las letras de la palabra ..... (Alhim o Elhim) son leídas numéricamente, los famosos números 13514, o por anagrama 31415, el ..... (pi) astronómico o el significado oculto de los Dhyâni-Buddhas, de los Gebers, los Giburim, los Kabeiri, y los Elohim, todos significando “Grandes Hombres”, “Titanes”, “Hombres Celestiales”, y, en la tierra, “Gigantes”.

El Siete era un Número Sagrado en todas las naciones; pero ninguna lo ha aplicado a usos más fisiológicamente materialistas que los hebreos. Entre estos, el 7 era por excelencia el número generativo, y el 9 el número masculino, el de la causa, formando como hacen ver los kabalistas, el otz ...... (90,70) o el “Árbol del Jardín del Edén”, la “vara doble hermafrodita” de la Cuarta Raza. Éste era el símbolo del Sanctasanctórum, el 3 y el 4 de separación sexual. Casi todas las 22 letras hebreas son símbolos meramente fálicos. De las dos letras que se han mostrado, la ayín es una letra femenina negativa, simbólicamente un ojo; la otra una letra masculina, tzâ, un anzuelo o dardo para peces. En cambio, entre los indos y arios en general, el significado era múltiple y se refería casi por completo a las verdades puramente metafísicas y astronómicas. Sus Rishis y Dioses, sus Demonios y Héroes, poseen significados históricos y éticos.

Sin embargo, he aquí lo que nos dice un kabalista, quien, en una obra aún inédita, compara la Kabalah y el Zohar con el Esoterismo ario:
El sistema hebreo, claro, breve, acabado y exacto, sobrepuja con mucho a la enmarañada palabrería de los hindúes, justamente como por medio de paralelismo, dice el Salmista: “Mi boca habla con mi lengua, no conozco tus números” (LXXI, 15)... El emblema hingú demuestra por su insuficiencia en la gran mezcla de aspectos anormales, los mismo plumajes prestados que han tenido los griegos (los embusteros griegos), y que posee la masonería; lo cual, en la ruda pobreza monosilábica (aparente) del hebreo, demuestra que este último ha procedido de una antigüedad mucho más remota que cualquiera de ellos, y que ha sido el origen (!?) o que ha estado más cerca de la antigua fuente original que ellos.
Esto es erróneo por completo. Nuestro ilustrado hermano y corresponsal juzga, por lo visto, los sistemas religiosos indos por sus Shâstras y Purânas, probablemente por los últimos, y además en sus traducciones modernas, desfiguradas por los orientalistas de tal modo que es imposible conocerlos. Si se quiere comparar, hay que dirigirse a sus sistemas filosóficos y a sus enseñanzas esotéricas. No hay duda que el simbolismo del Pentateuco y aun el del Nuevo Testamento vienen del mismo origen. Pero seguramente la pirámide de Cheops, cuyas medidas todas ha encontrado repetidas el profesor Piazzi Smyth en el pretendido y mítico Templo de Salomón, no es de fecha posterior a la de los libros mosaicos. De aquí que si existe una identidad tan grande como se pretende, tiene que ser debida a una copia servil de parte de los judíos, no de los egipcios. Los emblemas judíos -y aun su lenguaje, el hebreo- no son originales. Son tomados de los egipcios, de quienes Moisés adquirió su sabiduría; de los coptos, los parientes probables, si no padres, de los antiguos fenicios, y de los hyksos, sus (pretendidos) antecesores, como hace ver Josefo (14). Pero, ¿quiénes son los pastores hyksos, y quiénes los egipcios? La historia nada sabe, y especula y teoriza desde las profundidades de la conciencia respectiva de sus historiadores (15). “El khamismo, o antiguo copto, procede del Asia Occidental y contiene algún germen del semítico, dando así testimonio de la unidad primitiva de parentesco de las razas aria y semítica”, dice Bunsen, quien coloca los grandes sucesos acaecidos en Egipto 9.000 años antes de nuestra Era. El hecho es que en el esoterismo arcaico y en el pensamiento ario encontramos una gran filosofía, mientras que en los anales hebreos sólo vemos la más sorprendente ingeniosidad para inventar apoteosis del culto fálico y de la teogonía sexual.




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