G. I. Gurdjieff



Descargar 2.65 Mb.
Página1/2
Fecha de conversión06.11.2018
Tamaño2.65 Mb.
Vistas128
Descargas0
  1   2



Nueva York, enero 1924



C. Stanley Nott

G. I. GURDJIEFF

Diario de un Alumno



Recuento de algunos años

con G. I. Gurdjieffy A. R. Orage

en Nueva York

y Fontainebleau-Avon

GANESHA


© 1961 C. S. Nott © ¡999 Editorial Ganesha, Venezuela

Título de la obra en inglés:



Teachings of Gurdjieff

The Journal of a Pupil

Publicada en 1961 por Routledge & Kegan Paul Limited

Londres

Traducción: Alberto Carrión Corrección y cuidado de la edición: Suzanne Gay, Eduardo Gil, Arhan Pérez y Reynaldo Pérez



Diseño de portada: Miguel Manrique

Paginación electrónica: María Isabel Arenas

Impresión: Corpográfica S.A., Caracas

Hecho el depósito de ley



Depósito Legal Tf. 46919991001664

Única versión autorizada en español

Primera edición: Julio de 1999

CONTENIDO

Prefacio 11

Prólogo , 15


  1. Nueva York y Fontainebleau 1923-5 21

  2. Nueva York y Fontainebíeau 1925-6 133

  3. comentarios de Orage sobre Belcebú 179

IV Fontainebíeau 1928 298

Epílogo 309



Todos los derechos reservados de acuerdo a las Convenciones Internacionales y Panamericanas sobre los Derechos de Autor.

Ninguna pante de esta publicación puede ser reproducida en forma alguna

o por ningún medio, electrónico o mecánico, incluyendo fotocopias,

grabaciones, o cualquier sistema de registro y recuperación

de información sin permiso por escrito del editor.

ISBN 980-6404-03-3

Impreso en Venezuela- Printed in Venezuela

EDITORIAL GANESHA

Caracas - Venezuela Fax:(582)9926906


PREFACIO

Han pasado más de treinta y cinco años desde que entré en contacto por primera vez con el sistema de Gurdjjeff. Este diario, empezado en 1924.es un registro parcial de mis primeros años de trabajo (1923 a 1928) con G.I. Gurdjieff y A.R. Orage. Ño se trata de la exposición del sistema, sino más bien de un relato de mi propia experiencia de algunos hechos y palabras de estos dos hombres, ,compilado a partir de centenares de páginas de apuntes. Más que cronológico es temático. Muchas de las charlas fueron repetidas, D veces después de largos intervalos, desde diferentes aspectos v en formas diversas.



Al configurar este diario, he tenido en mente el creciente número de personas que hoy se interesan en las ideas de Gueorgui Ivánovich Gurdjieff. Los que no conocen su enseñanza pueden confundirse con algunos de los términos y expresiones utilizados. Sin embargo, existe allí mucho material que podrá interesar a muchas personas insatisfechas de nuestra manera actual de vivir. Algunas de ellas querran leer el libro del mismo Gurdjieff, Relatos de Belcebú a su nieto: Crítica objetivamente imparcial de la vida de los hombres.

Cuando conocí a Gurdjieff y a Orage, yo era inmaduro, ingenuo e inquieto, sin ningún conocimiento de verdaderas ideas; y nunca podré serle suficientemente agradecido a Gurdjieff por su paciencia

11


infinita en aquellos primeros años, así como también, a sus alumnos más antiguos, por su orientación, especialmente a A.R. Orage, al doctor Stjoernval v a Thomas de Hartmann, quienes con el tiempo llegaron a ser mis amigos íntimos y, podría decirse, mis hermanos mayores. Ya no soy joven. A lo largo de mi variada existencia he experimentado casi todo lo que la vida ordinaria puede ofrecer -tanto lo que llamamos bueno como lo que llamamos malo-. Y puedo ver ahora que cualquier logro que he podido obtener para mi propio ser y comprensión, cualquier cosa real que he sido capaz de conocer y comprender, Gurdjieff, a su sistema y a su metodo. Ellos me han dado un

centro de gravedad y una meta puedo decir: "Gracias a Dios por su regalo inefable".

La cosmología y la cosmogonía, la creación y mantenimiento del universo, la ley de Tres y la ley de Siete, las causas de la degeneración del hombre y los medios para su redención, la escatología -las cuatro últimas cosas: detalladas explicaciones de todo esto pueden encontrarse en el libro de Gurdjieff Relatos-de Belcebú a su Nieto, una obra de arte objetiva de primera magnitud-. Fragmentos de una enseñanza desconocida: En busca de lo milagroso de P.D. Ouspensky, aunque no puede considerarse como arte objetivo, es, sin embargo, una obra maestra como reportaje objetivo de las charlas de Gurdjieff en Rusia. Como introducción al sistema de Gurdjieff, nunca será superada. Pero, mientras el estudio de Fragmentos aporta sólo conocimiento -aunque de un alto nivel- el estudio de los Relatos de Belcebú aporta tanto conocimiento como "comprensión".

En pocas palabras, el sistema de Gurdjieff incluye escritos; danzas sagradas, Movimientos y ejercicios; música; y la enseñanza en sí. Los libros de Gurdjieff están organizados en tres series: La primera, Relatos de Belcebú a su Nieto; la segunda, Encuentros con Hombres Notables; la tercera, La Vida no es Real sino cuando "Yo Soy". La primera fue publicada en

1950; la segunda ha sido editada en francés pero aún no en inglés; la tercera permanece inédita*. Parte de la música ha sido publicada.

Gurdjieff recogió en Oriente una gran cantidad de danzas sagradas, danzas folklóricas y ejercicios; y él mismo compuso muchas danzas y movimientos, algunos de los cuales se basan en el símbolo del eneagrama. También compuso y coleccionó una gran cantidad de piezas musicales que fueron armonizadas bajo su supervisión por Thomas de Hartmann. Muchas de estas danzas y composiciones musicales son arte objetivo.

Se puede adquirir un conocimiento de la teoría del sistema a partir de los libros; y de hecho, todo investigador serio debería leer Relatos de Belcebú y Fragmentos de una Enseñanza Desconocida. Pero la enseñanza en sí, que incluye trabajo práctico -el Método- sólo puede ser impartida a grupos especiales por instructores que hayan pasado ellos mismos por largos períodos de trabajo intensivo.

