Informe No. 121/18


Hechos respecto a las presuntas víctimas



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Hechos respecto a las presuntas víctimas





  1. Durante el trámite del presente caso ante la Comisión Interamericana, la parte peticionaria presentó información relevante y específica sobre las presuntas víctimas panameñas así como de algunas de otras nacionalidades, mencionadas en las 272 peticiones que constituyen el caso110. Los peticionarios presentaron declaraciones de presuntas víctimas y/o familiares, así como información más general y contextual. El Estado, por su parte, presentó información general y contextual, así como argumentación respecto a la legitimidad de la actuación de sus fuerzas, y solo en determinadas instancias presentó un análisis sobre lo denunciado en cada petición. A continuación, la CIDH presenta la información disponible respecto de cada una de estas situaciones, desglosadas según el tipo de vulneración alegada.




  1. Basada en las declaraciones presentadas por las presuntas víctimas y en otra información disponible, la Comisión Interamericana ha verificado que determinadas circunstancias en las que se produjeron las alegadas vulneraciones tuvieron lugar en el marco de los primeros días de la ocupación, en particular durante los días 20 al 25 de diciembre de 1989 cuando el mayor número de enfrentamientos tuvieron lugar entre las Fuerzas de Defensas panameñas y el ejército estadounidense.




  1. Como fue presentado por la parte peticionaria y no controvertido por el Estado, existió una mayor afectación en las áreas de El Chorrillo, áreas de Panamá viejo, San Miguelito y en la ciudad de Colón. La extensión de estas afectaciones está directamente relacionada con el hecho que puestos militares estratégicos panameños estaban ubicados en estos lugares, y que las fuerzas armadas estadounidenses consideraron estos puestos cruciales para lograr los objetivos de la operación militar111.




  1. La CIDH observa que, conforme a las declaraciones presentadas por las presuntas víctimas, existen marcadas similitudes entre las circunstancias descritas, incluso en distintas zonas del país. En un determinado número de situaciones, identificados en los respectivos anexos, la Comisión ha tomado nota de individuos cuyos nombres han sido incluidos en las declaraciones presentadas por las presuntas víctimas en relación a descripciones generales de los hechos durante la operación militar en sus respectivas áreas, pero sin referencia a hechos o alegatos específicos que caracterizarían una violación a derechos humanos112. En consecuencia, estas personas no serán incluidas en la valoración de los hechos y del derecho del presente informe.



    1. Personas que perdieron la vida113





  1. Como punto preliminar, resulta importante recordar que en el marco de su Informe Anual 1990-1991, la CIDH resaltó la controversia existente entre Estados Unidos y la sociedad civil panameña sobre la cifra real de muertes civiles con motivo de la invasión de Panamá. Dicha duda surgía como consecuencia de la marcada diferencia entre la cifra oficial proporcionada por el Comando Sur del Ejército de Estados Unidos, 202 civiles y menos de 100 militares, y las cifras citadas por otros voceros, como Americas Watch, el Comité Panameño, Physicians for Human Rights y voceros de la Iglesia Católica, las cuales coincidían en afirmar entre 300 y 600 panameños fallecidos114. Igualmente, en base a la información presentada y la recolectada durante su visita oficial, la CIDH resaltó la imprecisión e incertidumbre sobre las circunstancias de las muertes.




  1. Con respecto al conjunto de presuntas víctimas que alegan vulneraciones al derecho a la vida del presente caso, la Comisión expone que la parte peticionaria presentó de manera reiterada información, la cual ha sido ampliamente consistente, sobre la participación del ejército estadounidense en puntos de control de vehículo, fosas comunes y sobre el uso de armas militares. En cuanto al uso de armas militares durante la Operación “Justa Causa”, es un hecho no controvertido por las partes que el ejército estadounidense hizo uso en particular de helicópteros y aviones equipados con armamento explosivo. El Estado hizo uso de dicho armamento para neutralizar centros estratégicos de las fuerzas de defensas panameñas, ubicadas en localidades altamente pobladas por civiles.




  1. Es importante destacar que en varios casos descritos, los familiares de las presuntas víctimas interpusieron denuncias ante el Ministerio Público en Panamá por las muertes de sus respectivos familiares ocurridas durante la Operación “Justa Causa”115. La respuesta a estas denuncias fue la emisión de declaratorias de sobreseimiento provisional sobre la base de una imposibilidad de atribuir autoría a personas individualizadas, “dada la compleja dificultad para ubicar a las personas autoras de los hechos”116.




  1. Es de notar que en gran parte de las denuncias presentadas ante la CIDH se identificaron testigos, intentos de acudir ante autoridades locales y nacionales en Panamá, así como autoridades estadounidenses. En particular, las organizaciones de víctimas que surgieron a raíz de estos hechos, impulsaron las exhumaciones realizadas en el Cementerio Jardín de Paz y Monte Esperanza. Como fue descrito, la parte peticionaria coordinó la participación del Equipo Argentino de Antropología Forense, quienes intentaron iniciar sondeos exploratorios para corroborar la existencia o no de fosas comunes en el cementerio de Pacora. No obstante esta organización en su visita a Panamá del 9 de julio al 2 de agosto de 1995, no pudo llegar a una conclusión definitiva debido a la suspensión de las actividades por razones climáticas117.




  1. A continuación, la CIDH presenta la información disponible respecto de las presuntas víctimas a la luz de las declaraciones exhibidas por sus familiares. En particular se verifica que de las 272 peticiones recibidas, 50 de ellas están relacionadas con personas que murieron en el marco de los hechos del caso.




