Informe Político del Comité Central al XV congreso del Partido Comunista de la Federación de Rusia



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Informe Político del Comité Central al XV Congreso del Partido Comunista de la Federación de Rusia

En el marco de la preparación al XV Congreso del Partido, el Presídium del Comité Central del Partido Comunista de la Federación de Rusia (PCFR) decidió publicar para un amplio debate el proyecto del Informe Político del Comité Central al Congreso del Partido. Invitamos a todos los comunistas, partidarios y todos los ciudadanos a conocer nuestra posición sobre los problemas internacionales y la política nacional y exterior de Rusia. Las sugerencias y propuestas expresadas en el curso del debate se tomarán en consideración para la redacción final del documento en el Pleno del CC del PCFR que se celebrará en vísperas del Congreso.


Se somete por el Presídium del CC a la consideración del Comité Central del PCFR

¡Estimados participantes en el Congreso!



Celebramos nuestro XV Congreso en el momento de cumplirse los veinte años de su resurgimiento. Los resultados de la labor del Comité Central durante el período de balance los evaluamos viviendo un hito histórico que nos concede el derecho de hacer conclusiones importantes y presentar estimaciones plurifacéticas en cuanto a los procesos socioeconómicos y políticos en el país y el mundo. Tenemos la posibilidad de analizar no sólo los acontecimientos de los cuatro años sino también un período significativo de la historia.

¿Qué significa ese período de veinte años? Precisamente en el transcurso de veinte años, la Rusia Soviética resurgida de las ruinas de la Primera Guerra Mundial y la Guerra Civil, edificó una potencia industrial y cultural extraordinaria capaz de destruir la máquina hitleriana implacable. En el durísimo año 1941, el heroísmo de nuestros abuelos y padres detuvo la embestida de la bestia fascista, y en el 1961, Yuri Gagarin ya observaba el globo terráqueo desde el espacio. A principios de 1970, la Unión Soviética logró la paridad nuclear-coheteril y declaró con voz firme que se había formado una nueva comunidad histórica de las personas: el pueblo soviético. Pero transcurridos veinte años, los traidores y demagogos destruyeron los pilares del gran país. En veinte años, el mundo es capaz de cambiar cardinalmente. Así sucedió también ahora. Hoy por hoy, somos capaces de evaluar nuestro propio camino y todo este período histórico.



El 13 de febrero de 1993, en la provincia de Moscú se inauguró el II Congreso extraordinario del Partido Comunista de la Federación de Rusia. Después de casi un año y medio desde la ilegalización del PC de la RSFSR anunció el reinicio de la actividad de nuestro partido. Se adoptaron la Declaración Programática, los Estatutos y varias resoluciones. Esos documentos se hicieron fundamentales para restablecer y crear las organizaciones de base, urbanas, distritales, municipales, provinciales, regionales y republicanas del PCFR.

Recordemos: al restaurar el partido, redactamos nuestro programa y lo empezamos con palabras de que el debate principal entre el capitalismo y el socialismo no ha concluido todavía. No se restablecieron aún las heridas y cicatrices producidas por la ilegalización del PCUS. El tiempo no mitigó aún el dolor por la Patria perdida, la URSS. En todo el espacio del Tratado de Varsovia, nuestras ideas, símbolos y valores fueron ultrajados burdamente por los vándalos desenfrenados. Pero el sentimiento de justicia, la convicción de la justeza, la fidelidad a la teoría marxista-leninista y la esperanza humana y sincera estimularon la acción.


Hoy, al correr del tiempo, podemos expresar en voz alta que las pruebas no eran en vano. Sí, no logramos todavía la Victoria, pero nuestra seguridad de que las leyes de la historia son inexorables ha sido confirmada palpablemente. El modelo actual del mundo se hizo añicos. El carácter cíclico de las crisis capitalistas descubierto por Carlos Marx en el siglo XIX, hace que las personas vuelvan a los ideales inmortales del socialismo y el comunismo. En Rusia, esos ideales los defiende firmemente el Partido Comunista de la Federación de Rusia.



Al celebrar el veinte aniversario del PCFR, no podríamos dejar de recordar un camino espinoso recorrido por el partido desde la ilegalización hasta su transformación en una potente fuerza popular que hace frente firme al régimen gobernante. El Partido Comunista de la Federación de Rusia siendo partido del pueblo trabajador –obreros, campesinos, intelectuales-, definió como tarea prioritaria la defensa de los intereses políticos y socioeconómicos de los ciudadanos. Hoy, tenemos el derecho a tratar de los resultados concretos de nuestra lucha.

Primero, al recorrer un difícil camino de victorias y derrotas, al sufrir y aprender muchas cosas, al formar a héroes y haber sobrevivido traiciones, nuestro partido ha atesorado una valiosa experiencia y mira seguro hacia el futuro. El PCFR se ha convertido en la única fuerza que ofrece a la sociedad una alternativa frente al despojo de Rusia y su degradación moral, intelectual y física. El partido tiene un programa probado del desarrollo de la Patria en vías de la justicia y el progreso, de la transformación socialista.

Segundo, el PCFR creó cinco estructuras verticales necesarias para un trabajo estable y eficaz. Posee una clara ideología, una sólida estructura, un fuerte potencial intelectual y de cuadros. Incluso los adversarios nos reconocen como el único partido del país que corresponde al significado de este término.

Tercero, las campañas electorales mostraron que el PCFR estaba muy arraigado en la sociedad. Puede resistir cualquier embestida y capaz de hacer frente al anticomunismo más acérrimo. El apoyo de millones de personas nos permite contar con una significativa representación en los órganos legislativos a nivel nacional y luchar activamente por un poder real, el poder de la mayoría. En torno al partido se formó el bloque de fuerzas patriótico-nacionales que libran la lucha por el poder del pueblo y la justicia, la liberación nacional y el renacimiento socialista.

