Introducción a la teoría psicoanalítica



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INTRODUCCIÓN A LA TEORÍA PSICOANALÍTICA
El psicoanálisis es una determinada psicología, una teoría relacionada con los mecanismos y sistemas psicológicos humanos. En cierto modo es una teoría antropológica y, por tanto, tiene relación con la filosofía. Es una cosmovisión de los problemas antropológicos, en todas las variantes y ámbitos del ser humano. Por ello los conceptos tratados varían desde la sociedad, la economía, la psicología… A pesar de ello es una teoría principalmente psicopatológica.

Estos aspectos del psicoanálisis han ido surgiendo en la construcción abierta de Freud, que se caracteriza por ser un desarrollo continuo y cambiante, ya que quiere dar explicación o solución a una reflexión sobre datos y experiencias que se renuevan continuamente. Y, en último término, el psicoanálisis es fruto de unos descubrimientos llevados a cabo en contextos clínicos y psicopatológicos.

La aparición del psicoanálisis se completo en 1900 con la interpretación de los sueños que tiene antecedentes: una psicología que pretende ser científica, el evolucionismo y sus teorías acerca de la adaptación al medio y las estructuras humanas evolucionadas; y el positivismo que rechaza todo aquello que no se puede comprobar en la experiencia.

El positivismo inicia la pretensión del conocimiento científico de la psicología, ya que establece que los procesos mentales se pueden estudia r como fenómenos y, por tanto, están regidos por leyes, que deben ser buscadas por la psicología.

Los fenómenos psicológicos tienen estructuras dependiendo de las estructuras fisiológicas, esto es, los procesos psicológicos se relacionan con procesos físicos; esta relación conlleva el estudio de los fenómenos físicos para explicar los fenómenos psíquicos. En el siglo XIX nace la frenología, que antecede a la psicología. Mariano Cubí es primer frenólogo español. La frenología considera que las propiedades psíquicas de un individuo y su conducta están determinadas por su cerebro. Además, el cerebro posee ciertas cosas o centros, desarrollados más o menos., que poseen propiedades específicas de las que dependen las propiedades psíquicas, lo que se conoce como teoría localista de la mente. Muchos frenólogos creyeron que las variaciones en la formación del cráneo indican los grados de esos centros cerebrales; lo que les conduce a realizar la cronoscopio o visión y estudio del cráneo, para relacionarlo con el desarrollo del cerebro. A través de la cronoscopio se puede averiguar una serie de virtudes y defectos, por lo que se empieza a creer en un determinismo físico.

Hacia 1860 Paúl Broca descubrió la zona cerebral responsable del lenguaje hablado, que se localiza en lóbulo izquierdo del cerebro: Este hallazgo implica la aceptación de que el lenguaje o capacidad lingüística humana posee varios centros cerebrales. Más tarde Wernike descubrió la zona que determina el entendimiento del lenguaje oído.

Fritsch y Hitzig descubren que la estimulación eléctrica de algunas zonas cerebrales conlleva un acto físico. Todos estos descubrimientos se asientan en la idea frenológica de que el cerebro determina nuestra conducta y nuestras capacidades. El psicólogo Greisinger asoció determinantemente los trastornos psíquicos con lesiones orgánicas y principalmente cerebrales con la frase no hay neurosis sin psicosis.

Ramón y Cajal descubre hacia 1880 que el tejido nervioso está constituido por unidades sueltas llamadas neuronas. Este descubrimiento acaba con la teoría que establecía el tejido nervioso en forma de red lo que implicaba la continuidad de sus elementos. Las neuronas funcionan fisiológicamente como una unidad. Y los impulsos que viajan a través de las neuronas llevan un cierto orden hacia los centros nerviosos.

