Indice I. IntroduccióN



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FALSAS CREENCIAS SOBRE EL ABUSO SEXUAL INFANTIL

  • Y OTROS MALOS TRATOS INFANTILES








    MITOS

    REALIDADES

    Frecuencia

    • Los abusos sexuales infantiles son infrecuentes.




    • Hoy ocurren más abusos que antes.




    • Al menos un 20% de personas sufre en su infancia abusos sexuales.




    • Lo que si está aumentando es la detección por parte de los profesionales y la comunicación que realizan algunas víctimas.





    Detección



    • Todos los malos tratos son iguales.


    • Los malos tratos sólo ocurren dentro de la familia.




    • Si ocurrieran en nuestro entorno, nos daríamos cuenta.




    • El incesto ocurre en familias desestructuradas o de bajo nivel sociocultural




    • El abuso sexual infantil va casi siempre asociado a la violencia física.

    • A pesar de las similitudes, hay muchas diferencias entre los diferentes tipos de malos tratos.




    • Ocurren mayoritariamente en la familia, pero no exclusivamente.




    • No son tan fáciles de detectar.



    • El incesto ocurre en todos los tipos de familias.



    • La mayor parte de las veces existe una manipulación de la confianza, engaños y amenazas que no hacen necesaria la violencia física.





    Agresores



    • Son exclusivamente hombres.




    • Los hombres son incapaces de controlar sus impulsos sexuales.




    • El alcohol y el abuso de drogas son causas de los malos tratos infantiles y de la violencia familiar.




    • El agresor es un perturbado mental, un enfermo psiquiátrico o una persona con un elevado grado de desajuste psicológico.




    • Nunca son los padres. Los agresores son casi siempre desconocidos.

    • La mayoría de las veces son hombres.




    • Saben, en general, cuándo deben controlar sus impulsos sexuales.




    • El alcohol y las drogas son, en algunas ocasiones, la causa principal de los malos tratos. Sin embargo, en los casos en los que aparecen más causas tienen un papel activador de la conducta violenta. De hecho, el abuso de drogas y alcohol sirve para que los agresores se otorguen el permiso de tener conductas no permitidas socialmente como, por ejemplo, agresiones en el núcleo familiar (“No sabía lo que estaba haciendo, estaba borracho”).




    • Los agresores no tienen un perfil psicológico común.



    • Los agresores son casi siempre conocidos.

    Papel de la madre


    • Conoce consciente o inconscientemente que “aquello” está sucediendo. Es igualmente responsable del incesto.




    • Denunciará cuando se dé cuenta.



    • Rechaza al marido sexualmente y este se ve obligado a relacionarse sexualmente con la hija.




    • No siempre sabe que el abuso sexual infantil está ocurriendo.



    • En muchas ocasiones la madre conoce el abuso pero no lo denuncia.




    • Nadie le obliga a ello, son racionalizaciones y excusas del agresor.


    Los niños/as



    • Son culpables de que les ocurra. Los menores de edad pueden evitar los abusos.


    • Lo niños y adolescentes fantasean, inventan historias y dicen mentiras en relación con haber sido abusados sexualmente. Lo hacen para captar la atención de las personas adultas sin prever las consecuencias.




    • No son culpables de que les ocurra, y no pueden evitarlos (entre otros motivos porque no suelen recibir educación al

    respecto).


    • Pocas veces inventan historias que tengan relación con haber sido abusados sexualmente. En general, si lo hacen es por influencia de los adultos.


    ¿A quién le pasa?



    • A las niñas, pero no a los niños.



    • Les ocurre a las niñas que se lo buscan (por ejemplo, a niñas que están en la calle a horas que tendrían que estar en casa).







    • Se trata de una excusa del agresor que no reconoce su responsabilidad y que trata de culpabilizar a la víctima.


    Efectos

    • Los niños que han sido maltratados se convertirán en agresores cuando sean adultos.




    • Los efectos son siempre muy traumáticos.




    • Los efectos no suelen tener importancia.




    • Sólo es grave si hay penetración.




    • Cuando la relación es profundamente

    Amorosa no es perjudicial.


    • Es más probable que las personas que han sufrido abusos se conviertan en agresoras. Sin embargo, esto no siempre es así. Muchos hombres violentos con sus familias o pareja provienen de familias sin historial de violencia.




    • La gravedad de los efectos depende de factores como la frecuencia, el grado de parentesco, la intensidad, etc.


    Denuncia


    • No es obligatorio denunciarlos.




    • El niño/a perderá a su familia y el remedio será peor que la enfermedad.




    • La privacidad es un asunto de cada familia y nadie se ha de meter.

    • Es obligatorio denunciarlos.




    • Se minimiza el derecho del niño a ser protegido.




    • Es una justificación para evitar la intervención profesional.

    Tratamiento

    • Si se denuncia se pierde la buena relación educativa o terapéutica con el niño o la familia.