La primera parte de este libro está constituida principalmente por recuentos de trabajos con Gurdjieff; la segunda, presenta los comentarios de Orage acerca de Relatos de Belcebú a su Nieto en e! grupo de Nueva York; mientras la tercera es en cierto modo una consecuencia y resultado de las dos primeras.



Hoy en día las tres series han sido publicadas en francés, inglés y español, y algunas de ellas en otros idiomas (alemán, italiano, portugués, ruso, etc.). N. del T.

13


PROLOGO




Siendo aún un niño pequeño en el poblado de Hertfordshire donde crecí, a menudo me parecía que había algo extraño y hasta absurdo en el comportamiento de la gente grande; la actitud de unos hacia otros en público y lo que decían unos de otros en privado, no coincidía. Mientras iba creciendo, me iba dando cada vez más cuenta de la diferencia entre la vida como pensaba que debía ser y como era en realidad. Con el tiempo, por supuesto, tuve que empezar a aceptarlo. "Tal vez", me decía, "no sea la vida ni la gente grande lo que está errado, sino yo". Pero algo en mí no llegó a aceptar esto enteramente. Como niño, imaginaba que debía haber algún lugar donde yo fuera feliz; que encontraría satisfacción en algún trabajo o en una religión distinta de la Metodista. Amaba mi hogar y amaba a mis padres, pero rara vez me sentía satisfecho. No sé si por causa de algo en mi herencia o por la influencia de los planetas en el momento de mi concepción y nacimiento, o una mezcla de ambos, pero una inquietud interna y una insatisfacción -por una parte con lo que me encontrara haciendo y por otra con las circunstancias que me rodeaban- no me permitían una paz interior; siempre estaba allí la pregunta implícita: "¿Para qué sirve la vida?"

A los seis años compré mi primer libro: su título, curiosamente, era Johnny's Search (La Búsqueda de Johnny).

Abandoné la escuela a los trece años, sin haber aprendido literalmente nada -ya que leí y escribí sin haber sido enseñado- y pasé de un trabajo a otro, siempre preguntándome para qué servía la vida. A los dieciocho años, viajé por Tasmania, y de allí por Nueva Zelandia, Australia y Canadá, trabajando en haciendas de ovejas, en granjas y en otros trabajos físicos. En 1914, mientras vivía en una pequeña isla frente a la costa de la Columbia Británica, estalló la Primera Guerra Mundial. Me alisté de inmediato para convertirme en uno de los millones de muchachos y jóvenes que fueron arrastrados a esta catástrofe colectiva; y en 1917 fui dado de baja en las trincheras de Francia. Fue entonces cuando comencé a pensar seriamente acerca del sentido de la vida.

Aunque recibí una educación religiosa y fui, de joven, catequista y predicador laico, (literalmente un hombre "temeroso de Dios"), la religión organizada ya no tenía sentido para mí; no era capaz de darme respuestas satisfactorias a las preguntas que surgían en mí como consecuencia de la desilusión resultante de la guerra, donde la vida o la muerte de uno dependía a menudo del capricho de algún estúpido colocado por azar en un puesto de mando. La estupidez y el absurdo, tan frecuentes en la vida ordinaria, no eran nada comparados con las colosales estupideces de la guerra, donde miles de seres perdieron sus vidas debido a la vanidad o el orgullo de alguien. Solía preguntarme: ¿Por qué deben sufrir los hombres así? ¿Porqué los políticos y los periódicos nos ahogan con sus mentiras? ¿Por qué se vive la vida en una atmosfera de mentiras? George Bernard Shaw, con quien conversé muchas veces, era el único entre mis conocidos que estaba dispuesto a admitir que la guerra era un asunto terrible y que había algo extrañamente errado en la actitud del hombre hacia la guerra y hacia la vida en general. Para él era como si estuviéramos viviendo en un manicomio.

Debe existir, sentía yo, alguien, alguna enseñanza, capaz de dar una respuesta clara a mis preguntas. Y un día, en el último año de la guerra, surgió la convicción de que debía encontrar ese maestro y esa enseñanza. Pero esto tenía que buscarlo, y el lugar más probable

para encontrar al uno o a la otra era el Lejano Oriente. Después del armisticio partí, y por dos años peregriné alrededor del mundo, visitando América del Norte, Japón, China, Malasia, Birmania, India, Egipto e Italia. A pesar de que tuve experiencias muy interesantes, conocí toda clase de hombres y de religiones y contemplé muchos paisajes maravillosos, no llegué a descubrir ni el maestro ni la enseñanza que en mi ser interior sentía capaces de satisfacerme.

Volví a Inglaterra mejor de salud, aunque sufriendo todavía los efectos de la fiebre de las trincheras y la artillería. El éxito financiero llegó a mí a través de relaciones comerciales en Viena, donde estuve casi un año. Ganaba dinero fácilmente y podía darme la buena vida de un rico joven soltero en la ciudad. También me acogí a la "reforma social" y pasé a residir en el "Toynbee Hall". Allí surgió la oportunidad de trabajar con una misión de ayuda en Rusia, en Ucrania, donde pasé uno de los períodos más interesantes de mi vida entre los campesinos, ya que la enferrnedad_del comunismo no había llegado al distrito donde yo estaba. Al regresar a Inglaterra, me encontré muy prontó ínmerso en el mundo literario y editorial, y desenvolviéndome en la más alta sociedad. Todo lo que un joven ambicioso podía desear estaba en mi camino, incluyendo una carrera pública, apoyada por la gente de nombre, dinero e influencia. En un sentido estaba satisfecho, pero la satisfacción iba acompañada de una profunda insatisfacción. Parecía que me encaminaba hacia un callejón sin salida. Sentía que todas mis experiencias equivalían a nada, a un mero telón de fondo. Debía encontrar el Libro Mágico de los cuentos de hadas rusos. El Anillo Mágico, la Rama Dorada; algo que me diera un indicio del sentido de la vida.

En este momento me topé con un soneto que

describía mi estado interior. La impresión que hizo en mí fue tan vivida que tuve que leerlo cien veces. Pertenece a Partenofil y Partenofe (1593):

17

"¡Oh, dulce contentamiento!

¿Dónde se encuentra tu apacible morada?

¿Acaso con los pastores y alegres Enamorados,

Cuyo canto en los prados se entona y resuena

Cuidando sus rebaños y ganado en las llanuras?

¡Oh, dulce contentamiento! ¿Dónde descansas protegido?

¿En el cielo, con los ángeles, que cantan alabanzas

De aquél que hizo, y gobierna por Su mandato

Las mentes y corazones de todo ser viviente?