Cuarto, las ideas del PCFR determinan la posición política de la mayor parte de las personas honestas. El partido viene demostrando activamente la prioridad de las ideas comunistas sobre los sucedáneos ideológicos que proponen la oligarquía gobernante y sus servidores políticos. Los comunistas tienen una visión clara de los objetivos y las vías de la realización de una genuina modernización, la socialista.

Quinto, nuestra labor ayudó a desarmar ideológicamente y destinar al olvido toda una retahíla de partidos pro régimen. Se ahogaron en el río del olvido los partidos y movimientos muy publicitados en diferentes tiempos: “Rusia democrática”, PRES, “Opción de Rusia”, “Nuestra casa es Rusia”, “”Patria”, “Unidad”. Están a punto de acabar en el basurero de la historia los otros ejemplares. La alianza de los oligarcas y los burócratas se inventa más y más disfraces. Para sustituir a la “Rusia Unida” ya se ha formado el “Frente Popular” de Putin.



El PCFR está dotado de un arsenal ideológico que permite avanzar firmemente por la vía de la realización de las tareas programáticas. El partido propone a la sociedad su propia visión de los problemas socio-económicos, socio-políticos, culturales y espirituales actuales.
El mundo de nuestro entorno: sus principales dimensiones


Estimados delegados e invitados del congreso, observamos que el mundo cambia velozmente. Su día actual se determina por una serie de factores. Y, antes que nada, por:

1. El globalismo que se ha convertido en la forma del imperialismo de la modernidad.

2. La ofensiva amplia y generalizada del capital contra los derechos de los trabajadores.

3. Una creciente agresividad del imperialismo en la palestra internacional y la amenaza de una nueva Guerra desastrosa.

4. La crisis económica y financiera global que señala una nueva fase de la desintegración del capitalismo.



5. Un rápido crecimiento de varios países emergentes que lanzan el reto a la hegemonía del imperialismo norteamericano.

6. El reforzamiento del movimiento obrero y popular; la activación de los partidos comunistas.

7. El crecimiento del rol del socialismo como la necesaria y única disyuntiva del capitalismo.



8. La apuesta cada vez más franca del capital oligárquico-financiero por las fuerzas extremamente virulentas y reaccionarias.

Ustedes entenderán que ninguno de estos factores puede ignorarse por nosotros. Los problemas acuciantes del mundo moderno se han estudiado detalladamente por nuestro partido.



Crisis estructural del capitalismo: fase de la agudización


Ya se cumple un siglo de la continuación de la crisis general del capitalismo, que ora se atenúa, ora se agudiza. Al final del siglo XX, la estabilización provisional del capitalismo estuvo relacionada con la desintegración de la URSS y un grupo entero de los países socialistas. Han pasado dos decenios. Hoy, las contradicciones sistémicas del capitalismo van agudizándose. La principal de ellas es la contradicción entre el carácter social de la producción y la forma privada de la apropiación.

Ya más de cinco años el mundo vive bajo el signo de una agudísima crisis económica y financiera. Sus causas, desarrollo y consecuencias los estudiamos atentamente. La descomposición del imperialismo afectó a todos los elementos del sistema: producción, finanzas, política, cultura, moral. Las convulsiones sacuden a EE.UU. y la Unión Europea, en cuya economía está incrustada Rusia en calidad de su apéndice de materias primas.



La crisis de la eurozona puso al descubierto los rasgos característicos de la integración capitalista, en el curso de la cual el gran capital amplía sus posibilidades de enriquecerse a costa de las masas populares. Más de tres décadas la integración en la eurozona se llevaba a cabo bajo la bandera de la política liberal de derechas. El Tratado de Lisboa afianzó el neoliberalismo en calidad de la doctrina económica. El PCFR aprueba la evaluación de los resultados de esa política hecha por los partidos comunistas de Grecia, Portugal y otros países. Está presente un creciente desequilibrio entre los Estados de la Eurozona, el empobrecimiento y la pérdida de la soberanía por la periferia europea. Su destino es consumir el excedente de las mercaderías y proveer la mano de obra barata. Vemos la destrucción del sector productivo y la agudización de los problemas de endeudamiento.

La concepción de “austeridad” y la “ampliación de Europa en aras de superar la crisis”, diferente tipo de programas del “saneamiento financiero” solamente sirven a la apropiación de recursos por el gran capital. Las condiciones de vida y trabajo de las masas populares están degradando. Es cada vez más complicado conjugar las bases capitalistas de la Unión Europea y los derechos de los trabajadores.

La crisis de la deuda en Europa surgió no por culpa de una Grecia “insolvente”. La causa es la combinación de las acciones de la oligarquía, gobiernos de algunos países y la administración de varios bancos. Sus gobiernos obstaculizan la salida de Grecia, España, Portugal, Irlanda de la Eurozona no porque pueda provocar la quiebra de la economía de la Eurozona. Les preocupa otra cosa: surgirá la posibilidad real de la anulación de las deudas de esos países para con los bancos concretos. Pero la elite política de esos países no está dispuesta a agarrar por el cuello al capital financiero. Exhortan a los ciudadanos a aguantar alegando lo complejo de la situación. La canciller de Alemania, señora Ángela Merkel en el congreso de la UDC en noviembre del año pasado declaró: “Tendremos que retener el aliento para cinco o más años. Quienes consideran que se la arreglaremos en uno o dos años, están equivocados”.

Estados Unidos empezó a cosechar los frutos de la externalización de una parte considerable de la producción material a las regiones de la mano de obra barata. Se suponía que los ciudadanos norteamericanos se dedicarían al trabajo creativo más interesante y mejor pagado. Una parte importante de la población realmente subsiste gracias a la dotación extraída del precio desorbitante de sus productos intelectuales. La exclusión de una parte de la producción material se acompañaba con la inyección del dinero ficticio en la economía estadounidense y varios países occidentales. Cuando empezaron a estallar las burbujas de las especulaciones financieras, los habitantes de las regiones desindustrializadas quedaron sin la fuente de los ingresos reales. El consumo se contrae. Se planteó un agudo problema del empleo. “La caída en picado” continuará mientras la velocidad de la máquina de imprimir dólares sea mayor que los ritmos del crecimiento económico real.


