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El modelo ideal de militarismo se da en la antigüedad con el Estado Espartano, en el Japón de 1931 a 1945 y en la Alemania durante las ultimas etapas de la primera guerra mundial, con el modelo del ejercito prusiano, que luego modernizara Hitler.


Para algunos autores, el militarismo es también una desproporción de personeros militares sobre los civiles, en el mando de un Estado o cuando son militares los que ostentan el mando de una nación. Esto llevaría el traspasar la esfera de la experticia técnica y profesional del militar, dejando de lado el desarrollo de su pericia guerrera para abarcar otros ámbitos del que hacer político y económico que no son propios de su naturaleza, esto le llevaría al fracaso en caso de guerra o conflicto armado, como ocurrió con la frustrada recuperación de las islas Malvinas por el Estado Mayor Argentino.

En Estados altamente centralizados y en términos patológicos, es el Ejercito el que decide unilateralmente el carácter de las instituciones básicas, la forma de gobierno, los derechos y deberes de los ciudadanos (escritos en la “nuevas constituciones”) y la parte de los recursos nacionales asignados a funciones militares. Algo parecido a lo que ocurrido en el Chile de Pinochet, donde se da un nuevo “código de derechos y deberes nacionales” (Constitución de 1980) y se resignan enormes cantidades de dinero (20% de las exportaciones de cobre) para solventar,no solo la compra de equipo militar, sino y sobre todo, financiar al creciente aparato burocrático militar y las pensiones del estado mayor del ejercito).




Serán los liberales de la clases medias de la Europa del siglo XIX, los que utilizaran por vez primera este termino al ver las grandes diferencias entre sus intereses burgueses, con los de los oficiales aristócratas; “...se dieron cuenta claramente que los ejércitos permanentes se habían convertido en ciudadelas del privilegio aristocrático. Los valores de los oficiales aristócratas chocaban con los de la clase media. Los oficiales apreciaban la jerarquía, el honor feudal, el absolutismo, la prodigalidad y la unidad orgánica; la clase media hablaba de igualdad, lucro material, gobierno parlamentario, ahorro e individualismo” (Enciclopedia de Ciencias Sociales. Vol. 7. Pag116).

Pero no solo los liberales ven el militarismo como una barrara a sus intereses, al respecto Lenin, se refería como “una enfermedad del capitalismo en su fase final e imperialista.”


Estos mismos liberales franceses, identifican las fuerzas armadas con el poder desenfrenado, la reacción y la guerra. Por eso, “...dondequiera que la democracia representativa avanzó, él poder militar fue obligado a retroceder y doblegarse.” (Enciclopedia de Ciencias Sociales. 1979. Vol. 7. Pag116).

Los últimos enfoques en los análisis del militarismo, ya no se centran en su política exterior belicista, sino en las campañas internas, represiones a los enemigos ideológicos, que han surgido de las revoluciones sociales reivindicativas, de los sectores mas desposeídos y de la izquierda revolucionaria. En este sentido la revolución social reemplaza a la guerra como forma de violencia, en especial el caso latinoamericano y su “Doctrina de Seguridad Nacional.”, y mas recientemente con el desarrollo de la doctrina “del Eje del mal y la guerra total al terrorismo”.

El Militarismo

(II Parte)


El Militarismo empieza cuando las Fuerzas Armadas, acompañan sus reivindicaciones, con amenazas de sanciones o castigos, si estas no son escuchadas; “...retirar el apoyo, anunciar públicamente el desacuerdo, negarse a ejecutar las ordenes civiles, levantarse en armas, etc.” Estas amenazas en el caso Chileno llegan a su máxima expresión, con el llamado “boinazo”, situación de máxima presión que tuvo que vivir el Presidente Patricio Aylwin, con motivo de las investigaciones sobre los conocidos “pinocheques.

Si las presiones y los chantajes tienes resultado, los militares entrarán en la escena política, gobernando directamente o en forma encubierta, los militares pueden intervenir solos o en coalición con políticos, secundados por títeres civiles, “el poder tras las sombras”, recordemos que en cierta medida, los militares poseen ventajas comparativas, en relación a sus “adversarios civiles”: tiene seguidores disciplinados, una amplia red de comunicaciones y sobretodo armas pesadas. Con ello pueden manipular o aplazar las elecciones, el despliegue de tropas para intimidar a los oponentes o para la ocupación de puntos clave y la detención o el asesinato de los políticos, etc.

Lo antes mencionado es perfectamente aplicable en los países latinoamericanos, los fraudes electorales, el asesinato político y desapariciones pero por sobre todo, los llamados “pronunciamientos militares” o golpes de Estado. Podemos distinguir las intervenciones esporádicas o constantes y los gobiernos militares prolongados y breves, en donde las juntas militares asumen con frecuencia el poder con la promesa de que servirán solo como custodios, hasta que un poder legitimo pueda ser establecido. Pero semejantes promesas no siempre se cumplen. Para Chile en el siglo XX podemos mencionar que las intervenciones han sido mas bien esporádicas ( Ibáñez del Campo en los años 30 y Pinochet en los 70 ) , sin embargo los gobiernos han sido prolongados, en especial el de Pinochet, que lo detento durante 17 años.
La demanda de un liderazgo militar varia en relación a los conflictos externos o internos a la que un país se vea afectado.

El teórico británico Lasswll en 1941, elabora la teoría del “Estado Guarnición”, que es aplicable a las sociedades industriales. Allí plantea que si un determinado país esta constantemente expuesto a crisis externas, potencialmente bélicas, esos gobiernos destinaran todo su potencial a los preparativos de defensa y sus sistemas sociales estarán controlados por una coalición de militares y civiles ( el caso israelita es un buen ejemplo ), aunque ; “Las experiencias británicas y soviéticas, durante la segunda guerra mundial y en la posguerra, también sugieren el hecho de que las crisis de seguridad prolongadas no generan necesariamente regímenes militares, allí donde los gobiernos civiles descansan sobre un sólido consenso nacional.”(Enciclopedia de Ciencias Sociales. Vol. 7. Pag116).

En lo referente a las crisis internas, se distinguen tres casos:

En el primero una sociedad que se ha desorganizado hasta el grado de la anarquía, las fuerzas militares parecen idóneas para restaurar el orden publico interior. El discurso de los golpista en Chile1973 es un claro ejemplo de ello.

En el segundo caso, los grupos de poder valiéndose del control del Estado, trataran de perpetuarse en el poder y explotan a los mas desposeídos, estos se revelaran y como la clase dirigente no posee los mecanismos para el control de esos grupos peligrosos, tendrán que recurrir a la policía y al ejercito para imponer su obediencia, castigando y vigilando. Es allí donde el poder político utiliza a los militares para reprimir a las masas que se movilizan y protestan por mejoras en las condiciones de vida.

En Chile, las primeras huelgas se producen a fines del siglo XIX entre los obreros urbanos y salitreros, los portuarios y los ferrocarrileros. La de mayor envergadura fue en 1890 y afecto a toda la región salitrera. Se producen las terribles represiones de Valparaíso en 1902, con 50 muertos y 200 heridos, en 1905 la Huelga de la Carne, en Santiago termina con un saldo de 70 muertos y 340 heridos. La culminación de la protesta obrera y la represión oficial, fue la masacre en 1907 en la escuela Santa Maria de Iquique, que dejo un saldo de 2000 muertos y mas de 500 heridos.



En el tercer y ultimo caso ; esta relacionada con las luchas entre las elites, y aunque la base del orden social no se vea amenazada, estas chocan en conflicto por temas de corrupción, política exterior, reformas constitucionales, alternancia en el poder, fraude electoral, conflicto de la capital con las provincias, etc. Entonces una de las fracciones se dirige y pide auxilio a los militares y estos se alinean con un determinado grupo.