¡Oh, dulce contentamiento! ¿Dónde tienes tu refugio?

¿En iglesias, con las gentes religiosas,

Que agradan a los dioses con diferentes plegarias,

Y luego, en sus estudios, meditan sobre ello?

¡Sea que aparezcas en el cielo o en la tierra, donde quiera te encuentres, aquí no te refugiarás!"

De súbito -y tan irracionalmente como parecía- abandoné mi vida en Inglaterra. De hecho, estaba presionado por algo dentro de mí, algo que había comenzado durante una conversación casual; y en octubre de 1923 zarpé hacia Nueva York donde conseguí trabajo en una librería, con la idea de abrir una por mi cuenta. La librería, "The Sunwise Turn", era una especie de centro cultural, que atraía jóvenes escritores, artistas, poetas y músicos de la época. Pasaba mis fines de semana con amigos intelectuales en Croton, a orillas del Hudson, discutiendo y polemizando acerca de cómo el mundo debía ser gobernado. Mi situación y mi estado interior volvieron a ser tal como habían sido en Londres.



Al conocer tantas personas y absorber tantas nuevas impresiones olvidé que estaba buscando una enseñanza, un camino nuevo. Pero donde quiera que vamos, no importa lo que hagamos, siempre llevamos sobre nuestros hombros el "viejo del mar" de Simbad. Aunque podamos olvidarlo por algún tiempo, nunca nos abandona, porque forma parte de nosotros mismos.

Así que después de unos tres meses de la incesante ronda de actividad social, cultura! y de negocios en Nueva York, de nuevo comencé a experimentar un vacío interior. Y fue entonces cuando, a través de un encuentro aparentemente casual con un inglés, Alfred R. Orage, todo cambió para mí.




18

19

NUEVA YORK Y FONTAINEBLEAU 1923-5

A fines de diciembre de 1923, Orage, recién llegado a Nueva York desde Fontainebleau con un tal doctor Stjoernval, pidió permiso en la librería donde yo trabajaba para dar una charla sobre las ideas de G. 1. Gurdjieff y su Instituto. En Londres, Orage había sido propietario y director de la revista New Age, que George Bernard Shaw había calificado como la mejor revista de literatura e ideas que Inglaterra había producido desde el siglo XVIII. Yo había visto a Orage una vez. El doctor Stjoernval era un médico que trabajó con Gurdjieff en Rusia y lo acompañó a Francia junto con su esposa.



Se concertó una reunión, y en aquella noche se llenó la librería con un auditorio de hombres y mujeres bien vestidos y de aspecto intelectual. Voy a relatar lo esencial de la charla de Orage. Es clara y concisa, y sirve de base para lo que sigue en este diario.

"El Instituto para el Desarrollo Armónico del Hombre, en Fontainebleau", dijo Orage, "que se basa en el sistema de G. I. Gurdjieff, es en realidad una continuación de la sociedad llamada los 'Buscadores de la Verdad', fundada en 1895 por un grupo de médicos, arqueólogos, científicos, sacerdotes, pintores, etc., cuya meta era colaborar en el estudio de los así llamados fenómenos sobrenaturales, y en la cual cada uno de sus miembros tenía interés desde su punto de vista particular. Los miembros de esta Sociedad



21

realizaron expediciones a Persia, Afganistán, Turquestán, Tíbet, India y otros países, para investigar documentos antiguos y todo tipo de fenómenos. Hubo grandes dificultades y algunos perdieron la vida accidentalmente, otros, de muerte natural, y algunos simplemente abandonaron la búsqueda. Finalmente, con un reducido número de supervivientes, el señor Gurdjieff llegó a Rusia en 1913. Su primera parada fue en Tayikistán. Desde allí prosiguieron a Moscú, con la idea de organizar y poner en uso la enorme cantidad de material que habían recogido. En Moscú el señor Gurdjieff dio una serie de charlas, que llegó a interesar a un buen número de grupo de científicos, músicos, médicos, ingenieros y escritores. Se hicieron los arreglos para establecer un Instituto con el propósito de formar alumnos. Pero el estallido de la Primera Guerra Mundial, seguido por la revolución de 1917, hizo imposible la continuación del trabajo allí".

"El señor Gurdjieff decidió abandonar Rusia. El y un grupo de

alumnos emprendieron un viaje peligroso y difícil, a través de las

montañas hasta Tbilisi, y allí realizó su proyecto de fundar el

Instituto para el Desarrollo Armónico del Hombre. Más alumnos

se incorporaron. Posteriormente creyó necesario trasladarse a

Constantinopla, donde, después de muchas dificultades, continuó

el trabajo del Instituto. Con el paso del tiempo el señor Gurdjieff

llegó a la conclusión de que Europa sería un lugar más apropiado

para su meta. Fueron a Alemania por poco tiempo y finalmente

llegaron a París. Allí se realizó una demostración de Movimientos

y Danzas Sagradas, pero, aunque asistieron muchos franceses, pocos

se interesaron. Después de mucho buscar una sede permanente, se

encontró y, en 1922, se compró el Cháteau du Prieuré (o Cháteau

des Basses-Loges) en Fontainebleau-sur-Avon, donde se estableció

el Instituto".



En este momento surgieron preguntas. Después de responderlas, Orage continuó:

"Lo alumnos se divides en dos categorías: la de aquéllos que se interesan principalmente en la teoría del sistema, y la de

los que no sólo se interesan en la teoría, sino que también desean trabajar y ser formados en el método".

"El sistema se basa en las conclusiones siguientes: La vida en nuestro tiempo ha llegado a ser tan compleja que el hombre se ha desviado de su tipo original, es decir, un tipo que debió ser dependiente de su entorno -el país donde nació, el ambiente de crianza y la cultura en la que fue educado-. Estas condiciones deberían haberle trazado al hombre su camino de desarrollo e indicarle el tipo normal que debería haber alcanzado. Pero nuestra civilización, con sus medios casi ilimitados para influenciar a un hombre, le ha hecho casi imposible vivir en las condiciones que habrían sido normales para él. Mientras que la civilización ha abierto para el hombre nuevos horizontes en el conocimiento y en la ciencia y elevó su nivel de vida, ampliando así su percepción del mundo, en vez de promoverlo a un nivel general más elevado, sólo ha desarrollado ciertas facultades en detrimento de otras y algunas las ha destruido por completo. Nuestra civilización ha despojado al hombre de las cualidades naturales y esenciales de su tipo heredado, pero no le ha dado lo que necesitaba para el desarrollo armónico de un nuevo tipo; de manera que la civilización, en vez de producir una individualidad completa adaptada a la naturaleza y al entorno donde se encuentra los que en realidad fueron responsables de su creación- ha producido un ser fuera de su elemento, incapaz de vivir una vida plena, y al mismo tiempo extraño a esa vida interior que por derecho debería ser suya".

