Juicio por jurado popular


) Estela Mari Olocco de Aubán



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2) Estela Mari Olocco de Aubán, dijo: “Ese día comienzo a trabajar por la mañana, ocho menos cuarto salgo de casa con seguridad, voy a cerrar la puerta, la veo a Lorena que cerraba el portón de su casa, que estaba cerca de la nuestra y de nuestro negocio. Salió en la moto y me saludó, no me esperó, se fue. Abro mi negocio, acomodo las cosas, llegó mi papá, le dije esperá que ya viene mi marido por si hay que llevar algo a La Tordilla. Llega mi marido a las ocho y medía, me preguntó un par de cosas. Le cobro a una persona y veo a mi izquierda que salía Cristian, que salía de la casa con el celular en la mano, me llamó la atención el horario, eran nueve menos diez, habitualmente entraba 9.10, 9.15 o 9.20, por eso me llamó la atención. Entró y me dijo que llamaba a Lorena y no le contestaba el celular. Le digo a Cristian llamá al fijo, y me dice no contesta, escuchá. Le digo qué lástima, recién se va el flaco –así le digo a mi marido- podría haber ido a ver. Pasaron diez minutos, anoto la mercadería faltante. Normalmente ponemos la pava, tomamos mate, ese día no. Cristian empezó a anotar en un talonario las cosas que hacían falta. Luego me llama mi marido por teléfono, no le entendía lo que decía, “la asaltaron a la Lore, la mataron”. Pensé, estará descompuesta. Cristian no me preguntó nada, salió corriendo. Cuando bajaba la ventana él pasó en el auto. El vecino me dice “¿no pensás abrir?”, le digo: “llevame urgente a la farmacia que me habló el flaco que la mataron a la Lore”. Fuimos en el auto de él, estaba el auto de Cristian estacionado. Lo primero que vi es que ella estaba tirada en el baño, no quise tocar nada, mi marido desesperado, sólo atiné a ver qué había pasado. Me esperaba encontrar todo revuelto, pero no, nada, había unos pocos papeles tirados, un shampoo en el suelo que esquivé para no patear, veía todo muy acomodado. Lo veo a Cristian sentado junto a una ventana agarrándose la cabeza, lo agarré, le dije vení, levantate, vamos para afuera, lo fui sacando. Pasando el baño, le pegó a la heladera, había un cartel, le pega un puñete y se lástima y nos quedamos afuera. Recuerdo que empezaron a llegar personas, el señor Cuevas que me había llevado me dijo yo entré. Cuando pasé por la casa de mi hija, el auto no estaba afuera. El portón estaba cerrado. Cuando estábamos en mi negocio y le dije a Cristian la Lore, la Lore, dejó el talonario que tenía y salió corriendo. Luego pasa con el auto y no para. Normalmente al auto lo guardaban dentro del garaje. O sea, el auto no estaba estacionado en la calle, sino lo hubiera visto. No sé a qué hora llegó Bizone con el auto antes del hecho. Luego de la muerte de Lorena no tuve mucha relación con la madre de Bizone. Después del hecho, una señora comentó que unos minutos antes había visto un auto que le parecía que era de Bizone. El llega al negocio llamando por celular, dijo que quería preguntarle a Lorena qué iban a comer al mediodía. Habitualmente como Lorena trabajaba, la comida la hacia la mamá de Bizone, ella le hacía las compras. Anteriormente, 15 días antes, un miércoles salió como de costumbre, había venido tomado y al otro día no fue a trabajar. La llamé a Lorena y le pregunté si Cristian no venía a trabajar, y Lorena me dice “¿qué, no fue?, ya te llamo. Llamó más tarde diciendo que esta descompuesto con vómitos, le dije: “Seguro se emborrachó”. Lo dejé así. Cuando sale de la farmacia pasó y le dije si estaba borracho y me dijo que sí. A la tarde tampoco fue. El viernes tampoco fue. El sábado a las 10:30 hs. aproximadamente cayó y me dice tengo que irme a hacer una serie de análisis. Luego a la tarde no fue tampoco. De esta situación que se emborrachaba, los días después de los miércoles hacía bromas pesadas con los clientes y a mí me molestaba pero no le decía nada, tenia actitudes molestas con los chicos, les decía “vamos putito, vos sos maricón...”