Finer en si ensayo “Cultura Política” de 1962, ha relacionado los niveles de intervención militar con las demandas de liderazgo militar que se han originado por condiciones internas, lo que el llama “el orden”.

En las culturas desarrolladas pero no plenamente maduras el militarismo emerge en forma de intervenciones esporádicas, generalmente encubiertas.

En los países con cultura política baja o mínima, la intervención es proporcionalmente mas fácil, mas abierta, mas frecuente y mas duradera. Sin embargo, una sucesión de golpes militares puede servir también como sustitutivo de la guerra revolucionaria, impulsando a países de baja cultura política, hacia la madures política.

La supremacía militar esta relacionada directamente a las tradiciones nacionales de cada país. Chile es uno de los países donde los lideres de las fuerzas armadas han formado una clase honorable y respetada, los militares han llegado a ser considerados héroes nacionales durante el siglo XIX; Prat, OHiggins, Baquedano, recordemos que los dos primeros presidentes de Chile en el siglo XIX fueron militares de alta popularidad; José Joaquín Prieto, victorioso general de la Guerra Civil de 1830 y Manuel Bulnes; comandante de las fuerzas expedicionarias chilenas que derrotan a los ejércitos de la Confederación Perú-Boliviana. En esas circunstancias los militares, desarrollan un orgullo corporativo y la confianza en si mismos;

Los militares chilenos, no solo han ganado todas las guerras que han luchado, sino que además se jactan, de haber sido los salvadores de la patria al salvar a Chile de las manos del marxismo leninismo y mas aun, el modelo económico que implantaron en su gobierno, hoy esta en plena vigencia y es mostrado como un ejemplo de estabilidad y desarrollo económico en América Latina.

En cambio la a posición de poder de la dictadura militar Argentina luego de la derrota del ejercito argentino en las Malvinas y la fallida política económica implementada bajo su gobierno, les llevo a dejar el poder en manos democráticas, en condiciones poco ventajosas.

El Militarismo

(III Parte)
De acuerdo a las oportunidades para adquirir supremacía política, no todos los militares están dispuestos a aprovecharlas; “Las disposiciones para hacerlo dependen del concepto que tengan de si mismos y de los valores que profesan , algunos de los cuales a su vez conforman la política interna de los regímenes militares. El valor inhibitorio mas importante es la aceptación del principio de la supremacía civil” (Enciclopedia de Ciencias Sociales. Vol. 7. Pag117).

Huntington(1957) define esta supremacía del poder civil como parte de la ética profesional militar. En cambio Finer(1962) sostiene que es un factor independiente. “El mismo principio requiere lideres militares que sirvan lealmente a regímenes legales, la fuerza del compromiso varia de un país a otro, de un individuo a otro y probablemente de una rama de servicio a otra” ( Finer. 1962. Pág. 24-30 ).

Una ves mas engarzamos lo escrito con el caso chileno: Los generales Schnneider y Prat, tenían plena convicción de ello, fueron militares constitucionalistas, leales al gobierno elegido por vía democrática, por ello fueros asesinados.

“Los valores públicos o políticos ejercen hoy en día mayor influencia en la motivación de los militares que buscan la supremacía política. Tales valores implican concepciones de seguridad nacional, tanto agresivas como defensivas, concepciones de integración nacional, frente a las fuerzas centrífugas en presencia , concepciones de eficiencia y austeridad frente a la corrupción, concepciones del gobierno legal, frente al gobierno arbitrario, concepciones de unidad social frente a la política fraccional, y concepciones de justicia social y económica.” (Enciclopedia de Ciencias Sociales. Vol. 7. Pag118).

Históricamente, ha existido una estrecha relación entre los ejércitos y los sectores conservadores de la sociedad . Esta constante se da no solo en Europa central , sino que además en África y sobretodo en las dictaduras de Latinoamérica. Como señala un estudio; “...las relaciones frecuentes de estos militares con los llamados partidos de derecha , que los han hecho a veces los perros guardianes de la oligarquía(...)en México el ejercito republicano se convirtió después de la independencia en uno de los pilares del partido conservador hasta 1861-1867.” ( Francois Chevalier. 1983. Pág. 203 )

Pero es preciso agregar que de igual forma existieron militares liberales o reformistas. Así lo señalas las tradiciones militares de la Independencia de EE.UU., de la Revolución Francesa, de los ejércitos Napoleónicos, de algunos militares prusianos y también algunos de nuestros héroes de las luchas de independencia, Bolívar, OHiggins, entre otros.

Los orígenes, las relaciones sociales, la edad y las influencias extranjeras, están entre los factores que conforman la orientación económica y social de los lideres militares. De esta forma, cuando el ser militar es una forma de poder social y una profesión aristocrática, atrae a los bien nacidos y los ricos ( hijos de la elites y oligarquías ). Por otro lado, cuando esa profesión militar esta abierta a los hombres de talento guerrero, en donde pueden llegar a ella por la libre competencia, es mas probable que puedan aspirar a ella los miembros de clases medias y grupos inferiores.

En Europa durante los siglos XVII al XIX , los cuerpos militares relativamente técnicos, como artillería e ingeniería, tendían a atraer a los liberales de la clase media, en tanto que la caballería y la infantería, seguían siendo ciudadela de la aristocracia.

El Militarismo es para algunos autores anglosajones.

H. Lieuwen, militarismo y caudillismo son causas de inestabilidad política y obstáculos al progreso en el camino arduo que lleva a los gobiernos civiles hacia la democracia.

J. Jonson, que quiere ser realista frente al idealismo de Lieuwen, las intervenciones militares solo son consecuencia de graves tensiones políticas y sociales, y no la verdadera razón de las rupturas de la democracia. Es un error piensa, referirse implícitamente al modelo democrático anglosajón, tanto mas cuanto que en América Latina las juntas militares serian a menudo mas honradas y eficaces que los gobiernos civiles.

Para R..Konetzke, el militarismo nace después de la independencia, en la época republicana de la que representa una de las características. Paralelamente al caudillismo o poco después, los regímenes militares nacen en las épocas de desorden que siguen al naufragio de la monarquía española en América.

Los historiadores M. Mörner y W. Borah , han insistido sobre la consolidación del ejercito y de sus privilegios en el siglo XVII en los imperios español y portugués en América. De hecho, con sus “tercios”, al mando del Duque de Alba, España tenia en los siglos XVI y XVII una infantería poderosa, cuya tradición se remontaba en parte sin duda a los siglos de la reconquista contra el Islam.

Le parece primero a A. Rouquié, así como a otros investigadores, y últimamente a R. C. Rankin, que el problema no debe abordarse desde el ángulo de un estado patológico o de una enfermedad política , sino como un fenómeno social cuya permanencia o constante repetición queda por explicar.

El Militarismo

(IV Parte)


En su interesante libro “América Latina ; introducción al extremo occidente”, en el capitulo que dedica al estudio del fenómeno de las Fuerzas Armadas en América Latina Alain Rouqué repasa las teorías del militarismo, es así como identifica, principalmente dos. Una que el llama “historicista” y otra “conspirativa”.