    1. En el contexto del uso de bombas




  1. Dionisia Meneses Castrellón de Salas identificada en el caso No. 1, era una mujer de 58 años de edad de nacionalidad panameña118.En horas de la tarde del 22 de diciembre de 1989 un helicóptero de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos comenzó a disparar proyectiles contra el edificio conocido como “15 Piso” ubicado en la Ciudad de Colón, en respuesta a supuestos disparos provenientes de individuos ubicados en el último piso119. Conforme a las declaraciones aportadas, uno de estos proyectiles alcanzó el edificio 4050 donde residía la familia Salas Castrellón ocasionando graves daños. La señora Meneses quien se encontraba en la cocina, resultó herida “dejándole completamente destrozadas las piernas y los intestinos”120. De acuerdo a su certificado de defunción, la señora Meneses falleció de politraumatismo en su residencia en Colón121.




  1. Como consecuencia del mismo impacto, sus hijos y hermano resultaron lesionados y se produjo un incendio en su vivienda122. Sin embargo, durante los hechos, no recibieron asistencia de los soldados123.




  1. Esta situación fue puesta al conocimiento del U.S Army South Claims Department en Panamá mediante carta de fecha 14 febrero de 1990 escrita por el esposo de la señora Dionisia Meneses, José Isabel Salas Galindo, con una descripción detallada sobre lo sucedido124. El 25 de marzo de 1990, dicha autoridad estadounidense reconoció estar “consciente de los daños” y especificó sobre la inexistencia de un “programa para compensarle su pérdida”125. El U.S Army South Claims Department agregó en su respuesta que “en caso que en un futuro se establezca algún programa de compensación su informe será enviado a las autoridades apropiadas para su tramitación”126.




  1. Demetrio López González identificado en el caso No. 64, era un hombre de 26 años de nacionalidad panameña127. El 20 de diciembre de 1989 alrededor de la una de la mañana un incendio se originó en el patio de su casa ubicada en El Chorrillo. Él quedó atrapado por el fuego y falleció. Su familia describe que momentos antes, escucharon “ráfagas de balas”, “cañonazos” y observaron el paso de helicópteros que “disparaban luces de bengalas”128. Conforme a su certificado de defunción, fue enterrado en el cementerio Jardín de Paz129.




  1. Victoria Hurtado Cádiz identificada en el caso No. 71, era una mujer de nacionalidad panameña quien tenía 78 años de edad al momento de los hechos130. Según información presentada, el 20 de diciembre de 1989 luego que se “suscitara un bombardeo” alrededor de la 1 am, quedó atrapada en un incendio dentro de su residencia en la planta alta de un edificio ubicado en El Chorrillo131. Los restos de la señora Hurtado fueron encontrados al ser removidos los escombros, y dichos restos fueron identificados dos semanas después de la invasión132.




    1. En el contexto de presuntos enfrentamientos entre FF.DD y soldados estadounidenses




  1. José Félix Baquedo identificado en el caso No. 65, 34 años de edad de nacionalidad panameña133. Conforme a declaraciones, el 22 de diciembre de 1989 a las 5:40 pm José Baquedo salió de su residencia ubicada en San Miguelito a casa de un cliente para un trabajo de tapicería. A pocas cuadras de su casa, fue “sorprendido por un enfrentamiento del ejército americano” en el marco del cual resultó herido por una bala en la “región submaxilar izquierdo” causándole un paro cardiorrespiratorio134.




  1. Martín Alberto Barrios Montes identificado con el caso No. 81, era un joven de 24 años de edad de nacionalidad panameña135. El 22 de diciembre de 1989 alrededor de las 2 pm, el Sr. Martín Barrios se encontraba en compañía de su cuñado frente al Edificio “Villa Las Fuentes” arreglando su vehículo, cuando empezó un enfrentamiento armado136. En el marco de esta situación, el Sr. Barrios Montes resultó herido por una bala, por lo cual fue trasladado por su cuñado al Hospital San Fernando en donde falleció momentos más tarde137.




  1. Luis Reyes Justiniani Vega identificado en el caso No. 92, era un hombre de 34 años de edad de nacionalidad panameña138. Conforme a su certificado de defunción y a declaración presentada por su tío Moisés Justiniani, el 22 de diciembre de 1989 a las 2.30 pm se dirigía hacia su casa cuando en una barricada ubicada en Rio Abajo fue herido en la región cervical139.




  1. Rolando Braddick Vásquez identificado en el caso No. 270, era un panameño de 34 años de edad cuyo oficio era la ingenieria portuaria140. Conforme a la declaración aportada, el 22 diciembre de 1989 alrededor de las 9 am se encontraba en “la fila” para “reportarse” a un llamamiento de Arias Calderón en el “tránsito de Albrook” y “se presentó un tiroteo”141 en el cual Rolando Braddick habría recibido heridas múltiples por arma de fuego. Sus restos fueron enterrados en la fosa común de Jardín de Paz142. Los peticionarios indican que las tropas estadounidenses registraron que había fallecido143.




    1. Como consecuencia de hechos ante un puesto de control




  1. Ernesto Martínez Paredes, Andrea Aide Reid, Henry Leopoldo Bailey Smith, y Luis Alberto Castillo Gotti identificados en los casos No. 10, No. 20 y No.93, No. 78, y No. 86, respectivamente, eran de nacionalidad panameña y de edades comprendidas entre los 19 y 24 años de edad al momento de los hechos. Según declaraciones de los familiares de las víctimas, el 23 de diciembre de 1989 a las 10.30 pm Andrea Reid y un herido de bala identificado como Mario Iglesias llegaron en un bus pequeño propiedad del último pidiendo ayuda a casa de un doctor residenciado en la calle 3era Parque Lefevre.144 Al médico recomendar que lo llevaran un hospital, Ernesto Martínez, Henry Bailey y Luis Castillo, abordaron el bus para acompañarlos145.




