Introducción a la sociología de la educacióN


FUNCIONES SOCIALES DE LA EDUCACIÓN



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3.1 FUNCIONES SOCIALES DE LA EDUCACIÓN
En sentido general se entiende el término "función" como sinónimo de "utilidad para algo", en el caso que nos interesa cabría decir "utilidad de la educación para la sociedad".(6)

Las funciones pueden clasificarse, según la terminología sociológica, en MANIFIESTAS (el fin último y esperado) o LATENTES (las que aparecen en el transcurso de la acción, como consecuencias secundarias). Además del cumplimiento de estas funciones se pueden producir, como hemos visto, disfunciones, cuando el fenómeno u objeto en cuestión no cumple efectivamente con las funciones esperadas de él.

En cuanto a cuáles son las funciones que la sociedad espera y exige de la Educación existe diversidad de criterios entre los especialistas. Para P. Carreño(7) p.ej. las funciones de la Educación se resumen en:


  1. Estabilidad y Cambio: incluye tanto la transmisión de la herencia cultural como la de innovación, o sea, tanto recoger el pasado histórico como preparar a los sujetos para el futuro.

  2. Política: incluye las influencias dirigidas a la formulación de consensos, la aceptación de normas de convivencia, la promoción de líderes y dirigentes, la identificación de programas políticos, etc.

  3. Selección: considera aquí las influencias y acciones de la educación para diferenciar a los sujetos, mediante mecanismos de barrera o de estímulo.

  4. Económica: encaminada a contribuir al desarrollo económico de la sociedad mediante la calificación de las fuerza de trabajo, la distribución de ésta en las diversas ramas de la economía, la educación del consumidor, etc.

Esta clasificación que en principio resulta aceptable puede, no obstante, inducir a posteriores confusiones, ya que las funciones aquí expuestas pueden entenderse también como funciones específicas de la Educación como sistema organizado, cuestión que, a nuestro modo de ver, debe quedar bien diferenciada.

Analizada como función de la sociedad, la Educación constituye el medio fundamental para la socialización del sujeto. A través de ella la sociedad logra la asimilación y objetivación, en cada individuo, de los contenidos socialmente válidos, expresados en los sistemas de normas y valores aceptados por la misma sociedad. Como quiera que la socialización abarca todos los aspectos de la vida de la sociedad se deben distinguir cuatro niveles en que la Educación cumple su cometido social.


  1. Como función GENERAL del proceso de reproducción de la sociedad.

  2. Como función PARCIAL de instituciones de la superestructura de la sociedad.

  3. Como función FINALISTA de una organización especial de la sociedad (el sistema de enseñanza, que a su vez cumple otras funciones sociales).

  4. Como función PROFESIONAL de grupos y personalidades (maestros, instructores, etc) que se complementan con la función de los alumnos.

El esquema propuesto no se refiere a funciones diferentes entre sí, si no a niveles en que se manifiesta la Educación como función general de la sociedad.(8) En los cuatro niveles expuestos la educación está determinada socialmente, es decir sus contenidos responden al carácter histórico y clasista; los cuatro niveles mantienen una relación que va de lo general (la reproducción de la sociedad) a lo particular (el proceso de enseñanza-aprendizaje en la escuela) incluyéndose y reflejándose uno dentro de los otros. El aspecto que define la unidad de estos niveles es, sin lugar a dudas, el origen material de los procesos de asimilación y objetivación de los contenidos sociales, puesto que el hombre solo puede realizarlos en la práctica social, mediante el establecimiento de relaciones sociales objetivas, que reflejan las condiciones reales de existencia.




  1. LA EDUCACIÓN COMO FUNCIÓN GENERAL DE LA SOCIEDAD

Desde esa perspectiva general referida al proceso de reproducción de la vida y la cultura, la educación (y dentro de ella la enseñanza) cumple dos tareas:




  1. la motivación de procesos de asimilación tendientes a la adopción de contenidos esenciales objetivados en el pasado (función de conservar la tradición).

  2. la motivación de procesos de asimilación tendientes a la transformación y ampliación de las fuerzas productivas y las relaciones de producción actuales (función de estimular el desarrollo y el cambio).