    • Todos los malos tratos requieren una intervención similar pues se producen por causas muy parecidas.




    • Tratando a la familia se va hacia la curación del incesto.




    • Si no se denuncia, la credibilidad del profesional ante la víctima es casi nula.



    • La intervención puede variar en función de muchas características.



    • En primer lugar se ha de tratar a los miembros individualmente.

    Prevención

    • El abuso sexual y el resto de los malos tratos son algo inevitable.




    • En muchos casos se pueden prevenir.


    José Manuel Alonso y Asun Val

    2. DIMENSIÓN DEL PROBLEMA
    El abuso sexual infantil es una cuestión raramente tratada con toda la veracidad posible. Se trata de sucesos secretos. Existen algunos estudios que reflejan la incidencia del abuso sexual en las diferentes comunidades autónomas: Inglés (1991) informa de unos 7590 casos de maltrato a menores en Cataluña, de los cuáles el 2,8 por cien de los casos eran de abuso sexual. En Andalucía existen datos provenientes de los informes de Moreno, Jiménez, Oliva, Palacios y Saldaña (1995) relativos a la incidencia del abuso sexual infantil durante el año 92. En esta comunidad, la cifra ascendía a 171 casos, lo que suponía un 3,6 por cien de los casos de malos tratos detectados. Además, en un estudio a nivel nacional (Saldaña, Jiménez y Oliva, 1995) se señalaron 359 casos de abuso sexual infantil, que suponían un total de 4,2 por cien de los casos de maltratos. El 78,8 por cien de las víctimas eran niñas, y el porcentaje aumentaba conforme lo hacía la edad de las mimas.
    De cualquier modo, los datos de los que se dispone son sólo una pequeña parte de los casos que realmente ocurren y ello es así por las características propias del abuso:
     Muchos casos se producen dentro de la familia.
     Es una cuestión referente a la sexualidad del individuo, sobre la que se mantiene el secreto, el miedo y las falsas creencias.
     Los niños pequeños no tienen autonomía para denunciarlo.
     Existe miedo en muchos profesionales y ciudadanos a las implicaciones que puede originar la denuncia.


    • Hay un gran desconocimiento del tema, de sus diferentes manifestaciones, así como de las situaciones de riesgo que pueden favorecer los abusos sexuales....


    Todas las instituciones deberían promover la realización de estudios de incidencia de abuso sexual infantil en las distintas Comunidades Autónomas, estableciendo además un registro unificado de casos en las mismas, si se quiere tener una visión real de la magnitud del problema en nuestro país.

    Pese a la elevada incidencia de abusos sexuales a menores, no hay pruebas de que en la actualidad haya más casos que hace 40 ó 50 años. La detección sí ha sufrido un aumento importante, pero no puede asegurarse de que la incidencia también haya crecido. Además, sabemos que se conocen sólo entre el 10 por cien y el 20 por cien de los casos reales. Es lo que se llama el vértice de la pirámide del maltrato. Posiblemente en la actualidad hay menos tolerancia social respecto a la vulneración de derechos de los niños. Hoy por hoy se estima que el 23 por cien de las niñas y un 15 por cien de los niños sufre abusos sexuales antes de los 17 años en España. 2


    Los abusos sexuales a menores son, por lo tanto, más frecuentes de lo que generalmente se piensa, aunque es necesario precisar que en estos porcentajes se incluyen desde conductas sexuales sin contacto físico (por ejemplo, el exhibicionismo) hasta conductas más íntimas como el coito anal o vaginal. Así, uno de cada cuatro casos de abusos sexuales infantiles consiste en conductas muy íntimas y exigentes, como el coito vaginal o anal, el sexo oral y la masturbación.
    Las cifras en este tipo de estudios vienen determinadas por distintos factores:
     La amplitud de la definición empleada de abuso sexual.

     Las tipologías incluidas.

     Las bases de datos: ¿Casos conocidos, denunciados, detectados? Muchas de estas investigaciones utilizan para su muestra de estudio sólo casos denunciados, que suponen un porcentaje mínimo de los casos de abuso sexual. En otras, no se especifica si los datos se refieren a casos detectados aunque no denunciados, a casos conocidos aunque no evaluados, etc... Esto hace que muchas veces se trabaje con estimaciones de las cifras de incidencia.



    Por ello, una de las demandas de los profesionales del campo más extendida es la necesidad de unificar estadísticas tanto entre las Comunidades Autónomas como entre los diferentes enfoques de los estudios.
    Los estudios desarrollados sobre abuso sexual infantil han seguido fundamentalmente tres metodologías:


    1. Estudios retrospectivos, en los que se pregunta a los adultos sobre si sufrieron abuso sexual en la infancia.




    1. Estudios sobre casos ya detectados por servicios sociales, y las denuncias presentadas sobre éstos.




    1. Estudios sobre casos detectados en programas de tratamiento.

    Estas metodologías conllevan una limitación de acceso a los datos reales, pero constituyen, por ahora, el único modo válido de acceso a los mismos.