  1. Seguidamente luego de ser rechazados en la Clínica Hospital de Río Abajo, decidieron dirigirse hacia el Complejo Hospitalario del Seguro Social a la altura de Abastos de Transísmica146. En el camino, fueron detenidos en un punto de control y un soldado del retén al escuchar unos disparos a la distancia, comenzó a disparar en contra del microbús147. Como resultado de 38 impactos de los disparos al vehículo, Henry Bailey murió por un “estallido craneal”148, Luis Castillo por un “trauma toraco-abdominal”149, Andrea Reid por un “traumatismo craneoencefálico”150 y Ernesto Martínez quien manejaba el bus, murió de heridas no identificadas151, todos como resultado de proyectiles de armas de fuego152.




  1. Las familias fueron notificadas por el Ministerio Público que los fallecidos habían sido enterrados en la fosa común del Jardín de Paz153.




  1. Vale destacar que para el Informe Anual 1990-1991, la Comisión había recibido información sobre este episodio, el cual calificó de “especialmente grave”154. Al respecto se conoció que:


El 23 de diciembre el Sr. Mario Alberto Iglesias, 25 años, fue herido mientras transitaba durante el toque de queda en un vehículo amarillo a las 10:45 am acompañado por la Srta. Andrea Reid, 22 años. Solicitó ayuda para llegar al hospital y cinco jóvenes, Eduardo Paredes, Ernesto Martínez, Luis Alberto Castillo, Henry Leopold Bailey y Claudio de Roux, vecinos de la calle 3a. que alegadamente guardaban una barricada para defender su vecindad de ataques por Batallones de la Dignidad, acompañaron a ese vehículo al herido a un médico, quien los envió a la Clínica Río Abajo y de allí al Hospital de la Seguridad Social.  Según fue informada la Comisión, llevaban ondeando una bandera blanca de la ventanilla lateral para identificar su carácter de no combatientes.  Luego de ser revisados en un retén de fuerzas de Estados Unidos saliendo hacia el hospital dichas fuerzas ametrallaron al vehículo matando a los siete ocupantes.  El informe recibido por la Comisión indica que el ametrallamiento se produjo como una reacción a disparos desconocidos.  El caso según información recibida está siendo investigado por el Ejército de Estados Unidos155.


  1. Luisa Marcela Wilson Harrow identificada en el caso No. 69, era una mujer de 32 años de edad de nacionalidad panameña y residente de la Ciudad de Colón.156 Conforme a la declaración, el 20 de diciembre de 1989 alrededor de la 1.30 am Luisa Wilson acompañada de personas que no son identificadas, estaba buscando refugio mientras manejaban un vehículo157. Cuando se encontraban en las cercanías del “Supermercado Rey” de la calle 16 de la Ciudad de Colón fueron detenidos en un punto de control por los soldados norteamericanos. Seguidamente, según declaración presentada, los soldados comenzaron a disparar, resultando gravemente herida la señora Luisa Wilson158. De acuerdo con su certificado de defunción, murió a causa de “herida por un arma de fuego en el cráneo y pérdida de substancia cerebral”159.




  1. Alcides Guillermo Mena Sanjur identificado en el caso No. 75, era un hombre de 25 años de edad de nacionalidad panameña160. Conforme a relato presentado, el 25 de diciembre de 1989 alrededor de las 5.30 pm estaba manejando en su taxi a una pareja con un bebé. En el camino hacia una farmacia tuvo que detener el vehículo frente a un retén de control ubicado en la Justo Arosemena, luego de lo cual, según información presentada, los soldados estadounidenses comenzaron a disparar hasta que la señora Efigenia Alicia Algaredona de Olivares sacó un pañal por la ventana161. Como consecuencia de los disparos, el Sr. Alcides Mena y el pasajero el Sr. Olivares fallecieron, mientras que la mujer y el bebé no sufrieron ninguna herida162. Según certificado de defunción presentado, el Sr. Mena murió debido a “una herida por proyectil de arma de fuego penetrante al tórax”163.




  1. Reinaldo Arístides Medina Iglesias identificado en el caso No. 76, era un hombre de 31 años de nacionalidad panameña164. De acuerdo con el relato presentado, el 20 de diciembre de 1989 viajaba en bus hacia La Chorrera cuando el vehículo fue objeto de disparos en Albrook165. Como resultado de este hecho, el Sr. Reinaldo Medina y otras personas fallecieron. De documentos presentados, se verifica que fue enterrado en fosa común de Jardín de Paz, habiendo fallecido como consecuencia de una herida por proyectil de arma de fuego.166




  1. En circunstancias similares a las descritas en el párrafo anterior, se presenta el caso de Pablo Emilio Jaén Peralta identificado en el caso No. 100, quien era un hombre de 64 años de nacionalidad panameña167. Conforme al expediente, el 20 de diciembre de 1989 también viajaba en bus en la ruta Ciudad de Panamá -La Chorrera cuando el vehículo fue “ametrallado por tropas estadounidense” en la zona de Albrook168. Igualmente, sus restos fueron encontrados en la fosa común de Jardín de Paz con una herida por proyectil de arma de fuego169.




  1. José de los Santos Espinosa Rivera identificado en el caso No. 101, era un panameño de 30 años de edad que trabajaba como agente de tráfico internacional170. Conforme a la declaración presentada, el 20 de diciembre de 1989 se encontraba viajando en un vehículo de propiedad del Instituto de Recursos Hidráulicos y Electrificación (en adelante “IRHE”) por la autopista de Chorrera, cuando “al toparse con soldados norteamericanos”171 el conductor puso “en marcha retroceso y fueron brutalmente atacados por los soldados”172. Según certificado de defunción presentado, murió de un “shock traumático hemorrágico por heridas de proyectil de arma de fuego” en la Chorrera el 20 de diciembre de 1989173.




  1. Alfredo Santamaría Rojas, Florentino Espinoza Rodríguez, Agripino Gallardo Cedeño, Eugenio Gutiérrez Araúz, y Saba Espinoza Rodríguez, identificados en los casos No. 89, 112, 113, 114 y 219, respectivamente, eran de nacionalidad panameña de edades entre los 23 y 30 años174. De acuerdo a la información aportada, Florentino Espinoza, Eugenio Gutiérrez y Saba Espinoza eran militares no combatientes175, mientras que Alfredo Santamaría y Agripino Gallardo eran albañiles de profesión176.




