La Cruz: Su Origen y Significado [039]



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Los Indios

Los indios usaban la cruz equilátera alternando con el disco radiado Cunningham (Bhilsa Topes, 1854, pl. xxxi) reproduce una moneda antigua donde las ramas de la cruz terminas en una punta de flecha.
La cruz acontecía de forma natural en el cruce de caminos y así se convirtieron en un objeto de veneración. El Avesta tiene la fórmula:

Sacrificamos…en la bifurcación de las rutas y a los encuentros de los caminos (SBE, xxxi (1887) 158, ERE, Vol. 4, art. Cross-Roads, pp.330 ff).


Con el tiempo las divinidades fueron asociadas con las actividades demoníacas contra las que supuestamente protegerían (ibid).
          1. Edad de Bronce y Celta

Durante la edad de bronce, especialmente entre los galos, la cruz está presente con frecuencia en las cerámicas, joyas y monedas (G. de Mortillet La Signe de la Croix avant le christianisme, (la Señal de la Cruz antes del cristianismo) Paris, 1886, pp. 44, ff.) D´aviella (ERE ibid,) considera que este emblema es claramente solar. Una estatuilla de una deidad Gala, Sucellus, descubierta en Francia en la Costa de Oro, tiene una túnica toda cubierta de cruces. El sostiene un mazo, que simboliza el rayo y en la otra mano una jarra u olla (ver Renal Religions de la Gaul avant le christianisme (Religiones de la Galia Antes del Cristianismo), Paris, 1906, pp.252-257).
          1. América

La cruz también ha sido encontrada en Méjico, Perú y significativamente en América Central. Allí aluden a los cuatro vientos que son la fuente de la lluvia. En la América pre Colombina, era una rosa de los vientos. Por lo tanto entre los Toltecas simbolizaba el dios Tialoc, quién era, el que dispensaba las aguas celestiales (ver Reville Religions du Mexique, (Religiones de Mejico) Paris, 1885, p.91.y tr. Ing.) Reville sostiene que la cruz Mejicana era el árbol de la fecundidad o el árbol de la vida. En las ruinas de Palenque, un bajo relieve ha sido encontrado:

Representando personas en un acto de adoración, ante una cruz sobre la que descansa un ave fantástica, más o menos parecida a un papagayo (ERE, op. Cit. P. 325).


Acerca de esto D‘Aviella dice que:

Quizás este era el símbolo del dios Quetzalcoatl (la serpiente emplumada), quién de acuerdo a Reville, representa un dios del viento (op, cit, p. 82, ver también Thomas Wilson La Swástica, 1886, pp.933 ff. Spence (Cruz (Americana)) observa el uso del árbol de la tierra, que aparece aquí como lo hace generalmente en el Shamanismo, ibid, p.330).


Los Dakotas también usaban la cruz para representar los cuatro vientos (ERE, ibid., fig.8) y como tal parece haber sido un símbolo del shamanismo. La cruz Americana quizá asumió un carácter solar o estelar según las conchas halladas en los montículos de Nueva Mejico (ibid., Fig. 9&10; ver también Spence, ibid,).
          1. China

El antiguo simbolismo de la cruz era expresado en el ideograma chino de la palabra equivalente a tierra la cuál era una cruz equilátera dentro de un encuadrado. D´Aviella citando a Samuel Beal Indian Antiquary, (Anticuario Indio, 1880, p. 67) que:

En China se ha encontrado asimismo el dictamen de que Dios formó la tierra en la forma de una Cruz,


Y prosigue observando la curiosa analogía simbólica en los escritos del teólogo Jerónimo sobre la cruz:

(com in marcum) ¿que es sino la forma de la tierra en sus cuatro direcciones? (ipsa species crucis, quid est nisi forma cuadrata mundi?) el este está representado por la punta, el norte por el brazo derecho (mirando desde la cruz), el sur por el izquierdo, el oeste por la parte inferior (ERE, op. Cit. P.326).


Es poco probable que el ideograma chino haya sido prestado directamente al cristianismo en la estructura de Jerónimo, sino, más bien, es más posible que el shamanismo involucrado en la estructura china haya penetrado todos los sistemas.
La cruz solar circunscripta.

David Talbot The Saturn Myth ( El Mito de Saturno, Doubleday, NY, 1980) dice en el capítulo 6 La cruz solar circunscripta, el signo tal como aparece en varias naciones desde Egipto a través de Medio Oriente a la India y China; desde Creta hasta Escandinavia; desde Alaska hasta América del Sur.


