La ciencia de la palabra hablada


II La gráfica de su Yo Real



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II

La gráfica de su Yo Real

Por los Mensajeros


En la gráfica están representadas tres figuras, las que denominaremos figura superior, figura media y figura inferior. La figura superior es la Presencia YO SOY, el YO SOY EL QUE YO SOY, Dios Individualizado para cada hijo e hija de Dios. La Monada Divina consiste en la Presencia YO SOY rodeada de las esferas (anillos de color, de Luz) que componen el Cuerpo Causal.


Este es el Cuerpo de la Primera Causa que contiene dentro de sí los “tesoros del hombre acumulados en el Cielo” –obras, pensamientos, sentimientos y palabras perfectos-, energías que han ascendido del plano de la acción en tiempo y espacio como resultado del correcto ejercicio que el hombre hizo del libre albedrío y su correcta calificación de la corriente de vida que emana del corazón de la Presencia y desciende al nivel del Yo Crístico.
La figura media en la gráfica es el Mediador entre Dios y el hombre, llamado Yo Crístico, Yo Real o Conciencia de Cristo. También se lo denomina Cuerpo Mental Superior o Conciencia Superior. El Yo Crístico asesora al yo inferior que consta del alma que evoluciona a lo largo de los cuatro planos de la Materia, en los cuatro cuerpos inferiores correspondientes a los planos de fuego, aire, agua y tierra, es decir, el cuerpo etéreo, el cuerpo mental, el cuerpo emocional y el cuerpo físico.
Las tres figuras de la gráfica corresponden a la Trinidad del Padre (figura superior), del Hijo (figura media) y del Espíritu Santo. La figura inferior está designada a convertirse en el templo del Espíritu Santo, lo que se indica con la acción de la Llama Violeta del Fuego sagrado que envuelve a esta figura. La figura inferior representa a ustedes como discípulos en el Sendero.
El alma de ustedes es el aspecto no permanente del ser, hecho permanente por medio del ritual de la Ascensión. La Ascensión es el proceso mediante el cual el alma, habiendo saldado su karma y realizado su Plan Divino, se une primero con la conciencia del Cristo y luego con la Presencia viviente del YO SOY EL QUE YO SOY. Después de haber tenido lugar la Ascensión, el alma, aspecto corruptible del ser, se convierte en incorruptible, en un átomo permanente en el cuerpo de Dios. La gráfica del Yo Real de ustedes es, por consiguiente, un diagrama personal –pasado, presente y futuro.
La figura inferior representa la humanidad que evoluciona en los planos de la materia. Es así como ustedes deberían visualizarse a sí mismos parados en la Llama Violeta, que invocan en el Nombre de la Presencia YO SOY y en el Nombre de su Yo Crístico, a fin de purificar sus cuatro cuerpos inferiores en preparación para el ritual del matrimonio alquímico –la unión de su alma con el Cordero, como la novia de Cristo-.
La figura inferior está rodeada de un Tubo de Luz que se proyecta desde el corazón de la Presencia YO SOY en respuesta a su llamado. Es un campo de protección Ígnea sostenido en el Espíritu y en la Materia para sellar la individualidad del discípulo. La Llama Trina dentro del corazón es la chispa de vida, proyectada desde la Presencia YO SOY a través del Yo Crístico y anclada en los planos dentro del chakra * [palabra sánscrita para rueda o disco. Centros de energía en el hombre por los que fluye la Luz de Dios] del corazón con el propósito de que el alma evolucione en la materia. Denominada asimismo la Llama de Cristo, la Llama Trina es la chispa de la Divinidad del hombre, su potencial para alcanzar el estado de Deidad.
El cordón cristalino es la corriente de Luz que desciende del corazón de la Presencia YO SOY, a través del Yo Crístico de donde pasa a los cuatro cuerpos inferiores para sostener, en tiempo y espacio, los vehículos de expresión del alma. A través de este cordón fluye la energía de la Presencia que, entrando en el ser del hombre por la coronilla, suministra la energía necesaria para hacer pulsar la Llama Trina y el latido del corazón físico.
Cuando se cumple un ciclo de encarnación del alma en la forma material, la Presencia YO SOY retira el cordón cristalino, la Llama Trina regresa al nivel del Cristo y las energías de los cuerpos inferiores también regresan a sus respectivos planos.
La paloma del Espíritu Santo que desciende del Corazón del padre, se muestra justamente encima de la cabeza del Cristo. Cuando el individuo, como la figura inferior, se reviste y se convierte en la conciencia del Cristo –como lo hizo Jesús- entonces se efectúa el descenso del Espíritu Santo y se pronuncian las palabras del Padre: «Este es mi Hijo amado en quien tengo puesta toda mi complacencia». [Mateo 3:17].