No es fácil detener la recesión. Las elecciones presidenciales en Estados Unidos obligaron a los congresistas y senadores a elevar los gastos públicos y reducir los impuestos. La deuda federal aumentó. La deuda de Estados Unidos alcanzó 17 billones de dólares y casi es igual al 100% del PIB. La tasa del desempleo ya es mayor del 8%. Son problemas mucho más que sensibles.



Cuatro años de lucha contra la crisis con ayuda de métodos monetaristas fueron infructuosos. El debilitamiento de las principales economías occidentales crea condiciones para el comienzo de una fase más dura. El Informe del FMI del fin del año pasado refrenda: “Los riesgos de una desaceleración global grave son alarmantemente altos… No se presenta ningún tipo de mejoras significativas”.

El capitalismo afronta problemas fundamentales. Aún en la fase inicial de la crisis el primer ministro británico Brown declaró que la crisis financiera global no puede ser el catalizador de la sociedad de nuevo tipo donde la inflación de precios y la creación del dinero de la nada son simplemente inadmisibles. En 2009, Koller, ex presidente de la República Federal Alemana y ex jefe del FMI, llamó a poner fin al mercado financiero ingobernable. El presidente de Estados Unidos de donde proceden los paroxismos de la crisis, trata de la necesidad de llevar a cabo cambios profundos y lanza reproches contra los “gatos gordos”, y su asesor, Walker, señala que ha llegado la hora de un capitalismo Nuevo, “más regulado y controlado”.

Sí, los representantes apoderados de la burguesía están acostumbrados a pronunciar palabras que ocultan ideas. Pero se hace cada vez más difícil gobernar a lo viejo. A veces, hay que pasar de las palabras a los hechos, En el mensaje navideño a los franceses, Hollande confirmó el propósito de implantar, a pesar de la oposición del Consejo Constituyente, un impuesto “anticrisis” especial. Será igual al 75 % de la parte de los ingresos superiores a 1 millón de euros por año.


Se entiende que tales pasos es nada más que un atentado contra una parte de las superganancias de los capitalistas en aras de estabilizar el propio capitalismo. Pero es significativo el hecho: para curar las enfermedades agudizadas no hay otra manera sino recetar “píldoras socialistas”. Pero son insuficientes allí donde se requiere un tratamiento integral eficaz.




La particularidad de la crisis económica y financiera consiste en su carácter global y el hecho de que ha afectado a los sectores “afines”, incluyendo el energético y de materias primas. Como nunca antes, se han agudizado problemas del medio ambiente. La crisis se desarrolla en condiciones de profundos cambios del sistema de relaciones internacionales.


Desde el comienzo de este siglo, el PCFR evalúa el globalismo como forma del imperialismo.
En general, para el desarrollo mundial son característicos los procesos objetivos del acercamiento de países y pueblos. En condiciones de la globalización ellos se aceleran por un progreso tecnológico impetuoso de las tecnologías, medios de comunicación. Una nueva etapa de la revolución científica y tecnológica abre ante la Humanidad las posibilidades colosales del crecimiento económico y el progreso social. Pero la conservación del capitalismo deforma el proceso de desarrollo mundial, agudiza las contradicciones. La globalización se convierte en globalismo.

Estados Unidos y varias potencias más del centro imperialista se apropian de la parte leonina de la riqueza mundial. El saqueo de los países formalmente independientes, su colonización real por parte del gran capital se lleva a cabo en esa etapa utilizando tales mecanismos como el despliegue de la espiral de la deuda, estimulación de las zonas financieras offshore, actividad de las agencias de calificación.


El capital se centraliza, se concentra también a costa de la privatización y destrucción de la función social del Estado. Creció en flecha el peso de las especulaciones financieras. El valor agregado se traspasa más activamente de la esfera productiva a los bolsillos de los monstruos financieros. Son evidentes los ejemplos de Estados Unidos, la UE y Japón.

Está claro para nuestro partido que la hegemonía financiera del capitalismo despilfarra las fuerzas productivas. Se ahonda el reparto desigual de los ingresos entre el trabajo y el capital, crece el paro. Se deteriora la situación social.

El capitalismo, como siempre, es incapaz de asegurar el desarrollo socio-económico a largo plazo en condiciones del hábitat natural de la Humanidad. El afán de maximizar la acumulación del capital se refleja en el estado del medio ambiente.

Fingiendo luchar contra la crisis, los imperialistas refuerzan la concentración del poder económico y político en manos de los grupos financieros y económicos grandes. Del capital transnacional depende cada vez más el capital en cada país. Crece el poderío de los grandes monopolios. Se refuerza su influencia en las estructuras supranacionales: FMI, Banco Mundial, OMC, OTAN. Al otro nivel ejercen su función globalista los centros como el Foro de Davós, Comisión Tripartita, Club de Bilderberg. La fusión acelerada del poderío económico del capital con las instituciones del poder político lo dota del aparato represivo mayor de los Estados más fuertes. El imperialismo está activando su política de una nueva colonización del mundo.

Lo que sucede en diferentes regiones del planeta confirma la exactitud del análisis marxista-leninista. La norma de la ganancia tiene la tendencia de caer y el capitalismo lucha contra esto mediante diferentes métodos: reforzando la explotación, las especulaciones financieras, aventuras militares. Se evidencia su naturaleza explotadora y rapaz.

Para analizar la economía capitalista moderna los comunistas están dotados de unas herramientas precisas: la caracterización leninista del imperialismo. Es actual en el siglo XXI como antes. Se confirma también nuestra caracterización del globalismo. Estos son sus rasgos principales:

1. Tiene lugar la total subordinación del capital productivo, industrial al capital financiero y especulativo.

2. Las “relaciones de mercado” se han convertido en un mecanismo artificial de la coerción económica exterior, del intercambio no equitativo y saqueo de pueblos y países enteros.

3. El modelo global de la “división internacional del trabajo” consolida la flagrante desigualdad social a escala planetaria.