"Es con respecto a esto que el sistema psicológico del señor Gurdjieff se pronuncia. El sistema comprueba, experimentalmente, que la percepción del mundo para un hombre de nuestro tiempo y su modo de vida no constituyen la expresión consciente de sí mismo como un todo, sino, por el contrario, son la manifestación inconsciente de sólo una de sus tres partes".

"Desde este ángulo, nuestra vida psíquica (como percibimos el mundo y expresamos nuestra percepción de él), no es un todo, un todo que actúa como un recipiente de nuestras percepciones y una

23


fuente de nuestras expresiones. Por el contrario, está dividida en tres entidades separadas, que casi no tienen nada en común, y que son diferentes en substancia y en función".

"Estas tres partes separadas y totalmente distintas -fuentes de la vida intelectual, emocional e instintivo-motriz del hombre, tomada cada una en el sentido de la totalidad de funciones propias de ella— son llamadas en el sistema de Gurdjieff, centro intelectual, centro instintivo-motor y centro emocional".

"Cada percepción y expresión verdaderamente, conscientes de un hombre debe ser el resultado de un trabajo simultáneo y coordinado de los tres centros, cada uno de los cuales tiene que desempeñar su papel en la tarea conjunta; es decir, debe aportar su cuota de asociaciones. Una percepción completa en cada caso particular sólo es posible si los tres centros trabajan juntos. Pero debido a las muchas y variadas influencias que perturban y afectan al hombre moderno, el trabajo de los centros está casi siempre inconexo, con el resultado de que sus funciones intelectuales, emocionales e instintivo-motrices no logran completarse y corregirse unas a otras. Transitan por distintos caminos, raras veces se encuentran, y de esta manera sus momentos de conciencia real son muy escasos".

"Los tres centros no coordinan por la siguiente razón: existen, por decirlo así, tres hombres diferentes en un solo individuo; el primer hombre sólo piensa, el segundo sólo siente y el tercero vive sólo por sus instintos y funciones motrices. Tenemos entonces, podría decirse, un hombre lógico, un hombre emocional y un hombre físico. Tres en uno que nunca se entienden entre sí; no sólo eso, sino que consciente, y hasta inconscientemente, interfieren unos con otros, en sus planes, intenciones y trabajo; y sin embargo, cada uno de ellos, en el momento en que actúa, habla con autoridad, y dice 'yo".

"Si observamos el trabajo de los centros, veremos cuan contradictorios y cuán divididos están, y será evidente que el hombre no puede ser amo de sí mismo porque él mismo no puede controlar

el trabajo de sus centros. Ni siquiera sabe cuál de sus centros será el próximo que empiece a funcionar. Nosotros no nos damos cuenta de esto porque sufrimos de la ilusión de que hay una especie de unidad en nuestros varios 'yoes".

"Si observamos correctamente las manifestaciones de la psiquis de un hombre moderno, se verá claramente que nunca actúa por propia iniciativa y por razones que le son propias, sino que sólo expresa por sus acciones, los cambios que son provocados en su mecanismo por causas que están fuera de él. El no piensa: algo en él piensa; él no actúa: algo actúa a través de él; él no crea: algo en él crea; él no logra: algo se logra a través de él".

"Esto se hace claro cuando somos capaces de comprender los procesos de percepción de las influencias externas e internas de cada centro, mediante los cuales se realizan las acciones de respuesta".



"Los centros de un niño recién nacido pueden ser comparados con discos de gramófono en blanco sobre los cuales, desde el primer día o desde las primeras horas, se graban las impresiones del mundo interior y del mundo exterior. Las impresiones grabadas se preservan en cada uno de los tres centros en el mismo orden (a menudo absurdo) y en la misma relación en que fueron recibidas por primera vez. Los procesos de pensar, razonar, juzgar, memorizar e imaginar son exclusivamente el resultado de las impresiones grabadas, que se combinan y se asocian de diferentes maneras bajo la influencia de choques accidentales. Los discos, cuyo contenido se convierte así en el centro de asociación, son puestos en marcha con diversos grados de intensidad por estos mismos choques. Otro choque, o uno de diferente intensidad, pone en funcionamiento a otro disco y evoca otra asociación más, y en consecuencia, otra serie de pensamientos, sentimientos, actos; y ningún centro puede añadir nada de sí mismo a las combinaciones formadas en los otros centros. El resultado es que la percepción del mundo de un hombre es la consecuencia de sólo una parte de su ser o, para decirlo de otra manera, el hombre tiene tres modos diferentes de procesar la


24

25

percepción, y cada uno tiene poco contacto con el otro, o lo hace por casualidad y sólo parcialmente. En consecuencia, cada conclusión a la que llega un hombre, cada juicio, es el trabajo de sólo una parte de su estructura, la expresión de sólo una pequeña porción del material que ha almacenado. De allí que sus juicios y conclusiones sean siempre parciales, y en consecuencia falsos".

"A partir de todo lo que se ha dicho podemos ver que el primer paso en un desarrollo equilibrado del hombre consiste en enseñarle cómo ser capaz de introducir, desde un principio, el trabajo de sus tres centros en sus funciones psíquicas. Cuando los tres centros sean capaces de trabajar con igual intensidad al mismo tiempo, entonces las tres ruedas principales de la máquina humana funcionarán en forma pareja y no interferirán unas con otras. No funcionarán como ahora, al azar, sino que trabajarán de la mejor manera posible con sus diferentes potencialidades por separado; y también con relación al grado de conciencia que le es posible lograr al hombre pero que en su vida ordinaria nunca logra".

"No debe olvidarse que el grado de desarrollo posible para cada centro es diferente con cada hombre; de la misma manera como son diferentes las impresiones registradas. Por lo tanto la enseñanza y el entrenamiento de cada persona en el trabajo deben ser estrictamente individuales".