Estas dos tareas pueden resultar contradictorias entre sí, puesto que en determinadas circunstancias la tradición puede actuar, bien como base sólida para los procesos de desarrollo individual y colectivo, o por el contrario como freno a cualquier intento de modificación de la realidad presente. En estas últimas circunstancias, cuando predomina la tradición sobre las necesidades del cambio, la educación asume un carácter reaccionario y retrógrado. Por otra parte no es concebible ninguna transformación verdaderamente útil y desarrolladora que no reconozca y retome los valores culturales, éticos y estéticos del pasado. La negación absoluta de la tradición, que en el terreno filosófico no tiene ningún sentido revolucionario en el terreno práctico conduce a divorciarse de la realidad y, por lo tanto se convierte en obstáculo para el desarrollo.

La Educación, como función general de la sociedad se manifiesta en dos formas relacionadas entre sí:


  1. Como FUNCIÓN CONCOMITANTE de la cooperación general de la sociedad, o sea como complemento de procesos e instituciones sociales muy diversas, pero implicadas de una u otra forma en la educación. (p.ej. los medios de difusión, las organizaciones políticas, etc).

  2. Como FUNCIÓN FINALISTA de instituciones sociales específicas, o sea como actividad fundamental de una organización social dedicada expresamente a la educación y la enseñanza (p. ej. el sistema nacional de enseñanza, la escuela, etc).



3.1.2 LA EDUCACIÓN COMO FUNCIÓN PARCIAL DE LA

SUPERESTRUCTURA
Todos los elementos de la superestructura de la Sociedad (el Estado, el Derecho, la Ideología, la Moral, la Religión, el Arte y la Cultura, la Ciencia, etc) participan, de una u otra forma, en la Educación, a treavés de la compleja red de organizaciones e instituciones en que se poryecta cada una de las formas de la Conciencia Social.

Un breve recuento de estas instituciones incluiría, entre otras a:



  • instituciones oficiales (del aparato estatal)

  • organizaciones políticas y de masas.

  • instituciones científicas

  • organizaciones e instituciones religiosas.

  • asociaciones fraternales,recreativas, comunitarias, etc.

  • medios de comunicación

  • grupos informales, etc.

Cada una de estas instituciones y organizaciones representa los intereses y necesidades de una o más clases sociales, en correspondencia con las condiciones reales de existencia de cada una de ellas. Como señala Marx “... en la producción social de su vida los hombres contraen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción... el conjunto de estas relaciones forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a las que corresponden determinadas formas de conciencia social."(9) Así, p.ej. podremos encontrar partidos políticos que se presentan como representantes y defensores de los campesinos, los propietarios o las "clases medias"; organizaciones culturales que agrupan a determinados sectores de la población, etc. Aún cuando estas organizaciones no declaren su carácter de clase o pretendan negarlo, el estudio de sus reglamentos, programas o acciones concretas nos permite identificar su origen y filiación clasista.

En el caso de la Educación no ocurre de la misma manera. Siendo esta una función de la sociedad controlada por el Estado (aunque existan instituciones educativas privadas) la Educación manifiesta los intereses y necesidades de la clase dominante, que ejerce el poder político y procura mantener la hegemonía ideológica sobre el resto de las clases sociales, para lo que se vale de la Educación y, particularmente de la institución escolar.

Desde este aspecto puede señalarse que la Educación tiene como tarea fundamental la reelaboración, difusión y afianzamiento de la ideología dominante, poniendo en función de esta tarea tanto los programas y planes de estudio del sistema escolar, como los medios de difusión masiva, las agencias de propaganda o las diversas agencias de control social (el sistema de derecho, los tribunales, los órganos represivos, etc.).

Sin embargo, no puede entenderse esta función desde un punto de vista simplista. En primer lugar, junto con la ideología de la clase dominante funciona también la de las clases y grupos sociales marginados, que luchan con mayor o menor éxito por el reconocimiento social. Junto a la educación oficial, regulada por la clase en el poder existe, la educación de los sectores desfavorecidos, donde se manifiestan todos los conflictos de su existencia. De hecho coexisten, en las sociedades divididas en clases antagónicas, dos variantes de educación: la que prepara a los miembros de la clase dominante para continuar ejerciendo ese dominio, y la que busca mantener a las clases dominadas en su triste situación; contra esta discriminación se han realizado las más violentas críticas, llegando incluso a rechazar por completo la utilidad de una educación elitista y diferenciada, que se expresa tanto dentro de la institución escolar (en el diseño de escuelas "especiales" para los "elegidos") como en cualquiera de las vías no escolarizadas (cuando p.ej. se elaboran mensajes propagandísticos diferenciados). Al respecto es útil recordar la expresión de N. Krupskaia, refiriéndose a la educación en la Rusia Zarista: "la burguesía supo hacer de la instrucción un instrumento de esclavización espiritual del proletariado".(10)

