Ix jornadas de Jóvenes Investigadores Instituto de Investigaciones Gino Germani , y de Noviembre de 2017



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IX Jornadas de Jóvenes Investigadores

Instituto de Investigaciones Gino Germani

1, 2 y 3 de Noviembre de 2017

Anna Sonetti

Universidad Ca' Foscari de Venezia

annasonetti@gmail.com

Maestria sobre las Migraciones “Fenomeni migratori e trasformazioni sociali”, Universidad Ca' Foscari de Venezia


EJE 1 - Migraciones: identitades/alteridades

El idioma como medio de discrimación.

Una investigación sobre los adultos inmigrantes que aprenden una lengua como segunda lengua”

Palabras clave: idioma, aprendijaze, derechos, acogida



Introducción

La investigación nació en el marco del proyecto LLP - “Languages as means of social inclusion” subvencionado por la UE que involucró diferentes agencias de formación pública y asociaciones privadas de Italia, Francia, Alemania, Turquía y Chipre.

El objetivo fue identificar los aspectos sustanciales de una práctica didáctica como es la enseñanza de la segunda lengua como forma de inclusión a los migrantes, a través del relevamiento de lo que los estudiante y los profesores necesitan para que sea una práctica exitosa.

En particular reflexionamos sobre las siguientes preguntas: conocer la segunda lengua ¿es una prueba real de la integración del migrante en la sociedad que lo recibe ? Teniendo en cuenta que las

estrategias de adquisición de la lengua cambian de individuo a individuo: lo que los estudiantes necesitan ¿ puede considerarse objetivo o subjectivo? La enseñanza de un idioma ¿ puede ser impartido según un axioma fijo y absoluto? Y, los flujos migratorios ¿ tienen siempre la mismas características?



El target de la investigación estaba conformado por adultos inmigrantes que están aprendiendo una segunda lengua en el país de residencia. La facilitadoras linguisticas entrevistaron algunos de sus alumnos de cursos de idioma, valorando la confianza que ellas tenían con ellos, por un total de 13 estudiantes (8 mujeres y 5 hombres entre 16 y 60 años), de los cuales 3 fueron entrevistados en Francia y 10 en Italia. Al final se incluyó también la entrevista de una facilitadora para enfrentar el tema desde otro punto de vista. Los entrevistados eran todos adultos inmigrantes que estuvieran aprendiendo una L2. Países de proveniencia: Venezuela, España, Marruecos, Senegal, China, Rusia, Rumania, Polonia.
Premisas metodológicas

...el sentimiento de finitud es el sentimiento de tener solamente una vida. Pero para esto están las historias: para multiplicar la vida, para relacionarla con su infinidad. Son naves para cruzar fronteras. Ellas alivian el sentimiento de finitud porque pueden representar aquello que no existe más, aquello que está en otro lado y aquello que es posible solamente en el reino de la fantasía, y porque muestran los nexos de cada cosa que es narrada con otras múltiples cosas. Pero sobre todo por esto: porque narrar es poner en común una historia con otros y narrando, aun sin negarlos, superamos las fronteras que delimitan nuestra singularidad...

(Jeldowski, 2000)

¿Qué podemos hacer para mejorar nuestro trabajo como facilitadores linguísticos? ¿Cómo podemos estimular el proceso natural de aprendizaje/adquisición de una segunda lengua?.

Podemos encontrar las respuestas a estas preguntas sólo si nos detenemos a escuchar las verdaderas necesidades de los alumnos a partir de sus propias palabras. Por este motivo decidimos desarrollar esta investigación: para darle un aliento a la sociedad italiana futura, conformada por una masa heterogénea, por un lado, de individuos que provienen de todo el mundo pero hermanada, por el otro, por factores de precariedad y movilidad laboral y, por lo tanto, de un creciente sentimiento de inseguridad personal con respecto a las instituciones; una masa cargada de un gran impulso para cambiar las reglas que, por muchos años, han regulado la convivencia civil, la cultura mayoritaria y las relaciones interpersonales. Citando a Barthes en Los mitos de hoy: ''la ciencia va derecho y veloz por su camino, pero las representaciones colectivas no le siguen el paso, están siglos atrasadas, se mantienen estancadas y en el error a causa del poder, de los grandes medios y de los valores del orden” (Barthes, 2005)

Nuestra investigación fue desarrollada a través del método de las entrevistas del tipo cualitativo, con guión semi-estructurada o abierta, dependiendo de las necesidades a las que cada situación particular atendiese (número de personas involucradas, usuarios, relación entre los hablantes, etc...) de modo que se subrayase la especificidad que cada individuo le da a la propia experiencia de migración. Las variables (situación familiar, habitacional, económica, psicológica...) que intervienen para influenciar cada experiencia de vida son numerosas y a menudo se combinan de distintas formas, llegando a asumir cada una una intensidad graduada dependiendo de la situación examinada.

Las entrevistas fueron realizadas en Italia y en Francia y llevadas a cabo por distintas personas que organizan (como voluntarias o profesionalmente) cursos de segunda lengua para adultos inmigrantes.



Los entrevistadores fueron formados y acompañados, durante su trabajo, por una coordinadora que les proporcionó el guión de la entrevista, los ayudó con las metodologías de suministro y los apoyó al momento de la transcripción de las entrevistas. Cada entrevistador transmitió a través de sus propias elecciones (decidiendo si seguir o no el guión, de orientar el relato en modo narrativo o cualitativo, etc) algo importante de su propia personalidad y de su propia relación con el entrevistado, cuestión que hemos intentado respetar del modo más auténtico posible.

Recolectamos relatos de vida individuales partiendo del presupuesto que “la narración se ubica siempre al interior de una relación comunicativa que involucra a quien narra y a quien escucha” (Bachtin, 1975)

Creemos, de hecho, que en la narración se desarrolla un intercambio de informaciones, de historias, que trascienden la individualidad propia e integran las vivencias personales dentro de una historia colectiva. Por otro lado, cada individuo, con la acción de relatar, desea “que el destinatario reconozca su propia existencia” (Jedlowki, 2000). Las personas entrevistadas son “sujetos y no objeto de historias, de búsqueda de sentido y conexiones de sentido” (Chiaretti, 2005).