"En el transcurso del tiempo los desórdenes funcionales a los que está sujeta la máquina humana en condiciones ordinarias, aumentan, y únicamente después de una lucha larga y decidida contra los defectos que han surgido en ella, puede dicha máquina funcionar en forma pareja. Un hombre es incapaz de sostener esta lucha solo y por sus propios esfuerzos. Tampoco puede beneficiarse de los numerosos métodos de autoentrenamiento y desarrollo personal que están de moda (sean éstos de fabricación propia o importados de Oriente) los cuales recomiendan indiscriminadamente métodos y ejercicios, tales como ejercicios físicos, ejercicios de meditación, concentración y respiración; sistemas de dieta y ayuno, experiencias inducidas, etc. Estos métodos están dirigidos a todos, sin considerar

las necesidades y habilidades individuales, y sin tomar en cuenta las peculiaridades personales. No sólo son inútiles, sino que incluso pueden llegar a ser peligrosos. Los que traten de reparar una máquina defectuosa sin una comprensión completa y profunda podrán efectuar algunos cambios, pero estos cambios a su vez provocarán otros que una persona inexperta no podrá prever ni evitar. La máquina humana se encuentra siempre en equilibrio mecánico, ya sea que esté funcionando en forma pareja o no; en consecuencia, cualquier cambio provocado en un lugar seguramente ocasionará un cambio en otro lugar, y es absolutamente necesario que esto sea previsto y tomado en cuenta".

"Para evitar consecuencias inesperadas e indeseables es importante que cuando un hombre empieza a trabajar sobre sí mismo, se someta a la disciplina impuesta por los métodos especiales y estrictamente individuales utilizados por el Instituto. Podemos decir que uno de los propósitos es el desarrollo de nuevos procesos que cambiarán y regularán los viejos. En otras palabras, en este trabajo tenemos que desarrollar nuevas facultades que no se pueden alcanzar en las condiciones de la vida diaria que vemos a nuestro alrededor; y un hombre no puede desarrollarlas sin ayuda, ni tampoco mediante la práctica de un método general".

"El uso de métodos de entrenamiento estrictamente individualizados sólo es posible cuando cada aspecto particular de la condición orgánica y psíquica del hombre, así como su educación y todas las circunstancias de su vida, son tomados en cuenta. Se necesita un largo período de tiempo para determinar y prescribir con exactitud estas condiciones. Y esto debido a que el hombre, desde sus primeros días, como resultado de su crianza, adquiere una máscara externa y presenta externamente un tipo que no tiene nada que ver con su tipo real. A medida que el hombre envejece, esta máscara se hace más gruesa, y al final es incapaz de verse a sí mismo por causa de la máscara".

"Para descubrir las particularidades de un individuo -lo que es real detrás de la máscara- es necesario descubrir los rasgos y




26

27

facultades de su tipo. Para esto su máscara debe ser destruida, y esto toma tiempo. Sólo cuando la máscara ha sido destruida, podemos estudiar y observar al hombre mismo, es decir, a su tipo real".

"Los interesados entre ustedes están invitados a asistir a las próximas charlas, cuya fecha y lugar serán anunciados en breve". Luego hizo una descripción sucinta de la vida en el Prieuré y del tipo de trabajo que se hacía allí y terminó invitando a que le hicieran preguntas. Hubo muchas, pero no pude seguirlas, aunque la audiencia parecía profundamente interesada y hubo algo de discusión. Para mí la charla tuvo poco significado. Fui incapaz de captar una sola de las ideas; tal vez eran muy nuevas para mí. Todo podría haber terminado allí, y el sistema no hubiera sido más que otra brizna de paja en el viento, pero al día siguiente Orage entró en la librería y cuando me lo presentaron me preguntó qué impresión había tenido de la charla. Dije: "Ninguna en absoluto. No pude entender nada". "No se preocupe", replicó, "dentro de una semana llegará Gurdjieff con cuarenta alumnos para ofrecer demostraciones

de ejercicios y Danzas Sagradas. ¿Por qué no viene?" Puesto que

siempre me había interesado la danza, acepté.

En este primer encuentro con Orage me sentía como si lo hubiese

conocido siempre. Era más bien como si me hubiera reencontrado

con alguien a quien conocía íntimamente, que me agradaba y de

quien había estado separado por mucho tiempo.

La primera demostración tuvo lugar en Leslie Hall, y la entrada

era libre. El salón se llenó de lo que se conoce como "gente

interesante", es decir, los que leen, escriben, pintan, componen, o

simplemente hablan sobre tales cosas.

Encontré a Orage entre bastidores meciendo a una pequeña niña

tomándola de los brazos y hablando con un hombre y una mujer

que obviamente eran sus padres. Cuando se alejaron, Orage me dijo

que el hombre era un policía vestido de civil, enviado para cerciorarse

de que no se exhibiera ninguna danza "erótica".

Tomé asiento entre el público. Pasó mucho tiempo y nos



comenzamos a impacientar. Luego, sobre las nueve, Orage subió al

estrado y después de pedir silencio, dijo: "La demostración de esta noche constará principalmente de varios movimientos del cuerpo humano tomados del arte del Antiguo Oriente, ejemplos de gimnasia sagrada, Danzas Sagradas y ceremonias religiosas, conservadas en ciertos templos de Turquestán, Tíbet, Afganistán, Kafiristán, Chitral y otros lugares. El señor Gurdjieff, junto con otros miembros de los 'Buscadores de la Verdad', llevaron a cabo durante muchos años en el Cercano y Lejano Oriente una serie de investigaciones que prueban que en el Oriente algunas danzas no han perdido el significado profundo-religioso y científico en el verdadero sentido-que tenían en la antigüedad. Las Danzas Sagradas y las posturas y los movimientos en series siempre han sido una de las materias vitales enseñadas en las escuelas esotéricas de Oriente. Tienen un doble propósito: transmitir cierto tipo de conocimiento, y ser un medio para adquirir un estado de ser armónico. Los límites últimos de resistencia de quien los ejecuta se alcanzan mediante la combinación de movimientos no naturales e inhabituales y al hacerlos se obtiene una nueva calidad de sensación, una nueva calidad de concentración y atención y una nueva dirección de la mente, todo con vistas a una meta definida. La danza aún tiene un sentido muy diferente en el Oriente de! que le damos en Occidente. En la antigüedad la danza era una rama del arte verdadero, y servía los propósitos de la religión y de un conocimiento más elevado. Una persona que se especializaba en un tema comunicaba su conocimiento a través de obras de arte, especialmente danzas, al igual que nosotros difundimos el conocimiento por medio de libros. Entre los primeros cristiano la danza en las iglesias constituía una parte jmportante del ritual. La antigua Danza Sagrada no es sólo un medio para lograr una experiencia estética, sino un libro, por decirlo así, o una escritura, que contiene un fragmento definido de conocimiento. Pero es un libro que no puede ser leído por cualquiera. Un estudio detallado de las Danzas Sagradas, y de posturas y movimientos especiales, real izado a lo largo de losos, ha probado la importancia que tienen en el trabajo para el desarrollo armónico

29




del hombre; el desarrollo paralelo de todos sus poderes, una de las metas principales del señor Gurdjieff. Los ejercicios y la gimnasia sagrada son utilizados en su sistema como uno de los medios para educar la fuerza moral del alumno, para desarrollar su voluntad, su paciencia, su capacidad de pensamiento, concentración y atención, oído, vista, tacto, etc."