III


La superación del miedo mediante los decretos

Por el Señor Maitreya




La afirmación “El amor perfecto arroja el miedo”1 [1ª Juan 4:18] es cierta, porque puede comprobarse científicamente como demostración de la Ley Cósmica. Aunque es difícil para los seres humanos, forjados en el molde de la conciencia humana, percibir la completa perfección de Dios que se encuentra en ellos mismos, es a través del entendimiento del amor perfecto como todo hombre y mujer puede alcanzar el nivel en el que comprenda que el amor es la esencia de la Individualidad.
El amor perfecto del que Estoy hablando, es el amor que emana del Dios Padre-Madre desde la propia esencia del verdadero Ser. Es este amor el que, cuando es invocado por las criaturas de Dios a través del decreto divino, disolverá todo miedo, duda, toda ansiedad, frustración y la sensación de soledad que la humanidad ha adquirido a través de la percepción de estar separada de la Fuente de la vida.
El velo que colgaba en el antiguo templo hebreo entre el Sanctasantórum y el lugar santo2 [Éxodo 26:31-33] simboliza el velo del mediador Divino que protege la perfección de Dios contra la imperfección del hombre. Este es el velo autorizado por Dios para proteger el altar del Fuego Sagrado en el lugar del altísimo, donde sólo el Sumo Sacerdote, el Yo Crístico de cada quien, puede entrar. Este velo impide entrar al Sanctasantórum a aquellos cuya conciencia todavía tiene que elevarse para el ritual de sintonía con la Mente Crística.
Existe otro velo que separa al hombre de su Dios. Es un velo de energía compuesto por un campo energético de pensamientos y sentimientos mortales que el hombre teje con su propia discordia. Este velo se ha convertido en un muro de separación entre la conciencia evolutiva del alma en el hombre y la Gran Llama Divina que enfoca la energía vital del Ser Real dentro del corazón. De esta forma, el hombre se ha separado por sí mismo de la sede de misericordia y del arca del testimonio de su identidad con Cristo. Y durante siglos, este velo de energía lo ha privado eficazmente de la verdad de su propio ser y de la Presencia de Dios. Por lo tanto, es el hombre mismo quien tiene que rasgar el velo3 [Mateo 27:51]de su conciencia mortal –de la cual es autor único- antes de que se pueda impartir la Sabiduría de la Ley.
Así, cuando Nos acercamos al tema del miedo y su consecuente superación a través de la invocación del Fuego Sagrado que arde en el altar del Sanctasontórum del ser del hombre, tenemos que entender que las energías que componen el velo –ya sea que aparezcan como orgullo, dureza de corazón, prejuicio, odio, gula o codicia humana- pueden reducirse a un denominador común, que en este discurso Expongo como el miedo.
Este miedo es la ansiedad y la incertidumbre que surgen desde lo profundo de las entrañas de la conciencia humana en el momento en que ésta se separa de Dios. De este temor se deriva toda forma oscura, toda manía y toda influencia maligna, de las que la raza humana es heredera.

De veras se puede decir que existen islas de substancia densa y de contaminación psíquica, ubicadas dentro de la conciencia de la humanidad. Bajo ciertas condiciones, siempre acompañadas de alguna explosión emocional, estas islas –repito, bultos conglomerados de temor y sus componentes- se unen rápidamente con el continente de negación en la conciencia colectiva del mundo, amplificando al mismo tiempo los momentos habituales de negación en el mundo del individuo.


