La ansiedad y los acúfenos



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LA HABITUACIÓN A LOS ACÚFENOS
APAT

Josep Ribas Fernández


INTRODUCCIÓN
APAT Asociación de Personas Afectadas por Tinnitus organiza habitualmente reuniones de autoayuda entre personas afectadas por tinnitus o acúfenos. Las reuniones son conducidas por el psicólogo Sr. Josep Ribas Fernández y los asistentes a las mismas se muestran satisfechos de los resultados obtenidos al participar en dichas reuniones, ya que en ellas se produce un intercambio de informaciones y de experiencias que resultan de gran utilidad para todos ellos.
En esta reuniones se ha hablado reiteradamente de habituación a los acúfenos, término que describe una actitud y unos hábitos de la persona afectada que aun cuando teniendo el acúfeno no lo percibe, y por ello no afecta a la calidad de su vida.
Tanto la Junta Directiva de APAT como el Sr. Josep Ribas estimaron útil y necesario ofrecer a los socios de la Asociación la asistencia a unas reuniones organizadas bajo la forma de conferencias participativas, que tuvieron lugar en los meses de noviembre y diciembre de 2007, y cuyo objetivo fué que los asistentes entendieran lo eficaz que puede ser la habituación, aprendiendo para ello las pautas psicológicas necesarias para convivir con los acúfenos sin que afecten a su vida.
El programa de las reuniones fue el siguiente:
09.11.2007. La ansiedad y los acúfenos.
16.11.2007. La relajación a través de la respiración. La relajación progresiva.
14.12.2007. La autohipnosis.
Con lo expuesto en la primera reunión se pretendió que la persona afectada entienda la naturaleza de su ansiedad y como se genera a consecuencia del acúfeno. En la segunda y en la tercera se presentaron las técnicas que permiten llegar a la habituación. La primera reunión fué una exposición de los temas que se anuncian en el presente texto, con intervención de los asistentes. En las otras dos reuniones la exposición se acompañó de ejercicios prácticos ejecutados por los asistentes, con objeto de aprender a realizar los ejercicios que permiten habituarse al acúfeno. Son de destacar las prácticas de respiración que fueron dirigidas por la Sra. Mercé Noguera especialista en reeducación de la respiración.
El presente texto se refiere exclusivamente a la habituación a los acúfenos, y en el mismo no aparece consideración alguna relativa al diagnóstico y curación de los acúfenos, función reservada a los correspondientes profesionales de la Medicina.
Nada se opone a que la persona afectada acuda a la Medicina con el propósito de obtener un diagnóstico y la consiguiente curación de sus acúfenos y simultáneamente se proponga lograr la habituación a los mismos.
El objetivo de estas reuniones es el de facilitar la máxima información a la persona afectada por acúfenos, y asimismo darle a conocer un conjunto de técnicas para que una vez puestas en práctica pueda llegar a habituarse a su acúfeno, para lo cual deberá seguir el plan de trabajo que se describe más adelante. La simple asistencia a las reuniones puede no ser suficiente para llegar a la habituación, pero con las mismas se habrá mostrado un camino a seguir, al final del cual se encuentra la deseada habituación al acúfeno.

JUSTIFICACIÓN DEL PRESENTE TEXTO

Las reuniones antes descritas han tenido lugar en Barcelona. Nos consta que varias personas afectadas residentes en otras ciudades españolas, estuvieron interesadas en asistir a las mismas pero no pudieron hacerlo por problemas de tiempo y de desplazamiento.


APAT y el Sr. Josep Ribas han preparado este texto para ponerlo a disposición de toda persona interesada en la información aquí contenida, que podrá ser útil para organizar reuniones similares en otras ciudades españolas que podrán beneficiar a otras personas afectadas.
Si tales reuniones se organizan en otras ciudades, no hay duda de que las experiencias que se vayan adquiriendo serán de utilidad para todos, ya que podremos perfeccionar y mejorar el guión de las reuniones para una mayor efectividad en beneficio de todos los afectados por acúfenos.


AGRADECIMIENTOS

La realización de las reuniones llevadas a cabo en Barcelona y la preparación del presente material escrito han sido posibles gracias a la Consellería de Salut de la Generalitat de Catalunya y a la Diputació de Barcelona que han concedido subvenciones que permiten atender los costes de las reuniones, a la totalidad de los miembros de la Junta Directiva de APAT, encabezada por su Presidente Sr. Joan Febrer, que han puesto de su parte cuanto ha sido necesario para poder celebrarlas y a los socios Sres. Enric Bardera y Josep Boronat que han colaborado incondicionalmente en los trabajos de preparación.