4. Crece bruscamente la influencia política de las corporaciones transnacionales y grupos financiero-industriales que pretenden la soberanía ilimitada de sus acciones.

5. Tiene lugar la pérdida del control sobre los procesos en la economía mundial por los gobiernos nacionales. La revisión de las normas fundamentales del derecho internacional sirve a la creación de las estructuras del poder global.

6. La expansión cultural e informativa se usa activamente como forma de agresión. Se realiza la unificación espiritual al nivel más primitivo. Se elimina la identidad nacional de países y pueblos.

7. Se refuerza el carácter parasitario del capital transnacional. Son ellos los que se apropian las ventajas de aplicación de las altas tecnologías siendo pobre el resto del mundo. Se desarrolla la descomposición y la desaceleración cualitativa del progreso científico-técnico.

Los problemas multiformes y las contradicciones del mundo globalizado y el Lugar de Rusia en este mismo constituyen el centro de atención del análisis del PCFR. Su aporte intelectual al trabajo investigativo lo hacen Zh. I. Alfiorov, I.I. Mélnikov, V.I. Kashin, N.V.Arefiev, B.O.Komotski, D.G.Nóvikov, Yu.P.Belov, S.I.Vasiltsov, S.E. Savítskaya, A.A.Kravets, A.I.Lukianov, V.N.Fedotkin, V.V.Cherkesov, V.V.Chikin, L.N.Shvets, V.F.Gryslov, un numeroso grupo de dirigentes del partido y publicistas, comunistas y partidarios de nuestra causa.

Agresores cada vez más descarados


La descomposición del capitalismo se expresa manifiestamente en su agresividad en la palestra internacional. Sucede la militarización de las relaciones internacionales. Incluso en plena crisis, los países de la OTAN no han reducido los voluminosos gastos militares. Continúan desarrollando los modernos sistemas de armamentos, amplían la red de las bases militares en todo el mundo. El especial peligro lo constituye el sistema de Defensa Antimisil de Estados Unidos. Se viola el equilibrio nuclear estratégico del planeta.

La práctica de la Unión Europea demuestra que no está orientada a frenar a Estados Unidos sino a la explotación conjunta del mundo. La UE y Estados Unidos constituyen un bloque único de las potencias imperialistas. La OTAN es su garrote militar. La creación de la Agencia Europea de Defensa en 2004 fue una nueva expresión de los apetitos del complejo industrial-militar del Occidente. En 2010, la Cumbre de Lisboa, y en 2012, la Cumbre de Chicago de la OTAN consolidaron la estructura del Mando Conjunto de la Alianza, e incluyeron un número mayor de Estados en la estrategia criminal de instigación de la guerra e intervención en los asuntos de los Estados independientes.



Los componentes de la estrategia de los expansionistas son así: la presión sobre los países, la instigación de los conflictos y la agresión armada directa. Estados Unidos y sus aliados cometieron actos criminales en Yugoslavia, Irak, Afganistán. Como resultado, esos países fueron borrados del mapa del mundo o se encuentran ocupados.

Buscando las formas para ampliar sus posibilidades el capital financiero mundial agarra a los países como un pulpo. Se implementa la militarización de la zona sur del Pacífico. Se hacen provocaciones contra La República Popular de China. La tierra de Vietnam tiene heridas provocadas de los monstruosos bombardeos de los agresores norteamericanos. El blanco de la permanente presión es la República Democrática Popular de Corea. Los conflictos nacionales y religiosos se agudizan y arden con fuerza extraordinaria por todo el mundo.

Durante ya casi seis décadas el Oriente Cercano es escenario de la incesante tensión y guerras. Israel continúa haciendo caso omiso de las resoluciones de la ONU sobre el cese de la ocupación de los territorios árabes y la creación del Estado palestino independiente. El conflicto entre Israel y Palestina colocó una vez más a esa región al borde de la guerra sangrienta.

El centro de los acontecimientos agitados -el Cercano y Medio Oriente- se halla no lejos de las fronteras de Rusia. La “Primavera árabe” se acompañó con la intromisión en los asuntos de Egipto, Túnez, Bahréin, Yemen. Fue derrotada y entregada a la merced de los merodeadores la antes floreciente Libia. Se desencadenó la situación explosiva en Siria donde las bandas de mercenarios recurren al terror y crean el caos esperando una intervención directa del Occidente.

Se pone tensa la situación en torno a Irán. La agresión contra Afganistán amenaza difundirse a Paquistán. Las bases de aviación de la OTAN en Tadzhikistán y Kirguisia aumentan la tensión potencial contra Rusia y China, crean la posibilidad de la intromisión en los asuntos de los pueblos de Asia Central y Kazajistán.

Desde 2008 funciona el AFRICOM (Comando Africano de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos) con el Estado Mayor en Alemania. La presión de los imperialistas la experimentaron Guinea-Bissau, Côte d'Ivoire, Somalia y varios países de otras regiones de África. Incluso tras la separación de Sudán en varios estados independientes, dos partes suyas están librando la lucha armada entre sí. Después de la destrucción de Libia, el norte de Malí se vio en las manos de fanáticos religiosos lo que aprovecha Occidente para incrementar su presencia.

Cada uno de los conflictos tiene en sus orígenes las causas internas. Pero la fuente de su instigación es el factor externo. La formación de la inestabilidad global es la estrategia de quienes tratan de imponer a la Humanidad el escenario neocolonial del desarrollo.

El imperialismo aplica esfuerzos extraordinarios tratando de revertir los procesos democráticos en América Latina. Las acciones de la reacción experimentan los pueblos de Colombia, México, Panamá, Chile. Se produjeron golpes de estado en Honduras y Paraguay. En los puntos de mira de los imperialistas se hallan Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua. Se implementa la estrategia de “disuasión” de Brasil. Se reforzó la presencia de Estados Unidos en la región donde volvió a emplazar su 4-a Flota.