De acuerdo con estos presupuestos, la entrevista abierta o semi-estructurada responsabiliza a quien la ejecuta y a quien la narra, funcionando como un espejo que reproduce la realidad con todos sus matices.

En este tipo de investigación no es importante describir el target (en cuanto número, género, profesión y título) sino relatar los testimonios, las experiencias de vida a través de las palabras de los entrevistados, que son el centro de la escucha y del análisis posterior. Desarrollando este tipo de entrevistas, por un lado, las personas pueden hablar libremente sin tener que elegir entre una serie de respuestas brindadas que el entrevistador ya eligió previamente para ellos -como en los métodos de investigación cuantitativa y, por el otro, tampoco la narración sufre interrupciones drásticas debidas a la lectura de un guión preestablecido y rígido -como en las entrevistas estructuradas-, dando como resultado la restitución de un texto auténtico complejo.

Luego de haber leído las entrevistas, he desarrollado un trabajo de tipo paradigmático para encontrar conexiones y categorías de análisis, aplicando una lectura contextual, ya que prescindir del contexto reduciría drásticamente la profundidad de la narración y su valor de relato individual y único.

Alberto Melucci, conocido sociólogo italiano defensor de la entrevista cualitativa afirmaba:
la necesidad de calidad tiene origen, en efecto, en las modalidades diversas con las que nos referimos a las relaciones sociales contemporáneas con respecto a aquellas típicas de la sociedad moderna (…) Los individuos son dotados de recursos para concebirse a sí mismos y para actuar como sujetos autónomos de acción. Esto le da a la experiencia individual un rol y un valor muy importantes: de aquí nace la atención hacia la dimensión experiencial del individuo particular que no puede ser afrontada en términos cognoscitivos solamente con las herramientas de la investigación cuantitativa, y lleva entonces a la necesidad de adoptar métodos de tipo cualitativo.

(Melucci, 1998)


Núcleos temáticos de las entrevistas

Los núcleos temáticos corresponden a las áreas de interés de las entrevistas y representan los ámbitos de vida que consideramos indicativos para encuadrar la personalidad de cada entrevistado, de los cuales he individuado diez: motivo del recorrido migratorio, título de estudio obtenido, impulso contingente para la partida, relación con el país de proveniencia, relaciones con la red migratoria y con la comunidad, relaciones con la comunidad mayoritaria, relación con la lengua madre o con la Segunda Lengua, participación en el curso de lengua L2, episodios de racismo.


Análisis y reflexiones

Motivo del recorrido migratorio: para todos los entrevistados, la búsqueda de un trabajo y/o la reunión con el núcleo familiar representan la motivación para la elección del proyecto migratorio. Mejorar la propia calidad de vida y la de la propia familia que ha quedado en el país de origen también. Pero también la satisfacción de aspiraciones personales. Casi todos parten porque tienen o un familiar o un amigo que ya se embarcaron en el recorrido migratorio y les ha hablado bien de la experiencia, proponiéndoles a veces un trabajo, hospedaje, ayuda. Adama dice que su hermano mayor - “el que viene antes que él”- “fue a España, estuvo tres años allí y cuando volvió a casa le dijo que en Europa había muchas cosas hermosas y que había vuelto con mucho dinero. Le dijo que había mucho trabajo y mucho dinero allí”.

Título de estudio: La mayor parte de los entrevistados posee un título de estudio medio-alto (secundario, universitario o maestría). Sobre 12 entrevistados 3 no tienen título de escuela secundaria de segundo grado, 2 no respondieron y el resto completaron al menos los estudios superiores.

Impulso para partir: Algunos de los entrevistados partieron luego de una oferta de trabajo ventajosa para ellos o para un miembro de su familia (Andrei y Helena, en Polonia hay también una agencia que ayuda a las personas a conseguir trabajo en Francia). La mayoría partieron porque tenían o un familiar o un amigo ya viviendo en Italia. Esta información es muy importante porque nos hace entender cuan importantes son las redes migratorias, es decir los lazos de parentesco o familiares que se trasforman en un nexo entre el emigrante y el país de proveniencia, son el impulso, el sostén y toda la ayuda que quien lleva a cabo el recorrido migratorio puede encontrar en el país de llegada, el cual a menudo no tiene servicios o infraestructura adecuadas para recibir a los inmigrantes (como podemos deducir al analizar nuestras entrevistas).

Esta reflexión es muy importante porque nos ayuda a desacreditar toda categorización de matiz racista que relaciona una nacionalidad con una tipología de empleo o de ocupación deshonesta: cuántas veces hemos escuchado decir “los africanos trabajan en la agricultura porque son más resistentes al calor” o bien “los árabes abren negocios porque son muy buenos en el comercio” y “los hombres del Este trabajan en los bosques porque el ambiente les resulta similar al de su país de proveniencia”. Los inmigrantes encuentran trabajo en determinados sectores porque tienen un pariente, un amigo o un amigo de un amigo que trabaja en ese mismo sector y, de este modo, se crean las redes.



Relación con el país de proveniencia: todos los entrevistados mostraron una postura nostálgica con respecto al país de proveniencia, aun cuando las condiciones de vida actuales fueran buenas. Las palabras de Javier nos explican claramente sus sentimientos respecto del país de proveniencia y nos dan también algunas indicaciones sobre el universo lingüístico de cada ser humano: Javier dice, cuando habla de la convivencia con su amigo francés que lo hospeda, que “está muy contento de vivir conmigo, está contento de tener compañía, para poder hablar de su trabajo, tenemos muchos intercambios, hablamos siempre en francés salvo cuando se trata de algo muy importante o muy emocionante o que es muy personal para mí; en ese caso hablamos en español, para no dar lugar a la confusión”

Relaciones con la familia: la familia es el sostén para todos, también cuando emigró, representa para todos la única certeza, cuando está lejos es el impulso para resistir incluso condiciones de vida no del todo favorables, para continuar el proyecto migratorio para poder mandar dinero a quien ha quedado en el país natal, Papa, uno de los entrevistados, dice que “la madre es su primer motivación. Entonces, si mientras trabaja piensa en su mamá, tiene aun más ganas de trabajar, siente la necesidad de hacer algo por ella”.