Esto resulta en una gran inundación de mareas de infelicidad, causada por una intensificación de aquellas cualidades y condiciones que son exactamente lo contrario del plan celestial. San Pablo expresó el dilema de estas motivaciones y momentos habituales subconscientes al decir: «No hago el bien que quiero, mas el mal que no quiero, eso hago»4 [Romanos 7:19].
¿Qué puede hacer, pues, el discípulo de nuestros tiempos para protegerse a sí mismo contra el intento maligno y la acción maligna que encuentra manifestados en sí mismo y en el mundo en general?. ¿Qué medidas prácticas puede emplear para contrarrestar tales tendencias?. ¿Cómo puede aislarse de las influencias de las manifestaciones que son todo menos benignas, ya sean internas o externas?.
“Y con todo lo que adquieras, adquiere entendimiento”5 [Proverbios 4:7] fue el consejo que dio un sabio hijo de Dios. El estaba consciente de la necesidad de entender el significado de la vida tanto dentro como fuera de sí mismo.
Las aulas de la Tierra contribuyen al entendimiento del hombre acerca del mundo externo. La filosofía y la psicología, así como la ciencia y la religión, fomentan hasta cierto grado la comprensión que el hombre tiene de sí mismo. Sin embargo, existe un sinnúmero de deficiencias de estas disciplinas, y la confusión y la infelicidad colectivas de la actualidad, a niveles físicos, mentales y aún espirituales, confirman este hecho.
¿Qué es, entonces, el miedo?. En primer lugar, miedo es una vibración –una vibración negativa- una sensación de entender mal la vida y sus propósitos. Pero, es más que eso, es una mala costumbre.
Muchas de las experiencias repetitivas de la humanidad han sido indeseables; por lo tanto, conscientes de que el así llamado mal puede atacarlos, los hombres están recelosos de su futuro. Se preguntan si tendrán éxito y si serán capaces de retenerlo una vez que éste les sea concedido. El recuerdo de los fracasos pasados, pues, mantiene vivos los registros del miedo en el presente.
La comprensión del verdadero Plan del Padre siempre es beneficiosa para extirpar el miedo del mundo del individuo. Hace mucho tiempo, Jesús declaró: «el Padre anhela daros el reino».
Ahora bien, cuando el demonio, personificando las tentaciones negativas del mundo, lo llevó a lo lato de una montaña mostrándole todos los reinos del mundo, le dijo: «Todo esto te daré si postrándote me adoras»7.[Mateo 4:9] Jesús replicó: «Apártate de mí Satanás, porque escrito está: al Señor tu Dios adorarás y sólo a Él servirás»8.[Lucas 4:8]
Al analizar su respuesta, entendemos que la Palabra de Dios es el baluarte de la fuerza del hombre contra el miedo y la negación. Efectivamente, la Palabra de Dios –afirmada como un Decreto Divino y reafirmada por el hombre en defensa de la rectitud y de la Verdad- supera toda tentación
Jesús sabía también que cada promesa de felicidad con la que la mente carnal pudiera tentar al hijo de Dios, ya había sido cumplida por el Padre Celestial. Por consiguiente, él le dio una severa reprimenda al diablo, superando así el ímpetu planetario de un materialismo exento de Dios. Él venció la tentación de seguir la vida mundana con la plena fuerza de la Palabra: «Adorarás al Señor tu Dios y sólo a Él servirás».
La Afirmación “el Padre anhela daros el reino” muestra a la humanidad que el designio divino para todo hombre y mujer es el de que cada uno no sólo tenga abundancia de toda cosa buena, sino también de todo el bien del que pueda beneficiarse en cualquier momento, por cualquier razón, en cualquier lugar. ¿Qué es, entonces, lo que tenemos que temer, excepto el miedo mismo?.
Jesús dijo: «Yo he venido para que tengan vida y para que la tengan más abundante»9. [Juan 10:10] Este es el mensaje del Verbo de Dios a toda Vida. ¿Por qué entonces, los hombres permiten que se les prive de los dones y de las gracias celestiales por medio del miedo y de otras vibraciones negativas que acosan al subconsciente colectivo de la raza?.
Si me permiten parafrasear a uno de sus poetas: «Yo dibujé un círculo y lo excluí a Él, Él dibujo un círculo y me incluyó en él»10.[Edwin Markham “Outwitted”] Quisiera señalar el hecho de que su Yo Divino es el iniciador del yo humano y de que todas las experiencias que ocurren en la vida del hombre tienen el propósito de pulir el “diamante en bruto” de su identidad, a fin de que este bendito diamante pueda colocarse debidamente a plena vista del universo en una montadura apropiada. Refiriéndose a esto Jesús dijo: «Vosotros sois la Luz del mundo. Una ciudad situada en la cima de un monte no puede ocultarse»11. [Mateo 5:14]