Sherrington admite la acción integradora del sistema nervioso: la neurona recibe la información en diferentes niveles, ya vengan del exterior o del interior del organismo, y la reenvía hacia el centro nervioso responsable de cada nivel o función, para que estos a su vez emitan una respuesta. Según esta teoría, todas las respuestas nerviosas, nuestra conducta e incluso los defectos psicopatológicos provienen de los centros nerviosos cerebrales.
Sigmund Freud recibe todas estas teorías neurológicas consecutivas en la Universidad de Viena, donde se verá influenciado por sus profesores Brucke y Maynert. Freud comenzó a estudiar como investigador de neurología comparada, haciendo varios estudios importantes en animales. Tb. Hizo estudios importantes sobre las sustancias alteradoras del sistema nervioso, en concreto la cocaína. Por ciertos problemas Freud decide abandonar los estudios neuro-psicológicos para abordar la psicopatología a través de la neurología, es decir, la fisiopatología.

En Paris Freud conoció a J.M. Charcot, que estudiaba a pacientes histéricos. La histeria aparecía como un conjunto de trastornos patológicos o conductistas que no iban acompañados de una lesión cerebral, lo que provocó que no fuese considerada como enfermedad patológica sino como simulaciones de trastornos. Charcot pretende establecer que la histeria es un síndrome de trastorno, ya que: tiene unas pautas estables, se puede diagnosticar y, por tanto pronosticar. Diferenció cuatro fases en la estructura de la histeria: periodo epileptoide o de convulsiones, periodo de clown o de saltos y piruetas, periodo de actitudes pasionales y periodo de delirios. Este orden es fijo, por lo que la histeria es universal. Llegó a la conclusión de que los trastornos histéricos son consecuencia de un trastorno de tipo funcional, y que los factores que determinan sus reacciones son

De tipo simbólico afectivo.

El método de estudio de Charcot es la hipnosis, que es un control del paciente por parte del hipnotizador a través del lenguaje y las ideas, ya que el paciente hipnotizado no sigue consciente pero su sistema asociado de ideas sigue en funcionamiento, desconectado del proceso consciente. La conclusión de Charcot es que en la mente hay diversas asociaciones de ideas autónomas al individuo y que establecen distintas funciones en el individuo. El fallo en una idea o asociación produce un trastorno psicopatológico, de tal modo que la idea o asociación fallida está desconectada del resto, pero unida al proceso consciente lo que produce lesiones funcionales o conductistas en el individuo, sin que él pueda hacer nada por controlarlas. Pero a través hipnosis se puede acceder a las ideas no fallidas y desconectadas del proceso consciente, solucionando las lesiones en el transcurso de la hipnosis. Está conclusión estableció que puede haber trastornos que provengan de trastornos funcionales mentales, lo que influyó decisivamente en el pensamiento de Freud. Además C. estableció que la única causa de la histeria es la herencia del sistema nervioso débil.


Freud continuó el trabajo de C., interiorizando su método de trabajo e investigando rasgos, en principio caóticos, pretendiendo establecerlos en una estructura fija y poder definirlos como una enfermedad. En las páginas neurológicas de Charcot, Freud establece que los síntomas de un histérico son psicosomáticos, es decir, los síntomas son somatizaciones de síntomas psíquicos. Además, son síntomas paralelos a los de una persona sana, en tanto que, mientras los dos poseen una afectación psicopatológica con representaciones somáticas, el sano reconoce cual es su afecto y el histérico, en cambio, lo ignora. C. descubrió que esos traumas eran representaciones dominantes en el cerebro del enfermo, en momentos de especial disposición de las que los histéricos no son conscientes porque están desagregados del proceso consciente o del yo.