Un aspecto interesante y polémico de la función educativa de la superestructura es el que se refiere a la relación entre la Hegemonía Ideológica y el Poder, que como veremos no siempre resultan coincidentes en tiempo y espacio. Este asunto fue tratado profundamente por el eminente marxista italiano A. Gramsci. Desde el punto de vista del movimiento general de la sociedad la hegemonía, para Gramsci, consiste en el logro y mantenimiento del consenso activo de las clases subordinadas a favor de un proyecto "nacional". Esta situación la define como el ejercicio de la "dirección moral e intelectual de la sociedad". En este sentido la hegemonía se construye y se mantiene mediante la acción de organismos públicos y privados (aparato de hegemonía según Gramsci), centros de poder ideológico, etc. La Educación (y quienes están personalmente relacionados con ella) participa de esta construcción de la hegemonía, que refuerza y legitimiza el poder de una clase social. Señala Gramsci: " en realidad todo elemento social homogénico es "ESTADO", representa al estado, en cuanto se adhiere a su programa, de otra manera se confunde al estado con la burocracia estatal. Cada ciudadano es "funcionario" si en la vida social es activo en la dirección trazada por el estatuto-gobierno y es tanto más funcionario cuanto más se adhiere al programa estatal y lo elabora inteligentemente".(11)

A partir de las ideas de Gramsci resulta evidente el papel que desempeña la Educación en la creación de ese consenso activo. Cuanto mayor es este consenso más fuerte y consolidado es el poder de la clase dominante tal como lo entiende N. Poulantzas: "se designará por poder la capacidad de una clase social para realizar sus intereses y objetivos específicos".(12) Según esto, el poder se manifiesta en lo económico, lo político y lo ideológico, sin que necesariamente coincidan al mismo tiempo. Las instituciones y organizaciones de la sociedad, tanto públicas como privadas, son centros de poder, que operan bien en alguna de estas esferas o bien en más de una. Algunos centros de poder son más proclives a admitir "desplazamientos" en la titularidad de la hegemonía, o sea, aceptan ampliar sus discursos y programas para extender sus simpatizantes entre diversos grupos y sectores de la sociedad. En tanto, otros centros son reacios o cualquier tipo de desplaza­miento, mediante estrictos requisitos de entrada, como p. ej. la Iglesia o los Ejércitos burgueses.

El sistema educativo, tanto público como privado, constituye un importante centro de poder ideológico, es parte de la superestructura de la sociedad y se manifiesta en todas las otras formas superestructurales dado que cada una de ella ejerce también funciones educativas, en representación y beneficio de los intereses de la clase dominante, que ejerce el poder a partir de la hegemonía ideológica. Señala el pedagogo y sociólogo argentino José Tamarit: "Cuando las clases dominantes impulsan con mayor o menor oportunidad, el desarrollo de la instrucción pública, tienen bien claro para qué lo hacen. Hegemonía mediante la educación pasa a ser un fundamental instrumento de control político"(13)




3.1.3. FUNCIÓN FINALISTA DE UNA ORGANIZACIÓN

ESPECÍFICA
Para la realización de la educación sistemática mediante la enseñanza se constituye un organismo social específico: el sistema de instrucción pública.(14) Este organismo social, como parte integrante de la superestructura y elemento del poder estatal es un instrumento de la clase dominante, que lo emplea para la consecución de sus fines, extendiéndolo también al sistema privado de instrucción.

El concepto de organización social, aplicado al sistema de instrucción expresa la existencia de grupos de individuos que colaboran en las tareas de la instrucción, bajo una determinada forma de división social del trabajo, con objetivos y metas específicas.

El criterio de organización social se entiende tanto en el sentido limitado, como célula aislada perteneciente a un sistema más complejo, o en un sentido más amplio, como un conjunto de células que constituyen un sistema.(15) Así, por ejemplo, utilizamos el término tanto al referirnos a todo el sistema de instrucción como cuando lo limitamos a una escuela, un jardín de infantes, un internado, etc.

El sistema de instrucción dispone de las características típicas de una organización social compleja(16) que se resumen en las siguientes:




  1. Creada conscientemente, para alcanzar fines y cumplir objetivos racionales, por lo que manifiesta un carácter instrumental como medio para la realización de intereses sociales y de clase.

  2. En su interior se establecen relaciones sociales -sistemas de cooperación social- que abarcan a grupos definidos de individuos y que poseen diversas formas de estructura: clasista, de actividad, de grupos y de dirección.