"El programa de esta noche consistirá principalmente de danzas en grupos. En el Instituto, éstas preceden a los movimientos individuales, más complicados, la mayoría de los cuales son danzas para una sola persona. Además de los movimientos daremos una demostración de 'Fenómenos Sobrenaturales', uno de los temas estudiados en la escuela de Gurdjieff, de los que se dará mas tarde una explicación breve. Se pide al público que se abstenga de aplaudir".

Después de otra larga pausa entró el señor de Hartmann con una pequeña orquesta. Thomas de Hartmann, un aristócrata de los de antes, había sido paje en la corte del Zar, pero había abandonado la vida en la corte para dedicar su tiempo a la música. Era un compositor y pianista brillante. En su ballet "La Flor Rosada", uno de los primeros que Diaghileff presentó en Moscú, Nijinsky danzó por primera vez en público. La señora de Hartmann había sido en su juventud una prometedora cantante de ópera. Ellos conocieron a Gurdjieff en Moscú, y cuando estalló la revolución, abandonaron literalmente todo y lo acompañaron a través de las montañas, hasta Tbilisi.

Me impactó la manera como el señor de Hartmann permaneció sentado frente al piano durante la larga pausa. Mientras los músicos de la orquesta se inquietaban y nosotros, el público, cuchicheábamos nerviosamente y mirábamos a nuestro alrededor para ver quién estaba allí, el señor de Hartmann permanecía sentado, completamente tranquilo, relajado y, sin embargo, atento a todo lo que ocurría.

Finalmente los alumnos entraron al escenario y formaron filas. Estaban vestidos con túnicas y pantalones blancos. Las túnicas de las mujeres eran largas, las de los hombres, cortas. El cabello de las mujeres estaba sujeto con cintas de oro, no así el de los hombres.

En las danzas orientales que siguieron, hombres y mujeres lucieron los vistosos trajes apropiados, diseñados por Gurdjieff y basados en los que aún se usaban en Oriente a principios de siglo, algunos de los cuales yo mismo había visto allá.

A la orden de "ruki storn" (o ruki v storonu) los alumnos levantaron sus brazos a los costados, la música comenzó, y manteniendo los brazos extendidos, marcaron complicados ritmos con los pies. Se mantuvieron así, con los brazos estirados, durante quince minutos o más. Vino luego un "grupo máquina" en el cual los movimientos parecían representar el funcionamiento de máquinas o piezas de una máquina: alumnos solos o grupos de dos o tres realizaban diferentes movimientos, aunque como un conjunto armonioso.



Un grupo de los primeros seis ejercicios obligatorios fue seguido por un segundo grupo de seis "obligatorios" porque se obligaba a los alumnos a pasar por una serie de ellos antes de que se les permitiese ejecutar las danzas y los movimientos más complicados. Estos eran llamados "ejercicios gimnásticos" pero eran totalmente diferentes de lo que yo conocía como gimnasia. De los primeros seis, tres provenían del Templo de la .Medicina en Sari, en el Tíbet, y tres de una escuela esotérica, los "Videntes" de Kafiristán. El efecto que me ocasionaron estos ejercicios, los movimientos y la música, fue electrizante. Era como si los hubiera visto antes; nuevos aunque familiares, y deseaba, con todos mis sentimientos y mis instintos, hacerlos yo mismo.

A continuación vino un grupo grande, La Iniciación de una Sacerdotisa, un fragmento de un misterio llamado Los Buscadores de La Verdad. A medida que se desarrollaba, con movimientos, posturas, gestos y danzas, era como si todos los presentes estuvieran participando en una ceremonia religiosa. La música me conmovió profundamente, al igual que al resto del público. El cambio en la atmósfera de la sala se podía sentir con los sentidos y los sentimientos. La esposa de Gurdjieff desempeñó el papel de la sacerdotisa en este grupo.




30

31


Después siguió una serie de danzas derviches con los trajes apropiados. Incluyeron la danza derviche Ho Yah, originaria de Chian (Ho Yah: Oh Tú, Dios Viviente); una Gran Oración de una orden de monjes que se llaman a sí mismos "Los que Toleran la Libertad" y a quien la gente llama "Los que han Renunciado"; el Paso del Camello, proveniente de Afganistán; los movimientos rituales de los Monjes Velados de la Orden Lakum; una ceremonia fúnebre para un derviche muerto en el Monasterio de Subari, en Thershzas; también danzas de los Derviches Guerreros y los movimientos rituales de los Derviches Giradores.

Las danzas de los derviches fueron ejecutadas por los alumnos varones, aunque en algunas de ellas una o dos mujeres desempeñaban papeles menores. Los ritmos y movimientos eran vigorosos, fuertes, y positivo-masculinos. Uno tenía ante sí un cuadro, por decirlo así, del hombre como la fuerza realmente activa. Seguidamente vino la presentación de un peregrinaje. Se nos dijo que: "en Asia, especialmente en Asia Central, existen personas que han hecho un voto para obligarse a sí mismas a sufrir por una bendición recibida o esperada y emprenden peregrinajes inusitados. Viajan a un lugar sagrado de una manera insólita o penosa, como por ejemplo dando volteretas, andando hacia atrás o de rodillas. Les mostraremos una forma de peregrinación que es común en el Cáucaso y en Turquestán. Se llama 'Midiendo el camino por medio de la propia talla'. El camino es a veces muy largo, hasta mil trescientos kilómetros. El peregrino va desde su casa hacia el lugar sagrado en medio de cualquier clima, quizá cargando un bulto de cuarenta y cinco kilogramos, y a menudo llevando algún objeto frágil, una ofrenda para el santuario. Aunque tal peregrinaje con frecuencia produce heridas que, según las ideas occidentales, deberían ocasionar un envenenamiento de la sangre, los observadores nunca descubrieron caso alguno en el que las heridas no se hayan curado al día siguiente".