Breuer siguió, al igual que Janet, la teoría de Charcot. Freud le conoció antes de conocer a Charcot y juntos estudiaron el peculiar caso de Ana O, una paciente de Breuer que, a pesar de ser médico general, le atendió en su problema psicológico. Con el caso de Ana O, abandonado por Breuer y estudiado por Freud, se podría decir que se inició el psicoanálisis. Ana O, la señora Berta Papperteim, fue tratada por Breuer entre 1880 y 1882. Tras dedicarle un caso especial a su padre en la fase terminal de su enfermedad; Ana presentó una serie de síntomas peculiares raros y acompañados de trastornos psíquicos, al parecer incausados. Un episodio singular fue en el que le sobrevino una profunda desorganización general y creciente del lenguaje. Llegó al total mutismo durante dos semanas, a partir de las cuales recuperó el habla, abandonando, al parecer inconscientemente, el alemán hablado, y utilizando el inglés; al cabo del tiempo dejó incluso de entender el alemán

Otro episodio singular resultó importantísimo en el estudio de sus trastornos. En verano Ana fue presa de una profunda hidrofobia, al parecer incausada. A las seis semanas, entraba con frecuencia en un estado similar al de la hipnosis, Breuer le hizo responder ante esas palabras, a lo que Ana relató un suceso desagradable en el que participaba el agua, y en el cual ella no manifestó sus emociones. Seguidamente Ana pidió de beber y despertó de la hipnosis bebiendo. La estructura del caso es:


  1. Hipnosis o estado similar automático.

  2. Síntomas histéricos: Hidrofobia sin explicación.

  3. En estado similar a la hipnosis: pronunciación de palabras.

  4. En estado de hipnosis provocado: en respuesta de esas palabras Ana evoca una situación traumática pasada, relacionada con el agua de manera muy emocional, indicando que en aquella situación Ana no manifestó nada.

  5. Ana anula la hidrofobia bebiendo agua.

Breuer deduce que la emocionalidad con la que Ana evoca el suceso se le había quedado atascada, la tenía retenida desde que sucedió. Es evidente que, de algún modo, esta retención era causante del trauma, ya que parece que la verbalización del suceso con la emocionalidad retenida resuelve el trauma hidrofóbico. La evidencia de que el recuerdo de la situación traumática soluciona el trauma se repite en muchas otras ocasiones. De este caso se deducen las siguientes conclusiones:

Los síntomas histéricos son análogos a los de los pacientes de Charcot; Ana no reconoce la causa. En estado similar a la hipnosis se reproducen palabras que están relacionadas, aparentemente, con la situación traumática. Aparece la novedad de la evocación de un recuerdo biográfico, que se identifica con la causa del trauma, y la identificación de ese recuerdo con el momento presente soluciona el trauma.

Se da una reestructuración de la situación traumática con la manifestación, quizá liberación, de una carga emotiva atascada.
A partir de estos dato empíricos, no investigados, se elabora una interpretación: si con la evocación latente Ana seguía teniendo el trauma, y con la emoción manifiesta Ana deja de tenerlo; luego, la emoción latente es la causante del trauma; los enfermos histéricos padecen de reminiscencias, lo que es patológico son los acontecimientos biográficos por lo que, en el estudio del problema, entran los propios sujetos y sus experiencias biográficas/ biológicas.
La comunicación preliminar de Breuer y Freud es una síntesis del primer estadio de la histeria, donde se definen sus características; en ella aseguran haber hallado, sorprendentemente, la terapia a la histeria, haciendo recordar al paciente el suceso traumático, y afirman que el histérico padece de reminiscencias. Breuer abandonó el caso de Ana O debido a la aparición de tendencias amorosas de Ana hacia él, hasta el punto de que se imaginaba que estaba embarazada de él. Más tarde Freud comprobó que esta tendencia o dependencia psicológica del terapeuta es un momento estructural de la terapia, y lo denominó transferencia. Importante es recalcar que, mediante órdenes, el hipnotizador consigue que el paciente responda contenidos inconscientes, lo que prueba la desagregación de ideas de Charcot, que ahora pasa a ser desagregación de hechos biográficos en la memoria. Pero además la desatascación del hecho biográfico con la emotividad correspondiente conduce produce una terapia al trauma. La innovación que introduce Freud al método de Charcot y Breuer es que, llegado el momento, Freud abandona la hipnosis, lo que tiene consecuencias generales en el contenido de su teoría. La hipnosis había establecido la existencia de u n psiquismo inconsciente, desagregado del consciente, y donde se reúnen datos biográficos inconscientes, causantes de los traumas en los histéricos. Y el psicoanálisis recibe todos estos datos adquiridos empíricamente por el hipnotismo.