Al desplegar la política neocolonial las potencias principales practican el terrorismo del Estado, colocan a gobiernos títeres, los imponen a los países a despecho de la voluntad de las masas populares. Cárceles, torturas y asesinatos políticos desenmascaran los mitos sobre los atractivos de la democracia occidental. El derecho de las naciones a la autodeterminación se viola cínicamente. Para justificar ideológicamente esa política se han desarrollado las concepciones de la “injerencia humanitaria”, el “buen gobierno”, los “Estados fallidos”, los “Estados excluidos”. En el camino hacia el logro de sus objetivos los globalistas actúan bajo el ropaje teórico de la “guerra de las civilizaciones”.

Lo que sucede empuja al mundo hacia el conflicto armado global. Las condiciones para la guerra mundial son creadas por tres grupos de contradicciones: entre los países con economía desarrollada; entre el núcleo imperialista y la periferia mundial; entre las ambiciones del capital financiero global y los intereses nacionales de los países, incluyendo los desarrollados.

Capaces de decir el No


La agresividad del capitalismo viene creando una mayor amenaza para la Humanidad y es expresión de la notoria degradación de este sistema. En la arena internacional acrecienta la resistencia a la política imperialista. Los grupos enteros de países expresan que no desean tolerar más el yugo del capital global.

Una especial significación tienen hoy los ejemplos históricos de China, Cuba, Vietnam, República Democrática Popular de Corea y Laos. Están formando las experiencias del desarrollo alternativo, socialista que pueden tomar en consideración los otros pueblos. China, que se ha convertido en el “taller del mundo” conquista activamente los mercados de venta, incluyendo Europa y Estados Unidos. Al potenciar las fuerzas productivas, está ampliando también sus posibilidades políticas. Los altos ritmos del desarrollo los demuestra Vietnam. Se fortalece la soberanía de los Estados de América Latina. Marcha con seguridad por la vía independiente la hermana Belorrusia. Las más amplias perspectivas puede tener la cooperación de estos Estados, su integración económica y colaboración política.

La formación de las organizaciones interestatales es la característica distintiva de la época. Durante un período relativamente breve surgieron: BRICS, Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), Mercado Común del Sur (MERCOSUR), Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), la Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América (ALBA).

Por un lado, la integración de este tipo es a veces la expresión de la competencia capitalista. Por el otro, se basa en la aspiración de un mundo democrático, justo e igual de los pueblos. La formación de las alianzas de este tipo frena las ambiciones de Estados Unidos, OTAN y las fuerzas de la reacción mundial que están detrás de ellas. Este proceso brinda una oportunidad más de ganarse el tiempo hasta cuando crezcan y se consoliden las fuerzas de resistencia al imperialismo, las fuerzas de la opción socialista.

La formación de BRICS con participación de Brasil, Rusia, India, China y la República Sudafricana significa la voluntad de formar un centro alternativo de influencia global. El arsenal de estos países dispone de la parte mayor de la población mundial y la parte considerable de la economía mundial. En caso de expresión de la voluntad común, el poderío económico conjunto creciente de los países de BRICS podría convertirse en un serio obstáculo para la configuración de un nuevo modelo colonial del mundo.

Algunas organizaciones internacionales, ante todo ALBA, tienen carácter antiimperialista manifiesto. Si los procesos de cooperación, integración y división internacional del trabajo en la UE se utilizan principalmente en intereses del capital y represión de las masas, en América Latina, al contrario, sirven a la causa de emancipación de los pueblos. La integración en esa parte del mundo fue un importante instrumento de la lucha de clases.



Hoy, América Latina se desarrolla bajo una fuerte influencia de los procesos antiimperialistas progresistas. La lucha de los pueblos del continente por la soberanía y el progreso social lanza el reto a la hegemonía tradicional de Estados Unidos en la región. La orientación política de los gobiernos se determina por la participación de las fuerzas de izquierda, incluyendo a los comunistas.

Según las estimaciones del PCFR, ahora se desarrollan procesos que permiten esperar el cambio del equilibrio de fuerzas a nivel mundial. Es importante el hecho de que haya aparecido la posibilidad de recuperar la necesaria influencia de las Naciones Unidas.
A pesar de los intentos de Estados Unidos de subordinar a esta organización, su carcasa es lo suficientemente sólida. El principio de equilibrio de fuerzas en el Consejo de Seguridad permite contener la agresividad del imperialismo financiero. Así, el veto de la RP de China y Rusia no permitió a Occidente argumentar la intervención en Siria como voluntad de las Naciones Unidas. Existe una posibilidad seria de impedir que la ONU se convierta en el instituto de legitimación de la política agresiva de las potencias imperialistas.

Como vemos, es evidente la confrontación de dos tendencias en la arena internacional. Por un lado, la ofensiva imperialista desplegada después de la destrucción de la URSS que en los últimos años ha arreciado. Sus direcciones clave son: el cerco geoestratégico a China, el proyecto del “Gran Oriente Cercano”, el sojuzgamiento neocolonial de África, “tratamiento preventivo” de América Latina, la integración de las ex repúblicas de la Unión Soviética en la órbita de sus intereses.


Simultáneamente, en el planeta crece la comprensión de que los planes de los globalistas le cuestan caro a la Humanidad. En la situación del retroceso provisional del socialismo, el capital ha avanzado mucho por el camino que conduce al mundo hacia el precipicio. En estas condiciones los Estados nacionales y su cooperación podrían convertirse en un importante instrumento de acción contra la globalización imperialista.


El trabajo y el capital: líneas de lucha
La situación es cada vez más aguda no sólo en el escenario mundial. El capital y sus partidos políticos se apresuran a utilizar la crisis en sus intereses en todos los sentidos. A través de la privatización y la revisión de las leyes están rebajando el nivel de vida de los trabajadores, incrementan la injusticia en el reparto de las riquezas. Su objetivo: la explotación clasista y el sojuzgamiento de las naciones según las normas del siglo XIX. El imperialismo empuja a la Humanidad hacia el camino del regreso.