Ahora bien, es cierto que las manifestaciones tenebrosas y las vidas infelices e infructuosas que revelan desesperación interna no son adecuadas para ser exhibidas como arquetipos de perfección. Es por esto que el Amado Jesús y los Grandes Maestros son presentados a la conciencia de la humanidad como ejemplos dignos de imitarse. Porque su ejemplo es el de la acción que pone en práctica la Llama del Cristo en pensamientos, palabras y obras.
Sin duda alguna, no es el Plan del Padre privar a ningún hombre de la posibilidad de ir y hacer lo mismo12. [Lucas 10:37] Es el deseo de la Gran Hermandad Blanca dar a conocer que Dios ha usado todos los ejemplos espirituales para inspirar al hombre, revelándole las grandes posibilidades, que en realidad están dentro de él mismo.
Eliminar el miedo es, pues, eliminar la profundamente arraigada resistencia al flujo y a las posibilidades de Luz que se encuentran en el ser del hombre. Eliminar el miedo es un acto de Dios, dado que Dios no lo implantó en el hombre. El miedo fue aceptado por el hombre a través de su ignorancia de la Ley y su incredulidad –a través de una falta de conocimiento de la Ley y de cómo manejar sus muchas facetas. La desesperación se generó en el hombre en momentos en que el Plan Divino o no fue percibido absolutamente o sólo nebulosamente, porque el hombre suponía entonces que estaba solo en el Universo.
En esa disposición de ánimo de persistente soledad, la humanidad escasamente se daba cuenta del verdadero significado de su identidad. Por falta de sintonía con la Deidad, entró en una vibración inferior, la cual, debido a sus conceptos ensombrecidos e ideas lóbregas, no sólo es limitada y auto-limitante, sino que además está llena de elementos de autocompasión.
El acto de sintonizarse con el Padre, la Presencia YO SOY, es el primer paso para desarraigar el miedo. Todos los hombres y mujeres tienen que reconocer que, debido a que en el pasado han pensado equivocadamente, sólo ellos pueden rectificar sus pensamientos y pensar correctamente en el presente.
Ellos han considerado al individuo como el centro del Ser universal. Esto, sin embargo, es verdad sólo parcialmente. Los hombres tienen que considerarse como centrados en Dios, en vez de centrados en el ego, y considerar a Dios, individualizado en la Presencia YO SOY, como el verdadero centro de su ser. Tienen que considerarse a sí mismos como la manifestación y no como la fuente creadora de esta perfección.
No es blasfemia considerar a Dios como centro y origen de la vida, porque la blasfemia está relacionada con la desesperación de la humanidad y con la degradación de la creación de Dios dentro de sí misma. Esta mentalidad trata de negar la creación inmortal, afirmando que el hombre es tan inferior a Dios, que de ninguna manera fue creado a la imagen inmortal13. [Génesis 1:26] Esto contradice las Sagradas Escrituras, y sin embargo, ¿no declaró el Señor en medio de la congregación: “Yo he dicho: vosotros sois dioses; y todos vosotros sois hijos del Altísimo”14? [Salmos 82:6; Juan 10:34]
¿No se dan cuenta, pues, bienaventurados, que al reconocer que el hombre fue hecho a la imagen de Dios y al afirmar el hecho de que el plan de perfección del Padre es diseñado para él, y que la virtud y la abundancia son la debida porción que le corresponde, la humanidad es capaz de escapar de los sentimientos de miedo y carencia?. La abundancia es su herencia divina y encierra en sí la consagración no sólo a las cosas de Dios sino además a los ideales de Dios. De esta forma, la búsqueda de la Vida abundante inspira consagración a la vida divina.
El hombre experimenta miedo a la muerte cuando piensa que ya no formará parte de la gran corriente principal de lo conocido, de lo que en su limitada condición conoce como Vida. Cuando entiende que las experiencias del nacimiento y la muerte no difieren la una de la otra, entonces comprende que, lo que de veras es Vida, no puede morir; entonces entiende que toda experiencia no es más que un mar por el cual el hombre atraviesa hacia mayores oportunidades.