El término inconsciencia o sin conciencia fue utilizado por Leibniz para referirse a aquellas ideas que son pensadas, pero que por ser percepciones infinitamente débiles no son conscientes. Para explicar procesos grandes hace falta tener en cuenta unidades o procesos infinitamente débiles porque todo es fuerza e incluso estas unidades ejercen una fuerza sobre los procesos mayores.



Estas conclusiones de Leibniz nos exigen preguntarnos dónde está la diferencia entre los dos psiquismos. Y Herbant concibió esa diferencia en un umbral de conciencia, donde los elementos de un lado y los de otro pueden entrar y salir, y pueden interactuar entre ellos. Freuer aseguró la existencia de varios umbrales psicofísicos, uno de los cuales es el umbral diferencial, que separa los estímulos perceptibles de los no perceptibles o infraliminares (debajo del limen o umbral). Estos umbrales están relacionados con las asociaciones de ideas, que aparecerán en función de estos umbrales. En su estudio sobre la afasia, Freud hace un escrito pre-psicoanalítico, donde piezas fundamentales intervienen, más tarde, en el psicoanálisis. Las afasias, tanto las locales como las conductuales (fallos en los conductores entre arcas cerebrales), se habían convertido en el método principal de estudio del funcionamiento del lenguaje. Los datos encontrados por estudios anteriores eran: puede haber representaciones en una zona y otra estar dañada; hay funciones lingüísticas de distintos niveles de complejidad; existe un paralelismo entre el lenguaje hablado y entendido, y el lenguaje emocional, pudiéndose darse este aunque el hablado falle. Hughling Jackson definió una visión evolutiva del sistema nervioso. Hay funciones que se van complejizando, es decir de formas simples pasan a formas más complejas diferenciadas en diferentes niveles, como ocurre en el lenguaje. Esto supone que el lenguaje complejo es la culminación de la adquisición de ciertos niveles de desarrollo del lenguaje, pasando de lo genérico a lo específico. Según esto, los trastornos presentan un fallo o pérdida de un momento de la evolución con lo que provocarían una regresión a lo anterior. Freud escribe su estudio pretendiendo rechazar un localizacionismo extremo, es decir, le quitaba importancia a los factores anatómicos para darle más importancia a los fisiológicos y funcionales. El área del lenguaje es una región del cortical continua defiende Freud dentro de la cual tienen lugar las asociaciones y transmisiones. Los procesos patológicos son procesos que tienen que ver con perturbaciones de nivel semántico, mediadas por dimensiones fonológicas. Freud supone que los procesos fisiológicos probablemente afecten a los procesos psicológicos, y que el proceso psíquico es paralelo al fisiológico, no tienen una relación causa- efecto. Ese paralelismo se muestra en algunos puntos como perturbaciones del lenguaje. Es curioso darse cuenta de que ciertos problemas del lenguaje, en algunos niveles, no perturban la función completa del lenguaje. Freud se ocupa concretamente de la fallida asociación entre palabras que se desean decir y las que se dicen. En este caos es evidente la existencia de un paso en el lenguaje de incorporación de la palabra. Lo que Freud se representa ahora, y que más tarde volverá a referirse a ello es que la palabra y con ello todo lo que se relaciona con ella (imagen cenestésica unida a la imagen visual para lo impreso, y a la imagen visual para lo manuscrito). La palabra se relaciona con las asociaciones del objeto que pueden ser: visuales, táctiles,… es decir son redes semánticas del objeto. Lo fundamental es la relación presente entre la palabra y objeto, reflejo de una teoría mental asociativa que puede presentar fallos en las comunicaciones o asociaciones. Pero en la mente no se asocian puntos fijos, sino funciones y procesos que se pueden alterar. Freud vuelve a presentar que el lenguaje se basa en el lenguaje emocional, lo que conlleva que un problema del lenguaje pueda tener su base en un problema emocional. Se podría decir que Wilhelm Fliess fue el sucesor de Breuer en la amistad principal de Freud; en su relación va a ir tomando cuerpo el psicoanálisis. Fliess va a ir estudiando temas relacionados con la neurología y la sexualidad infantil. Dedujo que la sexualidad aparece antes que la razón, y también que los dos sexos están presentes en los cuerpos, cuya tendencia hacia uno u otro depende de ciclos numéricos. En el marco de esta amistad Freud escribe Proyecto de Psicología científica o para neurólogos. Es un texto inacabado que supuso el arranque de muchas ideas psicoanalíticas. Con él Freud pretendía estructurar la psicología como ciencia natural, por lo que realizó una visión científica psicofísica estructurada que encajara con los problemas patológicos encontrados. Más tarde tuvo que pensar en escribir una visión de la psicología general en la que encajara esta primera visión. Freud no construye este proceso empíricamente, basándose en hechos probados, sino que lo construye como un modelo teórico, abstracto, derivado de ideas generales, con la finalidad de que este proyecto sirviera para poder explicar los datos empíricos.

