Gurdjieff



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BREVE APROXIMACION

A LA VIDA Y OBRA DE

G. I. GURDJIEFF



© Gnosticos 2002 ( gnosticos2002@yahoo.com )

INTRODUCCION

Cuando los locos años 20 reunían un crisol de personalidades en Paris, un hombre de extraño aspecto recorría sus calles con grandes mostachos y cráneo pelado, un sombrero de ala ancha y bastón de oro en la mano, luciendo su figura imponente y enigmática.

Sentado en los bohemios cafés parisinos, frente a un coñac o una taza de café, mantenía largas y animadas conversaciones con la gente que podía sostener el potencial de su mirada. Era George Ivanovitch Gurdjieff, uno de los maestros espirituales mas controvertidos de nuestro tiempo.
Su pensamiento y sus métodos sin duda revolucionaron las creencias de Occidente acerca de las reales posibilidades evolutivas del ser humano. Muchos lo califican de charlatán porque no entienden algunos de los procedimientos empleados por Gurdjieff para que la gente accediera a la conciencia de si. Otros lo ven como un avatar espiritual en un mundo entregado al estado hipnótico.
Lo cierto es que la vida de Gurdjieff es extraña y apasionante. Su figura se perfila hasta hoy como mítica y polémica porque es muy difícil disponer de registros históricos verificables, sobre todo en lo que se refiere a la primera etapa de su vida.

Prácticamente, solo contamos con lo que él quiso decirnos en su obra “Encuentros con Hombres Notables”.

Dotado de notables poderes psíquicos, a muchos les parecía estar frente a un mago seductor y autoritario. Obsesionado con el despertar de la mecanicidad a las personas, se conducía a veces, de manera chocante e inadmisible para los cánones sociales. Pero quienes veían mas allá de este disfraz, descubrían a un hombre autentico, capaz de generar trascendentales cambios en quienes lo rodeaban.
Gurdjieff lego al mundo la riqueza de su obra constituida por una serie de 3 libros, un ballet, 300 piezas para piano y alrededor de 100 danzas sagradas o “movimientos”. Y lo mas importante, un sólido cuerpo de ideas interrelacionadas acerca de la existencia y la evolución conciente del hombre y el universo.

NACE UN MITO

Giorgios Giorgiades, nombre con el que fue bautizado Gurdjieff, nació, según algunos estudiosos, en el barrio griego de Alexandropol, Armenia, aproximadamente en 1866. Otros consignan 1872, 1873 o el 28 de septiembre de 1877.

Asimismo y debido a que los rusos conquistaron su ciudad natal durante la guerra ruso-turca, hoy es casi imposible de determinar su nacionalidad.

Su madre era armenia y su padre, Ioannas Giorgiades, de origen griego. Dueño de numeroso ganado, Ioannas pastoreaba por obligación y cantaba por elección. Había heredado, como ashokh (bardo y poeta), un amplio repertorio de mitos y leyendas folclóricas que contaba a su familia en las crudas noches de invierno. En el Gurdjieff niño, quedo la huella indeleble de los cuentos del Mulla Nasrudin, sabio folclórico turco que trastocaba la realidad con historias hilarantes y pedagógicas.


La vida en Transcaucasia era dura y difícil, y por eso Gurdjieff fue criado espartadamente por su padre. El pequeño debía salir al patio, en invierno, de madrugada, para lavarse el aire libre y correr desnudo hasta que el sueño se disipara por completo.

Gurdjieff tenía 7 años cuando una plaga azoto la región y extermino todo el ganado, enfrentando a la familia a una nueva vida llena de necesidades. Con una calma ancestral, el padre se adapto a las nuevas circunstancias e instalo una bodega de madera. La situación se complico aun más cuando los ejércitos rusos pasaron por la ciudad a raíz de la guerra con el sultán Abdul. En medio de este panorama, Gurdjieff crecía con la convicción de ser único y diferente, quizás por la influencia de su abuela que en el lecho de muerte lo incito a ser renovador: “... tu el mayor de mis nietos, escucha y acuérdate de mi ultima voluntad: en la vida, jamás hagas nada como los demás. O bien no hagas nada en absoluto –ve solamente a la escuela- o bien haz algo que nadie hace...” recuerda Gurdjieff en Relatos de Belcebú.