Sin estas colaboraciones no hubiéramos podido celebrar las reuniones ni preparar la presente documentación escrita. A todos ellos nuestro agradecimiento.


1. LA ANSIEDAD Y LOS ACÚFENOS
LA HABITUACIÓN
Como ya se ha indicado anteriormente, la habituación es no percibir nuestro acúfeno a pesar de su presencia. Esta definición es tan sencilla y tan clara que no precisa informaciones ni comentarios.
No es la percepción del acúfeno lo que nos perturba, sino el trastorno emotivo que tal percepción nos ocasiona. Habituarse significa que la persona ha alcanzado la misma calidad de vida, o superior, que tenía antes de la aparición del acúfeno.
La mejora de la calidad de vida se explica por el cambio de actitudes y pautas de conducta nuevas que el afectado ha realizado a lo largo del proceso, con lo cual consigue, además de habituarse al acúfeno, disponer de más recursos de afrontamiento ante el estrés en general.

TRATAMIENTO PSICOLÓGICO DE HABITUACIÓN A LOS ACÚFENOS
Cuando la persona afectada observa las molestias producidas por su acúfeno acude, normalmente, al otorrinolaringólogo con la esperanza de que diagnostique el origen de su problema y prescriba las acciones a realizar para su curación. En este texto no nos referimos en ningún momento a las posibles vías de solución del acúfeno consistentes en su curación o eliminación.
Nos referimos tan sólo al tratamiento psicológico con el que se espera que la persona afectada aprenda a convivir con su acúfeno sin que afecte a la calidad de su vida. El tratamiento psicológico es independiente del tratamiento médico y nada se opone a que ambos tratamientos coexistan.
El tratamiento psicológico de los acúfenos incluye las acciones siguientes:


  • Visita a los médicos especialistas.

  • Evaluación del estado de ánimo.

  • Si hay trastorno, prescripción de tratamiento.

  • Estudio de la personalidad.

  • Reestructuración cognitiva.

  • Afrontamiento.

  • Entrenamiento en relajación.

  • Entrenamiento en autohipnosis.

  • Evaluación de los resultados.

  • Seguimiento.

La habituación es un proceso continuo que avanza a medida que se cumplen todas y cada una de las fases del tratamiento psicológico de habituación a los acúfenos. Al final del proceso el acúfeno seguirá existiendo pero no lo percibiremos.


Día tras día serán más y más las horas en las que no nos acordaremos del acúfeno, y poco a poco dejará de ser el centro de nuestro interés, y ello nos permitirá concentrarnos en nuestras actividades diarias y vivir la vida en paz, calma y tranquilidad, en otras palabras, recuperar la calidad de vida perdida por causa del acúfeno.

LA ANSIEDAD
ANSIEDAD. EMOCIONES. MIEDO
La ansiedad es una emoción.
La palabra emoción proviene del latín emoveo, emotum, que significa conmovido, perturbado. La emoción es un impulso involuntario originado como respuesta a los estímulos del ambiente. Induce sentimientos en el ser humano y en los animales y desencadena conductas de reacción automática. La especie humana es considerada capaz de controlar sus emociones de manera consciente (inteligencia emocional).
Los tipos de emociones más comunes son:


  • Miedo: anticipación de una amenaza o peligro.

  • Sorpresa: sobresalto, asombro, desconcierto.

  • Aversión: disgusto, asco.

  • Ira: rabia, enojo, resentimiento, furia, irritabilidad.

  • Alegría: diversión, euforia, gratificación, sensación de bienestar, de seguridad.

  • Tristeza: pena, soledad, pesimismo.

La función del miedo es la protección, y la ansiedad es una emoción asociada al miedo, por lo que podemos deducir que la ansiedad es una emoción asociada al miedo que provoca una respuesta involuntaria y cuya función adaptativa es la protección.



¿CÓMO NOS PROTEGE? ¿CÓMO NOS PREPARA?
La ansiedad nos protege preparando a nuestro organismo para la lucha o para la huida. Ante un peligro, o una situación que percibimos como peligro, la ansiedad prepara nuestro organismo para enfrentarnos al peligro o bien para apartarnos de él lo más rápidamente posible.
Nos prepara provocando en nuestro organismo una serie de procesos dirigidos a aumentar el flujo sanguíneo en el cerebro y en las extremidades. En el cerebro para poder evaluar el posible peligro de forma rápida y eficaz, y en las extremidades para poder huir, en caso necesario, de la situación lo más rápidamente posible.
La ansiedad agudiza nuestros sistemas sensoriales.