Según al primera, el militarismo de hoy seria el heredero y continuador del caudillismo de ayer, fruto de la anarquía de las guerras de independencia. Conviene señalar que la asimilación de los jefes de banda de las luchas intestinas, militares aficionados, a menudo engalanados con rimbombantes grados a los oficiales de carrera carece de fundamento. El caudillo, guerrero improvisado, nace en efecto de la caída del Estado colonial español y de la desorganización social. El oficial es el hombre de la organización y no existe sino por y para el Estado. Los ejércitos modernos son instituciones publicas burocratizadas que detentan el monopolio técnico de la aplicación de la violencia legal; los caudillos representan la violencia privada que se alza contra el monopolio estatal o sobre sus ruinas.

Los caudillos son poderosos locales, jefes de guerrilla, o notables civiles, que han tomado las armas con ocasión de las guerras y movimientos revolucionario del continente iberoamericano. Al contrario, los militares, los oficiales de carrera que mandan tropas regulares, cuyo asenso sigue reglas preestablesidas, que salen de academias especiales y han hecho a menudo practicas en Westpoint o en Panamá ( Canal Zone ) , en Saint-Cyr , en Alemania , en España , etc.

El segundo concepto de tipo conspirativo, la historia-complot, que han concebido un primerísimo lugar a la interpretación instrumentista del poder militar. Desde los golpes de Estado de 1964 en Brasil y sobre todo de 1973 en Chile, la idea de que los ejércitos latinoamericanos son manipulados desde el exterior, en donde los militares latinoamericanos son presentados como simples prolongaciones del aparato militar norteamericano y defensores absolutos de los intereses de los Estados Unidos.

Personalmente me adhiero a esa hipótesis , creo que la historia tiene ciertos grados de conspiración. No podemos negar la influencia del Pentágono, sobre los ejércitos de América Latina, no solo en sus cursos de instrucción y venta de material bélico, sino también y sobretodo en la ideologización al cual fueron expuestos, la doctrina de seguridad nacional y la defensa de las fronteras ideológicas. De igual forma la simpatía de ciertas compañías transnacionales que han establecido algún grado de simpatía con las dictaduras de América Latina y que en muchos casos, junto con la CIA, han fraguado sendos golpes de Estado, contra los gobiernos democrático, el caso de la ITT en Chile , contra el gobierno de la Unidad Popular , es por demás conocido.

Alain Rouqué cree en los matices, las causas son múltiples y tanto exteriores como internas; “...el militarismo contemporáneo no aparece como una fatalidad histórica , ni como fatalidad geográfica: ni el deternimismo cultural , ni la manipulación externa dan cuenta de un fenómeno complejo donde las circunstancias nacionales y transnacionales se entremezclan[...]El papel político de los ejércitos ni en el tiempo , ni en el espacio latinoamericano[...]es la expresión de configuraciones sociales y modelos de desarrollo poco propicios para el orden representativo. Por otra parte ese fenómeno también obedece igualmente a la naturaleza de los ejércitos, a su inserción en la sociedad y el Estado.

En la década de los sesenta y setenta en América latina se asientan los siguientes modelos militaristas o dictatoriales:

El modelo patrimonial de las dictaduras familiares, en donde el proyecto socioeconómico difícilmente va mas allá de la prosperidad privada y el enriquecimiento dinástico (como el caso de Somoza y Stroessner)

Las revoluciones hechas desde arriba y su refromismo pasivo , es el Perú del general Velasco Alvarado, su exponente mas significativo.

Los regímenes burocráticos desarrollistas, el objetivo era sustraer el desarrollo acelerado y asociado al capital extranjero al debate político y a las presiones sociales. Es el caso de Brasil luego de 1964, Argentina desde 1966 al 1970.

Los regímenes terroristas y neoliberales , están representado por las dictadura que se instauran en Chile y Uruguay en 1973 y Argentina en 1976. Aquí encontramos una violencia represiva desmesurada sin precedentes y liberalismo económico extremo, sino ortodoxo. “Su ambición comuna es reestructurar la sociedad a fin de establecer sino un orden contrarrevolucionario permanente , por lo menos una vida política y social sin riesgo para el status quo.

El Militarismo

(V Parte)
“ Aunque no hay militarismo en el sentido riguroso de la palabra antes de que existiesen ejércitos permanentes y oficiales de carrera , las instituciones militares toman forma a imagen de las naciones en las cuales aparecen. No solo reflejan las particularidades de la cultura nacional , sino que son representativas de la naturaleza y del grado de complejidad del Estado Nacional.” A. Rouqué – S. Sufren. 1997.

Los ejércitos serán el aparato estatal armado y por tanto tendrán que ajustarse a sus requerimientos y al modo de evolución de la nación. Es por eso que las experiencias militares son tan diversas en América Latina.

Los países que han logrado su independencia mas tempranamente tendrán un desarrollo mayor de sus ejércitos, que los tardíamente independientes, como los países de Centro América y el Caribe, países que han tenido intervenciones militares de las potencias extranjeras, EE.UU. fundamentalmente.

EE.UU. interviene en estos pequeños países y establece su paraguas protector, así desembarcan los marines y establecen allí sus cuarteles militares. Serán estos propios marines ( bajo expresas ordenes del Pentágono ) los que al retirarse, y para asegurar la estabilidad, el orden y la defensa de los interese de EE.UU., organicen a los guardias civiles y policías, a la imagen y semejanza de sus creadores.

Pero esta loable actitud, tuvo sus vicios; “En por lo menos dos países sometidos a este tratamiento, las guardias nacionales, legadas por la ocupación yanqui se transformaron, en el contexto patrimonial de las sociedades de Nicaragua y de República Dominicana, en el ejercito privado de su jefe y luego en guardianes de la dinastía de los Trujillo y los Somoza.” ( A. Rouqué.1989)

Los politólogos han establecido tres periodos en la evolución de los ejércitos en América Latina, principalmente en merca del sur y algunos estados de América Central:

Un primer periodo, que abarca desde 1869 a 1920, en donde se forman los ejecitos, a partir de conflictos regionales y luego se modernizan y profesionalizan. Un segundo periodo desde 1920 a 1930, en donde entramos en la era político-militar, pues los militares ya profesionalizados intervienen activamente en le esfera política. Y un tercer periodo, caracterizado por la marcada hegemonía de EE.UU. y la dinámica de la guerra fría, en la cual los ejércitos se internacionalizan. Este periodo comienza en la década de los 60 y estaba sujeta las política y coyunturas que le fueran propicias a Washington.
Uno de los elementos de soberanía y que refleja el prestigio del país y su grado de modernidad y progreso técnico, son las Fuerzas Armadas, la creación de un ejercito permanente, dotado de un cuerpo de oficiales, de una oficialidad profesionalizada, forman parte del proceso de modernización, que es inseparable del crecimiento hacia fuera de las economías nacionales. “No carece de importancia, el que la modernización del aparto del estado haya comenzado por su rama militar.”A. Rouqué.1989.

Nuestra dependencia, también se vio reflejada en lo militar, y es obvio, por las experiencias anteriores y el desarrollo industrial de los países del norte. La modernización de los ejecitos se realizan al amparo de una determinada potencia europea.

De esta forma los modelos aceptados e incorporados en los ejércitos de América Latina, fueron en el siglo XIX y hasta principios de siglo, el modelo francés y el modelo Alemán o Prusiano, que finalmente sale victorioso en las guerras franco-prusianas que dan paso a la unificación de Alemania.

Esta modernización, no solo se basa en la adquisición de material bélico y municiones, sino también en los modelos de organización, entrenamiento y doctrinas de guerra.

“La elección de un modelo militar por parte de un país latinoamericano significa el establecimiento de relaciones privilegiadas en el terreno diplomático y sobre todo en el comercio de armas”.A. Rouqué.1989.

El ejercito chileno, victorioso en las Campañas de la Guerra del Pacifico, utilizo el modelo francés, pero luego, al modernizarse adopta el modelo Prusiano.