Relaciones con la red migratoria y con la comunidad: todos los entrevistados mantienen estrechos lazos con la comunidad nacional, quien es en sí misma también una ayuda, pero que a veces representa también la única red de relaciones amistosas que el inmigrante mantiene (8 de 12 declaran tener vínculos solo con personas de la misma nacionalidad más allá del trabajo o del curso de idioma; 2 dicen tener relación con sus empleadores y con su familia, en el caso de trabajos de cuidado de personas; solamente 2 tienen amigos en la comunidad hospedante conocidos a través de la propia ocupación o de un familiar).

En algunas localidades la comunidad nacional cuenta con muchos individuos y en este caso satisface todas las necesidades relacionales de los inmigrantes; en otros casos la comunidad no es muy numerosa y a veces el sujeto puede sentirse solo y desarrollar sentimientos de malestar, como subraya el sociólogo Sayad en su estudio sobre la inmigración (Sayad, 1999).



Relaciones con la comunidad mayoritaria: 10 de 12 nos cuentan que no se sienten particularmente acogidos por o involucrados con las comunidades locales. Papa dice que “en la empresa donde trabaja tiene amigos, pero generalmente en Santa Croce tiene sólo amigos senegaleses, en cambio cuando sale de Santa Croce y, por ejemplo, va a Viareggio, se encuentra con muchos amigos italianos”. En Viareggio se divierte mucho con “gente muy abierta” y dice también, hablando de Italia, que “no hay integración, se dio cuenta la primera vez que fue a un bar y vio a los albaneses por un lado, a los senegaleses por el otro y a los italianos por el suyo: para él esto no es normal”. Helena, sin embargo, nos dice que “tiene algunos amigos pero no se siente involucrada en la comunidad local”.

Relación con la lengua madre y la L2: para todos la lengua madre es la lengua de los afectos y del ámbito familiar. Para muchos es también la del ámbito de amistades. Para todos la L2 es la lengua laboral. Sólo algunos pocos usan la L2 con su familia, y aun así, solamente en ocasiones particulares. Sólo una persona usa la L2 casi exclusivamente en cada ámbito de su vida (Javier).

Participación en el curso de lengua L2, por qué motivos y relación con la L2: todas las personas que entrevistamos han manifestado la necesidad de aprender la L2 para poder encontrar un trabajo mejor, para comunicarse con las personas en su espacio de trabajo o para tener más instrumentos para vivir en el nuevo país. Algunos conocían dicha lengua antes de partir (3 de 12 entrevistados), pero la mayoría la aprendió ya estando en el país de residencia, viviendo, trabajando, conversando con las personas...Solo una persona entre todas las entrevistadas empezó a participar de un curso de L2 cuando recién llegó a Italia, los otros iniciaron la cursada gracias a un amigo o un pariente, para mejorar su competencia lingüística (8 de 12). Adama dice que “después de haber perdido el trabajo fui a la escuela porque me daba vergüenza no hablar bien el idioma. Yo sabía hablar bien francés, pero italiano no, hablaba poco”.

Algunos no habían hecho un curso de lengua con anterioridad y ahora se ven obligados a realizarlo para poder obtener la certificación de nivel A2 necesaria para el permiso de residencia a largo plazo en Italia. Carolina dice que “está un poco preocupada por el examen Clis” porque para ella es importante aprender bien italiano, ya que quisiera traer a su hija de 14 años y le gustaría poder ayudarla en la escuela y en su adaptación a Italia “¿cómo va a hacer mi hija si su mamá no habla bien italiano?”. En su opinión es importante saber hablar italiano para vivir aquí, para poder comunicarse con las personas y con sus empleadores.



También Katia trabaja para una familia italiana y dice que a su empleador le molesta mucho cuando habla en ruso “el señor es muy exigente con K. e insiste en que debe mejorar su italiano, enojándose cuando la escucha hablar o leer en ruso”. Katia ahora está cursando dos talleres de lengua italiana al mismo tiempo y “para mejorar su italiano hace ejercicios de gramática todos los días, escribe mensajes y emails y, con Alberto, mira la televisión: los noticieros son un poco difíciles pero los sigue viendo y, de todos modos, sus programas favoritos son Tempesta d'amore, Beautiful y Walker Texas Ranger”.

Para todos el curso de lengua es una oportunidad para aprender la L2 y para hacer amistades.

Con respecto a la opinión propia sobre los cursos, todos los entrevistados están satisfechos de las lecciones que han cursado, sobretodo cuando encuentran docentes disponibles a ellos. Adama dice que los docentes de la asociación “lo ayudaron mucho a él y a sus compañeros porque hablan mucho...es necesario preguntar para saber, para aprender. Cuando pregunta algo los docentes se lo explican todo de modo muy claro. Son docentes disponibles. De este modo es fácil entender”.

Papa cuenta que cuando su hermana lo acompañó a la escuela de Santa Croce sull'Arno se sintió “como si estuviera en familia porque tuvo una docente, que se llama Roberta, que era excelente, fue ella quien le generó las ganas de volver a la escuela...”. Cuando fue a la clase de Ludovica “fue la que más maravillosa le pareció. Ella le dio el coraje de continuar. Cuando se encuentra con gente por la calle que aprendieron italiano, por ejemplo en la empresa, todos dicen que entiende bien y él responde que fue a la escuela”.

Zahra dice que Franca es más que una docente, para ellos “es una amiga”, afirmación que también sostiene su compañera del curso, María, quien afirma que “la profesora es muy capaz y que el curso es muy bueno”.

Todos los entrevistados están de acuerdo en el hecho de los cursos de lengua L2 son muy importantes, sobre todo para encontrar un buen trabajo, que está bien que sean gratuitos pero que a veces las instituciones o los entes privados no los organizan con una frecuencia regular, o que duran poco tiempo (en Italia), mientras que en Francia los entrevistados están satisfechos también en cuanto a la duración y los tiempos de los cursos.