BASE BIOLÓGICAS DE LA ANSIEDAD
Los hemisferios cerebrales están recubiertos por una capa de tejido llamada corteza cerebral, que en los humanos es muy sinuosa, lo que permite aumentar la cantidad de corteza cerebral sin aumentar el volumen cerebral (circunvoluciones). Ambos hemisferios están unidos por las comisuras cerebrales, siendo la más grande el cuerpo calloso. En cada hemisferio existen unas fisuras que lo dividen parcialmente en cuatro lóbulos: lóbulo frontal, lóbulo parietal, lóbulo temporal y lóbulo occipital.
El sistema límbico es un circuito de estructuras que rodean el tálamo (límbico significa anillo). Interviene en la regulación del comportamiento motivado (que incluye el miedo, la alimentación, las peleas y el comportamiento sexual). Las principales estructuras que lo componen son: amígdala, hipocampo, corteza cingulada, fornix, septum y cuerpo mamilar.
La amígdala es un núcleo con forma de almendra (amígdala significa almendra) del lóbulo temporal, cuya función es la de detectar cualquier peligro que pueda afectar a la supervivencia del individuo, actuando como el centinela de nuestro organismo.
La corteza cerebral envía a la amígdala una copia de la información sensorial, y ésta decide si el estímulo es amenazador y si se debe responder al mismo con agresividad o con miedo. Los animales que tienen lesionada la amígdala se vuelven mansos. En la amígdala se originan las emociones de miedo y furia, pero no las agradables como alegría o felicidad. Si detecta amenaza envía señales a la corteza para desencadenar la emoción subjetiva interna, y desencadena la expresión externa de la misma.
El sistema nervioso autónomo tiene entre sus funcione la del control de las vísceras: corazón, aparato digestivo, etc. Se divide en dos partes: sistema simpático y sistema parasimpático. Prácticamente todas las vísceras reciben fibras nerviosas simpáticas y parasimpáticas, y estos dos tipos de fibras tienen efectos contrarios. Por ejemplo, el simpático aumenta la frecuencia de los latidos del corazón y la fuerza de su contracción, y el parasimpático los reduce.
Cuando se produce una emoción intensa primordialmente se produce la activación del simpático, que es responsable de los cambios fisiológicos que acompañan a las emociones, como el aumento de la frecuencia cardiaca y de la presión arterial, la sudoración, etc., y además estimula la médula suprarrenal que libera la hormona adrenalina a la sangre. Esta hormona tiene efectos muy parecidos a los de activación simpática, reforzando y completándolos.


CAMBIOS FISIOLÓGICOS QUE PRODUCE LA ANSIEDAD





  • Sudoración.

  • Tensión muscular.

  • Palpitaciones.

  • Taquicardia.

  • Temblor.

  • Molestias en el estómago.

  • Otras molestias gástricas.

  • Dificultades respiratorias: hiperventilación.

  • Sequedad de boca.

  • Dificultades para tragar.

  • Dolores de cabeza.

  • Mareo.

  • Náuseas.

  • Inestabilidad.

¿SON LOS ÚNICOS CAMBIOS PRODUCIDOS POR LA ANSIEDAD?
No, la ansiedad no es solamente una respuesta fisiológica, ya que presenta tres componentes independientes entre sí que pueden darse todos a la vez. Se trata de:


  • Un componente cognitivo.

  • Un componente fisiológico.

  • Un componente motor.

El componente cognitivo presenta las siguientes características:




  • Preocupación.

  • Temor.

  • Inseguridad.

  • Dificultad para decidir.

  • Miedo.

  • Pensamientos negativos sobre uno mismo.

  • Pensamientos negativos sobre nuestra actuación ante los otros.

  • Temor a que se den cuenta de nuestras dificultades.

  • Temor a la pérdida de control.

  • Dificultades para pensar, estudiar, concentrarse, etc.

Las características del componente fisiológico se han descrito anteriormente, y las del componente motor son:




  • Evitación de situaciones temidas.

  • Fumar, comer o beber con exceso.

  • Intranquilidad motora (movimientos repetitivos en piernas o manos, rascarse, etc.).

  • Ir de un lado a otro sin una finalidad concreta.

  • Tartamudear.

  • Llorar.

  • Quedarse paralizado.