Los hombres no le temen al nacimiento, dado que en general, hasta el momento que ocurre, simplemente no saben con objetividad lo que va a suceder exactamente. La transferencia desde las octavas superiores a una forma física se efectúa sin dolor alguno y sería lo mismo con la partida del hombre del escenario de la vida, si éste estuviera libre del miedo.
La profundidad de los caudales de la sabiduría de Dios15 [Romanos 11:33] no son evidentes para los hombres que tratan de encontrarlas solamente en imágenes idólatras, moldeadas a semejanza suya o a la de sus prójimos. A menudo, la gente elige a un contemporáneo o a una personalidad histórica y la coloca en un pedestal como un ejemplo de virtud. Puede ser una madre, un amigo o un personaje muy conocido.

Si da el caso de que se le descubra un rasgo o característica humana a esta persona, a la que se ha idealizado tanto, los hombres sienten, a veces, que el mundo se les derrumba. Un ídolo caído los conduce a un estado de agobiante desesperación y frustración. Ellos razonan “¿Si este individuo no es bueno, entonces quien es bueno?”. Jesús replicó al hombre que lo llamó Buen Maestro: «¿Por qué me llamas bueno?. Nadie es bueno más que uno, y ése es Dios»16. [Mateo 19:16;17]


Las preguntas y dudas con respecto al prójimo, que surgen de una conmoción insana, crean una acción vibratoria que no fomenta un razonamiento claro. El plan de Dios es disipar el miedo y dar al hombre mayor claridad, confianza y poder espirituales a través de la visión del Cristo como la verdadera identidad de todos los hombres. El Espíritu Santo está a la entrada del corazón de todo hombre, dispuesto a iniciarlo en una mayor y más duradera alegría – la alegría del Ser Eterno.
Ahora bien, la mayoría de ustedes está familiarizado con la construcción de un electroimán simple. Ustedes saben que un núcleo de hierro se enrolla con alambre, por el que pasa una corriente, lo que permite que el campo magnético se extienda en líneas concéntricas de flujo y atraiga objetos muy cerca de la bobina. De igual forma, la vibración del miedo conservado, sostenida o prolongada por un individuo atrae hacia éste el miedo de los demás.
Ha de reconocerse que, cada vez que la conciencia del hombre vuelve sobre la idea del recelo, el miedo, como un factor desconocido, se refuerza de esta forma; porque el magnetismo del miedo está directamente relacionado con el número de veces que la idea temida es enrollada alrededor de la bobina del ser, tal como cada giro de alambre alrededor de la bobina electrónica incrementa el número de vueltas a través de las cuales pasa luego la corriente, reforzando así el poder del imán.
Cuando la humanidad repite continuamente las ideas del recelo o miedo, refuerza el lazo magnético que atrae el objeto de su temor a la órbita de su mundo. Por eso Job declaró: «Porque lo que más temía me sobrevino, y de lo que tenía miedo me acometió»17. [Job 3:25]
¿Cuál será, pues, el resultado de la acción vibratoria de incontables años, días, horas, momentos y vidas de pensamientos y sentimientos erróneos?. A menudo, los recelos se han convertido en galaxias de destrucción dentro del universo del individuo. ¿Cuál es la mejor forma de eliminarlas?. ¿Cuál es la mejor forma de refrenarlas?. ¿Cómo pueden las energías vitales de la vida ser extraídas de ellas y retornadas al corazón del Creador para su repolarización?.
Presten atención, hijos Míos, a las palabras del Iniciador Maitreya, porque Les hablaré de una idea sencilla, que desafortunadamente parece compleja porque los hijos de los hombres prefieren considerarse a sí mismos como adultos maduros. Pero, aunque algunas veces actúan como niños, no siempre pueden encontrar en sus corazones la sencillez necesaria que la Gran Ley requiere de ellos para que “se conviertan en niños pequeños”, para que puedan entrar en el reino eterno.
Por lo tanto, voy a Hablarles de la eficacia de los Decretos –no sólo para eliminar el miedo, sino también para eliminar toda condición desalentadora y despreciativa dentro de la conciencia humana, a la que alguna vez tengan que enfrentarse. Porque la Palabra de Dios es Poder: es el Decreto Divino que el hombre da al unísono con la voz del Eterno, quien proclama la Ley Eterna de su Ser.