    En una revisión de 15 estudios de los últimos 25 años sobre la prevalencia del abuso sexual infantil (Gorey y Leslie, 1997) los datos ofrecidos son similares. Se estima que un 22,3 por cien de las mujeres y un 8,5 por cien de los hombres han sufrido abusos sexuales. Aún no se ha podido concluir si este porcentaje inferior en los hombres corresponde a que efectivamente las mujeres sufren más abusos sexuales o si que hay un mayor ocultamiento por parte de los varones del hecho de haber sido víctima de abusos.
    En cualquier caso, el sexo que sí prevalece claramente es el del agresor: el 90 por cien de los agresores sexuales, independientemente de su edad, son varones. Además, es importante dejar claro que la mayoría de los abusos sexuales son perpetrados por personas cercanas y conocidas por el niño, muy a menudo de su propia familia, o amigos de los padres, vecinos, etc.
    Respecto al niño o niña víctima de abuso sexual, debemos destacar, una vez más, el componente de género. Los estudios prueban que se abusa más severamente y con mayor violencia en el caso de las niñas, además de que la edad de inicio del abuso también es menor en su caso. La edad de máxima incidencia de casos de abuso, tanto en niñas como en niños, suele ser de los 6 a los 12 años. Debemos destacar igualmente la prevalencia mayor del abuso sexual infantil entre los niños con discapacidad física o psíquica. Un niño con este tipo de características tiene tres veces más de probabilidades de sufrir un abuso sexual que cualquier otro niño.
    Como hemos visto, el abuso sexual infantil no es un fenómeno reciente, aunque sí es cierto que en los últimos años se están registrando algunas tendencias novedosas. Existen, por ejemplo, indicios de un incremento de los abusos cometidos por jóvenes y adolescentes. Algunas investigaciones afirman que el 20 por cien de las violaciones son realizadas por menores de edad. Éste es un dato relevante que no ha de pasar desapercibido puesto que las posibilidades de rehabilitación con este tipo de agresores son mucho mayores, así como los recursos institucionales disponibles para ello.

    PORCENTAJES DE DETECCIÓN POR TIPOLOGÍA E INCIDENCIA ESTIMADA EN ESPAÑA





    Cataluña
    (1991)

    Castilla y León(1993)2

    Andalucía
    (1995)

    Expedientes España(1995)

    Guipúzcoa
    (1995)
    1

    Negligencia

    Maltrato emocional

    Maltrato físico

    Explotación laboral

    Mendicidad

    Corrupción

    Abuso sexual

    Maltrato prenatal

    Tasa de incidencia

    Número de casos



    78,5%

    43,6%
    27%

    9,3%

    -

    -



    2,8%

    3,1%


    5‰

    7.590


    92%

    82% 65%3


    31%

    4,0%


    -

    -

    -



    -

    11,5‰4

    848


    72,2%

    45,4%
    22%

    9,4%

    14,3%


    16%

    3,6%


    -

    15‰


    4.714

    79,1%

    42,5%
    30,1%

    4,2%

    9,3%


    4,2%

    4,2%


    5,0%

    0,44‰


    8.575

    49,4%

    17,4%
    8,1%

    0,5%

    1,2%


    1,5%

    1,8%


    -

    15‰


    189

    1. Demanda potencial calculada a través de diferentes profesionales .
    2. Se investigan aquí menores minusválidos a partir de los archivos de protección de menores.
    3. Se distinguen una modalidad activa (abuso emocional 65%) y una modalidad pasiva (abandono emocional 82%).
    4. Prevalencia de maltrato infantil en la población minusválida tutelada en Castilla y León.
    En Cataluña se ha realizado el seguimiento de los casos de maltrato infantil, y la única forma de maltrato que ha aumentado significativamente es el abuso sexual infantil, que ha pasado de una incidencia en 1988 de 2,1 por cien al 9 por cien en el año 1998. Esa misma tendencia es esperable en el resto de las Comunidades Autónomas. Son cifras siempre de casos identificados, no reflejan supuestos reales. En el año 1988 el 0,4 por cien de los niños entre 0 y 18 años han sido identificados por los profesionales como víctimas de algún tipo de maltrato. En 1998 este porcentaje fue del 1,8 por cien, probablemente porque la detección por parte de los profesionales y la formación de éstos se incrementó considerablemente.





    1991

    2000

    Negligencia

    78.5%

    73%

    Maltrato psíquico o emocional

    43.6%

    39%

    Maltrato físico

    27%

    15%

    Maltrato prenatal

    3.1%

    4%

    Abuso sexual

    2.1%

    9%

    Explotación laboral o mendicidad

    9.3%

    2%

    A la hora de valorar la dimensión del problema existe un dato que es importante tener en cuenta y es la diferencia entre lo que la sociedad cree que existe y los datos de los que se disponen.