RESPUESTA DESADAPTATIVA DE ANSIEDAD

La ansiedad es la respuesta que da nuestro organismo para defendernos de los peligros existentes en nuestro medio ambiente. Es, por tanto, una emoción adaptativa, pero en ocasiones nuestra amígdala se confunde, y esta respuesta de ansiedad no está justificada o es desproporcionada ante la peligrosidad objetiva del estímulo, dando lugar a una falsa alarma. Cuando esta situación se repite de forma recurrente se puede generar un trastorno de ansiedad, y la respuesta se convierte en desadaptativa.


Varios son los modelos que intentan explicar la causa de este fenómeno. No los desarrollamos en este texto por no ser nuestro objetivo. No obstante lo anterior, es importante resaltar que puede existir una predisposición genética que hace que algunas personas sean más vulnerables al estrés y a la ansiedad.


CLASIFICACIÓN DE LOS TRASTORNOS DE ANSIEDAD (D.S.M.-IV)


  • Trastorno de angustia sin agorafobia.

  • Trastorno de angustia con agorafobia.

  • Agorafobia.

  • Fobia específica.

  • Fobia social.

  • Trastorno por estrés postraumático.

  • Trastorno obsesivo compulsivo.

  • Trastorno por estrés agudo.

  • Trastorno de ansiedad generalizado.

  • Trastorno por ansiedad debido a enfermedad médica.

  • Trastorno por ansiedad inducido por sustancias.

  • Trastorno de ansiedad no especificado.

La fobia específica es el miedo a un estímulo en concreto. Se caracteriza por miedo intenso y exagerado al estímulo que no se corresponde con el peligro real que tal estímulo representa, por conductas de evitación o bien por el afrontamiento al estímulo, pero con un elevado grado de ansiedad.


¿Qué son conductas de evitación? Las de una persona afectada que evita aquellas situaciones en las que el estímulo fóbico está presente, o puede estarlo.


EL ATAQUE DE PÁNICO

Está caracterizado por la aparición súbita de síntomas de aprensión, miedo pavoroso o terror, acompañados habitualmente de sensación de muerte inminente.


Los síntomas son:


  • Sensación de asfixia.

  • Presión o dolor en el pecho.

  • El corazón late con fuerza.

  • Pulso acelerado.

  • Vértigo o mareo.

  • Sensación de «falta de aire» o de tener la garganta apretada.

  • Sudoración.

  • Temblar o tiritar.

  • Náuseas.

  • Hormigueo o adormecimientos en las manos o en los pies.

  • Sofocos o escalofríos.

  • Sensación de irrealidad o de estar soñando.

  • Miedo a perder el control, a hacer algo vergonzoso, a estar volviéndose «loco».

  • Miedo a morir.


LA HIPERVENTILACIÓN

Uno de los cambios fisiológicos que produce la ansiedad es un aumento del ritmo respiratorio, lo que provoca un aumento de oxígeno en los pulmones o hiperventilación.


Los síntomas de la hiperventilación, parada de la respiración, mareos, inestabilidad, etc., son interpretados por el sujeto de forma catastrófica.
Esta errónea interpretación produce un aumento de la ansiedad, lo cual va reforzando el proceso hasta llegar a la pérdida de control.


EL ACÚFENO

Se define como la percepción de un sonido sin que exista fuente sonora externa que lo origine. Se trata de un síntoma, no de una enfermedad y no debe ser confundido con alucinaciones auditivas. Puede afectar a uno de los oídos, a los dos o referirse a la cabeza, y percibirse como un tono puro y sencillo o, con más frecuencia, como ruidos complejos (murmullo de mar, chorro de vapor, grillo, timbre, etc.).




LAS EMOCIONES Y EL ACÚFENO

El acúfeno genera en el afectado emociones de:




  • Sorpresa.

  • Miedo.

  • Ansiedad.

  • Culpabilidad.

  • Indefensión.

  • Trastorno emotivo.

  • Depresión.

Ante la falta de soluciones reales para su problema, la persona afectada pone en práctica soluciones erróneas por su cuenta, y adopta conductas desadaptativas que no hacen otra cosa que reforzar el acúfeno y retardar su proceso de habituación.