Todos los entrevistados que viven en Italia, y uno en Francia, dicen haber establecido una relación muy estrecha con sus docentes de lengua: un lazo de confianza basado en un intercambio paritario. El ambiente de los cursos es, para todos, acogedor (a veces más, a veces menos, como subraya Katia en su entrevista, depende de los cursos y de los docentes que uno encuentra), mientras que los problemas aparecen luego en el exterior “sin embargo cuando sale de la escuela tiene problemas para hablar el idioma, porque cuando saluda las personas no le responden y esto es negativo para él” dice Adama “porque nosotros los necesitamos a ustedes, ya que cuando no hablás un idioma no lo podés aprender”. Adama va a la escuela para aprender, pero para aprender necesita que la gente responda.

Episodios de racismo: Algunos de los entrevistados nos contaron específicos casos de racismo:

1° Adama contó que una vez, después de haberse mudado, estaba frente a su casa con un auto y un señor le dijo “ustedes no tienen que vivir acá” Adama: “¿por qué?” el señor: “la gente como ustedes tiene que vivir lejos de acá porque no hay gente de color acá, ¡váyanse, váyanse de acá!”. Este episodio “le hizo muy mal pero entendió, porque hay personas que son abiertas y hay personas que son cerradas”. Adama sabe que tiene que superar siempre nuevos desafíos para seguir adelante. Extraña a su familia: sale, vive bien, pero acá no puede tener todo lo que tenía en Senegal, como ir a la mezquita, rezar de noche, hay cosas de su religión que extraña mucho porque no puede hacerlas acá...no tiene el derecho de hacerlas “por ejemplo no se pueden tocar en la mezquita los versos del Corán”. Para adama “el ritmo de la vida es veloz, cambió...”

2° Reporto este testimonio que Katia nos contó generosamente. Una vez Katia estaba en su habitación descansando y leyendo una novela en ruso, cuando Alberto entró (después de haber tocado y pidiendo permiso más de una vez, obviamente) y al verla leer algo que no era en italiano se enojó muchísimo, le arrancó el libro de las manos y lo tiró al piso, partiéndolo a la mitad. Katia está preocupada todavía porque ese libro se lo había prestado su amiga ucraniana, la que le había encontrado ese trabajo...

El pensamiento agresivo y eurocéntrico que subsiste en nuestro universo, junto con la ignorancia que conlleva, se extiende a un nivel tal de prepotencia que permite pensar que es posible privar a un individuo de su lengua madre y de la libertad de utilizarla en los momentos de descanso y los contextos de la vida privada.

3° Luigi terminó la escuela media en China y quisiera continuar sus estudios en la escuela superior, el istituto de arte, pero el presidente de la escuela de Prato le dijo que “es demasiado grande para inscribirse”.

4° Finalmente quisiera recordar que dos mujeres que trabajan cuidando personas en familias italianas, cocinando, lavando los platos y la ropa, ocupándose de la casa y de nuestros ancianos enfermos, hablan de sus propios empleadores llamándolos “el Señor” o “la Señora”: creo que esto nos tiene que hacer reflexionar mucho sobre la relación que se instaura entre los sujetos involucrados y su representación (y auto-representación) del extranjero.




Algunos relatos de vida de estudiantes adultos de la investigación

Adama

de Ludovica Briola

Adama no va a bailar porque no le gusta mucho bailar, porque ama ir a bailar con su novia; no tiene novia entonces no va a ningún lado, se queda en casa. Adama conoció a Papa en la escuela de Roberta en el 2009, aprendió con el el idioma. Adama es senegalés, tiene 30 años. Antes de venir a Italia estaba en Senegal, iba a la escuela. Hizo siete años de escuela.

Quería seguir en la escuela, pero cuando perdió a su mamá la dejó, porque ella la pagaba. Luego fue a formarse como mecánico para trabajar, porque la vida era un poco dura, nadie en su familia trabajaba, su hermana estaba en la Universidad. Después buscó trabajar para poder seguir adelante porque la pérdida de su mamá era difícil, porque él era el más chico de la familia y su vida cambió a partir de eso, desde que perdió a su mamá, que era todo para él, que le dio tanto, que estaba siempre con él... aun cuando salía con chicas su mamá lo ayudaba a comprarles un anillo... Su mamá siempre intentaba darle la felicidad, hacer las cosas correctas, le enseñó también a no agachar la cabeza, a mirar a las personas a los ojos, a decir las cosas correctas, a ser siempre sincero, a no dañar a nadie... también a decir siempre lo que piensa. Cinco años después, cuando su hermana terminó la Universidad y empezó a trabajar, le dijo a Adama que volviera a la escuela para aprender el idioma inglés.

Fue a la Seekolk University, en Dakar, para aprender inglés. Estuvo allí seis meses, porque tenía ganas de ir a Inglaterra o a Estados Unidos. Le habría gustado irse allí porque esos dos países le gustaban. Mientras tanto su hermano, “el que viene antes que él” fue a España, estuvo tres años allí y cuando volvió a casa le dijo que en Europa hay muchas cosas bellas y que volvió con mucho dinero. Le dijo que hay mucho trabajo y que hay mucho dinero...esto lo hizo reflexionar...de olvidarse de Estados Unidos o Inglaterra, y lo hizo tomar la decisión de ir a Europa, por eso su hermana le dijo que fuera a Alemania. Le dieron una visa turística, se tomó el avión para venir aquí a Italia, para luego ir a Alemania. Llegó a Italia en el 2008. Dakar-Madrid-Pisa. Cuando llegó la familia que lo hospedaba le dijo que se quedara acá para buscar trabajo sin ir a Alemania. Su hermana le dijo que hiciera lo que él quisiera y considerase mejor para él y el le dijo que se iba a quedar acá, porque era lo mismo ir a trabajar a Alemania que acá. Lo hizo. Se quedó en Italia para trabajar. Trabajó. Se sintió cómodo. En una semana encontró trabajo. Trabajó con el papá de su amigo en Revet. Trabajó un año en Pontedera, sin ir a la escuela. Después de haber perdido el trabajo fue a la escuela porque le daba vergüenza no hablar bien el idioma. Sabía hablar bien francés pero italiano no, lo hablaba poco.



Sus padres son peul. Hay muchos grupos étnicos en Senegal, peul, djola, serere. Él es peul, habla peul. Está también el wolof, que es el idioma más hablado, pero cuando van a la escuela aprenden francés, tienen que hablarlo todos. Cuando fue a la escuela se encontró con personas que tenían ganas de enseñarle sus propios idiomas y eso le gustó. Se sentía bien, porque cuando pedía una cosa era como hablar con su hermana, porque ellos le daban cosas bellísimas explicándole las cosas claramente.