  1. Conforme a declaraciones presentadas, en horas de la tarde del 23 de diciembre de 1989, los cinco hombres salieron en un vehículo hacia la casa de la hermana de Agripino Gallardo ubicada en una zona conocida como Arosemena de Chilibre177. Al no tener conocimiento sobre el paradero de estos, sus respectivos familiares comenzaron a buscarlos sin éxito.




  1. Griselda Gallardo Cedeño, hermana de Agripino Gallardo Cedeño, se dirigió a distintas localidades con las fotografías de los desaparecidos hasta que consiguió testigos de los hechos que habían tenido lugar el mismo 23 de diciembre178. Conforme a lo descrito por los testigos, los soldados estadounidenses ordenaron a los cinco hombres a bajarse del vehículo y acostarse en el suelo en un punto de control o retén a la altura de la Represa Madden de la carretera transísmica en Chilibre179. Estando en el suelo, se habría escuchado una explosión y a raíz de esto, un soldado estadounidense dio la orden de disparar en contra de los detenidos. Uno de ellos sobrevivió y el mismo soldado ordenó disparar nuevamente180. Conforme al mismo relato, los cuerpos permanecieron en el lugar hasta el 25 de diciembre de 1989 cuando fueron trasladados al Hospital Coco Solo y enterrados en la fosa común de Monte Esperanza en Colón181.




  1. Con esta información, los familiares se dirigieron al Ministerio Público e interpusieron el 21 de febrero de 1990 denuncia ante la Fiscalía Tercera Superior del Primer Distrito Judicial182. En el marco de las diligencias fiscales para encontrar los restos, el encargado de la Funeraria, Theodore Olliviere indicó el lugar donde habían sido enterrados en días anteriores los restos de personas no reconocidas183. Con base a esta información, el 23 de febrero de 1990 una exhumación fue efectuada en lugar señalado por el encargado en Monte Esperanza, y, los cuerpos de los cinco que hasta el momento estaban desaparecidos fueron encontrados junto con otros restos humanos184.




  1. De los restos recuperados, se concluyó las causas de muerte de cada uno. En este sentido, Agripino Gallardo Cedeño murió por “destrucción de calota o bóveda craneana y huesos de la cara, más múltiples fracturas por heridas por arma de fuego”185, Florentino Espinoza Rodríguez por “múltiples fracturas y heridas por arma de fuego”186, Eugenio Gutiérrez Araúz por “destrucción de la calota y maxilar superior por heridas por arma de fuego”187, Saba Espinoza Rodríguez por “destrucción de huesos de la cara y maxilar por heridas por armas de fuego”188, y Alfredo Santamaría Rojas por “destrucción de calota, hueso de la cara derecha, tórax por heridas por arma de fuego”189.




  1. En el marco de la denuncia e investigaciones, Griselda Gallardo denunció actos de intimidación en contra de los testigos por un señor identificado con el apellido Milanez, quien también había expresado intenciones de hablar con ella190.




  1. Vale destacar que, de información presentada en el expediente, un soldado identificado como el Sargento Robert Bryant estuvo sometido juicio ante una Corte Marcial en Estados Unidos por homicidio sin premeditación durante la invasión militar en Panamá191. De este juicio, surgieron versiones según las cuales uno de los viajeros tenía una granada y la había utilizado en contra de los soldados estadounidenses por lo cual el sargento nacido en Colón con nacionalidad estadounidense, declaraba que el uso de su arma había sido justificado192.




  1. Por su parte el Estado presentó información que la Comisión considera trata sobre el presente caso193. Al respecto informó que, conforme al informe investigativo elaborado por el Comando de Investigaciones Criminales del Ejército estadounidense, éste había sido un incidente en el cual un soldado le disparó y dio la muerte a un panameño. Recontó que cinco panameños en un vehículo fueron ordenados a detenerse en un puesto de control luego de lo cual, durante una inspección de rutina, fue detonada una granada escondida en el vehículo194. El Estado explicó que los soldados estadounidenses dispararon en contra de los panameños en defensa personal, varios soldados resultaron heridos y cuatro panameños fallecieron. De acuerdo con el Estado, no fue posible distinguir si la causa de las muertes había sido la detonación de la granada o los disparos. El quinto panameño había resultado herido por la explosión y seguidamente hizo un movimiento el cual fue interpretado por un soldado como amenazante por lo cual disparó195. Este último soldado fue juzgado y absuelto por homicidio en una Corte Marcial196.




    1. Otras circunstancias, circunstancias desconocidas y restos mortales encontrados en fosas comunes




  1. Elizabeth Ramos Rudas identificada en el caso No. 3, era una mujer de 23 años de edad de nacionalidad panameña197. De acuerdo con información en el expediente, la noche 19 de diciembre de 1989 se encontraba acompañando a su hermana quien estaba dando a luz en el Hospital Santo Tomás198. A partir de los hechos ocurridos a las primeras horas del 20 de diciembre, su familia no tuvo conocimiento sobre ella o su ubicación hasta que su cuerpo fue encontrado en la fosa común de Jardín de Paz199. Según su certificado de defunción, Elizabeth Ramos habría fallecido el 20 de diciembre de 1989 a causa de heridas por proyectil de arma de fuego200




  1. Rosa Victoria Vanegas Marín identificada en el caso No. 61, era una mujer de 69 años de edad de nacionalidad panameña201. Según relato de su hijo quien presenció lo ocurrido, el 24 de diciembre de 1989 alrededor de las 5 pm, la señora Rosa Vanegas, enferma y en compañía de su hijo, estaba siendo trasladada a un hospital en un vehículo de la Cruz Roja202. Cuando se encontraban a la altura de la Nunciatura, de acuerdo con el hijo Fabio Vanegas, soldados estadounidenses dispararon en contra del vehículo hiriendo gravemente a su madre203.