Entre ellas destacamos las conductas de evitación, la ilusión del control y la búsqueda de relaciones causa/efecto.
Las conductas de evitación reducen a corto plazo la ansiedad al no percibir el acúfeno, pero a medio y largo plazo no hacen otra cosa que perpetuar e incrementar el miedo. Si al miedo se le agregan las conductas de evitación, se produce una fobia al acúfeno, y NO ES POSIBLE LA HABITUACIÓN A ESTÍMULOS FÓBICOS.
La ilusión de control. Existe una creencia errónea según la cual si se está siempre pendiente del acúfeno, éste podrá controlarse. Por el contrario si se deja a su «libre albedrío», éste desbordará y controlará la vida de la persona afectada. Pero realmente lo que sucede es que controla la vida de la persona afectada si está siempre pendiente de su acúfeno. Inclusive en los momentos que no se escucha hay una tendencia a «buscarlo» para confirmar que realmente no se percibe.
Relaciones causa-efecto. Consisten en intentar descubrir qué actuaciones, qué alimentos, qué circunstancias, qué situaciones, etc., provocan, aumentan o disminuyen el acúfeno, creando una falsa esperanza de encontrar un camino por esta vía. A los pocos días las expectativas se derrumban al comprobar que siguiendo el mismo proceso previamente marcado el acúfeno aumenta de intensidad. Todo ello conduce a un aumento de la sensación de indefensión.


SOLUCIÓN CORRECTA

Consiste en el AFRONTAMIENTO (no evitar el silencio) y en el TRATAMIENTO DE LA ANSIEDAD mediante tratamiento farmacológico, técnicas cognitivas, técnicas de relajación y técnicas centradas en la conducta.


Debemos entender por afrontamiento a «plantar cara» al acúfeno, a no evitarlo y a no «escondernos» de él. Las conductas contrarias al afrontamiento suelen ser habituales pero no son recomendables. Entre ellas citamos poner la radio o la música ambiental al llegar a casa, dormir con la ventana abierta para oir el ruido de la calle, acercarse a las fuentes de sonido, etc.
Afrontamiento no es enfrentamiento. No debemos luchar contra nuestro acúfeno, ya que luchar contra un estímulo que no podemos vencer no hace más que alimentar la frustración y incrementar la ansiedad propia de esta situación. No es bueno tampoco aceptarlo de una forma sumisa. No debemos someternos a nuestro acúfeno y dejar que nos marque el ritmo de nuestra vida, ya que esta actitud nos crearía indefensión que es el primer paso del camino hacia la depresión.
Un afrontamiento correcto consiste en una aceptación activa del mismo, es decir, dar la cara a nuestro acúfeno y afrontar el tratamiento de la ansiedad que nos genera.
Tratamiento farmacológico
Para el tratamiento de la ansiedad, los fármacos que más se prescriben son las benzodiacepinas, que son de efecto rápido y actúan básicamente sobre el componente fisiológico de la ansiedad.
Los ansiolíticos mejoran la sintomatología de forma muy notoria, pero no resuelven el problema. Además su uso puede provocar tolerancia a medio plazo; es decir, cada vez hará falta más fármaco para conseguir el mismo efecto. A largo plazo su uso provocará dependencia.
Un tratamiento eficaz debe contemplar los tres componentes de la ansiedad: cognitivo, fisiológico y motor.
El control médico riguroso debe presidir siempre el empleo de fármacos y deben evitarse:


  • La automedicación.

  • El abandono de la medicación por decisión propia.

  • La modificación de las dosis prescritas, ya sea aumentándolas o disminuyéndolas, sin previa consulta médica.



Técnicas cognitivas

Son una serie de técnicas destinadas a conseguir la reestructuración cognitiva del sujeto con el fin de eliminar miedos irracionales, cambiar pensamientos desadaptativos, mejorar la capacidad de afrontamiento ante el estrés y ante los acontecimientos vitales en general. Una información correcta sobre el trastorno suele ser muy útil. Saber lo que nos pasa y porque nos pasa aumenta siempre nuestra sensación de control.



Técnicas de relajación

Son una alternativa natural a los fármacos como tratamiento de los síntomas fisiológicos de la ansiedad, actuando además sobre el componente cognitivo.


Como decía Jacobson, creador de la relajación progresiva, «en un cuerpo relajado no puede haber una mente inquieta».
Al principio y con el fin de mejorar de forma rápida la calidad de vida del afectado, pueden combinarse ambos tratamientos: farmacológico y relajación, pero con su aprendizaje y práctica las técnicas de relajación deben desplazar progresivamente al fármaco.

Técnicas centradas en la conducta

Son técnicas dirigidas a actuar sobre el componente motor de la ansiedad, para corregir aquellas conductas desadaptativas que el sujeto presenta, generalmente las de evitación, y prepararle para la exposición en vivo.