A fines del siglo XIX, Chile y Argentina solicitaron el envió de misiones militares alemanas que se encargasen de modernizar sus ejércitos y a principios del siglo XX, ambos países enviaron un numero importante de oficiales a Alemania, para que recibieran instrucción avanzada en unidades del ejercito alemán.

En muchos aspectos los ejércitos Argentino y Chilenos, adquirieron carácter alemán. La transformación afecto sus armamentos, uniformes, formas de desfilar, pero también sus ordenanzas internas, la organización de sus unidades y su manera de observar los problemas internacionales.

Uno de los países con mas éxito, en estos procesos de modernización fue Chile. Al cual muchos llamaban la Prusia de Latinoamérica. Tanto fue así que fueron instructores chilenos ya prusianizados los que en misiones militares organizaron y modernizan los ejércitos de Colombia, Venezuela, Ecuador, El Salvador. De igual forma reciben cadetes de esos países para recibir instrucción en la Academia de Guerra y en La Escuela Militar.

Si la escuela de guerra alemana hizo su aporta en Chile y Argentina, fue la escuela Francesa la que moderniza el ejercito de Brasil (misión francesa de Gamelin en 1919 –1939 ) y Perú ( 1896-1940 ).

Pero ¿ y que hay de Gran Bretaña ?, a pesar de ser la metrópolis del momento, solo se limito a la construcción de barcos de guerra y a la preparación de los oficiales de mar, modelo adoptado por la Armada de Chile.

La modernización de los ejércitos latinoamericanos, tuvo entre sus mas especificas reformas, el reclutamiento y formación de oficiales de, elites en Academias Especializadas o Escuelas Matrices y la implantación del Servicio Militar Obligatorio.

Instaurados en 1900 en Chile y en 1916 en Brasil. “...el servicio universal precede en la mayoría de los países, al sufragio universal. El ciudadano es militar antes que ser elector.” A. Rouqué.1989.

“En el ejercito antiguo los hombres eran generalmente soldados profesionales, que en principio habían sido reclutados o que a beses se alistaban en el ejercito por orden de los tribunales para cumplir sentencia por algún delito, mientras que los oficiales solían ser hijos de familias respetables, provistos de la recomendación de un ciudadano influyente, que aprendía su profesión sobre la marcha. La instauración del Servicio Militar Obligatorio, cambio la situación. En lo sucesivo, la tropa la constituyeron civiles, mientras que los profesionales permanentes con instrucción técnica fueron los oficiales. S. Sufren. 1997.

El Militarismo

(VI Parte)


La penetración de las potencias fascistas comenzó con la expansión económica. El avance comercial, alemán fue muy grande en Chile, Brasil, Colombia, Argentina y Uruguay.

“Durante la ulterior expansión político ideológica fascista se multiplicaron las relaciones militares y culturales. En ello desempeñaron un papel considerable los inmigrantes alemanes, japoneses e italianos llagados anteriormente, los dictadores conservadores latinoamericanos (Ubico, Batista, Uriburu y Benavides) trataron de utilizar para consolidar su poder, los institutos y métodos establecidos en los estados fascistas.” Adam Andarle. 1992.

Aprovechando el sentimiento antinorteamericano, las potencias fascistas se valieron de las oligarquías conservadoras para penetrar y ampliar su influencia en América Latina. Su marcada influencia los hace crear un fascismo propio o criollo, cuyo exponente mas representativo fue el peruano José de la Riva Agüero, que fue ministro durante la dictadura de Benavides.“El fascismo era el único remedio contra el caos y la decadencia , estimaba Riva Agüero . Sus consignas: Orden , Disciplina , Trabajo , Familia. Temía las masas así como a los partidos , y trato de desplazarlos de la política.”Adam Andarle. 1992.

Será un general chileno, Francisco Javier Díaz Valderrama, alguien que no pertenecía a la colonia alemana, el que funde en 1932 la primera organización nazi chilena y que reconocida como tal, por el órgano oficial del NSDAP, en Alemania.

Estos movimientos proliferaron en los países latinoamericanos, llegando a tener cientos de seguidores y en la mayoría de los casos apoyando a dictadores o a militares retirados y activos que incursionaban en la escena política. Fue en septiembre de 1938, cuando 12.000 nazis chilenos desfilaban en apoyo a la candidatura presidencial del otrora dictador Carlos Ibáñez del Campo.

Nuevamente queda de manifiesto la simpatía de los militares chilenos para con sus similares teutones ; “El vinculo entre los oficiales prusianos, transformados entretanto en activistas militares nazi, con el ejercito de Chile, se hacia visible en el momento en que el general Von Knauer retornaba a Alemania en 1935(...)en la comida de despedida ofrecida al general por el Instituto Geográfico Militar, su director subrogaste el mayor Hormazabal y unos 20 oficiales y profesores, todos con sus esposas, pusieron una ves mas de manifiesto las grandes simpatías con que los alemanes se unen l ejercito Chileno.” Víctor Farias. 2000.


La penetración de las ideas fascistas en América Latina, preocupo a los círculos dominantes del Pentágono, tanto así que su política exterior cambia absolutamente. Todo ello para conseguir y asegurar la hegemonía de EEUU en el continente. Esta nueva política fue obra del presidente F.D. Roosevelt, quien en 1933 declara; “Deseo que esta nación (EEUU)en la política mundial siga la política de la buena vecindad.

Del buen vecino, quien respetándose a si mismo, respetara los derechos de los demás también.” Esta política se basaba en dos pilares. Por un lado establecer una ambiente tranquilo, para la inevitable expansión económica, y por otro lado generar una especie de unión continental contra las potencias fascistas.

“La política de la buena vecindad, parecía poner fin a la agresividad de Washington. En Montevideo, durante la VII Conferencia Panamericana, Estados Unidos reconoció el principio de igualdad de los pueblos, de la no intervención en los asuntos internos, de la inviolabilidad territorial y rechazo la aplicación de la violencia en las relaciones internacionales. El estilo se estaba cambiando, pero la actitud básica seguía invariable Estados Unidos continuo apoyando a dictadores como Ubico, Somoza, Trujillo, Hernández, Martínez, pero no reconoció los a otros gobiernos. Adam Andarle.1992.

A pesar de todo ello, en la Conferencia Panamericana de Ministros del Exterior, celebrada en 1939, se comenzó a cristalizar el concepto de cooperación, solidaridad y defensa continental en el marco de operaciones mas intensas en el ámbito político, económico y militar.

Luego del triunfo de la segunda guerra mundial Estados Unidos, instauro los instrumentos diplomáticos y luego los dispositivos militares necesarios para una coordinación(ligera) de los ejércitos latinoamericanos bajo el báculo del Pentágono. En 1947 el TIAR ( Tratado Interamericano de Asistencia Reciproca ), firmado en Río de Janeiro, establece los principios de una solidaridad colectiva frente a una agresión extracontinental. En 1948, la carta de Bogotá (que crea la Organización de Estados Americanos) prevé modalidades de solución pacifica de los conflictos entre los estados miembros. Cuando estalla la guerra de Corea, Estados Unidos firma entre 1952 y 1955 tratados bilaterales de asistencia militar con una docena de países de América Latina.

El Militarismo

(VII Parte)
La influencia de facto, que establece EEUU en América Latina es tardía y no se inicia con la entrada triunfante de las tropas de Fidel Castro a la Habana, sino mas bien a la ruptura que este hace de las relaciones con la Casa Blanca hacia 1960 y la hipótesis de conflicto ESTE-OESTE.

