Guía para padres normoyentes de hijos con Deficiencia Auditiva (6-12 años)



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Guía para padres normoyentes de hijos con Deficiencia Auditiva (6-12 años)






Martínez Álvaro, Beatriz





Índice


Índice 2

Introducción 3

Capacidad auditiva 4

El oído 4

Prevención 7

Clasificación de las pérdidas auditivas 7

Diagnóstico 8

Ayudas técnicas 10

Desarrollo del niño con deficiencia auditiva: estadio sensorio motor (0-2 años) 13

Desarrollo del niño con deficiencia auditiva: estadio preoperatorio: (2-7 años). 20

Desarrollo del niño con deficiencia auditiva: estadio de las operaciones concretas (7-12 años) 23

Integración en la escuela 24

Profesionales que nos pueden ayudar 26

Bibliografía 28

Webgrafía 28



Introducción


Lo que sucede en el ámbito familiar de cualquier niño tiene una gran importancia en su desarrollo y aprendizaje. Las relaciones que existen en la familia, el clima social y emocional, el seguimiento de los progresos del niño y las expectativas hacia él son factores que tienen una gran influencia en la evolución de todos los niños.

En el caso de los niños sordos, además de aquellos, hay un aspecto del entorno familiar que tiene una especial relevancia: el tipo de comunicación que se emplea en el hogar.

En el siguiente documento se recogerán toda la información necesaria para comprender y saber cómo educar a un niño con deficiencia auditiva.

En primer lugar se analizara de manera sencilla, la anatomía del oído y como el sonido llega hasta el S.N.C.

Partiendo de ello se estudiará las formas de diagnóstico, el funcionamiento de los audífonos su implante y adaptación en las personas sordas. Aquí se realizará un breve apartado sobre cómo influye la audición al desarrollo del lenguaje y del pensamiento.

En los siguientes apartados se valorará el desarrollo del lenguaje, cognitivo, social y emocional del niño sordo e hipoacúsico. En estos ítems se hará mayor hincapié en los aprendizajes o actitudes más relevantes que se adquieren en cada etapa.

Este análisis se desarrollará siguiendo el siguiente esquema:

Estadio sensoriomotor: (0-2 años)

Estadio preoperatorio: (2-7 años)

Estadio de las operaciones concretas: (7-12 años)


Capacidad auditiva


La audición puede definirse como el proceso de descodificación de las vibraciones que llegan al oído.

El oído


Es conveniente conocer el funcionamiento y las partes del oído de manera básica, ya que esta información nos es muy útil a la hora de emplear y mantener una prótesis auditiva.

Podemos diferenciar tres partes generales en el oído:



  • Oído externo:

La única parte visible del oído es el pabellón auditivo que, debido a su especial forma helicoidal, es la primera parte del oído en reaccionar ante el sonido. El pabellón auditivo funciona como una especie de embudo que ayuda a dirigir el sonido hacia el interior del oído. Sin la presencia de este embudo las ondas sonoras tomarían una ruta directa hacia el conducto auditivo. Esto haría que el proceso de audición fuera difícil e ineficaz ya que gran parte del sonido se perdería y sería más difícil escuchar y comprender los sonidos.

El pabellón auditivo es imprescindible debido a la diferencia de presión que existe en el interior y exterior del oído. La resistencia del aire es mayor en el interior que en el exterior del oído porque el aire del interior se encuentra comprimido, y por ello, a mayor presión.

Para que las ondas sonoras penetren en el oído de la mejor forma posible, la resistencia del aire no debe ser demasiado alta. El pabellón auditivo es esencial para ayudar a vencer la diferencia de presión en el interior y exterior del oído. El pabellón auditivo funciona como un vínculo intermedio que hace que esta transición sea más suave y menos brutal, permitiendo que penetren mayor cantidad de sonidos en el conducto auditivo.

Una vez que las ondas sonoras han superado el pabellón auditivo, se desplazan de dos a tres centímetros dentro del conducto auditivo antes de golpear el tímpano, también conocido como membrana timpánica.



  • Oído medio:

Diferenciamos en el oído medio las siguientes partes:

    • Caja del Tímpano: El tímpano es muy fino, mide aproximadamente de 8 a 10 mm de diámetro y se estira por medio de pequeños músculos.
      La presión de las ondas sonoras hace que el tímpano vibre. Las vibraciones se transmiten al interior por medio de tres huesos: martillo, yunque y estribo. Estos tres huesos forman una especie de puente, y el estribo, el último hueso donde llega el sonido, está conectado con la ventana oval. Cuando el tímpano vibra, las ondas sonoras pasan por el martillo y el yunque hacia el estribo y posteriormente hacia la ventana oval.