  3. Constituyen aspectos parciales de la vida social, relacionadas con las restantes esferas de la actividad humana y subordinadas a la sociedad, aún cuando disfrutan de cierta autonomía relativa. En ellas se manifiesta la División Social del Trabajo (especialización) y su eficacia se establece por el grado en que participan en la realización de los objetivos sociales programados.

La organización del sistema de instrucción pública responde a la política educativa que se determina en cada nación, pudiendo abarcar diversas formas y tipos: estatal o privado; laica o religiosa, centralizado o descentralizado, etc. Mediante la organización de los procesos de asimilación prepara a los alumnos para el trabajo, la vida sociopolítica y cultural en el seno de la sociedad, con las implicaciones ideológicas y las definiciones metodológicas y de contenido derivadas de su carácter clasista. Mediante esta función formativa finalista, el sistema de instrucción actúa como factor del desarrollo económico (como calificador de la fuerza de trabajo), como factor de movilidad social (favoreciendo o frenando el tránsito del sujeto de una clase social a otra), como institución cultural (preservando y reproduciendo la cultura oficial) y como medio de dominación política (promoviendo la ideología y el sistema de normas y valores de la clase dominante).

La función finalista del sistema de instrucción pública fue subrayada por Lenin, que exigió del sistema soviético "... llevar a feliz término la obra iniciada con la Revolución, ... transformar la escuela, instrumento de dominación de clase de la burguesía, para convertirla en una herramienta destinada a la destrucción de esta dominación y a la total supresión de la división de la sociedad en clases".(17)

3.1.4. LA EDUCACIÓN COMO FUNCIÓN PROFESIONAL

DE GRUPOS Y PERSONALIDADES
Como organización social específica el sistema nacional de educación constituye un proceso social estructurada según la División Social del Trabajo, que establece tanto los niveles de especialización de sus componen­tes como las relaciones entre ellos. Junto con la División del Trabajo y la cooperación que de ella se deriva aparecen dentro del sistema de Educación y de enseñanza otras características que lo definen como proceso social encaminado a la realización de funciones sociales muy particulares. Entre estas características caben citar la racionalidad, la regularidad, el control del rendimiento y los resultados, la selección de los objetos de su acción, la elaboración de estrategias especializadas, las condiciones de organización, los métodos, etc. Tales características, que distinguen al sistema de Educación de otros procesos sociales, se realizan en un contexto social que determina tanto los objetivos como las funciones que desempeñan las instituciones, grupos y personas involucradas en la Educación y la enseñanza.

En el marco de la instrucción pública los procesos de educación y enseñanza socialmente institucionalizadas son, por consiguiente "influencias socialmente organizadas que se ejercen sobre los procesos de asimilación".(18) A este sistema de influencias entendidas como de carácter intencional, sistemático y especializado es a lo que A. Meier denomina, en un sentido estrecho, Proceso Pedagógico.

Como actividad organizada según la División Social del Trabajo la Educación es una función profesional altamente especializada y profesionali­zada, que incluye a muchas personas, cada una de las cuales ejerce una tarea específica que requiere de conocimientos y habilidades bien determinadas. Así p. ej. es muy diferente el trabajo de un maestro de enseñanza primaria al de un profesor de nivel universitario, el de un instructor de deportes o el de un auxiliar pedagógico, etc, con independencia de que existen rasgos generales que nos permitan calificarlos a todos como trabajadores de la Educación o pedagogos. En cualquier caso, la función social del maestro o pedagogo responde a las condiciones histórico-sociales concretas en que se desarrolla la Educación, o sea que la pertenencia a este sector profesional (que puede ubicarse según la División del Trabajo dentro del sector social de los intelectuales o profesionales) confiere determinada posición de clase de los individuos, que en su accionar reproducen esas condiciones sociales de existencia, así como el grado de desarrollo económico-social de la sociedad en que viven en última instancia define tanto los objetivos como el contenido y los métodos de la educación y la enseñanza, y por tanto, las funciones que desempeña este personal.

Es necesario hacer aquí una diferenciación entre los procesos educativos generales y los procesos pedagógicos particulares, puesto que al hablar de las funciones específicas de los grupos y personalidades estamos refiriéndonos, obviamente, a maestros, profesores, instructores, etc, que trabajan en el sistema de instrucción (sea este público o privado).

Los procesos pedagógicos se distinguen del conjunto de los procesos educativos por las siguientes propiedades:


  1. Siguen un sistema de fines graduales, que habitualmente se definen a partir de las necesidades más inmediatas de la sociedad.