Las ciencias naturales a diferencia de las del espíritu, poseen leyes fijas, desde las cuales se sigue un progreso. La falta de leyes físicas en las ciencias del espíritu conlleva un deseo de estructurarlas como ciencias naturales. Y la psicología se presenta como la ciencia base para entender el hombre, lo que facilitará la conversión a ciencias estructuradas de aquellos saberes. Por eso Freud quiso organizar la psicología como una ciencia natural, y por eso su proyecto no habla del espíritu sino que presenta los procesos psíquicos como estados, con propiedades estables, cuantitativamente determinados, medibles de partículas materiales específicas, las neuronas, sometido a leyes generales del movimiento. Y la base de esos movimientos es la energía. El organismo es un sistema que se auto mantiene en equilibrio. Bernard estudió el funcionamiento de mecanismos fisiológicos que mantienen la estabilidad del organismo, definiendo como homeostasis la fijación del sistema interno (la sangre) que proporciona la estabilidad del sistema externo. Y Freud transportó esta idea a las neuronas, deduciendo que las neuronas se caracterizan por la inercia neuronal, es decir, las neuronas después de recibir una energía, tienden a descargarla para mantener la situación inicial. Y como las neuronas se encargan de definir las respuestas a los estímulos recibidos, pueden ser la base de la estabilidad orgánica en función del movimiento. En el organismo, separadas de su entorno existen pantallas de cantidad, que impiden que las energías, tanto interiores como exteriores salgan o entren, es decir, el organismo es un sistema cerrado. Pero, mientras que el sistema necesita mantenerse estable, el entorno está introduciendo ciertas cantidades de energías en el organismo. Si está claro que el organismo responde liberando energías ante el estímulo que presenta al recibirla, existen mecanismos E-12 o mecanismo reflejos que responden inmediatamente a un estímulo. La función inmediata del organismo es la función primaria que permite descargar la energía para estabilizar el organismo. Pero esta función, aparte de ser cuantitativa respecto a la energía, también es cualitativa, pues evita una situación incómoda para alcanzar una placentera, es decir, junto al principio homeostático existe un principio hedonista, puesto que lo satisfactorio o placentero es lo útil para el organismo. Todo este sistema que está elaborando Freud se basa en que, ante unas funciones demandadas, existen ciertos mecanismos que permiten cumplirlas. Dentro de las funciones, hay que tener en cuenta las funciones de sensación y percepción, y también las emociones y la memoria. En la función de percepción existen mecanismos que son permeables, funcionan con unos contenidos y dejan paso a otros para funcionar de nuevo con los nuevos. Estos mecanismos permeables son el número fi, y son neuronales, por lo que hay neuronas fi. Y es evidente que hay memoria perceptiva, es decir, hay percepciones que permanecen estables en la memoria a través de mecanismos y neuronas impermeables o Psi.