  1. La Sra. Rosa Vanegas fue enterrada en la fosa común de Jardín de Paz antes de que los familiares pudieran reclamar sus restos, aun cuando había sido identificada en la morgue del Hospital Santo Tomás204. Es importante destacar que en el certificado de defunción presentado por la parte peticionaria se indica que murió a causa de un cáncer metástasis pulmonar. Una fotografía de sus restos también fue presentada, en la cual aparece sin ropa y en una bolsa negra. Un certificado de defunción diferente indica que la causa de muerte fue un “traumatismo toraco cerrado” en el contexto de “guerra”.205




  1. Luis Gustavo Torreglosa Estrada identificado en el caso No. 63, era un hombre de 35 años de edad de nacionalidad panameña206. Según relato presentado, en la noche del 19 de diciembre de 1989 salió en un vehículo acompañado de otras 2 personas no identificadas y cuando pasaban a la altura de la Iglesia de San José, “un grupo de norteamericanos vestidos de civiles” comenzó a disparar en contra del vehículo207. Sus familiares tuvieron conocimiento del hecho por la radio. Como consecuencia, el 20 de diciembre 1989 su hermano lo reconoció en el suelo de la morgue “con un disparo en la nuca con salida en la frente y uno en la pierna”208. De acuerdo a certificado de defunción presentado, el señor Luis Torreglosa murió de una “herida traumática craneoencefálica por proyectil de arma de fuego” en Calidonia alrededor de la 1 am del 20 de diciembre de 1989209.




  1. Juan Luis Marcicq Brun identificado en el caso No. 66, era un hombre de 50 años de edad, de nacionalidad panameña y residente de Paso Blanco, Pacora210. Conforme a información presentada, su familia fue notificada de su muerte el 20 de diciembre de 1989211. Al comenzar la invasión él se encontraba en la Ciudad de Panamá, sin embargo, hasta la fecha desconocen las circunstancias de su muerte. Vale destacar que el certificado de defunción presentado, indica como causa de su muerte una herida por proyectil de arma de fuego penetrante a la cabeza212 .




  1. Claudio Alejandro de Roux Figueroa identificado en el caso No. 67, era un hombre de 21 años de edad de nacionalidad panameña al momento de los hechos.213 Conforme a la información presentada, Claudio de Roux ingresó a la urgencia del Hospital Santo Tomás el 24 de diciembre de 1989 a las 12.05 am con heridas múltiples por arma de fuego en la espalda y falleció por un paro cardiorrespiratorio a las 2.45 am214. Según certificado de defunción presentado por la parte peticionaria, el señor de Roux fue enterrado en la fosa común de Jardín de Paz215.




  1. De acuerdo con información presentada para el Informe Anual 1990-1991 de la CIDH, esta víctima falleció en las circunstancias descritas por las declaraciones referidas en los casos No. 10, No. 20 y No.93, No. 78, y No. 86. Sin embargo, en este caso en particular, la CIDH cuenta únicamente con los documentos señalados y no cuenta con una declaración específica en referencia a esta víctima.




  1. Rosa Stanford Fardines identificada en el caso No. 68, era una mujer panameña de 58 años.216 El 23 de diciembre de 1989, conforme a declaración presentada por su esposo Joseph Pile, Rosa Stanford salió aproximadamente a las 11.30 am a comprar cuando, en la zona de Pedregal San Joaquín, le dispararon en la mandíbula y fue llevada al Hospital Santo Tomás217. Su esposo agrega que “ellos mismos se encargaron de enterrarlos en la fosa común de Jardín de Paz”218. De acuerdo con su certificado de defunción, ella falleció por herida por proyectil de arma de fuego en el abdomen, el 23 de diciembre a las 11 y 30 am219.




  1. Bellatriz Mercedes Galván Serrano identificada en el caso No. 70, era mujer residente de El Chorrillo de nacionalidad panameña y de 32 años de edad220. A la 1.45 am del 20 de diciembre de 1989 sus familiares tuvieron conocimiento de los hechos ocurridos en El Chorrillo razón por la cual intentaron tener comunicación con ella221. Su familia la buscó sin éxito por centros destinados para aquellos desplazados por el combate, hospitales y morgues. Según relato presentado, el 29 de diciembre en el Hospital de Gorgas la madre Mercedes Serrano luego de comunicarse con militares estadounidenses ahí presentes, logró obtener información de una secretaria quien le notificó que Bellatriz Galván había sido enterrada en la fosa común de Jardín de Paz el día 24 de diciembre222. Bajo la enumeración asignada a su hija, la madre pudo retirar ciertas pertenencias de Bellatriz Galván, entre las cuales recibió sus documentos de identidad y hasta los certificados de nacimiento de sus hijos223. Si bien el certificado de defunción indica que murió como consecuencia de una herida de arma de fuego el 21 de diciembre de 1989 en la zona de Albrook224, hasta la fecha la familia desconoce las circunstancias exactas de su muerte.




  1. Adolfo Lara Acosta identificado en el caso No. 73, era un hombre de nacionalidad panameña cuyo oficio era operador de equipo en el aeropuerto de Tocumen225. Según relato presentado, el 19 de diciembre de 1989 llegó a su trabajo a las 10 pm y a la 1 de la mañana se encontraba atendiendo vuelos de carga de Aeronica y de Ecuatoriana cuando él y otros trabajadores fueron sorprendidos por “bombas y balas” del ejército estadounidense226. En busca de refugio, los trabajadores se dispersaron y el señor Adolfo Acosta resultó herido fatalmente por un proyectil de arma de fuego227. De acuerdo con la información, su cuerpo fue llevado “a la base de Howard, depositado en una bolsa negra y enterrado en fosa común”228. Su cuerpo fue recuperado durante la exhumación de la fosa común de Jardín de Paz el 5 de mayo de 1990229.