    ¿Coincide la percepción social de problema con los datos recogidos en estos estudios? El estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas de marzo del año 2000 recoge algunos datos significativos al respecto:
     El 54 por cien de las personas consultadas cree que el abuso sexual es muy frecuente o bastante frecuente.
     El 97, 1 por cien de las personas cree que es un problema muy grave.
     El 82,5 por cien de las personas se muestra dispuesta a denunciar un caso de maltrato infantil pero, sin embargo, del 21,8 por cien de personas que admite conocer un caso de maltrato, el 73 por cien de éstos reconoce no haberlo denunciado.
     En cuanto a las motivaciones que llevan a la violencia doméstica contra mujeres y niños, el abuso de drogas y alcohol, los problemas psicológicos y mentales y el haber sufrido malos tratos físicos o abuso sexual constituyen los motivos más relevantes.
    Estas informaciones nos dan idea de dos cosas importantes. En primer lugar, la actitud social hacia la denuncia es favorable, pero cuando llega el caso concreto los miedos y dudas pueden más y las personas se inhiben a la hora de poner en conocimiento la sospecha. En segundo lugar, se sigue considerando el abuso sexual infantil como una patología, es decir, la sociedad sigue creyendo que el adulto que abusa de un niño lo hace porque es un enfermo y que, además, se produce en contextos marginales, afirmación que, como ya se ha mencionado anteriormente, es muy diferente de la realidad.

    3. MODELO ECOLÓGICO DEL ABUSO SEXUAL INFANTIL
    El marco ecológico integra los contextos de desarrollo del niño (microsistema, macrosistema y exosistemas) estructurando los factores que intervienen en la etiología del maltrato:
     Desarrollo del individuo. El desarrollo de la persona es evolutivo, gradual y basado en la interacción con los demás. Desde ahí, la experiencia previa que los padres traen de su propia vida a la hora de abordar la paternidad va a condicionar el desarrollo del niño, al igual que cualquier lesión o discapacidad que tenga.
     Microsistema. Es el entorno más cercano al niño, en el que desenvuelve su vida diaria y con el que está en contacto permanente, además de quien depende. El núcleo socializador prioritario en este nivel es la familia e influyen factores como la composición de ésta, el ajuste marital o las características del niño.
     Exosistema. Está compuesto por los sistemas sociales que rodean al sistema familiar (escuela, trabajo, vecindario, amistades, etc...) cuyos valores y creencias configuran los del niño, puesto que limitan o enriquecen sus propias vivencias y configuran un mundo relacional.
     Macrosistema. Son los valores de la cultura en la que se desarrolla el individuo. En la crianza de los niños influyen los conceptos sobre la paternidad y los roles de género, la concepción de los derechos de la infancia, etc. Todos estos valores configuran a su vez el enfoque de la vida individual, por ejemplo, a través de los medios de comunicación.
    Estos sistemas relacionales interactúan constantemente, creando una serie de circunstancias o factores que producen un riesgo o una protección real frente al maltrato infantil, en cualquiera de sus formas.
    Entre los factores de riesgo, existen algunos especialmente relevantes:
     Discapacidad psíquica grave de uno o ambos padres.
     Consumo de alcohol o drogas de uno o ambos padres.
     Historia de maltrato previa en uno o ambos padres.
     Falta de establecimiento del vínculo o deficientes relaciones afectivas entre los padres y el niño.
     Falta de red de apoyo psicosocial, aislamiento social de la familia.


    • Problemas de disarmonía y ruptura familiar.

     Desempleo o pobreza.


     Falta de reconocimiento de los derechos del niño como persona.
     Aceptación social de pautas como el castigo físico.
    Entre los factores de compensación o protectores se destacan los siguientes:
     Historia de vinculación afectiva de los propios padres o reconocimiento y elaboración de la historia, en caso de ser negativa.
     Existencia de una red de apoyo psicosocial.
     Seguridad económica.
     Armonía y apoyo de la pareja en la crianza.
     Integración social de la familia y del niño con sus iguales.
    Todos estos factores interactúan permanentemente creando una estructura relacional constante, en la que las personas nos desenvolvemos. Es importante conservar esta perspectiva para evaluar cada caso individualmente y entender que las circunstancias vitales de cada persona definen sus posibilidades, no sólo sus limitaciones.
    3.1. FACTORES DE PROTECCIÓN Y DE RIESGO EN EL ABUSO SEXUAL INFANTIL
    Previnfad propone un modelo integral de evaluación. En este modelo no sólo se distingue entre factores protectores o compensadores y de riesgo o potenciadores, sino que dentro de cada categoría, se establece la diferencia entre los factores estables o los factores situacionales. Es decir, dentro de los factores potenciadores que suponen un riesgo, hay algunos que están siempre están presentes, que vienen dados antes del abuso (vulnerabilidad) como una experiencia de abuso intrafamiliar previa, y otros que surgen como los conflictos maritales (provocadores). En los factores compensadores sucede lo mismo: existen factores relacionados con el ambiente familiar que suponen una protección constante (protectores) como la comunicación intrafamiliar o unas determinadas pautas de cuidado, y otros que surgen (tampones), como las experiencias de satisfacción provenientes del cuidado del niño. La importancia de esta diferencia se deriva de las posibilidades de intervención y modificación en estos factores y sirve para entender que hay circunstancias que pueden precipitar el proceso, pero ser temporales:





    Factores de riesgo

    Factores de protección

    Niveles ecológicos

    Predisponentes

    Precipitantes

    Predisponentes

    Precipitantes

    Desarrollo del individuo

    • Introversión.