Debido a que la densidad humana varía de persona a persona –de tal manera que un individuo puede manifestar un tremendo peso de negación mientras que otro puede estar relativamente cerca de su perfeccionamiento- se dará el caso de que no todos los individuos pueden esperar exactamente los mismos resultados del uso de los métodos espirituales, incluso de aquellos por los Yo abogo. No obstante, todos pueden obtener gran beneficio al dar los Decretos, aun a niveles subconscientes, porque la Luz, que es invocada a través de los Decretos que se dan, penetra hasta el núcleo mismo del ser.
Consideremos ahora los principios básicos para eliminar el miedo. Si la intensidad del miedo está directamente relacionada con el número de vueltas que el objeto de recelo ha dado, entonces, ¿no sería sabio desenrollar cada vuelta de alambre en el polo del ser?. ¡Les pregunto en nombre de Dios!.
Reconozcamos, pues, que por medio del Poder del Espíritu Santo y mediante el uso de pensamientos y sentimientos que están de acuerdo con los Principios Divinos, el hombre es capaz de eliminar la imperfección de siglos y anular esas energías viciadas que nunca fueron parte de la creación de Dios.
El Poder de Dios para la salvación de todo aquel que cree”19 [Romanos 1:15] es maravillosos de contemplar. Cuando el aspirante sincero empieza a ejercer este poder para librarse de esas condiciones limitantes que ha creado en la ceguera de su ignorancia, da una señal a Dios para que Le preste una ayuda en medida extraordinaria a través de esas inteligencias que Él ha nombrado para impartir justicia a la humanidad.
«Venid ahora y deliberemos juntos, dice el Señor: aunque vuestros pecados fueren como la grana, serán blancos como la nieve; aunque fueren rojos como el carmesí, cual lana quedarán»20. [Isaías 1:18]
La idea contenida en esta promesa de la Ley, muestra que a pesar de que los hilos en el vestido del subconsciente de la humanidad estén teñidos con la intensidad de la grana por las energías de la mortal creación errónea, no obstante, por medio del Poder de la Transmutación, la Luz infalible de Dios blanqueará estos hilos y purificará la conciencia hasta que sean más blancos de lo que la humanidad jamás pueda imaginarse en su estado de imperfección.
Entonces, los hombres contemplarán la radiante perfección del Ser, expresada como el vestido sin costura del Cristo Viviente21, [Juan 19:23] que los envuelve con un resplandor cada día mayor a fin de que puedan ocupar sus correspondientes lugares en el Plan Universal como hombres justos, hechos perfectos por el amor22. [Hebreos 12:23]
Por lo tanto, el decretar de acuerdo con el Plan Divino significa producir una renovación de ese momento habitual de perfección que Dios sembró originalmente en el corazón humano. Los Decretos son una magnífica ayuda para reforzar el Poder de la Luz, Vida y Amor, que se encuentra dentro del hombre.
Sé muy bien que muchas persona hoy en día, como en épocas pasadas, tienden un poco a ridiculizar lo que no comprenden completamente. Algunos dirán que no creen en la vana repetición de palabras, especialmente cuando esas palabras son pronunciadas a toda voz, en forma dinámica.
Permítanme decirles, amados Míos, que la Verdad siempre es más extraña que la ficción. Indudablemente, la simple repetición vana de palabras, de por sí, es completamente ineficaz, como Jesús lo enseñó23. [Mateo 6:7] Por lo tanto, la premisa equivocada existe en la mente de aquellos que suponen que el decretar es un acto vanamente repetitivo.
Que los que deseen aprender la Verdad Divina hagan de momento a un lado sus propias ideas, mientras Yo explico, a aquellos que con el propósito de recibir esta Lección estén dispuestos a convertirse en niños pequeños, la importancia de usar en nuestros días los métodos del decretar dinámico.
Que los que así deseen, asuman la responsabilidad kármica de enseñarles a los hombres que el dar Decretos Dinámicos es innecesario. Es cierto que para un número muy reducido de personas, las que debido a ciertas facultades espirituales no requieren de tanta transmutación como otras, dar Decretos Dinámicos no es tan necesario como lo es para aquellos que se encuentran en un estado inferior de evolución. Sin embargo, mientras salden el ciento por ciento de su karma –mientras paguen completamente sus deudas con la vida- ellos, indudablemente, pueden beneficiarse dando los Decretos; porque los Decretos que invocan la Llama Violeta son un método para saldar el karma –para invocar el Fuego Sagrado hasta que se cumpla toda jota y tilde de la Ley del Karma24. [Mateo 5:18]