Pensando en mejorar la vida de sus numerosos hijos, Ioannas los traslado a la población montañosa de Kars, donde formo un pequeño taller de carpintería. La ciudad estaba habitada por una amplia gama de nacionalidades: aisores, tártaros, karapakas, yezidas. Maravillado, Gurdjieff aprendía de todas estas razas y costumbres.

EL DESPERTAR

Curioso y de notable inteligencia, el niño dominaba ya varios idiomas: turco, armenio, ruso y griego. Fue enviado a la escuela municipal rusa y quizás no habría pasado de allí si no fuera porque llamo la atención del padre Borsh, un alto dignatario de la Iglesia ortodoxa rusa quien, a pesar de su rango, vivía con modestia y ayudaba a los pobres. Hombre inquieto tocaba el violín y era un apasionado de la astronomía, la química y la cultura asiría.


En 1879, la familia decidió que Giorgiades seria sacerdote o medico, y el padre Borsh se hizo cargo – junto con los diáconos militares – de su entrenamiento: matemáticas, química, astronomía, historia, geografía, teología, anatomía y fisiología. La sed por aprender de Gurdjieff era inmensa. Leía todo lo que caía en sus manos, cuestionaba, preguntaba y ponía en jaque a sus maestros. El padre Borsh dedicaba mucho tiempo a conversar sobre las “leyes de la vida” con este joven en el que reconocía aptitudes intelectuales excepcionales.
En esa época Gurdjieff sobrevivía como la mayoría de los niños y jóvenes de Kars: con pequeños hurtos. Y aprendía de su tío, Giorgi Mercourov, a reparar maquinas y bordar almohadones. Al mismo tiempo, tomaba contacto con lo “mágico”, a traves de experiencias paranormales que exacerbaron su interés por comprender lo que estaba más allá de lo cotidiano.

LA BUSQUEDA

A los 17 años, viaja a Tiflis para emplearse en el ferrocarril. Allí conoce a sus primeros compañeros en la búsqueda de conocimientos ocultistas: el seminarista Sarkis Pogossian y un vendedor de libros llamado Abram Yelov. Los tres se mezclan con una ciudad poco escrupulosa en materia de moral y se ganan la vida con ciertos contratos poco claros.


Gurdjieff sentía un impulso irresistible por comprender claramente la precisa significación, en general, del proceso de la vida en la Tierra de las diferentes formas de criaturas, y en particular de la finalidad de la vida humana a la luz de estas interpretaciones.

Las interrogantes eran demasiado profundas para ser respondidas por los sistemas filosóficos y religiosos conocidos. El joven empezó a sentir el susurro de antiguas voces que quizás tendrían las respuestas. Se preguntaba si la verdad no estaría escondida en los templos ocultos de los iniciados, ¿existían aun los esenios, los pitagóricos, la mítica hermandad de Sarmung?




En 1886, los amigos encuentran la primera clave cuando escarbaban en las ruinas de Ani. Entre unos pergaminos, descubren una referencia de la “Hermandad Sarmung”, que sugería que había sido una escuela de los aisores, situada “entre Urnia y Kurdistan”.

Gurdjieff decide viajar a esa amplia zona. Su meta es encontrar el monasterio y ser aceptado en él. Este proyecto incierto es el comienzo de una búsqueda por Transcaucasia y Asia Central protagonizada por un verdadero guerrero espiritual que después de veinte años volverá al mundo para no descansar, sino para transmitir con increíble energía todo lo aprendido en esos épicos viajes.




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