. Se lo dije a mi hija, “mira Lorena esto tenés que pararlo, no puede ser”, ella me dijo “hacé lo que tengas que hacer” y me lo aguanté, no lo quería dejar sin trabajo. Entre ellos, la semana siguiente de que pasara esto, ella viene al negocio, se puso al lado de él, él la trataba rebajándole la moral, no sabés hacer nada, ni cocinar. Ese día le dijo no sabés lavar las zapatillas. Ella me dice la próxima vez que venga tarde no le abro la puerta, total con mi trabajo puedo mantener a la J. y a mí. El hacía comentarios, le decía a la madre que “tenga siempre algo listo porque de esa casa cualquier momento nos pegan una patada y nos tenemos que ir”, porque la casa donde vivían era de mi papá. El siempre trataba a las personas haciendo sentir que sos poca cosa. A Arias no lo conozco, no conozco vinculación entre mi yerno y Arias; nunca lo sentí nombrar. Cuando Cristian hablaba por celular, mi marido ya se estaba retirando de nuestro negocio, y se fue a la farmacia. Mi marido ya sabía que Lore no contestaba el teléfono celular. Mi marido fue a la farmacia sabiendo que no respondía el teléfono celular. Conozco a Bizone desde que estaban de novio, se casaron en el año 2003, y de novios estuvieron tres o cuatro años antes. Vi a Lorena ir al trabajo más tarde de lo normal. Cristian había ido a Córdoba a comprar ropa de bebé. Tenían llave de la farmacia ella y Cristian, nadie más. Con esas llaves abrían la puerta del frente, lateral, y demás llavecitas. El día del hecho, él estaba con media barba, pelo seco, lo que no era la costumbre, él salía con el pelo mojado porque tenía mucho pelo y se lo mojaba para poderse peinar. Tenía un jean, buzo, con una mirada como las que tenía cuando salía la noche anterior, ojos enrojecidos, pupilas dilatadas. Nunca vi que se afeitara el entrecejo. Lorena nunca me comentó que se afeitara el entrecejo. Me dijeron después que Bizone se había bañado y afeitado el entrecejo. A mí me causó dolor y risa que hiciera eso justo en ese momento. Cuando yo venía empujándolo a él, vi que en la cama que estaba en la farmacia estaba toda la ropita de bebé acomodada, como si hubiesen vaciado el bolso. Alcancé a ver la chaquetilla de ella ahí arriba. El me comentó que habían llevado un bolso y con el dinero les alcanzó para llenarlo. La ropita estaba como quien da vuelta un bolso y lo vacía. Con posterioridad al hecho me llamó la atención que él no se preocupaba de lo que estaba pasando, nosotros desesperados, hablábamos con la gente, etc. Y me dije cómo puede ser que este tipo no se mueve que le mataron a la mujer, si cuando perdió un perro lo sacó en el diario ofreciendo recompensa. Nos sentíamos vigilados por él, luego le dijimos que pongamos un abogado por todo esto, y él dijo ustedes hagan lo que quieran, son actitudes que nos sacaron de sí, y así siempre fueron pasando las cosas por separados. El siguió saliendo, a los quince días estaba en la confitería. La gente nos comentaba todo, lo vieron. Como ellos nos vigilaban, nosotros también tomamos la misma actitud. Yo estoy levantada habitualmente hasta una y media de la mañana. Escuchábamos la puerta cuando salía. Lorena no sé que hiciese trabajos de jardinería, salvo plantar algún plantín. Bizone no sé. Tenían un jardinero. Alguna vez, esporádicamente él cortaba el césped, no recuerdo haberlo visto usar guantes. Cuando Lorena empezó con la farmacia, recuerdo que le hacían trabajos de refacción, no recuerdo y no sé quiénes eran los albañiles. Esa gente trabajaba para el dueño de la farmacia. Luego se modificó la cerradura de la farmacia, el día después la policía nos llama para que fuéramos a cerrar, y ahí va mi hijo con Cristian. Esa noche nos quedamos preocupados, no sabíamos qué había pasado, con la otra llave. A la otra mañana se cambió el juego de llaves. Esas llaves sólo las teníamos nosotros en mi casa, mi marido y yo. Hubo dos cambios de cerradura. El segundo fue porque nos llama una señora Lorena Lozano, que nos avisa que vio a Cristian que estaba en la farmacia y lo vio que salía con una caja. ¿Cómo, si cambiamos la cerradura y no tiene llave? Como la dejamos sobre el