    • Discapacidad física/ psíquica.

    • Historia previa de abuso.

    • Baja autoestima.

    • Pobres habilidades de comunicación y resolución de problemas.

    • Falta de asertividad y sumisión.

    • Ser mujer.

    • Desconocimiento sobre la sexualidad.

    • Ser hijo no deseado.

    • Trastornos congénitos.

    • Nacimiento prematuro.

    • Bajo peso al nacer.

    • Falta de habilidades de autodefensa.


    • Trastorno de la conducta.

    • Enfermedades o lesiones del niño.

    • Complicaciones en el periodo perinatal.




    • Habilidades interpersonales de comunicación y resolución de problemas.

    • Alta autoestima.

    • Asertividad

    • Desarrollo normalizado.

    • Educación afectivo-sexual adecuada.

    • Apego materno/ paterno.

    • Reconocimiento de la experiencia de maltrato en la infancia.

    • Adquisición de habilidades de autodefensa.

    Microsistema


    • Trastornos físicos/ psíquicos (ansiedad y depresión incluidas) de algún miembro de la familia.

    • Drogodependencias de algún miembro de la familia.

    • Familia monoparental

    • Madre joven.

    • Historia familiar de abuso.

    • Falta de afectividad en la infancia de los padres.

    • Disarmonía familiar.

    • Ausencia de vínculos afectivos.

    • Abandono familiar.

    • Elevado tamaño familiar.

    Enfermedades / lesiones de algún miembro de la familia.

    Conflictos conyugales.

    Violencia familiar.

    Falta de control de impulsos.

    Excesiva proximidad en el nacimiento de los hijos.


    Ambiente familiar sin exposición a violencia

    Experiencia en los cuidados del niño .

    Planificación familiar

    Satisfacción personal de los miembros de la familia.

    Educación afectivo sexual adecuada en la familia..

    Apego materno / paterno al hijo.

    Armonía marital.


    Satisfacción en el desarrollo del niño.

    Resolución de conflictos familiares.

    Constitución o fortalecimiento de vínculos afectivos.

    Salida del hogar del agresor intrafamiliar.

    Escasos sucesos vitales estresantes.

    Intervenciones terapéuticas familiares.




    Exosistema

    a) Sociolaboral

    • Dificultades en el acceso a recursos sociales. y económicos.

    • Insatisfacción laboral.

    • Desempleo.

    • Conflicto laboral.

    • Fracaso en el acceso a recursos sociales.

    • Satisfacción laboral.

    • Acceso a recursos sociales y económicos.

    Salir del paro.

    Resolución del conflicto laboral.

    Éxito en el acceso a recursos sociales.


    b) Vecindario

    • Aislamiento social.

    • Frecuente cambio de domicilio.

    • Red de apoyo psicosocial amplia.




    Integración en grupos de iguales.

    Participación en asociaciones y actividades vecinales.

    Apoyo social ante una problemática.


    Macrosistema

    a) Sociales

    Alta criminalidad.

    Baja cobertura servicios sociales.

    Alta frecuencia desempleo.

    Marginalidad.

    Inhibición social a la hora de la denuncia.

    Fácil acceso a la pornografía infantil.

    Políticas discriminatorias.

    Falta de relación afectiva entre los hombres y los niños durante la crianza.

    Procedimiento penal exclusivamente protector de los derechos del agresor.


    Alta movilidad geográfica.

    Fácil acceso a las víctimas.

    Aplicación de las penas mínimas a los agresores.

    Ausencia de control prenatal y perinatal.

    Conflictos bélicos.

    .


    Políticas igualitarias.

    Aplicación adecuada de las penas a los agresores.

    Procedimiento penal protector de la víctima.


    Puesta en marcha de:

    Programas de prevención.

    Programas de tratamiento de víctimas y agresores.

    Programas de mejora , de redes de apoyo e integración social de familias con mayor riesgo.

    Programas sanitarios.

    Programas de investigación sobre el tema.

    Registro unificado de casos.

    Constitución de redes de trabajo interdisciplinar.



    b) Culturales

    Aceptación castigo corporal

    Valoración del niño como propiedad de los padres.

    La familia como un ámbito de privacidad aislado.