  1. De acuerdo con el reconocimiento del Instituto de Medicina Legal y el certificado de defunción presentado, Adolfo Lara falleció en su uniforme de la compañía de carga del Aeropuerto de Tocumen230 por herida de proyectil de arma de fuego en el cráneo y brazo derecho231.




  1. En lo relativo al mismo caso, el señor Sebastián Vergara Pino, hijo del compañero de trabajo de Adolfo Lara, Sebastián Vergara Hinestroza quien también falleció en el marco de los mismos hechos, presentó denuncia fiscal ante Fiscalía Segunda Superior del Primer Distrito Judicial232. Esta autoridad declaró el sobreseimiento provisional el 29 de junio 1990233.




  1. Ariel Reimar Martínez Achon y Humberto Achon Arauz identificados en el caso No. 74, eran hombres de nacionalidad panameña234. Según declaración rendida por el padre de Ariel Martínez, el señor Fabio Martínez, en horas de la noche del 22 de diciembre de 1989 Ariel y su primo Humberto fueron heridos mortalmente con balas provenientes de un equipo de combate de las fuerzas militares estadounidenses apodados “asesinos de la noche”235 quienes habrían disparado indiscriminadamente a los moradores de la barriada de Altos del Chase.




  1. Según el testimonio del señor Martínez, en horas anteriores, estas víctimas y otros civiles residentes de Altos del Chase, incluyendo el padre de Humberto Achón, habrían creado un comité de vigilancia con el objetivo de cuidar la barriada y prevenir asaltos por parte de los Batallones de Dignidad, siguiendo la dirección dada por radio por el Ministro de Gobierno y Justicia del gobierno del Presidente Endara, Ricardo Arias Calderón236. Mientras se encontraban reunidos en la calle durante el día, “los estadounidenses con tanquetas” les recomendaron que se colocaran cintas blancas en el brazo izquierdo y en el muslo derecho para ser reconocidos como individuos no combatientes237.




  1. Al momento de los hechos, los civiles reunidos en la barriada de Altos de Chase tenían las cintas blancas y estaban armados con palos, machete, hierro, y pistolas de calibre menor de uso personal238 . Alrededor de las 9.30 pm “los asesinos de la noche” se presentaron con tanquetas, quienes suspendieron el fuego cuando un vecino identificado como el señor Cruz, quien era de nacionalidad puertorriqueña y jubilado del ejército estadounidense, “les comunicó en inglés que ellos eran gente de paz”239. Los sobrevivientes, incluido el padre de Humberto Achón, fueron detenidos, trasladados a Clayton, y liberados al día siguiente luego de rendir declaración240. En Clayton fueron informados que “los cuerpos de los fallecidos estaban en el Hospital Gorgas241 y que ellos iban a comunicarse cuando fueron a entregarlos”242.




  1. El 25 de diciembre de 1989, conforme al relato de Sr. Martínez, un coronel de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos acompañado de una soldada y una abogada identificada como Julie Torres, se presentó en su residencia a comunicarles que los restos habían sido enterrados en el Jardín de Paz, por lo cual les fue entregado un papel amarillo con el nombre y el número asignado243. En ese momento, dichas personas “expresaron sus condolencias e informaron que se había cometido un error táctico”244.




  1. Ricardo Aurelio Arana Riquelme y Luis Antonio Guadamuz Branda identificados con los casos No. 77 y No. 98, respectivamente, eran de nacionalidad panameña245. Conforme a las declaraciones presentadas, el 22 de diciembre de 1989 ellos salieron hacia el almacén “El Chance” en Calidonia para retirar unos juguetes246. Si bien un familiar pudo comunicarse con ellos y conocer que ellos se dirigían de regreso a sus residencias, no se tuvo más información sobre su paradero y destino247.




  1. De copias del expediente ante el Segundo Tribunal Superior de Justicia, se conoce que las víctimas fueron identificadas en la morgue del Hospital Santo Tomás con heridas por proyectil de armas de fuego en la cabeza y en el tórax, respectivamente, heridas recibidas el mismo día, el 22 de diciembre248. Cabe señalar que copias de los permisos para la exhumación de los restos de Ricardo Arana y Luis Guadamuz el día 27 de abril de 1990 en el cementerio Jardín de Paz, fueron presentados ante la Comisión249. Estos permisos igualmente indican como fecha de defunción el 22 de diciembre de 1989250.




  1. Azael Barcasnegras Caballero identificado en el caso No.79, era un joven de 18 años de edad de nacionalidad panameña251. Conforme a la declaración presentada, el 22 de diciembre de 1989 a las 5.30 pm Azael Barcasnegras salió de su residencia ubicada en Panamá Viejo a una tienda cuando fue sorprendido por disparos de los estadounidenses y herido por un proyectil proveniente de una tanqueta252. Dos días después, el 24 de diciembre, los familiares lo encontraron en la morgue del Hospital Santo Tomás, y fue enterrado en la fosa común de Jardín de Paz253.




  1. Augustus Arturo Willis Baker identificado en el caso No. 80, era un hombre de 33 años de edad de nacionalidad panameña254. Conforme a la información presentada, el 22 de diciembre de 1989 se encontraba en la Plaza “5 de mayo” cuando fue “abaleado por las tropas estadounidenses”255.




  1. Según relato de su esposa, la víctima se dirigía el 22 de diciembre de 1989 a buscar su vehículo que había quedado sin gasolina en la vía Brasil en compañía de su amigo “Tito”, el hermano de Tito quien tenía 11 años y dos mujeres, en un vehículo Lada blanco propiedad de Tito256. Al llegar a la esquina de la Plaza “5 de mayo”, soldados estadounidenses les gritaron que se detuvieran, pero “al no detenerse inmediatamente” los soldados le dispararon al automóvil257. El vehículo “quedó con todos los vidrios rotos, se veían impactos de balas por las puertas, como si las balas hubiesen sido una ráfaga de fuego”258. La familia no encontró el cuerpo luego de buscarlo “por las morgues del Hospital Santo Tomás, el Gorgas, y el Hospital de la Caja de Seguro Social”259.