La clase gobernante desarrolla la ofensiva contra los derechos económicos, sociales, políticos y culturales de las masas populares. Crece la polarización social. Se liquidan las garantías laborales que los obreros han ganado gracias al ejemplo de la Unión Soviética. Se reduce el salario y las pensiones. Crece la edad de jubilación. Se destruyen los sistemas públicos de educación, asistencia médica y seguridad social. Aumentan las dimensiones de la pobreza, hambre, enfermedades y mortalidad infantil. El número de desocupados en el mundo, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), superó 200 millones de personas.

Incluso la conservación del trabajo deja de ser una garantía contra la pauperización. Las dimensiones de la miseria en el mundo crecen vertiginosamente. Según la ONU, el número de personas que sufren el hambre superó un mil de millones. Estamos en el siglo XXI, pero cada día mueren del hambre 20 mil niños. No es resultado de la escasez de los alimentos. Tales son los frutos del sistema económico orientado a obtener las mayores ganancias.

Las palabras “barbarie capitalista” ya no son una metáfora. Se propagan más y más el tráfico de personas, la esclavitud, el trabajo infantil, la explotación sexual. Para el PCFR es evidente que la conservación del capitalismo significa la continuación de la contradicción muy peligrosa entre el rápido progreso científico-técnico y el regreso social igualmente rápido.

Los apologistas del capitalismo están propagandizando la idea de la eternidad del sistema burgués. Suena la prédica sobre la imposibilidad de erradicar la pobreza y la diferencia de clases. La ofensiva ideológica del imperialismo se realiza principalmente con ayuda de los medios de comunicación tradicionales y nuevos que pertenecen a las corporaciones grandes. Las manifestaciones multitudinarias de los trabajadores tienen una cobertura informática cada vez menor en las cadenas de televisión que los show escandalosos de las chicas desnudas.

Se hace todo para que los trabajadores ser reconcilien con su destino. La educación se privatiza y adquiere características de una mercancía, “se ideologiza”. Se incentivan teorías reaccionarias abiertas, oscurantismo y misticismo. Todo tipo de ideas apocalípticas, noticias sensacionales sobre el fin del mundo y otra basura informática se usan activamente para sembrar los ánimos de apatía. Así, en contra de la lógica sana, el progreso científico-técnico bajo el capitalismo se acompaña del regreso social y cultural.

La degradación de la sociedad es una importante arma en manos del capital. Aquí se ponen al desnudo las diferencias en las leyes principales de los sistemas capitalista y socialista. Si estudiamos las experiencias de la revolución cultual en la URSS, veremos que un impetuoso auge de la sociedad soviética no se logró recortando las garantías sociales y disminuyendo el nivel cultural de los habitantes, todo lo contrario: elevando el nivel de educación y mejorando el bienestar social de los ciudadanos.

Las acciones agresivas del capital son respuesta al auge de las protestas originadas por sus acciones. Se pisotean los derechos democráticos a la huelga y la actividad de los sindicatos. Se refuerza el régimen policíaco. La clase gobernante trata de dirigir la protesta, disolver el descontento en las cuestiones secundarias, ponerlas en un camino falso. La actividad social se localiza por todos los medios.

Pero el capital es incapaz de prevenir la revelación y el giro hacia el socialismo de millones de personas. Por ello, vuelve a recurrir a los métodos de “embustes”. Una vez más se lleva a cabo el trabajo ideológico de gran escala de la rehabilitación de la social-democracia.

La actividad de las fuerzas antiimperialistas, revolucionarias-progresistas se limita por los obstáculos erigidos por las leyes burguesas. Continúa la ofensiva contra la historia soviética, la historia del movimiento comunista. El mundo ha visto la tenacidad con la cual PACE, OSCE y Europarlamento intentaron poner el signo de igualdad entre el nazismo y el comunismo. En varios países “civilizados” está vigente la prohibición legal de los símbolos soviéticos. Tal prohibición fue impuesta a Moldavia. Por las calles de las ciudades de las repúblicas del Báltico marchan los veteranos de la SS con sus retoños.



El anticomunismo se impone desde “arriba” y se estimula su manifestación “desde arriba”. Se estimulan los movimientos abiertamente fascistas, nacionalistas, clericales y otros movimientos reaccionarios. El imperialismo se afana por ofuscar la conciencia popular, erosiona las orientaciones socio-clasistas. Al estimular el crecimiento de las organizaciones ultraderechistas atrae al camino falso a una parte de la población socialmente activa, sobre todo a los representantes de la juventud y las capas de los marginados. Incluso en Ucrania, que conoció la sangrienta ocupación fascista, los nacionalistas lograron abrirse paso hacia la Rada (Parlamento) Suprema y crear en ella su fracción.

No es casual que las escenas de una Europa “coloreada en pardo” de los años 30 se repiten hoy día. Se trata de los propósitos de gran alcance. No hace mucho, en uno de los foros en Polonia, Zbignev Bzhezinski declaró abiertamente que el “activismo popular” y la “resistencia al control externo” amenazan con desviar del rumbo marcado el movimiento hacia el orden mundial nuevo. Reconoció que es cada vez más difícil la resistencia altamente motivada de las masas que se despiertan a la política. Se propone orientarse hacia el control sobre ellas por la elite con ayuda de manipulaciones tecnotrónicas. Los terrores de ciencia ficción pueden convertirse en realidad.



Las acciones del capital por todo el mundo tienen un “estándar” común. En Rusia observamos los mismos procesos de la ofensiva contra los derechos sociales y cívicos, el mismo “lavado de cerebros” y el anticomunismo.

Los planes del capital chocan con una creciente resistencia. Se hacen más combativas las acciones contra la política de las autoridades burguesas que trasladan el peso de la crisis sobre el proletariado y la “clase media’. Más y más personas y movimientos sociales exigen cambios: un desarrollo armónico de las fuerzas productivas, la ampliación de las garantías sociales, un consumo razonable, la actitud cuidadosa ante la naturaleza. No se puede dejar de ver: la base social del capitalismo se reduce. Las masas populares reciben lecciones necesarias de la lucha organizada. Une a diferentes grupos de trabajadores que entienden la comunidad de sus intereses.