Es cierto que algunos pueden sentir que el dar Decretos Dinámicos los incomoda al principio, simplemente porque ya han adquirido un hábito de gran quietud en su comunión con Dios. Sin embargo, incluso éstos, si quieren, pueden decidir poner a un lado las demás condiciones y preocupaciones, adquiriendo un beneficio sin igual de los Decretos hechos apropiadamente.


Varios sistemas de meditación yoga ofrecen métodos por medio de los cuales se puede apaciguar la mente del hombre, alcanzando una mayor sintonía con lo Divino. Algunos de estos métodos pueden ser fortuitos cuando los aplica el hombre occidental, dado que realmente requieren de la persona que los emplea una avanzada disciplina mental y espiritual. En cambio, los Decretos son relativamente simples de dominar, una vez que se entienden los principios básicos –y además son mucho más eficaces.
Hay que entender que los Decretos dados sin sentimiento ni pensamiento no producirán la plena perfección a la que están destinados; porque el hombre tiene que tener en su conciencia los modelos correctos de pensamiento y sentimiento que sirven de receptáculos para las energías que él invoca de la Deidad.
Los Decretos formulados de acuerdo con la Ciencia de la Palabra Hablada empiezan con un preámbulo. Estos preámbulos dirigen la atención y las energías del que decreta hacia su Presencia YO SOY (la Individualidad Interna de Dios) y hacia su Santo Yo Crístico (la identidad con Cristo), así como hacia los Seres Cósmicos que han logrado enormes progresos en el Reino de Dios.
Estos preámbulos invocan el máximo beneficio, es decir, invocan la bondad de Dios mediante una súplica hecha a las Jerarquías del Cielo en el nombre de Dios y de su Cristo, para que anclen sus energías y su amor a fin de amplificar, a niveles de casi ilimitada comprensión, la acción del Decreto a medida que se manifiesta en el mundo de tiempo y espacio.
El llamado, dado con fervor y amor, automáticamente invoca las energías de las Huestes Celestiales en beneficio del que da el Decreto y de toda la humanidad. Además los Decretos son una afirmación indudable de la Verdad que la mente del individuo puede seguir hasta llegar a un fin lógico. Y en este caso, es la finalidad del Verbo, de la Palabra que se hizo carne25 [Juan 1:14] por el Poder de la Palabra hablada, es decir, por el Poder de los Decretos. Por Ley Cósmica, las ideas expresadas en palabras tienen que hacerse realidad cuando se dan en el nombre de Dios y con la autoridad de la Llama del Cristo.
Cuando se dan los Decretos, el uso del nombre de Dios, revelado a Moisés como “YO SOY el que YO SOY”26, [Éxodo 3:14] desencadena el Poder del Altísimo para beneficio del que decreta y de todos los que están dentro de su esfera de influencia. Así, el Decreto es imbuido con el Poder de la Palabra, la Palabra hablada “sin la que no se hizo nada de cuanto existe”27. [Juan 1:1-3]
El decreto dado con reverencia, se convierte en un fíat divino y no en una simple habilidad del deseo humano, o en una lucha de mentes dirigidas unas contra otras a través de la habilidad del intelecto humano, el control mental y la hipnosis mental –prácticas que rayan en la magia negra, realmente peligrosas y que no tienen la autorización de la égida Divina.
Algunos preguntarán, ¿cuál es la mejor forma de realizar el propósito del Decreto Divino?. Quizás, dando los Decretos lenta y enfáticamente al principio, hasta que se dominen las cadencias, permitiendo por lo tanto a la mente meditar sobre las bellas ideas contenidas en cada palabra o frase. Una vez absorbido el modelo mental, el centro del corazón puede emplearse para ampliar el concepto y luego, los sentimientos pueden desencadenar la carga de Amor Divino, Vida y Luz que siempre se invocan mediante los Decretos de los Maestros Ascendidos.
Las facultades de la mente y el corazón –especialmente su capacidad para magnetizar las energías curativas del Fuego Sagrado- se desarrollan y expanden a través el uso armonioso de los Decretos. La necesidad de esta mutualidad está expresada en el mandamiento “amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente, y a tu prójimo como a ti mismo”28. [Lucas 10:27] Los Decretos son una expresión dinámica del amor que uno tiene por el Señor, a medida que este amor se confiere a través de todo aspecto y potencial del ser.
El dar los Decretos es siempre para otorgar un beneficio a uno mismo y a su prójimo. La cuestión de “¿quién es mi prójimo?” se ha explicado en incontables parábolas y en escritos maravillosamente inspirados, en los que la humanidad se ha complacido ya por mucho tiempo. Ahora se ha generalizado más el conocimiento de que cualquier persona que cumple con la voluntad de dios es el hermano, la hermana, la madre de toda vida29, [Génesis 4:9] y de quien todos los hombres son hermanos en Dios Padre-Madre.
Las doctrinas de la mayoría de las religiones apoyan la declaración “YO SOY el guardián de mi hermano”30, [Génesis 4:9] y así es como debería ser, si nos damos cuenta de que en realidad toda vida es una sola. El corolario científico de esta Verdad se encuentra en la declaración de Jesús, «cuanto hicisteis al menor de estos mis hermanos, me lo hicisteis a Mí» [a la identidad Crística de todos los hombres] 31 [Mateo 25:40]
Todo Decreto dado en el nombre de Cristo en beneficio de “el menor de estos mis hermanos” bendice al Cristo en todos los seres humanos que componen el Cuerpo del Señor. En verdad, todo lo que bendice una de las manifestaciones del Cristo, bendice todas las manifestaciones del Cristo.
Una vez que la conciencia se expanda suficientemente, los sentimientos se eleven, los pensamientos se espiritualicen y el decreto se transforme en una melodía dentro del corazón y del alma, entonces puede emplearse mayor velocidad para intensificar las vibraciones del aura y del medio ambiente. El incremento de las vibraciones debería guiarse siempre por la voz interna del corazón y nunca por la voluntad humana o por un espíritu de competencia.
Aquellos que están familiarizados con la Ley del Ritmo están conscientes del hecho de que se descarga un gran poder cuando, en una determinada acción muchas personas unen sus energías y sus voces en emisión dinámica. Nosotros sabemos que las antiguas naves de los griegos y de los romanos eran impulsadas por remeros, los que, a ambos lados de la nave, se alternaban remando, siguiendo el mesurado compás del maestro remero.
Sin duda alguna, la destrucción de los muros de Jericó32 [José 6] demostró el poder de los Decretos rítmicos, acompañados del ritual de la circun-ambulación. Demostraciones de masas, multitudes vitoreantes, el ritmo en marcha de un ejército y el compás del tambor de la jungla son ejemplos del uso y del abuso de esta ciencia por parte de la humanidad.