aparador, y ese día que pasó lo de la Lore, me sentía mal vino una amiga, vino Cristian con la nena, me la dejó un ratito, nos quedamos en el dormitorio, y él se fue una media hora, me preguntó si quería que la lleve y le dije dejala un rato más. Ahí relacioné ese momento como que pudo agarrar la llave. La señora dijo ver un auto rojo, mi papá también tiene un auto rojo. Bizone no tiene auto rojo, es azul oscuro. En ese momento el auto no estaba secuestrado por la policía. La señora Lozano me dijo que era en la tarde cuando lo vio. Yo no vi violencia física de Bizone con mi hija, sí verbal y con la gente en general. Siempre menospreciando, “porquería, porque no te arreglás un poco, estás gorda...” En el negocio se dirigía a los niños en esos términos agresivos. En cuanto a algún hecho de violencia con su madre, el sábado siguiente al hecho de Lore, mi marido se va hasta de mi suegro, y viene diciendo que el abuelo se había caído. Cristian escuchó eso y salió para la casa, Paola viene y me comenta. Aparece Susi, mamá de Cristian llorando. Le pregunte qué te pasó y me dice me caí y me quebré. Le digo llamá al Cristian, me dice al Cristian no, no; igual lo llamamos al Cristian. Después yo tenía que ir a ayudar con la nena. Después fuimos con mi cuñada. Nos dimos cuenta que cambió la versión porque Cristian dijo otra cosa. Conozco episodios de violencia entre mi hija y Bizone, navidad o año nuevo, en casa de mi hermano, volviendo a eso de las 5:00 o 5:30 horas de la mañana, pasamos por la casa de Cristian y Lorena, que habían pasado la fiesta en casa de Casal. Estaba Cristian sentado afuera con el otro muchacho tomando afuera, lo saludamos y salimos. Luego llega Lorena llorando que Cristian había peleado, aparece la madre también llorando desesperada, diciendo que Cristian había peleado, había buscado un cuchillo y se fue, la madre gritaba lo va a matar. Nos fuimos para allá, había un revuelo bárbaro. Mi marido lo quiso calmar, se dio vuelta, lo trató mal, con palabras dolientes. Luego dijimos llamemos a la policía, la madre lo quiso calmar, él la agarró y la levantó por el aire, cayó la policía y lo llevaron. Le pregunto a Lorena decime qué pasa, me hace comentario que le dijo a ella que se acueste que él iba a comprar cigarrillos y luego alguien entra y se acuesta con ella, cuando lo ve ella empieza a gritar y el tipo se va, luego cae Cristian y le pegó a este tipo, vuelve y tomó la cuchilla. Lorena usaba la alianza y otro anillo con una piedrita. Lorena los tenía siempre. Ese día ellos almorzaron en su casa y vinieron para la mía, yo estaba sola, mi marido en La Tordilla como de costumbre, los viernes se va a repartir. Eran las 14:30 y no llegaba a comer. Lorena me dice pobre papi, hasta cuándo va a trabajar hasta estas horas. Luego llega mi marido, comió él, nos fuimos al patio, estaban las mandarinas que se caían, a la nena le encantaban, estuvimos todos ahí. Luego Cristian se retiró, quedamos un rato más con Lorena, luego ella se fue porque tenía que bañar la nena, darle de comer, etc. Se fue aproximadamente a las 15:30. Se paró con la vecina de al lado de ella a charlar un rato. Recuerdo que la mama de Bizone me decía que con Cristian se llevaba mal, que él no se llevaba bien con nadie, me decía que no tenía familia, no tengo a nadie. Me dijo después que cuando la nena tuviese dos años me tendré que ir porque no aguanto más esta situación. Yo salgo de mi casa normalmente a las 7:50, 7:55, aproximadamente, porque estoy muy cerca de mi negocio. Acomodo las cosas, levanto las persianas, enseguida llega mi papá. Pero no tengo visión de la casa donde vivía Lorena. Ese día vi porque justo fui a cobrarle a un cliente. Yo no vi que se afeitara el entrecejo normalmente. Sabía que en la farmacia había un policía hasta que fuimos a cerrar. Respecto de la madre de Bizone, nunca me dijo que Cristian le pegara. Verbalmente sí la agredía. Al Sr. Bizone siempre lo vi escribir con la derecha. El vehículo de Bizone era con vidrios polarizados. Como vienen de fábrica, oscuros. No sé si en la farmacia