Curso el primer año con Roberta, ahora el segundo año lo cursa con Ludovica. Ella los ayudó mucho a él y a sus compañeros porque hablan mucho... es necesario preguntar para saber, para aprender. Cuando pregunta algo las docentes le explican todo claramente. Son disponibles. Así es fácil aprender. A él le gusta mucho ir a la escuela, cada semana siente la emoción de ir a la escuela porque se siente bien, porque cuando está con la maestra se divierte y le gusta hablar con ella, porque lo ayuda a aprender mejor el idioma; mientras que cuando sale de la escuela tiene problemas para hablar el idioma, porque cuando saluda las personas no le responden y esto es algo negativo para él, porque “nosotros los necesitamos a ustedes porque cuando no hablás un idioma no lo podés aprender”.

Una vez, después de haberse mudado, estaba frente a su casa con un auto y un señor le dijo “ustedes no tienen que vivir acá” Adama: “¿por qué?” el señor: “la gente como ustedes tiene que vivir lejos de acá porque no hay gente de color acá, ¡váyanse, váyanse de acá!”.

Este episodio le hizo muy mal pero entendió, porque hay personas que son abiertas y hay personas que son cerradas. Adama sabe que tiene que superar siempre nuevos desafíos para seguir adelante. Extraña a su familia: sale, vive bien, pero acá no puede tener todo lo que tenía en Senegal, como ir a la mezquita, rezar de noche, hay cosas de su religión que extraña mucho porque no puede hacerlas acá...no tiene el derecho de hacerlas por ejemplo no se pueden tocar en la mezquita los versos del Corán. Para adama el ritmo de la vida es veloz, cambió porque tiene turnos cambiantes de trabajo, a veces trabaja a la mañana, otras veces a la tarde, a veces a la noche. Para él es difícil porque cada día tiene que rezar cinco plegarias: una a las cinco de la mañana, una a las 13, una a las 17, otra a las 19 y sus horarios cambian todas las semanas. Es difícil porque cuando trabaja a la mañana tiene que levantarse antes para poder rezar.

Su sueño es ayudar a las personas que perdieron a sus padres porque él conoce ese dolor. Él sabe lo que se siente porque perdió a sus padres. Su hermana es como una segunda madres para él. Sus sobrinos le dan fuerza y alegría. Italia lo hizo crecer mucho, aprendió tantas cosas bellas, pero también tantas otras negativas y hizo aquí cosas que no hacía en Senegal. Ahora hace todo solo: cocina, lava la ropa, y esto lo hizo crecer mucho porque piensa que no es correcto no hacer nada y estar sentado en el sillón. Hace siempre todo lo que necesita hacer.

Seguirá adelante con esta experiencia que lo hizo crecer. No sabe qué hará en el futuro. Tiene ganas de hacer tantas cosas en su país para no viajar más como hizo él, porque no es fácil estar lejos de la familia. Tenemos que estar cerca, ayudarnos para seguir adelante.

Katia

de Marianna di Rosa

El ambiente del Centro Donna es muy acogedor, de hecho nos acomodamos en unos silloncitos alrededor de una pequeña mesa. Parece que está en casa y saca la computadora porque nos quiere mostrar las fotos de sus hijas, de sus nietos, de sus amigas.

Katia tiene 45 años y dos hijas: Olga, la mayor, tiene 23 años mientras Kristina sólo tiene 21. Dos hermosísimas chicas rubias que, dice K., salieron al padre en todo. El inombrable hombre se quedó en Rusia, un alegre y amistoso alcohólico con el que se casó K. cuando tenía solo 22 años. Kristina fue la primera en llegar a Italia, logrando obtener los documentos gracias a su trabajo como au pair para una familia pudiente romana. El contacto lo obtuvo de Svetlana, una querida amiga de K. Pero esta es otra historia.

K. llegó en mayo del 2011, “en una semana se cumple un año” precisa. Hace un año K. sube a un autobús maltrecho, sola, y en tres días llega a Italia, gastando una cifra que aun le duele: cuesta caro el viaje si no tenés documentos. Le gusta vivir en Italia, está contenta de haber dejado Rusia, que ya demasiado la había hecho sufrir.

Sólo un mes después de haber llegado K. comienza a trabajar para el “Señor Alberto”, llamado también “mi señor”, en un tono un poco irónico pero al mismo tiempo cargado de afecto. Alberto vive en una casa de campo de tres pisos donde vive también la hija con su marido y sus dos niños. El señor es muy exigente con K. e insiste en que debe mejorar su italiano, enojándose cuando la escucha hablar o leer en ruso. Una vez Katia estaba en su habitación descansando y leyendo una novela en ruso, cuando Alberto entró (después de haber tocado y pidiendo permiso más de una vez, obviamente) y al verla leer algo que no era en italiano se enojó muchísimo, le arrancó el libro de las manos y lo tiró al piso, partiéndolo a la mitad. Katia está preocupada todavía porque ese libro se lo había prestado su amiga ucraniana, la que le había encontrado ese trabajo. Cuando K. llegó a la casa de campo todavía estaba su amiga trabajando para Alberto y le hacía de intérprete, además de explicarle el trabajo.

En la casa de su señor K. tiene una vida completamente distinta a la que tenía en Rusia, pero está mucho mejor porque la casa le gusta y tiene su día de descanso garantizado y también el suficiente tiempo para ella y para visitar a sus hijas. En su ciudad de origen, en Graz, trabajaba como cajera y empleada en un pequeño emporio y no tenía un segundo libre para estar con las hijas o para pensar en ella misma. Sus proyectos para el futuro son más que legítimos: legalizar su situación y tener una mayor estabilidad para poder ayudar mejor a sus hijas.