  1. De acuerdo con el mismo relato, se localizó el cuerpo 5 o 6 días después en la base militar de Howard, y llevado a una fosa común en el cementerio de Jardín de Paz260. Su madre y hermano insistieron que fue solo cuando sus restos fueron exhumados, pudo ser identificado en una bolsa negra identificado con el número 028261.




  1. Ángel Benítez Córdoba identificado en el caso No. 82, era un hombre de 43 años de edad de nacionalidad panameña262. Conforme a la información presentada, la familia desconoce las circunstancias de su muerte y denuncian que fue ubicado por diligencias hechas ante la Fiscalía263. De acuerdo con su certificado de defunción, resultó herido por una bala en la zona de Albrook el 20 de diciembre de 1989264. Sus restos fueron encontrados en la fosa común del Jardín de Paz. Es importante destacar que, según información presentada por la parte peticionaria, el Estado identificó al Sr. Ángel Benítez como miembro de los Batallones de Dignidad y determinó la recuperación de sus restos en el “Commandant Headquaters” el 20 de diciembre de 1989265.




  1. Yaneth Lisbet Castillo identificada en el caso No.85, era una mujer de 26 años de edad de nacionalidad panameña266. Conforme a la declaración presentada, el 20 de diciembre 1989 Yaneth Castillo se encontraba en su residencia ubicada en El Chorrillo junto con sus familiares cuando comenzó la invasión. Alrededor de la 1.30 am, testigos recuentan que se escuchó una detonación dentro de la casa y al buscarla, la encontraron en el piso “inerte” junto a su hijo.267 De acuerdo con el certificado de defunción presentado, la causa atribuida a su muerte fue “trauma craneoencefálico por herida por proyectil de arma de fuego”268.




  1. De acuerdo con información presentada, la Fiscalía 2da Superior del Primer Distrito Judicial inició una averiguación “de las causas del homicidio de Janeth Lisbeth Castillo”269, luego de que la Personería Tercera Municipal de Panamá practicara diligencia de reconocimiento de su cadáver en la morgue del Hospital Santo Tomás el 20 de diciembre de 1989270 y seguidamente realizara esfuerzos sin éxito para conseguir a parientes o conocidos con el objetivo de identificar y suministrar cualquier información271. En el sumario de la investigación, esta autoridad concluyó que la muerte se “debió a consecuencia de los trágicos sucesos ocurridos el 19 de diciembre amanecer del 20 […]” y por tales razones, solicitaron “proferir un auto de sobreseimiento provisional”272.




  1. Por su parte el Segundo Tribunal Superior de Justicia, el 9 de octubre de 1990, determinó que “frente a la realidad procesal y ante la falta de información, deb[ía] acogerse la petición del Ministerio Público en el sentido de cerrar la encuesta con un sobreseimiento provisional […]. En su opinión se concebía como “casi seguro que la muerte se debió a los trágicos sucesos ocurridos en el país desde la media noche del 19 diciembre del año pasado”273.




  1. Roger Alexis Cedeño Hidalgo identificado en el caso No. 87, era un hombre de 28 años de nacionalidad panameño274. El 20 de diciembre de 1989 se encontraba en las cercanías de la Base Militar de Río Hato, cuando fue víctima de 21 disparos y trasladado al Hospital de Penonomé en donde falleció275.




  1. Antonio Núñez Vargas identificado en el caso No. 88, era un hombre de nacionalidad panameña de 43 años de edad residente del sector San Miguelito al momento de la invasión en Panamá.276 Conforme con la declaración presentada por su esposa, en la noche del 19 de diciembre de 1989 salió de su residencia con dirección a la zona Torrijos-Carter con la intención de asistir a su madre enferma277. En vista de su desaparición y después de intentos sin éxito de ubicarlo, su esposa obtuvo información de los vecinos de la zona, indicándole que durante la noche él había sido visto en búsqueda de refugio cuando fue sorprendido por disparos provenientes de un helicóptero278. Sus restos fueron ubicados en abril de 1990 durante la exhumación de la fosa común del Jardín de Paz279. En el certificado de defunción presentado, se atribuye como causa de defunción una herida por proyectil de arma de fuego ocurrida el 20 de diciembre de 1989280.




  1. Luis Gilberto Sánchez identificado en el caso No. 90, era un panameño de 30 años de edad quien residía en la zona de San Miguelito281. La familia hasta la fecha desconoce las circunstancias de su muerte. Según información exhibida, los familiares conocieron el 24 de diciembre de 1989 que Luis Sánchez se encontraba sin vida en una calle282. De acuerdo con el certificado de defunción, falleció el 24 de diciembre en el supermercado “Las Colinas” ubicado en San Miguelito por una herida por proyectil de arma de fuego en la cadera izquierda283.




  1. Yesenia del Carmen Quintana Álvarez, identificada en el caso No. 94, era una joven de 17 años de nacionalidad panameña al momento de los hechos284. El 20 de diciembre de 1989, según información presentada, salió de su residencia ubicada en San Miguel de Calidonia y no regresó285. Su familia pudo identificarla tiempo después a través de una fotografía y en ese momento tuvieron conocimiento que se encontraba en la fosa común del Jardín de Paz286. Hasta la fecha no conocen las circunstancias ni el día de su muerte287.




  1. José Alberto Quetzada identificado en el caso No. 95, era un hombre de nacionalidad panameña de 50 años de edad288. De la declaración proporcionada, José Quetzada, “preocupado por los tiroteos, bombas y balas”, salió a buscar a su hijo y no regresó289. Días después, sus restos fueron encontrados en la morgue del Hospital Santo Tomás con una herida de bala en el flanco izquierdo y con la pierna amputada290. El certificado de defunción presentado indica que él murió en el mismo Hospital como consecuencia de un “shock séptico y herida por proyectil en flanco izquierdo” el 21 de diciembre a las 9.18 pm291.