se vendían cordones. No los puedo reconocer. Respecto al bolso, de la Fiscalía me llamaron a declarar, me lo pusieron al frente y si lo podía reconocer. La ropa de bebe que vi en la farmacia era como para un bolso no tan grande. Esa ropa estaba sobre la cama, toda apiladita, como si hubieran volcado el bolso, bien apiladita. No desparramado. La ropita que habían comprado la habían comprado en calle Entre Ríos de la ciudad de Córdoba; eso dijo él. Lorena usaba guantes para ir en la moto cuando hacía frío. Cristian me había dicho que tenían dos tarjetas para ir a ver a la noche a Javier Calamaro. La Tarjeta hallada en el bolso que dice “Peluquería Mari Fer”, debe ser la peluquería a que ella iba en Arroyito. El número de celular con nombre Sonia puede ser de la prima. A Cristian lo he visto utilizar la mano izquierda. Cristian, en ese momento, iba al gimnasio y tenía fuerza. El acomodaba cajones con la mano izquierda. Por la gran fuerza que tenía podía hacerlo con una mano o con la otra; para alzar la nena, por ejemplo, la sostenía con la izquierda. Para trabajar o hacer cosas se manejaba con las dos manos. Para mí las cosas halladas en el bolso no son botín de un robo. Para mí esto no fue un robo. Desde un primer momento dije que esto no era un robo. A mí unos años atrás me habían entrado a robar a mi casa y me habían hecho un desastre. Lo único que yo vi desacomodado en la farmacia era la caja registradora y unos pocos papeles. Otra cosa que me llamó la atención es que faltaba la llave de una vitrina de la que ella tenía llave; la policía dijo que estaba abierta. Si era un robo cómo supieron dónde estaba la llave. A Alberto Flores nunca lo había visto personalmente. Después de dos o tres días del hecho, é vino a mi negocio, cuando estoy por cerrar la persiana lo veo, le pregunto qué necesita, me dice ¿Usted no me conoce? Yo soy Alberto Flores, alias Calmao. Me dice que quería hablar con mi marido y conmigo. Mi marido ahí no estaba, lo llamo al celular. Cuelgo, lo llamo a mi hijo que estaba en mi casa, estaba Cristian detrás del mostrador, quedó paralizado, pálido, no pestañaba. El decía mientras no detengan al Calmao no se sabrá quién mató a Lorena. Le llegaban mensajes, un día me dijo “mirá, lo detuvieron al Calmao”. Cuando vino el Calmao, Cristian estaba muy estático, nervioso. Flores dijo que quería que supiéramos que él no tenía nada que ver, que el asesino estaba identificado, que sólo faltaba que lo asumiera. Me pidió (estando presente Bizone) que saliera con él a buscar al asesino de mi hija. Luego nos fuimos a mi casa, Cristian dio media vuelta y se fue. Luego en un reportaje Flores dijo que había estado conmigo y que me había invitado a buscar al asesino de mi hija y que yo no lo había aprovechado. Yo no podía salir a buscar por la calle al asesino como en el lejano oeste, de eso se tiene que encargar la justicia. A Federico Flores lo conocí de vista en el casamiento de mi hija. Ellos buscaban a alguien para poner música. Se tiró un nombre de un tal Lozano, Cristian dijo que conocía a uno que vivía en Tránsito que ponía música, que era Federico Flores. Al otro día dijo que ya lo había hablado y que iba a poner él la música. Después de que el Sr. Flores fue a mi negocio, unos tres meses después, entra alguien muy apurado, estaba Cristian también, yo me voy para atrás y luego sale. Le pregunto a Cristian qué buscaba y me dice nada. Cuando se va se da vuelta y yo veo que es Federico Flores; vi que él salió para el lado de mi casa en contramano por calle Belgrano en bicicleta. Cuando el Calmao fue a mi negocio él ya había salido de preso bajo fianza. Lo del Calmao yo ya lo declaré en la Fiscalía. El Calmao fue a mi negocio unos dos o tres meses después del hecho. Me llamó la atención cuando dijeron de la vitrina abierta porque Lorena me decía que le ponía llave para que los chicos no la tocaran porque se podían cortar. Creo que en esa vitrina estaban los perfumes. Cuando va Flores a mi negocio, estaba yo, Cristian, mi marido y mi hijo. El se dirigió a mi marido y a mí, cuando