Dos o tres alumnos subieron al estrado y se pusieron de rodillas, luego se acostaron boca abajo con los brazos estirados. Después

arrastraron sus piernas debajo de ellos y se pusieron de pie en el lugar que habían tocado antes con los dedos de las manos, repitiendo estos movimientos alrededor del escenario. Se dice que Rabia, la famosa santa Sufí, que "aunque era una mujer, era la corona de los hombres", peregrinó de esta manera desde su casa hasta La Meca, una distancia de varios centenares de kilómetros.



La "Pythia" era un fragmento de una ceremonia realizada en los santuarios de Hudarika en Chitral. Fue descrita como el sueño magnético de la sacerdotisa que, en la víspera del año nuevo, predice los acontecimientos que los miembros del santuario presenciarán durante el año venidero.

Se decía que las danzas de mujeres eran ejercicios preparatorios para las novicias de varios conventos y algunos movimientos pertenecientes a su ritual. Yo habia visto algo similar en el norte de la India y en China, pero nunca había visto nada comparable con la belleza, la gracia y el encanto de éstas, ni en Oriente ni en Occidente. Tenían nombres como: El Ganso Sagrado, Los Amores Perdidos, La Oración, El Vals, y así sucesivamente. Mientras las danzas de los derviches habían expresado las cualidades activas de hombría y masculinidad, las danzas de las mujeres expresaban las cualidades pasivas de la feminidad -ternura y delicadeza-. La música también, con sus encantadoras melodías, tenía una cualidad profundamente atrayente.

Para mí el momento culminante de la noche se presentó durante una serie de movimientos llamados El Gran Siete o El Gran Grupo. Este provenía de una orden religiosa asentada cerca del Monte Ararat, los Aisores, una secta cristiana con matices de sufismo. La serie de movimientos se basaba en un símbolo muy antiguo, el Eneagrama, construido matemáticamente como los movimientos de la orden de los Esenios Puros, fundada cientos de años antes de Cristo.

Durante toda la noche, pensamientos y emociones habían surgido en mí, recordándome por asociación experiencias emocionales vividas de danzas de hombres y mujeres que había presenciado en

33

la India y en China; del canto increíblemente dulce de mujeres en los templos; de los tambores; del Taj Mahal; la Esfinge; las Pirámides; las imágenes de Buda; el canto de los coros y el resonar de órganos en viejas catedrales durante la Pascua; todo lo que más profundamente me había conmovido en la religión, la música y el arte, despertaba gradualmente. Luego, la música del Gran Grupo empezó en un compás lento y solemne, casi como una advertencia. A medida que procedía, ascendiendo y descendiendo en olas de sonido, una sensación de alegría invadió mis sentimientos; al mismo tiempo, mi mente estaba fija en los complicados movimientos de los alumnos. Pero con el sentimiento de alegría estaba mezclada una sensación, no de tristeza, sino de profunda seriedad. Era como si me estuviera diciendo algo a mí y yo tratara de comprender, una escritura que yo trataba de descifrar. Entonces, cuando la música alcanzó un crescendo triunfante, se hizo la luz. "Esto", sentí, "es lo que siempre he estado buscando. ¡Aquí está lo que he buscado hasta los confines de la tierra. Aquí está el final de mi búsqueda!" Era una convicción clara, sin una pizca de duda, y desde aquel momento hasta hoy, nunca me ha asaltado duda alguna.

Durante el intervalo, después del "Gran Grupo", no tenía ganas de hablar. La gente ya no charlaba frivolamente, su conversación era sosegada. También estaban un poco perplejos, ya que los movimientos no pertenecían a ninguna categoría de danzas conocida.

Después del intervalo, Orage volvió al escenario y empezó a hablar del ejercicio de stop. Dijo:

"En este ejercicio el alumno, a la orden de 'stop', tiene que parar todo movimiento. La orden puede ser dada en cualquier sitio, en cualquier momento. Lo que sea que esté haciendo el alumno, ya sea durante el trabajo, el descanso o durante las comidas, tiene que detenerse inmediatamente. La tensión de sus músculos tiene que ser mantenida; su expresión facial, su sonrisa y su mirada se quedarán fijas y en el mismo estado en que se encontraban cuando lo sorprendió la orden. Las posturas resultantes serán utilizadas por los principiantes para el trabajo mental, para acelerar el trabajo

intelectual mientras se desarrolla la voluntad. El ejercicio del stop no conlleva posturas nuevas, es sencillamente un movimiento interrumpido. Generalmente, cambiamos nuestras posturas tan inconscientemente que no nos damos cuenta de las posiciones que asumimos entre posturas. Con el ejercicio del stop la transición entre dos posturas resulta partida en dos. El cuerpo, llamado por una orden repentina, se ve obligado a detenerse en una posición en la cual nunca se había detenido anteriormente. Esto hace posible el observarse mejor a sí mismo. Uno puede verse bajo una nueva luz, puede tener una sensación y un sentimiento de sí mismo diferentes y así traspasar el círculo vicioso de su automatismo".

"La arbitrariedad de nuestros movimientos es una ilusión. El análisis psicológico y el estudio de las funciones psicomotoras, tal como están estipulados por el sistema de Gurdjieff, muestran que cada uno de nuestros movimientos, voluntario o involuntario, es una transición inconsciente de una postura automática a otra postura automática -el hombre escoge entre las posturas disponibles, aquellas que están de acuerdo con su personalidad; y el número de sus posturas es muy reducido. Todas nuestras posturas son mecánicas. No nos damos cuenta de cuan estrechamente entrelazadas están nuestras tres funciones: motriz, emocional y mental. Ellas dependen unas de otras; surgen unas de otras; están en constante acción recíproca. Cuando una cambia, las otras cambian. La postura de nuestro cuerpo corresponde a nuestros sentimientos y a nuestros pensamientos. Un cambio en nuestros sentimientos producirá un cambio correspondiente en nuestra actitud mental y en nuestra postura física. Por lo tanto, si queremos cambiar nuestros hábitos emocionales y nuestras formas habituales de pensar, primero tenemos que cambiar nuestras posturas habituales. Pero en la vida ordinaria nos es imposible adquirir nuevas posturas físicas, debido al automatismo del proceso del pensamiento y a los movimientos habituales. No solamente están entrelazados los procesos intelectuales, afectivos y motrices del hombre, por decirlo así, sino que cada uno de los tres está obligado a trabajar en el círculo cerrado




34

35

de las posturas automáticas habituales. El método del Instituto de preparar al hombre para un desarrollo armónico consiste en ayudarlo a liberarse del automatismo. El ejercicio del stop es una ayuda. Si el cuerpo físico es mantenido en una posición desacostumbrada, los cuerpos más sutiles de la emoción y del pensamiento podrán expandirse en otra forma".