  2. Son procesos rectores, organizados según la División Social del Trabajo, que responden a un programa de estrategias para actuar sobre los procesos de asimilación y controlan los resultados de las influencias.

  3. Persiguen y consiguen la asimilación sistemática de determinados contenidos sociales considerados valiosos, y por tanto previamente seleccionados.

  4. Constituyen influencias ejercidas sobre los procesos de asimilación organizados con propósitos educativos (esto es formativos y socializado­res).

El problema de la especificidad de los procesos pedagógicos dentro de las influencias educativas más generales no es asunto resuelto entre los especialistas. Al respecto es muy oportuno conocer algunas de las posiciones sobre la relación sociedad-educación-proceso pedagógico.

Según el parecer de los teóricos de la desaparecida comunidad socialista, la cualidad específica de los procesos pedagógicos consiste en su "orientación sobre supuestos socio-pedagógicos dirigidos, que encauzan la asimilación del medio social de la cultura por parte del hombre, mediante una estructura de condiciones de tipo organizativo y metódico, conscientemente creada e influida y potencian con ello de forma cualitativa y cuantitativa el efecto ejercido por dicha asimilación sobre el desarrollo"(19)

Tal definición, que puede parecer sumamente compleja, se puede resumir en el papel preponderante que concede el autor a la relación objetivo-contenido-métodos, o sea al aspecto teórico-organizativo de los procesos pedagógicos. Pero esta concepción no está libre de objeciones, por cuanto no incluye un elemento importante de todos los procesos pedagógicos: la medición de los resultados, cuestión esencial para categorizar los efectos sociales de la enseñanza. El teórico alemán P. Klimpel realizaba una importante contribución a la definición de los procesos pedagógicos cuando describía: "De las condiciones sociales se derivan al individuo determinadas exigencias... estas se manifiestan en los objetivos de la enseñanza y la educación... de acuerdo con los citados objetivos se determinan luego los contenidos... para poder realizar los contenidos y objetivos la sociedad crea determinadas instituciones, formas de organización y un instrumental de métodos y medios y encarga a los educadores la educación de determinados grupos".(20) Esta concepción, que ha primado hasta el día de hoy, puede caer en el error de aislar al sujeto de la educación (niños, adolescentes y jóvenes) de la propia existencia social que comparten. Para otro teórico alemán, K.H. Gunther el peligro señalado solo puede evitarse si se comprende que "de nuestras condiciones sociales se derivan las exigencias a los alumnos de las futuras necesidades en la era de la revolución científico-técnica... La sobreactuación de la autonomía relativa de la enseñanza y la educación se encuentra, a causa de su reducción a los "procesos escolares", en contradic­ción con los procesos objetivos..."(21) y esta contradicción resulta más que evidente cuando los sistemas de conocimientos, hábitos y habilidades, las normas y valores que pretendemos trasladar a los sujetos del proceso de enseñanza no le resultan válidos para la vida, bien porque respondan a condiciones históricamente superadas o porque se adelanten excesivamente a las condiciones reales de existencia de los sujetos.

El énfasis en las cuestiones teóricas de la enseñanza es una constante en la literatura pedagógica de los años 60, 70 y 80, donde no es difícil encontrar expresiones que hoy nos parecen excesivamente formales, incluso dogmáticas en cuanto a las funciones de los componentes personales del proceso pedagógico. Vale como ejemplo la del soviético A.K. Kovaliov: "se entiende (como enseñanza) la organización pedagógicamente orientada del proceso de suministro de conocimientos a los estudiantes, de experiencias y hábitos, que aseguran un nivel adecuado y una dirección ideológica de la instrucción y la educación. La médula de este proceso es la correlación entre la actividad dirigente (enseñanza) y la acción dinámica y consciente de los alumnos (aprendizaje)"(22)

Las concepciones más modernas sobre el proceso de enseñanza han superado esta separación de funciones asumiendo el trabajo pedagógico desde una perspectiva mucho más democrática y enriquecedora, que rechaza los conceptos de "suministro de conocimientos" o los de diferenciación absoluta entre los roles de educador-educando, otorgándole una posición activa, dinámica y crítica tanto a los maestros como a los alumnos.

Este tema nos lleva al análisis de los diferentes modelos de Educación y, por lo tanto, de enseñanza, donde se confieren diversos papeles y funciones tanto a la institución escolar como a los maestros, profesores y alumnos. A esta cuestión dedicaremos el próximo apartado.




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