    Concepción del niño como proyecto de persona, no como persona.

    Tolerancia con todas las formas de maltrato infantil.

    Negación de la sexualidad infantil.

    Mito de la familia feliz.

    Sexismo: fomento de la idea de poder y discriminación.

    Subcultura patriarcal.


    Fracaso de los programas de sensibilización social.

    Sensacionalismo en los medios de comunicación.



    Actitud positiva hacia la infancia, la mujer y la paternidad.

    Concepción del niño como persona independiente y con derechos.

    La familia como un ámbito social integrado.

    Consideración del niño como miembro de la familia, no como propiedad de los padres.



    Éxito de los programas de sensibilización social.

    Asunción de la protección eficaz de la infancia por parte de la sociedad.

    Implementación de la Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas.

    Cambio de modelos de crianza y familiares.

    Actitud respetuosa y protectora hacia los niños de los medios de comunicación.

    Asimismo, existe otra síntesis que ordena los factores de protección y riego según su ámbito de influencia, no sobre su capacidad de protección del niño o niña. Según esta clasificación, los factores de riesgo serían los siguientes:




    1. INDIVIDUALES

    -Factores parentales:


     Historia de malos tratos o abandono. En concreto, tener una madre con historia de abuso sexual infantil.

     Rechazo emocional en la infancia.

     Carencia de vinculación afectiva en la infancia o de cuidado.

     Ignorancia sobre las características del desarrollo evolutivo y sexual del niño y sus necesidades.

     Historia de ruptura familiar.

     Bajo nivel de inteligencia.

     Pobre autoestima.

     Falta de capacidad empática.

     Pobres habilidades sociales.

     Poca tolerancia al estrés.

     Problemas psicológicos.

     Madre enferma, discapacitada o ausente del hogar. Por ejemplo, una madre que trabaje fuera del hogar por la noche.


    -Factores relacionados con las características del niño:
     Introvertido.

     Aislado socialmente.

     Problemas de conducta.

     Temperamento difícil.

     Discapacidad física o psíquica.

    2. FAMILIARES

    -Relación padres-hijos:


     Desadaptada.

     Ciclo ascendente de agresión.

     Técnicas de disciplina coercitiva.

     Falta de vinculación afectiva.


    -Relación de pareja:
     Conflicto conyugal.

     Violencia y agresión en la pareja o hijos no deseados.


    -Configuración familiar:
    Tamaño excesivo familiar.

     Familias monoparentales.


    -Aislamiento social de la familia.

    3. SOCIOCULTURALES

    -Ámbito laboral.


     Desempleo.

     Pobreza.

     Pérdida de rol.

     Insatisfacción laboral o tensión en el trabajo.


    -Red psicosocial de apoyo:
     Aislamiento.

     Pérdida.

    Alta movilidad

     Escasa integración social.


    -Factores culturales:
     Legitimación de la violencia.

     Aceptación del castigo físico.

     Actitud hacia la infancia, hacia la mujer y la familia.

     Vulneración de los derechos de la infancia.




    El abuso sexual infantil es el resultado de la conjunción de una serie de factores, no hay un único factor causal. Por ello, es importante trabajar y promover los factores de protección y evaluar los riesgos añadidos procedente de las llamadas “poblaciones de riesgo”, pero sin estigmatizarlas.

    4. CONSECUENCIAS DEL ABUSO SEXUAL INFANTIL A CORTO Y LARGO PLAZO


    " (...) Soy consciente de que los chicos como yo, en su gran mayoría, cuando llegan a ser padres, repiten la historia. Eso me preocupa y me hace daño el pensar que pueda ser así. Si ustedes pueden hacer algo, impídanlo, no pueden dejar que esto ocurra. Estas situaciones aberrantes son dignas de muerte y no quiero terminar así con mis hijos si un día los tuviera. Todos los padres deberían estar seguros de poder mantener a un hijo con las condiciones morales y físicas y si no que no lo tengan.
    Pese a todo, lo que ahora importa es mi familia e ir adelante por el duro camino de la vida, paseando por la crisis y avanzando juntos para poder reírnos del pasado e ir preparados para el futuro .Lo podemos conseguir con unidad y entereza".
    Testimonios reales aportados por los autores de esta obra, extraídos de sus experiencias profesionales.
    4.1. VARIABLES DE CATEGORIZACIÓN
    Además de establecer una tipología de maltrato, es importante valorar la gravedad del mismo para la persona que lo vive.