Un importantísimo factor del “giro de izquierda”: se amplía el movimiento obrero. Cuando en 2012 el gobierno de los conservadores en España redujo las dotaciones en el sector minero en el 60%, empezaron a cerrarse las minas asturianas. El salto del desempleo entre los mineros alcanzó un 25%. Los mineros se declararon en huelga indefinida y salieron a la calle. Incluso hubo enfrentamientos con las unidades especiales de la policía. El enero del año presente se caracterizó por grandes acciones de los obreros metalúrgicos de Bélgica. Los ejemplos pueden ser continuados. Casi todos los países de Europa, sea Inglaterra o Grecia, Portugal o Francia, fueron testigos de los ejemplos de la protesta masiva.

La lucha de la clase obrera se apoya cada vez más sobre los jóvenes, mujeres, intelectuales. Se levantan a la lucha de sus intereses los campesinos, tanto los proletarios agrícolas como granjeros pequeños y medios que sufren la explotación por parte de las compañías agroindustriales y comerciales. Bajo las banderas de la protesta se reúnen los adversarios de la privatización y de la “austeridad» que luchan por sus derechos laborales, por conservar la tasa del salario y pensiones, en defensa del sistema público de garantías sociales y logros del progreso social.

Las exigencias comunes unen a personas y organizaciones con diferentes plataformas ideológicas. La consolidación sucede sobre la base de la acción conjunta contra el capitalismo. Un papel especial en la formación del frente único de lucha lo desempeñan los partidos comunistas y obreros.

Socialismo contra la barbarie


Nosotros, los comunistas de Rusia afirmamos que en el mundo donde vivimos se forman cada vez más factores para desplegar la lucha realmente revolucionaria por el socialismo. El nivel del desarrollo de las fuerzas productivas en la etapa presente es muy superior que un siglo atrás, Con la creación de condiciones políticas eso permite pasar más rápido a la edificación del socialismo.

La naturaleza explotadora, de rapiña, infrahumana del capitalismo es evidente. El curso de los acontecimientos prueba la actualidad de las tesis marxista-leninistas. El tiempo se arrastra las avalanchas de mentiras en torno a la gran doctrina. Se hace claro que el progreso social en el siglo XX y un largo período de desarrollo pacífico de la Humanidad se debe a la construcción de una nueva sociedad en la URSS y demás Estados.

Al caracterizar en su libro “Por qué Marx tenía razón” la situación actual, el filósofo inglés Terry Eagleton escribe: “A escala global el capitalismo se hizo más concentrado y rapaz que nunca antes, y la clase obrera creció realmente en cuanto al número. Por ello se hizo posible imaginarnos un futuro en el cual el superrico se esconde en ciudades fortificas y protegidas, y un mil millones de habitantes de tugurios pululan en sus casas miserables rodeados por los alambres de púas y torres de observación. Afirmar en esas condiciones que el marxismo ha terminando sería igual a la declaración de que la profesión del bombero es anticuada puesto que los incendiarios ahora son más ingeniosos y más equipados que nunca”.



La incapacidad del capitalismo de resolver sus propias contradicciones es incuestionable. No es casual que la crisis abarcó también su ideología política y la ciencia económica. La agudización de la crisis universal del capitalismo muestra la necesidad de pasar a una nueva organización de la sociedad. Se necesita el poder obrero con la participación consciente y activa de las amplias masas, se necesita la propiedad social sobre los medios de producción principales. Se necesita la planificación racional de la economía. Sólo así se podría liberar las fuerzas productivas, convertirlas en el bien común y encontrar soluciones a los grandes problemas de la Humanidad. Lo puede garantizar sólo el socialismo.

Los procesos progresistas, antiimperialistas aceleran la marcha. Contribuyen objetivamente a la maduración del socialismo. Con toda la significación de esta tendencia, la causa de la transformación revolucionaria del mundo no puede resolverse sin el factor subjetivo. La idea de izquierda en el mundo es cada vez más actual y requerida, tal es una importante tendencia general. Pero ella reviste diferentes formas y sus partidarios no son homogéneos. Se actualiza el marxismo. Se profesa el neo-marxismo. Son más activos los anarquistas. Es de diferentes formas que el pensamiento de izquierda se interpreta entre los obreros y los estudiantes, los intelectuales. Es agudo el tema de la vanguardia política de las transformaciones socialistas.

En la actualidad en el mundo existen y luchan más de cien partidos comunistas y obreros. Al final de los 1980, la mayoría de ellos tropezaron con serios problemas originados por la “perestroika” de Gorbachov en la URSS, así como por las particularidades de la integración europea y demás circunstancias. Los intentos de varios partidos eurooccidentales de salir de la situación mediante el paso a las posiciones eurocomunistas fracasaron. La división orgánica e ideológica debilitó considerablemente la influencia de varios partidos en las masas. Es de constatar un significativo debilitamiento de los partidos anteriormente muy importantes de Europa: el francés y el italiano. En Europa del Este algunos de los partidos antes gobernantes se convirtieron en social-demócratas.

La destrucción de la Unión Soviética significó un duro golpe para todas las fuerzas progresistas. La salida del PCUS del movimiento comunista internacional destruyó el sistema de vínculos entre los partidos comunistas y obreros. Las fuerzas de derecha desplegaron generalmente una ruidosa campaña anticomunista.

Una parte de los ex partidos comunistas se convirtieron en conductores del oportunismo de derechas o del izquierdismo. Algunos se desintegraron en fracciones políticas y marcaron el inicio de unas nuevas organizaciones, entre ellas marxista-leninistas. Se formaron partidos del centro izquierdo que determinan su lugar entre los social-demócratas y comunistas: el Partido de Izquierda de Alemania, el Partido Socialista Popular de Dinamarca, la Alianza de Izquierda de Finlandia, los Socialistas de Izquierda de Noruega.