De hacho, anterior a ello, nuestros países no eran una prioridad militar para el Pentágono, pues el comunismo allí no representa para Washington un peligro presente, No obstante principios de la década de los sesenta, el triunfo de la Revolución Cubana, modifica las concepciones estratégicas de Estados Unidos, implica una redefinición del enemigo y la aplicación de doctrinas llenas de consecuencias políticas inmediatas.

En adelante se privilegia la lucha contra el “enemigo interior”. Frente al peligro de subversión comunista, las fuerzas armadas del continente, se entrenan para la lucha contrarrevolucionaria. La Doctrina de Seguridad Nacional, reemplaza a la de Defensa Nacional.

Los EEUU y los grupos de poder, que valiéndose de truculencias interrumpen cualquier intento Progresista o que pretenda modificar las antiguas estructuras de poder, indicándolos como comunistas, subversivos y revolucionarios.. “Los ejércitos derrocan preventivamente a gobiernos considerados demasiado débiles con respecto al peligro comunista o demasiado tibios en su solidaridad con EEUU. Es la época del gran temor al castrismo en América Latina.” A. Rouqué.1989. De esta forma se suceden los golpes militares en Argentina y Perú( 1962 ), en Guatemala, Ecuador, República Dominicana y Honduras( 1963), Brasil y Bolivia en 1964, Chile y Uruguay en 1973, Argentina 76.

“La década del setenta se inicio anunciando síntomas de deterioro del sistema democrático Latinoamericano. Además de la profundización de los movimientos insurgentes de izquierda, que continuaron con la lucha armada, muchos países soportaron dictaduras militares en Centroamérica y el Cono Sur. La lucha armada impulsada por algunas organizaciones de izquierda habían alcanzado un alto grado de difusión durante la década del sesenta, pese al duro revés que significo la muerte de Ernesto Che Guevara , el 8 de octubre de 1967 en la selva boliviana.” Ricardo Rivas. 2000.

Como ya hemos mencionado, la influencia se traduce no solo en la venta de armas, sino en el adoctrinamiento ideológico que estos ejércitos reciben en las Academias Militares de EEUU. “En los años cincuenta numerosos oficiales todavía jóvenes y desconocidos, pero que estaban llamados a desempeñar un importante protagonismo en el futuro, allí se encontraban Hugo Banzer (Bolivia),Augusto Pinochet(Chile),Ernesto Geisel(Brasil),Alfredo Stroessner ( Paraguay) y Jorge Videla (Argentina).” Prudencio García. 1995.

A pesar de esta orientación de lucha anti subversiva e ideológica , es preciso mencionar las disputas fronterizas entre algunos países del Cono Sur, precisamente cuando eran gobernados por dictadores militares, que manejaban sus mentadas “hipótesis de conflictos”. Me refiero al caso de la guerra entre Ecuador y Perú, hacia 1980 y las tensiones limítrofes entre Chile y Perú en 1974 y Chile-Argentina en 1978 , a propósito de Magallanes, en el sur austral de Chile. En donde la HV-2 , pronto se convirtió en HV-3 , lo que el Estado Mayor del ejercito chileno, denomino Hipótesis Vecinal 2 e Hipótesis Vecinal 3, la agresión simultanea, tanto de Bolivia, Perú y Argentina. “ La acumulación de armas por parte de Argentina a finales de los años setenta, la mas espectacular de los últimos años en la región, hay que verla en el contexto de las tensiones con Chile. La compra peruana de jet Mirage, se justifico con posibles conflictos con Chile y Ecuador.” ( Oxford Analítica. 1992. ).

Analistas advierten que este conflicto no se habría remitido a estos dos países, aparente mente en caso de guerra, Ecuador aprovecharía la situación para reivindicar sus posesiones en la frontera con Perú, por tanto el conflicto habría sido de carácter hemisférico y de un alto costo material y social. Finalmente estas disputas se solucionan gracias a exitosos manejos diplomáticos y por sobre todo a la mediación Papal.

“Comparando con otras regiones, podremos mencionar que en la actualidad las Fuerzas armadas de América Latina, no son desproporcionalmente grandes, ni desmesuradamente costosas” (Oxford Analítica. 1992)

El gasto total entre 1975 y 1984 fue de 150 millones de dólares, en donde siete países cuentan con el 85% del total para esta década: Argentina(32%), Brasil(12%), Chile(12%), Cuba(65), México(17%), Perú(6%) y Venezuela (10%).

Entre 1979 y 1983, cuatro países latinoamericanos estaban entre los 20 importadores de armas mas importantes del mundo: Cuba, Argentina, Perú y Venezuela.

El nivel mas alto de deudas por armas fue Perú, con 4.550 millones de dólares, Argentina debía 4.450 millones de dólares. En total el gasto de defensa latinoamericano se estima entre los 18 y los 20 mil millones de dólares.

Las Fuerzas Armadas latinoamericanas adquieren sus armas de fuentes cada ves mas diversas y no dependen de las estadounidenses como sucedía en la época inmediatamente posterior a la segunda guerra mundial.

Hacia 1982, los principales vendedores de armas para los ejércitos latinoamericanos fueron: EEUU (77contratos), Francia(47), G. Bretaña(31), Italia(15), Israel(14), URSS(13) y Brasil con 10 contratos.

Finalmente los gobiernos democráticos retoman el poder político en América Latina... los militares retornan a sus curtéles.

En 1979 Ecuador con Javier Roldos, 1980 Fernando Belaunde Terry en Perú, 1982 Honduras con Roberto Suazo y Bolivia con Hernando Siles Zuazo, 1983 Argentina con Raúl Alfonsin, 1984 El Salvador con José Napoleón Durte, 1985 el Uruguay de Julio María Sanguinetti y el Brasil de José Sarney, 1986 Guatemala con Vicencio Cerezo, 1989 Panamá con Guillermo Endara y el Paraguay del presidente provisorio del general Andrés Rodríguez y 1990 Chile con Patricio Aylwin.

El viraje en la política exterior de EEUU es una variable importante. Al caer el muro de Berlín y con ello acabar la guerra fría, el enemigo ideológico ya no era prioritario, esto hace que el Pentágono, se inclinen al apoyo de formas y sistemas democráticos en el continente.“En efecto de 1976 a mediados de 1990, periodo que abarca la totalidad de los ocho años de Reagan en la presidencia y el primer año y medio de Bush Padre, ninguna democracia del continente sucumbió ante un golpe de estado militar y nueve de los once países latinoamericanos, se volvieron al control civil entre 1979 y 1990.” S. Sufren. 1997.

Pareciera que la lucha anti subversiva apoyando dictaduras militares impopulares fuera contraproducente. Además parecía poco probable que en futuras elecciones ganaran las fuerzas de la izquierda, estas ya no eran un peligro ideológico.

Sin embargo a pesar de este viraje de timón, EEUU, siguió en su política de hostigamiento al régimen de Nicaragua y del apoyo al gobierno Salvadoreño en su lucha contra la guerrilla.

De esta forma;“...el traspaso del poder de los presidentes civiles a sucesores también civiles y elegidos libremente puede interpretarse como uno de los indicios de la desmilitarizaron.” A. Rouqué 1997.

Chile, fue el ultimo país en salir de las dictaduras militares, eso le dio la posibilidad de estudiar, comparar los métodos y procedimientos de los nuevos gobiernos democráticos de América Latina, y pareciera que gracias a su error de calculo, cuando en 1988 pensaba junto a sus asesores, que el relativo bienestar de la economía chilena le seria favorable.