Toda su familia es rusa y entre ellos hablan en su propio idioma, pero también a veces, en Italia, sucede que se habla en italiano, si hay alguien que no habla ruso. K. está divorciada desde hace mucho tiempo y está feliz. La separación de su marido fue muy difícil porque el alcohol lo había vuelto cada vez más agresivo y la amenazaba de muerte cada vez que K. intentaba irse. Cuando el marido puso sus manos sobre sus hijas entonces K. encontró toda su fortaleza, tomó sus cosas y las de sus hijas y dejó su casa, la que había comprado para ella su familia, dado que su hombre sólo sabía hundir sus lamentos sobre la desocupación en alcohol.

Habiéndose mudado a la casa de su amiga Svetlana que ya estaba en Italia desde hacía mucho tiempo, se siente renacer de inmediato. Allí ayuda a la madre de Svetlana, una abuelita muy dulce que necesita cuidado y atención pero que muere un mes después de la mudanza de K. y de sus hijas. Entonces no se siente cómoda, por una cuestión de principios, quedándose como huésped en la casa de su amiga y quisiera pagarle un alquiler. Sveltana se niega y le propone, si tiene ganas, ayudar a su hermano que está en la cárcel: llevarle víveres, medicinas, hacerlo hablar un poco.

Cumplida su pena, el hermano de Svetlana está listo para volver a casa, justamente donde vive K. Cuando le preguntamos por qué motivo fue condenado K. nos responde rápidamente: “¡asesino, asesino!”. K., para evitar vivir con otro hombre de dudosos principios, encuentra un pequeño departamento para ella y sus dos hijas. En el nuevo barrio conoce a Jiuri: alto, morocho, fuerte, bellísimo y con el inicia una relación estupenda: él es el hombre de su vida y el perfecto padre para sus hijas. Luego de seis meses J. no vuelve a casa y, a juzgar por los llamados preocupados de los colegas, no había ido siquiera a su oficina esa mañana. Ese día K. recorre toda la ciudad para luego encontrar a J. a la noche, en la morgue. Mientras nos lo relata K. no logra contener las lágrimas. Él era la única razón por la cual no había respondido aun la invitación de Svetlana de venir a Italia.

Durante aproximadamente un año K. ahorra dinero para ella y para las hijas para organizar su partida hacia el país extranjero. La hija menor se va primero, logrando obtener una beca para aprender italiano, de hecho su madre nos muestra orgullosa la foto de Kristina con el diploma A2 de italiano en la mano. Kristina encuentra trabajo rápidamente, gracias a su conocimiento del idioma, en la casa de una familia que la la regulariza inmediatamente. En marzo llega Olga porque no le renovaron el contrato en la agencia de viajes donde trabajaba y encuentra trabajo como servicio doméstico de limpieza con una familia muy rica que tiene una casa con pileta en el Lago de Bracciano. Sin embargo, de documentos no se habla.

Pocos meses después llega también K., escapando de todos esos lugares y olores que le recuerdan demasiado a J. Cada una de ellas vive con una familia distinta pero los domingos logran juntarse, casi siempre.

K. vive en los suburbios y el italiano domina su vida cotidiana, también porque de no ser así Alberto se enoja. Cada tanto se encuentra con su amiga Svetlana y hablan en su idioma. Además, K. permaneció en contacto con muchas personas queridas que viven en Rusia, entre las cuales se encuentra la hija de J., a la que ayuda mandándole dinero para los estudios. Mantener el contacto no es difícil gracias a la red social rusa y a un pen-drive con internet en oferta. No se olvida jamás de leerse el diario online en ruso, para mantenerse al día.

Para mejorar su italiano hace ejercicios de gramática todos los días, escribe mensajes, emails y, con Alberto, mira la televisión: los noticieros son un poco difíciles pero continua viéndolos y, de todos modos, sus programas preferidos son Tempesta d'amore, Beautiful e Walker Texas Ranger. Leer libros en italiano le resulta aun más innatural pero ya tiene un contacto con el italiano escrito gracias a las historias que le lee al nieto de Alberto cuando se va a dormir.

Sus conocimientos de italiano son básicos (encuadrables en un nivel A2 para el oral y el escrito, un poco menos para la parte de comprensión) pero en continua evolución. Cuando llegó a Italia K. no sabía hablar una sola palabra, por eso debió recurrir a las traducciones de su amiga que trabajaba con Alberto antes que ella. Ahora, por el contrario, logra incluso hablar por teléfono, pero sólo sobre cuestiones fáciles como qué comprar, qué boletas pagar y otras cuestiones relacionadas a la vida de todos los días. Escribir, en cambio, escribe muy poco, los ejercicios para el curso de italiano o como máximo la lista de las compras. K. querría realmente entender mejor pero tiene sus propias razones para señalar sus dificultades cuando quien le enseña le habla con cadencia y con un léxico un poco dialectal.

Contemporáneamente K. asiste a dos cursos del mismo nivel en los que se alternan clases de mera gramática con lecciones frontales con lecciones totalmente informales: uno en el Centro Donna y otro en la parroquia. También su hija. Olga aprendió italiano gracias a la parroquia del barrio donde vive: está cerca y es gratis. Olga aprendió más rápido y ya habla muy bien porque está acostumbrada a estudiar, también idiomas, conocía también el inglés.

K. subraya la importancia de asistir a cursos de italiano, aun si los temas tratados son los mismos y los métodos también porque se dio cuenta que le gusta mucho la repetición. Además, en cuanto puede, hace ejercicios de gramática y se relee bastante, para memorizarlos.

A pesar de que al inicio de nuestra charla Katia nos dijo que era muy tímida y que no sabía casi hablar italiano, logró contarnos su historia con muchísimos particulares y matices afectivos. Si bien la ayudamos a expresarse no ponemos en duda el hecho de que, al final de cuentas, Katia nos comunicó todo lo que nos quiso comunicar.



Helena

di François Depardon

Helena tiene 23 años y viene de Polonia. Su familia está compuesta por su madre y sus seis hermanas, su padre tiene dos hermanos y cuatro hermanas. La madre es ama de casa y el padre trabaja en las minas de carbón. Helena se egresó de la escuela superior en Polonia y estudió un poco para ser peluquera pero después dejó los estudios a los 20 años, ahora plancha y cose en una ONG.