El ritmo de los Decretos es sumamente importante; y las personas que dan estos Decretos más lentamente tiene que tener paciencia consigo mismas, a fin de que, cuando se junten con grupos acostumbrados a un ritmo más rápido, se den cuenta de que un determinado momento habitual fue ya desarrollado por los individuos que, a través de años de dedicación, pueden haber liberado una mayor concentración de energía a través del hábito de decretar y sus invocaciones metódicas.
Es de esperar que la aceleración de la descarga de energía, al hacer uso de estos Decretos, tenga como resultado una cierta sensación de incomodidad en aquel que asiste a los decretos las primeras veces. Esta es una incomodidad que debe soportarse con buen ánimo, porque hasta que el individuo haya vencido este obstáculo, prestando su servicio personal a la vida y dando sus decretos correctamente en su hogar, tiene que estar dispuesto a acompañar a los que han desarrollado mayor facilidad en este arte. No obstante, los que son más idóneos y tienen mayor facilidad, deberían mostrar paciencia, adaptando a veces su compás para beneficio y bienestar del novato.
Sin embargo, amados Míos, consideren lo que pasaría si se les pusiera en una orquesta sinfónica y se les pidiera que toquen un instrumento que no han tocado antes. Si se les pidiera que tocaran en perfecta armonía con esa orquesta, les resultaría imposible hacerlo. Si los dejaran ahí, sería por gracia del director, y se esperaría de ustedes que practicaran hasta que hubieran alcanzado un estado de armonía con el conjunto, en vez de esperar que éste redujera su actividad al cociente del su entendimiento.
Estoy presentando esta Instrucción con el propósito de contactar a los nuevos estudiantes que son atraídos a la Jerarquía por medio de The Summit Lighthouse, y también para iluminar a aquellos que a través de los años han dudado repetidas veces de la eficacia de los Decretos.
Permítanme decir aquí –por ahora y todo el tiempo venidero que proceda a la plena manifestación de la Era de Oro- que los Decretos siempre serán un método sencillo y eficaz para obtener gran gracia de Dios, que ayudan a desenrollar las espirales de negación del alma humana, a librar a la humanidad de los efectos de toda fabricación inadecuada y a establecer permanentemente un sentimiento de armonía dentro de toda corriente de vida. No existen palabras que puedan describir adecuadamente el maravilloso sentimiento de paz, júbilo, libertad y felicidad que se confiere a esos estudiantes avanzados que han dominado la técnica de dar Decretos. Por lo tanto, Yo Maitreya, deseo inspirar a todos los chelas de los Grandes Seres una poderosa esperanza con respecto a su futuro.
Cuando den sus Decretos no sólo rítmica sino también correctamente, irán acumulando para ustedes tesoros en el Cielo33 [Mateo 6:20] y haciendo posible para millones de hombres, atrapados en las corrientes subterráneas de crueles emociones y sentimientos discordantes, escapar y encontrar su libertad. Con pulso acelerado y gran esperanza, ellos, como fugitivos que evaden el muro de Berlín, verán satisfechos finalmente los anhelos de sus almas, gracias a las preciosas ofrendas del corazón de ustedes.
Algunos, indudablemente, a causa de su ignorancia, no estarán de acuerdo con los preceptos del Dios Altísimo y seguramente tampoco con Mis Enseñanzas. Sin embargo, no Me estoy dirigiendo a los que no están dispuestos a ser enseñados. A los que están dispuestos a aceptar las grandes verdades de la Vida, Les digo con las palabras del Cristo: «Porque me has visto, has creído; bienaventurados los que no me vieron y sin embargo creyeron»34. [Juan 20:29]
Hoy Les digo, entonces, que les cuesta muy poco esfuerzo tratar de decretar correcta y fielmente. Por consiguiente, los insto a que traten de entender el significado de los Decretos y practiquen lo suficiente hasta que tengan la habilidad de establecer, a través de los Decretos, el Poder de Dios en sus mundos como uno de los más afortunados momentos habituales de virtud cósmica.
Esto no sólo dará por resultado que se librarán del miedo y de su consiguiente preocupación, sino que establecerán tal clima de amor y servicio divinos que les proporcionará una felicidad ilimitada en todos los días por venir. Su transición, ya sea a través de ese velo que el hombre llama muerte o entrando directamente en la Radiación de su Ascensión a una mayor Luz, se llevará a cabo con mayor facilidad si manifiestan elevada su sintonía a través del Poder de sus Decretos.
¿Cuál es la diferencia entre los Decretos y la oración?. Amados Míos, la oración es maravillosa porque por medio de ella, como una comunión con Dios, la gracia del Señor desciende al corazón del que está suplicando. Sin embargo, para una emanación vital del Poder del Todopoderoso, la oración no puede compararse con el Decreto dado con Maestría.
La oración basada en el miedo tiene su origen en una era en que la humanidad aún no estaba en condiciones de comprender las ilaciones de la relación de su alma con su identidad divina. El concepto de un hombre humillándose ante su Dios proviene de su antiguo patrimonio. El pasado, tejido una y otra vez con el olor mohoso de la podredumbre humana, es el registro del descenso del hombre de un estado consciente de la individualidad inmortal al de una individualidad mortal.
La Ciencia de la Palabra Hablada, revelada por los Maestros Ascendidos, devuelve a la humanidad de esta Era el arte olvidado de decretar, que empleaban los hijos de Dios en las primeras Eras de Oro de la historia de la Tierra que antecedieron a la caída tanto de la Atlántida como de Lemuria. La práctica de esta Ciencia les proporcionará el camino de retorno a su destino en la perfección que existía antes de la expulsión del paraíso.
En pocas palabras, los Decretos tienen su premisa en la Ley de Perfección y en el hombre, como el ser amado de Dios, mientras que la oración presupone al hombre en un estado imperfecto –un estado de condenación y confinamiento.
En estos días de la ascendente conciencia de Cristo, cuando la Tierra está pasando por iniciaciones más elevadas, el devoto sincero también extiende sus manos hacia las glorias de la Edad de Oro. La gran emanación de Luz que se desprende cuando se dan los Decretos permite a la humanidad, por la gracia de Dios, poseer aquí y ahora un poder extraordinario para usarlo en su servicio a la mayor Luz de Dios y para manifestar Su reino en la Tierra. Las invocaciones y des Decretos son métodos para emplear el Fuego Sagrado de la energía humana en beneficio de su propia y Sagrada Divinidad.
¿No quieren aceptar este método de liberación para sí mismos?. Vengan entonces como niños pequeños y unan sus voces a las de los coros celestiales que cantan en rítmica armonía: “YO SOY el Señor tu Dios, que te ha sacado de Egipto, del lugar de esclavitud”35. [Éxodo 20:2]

IV
Decretos de corazón, cabeza y mano





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