El Militarismo

(VIII Parte)
Lejos de los ejércitos del siglo XIX, con su oficialidad perteneciente a las clases oligárquicas, en el siglo XX el ejercito hubo que nutrirse forzosamente y cada ves en mayor proporción de capas sociales medias e incluso bajas.

Frente a esta situación el adoctrinamiento ideológico se hizo necesario para “educar” a los nuevos cuerpos de oficiales. “Así a través de una enseñanza académica radicalmente anticomunista , se sentaron las bases de una actitud intervencionista en materia política ,cuyo efecto sobre el sistema; desde la presión institucional hasta el golpe militar propiamente dicho” Prudencio García. 1995.

Otro punto en común fue la aguda intensificación de esta tendencia formativa durante el periodo de la guerra fría, pues luego de la segunda guerra mundial, se hizo cada ves mas frecuente las asistencias de jefes y oficiales de las distintas repúblicas latinoamericanas a ciertos centro de formación de las Fuerzas Armadas de los EEUU, especialmente en los de Fort Benning (Georgia ), y Fort Gulick ( zona norteamericana del canal de Panamá), en las que se impartían conocimientos tácticos, técnicas de información y otras, con el especial énfasis en la formación ideológica y doctrinal.

“El eje ideológico de las doctrinas impartidas en los centro de enseñanza militar ,así como en la National War College estadounidense, no era otro que la visión del comunismo como un mal absoluto, que era preciso combatir permanentemente y sin reparar en medios, en todos los frentes y no solo en el específicamente militar.” Prudencio García. 1995. Este adoctrinamiento se materializa en La Doctrina de Seguridad Nacional , un adoctrinamiento que ha cambiado para siempre la mentalidad de las fuerzas armadas de latinoamericanas.

La creciente desviación de la idea de defensa , hacia el concepto de enemigo interior, pues la idea tradicional era que los ejércitos fueran el brazo armado de la nación para su defensa frente a los enemigos externos que pongan en riesgo su soberanía. Pero esto premisa va cediendo lentamente a la percepción de una única amenaza, de un único enemigo el enemigo interior. “El comunismo subversivo, que actuando desde dentro de las fronteras de cada nación y de su propio entramado social, pretendía la toma revolucionaria del poder, de este modo las acciones del ejercito tendrían que focalizarse hacia la acción subversiva. Prudencio García. 1995.

Implantación de la Doctrina de Seguridad Nacional , que fue el fruto del desarrollo de teorías elaboradas en los centros militares de EEUU y luego en La Escuela Superior de Guerra del Brasil , creada por los EEUU a imagen y semejanza suyas.

Esta doctrina se plasma en la elaboración de un cuerpo teórico llamado Doctrina de Seguridad Nacional, que posee cuatro ejes; la concepción geopolítica en relación a las áreas de influencia de EEUU, los conceptos de lucha contra enemigo interior, enemigo común, guerra permanente y total para establecer una reacción común frente a este nuevo peligro que amenazaba el mundo libre, la inserción de la lucha anti subversiva dentro de una supuesta tercera guerra mundial propiciada por el mundo comunista o fundamentalismo islámico; y por ultimo la plena asimilación y la practica de la antigua doctrina francesa de la contrairsungencia o lucha contrainsurgente, que serán una serie de técnicas de lucha y de información no demasiado respetuosas con la población civil, ni menos aun con los derecho humanos de los posibles enemigos.

Con demasiada frecuencia los ejércitos latinoamericanos han presentado la tendencia irresistible a auto atribuirse todo el patriotismo del universo, negando a la vez, toda otra posible interpretación de la Patria que no fuera la suya propia y la de aquel sector social que les fuese a fin.

Aquí algunas características elaboradas por la CEPAL, en relación a las FF.AA que gobernaron con mano de hierro, en dictaduras militares, a los Países de América Latina durante los años setenta y ochenta; La auto atribución por parte de las Fuerzas Armadas de la representación del conjunto de la nación, La equivalencia Fuerzas Armadas = Patria y el monopolio de lo patriótico ( los que rechazan el esquema son calificados de apartadas ), y El propósito del aniquilamiento total del o los enemigos de la patria.
En las dictaduras latinoamericanas, tenemos la progresiva desviación de las Fuerzas Armadas hacia funciones de carácter policial: de esta forma los ejércitos latinoamericanos se dedican a vigilar, controlar, perseguir, atrapar y castigar con torturas y muerte, a cualquier persona disidente del sistema dictatorial..

Esto produce una militarización de la policía y una homogeneidad entre las funciones militares y las policiales.

La lucha contra el enemigo interior hace que se produzca una grave relajación de los conceptos éticos militares, asumiendo la tortura como método habitual y sistemático en el campo de la información: Par localizar el enemigo común era preciso tener información y esta se logra a cualquier costo, de esta forma la inteligencia militar o la guerra sucia establece; “...la incorporación pragmática de la tortura como eficaz método de información. La degradación moral que implica este método endurece y pervierte de tal modo la conciencia de quienes lo practican que, muy pronto asumen como normal el que se torture brutalmente a simples sospechosos, sobre la base de que si saben algo lo dirán, y si nada saben nada tendrán que responder. Casos emblemáticos son la CNI y la DINA, en la dictadura de Pinochet..” Prudencio García. 1995.

Y por ultimo podemos señalar el frecuente respaldo a modelos económicos de base imperialista, oligárquica y de gran desigualdad social. Los ejércitos latinoamericanos han venido respaldando durante largas décadas, los modelos económicos basados en un capitalismo duro, bajos salarios y alto índice de acumulación de riquezas e inversiones por parte de las grandes compañías; un sindicalismo plenamente controlado, reprimiendo dificultando al máximo la existencia de fuerzas sindicales reivindicativas.

En relación al caso chileno Rouquè subraya lo siguiente; “ En la historia de Chile , el papel económico de los militares, siempre había sido escaso. Así pues, la adopción y la puesta en practica de los principios ultra liberales de Friedman habían encontrado menos resistencia en Santiago que en otros países latinoamericanos, A tal efecto las empresas de las que se había hecho cargo el Estado bajo Allende, así como la tierra afectada por la reforma agraria, se devolvieron al sector privado.

El Militarismo

(IX Parte)

Esta claro que las Fuerzas Armadas han dejado des ser espectadores pasivos de la realidad nacional y mundial para convertirse en verdaderos actores políticos del devenir histórico y político de los países latinoamericanos.

Durante el siglo XX y aunque su entrada supuso un quiebre institucional, por la renuncia del presidente Alessandri, supuso también la aprobación de las “leyes sociales”, que por mucho tiempo habían sido dejadas de lado por la oligarquía. En este caso, como grupo de presión estuvieron del lado “del pueblo y los desposeídos”, situación muy por el contrario a lo ocurrido en septiembre de 1973.

En septiembre de 1924 cuando ya todo convergía a que la crisis se produjera y sólo faltaba el episodio, o la causa formal que la precipitara surge el tema de la Dieta Parlamentaria. La protesta (conocida como el “ruido de sables”) de 20 oficiales jóvenes en la tribuna del Senado contra el intento de dictar dicha ley fue apoyada y fomentada por los senadores de la Unión Nacional. Aunque el Presidente llegó a un acuerdo con los oficiales y consiguió que en una tarde se despacharan 7 leyes de carácter social, sabía de la fuerza del Ejército y sabía que pese a que sus hombres encabezaban un movimiento de salvación nacional, terminaría por retirarse del gobierno. Sin embargo, el tiempo lo llevaría de nuevo a la presidencia. Requerido por la Junta de Gobierno que se formó el 23 de enero de 1925 tras derrocar a quienes lo habían sustituido, Alessandri regresó en gloria y majestad en marzo de ese mismo año.