Ahora bien, aunque el organismo posee mecanismos reflejos, la mayoría de nuestras acciones requieren u proceso complejo que gasta energía para alcanzar fines a largo plazo. Para estas acciones es necesario poseer energías acumuladas. Estas energías se obtienen a través del mantenimiento del organismo, y para asegurar este mantenimiento se requieren nuevas funciones básicas o instintivas. Que las neuronas Psi reunan conocimientos estables implica que su impermeabilización se lleva a cabo en la sinapsis o zona de unión de las neuronas. Si el camino formado por varias sinapsis es estable, nuestro conocimiento siempre seguirá el mismo camino. Si, en cambio, hay algo estancado en ese conocimiento, como la emotividad de los histéricos, es que en la sinapsis hay una barrera.

Si una neurona se une constantemente a otra, formando un camino, eso constituye un hábito. Si una neurona tiene el hábito de unirse a otra tiene una catexia o conducta de hábito. Nuestra memoria es un sistema asociado, en el que las catexias de las neuronas establecen nuestros recuerdos, nuestras experiencias y, en último término nuestro yo. Sin embargo, puede haber catexias que no estén dentro del hábito del yo consciente, que se desintegran y forman un sub-yo inconsciente e independiente, pero influyente en el yo. Recopilando vemos que ciertos mecanismos reflejos quedan dominados por los mecanismos reguladores del yo, a través del hábito. Según estos mecanismos reguladores, el yo haría acciones más complejas y más útiles para dar satisfacción al mecanismo reflejo, y con él a la función primaria.

En las catexias, los fenómenos afectivos tienen un papel primordial en cuanto a su formación, es decir, hay catexias afectivas. Esto conlleva que los mecanismos hedonistas influyen en los mecanismos asociacionistas. Existen un tipo de problemas que no son tratados ni por las neuronas fi ni por las neuronas Psi, sino que pertenecen a otra dimensión. La idea de una experiencia consciente no está incluida en ninguna de esas neuronas. Freud descubre que hay contenidos que pueden pertenecer tanto a la parte consciente como a la inconsciente, e incluso pasar de una a otra.

A los contenidos de la memoria que pasan a la experiencia consciente se les añade, automáticamente, una señal de realidad. Los procesos conscientes tienen la misma estructura Psi que los inconscientes, sólo que tienen como añadido esa señal. Estas neuronas Psi son señal de realidad son llamadas neuronas omega o neuronas Psi más omega. Pero puede ser que la señal de realidad se aporte a contenidos falsos, con lo que aparecerían señales alucinaciones tomadas por el sujeto como reales pero que son falsas. Freud supone que hay toda una serie de procesos psicológicos efectivos que no se dan en la conciencia porque carecen de señal de realidad, pero que son completamente importantes.

En los sueños, aunque no se presenta la experiencia en la vigilia, se aporta a sus contenidos señal de realidad, lo que prueba las respuestas somáticas ante dichos contenidos. El sueño se presenta, como los procesos de vigilia, con la característica de que se presentan en un estado de baja carga somática. Pero el problema radica en definir qué se sueña: en el sueño se activan o actualizan determinados recuerdos o contenidos de la memoria a través de las asociaciones de ideas y, más estrictamente, a través de neuronas catexizadas, en función de emociones y sentimientos de placer y de displacer. Los sueños son realizaciones de deseos: es evidente que los objetos soñados sustituyen a los objetos verdaderos, que son los deseados o los no deseados. Esta teoría podría extenderse a las acciones conscientes histéricas, que satisfacen los deseos de una memoria inconsciente substituyendo los objetos deseados por objetos reales. Lo realmente importante en esta teoría es la sustitución, tanto en los sueños como en la vigilia, del objeto de deseo, y la actualización de los mecanismos aprendidos que nos permiten cumplir estos deseos.



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