dijo lo de que el asesino estaba identificado miraba a Cristian. Yo a esta visita de Flores se la comuniqué al Fiscal. Para nosotros todo era lento por la gran desesperación que teníamos. Hablamos con el Fiscal General, nos dijo que todo estaba bien, que teníamos que esperar, que esto era lento. Le dijimos que estaba bien lo que nos decía, que queríamos sacarnos la duda. El Fiscal de Arroyito siempre lo entendió de esta manera, como padres desesperados, no de manera agresiva. Yo tomé las palabras del Calmao, pensando ¿cómo voy a salir a la calle a buscar a quien? Nosotros buscamos al Dr. Gramática como abogado, lo conocimos por el Dr. Bernardi. El nos lo recomendó como que era un penalista. (Se le exhiben a la testigo las fotos de fs. 322 y 324) “La vitrina es la que yo hice mención anteriormente y los anillos son el cintillo y el anillo de mi hija. No pude ver si la caja registradora estaba violentada o abierta simplemente. Lo que sé es que era una caja común. Yo no he visto después si la caja había sido violentada o simplemente estaba abierta. La caja era similar a la que tenemos nosotros en nuestro negocio. Lorena llegaba con la moto, entraba por la puerta de atrás y luego abría sus ventanas que tenían rejas plegadizas. Cuando llegaba, entraba por la puerta del costado, luego abría sus ventanas y después iba a cerrar la puerta del costado. Luego ya salía y entraba por la puerta del frente; a eso lo comentó un par de veces. Entre que entraba y hasta que abría la puerta del frente podían pasar 5 o 10 minutos”.

3) Alejandro Damián Aubán, dijo: "Cuando sucedió el hecho yo estaba estudiando en Córdoba. Un amigo me avisa lo que había pasado, llegué a Arroyito alrededor de la 13:30. Ese sábado estuvimos en el velorio, el domingo en el sepelio. Luego a la tarde me llama la policía que teníamos que cerrar el local, le pregunto a mi mama cómo hago, me comenta que Bizone tenía dos juegos de llaves. Entramos a la farmacia, voy a la parte de adelante, Bizone va a la parte donde estaba la computadora. Luego recorrí un poco la farmacia, me llamó la atención que en los muebles de la farmacia había cadenitas y anillos que no se habían llevado. En la parte de atrás había un equipo de música, lo veo a Bizone, se agacha, le pregunto si buscaba algo, me dice que sólo se fijaba si había algo raro. Le hace una broma a los policías como que se habían llevado pastillas de viagra para hacer una joda esa noche. El lunes me entero por mi tío Daniel Aubán que un chico había encontrado un bolso en Córdoba con pertenencias de mi hermana y quería devolverlas. Luego organizamos el tema de la búsqueda de ese bolso. El lunes por la tarde vamos a cambiar las cerraduras. Cuando llega el bolso vemos que efectivamente era el de Lorena. Luego llega Bizone a mi casa, me dice de las pastillas que se dio cuenta que faltaban. Luego, a la noche le comentamos a Bizone del bolso que había aparecido. Me llama mi tío diciéndome que lo había llamado por teléfono la persona que había encontrado el bolso, lo llama y él me avisa a mí. Se comunica primero con nosotros, no con la policía. Yo le aviso a mi hermana y ella habla con su novio, y habla a la policía para que la acompañen a buscarlo. Recuerdo que tenía sus pertenencias y un guante. Un solo guante. En ese momento yo vivía en Córdoba. La relación de Bizone con mi hermana parecía una relación normal; ella nunca me comentó que pasara nada; sí la personalidad de él era conflictiva. Yo me lo encontraba en el boliche o bares alcoholizado, y le recriminaba esa conducta. Cuando estábamos en casa tenía agresiones verbales con mi hermana y con mucha gente, conmigo también. A la una y media de la tarde me entero lo que pasó. Noté un cambio de actitud en él, nunca lo vi interesado de ir a la policía o a la Fiscalía a averiguar. No nos preguntaba nada. Se le pregunto si quería participar como querellante y dijo que no. En el velorio no se lo vio llorar. El y mi hermana tenían un jardinero, en alguna ocasión lo he visto cortar el pasto pero generalmente lo hacía el jardinero. Nunca