También tienen como objetivo cambiar conductas de riesgo como fumar, comer en exceso, toma de sustancias o conductas sexuales de riesgo.

EFICACIA DE LAS TÉCNICAS DE RELAJACIÓN
Parece claro que entre las técnicas de relajación, las más eficaces para el tratamiento de la ansiedad son:
LA RELAJACIÓN A TRAVÉS DE LA RESPIRACIÓN

LA RELAJACIÓN PROGRESIVA, Y

LA RELAJACIÓN A TRAVÉS DE LA IMAGINACIÓN (AUTOHIPNOSIS)
La relajación a través de la respiración, consiste en respirar mediante nuestro diafragma, que es un músculo que separa el tórax del abdomen y está ubicado en la parte inferior de las costillas. Al inspirar se contrae y desciende, permitiendo que nuestro abdomen se llene de aire, y en la espiración se distiende y al subir provoca la expulsión del aire de nuestros pulmones.
Este tipo de respiración permite que los contenidos del abdomen se desplacen y activen en este movimiento del nervio vago, responsable de la puesta en marcha del sistema nervioso autónomo parasimpático (relajación).
La relajación progresiva consiste en relajar nuestro organismo mediante la aplicación de tensión y posteriormente relajación, a una serie de grupos musculares. Estos ejercicios combinan con los de respiración; al inspirar se tensa el músculo diana, se retiene el aire por unos segundos y se mantiene la tensión en el mismo, y al espirar se saca el aire lentamente y se elimina la tensión.
La autohipnosis es una técnica que tiene por objetivo dejar nuestra mente abierta a las sugestiones, aumentar el efecto de las mismas, y pretende grabar en nuestro inconsciente una serie de imágenes mentales que nos serán muy útiles para reducir la duración del proceso de habituación. Generalmente este efecto se consigue mediante una relajación profunda inducida por medio de la imaginación y de la vivencia interoceptiva de una serie de sensaciones (calor, frio, cansancio, sueño, etc.).


LA PERCEPCIÓN
Es la función psíquica que permite al organismo, a través de los sentidos, recibir, elaborar e interpretar la información que proviene de su entorno. Nos desenvolvemos generalmente en un ambiente lleno de estímulos, pero no todos ellos nos importan por igual, y además el grado de importancia puede variar en función del momento o de la situación.
La atención selecciona los estímulos que en cada momento son relevantes para el organismo, actuando de filtro a fin de evitar el colapso de nuestro sistema cognitivo. Sólo podemos percibir aquello hacia donde dirigimos el foco de nuestra atención.
No es nuestro acúfeno quien capta nuestra atención, sino el miedo y las ideas irracionales que tenemos acerca del mismo. Recordemos que uno de los elemenos del tratamiento psicológico de los acúfenos se refiere a la necesidad de una reestructuración cognitiva.
Hemos de aprender a redirigir nuestra atención. La relajación y la autohipnosis son dos buenas técnicos para conseguirlo.
Sin atención no hay percepción consciente.


2. LA RELAJACIÓN
La relajación es un estado de reposo físico y mental, en el cual nuestros músculos están totalmente distendidos y nuestra mente libre de toda preocupación. Este estado se alcanza con el aprendizaje y la práctica de un conjunto de técnicas, entre las que destacaremos:


  • Relajación a través de la respiración.

  • Relajación progresiva.



LA RESPIRACIÓN
El aparato respiratorio está constituído fundamentalmente por los pulmones, que se localizan en el interior del tórax. Las costillas forman la caja torácica delimitada en su base por el diafragma, el cual es el músculo más importante de los que intervienen en el proceso de la respiración.
El diafragma separa el tórax del abdomen. Al inspirar, el diafragma se contrae y desciende, permitiendo que los pulmones se llenen de aire, y en consecuencia el abdomen se distienda hacia fuera. Al espirar el vientre se mete hacia adentro, y el diafragma se relaja y asciende, lo que provoca la contracción pulmonar y la expulsión del aire al exterior.


Aparato respiratorio
En la inspiración, cuando el diafragma desciende, el tórax aumenta su tamaño, permitiendo que así los pulmones se hinchen realmente, mientras las costillas se levantan y separan entre sí.
En la espiración el diafragma sube, presiona los pulmones y da lugar a que se expulse el aire por las vías respiratorias. En este caso las costillas descienden y su separación se reduce disminuyendo el volumen del tórax.



Inspiración Espiración


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