    • Trompa de Eustaquio: Conecta el oído con la última parte del paladar. Mide aproximadamente 30-35 cm de longitud.

La trompa de Eustaquio iguala la presión del aire a ambos lados del tímpano, garantizando que la presión no se acumula en el oído, ventila el oído medio.

El tubo se abre cuando tragamos, igualando la presión del aire en el interior y exterior del oído.

En la mayoría de los casos la presión se iguala automáticamente, pero a veces no ocurre así, y puede ser necesario realizar la operación de tragado de forma enérgica. La acción de tragado forzará a abrirse al tubo que conecta el paladar con el oído, igualando así la presión.


  • Celdas mastoideas: no están relacionadas con la audición.

  • Oído interno:

Una vez que las vibraciones del tímpano se han transmitido a la ventana oval, las ondas sonoras continúan su camino hacia el oído interno.

El oído interno es una intrincada zona de tubos y conductos, conocido como laberinto. En el laberinto puede encontrarse el vestíbulo y la cóclea.

En la cóclea o caracol, las ondas sonoras se transforman en impulsos eléctricos que se envían al cerebro. El cerebro traduce esos impulsos en sonidos que podemos reconocer y entender.

La cóclea parece la concha de un caracol o una manguera enrollada. La cóclea se encuentra llena de un fluido llamado perilinfa y contiene dos membranas colocadas muy cerca una de la otra. Estas membranas forman una especie de pared de separación en la cóclea. Sin embargo, para que el fluido se mueva libremente en la cóclea de un lado al otro de la pared de separación, la pared dispone de un pequeño orificio. Este orificio es necesario, ya que garantiza que las vibraciones de la ventana oval se transmitan a todo el fluido que se halla en la cóclea.

Cuando el fluido se mueve en el interior de la cóclea, miles de microscópicas fibras pilosas que están en el interior de la pared de separación se ponen a su vez en movimiento. Existen aproximadamente 24.000 de estas fibras pilosas, dispuestas en 4 largas filas.

Todas las fibras pilosas están conectadas al nervio auditivo y, dependiendo de la naturaleza de los movimientos en el fluido coclear, se ponen en movimiento diferentes tipos de fibras pilosas.



Cuando estas fibras se mueven, envían señales eléctricas al nervio auditivo que está conectado con el centro auditivo del cerebro. Los impulsos eléctricos se traducen en el cerebro en sonidos que podemos reconocer y entender. Como consecuencia, estas fibras pilosas son esenciales para nuestra capacidad de audición. Si estas fibras resultaran dañadas, entonces la capacidad auditiva de la que disponemos se vería deteriorada.

A continuación se presentan algunas precauciones que se han de tener para el cuidado del oído de los niños:



  • En lo que respecta a la limpieza del oído, ésta debe realizarse con precaución. No se deben introducir objetos que no hayan sido diseñados específicamente para ello, ni siquiera bastoncillos de algodón, ya que se corre el riesgo de perforar el tímpano o causar cualquier otra lesión. Para la limpieza es suficiente utilizar una toalla húmeda y pasarla por las partes externas.

  • Para prevenir la entrada de agua en el oído y para preservarlo de agentes externos contaminantes, es conveniente usar tapones para bañarse en la piscina o en el mar.

  • Evitad en todo momento que el niño introduzca objetos en sus oídos. De hacerlo, debe ser el otorrino el que realice su extracción.

  • Hay que vigilar especialmente el estado de los oídos cuando se sufren catarros, infecciones, alergias... ya que pueden causar otitis que suele acompañarse de molestias y/o dolor. Suele localizarse en el oído externo o en el oído medio y puede requerir tratamiento médico.

  • Las infecciones virales y bacterianas (sarampión, meningitis...) pueden dañar el oído y producir/agravar pérdidas auditivas. Por ello, entre otras razones, es importante respetar el calendario de vacunación.

  • Algunos medicamentos (especialmente los antibióticos aminoglucósidos), productos industriales , el alcohol y el tabaco son ototóxicos, es decir, pueden dañar la audición. Es, por tanto, fundamental evitar la exposición a este tipo de agentes contaminantes.

  • En lo relativo al cuidado de la audición, es necesario destacar que el ruido es un agente contaminante que causa muchos trastornos y daña la calidad de vida. El ruido continuado causa pérdidas auditivas, provoca estrés, ansiedad, fatiga, alteración del sueño, dificultad para el aprendizaje, etc.



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