lo vi con guantes cortar el pasto. Cuando ingresan a la farmacia, Bizone hace un comentario del viagra; había un faltante. Había un espacio. Era lo único que faltaba en principio, a simple vista. Todos los estantes tenían medicamentos; sólo faltaba en esa parte. Los demás medicamentos estaban dentro de todo ordenado, en los otros mostradores había algunas cosas caídas, había un par de envases de shampoo caídos, pero en general no había desorden. Luego de ese domingo a las llaves me las quedé yo. Al día siguiente fui a cambiar la cerradura. No había otro juego, el que tenía mi hermana, que nunca apareció, y la copia que tenía yo. Después del cambio de cerradura nosotros, en casa, nos quedamos con las llaves. Luego hubo otro cambio de cerradura porque una amiga de mis padres, recuerdo que se llamaba Lorena, no sé el apellido, comentó que lo había visto salir a él con una caja. Nos llamó la atención porque nosotros solos teníamos la llave, por eso la cambiamos. Esto fue después del primer cambio de cerradura, ya no había policías (consigna). Respecto del bolso que aparece en Córdoba, el policía que va con mi hermana le mostró lo que había adentro y ahí vio un guante. Yo con mi hermana tenía buena relación, sólo que ella era reservada y yo también, no hablábamos cosas íntimas. Nunca me enteré de agresión física. Sí que ella le comentaba a mi mama de que él salía por la noche. No recuerdo específicamente haberlo visto con guantes cortar el pasto. A Arias no lo conozco. No sé si tenía relación con Bizone. Para mí no sé si tuvo participación en este hecho. Para eso estamos acá. Bizone tenía conocimiento del tema de compra y venta de las cosas de la farmacia. Bizone supongo que puede haber sabido de faltantes en la farmacia, él iba a veces. La verdad que por el tipo de pastilla que es (viagra) y la forma que me hizo el comentario en ese momento, Bizone sabía que estaban ahí. Respecto a los perfumes, no sé si sabría dónde estaban".

4) Sonia Carina Aubán, dijo: "Mi relación con Lorena fue disminuyendo cuando se puso de novia con Bizone. Cuando empezaron a salir yo notaba actitudes que me molestaban, como la trataba. Al principio nos encontrábamos en boliches con amigos comunes. Se burlaba diciéndome “vas a ver cómo me voy con tu prima esta noche”. Cuando termina la noche, nos íbamos a ir juntas y ella decidió irse con él. “Te acordás lo que te decía de tu prima, viste que me la iba a coger”. Luego se fue alejando del grupo. Estando casada fue menos la relación. Cuando la visitaba en la casa, siempre estaba él, nunca nos dejaba solas, siempre vigilaba. Cuando venía a mi casa siempre era con él. Me decía pasá por la farmacia así charlamos tranquilas. En relación al hecho, ese día yo estaba en Córdoba, me llamaron por teléfono, un conocido, me dijeron que había tenido un accidente, que posiblemente le habían robado y ese día me volví a Arroyito. Cuando llegué de Córdoba ya estaban sacando el cuerpo de la farmacia. De la relación entre ellos, violencia verbal había todo el tiempo, la descalificaba. En un cumpleaños, tenía una bebé en brazo y le pidió que le sirva en el plato y el tiró la carne en el plato. Y después siempre descalificándola, -no sabe cocinar, no lava-, ese tipo de comentarios siempre hacía. Una amiga en común me contaba que cuando estudiaba en Córdoba tenia miedo, porque él la controlaba o la perseguía. Estaba todo el tiempo controlada, ni siquiera podía bajar al kiosco tranquila porque si llamaba él por teléfono y no lo atendía él se enojaba. Mi hijo es ahijado de Lorena. Yo estoy separada. El padre de mi hijo se juntaba con Cristian a comer asados. A mi nene justo le tocaba ese día la visita y no quería ir, porque él le decía “cara de teta o pelotudito”, entonces él no quería ir. No quería estar con él. Esto fue antes y después de la muerte de Lorena. Después del hecho recibía comentarios que salía siempre, antes y después del hecho. Yo no tenía ningún trato con Bizone ni antes ni después del hecho. Sólo una vez después que lo encontré en el boliche que estaba alcoholizado".