Eligió emigrar porque en Polonia había poquísimas posibilidades de trabajo sea para ella que par su marido, eligieron Francia porque al marido le habían ofrecido un trabajo como fisioterapeuta para la Cruz Roja. Helena dice que en Polonia hay una agencia que ayuda a las personas a encontrar trabajo en Francia. Ella y su marido ahorraron dinero antes de irse, y llegaron juntos, como pareja, gracias al contrato de trabajo de su marido. Se fue para estar con su marido pero también para encontrar un buen trabajo. Vinieron en autobús. El viaje duró 36 horas, cuando llegaron algunos amigos los ayudaron a orientarse los primeros días. El empleador de su marido les consiguió un departamento por tres meses mientras buscaban uno todo para ellos. Ahora también ella trabaja, plancha y cose para una ONG. No tiene auto, usan la de un amigo cada tanto, cuando la necesitan, se mueve con medios públicos o con la bicicleta.

En general comemos comida polaca pero cada tanto pruebo la comida francesa, también para ejercitarme con el idioma, leer o escuchar francés”. Helena es testigo de Gehová. La vida aquí le parece más tranquila, no fue difícil para ella adaptarse al nuevo estilo de vida. Fue a conocer París con el marido.

Helena estudió francés por cuatro años en la escuela, y cursó talleres de lengua especiales, por un año, antes de partir. Para ella el curso de francés en el que participa está bien hecho, el horario está bien. Usa el idioma francés en el trabajo y durante las clases pero habla polaco en su casa, le gusta cocinar e intenta leer las recetas en francés.

Conoció amigos en el trabajo o a través de amigos de su marido, organizan a menudo cenas en su casa o van al restorán con los colegas. Prefiere mirar películas en su casa que ir al cine. Helena dice que no hay asociaciones polacas donde ella vive, tiene amigos franceses pero no se siente muy involucrada en la comunidad local. Extraña mucho a su familia que está aun en Polonia porque no la ve seguido, intenta ir a Polonia al menos una vez al año.



En su opinión las diferencias más relevantes entre la comunidad francesa y la polaca son las físicas, el resto no es tan distinto, solo que los franceses son más ricos.

Para ella es más fácil encontrar trabajo aquí y la vida es económicamente más facil, el welfare es muy bueno, el lado negativo es que se siente un poco excluida de su familia y no se siente muy integrada aquí todavía. En Francia quisiera encontrar un buen trabajo y comprar una casa, quizás en un futuro tener hijos. Le gustaría mucho tener a su familia más cerca.

Entrevista de grupo

de Anna Sonetti

María: viene de Venezuela, tiene unos cincuenta años y llegó a Prato hace once meses para encontrarse con sus dos hijas que vivían aquí. María quiso reunirse con su familia. Ahora no trabaja pero le gustaría encontrar trabajo, por eso estudia el idioma italiano. En Venezuela terminó la escuela superior y cursó por un tiempo un curso de administración en la Universidad, hizo cursos de computación, de diseño... pero después dejó todo porque ya estaba trabajando, trabajaba en la oficina de administración de una gran compañía, un grupo agro-industrial. María está muy satisfecha del curso de italiano del que está participando, en su opinión es muy bueno. María llegó hace poco y no sabía que ahora, de acuerdo con la nueva normativa italiana, es necesario tener una certificación lingüística de al menos un nivel A2 para tener el permiso de permanencia a largo plazo, lo descubrió cursando el taller. Para ella la dificultad mayor en hablar italiano es el uso del verbo essere (ser) que es muy distinto (en los usos con respecto al español) y lograr no mezclar L2 y lengua madre: a menudo le sale un buen mix con el que logra comunicarse de todos modos y expresarse muy bien. Cursando el taller adquirió mayor confianza y ahora está mejorando muy velozmente.

Zahra: llegó hace casi 13 años de Marruecos para encontrarse ccon el marido que ya estaba acá. Tiene orígenes bereberos, habla el idioma berebero, el árabe y un poco de francés. Poco más de 40 años. No estudió en Marruecos y trabajó en muchos lugares desde que llegó a Italia, pero en negro: niñera, cuidadora de perros, un poco de todo. Quisiera encontrar un trabajo mejor, por eso decidió cursar un taller de lengua italiana, pero también para hablar mejor (más correctamente) italiano. Vio el volante del curso de italiano fuera de las escuelas y decidió cursarlo. El curso comenzó el 26 de marzo y dice que Franca es más que una docente, para ellos es una Amiga, es abierta y en la clase hay un lindo ambiente, estáb bien (los compañeros del curso están de acuerdo con ella y asienten). Zahra tiene que pasar el test Clis de nivel A2 para obtener un documento de permanencia a largo plazo en Italia. Espera lograrlo pero para ella es muy difícil escribir en italiano. Zahra cree que el hecho de tener que obtener una certificación de competencia lingüística para tener un permiso de permanencia a largo plazo es algo un poco injusto porque hay muchas personas (como ella) que no saben escribir bien pero están aquí hace muchos años y para ellos es difícil volver a estudiar; pero piensa que puede ser, para otros, un estímulo para “salir de casa” y cursar un taller de lengua italaina. Zahra quisiera cursar un taller cocina pero ahora cuesta demasiado dinero.

Luigi: está aquí con su hermana Stella. Él tiene 17 años y ella 28. Luigi es curioso y tiene muchas ganas de hablar, mientras que Kelly es reservada y atenta. Luis participa de dos talleres de lengua italiana contemporáneamente: uno en el Ctp de Prato y con la docente Franca; los horarios de los cursos a veces se superponen y él tiene que elegir, hasta que siga el taller de Franca él prefiere cursar este. Para él la dificultad mayor está en escuchar, reconocer las palabras y las oraciones, algunas palabras son muy largas y difíciles de recordar, pero cursar el taller lo ayuda mucho y también escuchar música italiana y ver películas, ahora se siente mucho más seguro.

Para él es importante hablar bien italiano porque cuando va a la questura a renovar el permiso de permanencia tiene que hablar con policías italianos, entonces el italiano es muy útil. Luigi terminó la escuela media en China y quisiera cursar la escuela superior, el instituto de arte, pero el presidente de la escuela de Prato le dijo que “es demasiado grande para inscribirse”. Luigi está muy triste pero dijo que intentará inscribirse de nuevo el año próximo. Le gusta el arte, pintar y dibujar pero también la música.