Entretanto la fuerzas desencadenadas por el movimiento nacido en septiembre del 24 no habían podido ser dominadas, situación que se sumó a su enemistad con el Ministro de Guerra, el coronel Carlos Ibáñez, quien lo llevó nuevamente a renunciar ya que este habiendo aceptado ser candidato presidencial insistía en permanecer en el ministerio.

En 1927, siendo presidente de la República Emiliano Figueroa, Ibáñez ocupó el cargo de ministro del Interior, subrogándolo como vicepresidente, luego que el nuevo presidente renunciara. Ibáñez convocó a elecciones en las que fue el único candidato.

Elegido presidente de la República inició su primer período de gobierno. Este hombre sin el magnetismo de Alessandri tenía la resolución para actuar y estaba dispuesto a usar la fuerza para deshacerse de los obstáculos que se le interpusieran. Sin embargo, la situación se le escapó de las manos cuando numerosas huelgas dieron muestra del descontento popular, obligándolo a dimitir el 26 de julio de 1931.



Durante esta década, dos extremos marcaron el contraste: por primera vez desde el nacimiento de nuestra República llegó el pueblo al poder con Alessandri y también después de casi cien años de ininterrumpída continuidad civil y legal, salvo el trastorno de la revolución de 1891, llegaba al Gobierno un militar sostenido por la fuerza de las armas y no por los partidos políticos.

No solo Ibáñez protagoniza intentos de inmiscuirse en la política interior, recordemos también el intento fallido de la “Republica Socialista” de Marmaduque Grove, también militar.

A pesar de todo ello, estos intentos no tienen parangón con el último “quiebre”, propiciado en septiembre de 1973 por Pinochet.


No podemos negar las influencias externas en la formación de los ejércitos profesionales , como el modelo prusiano de orden y luego el modelo norteamericano , inspirado en la doctrina de seguridad nacional. Sien embargo a pesar del mentado “enemigo interno” y de la canalización de todas las fuerzas contra este , nuestros países estuvieron al borde de la guerra total, en momentos cuando eran dirigidos por dictadores de lógica guerrera y un sentido del patriotismo, sino erróneo, discutible.

Vale la pena reflexionar sobre algunos aspectos. Ahora con el fin del guerra fría y el advenimiento de los regímenes democráticos en América latina y que ahora como nunca las relaciones entre países dejaron de sacar chispas, para involucrarse en procesos de integración económica y comercial, ¿ cual será entonces el destino de las fuerzas armadas ? y en el caso de Chile ¿ tienen ahora algún sentido el servicio militar obligatorio y la compra de 15 aviones de combate F-16, sabiendo que con el dinero que cuesta uno de ellos, se podrían construir hospitales, casas, colegios, etc?

Talvez el futuro de las Fuerzas Armadas se vincule en este instante a la lucha contra el terrorismo, el narcotráfico, el mentado “eje del mal”, o tal vez sirvan para forzar la imposición de políticas económicas de los grandes bloques comerciales y de las grandes potencias, que no tendrá miramientos para hacer acatar protocolos y normas “democráticas del mundo libre y civilizado”.

No hay duda que las hipótesis de conflicto, aun perduran en los inconscientes colectivos de los altos mandos militares y de algunos políticos militaristas. A pesar de ello tenemos que hacer esfuerzos importantes para derribar aquel oscuro pensamiento y así pensar y construir una sociedad plural, democrática, libre y que ya no se fundamente en los posibles conflictos, sino que tenga la idea de la cooperación mutua, que se fundamentes en practicas de ayuda, de solidaridad entre los pueblos.

La guerra no es contra naciones, sino contra la pobreza de los pueblos que forman las naciones de esta aldea global.
Fuentes y Bibliografía

Historia de América Latina” Leslie Bethell , ed. Tomos X. Cap. 7 Alessandri y la intervención militar de Ibañez. Por Harold Blakemore. y XII. Cap. 5 Los militares en la política latinoamericana desde 1930. Por Alain Rouquè y Stephen Suffern. Cambridje University Press , Editorial Critica. Barcelona 1992

Historia de Ibero América” Manuel Lucena ( Coordinador ). Tomo III. Historia Contemporánea. Cap. IV América Latina en los años treinta. Por Adam Andarle. Editorial Cátedra. Madrid 1992.

América Latina; Introducción al extremo occidente” Alain Rouquè. Editorial Siglo XXI. Madrid 1987

Los Nazis en Chile”. Víctor Farias. Editorial Seix Barral. Barcelona 2000.

Enciclopedia Internacional de Ciencias Sociales” Volumen 7 David Sills ( Dr. ) Editorial Aguilar 1979. Madrid .

América Latina; de la Independencia a nuestros días.” Francois hevalier. Editorial Labor S.A Barcelona 1983.

Latinoamérica en perspectivas.” Oxford Analítica autores. Editorial El País S.A. Madrid 1992.

Historia Común de Ibero América.” Ricardo Rivas , Patricio Blas , José de la Puente. Ediciones EDAF. S.A. Madrid 2000.

El Drama de la Autonomía Militar.” Prudencio Gracia. Editorial Alianza. Madrid 1995.

La historia oculta del Régimen Militar”, Ascanio Caballo et al. Ed. Mensajero, Santiago, 1998.
Historia de Chile, Tomo IV, Sergio Villalobos et al, Ed. Universitaria, Reed. Santiago

Breviario de la Historia de Chile, para leer desde regiones. Guillermo Cortes L. Rodrigo Zalaquett F A, www.Monografias.com, 2004


ATACAMA Y COPIAPÓ EN EL INICIO DE LA HISTORIA DE CHILE
Prof. Guillermo Cortés Lutz

Doctor en Historia

gecol_01@yahoo.es
RESUMEN.

Postulamos que para la generación de la historia como ciencia, debemos tener la rigurosidad de no considerar historia solamente el pasado, ya que la historia como lo planteará Le Goff, es más bien la ciencia del cambio de las sociedades, por lo que en estricto rigor historia serán los hitos que generan procesos de cambio y desarrollo. Sobre esta base proponemos nuestra hipótesis de trabajo, que es que los pueblos precolombinos de la región de Atacama y Coquimbo, en específico los Diaguitas, presentan un mayor avance cultural de la etapa prehispana. Como así también que la bajo estos presupuestos teóricos de la historia, esta comenzaría en el Valle de Copiapó, el 26 de octubre de 1540.

INTRODUCCIÓN.

La propuesta de este ensayo viene a ser un resumen de mi Tesis Doctoral, en él postulamos que los pueblo prehispánicos que viven en la actual región de Atacama y también Coquimbo son los más desarrollados culturalmente hablando en comparación al resto de la etnias nacionales, y sobre todo manejamos como hipótesis de trabajo que la historia de Chile de acuerdo a criterios históricos tiene su origen en la región de Atacama y en el Valle de Copiapó. Ubicamos el comienzo de la historia no con la llegada de Diego de Almagro en 1536, sino que con la Toma de posesión de Chile, realizada por Valdivia en 1540, esto debido a que pensamos que la ciencia histórica puede y debe priorizar aquello hitos que son trascendentes y que generan procesos de desarrollo, social, político, económicos, científico, jurídico, etc. En definitiva a los hitos que generan el acto cultural. Ellos son los llamados a dar valor a la historia. Es así como pensamos existe en el desarrollo de la historia un suceder que debe ser estudiado desde la óptica del conocer ( o ciencia histórica) en su doble dimensión Tiempo y Espacio , que de manera más específica lo dividimos como : 1. Los Hitos y Los Procesos. 2. Contexto ambiental.