5) Estela Maris Bizone, dijo: "Mi mamá vivía con ellos, por eso yo iba todos los días. Ella le cuidaba la nena. Yo estaba siempre con ellos. Nunca supe de peleas o mala relación entre Lorena y Cristian. Siempre nos juntábamos a comer y esas cosas. El no la trataba mal, él es así, a mí también me dice cosas, pero él es así, tiene ese modo, siempre está haciendo chistes. De tratar mal no, si decía algo lo decía de otra forma. De decirme “flaca”, qué se yo, nada para que uno se sienta herido, como para decir “mirá cómo me trata mi hermano”. Yo me entero del hecho, mi esposo ese día había entrado a trabajar, él era remisero, tipo 6:30 o 7:00 horas, yo dormía con mi nene, en una casa de doble piso. Sentí que alguien había golpeado fuerte la puerta, -la casa de calle Sarmiento-, mi nene siempre dormía con nosotros. Voy a ver quién era y veo que era mi hermano, me decía me mataron a Lorena, estaba desesperado. Me pedía que fuera a la casa por mi mamá. Lo llamé a mi esposo, intenté llamarlo a mi papá para avisarle. Después me fui para la casa de ellos. Esto fue entre las 9:00 o 9:30 horas. Llamé a un teléfono celular, de mi marido y también a mi papa. Mi hermano vino directamente, no llamó por teléfono antes. Me pidió que fuera a mi casa por mi mamá para que estuviera con la nena. Mi mamá estaba enferma, por si se enteraba, para que yo me quedara con la nena. Incluso mi mama se sorprendió que yo fuera temprano a su casa. Me insistía preguntándome qué había pasado. Cuando llegué a su casa, le dije a mi mamá que entraron a robar a la farmacia y que habían golpeado a Lorena. Nadie me llamó antes de que mi hermano llegue a mi casa. No recuerdo que me hayan llamado antes. No recuerdo haber declarado a la policía esto antes. Cuando Bizone llegó a mi casa, no había vecinos. El día antes del hecho nosotros estuvimos con él comiendo un asado hasta la 01:00 hs. aproximadamente, y después nos fuimos. Sí, cenando con ellos. Estaban Cristian, Lorena, mi mamá, mi esposo, mi nene y yo. Cuando me fui esa noche, no sé si él salió. Estuve luego en el velatorio. A Arias no lo conozco, lo conocí ayer cuando pasaron una foto de acá. Ahora recuerdo que fue como se me leyó. Mi esposo llegó tarde, sólo llevé a mi nene, mi esposo se bañó y después fuimos, y ellos ya habían comido. Cuando llegamos, estaban en la mesa con el televisor prendido, Lorena estaba con J. y yo fui con ella. Cristian invitó a tomar algo a mi esposo y media hora o cuarenta minutos después nos fuimos. No sé si Lorena se bañó esa noche. Mi hermano tenía costumbre de comer asados con amigos los miércoles y después salir. No sé si a Lorena le molestaba esto, no me dijo nunca nada, le molestaba más a mi mamá que a Lorena. Si me lo hubiera hecho a mí me hubiese molestado, pero Lorena no era así. Esa mañana del hecho mi hermano estuvo diez minutos más o menos, llamé a mi esposo, a mi papá, cambié a mi nene y salimos. Las salidas eran eventuales, no siempre. Mi mama le decía por ahí, tipo comentarios “no salgas”. La vecina Boero está pegada a mi casa. Es ama de casa. No sé qué hace en el día. El no podía ni hablar, me pedía que me fuera rápido a la casa por mi mamá, yo no le pregunté más. Le dije ¿qué pasó?; me dijo “no sé, no sé, la mataron a Lorena”. Me fui y me quedé en la casa toda la mañana. A la mañana o a la siesta empecé a escuchar los comentarios que supuestamente habían entrado a robar. Yo sé por mi mamá que a Lorena no le molestaba que saliera, a veces se molestaba un ratito y después se amigaban. No, no le molestaba".




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