    Son factores que evalúan la gravedad los que a continuación se detallan:


     Severidad de las lesiones y/o frecuencia del maltrato.
     Cercanía temporal del incidente con respecto a la fecha de investigación.
     Localización de las lesiones.
     Historia previa de informes de maltrato o abandono.
    Los efectos de la vivencia de un abuso en el desarrollo evolutivo del niño varían enormemente según las siguientes categorías:
     La duración del abuso (abuso prolongado/esporádico) y la frecuencia del mismo. Cuanto más frecuente y más prolongado en el tiempo es el abuso, más graves son sus consecuencias.
     La intensidad y el tipo de abuso. Depende del tipo de abuso al que sea sometido un niño, de si se usa o no violencia, de si hay o no penetración, las consecuencias que éste tenga en su desarrollo.
     El uso o no de violencia física (agresión sexual/abuso sexual). Es importante entender que la relación en esta variable no es directa y lineal. Hay casos de abuso sexual en los que no se emplea la violencia pero si manipulación, amenaza o engaño, como suele suceder en los casos en los que el agresor es conocido por la víctima para evitar que ésta revele el abuso, que tienen efectos mucho más profundos y dañinos en el desarrollo del niño de lo que puede tener una agresión sexual puntual, aunque haya violencia física. En otros casos no será así, pero es importante la evaluación individualizada de cada caso, cara a su abordaje terapéutico sin ningún criterio a priori.
     La edad del agresor y de la víctima. Tampoco este factor presenta una relación lineal, depende del caso individual. Existen casos de abuso sexual entre iguales con consecuencias gravísimas para el niño o niña. Sin embargo, en principio la diferencia de edad es un agravante, porque acrecienta el abuso de poder, dificultando al niño la revelación y, por lo tanto, haciendo más probable su revictimización.
     La identidad del abusador (abuso intrafamiliar/abuso extrafamiliar), es decir, la relación previa existente entre el agresor y la víctima. Las consecuencias de un abuso son siempre mucho más graves cuando existía una relación afectiva previa entre el agresor y la víctima.
     Características de personalidad del niño. Variables como su asertividad o sus habilidades sociales y cognitivas modulan los efectos de la vivencia del abuso sobre el niño.
     Ejecución y motivación. Los efectos del abuso sexual en la víctima vienen también condicionados no sólo por la ejecución del abuso, a la que se refieren todas las variables anteriores, sino a la motivación que guía el mismo. (Ver primera condición del modelo de Finkelhor)
     Número de abusadores. Cuando el abuso ha sido perpetrado por varios agresores, la gravedad de las consecuencias para la víctima se incrementa.
     Influencia del entorno de la víctima, en tres vertientes:


    • Su reacción ante la revelación del abuso y su postura frente a la víctima, especialmente en los casos de abuso intrafamiliar. Si el entorno se configura como un apoyo y una protección eficaz para el niño, con una actitud desde el principio de respaldo y creencia incondicional, en ningún momento de negación ni de catastrofismo, las consecuencias del abuso para el menor se reducen drásticamente. Éste es un factor clave en la recuperación de los niños y niñas víctimas de abuso sexual.




    • La prontitud y eficacia de las medidas adoptadas por el entorno próximo en el proceso de detección y revelación.



    • El hecho de que se proporcione atención a la familia y a la red social del niño, para que sepan cómo abordar el problema con el menor y puedan sostenerlo.

     Implicación de la víctima en un procedimiento judicial. Está probado que las personas víctimas de abuso sexual, sean niños o adultos, que además se implican en un procedimiento judicial sufren una revictimización secundaria que agudiza el perjuicio que la misma vivencia tiene en la persona.


    Una de las cosas que han de quedar claras es que no todas las personas que sufren abuso sexual en su infancia quedan “marcadas” o “traumatizadas”. La elaboración de una vivencia como ésta es individual, y como tal, el curso puede variar enormemente de una persona a otra. Hay factores que juegan un papel esencial en la asunción del abuso por parte de quien lo vive:


    • Tener o no una red de apoyo psicosocial.

    • La actitud de esta red psicosocial ante la revelación del abuso.

    • Recibir o no un apoyo psicológico.

    • La identidad del abusador.

    • El verse obligado o no a seguir conviviendo con el abusador.

    • La prontitud y efectividad de las medidas sociales y judiciales tomadas por el entorno del menor.

    • La revictimización secundaria que la víctima puede vivir durante el procedimiento penal.


    Otro factor que resulta clave a la hora de analizar las consecuencias del abuso sexual infantil es el componente de género. Parece que las secuelas más frecuentes en las niñas son la ansiedad y los problemas de autoestima, entre otros, y en el caso de los niños, sin embargo, son el fracaso escolar y los problemas de inadaptación social. “
    Blanca Vázquez Mezquita

    4.2. CONSECUENCIAS DEL ABUSO SEXUAL INFANTIL A CORTO PLAZO
    De entre las consecuencias a corto plazo, conviene recalcar un fenómeno importante: el Síndrome de Acomodación al abuso sexual infantil, que tiene muchos paralelismos con el Síndrome de Estocolmo y que incluye cinco fases:


    1. Impotencia. Los niños víctimas de abuso sexual generan un fenómeno de indefensión aprendida, puesto que sus intentos por evitar el abuso resultan vanos. Poco a poco dejarán de intentarlo siquiera.