Sin duda, que hitos y procesos los relacionamos más íntimamente, con la dimensión temporal o cronológica. Ricardo Krebs, nos dirá al respecto lo siguiente: “ La cronología es inherente a la historia”1. Gracias a lo temporal podemos conocer y comprende los fenómenos y hechos ocurridos a la mujer y al hombre de manera sistemática y secuencial.

El hito puede ser asimilado a hecho histórico puntual, también podemos entender que son los grandes momentos o marcas indelebles en la marcha de la humanidad, los hitos dan origen y fin a los procesos. Por proceso entendemos el desarrollo a través del tiempo de una sucesión de hechos y acontecimientos que marcan nuevos rumbos en el avance de la humanidad, teniendo como protagonista a la mujer y el hombre, sujetos históricos de la sociedad.

La segunda dimensión, o contexto ambiental, es comprender que la historia se desarrolla en un espacio geográfico determinado, esta dimensión espacial y/o territorial que tiene la historia nos permite la localización del desarrollo de los fenómenos y hechos históricos en un medio geográfico preciso. Ricardo Vera Tornell, en una suerte de metáfora concibió el desarrollo histórico como una gran obra teatral, donde la dimensión espacial cumplía el papel de ser el escenario, donde se desenvuelve la trama y los actores
No obstante lo anterior debemos si aceptar la propuesta de la corriente cultural y de la moderna historiografía de que todo es historia. Nuestro principal observación a esta posición es que aceptando lo anterior, nos parece como expusimos anteriormente que hay hechos o hitos más relevantes que otros, esto de ninguna manera busca revalidar la vieja historia política que destaca nombre de reyes o políticos, y una interminable sucesión de batallas. Tuñon de Lara, nos ha dicho que la Historia tradicional evoca en muchas mentes las horas agridulces de la infancia en las que era imprescindible aprenderse de memoria la lista tan larga como incomprensible de reyes, o el relato de guerras cuya significación queda fuera de nuestro alcance.2

Similar concepción plantea Eduardo Galeano, con relación a la historia tradicional en América Latina: " La Historia oficial latinoamericana se reduce a un desfile militar de próceres con uniformes recién salidos de la tintorería3 " .

Dado que no pretendemos realizar una historia tradicional sino que entender la Historia como generadora de conciencia e identidad, es que presentamos este ensayo para la discusión, critica y como no a la corrección de los errores que en él existan. Pero, adoptamos una postura teórica con relación a la Historia no basta ser pasado para ser historia4, sino que hay que ser hito generador de proceso, y también adoptamos una postura reivindicativa con respecto al papel de la historia en la sociedad, ella genera identidad y es absolutamente esencial para cualquier plan o proyecto que busque la mejora de vida de las personas, sin ella no hay futuro consensual y seleccionado, la historia en último caso nos permite no ser una masa corderil, y poder ser protagonista en la construcción de nuestro destino.

Finalmente decir que de manera muy resumida nos adentrarnos en dos ideas: La importancia de la etnia Diaguita y el comienzo de la historia de Chile, todo ello ocurrido en nuestra región y con gran desconocimiento real y teórico sobre ello.



LOS DIAGUITAS DE LOS VALLES TRANSVERSALES
Los denominados pueblos prehispánicos chilenos, son todos aquellos pueblos que vivían y se desarrollaban en lo que hoy es nuestro país, con una cronología aproximada desde el siglo XII d. C., en adelante. La mayoría de estos pueblos tenían distintas especializaciones en cuanto al trabajo, y por supuesto al desarrollo socio económico y cultural. Al llegar al siglo XV de nuestra era, postulamos como una de las hipótesis en nuestro trabajo de investigación que los Diaguitas eran el pueblo más avanzado del universo prehispánico chileno.

Su origen se remonta a los primeros pobladores que llegan al continente en este caso el horizonte paleoindio, para luego evolucionar a partir de los grupos humanos de : Huentelauquen, El Molle y Las Animas, ellos serán antecesores y la base del pueblo Diaguita.




HUENTELAUQUEN

Su característica principal, son los instrumentos líticos de 3 a 7 caras, que son productos humanos


Pueblo o Cultura Desarrollo cultural Cronología Aproximada

EL MOLLE

AGROALFARERO TEMPRANO: Principios de la agricultura ganadería y una cerámica muy poco refinada

0 a 800 d.C.

LAS ANIMAS, en sus etapas I,II,III y IV

AGROALFARERO MEDIO: Importante Desarrollo agroganadero, cerámica más pulimentada y con variación de colores

905 a 1100 d.C.

DIAGUITAS

AGROALFARERO TARDIO: Importante desarrollo político y socioeconómico, cerámica pulimentada

1200 a 1650 d.C.

Actualmente los arqueólogos Miguel Cervellino, Hans Niemayer y Gastón Castillo, han propuesto que para la zona comprendida en el valle del río Copiapó, la aparición de la llamada Cultura Copiapó que se ubicaría cronológicamente entre Animas y Diaguitas, con una característica cultural definida, cerámica negro sobre rojo5 .

Nosotros no compartimos plenamente esta propuesta ya que pensamos que una evolución histórica y cultural tan similar en cuatro valles, incluido Copiapó, donde destacan similitudes y en algunos casos completa coincidencia en lo religioso, en la organización socio – política, la utilización agrícolas de las tierras, manejo similar del pastoreo, vestimentas y uso de los tejidos de forma similar, empleo y trabajo idéntico en los minerales, y orígenes evolutivos comunes, con una cronología aproximada desde el año cero de nuestra era, de ninguna manera es indicativo de diferencias, sino que más bien a una visión critica solo encontramos equivalencias. Por lo anterior, nos parece que sus disimilitudes no son profundas y marcadas como para postular que son culturas diferentes.

Adentrándonos en la vida de los Diaguitas podemos decir que este pueblo tenían una cerámica rica y variada, donde destacan sus trabajos zoo y antropomorfos, escudillas, jarrones patos, aríbalos, jarro zapato, y también algunos figuras más exóticas como el packcha, en cuanto a sus colores variaron entre el negro y rojo ( ambos en base a oxido de hierro) y blanco, a base de caolín (arcilla pura), luego se derivo a un color un tanto amarillento. Sus diseños como los triángulos antepuestos por el vertice reticulados y guardas en cuadriculado o tablero de ajedrez aparecen profusamente 6.

Políticamente se organizaron en Señoríos duales al modo de la división Andina en dos mitades, un señoríos en el nacimiento de valle y otro en la desembocadura. Fueron agricultores y ganaderos, cultivaron papa, maíz, zapallo, quinoa, el regadío fue a través de terrazas, acequias y canales y la tierra era comunitaria. Del ganado extrajeron carne y lana. Trabajaron los metales y fueron hábiles metalurgistas destacando en este aspecto el centro de fundición Viña del Cerro. Presentan también similares estructuras urbanas en todos los valles, etc. Otro rasgo demostrable de este pueblo fue e papel relevante que cumple la mujer, participando incluso en asambleas políticas y como lo documenta el cronista Pedro Mariño de Lobera, en la actuación de Lainacacha, en salvar la vida de Pedro de Miranda y Alonso de Monroy7. Este Hecho también es ratificado por el cronista Antonio de Herrera que llama a Lainacacha, Cacica.

Todo ello nos lleva a postular que los Diaguitas, son el pueblo culturalmente más avanzado del conjunto de pueblos precolombinos chilenos, y son ellos los que recibirían el primer y mayor impacto de la conquista (1540 d.C.), y con ello se dará inicio a la historia nacional.






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