La cruz solar circunscripta aparentemente representa los cuatro ríos del paraíso. La Biblia se refiere a esto como el río que salía del Edén y se dividía en cuatro cabezas. La tradición dice que los cuatro ríos fluían en direcciones opuestas. La tradición se encuentra en la narración del Comienzo de los tiempos de los indios Navajos. Esta tradición también se halla en el relato del paraíso chino de Kwen-lun. Los cuatro ríos también apar4ecen en le Rig Veda hindú, y el Visnu Purana identifica las cuatro corrientes como el paraíso de Brama en la cumbre mundial. Ellos, también, fluyen en cuatro direcciones (Talbot, ibid,). Este relato se encuentra entre los mitos iraníes concernientes a la fuente central de Ardi Sura, y es el Lago de la Vida de los Kalmuks Siberianos. Los Mandaenes de Irak conservan la misma tradición como Génesis; ya que los Babilonios también hablaban de la Tierra de Los Cuatro Ríos.
El hogar de la diosa griega Calipso, en el ombligo del mar, también tenía una fuente central de la cual emanaban cuatro corrientes en direcciones opuestas.
El Edda escandinavo habla del origen de la aguas en el manantial de Hvergelmir en la tierra de los dioses. Los eslavos los hacían originarios de la piedra mágica Alatuir en la isla de Bonyan. Talbot observa que Brinton encuentra los cuatro ríos misteriosos entre los Siuox, Aztecas y Mayas como así también los descubrió Formander en los mitos Polinesios (Talbot, p. 121.).
Pocos, si es que alguna, de las naciones que poseen la memoria pueden señalar al punto geográfico del origen de la metáfora. Por lo tanto cuando los babilonios invocan a Astarté como Señora, Reina de la tierra de los cuatro ríos de Erek, o cuando el texto Egipcio en Dendera celebra los cuatro Nilos en Elefantina, la metáfora es de una mitología antigua carente de realidad geográfica que la rodee. Talbot sostiene que la razón de la disparidad entre el paisaje mítico y el terrestre es que los cuatro ríos fluían, no sobre nuestra tierra, sino a través de los cuatro cuadrantes de la patria polar (Talbot, p.121). Talbot (ibid,) sostiene que por cada mito dominante existen signos que le corresponden. El signo de los cuatro ríos es la cruz solar y la cruz solar cercada.

El signo posterior iluminando el primero mostrando que las cuatro corriente pertenecen al cercado primario. Surgiendo desde el centro polar (esto es, el sol central), los cuatro ríos fluyen a las cuatro esquinas de la Tierra de Saturno (énfasis añadido)


Por lo tanto el concepto incorporado en el relato de Génesis (Gen. 2:10) no obstante tener atribuida una geografía específica a los cuatro ríos, también representa un tema básico de los ríos de aguas vivas que fluían de la fuente central la cuál es Dios, a través de Su estrella matutina, quién en ese momento era Satanás.
Por lo tanto, la fuente central que Proveía a las tierras de África como también el Tigris y el Eufrates tenían un sentido espiritual que ha sido atribuido al sistema religioso babilónico desde Istar y pasando a los egipcios como así también a través del mundo vía el shamanismo, tal como fuera desarrollado desde su sistema central. El sistema babilónico, era en esencia, Animismo (ver Budge Babilonian Life and History (Vida e Historia Babilónica), 2da, ed. Londres, 1925).
De este modo, para los antiguos, las cuatro esquinas del mundo tenían un sentido cosmológico específico, el cual se refería no a la geografía sino al mapa del reino celestial. Talbot cita a O‘Neill como uno de los pocos eruditos que reconocen esta cualidad de las cuatro esquinas míticas.

De cualquier estudio del simbolismo y nomenclatura de los Cuatro Cuartos resulta que, estas direcciones eran percibidas en la estricta ortodoxia de la mitología de los cielos, no como el NSEO de cualquier punto, sino cuatro divisiones celestiales extendidas alrededor del “polo”.


La cruz solar… como símbolo de los cuatro cuartos, pertenecen al Sol central. En la cosmografía sagrada la posición central del dios solar a menudo se torna la quinta dirección.

Para entender este idioma, es conveniente pensar en direcciones míticas, o (brazos de la cruz) como movimiento o fluir de energía. Desde el gran dios los elementos de vida fluyen en cuatro direcciones. El dios mismo, quién corporiza todos los elementos, está “firme”, “constante” o “descansando”; su quinto movimiento es el de rotación mientras permanece en un lugar.


Las direcciones también pueden ser concebidas como regiones; la región central (quinta), y los cuatro cuartos extendidos a su alrededor.
Es por esta razón que los Pitagoreos consideraban al número cinco como representativo del eje mundial fijo. La idea Pitagórea claramente se corresponde con el simbolismo Hindú más antiguo de las cuatro direcciones. En adición al estándar de las cuatro direcciones, la doctrina Hindú conoce una quinta, llamada la dirección fija del centro polar (Talbot, pp.122-123).
Talbot también identifica esta idea con China y también en el simbolismo Nahuatl Mejicano, con el cinco como el número centra l (ibid).
Así que estamos tratando con una forma de idolatría muy seria en el simbolismo de la cruz, aquí, como una representación del culto al sol.
También debe ser recordado que este proceso de las cuatro divisiones del sistema celestial se representa no sólo en la división de Israel en cuatro grupos de tres tribus alrededor del tabernáculo, tal como está tipificado en Números 10. Que los símbolos mismos que se usan para caracterizar a estas tribus, tal como el buey (de Efraín) el león (de Judá), la serpiente/águila (de Dan) y el hombre de Acuario (de Rubén), son en sí mismos representativos de los símbolos divisionales de los querubines protectores del Gobierno de Dios, representados en Apocalipsis 4:7-9. Estas criaturas de cabeza de león, de buey, de serpiente/águila y de hombre, son los cuatro arcángeles, los Serafines o querubines protectores del Gobierno de Dios. Por lo tanto mediante la apropiación del simbolismo por el culto al sol, se está tratando de transferir la centralidad de la autoridad de Dios el Padre al querubín cabeza de hombre, quién era Azazel, ahora Satán. La Cruz solar es por lo tanto, el símbolo de la rebelión. Este simbolismo de la cruz es luego transferido a varios aspectos idolátricos, y es luego introducido al cristianismo con consecuencias idolátricas aún mayores.



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