Luigi no trabaja y no trabajó nunca, y vino aquí para encontrarse con su familia, cree que es importante hablar bien italiano para encontrar un buent rabajo independiente. Luigi todavía no tiene novia, piensa que todavía es demasiado pronto y prefiere concentrarse en el estudio.



Carolina: tiene 35 años, viene de Perú, llegó hace 5 meses, trabaja con una familia de italianos, ancianos. Sus tareas son: limpiar, cocinar “quidare” (que en italiano de vocabulario sería ''cuidar'' pero en español le sale mejor) al señor. Carolina terminó la ecuela superior en Perú. Carolina tiene una óptima competencia del idioma italiano y muchísima energía.

Vino a Italia para trabajar, porque una amiga le hizo escribir una carta de recomendación a una señora italiana. Cursa el taller para tener mejores oportunidades de trabaja para hablar con la gente, porque sin hablar italiano no se puede salir de casa y para ella es difícil también estar en casa porque trabaja con una familia italiana. Está un poco preocupada por la prueba Clis, para ella es importante aprender bien italiano porque quisiera que viniera su hija de 14 años y le gustaría poder ayudarla en la escuela y en su inserción en Italia. “¿Cómo va a hacer mi hija si la mamá no habla italiano?” Para ella es importante saber hablar italiano, para vivir aquí, para comunicarse con las personas y con sus empleadores. El trabajo la ocupa todos los días, mañana y noche. Le gusta cocinar platos de la tradición italiana, ya aprendió el tiramisù, la minestra de pan, el conejo frito y está contenta porque la “señora” (como la llama ella) le enseña recetas.



Jia Jia: tiene 40 años, viene de China, vive en Prato hace 15 qños. Vino a Italia para trabajar. Antes trabajaba siempre, no tenía tiempo para cursar un taller de italiano. Ahora tiene un negocio de ropa en Iolo, en el que vende los vestidos que ella misma diseña, cose y confecciona y quiere aprender mejor italiano para hablar con sus clientes. Antes no hablaba bien italiano, ahora lo hace un poco mejor, dice, desde que cursa este taller, desde el 26 de marzo. También para ella es importante poder hablar bien cuando va a la questura a renovar el permiso de residencia. También ella quisiera cursar un taller para aprender a cocinar.

Elisa: no estudió nunca italiano, está casada, tiene dos hijos, una hija que vive en Prato con ella y cursa el tercer año de la escuela media y un hijo de 15 años que vive en China. Elisa vino a Italia para trabajar, tuvo muchos trabajos: confecciones, en negocios...pero ahora no trabaja. Para Elisa la gramática italiana es demasiado difícil y sobre todo tiene pocas ocasiones para escuchar hablar italiano, solo durante las lecciones de Franca. Habla italiano solo en el curso, en los otros ámbitos de su vida usa el chino. Elisa se siente más confiada con las habilidades escritas en L2, pero para ella es difícil escuchar y hablar.

Sabrina: Sabrina ahora no trabaja, está casada y tiene 2 hijos que viven en China; el más grande de 20 años quisiera venir a Italia pero todavía está estudiando. Sabrina vivió por dos años en Sicilia antes de venir a Prato y le gustó mucho Sicilia.

Entrevista a una facilitadora lingüística

Franca

de Anna Sonetti

Franca es una facilitadora lingüística con mucha experiencia y carisma. Instauró con sus alumnos una relación basada en la confianza y en la estima recíprocas. Franca está muy preocupada por los alumnos suyos que tienen que pasar el examen Clis (nivel A2) para pedir un permiso de permanencia a largo plazo en Italia.

Con respecto a la certificación de competencia lingüística en L2 para la solicitud de permiso de permanencia a largo plazo, Franca no comparte la idea de tener que hacer un examen de lengua italiana, porque como ya nos hizo notar Zahra, muchas personas hablan muy bien pero no tienen la lecto-escritura, no saben leer y escribir bien en italiano, pero quizás viven aquí desde hace 20 años, sus hijos están aquí, toda su familia está aquí, toda su vida está aquí y ahora no tienen el derecho de tener un permiso de permanencia a largo plazo porque no tienen la certificación lingüística. Además Franca dice que de acuerdo con los exámenes para la certificación hechos por varias Universidades, no son del todo adecuados para un cierto target de estudiantes (por ejemplo los de este curso): lo que viene encuadrado como nivel A2 para la comunicación oral no se corresponde para nada con la real competencia de un alumno medio en L2. El nivel A2-Cils es muy alto, presupone competencias muy específicas, de hecho fue realizado para estudiantes europeos universitarios, entonces tiene un target muy específico, con características de un inmigrante que llega a Italia para trabajar.
Conclusiones

Por último, las entrevistas nos recuerdan la fuerte continuidad y predecibilidad en la actitud de quien llegua a Europa para trabajar o estudiar, la voluntad de cambiamento, la determinación hacia el mejoramento de las condiciones de vida para si mismo y para la propia familia, pero al mismo tiempo, nos dejan percibir un actitud difundida entre la sociedad mayoritaria, de rechazo y desconfianza a nivel privado y institucional, a través de algunos sintomático episodios (vd: cuando se le tira el libro en ruso durante un momento de descanso).

En el aprendizaje de la lengua segunda, el desplazamiento desde motivaciones personales, y entonces más efficaces (como los estudios de linguística nos confirman) a necesidades institucionales vuelve como enésima teséra en la construcción de la dicotomía “nosotros” y “ellos” (en este acas: “nosotros” que hablamos Italiano, y “ellos” que no hablan Italiano).

A lo largo de la historia de la cultura italiana frecuentemente se encontran “fronteras linguisticas” armadas sobre una idea obsoleta del italiano como idioma monolitico ( que existe tampoco en los intercambios linguistico de los nativos) baluarde de la “italianità” en oposición a unas variedades de voces que hablan el idioma en distinta manera y que lo renovan usandolo en las relaciones, en la curiosidad y reciprocidad del intercambio mantenendolo vivo (como se supone tenga que ser un idioma).



El idioma en vez de un instrumento y veichulo de comunicación se converte en un estatus que excluye a quien no lo maneja con absoluta perfección.


Bibliografia

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