Al mismo tiempo, al final del siglo XX – comienzo del siglo XXI, se produjeron cambios importantes en el trabajo de los partidos comunistas de países latinoamericanos. Muchos de ellos durante decenios de años lucharon contra las juntas militares y regímenes dictatoriales en condiciones de una profunda clandestinidad. En esa lucha iba naciendo su colaboración con demás organizaciones de orientación izquierda o radical. La autoridad ganada por los comunistas les permitió ocupar posiciones influyentes en varios países de América Latina. Colaboran activamente con los gobiernos que llevan a cabo reformas en beneficio del pueblo y la política exterior independiente.



Un especial lugar en el movimiento comunista internacional ocupan los partidos gobernantes: los partidos comunistas de China, Vietnam, Cuba, el Partido del Trabajo de Corea, el Partido Revolucionario Popular de Laos. Bajo su dirección continúa la construcción del socialismo tomando en consideración las características concretas de los países.

Tras recuperarse de la crisis del comienzo del siglo XX, el movimiento comunista internacional se consolida cada vez más. El PCFR se considera como su parte integrante y participa activamente en el restablecimiento de las relaciones entre los partidos. Desde el momento de la celebración de nuestro IV Congreso invitamos a nuestros huéspedes extranjeros a esos foros. El PCFR respalda por todos los medios el desarrollo de la colaboración multi y bilateral de los partidos comunistas.

Desde 1998, por iniciativa del partido Comunista de Grecia se celebran los Encuentros internacionales de los partidos comunistas y obreros. Los primeros siete encuentros se celebraron en Atenas, los siguientes en Portugal, Belorrusia, Brasil, Siria, India, República Sudafricana, Líbano. En cada uno de ellos participaron 60-70 partidos. La celebración del noveno encuentro en Minsk fue la iniciativa conjunta del PC de Belorrusia y el PCFR, de todos los partidos de la Unión de Partidos Comunistas - Partido Comunista de la Unión Soviética (UPC-PCUS). El diálogo de los participantes del encuentro fue continuado en Moscú durante la celebración del 90 aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre.

Funcionan también otros foros de colaboración internacional. En 2010, por iniciativa del PC de Líbano fue constituido el Foro de las fuerzas de izquierda y progresistas de los países árabes. Desde 1990, se celebra el Foro de los partidos de izquierda en Sao Paulo cuyos iniciadores fueron Fidel Castro y Luiz Inacio Lula da Silva. Los representantes del PCFR participan regularmente en los encuentros de los partidos políticos de los países asiáticos, el último se celebró en Bakú.

Nuestro partido participó enérgicamente en la movilización de la opinión internacional para la lucha contra el anticomunismo y las falsificaciones de la historia. En verano de 2009, los representantes de 70 partidos comunistas expresaron la protesta común contra los ataques difamatorios a la historia del movimiento comunista y los países socialistas. En 2010, la respuesta a la tergiversación de la historia fue dada en la sede del Europarlamento, en el 4-o Encuentro europeo de representantes de los partidos comunistas y obreros sobre los temas de educación. Lo mismos temas fueron discutidos en las conferencias en Praga y Vilnius. En el marco de la celebración del 65 Aniversario de la Victoria del pueblo soviético en la Gran Guerra Patria se celebró la conferencia internacional en Moscú. Todos estos foros demostraron un significativo potencial científico y político de los partidos de izquierda en la denuncia de las falsificaciones burguesas de la historia.

El CC del PCFR, con fines de activar el debate de los problemas actuales de la teoría formuló la iniciativa de la celebración de la “mesa redonda” sobre los problemas del movimiento comunista internacional. El primer encuentro se celebró en diciembre de 2012 en Moscú. La discusión mostró un vivo interés del partido a la continuación de la labor en un nuevo formato.

Una importantísima línea de la actividad del PCFR es el desarrollo de la colaboración de los partidos comunistas de las ex repúblicas soviéticas. Los mecanismos de nuestra acción común fueron desarrollados en el marco de la UPC-PCUS. En los últimos años se realizaron varias actividades conjuntas trascendentales. Se celebró el Foro por el resurgimiento de la Unión de los pueblos hermanos en Donetsk y el concierto de amistad de los pueblos en el estadio de Luzhnikí en Moscú. En diciembre, celebramos conjuntamente el 90 aniversario de la URSS. Un poco antes, se celebró la reunión del Comité ejecutivo de la UPC-PCUS en Kishiniov. Una buena práctica del apoyo mutuo es la delegación de observadores internacionales a las elecciones de diferentes niveles.

El CC del PCFR contribuyó por todos los medios al desarrollo de la cooperación internacional de sus organizaciones-miembros. La Unión de la Juventud Leninista Comunista de la Federación de Rusia y la “Unión de Mujeres de Rusia-“Esperanza de Rusia” ocuparon un digno lugar en la Federación Mundial de la Juventud Democrática (FMJD) y la Federación Democrática Internacional de Mujeres (FDIM). Consideramos que en el futuro es preciso establecer la colaboración con la Federación Sindical Mundial y el Consejo Mundial de la Paz.

En total, durante todo el período de balance se llevó a cabo un importante trabajo para potenciar los esfuerzos del PCFR en las relaciones internacionales. Un gran papel lo desempeñaron en ese ámbito los secretarios del Comité Central L.I. Kalashnikov, K.K. Taysayev, V.N. Tetiokin. Su aporte al fortalecimiento de la autoridad internacional del PCFR lo hicieron los comunistas diputados que participan en la colaboración interparlamentaria.

La práctica de la labor de los partidos comunistas y obreros permite afirmar que la crisis en el movimiento comunista internacional se ha superado en lo fundamental. Nuestros partidos están unidos en la comprensión de las cuestiones de la mundividencia fundamentales, son fieles al método materialista del análisis de la realidad. Tenemos la visión común de las metas del movimiento comunista, somos solidarios en la evaluación del imperialismo moderno, reconocemos el carácter revolucionario del tránsito al socialismo. Es cierto, existen al mismo tiempo las diferencias en la interpretación de varios problemas. Sin embargo, el último decenio está marcado, en nuestra opinión, no sólo por la activación de contactos sino también por el acercamiento de las posiciones de los partidos comunistas sobre los temas complejos.

La posición del PCFR consiste en que los




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