  1. Antonio Pérez Torres identificado en el caso No. 96, era un hombre panameño de 39 años de edad292. En base a información presentada, el Sr. Antonio Pérez murió el 20 de diciembre de 1989 en Rio Hato cuando se dirigía hacia Agua Dulce293. Luego de intentos sin éxito para encontrarlo, fue reconocido por su pareja, la señora Juana Murillo durante la exhumación de la fosa común del Jardín de Paz el 5 de mayo de 1990294. Hasta la fecha se desconocen las circunstancias de su muerte. Su certificado de defunción lista como causa de su muerte una herida por arma de fuego sufrida el 22 de diciembre de 1989 en la zona de Howard295.




  1. Joseph Frederick identificado en el caso No. 97, era un hombre de nacionalidad panameña296. A las 5 am del 20 de diciembre de 1989 según declaración presentada, se dirigía de vuelta a su residencia en compañía de su vecino Roberto Caijor cuando fue “abaleado” por 4 personas vestidas de civiles297. De acuerdo con información incluida en el expediente, sus restos fueron encontrados en la fosa común del Jardín de Paz298.




  1. Miguel Henríquez Castillo identificado bajo los casos No. 11 y 99, era un hombre panameño de 69 años de edad299. De acuerdo a los datos aportados, a la 1 am del 20 de diciembre de 1989 Miguel Henríquez en compañía de Teofilin Vargas, salió en un vehículo con dirección a El Chorrillo para buscar a su madre300. Luego de pasar el Mercado de Abastos, soldados estadounidenses “tiraron luces de bengala”, las puertas del vehículo se abrieron y el señor Henríquez salió del vehículo mientras el señor Vargas se quedó escondido dentro del mismo301. El señor Vargas fue detenido y llevado a Nuevo Emperador302. Conforme a la declaración presentada, los restos del señor Henríquez Castillo aparecieron en la fosa común del Jardín de Paz el 20 de mayo de 1990, sin que hasta la fecha se conozcan las circunstancias de su muerte303. De la información contenida en su certificado de defunción, él murió a raíz de una herida por proyectil de bala el día de su desaparición en la zona conocida como Santa Rita304.




  1. Conforme a información presentada, su esposa Basilia Meléndez presentó denuncias por la desaparición de Miguel Henríquez Castillo ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos y ante la Fiscalía Cuarta Superior del Primer Distrito Judicial, los días 20 de febrero305 y 4 de abril de 1990306, respectivamente. Frente a la Fiscalía, ella insistió que su esposo no aparecía en los listados publicados en Medicina Legal del Ministerio de Educación307.




  1. Luis Alberto Murillo Castillo identificado en el caso No. 102, era un hombre de 27 años de edad de nacionalidad panameña y residente de Los Andes Villa Esperanza308. Según información aportada, el 24 de diciembre de 1989 Luis Murillo, en compañía de su madrasta Telma Yolanda González de Murillo, se dirigía hacia la zona de San Miguelito donde se encontraban desde el día anterior su esposa e hijos, luego de haber evacuado su residencia por alerta de “bombardeo”309. En presencia de su madrastra y otro testigo, fue víctima de un disparo en la cadera izquierda proveniente de tanquetas en la zona de Auto Motor, Villa Guadalupe San Miguelito310. Este fue sepultado en fosa común del Jardín de Paz311.




  1. Luis Alberto Quintero Sianca identificado en el caso No.107, era un joven de 20 años de nacionalidad panameña312. Conforme a la declaración presentada, el 22 de diciembre 1989 en horas de la tarde Luis Quintero estaba en compañía de su tío en la avenida Peró cuando el auto en el que viajaban recibió impactos de bala313. Fue trasladado al Hospital Santo Tomás sin vida, de acuerdo con la información aportada. Cuando su familia busco reclamar sus restos el 26 de diciembre, no tuvieron oportunidad para hacerlo ya que sus restos ya habían sido enterrados en la fosa común del Jardín de Paz el 24 de diciembre314.




  1. José René Noriega Meléndez identificado en el caso No. 218, era un hombre panameño de 39 años de edad315. Conforme a la información presentada, el Sr. Noriega falleció el 25 de diciembre de 1989 en el patio trasero de su residencia ubicada en Ciudad de Panamá Corregimiento Juan Díaz, como consecuencia de “un estallido de cráneo”316. De acuerdo con su certificado de defunción, su caso había estado bajo investigación317. Por su parte, la esposa Vielka Bellido declaró sin presentar detalle alguno que sus hijos habían perdido a su padre “porque lo [habían] asesina[do]”318.




  1. Carlos Ariel Rivera identificado en el caso No. 221, era un joven panameño de 23 años de edad identificado como un agente de las Fuerzas de Defensas panameñas319. Los familiares desconocen hasta la fecha las circunstancias de su muerte y solo tienen conocimiento, a raíz de declaraciones de compañeros de Carlos Rivera, que fue visto por última vez saliendo del escondite en el que estaban cuando luego se escuchó “una ráfaga de disparos “320. La familia tras intentos sin éxito para encontrarlo, fueron informados que sus restos fueron hallados en la fosa común del Jardín de Paz321. Conforme al certificado de defunción presentado, Carlos Rivera falleció el 20 de diciembre de 1989 en la zona de Amador a causa de una herida por proyectil de arma de fuego322.




  1. María Bernuil Murillo de Rodríguez identificada en el caso No. 268, era una mujer de 35 años de edad de nacionalidad panameña323. Conforme a la declaración presentada, el 20 de diciembre de 1989, María Bernuil Murillo murió a la 1 am en su residencia ubicada en Belisario Porras distrito de San Miguelito, a causa de infarto agudo al miocardio “por efectos del bombardeo en Tinajita”324.






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