    1. Mantenimiento del secreto. La manipulación y la amenaza a la que son sometidos les obliga a mantener, sobre todo, en los casos de abuso intrafamiliar una doble vida para mantener el secreto y evitar la revelación.




    1. Entrampamiento y acomodación. Si el abuso se prolonga en el tiempo, el niño poco a poco irá asumiendo el papel de pareja del agresor.




    1. Revelación espontánea o forzada. Cuando se llega a la revelación, suele ocurrir con un igual, pudiéndose producir bien de manera espontánea o bien forzada por un adulto al valorar los indicios.




    1. Retracción. Si no hay una intervención efectiva, incluso habiéndola, la retracción es frecuente, por culpa, vergüenza o miedo.

    Las consecuencias asociadas al abuso sexual tienen que ver igualmente con el Síndrome por Estrés Postraumático (Ver Anexo 1). Es importante recordar que algunos niños pueden vivir un abuso sexual y permanecer asintomáticos, es decir, no mostrar signo alguno de trauma. El motivo puede ser desde la propia vivencia del niño (que según su edad y la ejecución del abuso, puede no percibirlo como una agresión) a un fenómeno de bloqueo pasajero. Por eso, es fundamental hacer seguimiento a los niños víctimas de abuso sexual, presenten o no una sintomatología.


     Consecuencias a corto plazo


    1. Físicas:

     Pesadillas y problemas de sueño.

     Cambio de hábitos de comida.

     Pérdida de control de esfínteres.




    1. Conductuales:



     Consumo de drogas y alcohol.
     Fugas.
     Conductas autolesivas o suicidas.
     Hiperactividad.
     Bajada del rendimiento académico.




    1. Emocionales:

     Miedo generalizado.

     Agresividad.

     Culpa y vergüenza.

     Aislamiento.

     Ansiedad.

     Depresión, baja autoestima y sentimientos de estigmatización.

     Rechazo al propio cuerpo.


     Síndrome de stress postraumático.




    1. Sexuales:

     Conocimiento sexual precoz o inapropiado de la edad.

     Masturbación compulsiva.

     Exhibicionismo.

     Problemas de identidad sexual.


    1. Sociales:

     Déficit en habilidades sociales.

     Retraimiento social.

     Conductas antisociales.

    4.3. CONSECUENCIAS DEL ABUSO SEXUAL INFANTIL A LARGO PLAZO
    Aunque no existe un cuadro diferencial del abuso sexual infantil, hay consecuencias de la vivencia que permanecen o, incluso, pueden agudizarse con el tiempo, hasta llegar a configurar patologías definidas.
    A continuación, se enumeran algunas de las consecuencias a largo plazo que puede vivir un niño o niña víctima de abuso sexual.
    1. Físicas:
     Dolores crónicos generales.

     Hipocrondria o trastornos psicosomáticos. (Ver Anexo 2)

     Alteraciones del sueño y pesadillas recurrentes. (Ver Anexo 3)

     Problemas gastrointestinales.

     Desórdenes alimentarios, especialmente bulimia. (Ver Anexo 4)


    1. Conductuales:

     Intentos de suicidio.

     Consumo de drogas y alcohol.

     Trastorno disociativo de identidad. (Ver Anexo 5)




    1. Emocionales:

     Depresión.

     Ansiedad.

     Baja autoestima.

     Síndrome de estrés postraumático.

     Dificultad para expresar sentimientos.




    1. Sexuales:

     Fobias sexuales.

     Disfunciones sexuales.

     Falta de satisfacción sexual o incapacidad para el orgasmo.

     Alteraciones de la motivación sexual.

     Mayor probabilidad de ser violadas. En un estudio se recogió que era 2,4 por cien más probable que una mujer víctima de abuso sexual infantil fuera después violada.

     Mayor probabilidad de entrar en la prostitución. En un estudio realizado sobre 200 prostitutas, el 60 por cien de ellas habían sido abusadas sexualmente cuando eran niñas.

     Dificultad par establecer relaciones sexuales, autovalorándose como objeto sexual.




    1. Sociales:

     Problemas de relación interpersonal.

     Aislamiento.

     Dificultades de vinculación afectiva con los hijos.

     Mayor probabilidad de sufrir revictimización, como víctima de violencia por parte de la pareja.
    Por todo ello, la atención que se le ha de proporcionar a un niño víctima de abuso sexual no debe únicamente centrarse en el cuidado de sus lesiones sino debe ser coordinada entre los distintos profesionales prestando atención psicológica, dándole un seguimiento a corto y medio plazo y proporcionando atención y apoyo al menor y a la familia.
    Como ya se ha indicado, el papel de la familia es esencial en la recuperación del niño: si le creen desde el primer momento y le apoyan, constituyéndose en modelo y referente afectivo alternativo, el menor se recuperará antes y mejor que en caso contrario.


    1. CONSIDERACIONES LEGALES


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