"Es importante acordarse de que es necesaria una orden exterior para hacer funcionar la voluntad, sin la cual un hombre no podrá mantener la postura de transición. Un hombre no puede darse la orden de detenerse a sí mismo, porque las posturas combinadas de las tres funciones son demasiado pesadas para que la voluntad se movilice. Pero viniendo de afuera, la orden del 'stop' juega el papel de la función mental y emocional, cuyo estado generalmente determina la postura física; de esta manera la postura física, estando fuera de su estado habitual de sometimiento a las posturas mentales y emocionales, se encuentra debilitada, y a su vez debilita las otras posturas. Esto hace posible que nuestra voluntad gobierne en nuestras funciones por un breve momento".

En ese momento Gurdjieff subió al escenario y pude observarlo de cerca. Vestido con traje obscuro y sombrero de fieltro negro, era un hombre físicamente muy fuerte; no obstante, al caminar, era tan ágil como un tigre. Observó al público medio sonriente; y nos abarcó a todos con una mirada de sus penetrantes ojos obscuros. No encajaba en ninguno de los tipos conocidos: con certeza no en el tipo "místico", o yogui, o filósofo, o "maestro"; podía haber sido un participante en expediciones arqueológicas en Asia Central.

Una vez agrupados los alumnos a un lado del escenario, Gurdjieff lanzó algo al aire y ellos corrieron para agarrarlo. El gritó: "Stop". Como por arte de magia el grupo se convirtió en estatuas, en actitudes variadas. Transcurrió más o menos un minuto. "Davolna", dijo Gurdjieff y todos se relajaron y se retiraron. Se hizo el ejercicio varias veces.

Después de esto vinieron los Chorovods -danzas folklóricas y campesinas- y la señora de Hartmann salía al escenario antes de cada danza para dar algunas explicaciones. Empezó diciendo:

"Casi todos los pueblos de Asia tienen sus propias danzas. El Instituto ha recogido más de doscientas. La primera que vamos a mostrar, normalmente ejecutada por muchachas jóvenes, proviene de la región de Kumurhana en Turquía, aunque su origen se remonta a la antigua Grecia, y las posturas de las bailarinas se asemejan sorprendentemente a los dibujos de jarrones y vasijas antiguos". En realidad así lo hicieron y la alegre melodía parecía haber sido tocada con la flauta de Pan. A esto siguió luego una danza de la cosecha, originaria del oasis de Kerie ejecutada por hombres y muchachas alrededor de una mujer.



La danza de los Tikins de Transcaspia provenía del Festival de los Tapices. Era costumbre de los Tikins de varios distritos traer sus tapices tejidos durante el año a cierta ciudad para celebrar. Se peinaban y después se prensaban los tapices de manera que se vieran sólo las fibras finas de la lana. Los métodos de prensar eran muy variados. En Khorassán por ejemplo, se realizaban carreras de camellos sobre los tapices extendidos. En Persia eran extendidos en la calle para que fueran pisoteados por la gente, los camellos y los burros. Entre los Tikins, cuyos tapices eran considerados como los mejores, éstos eran extendidos y pisoteados al ritmo de música.

Las danzas folklóricas fueron seguidas por las Labores Manuales. Y la señora de Hartmann dijo:

"Estos ejercicios forman parte del trabajo rítmico del Instituto, es decir, las labores manuales ejecutadas rítmicamente. Esto era común en Oriente, donde varios tipos de trabajo manual eran acompañados con música para incrementar la producción. Fue con el acompañamiento de música que se erigieron muchas de las colosales construcciones del Antiguo Oriente, como se sabe por las inscripciones. Todavía se mantiene esta costumbre en las fuentes del río Pianje, en el oasis de Kerie y otros sitios. Cuando el trabajo en el campo ya no es posible, los aldeanos se reúnen en el edificio más grande durante las noches de invierno y trabajan en varias labores al compás de la música. Observaciones del trabajo




36

37

realizado por grupos con música rítmica, hechas en el Instituto Gurdjieff, demuestran que la productividad se incrementa de cinco a veinte veces, comparada con la de gente que trabaja sola. Ahora les mostraremos tres grupos:

  1. Peinado e hilado de lana.

  2. Manufactura de zapatos y tejido de medias de punto.

  3. Tejido de tapices".

Me interesaban particularmente los movimientos de trabajo hechos con música y una especie de tarareo o humming de los alumnos, porque en una fábrica de guantes en Devonshire yo había observado a las obreras mientras trabajaban: una de ellas cantaba una canción folklórica mientras el resto la acompañaba con una especie de tarareo suave. En Japón y China solía observar a los coolies haciendo labores monótonas, halando cuerdas, transportando materiales, cantando al mismo tiempo en coro; realmente disfrutaban de su trabajo. Y no pude evitar la comparación con la manera como trabajaba yo en Nueva Zelandia, semana tras semana, abriendo huecos para postes y otras faenas ingratas, mientras me aburría increíblemente. Hasta hace cincuenta años se utilizaban ritmos de trabajo en todo el mundo, incluso en Inglaterra. Los barcos de vapor acabaron con los cantos. En Alemania, antes de la primera Guerra Mundial, se utilizó música en las fábricas; y en Inglaterra se intentó con música de radio. Pero en ningún caso llegó a incrementarse la producción; faltaba el ritmo. En la fábrica de mi padre se hacía el trabajo a mano, y cuando las obreras empezaban a cantar juntas, espontáneamente se trabajaba más y mejor. Todo esto, ahora parece haber desaparecido con la planificación y el automatismo. El ritmo humano en el trabajo, que es una cosa instintiva y emocional, ha sido suplantado por el ritmo no humano de la máquina y la correa transportadora. Una profunda necesidad instintiva ha quedado insatisfecha y esto conduce a un fuerte apetito por lo anormal e incluso por el crimen.

Después del segundo intervalo vino la última parte del programa, los "trucos", los "semi-trucos", y los "fenómenos reales y sobrenaturales". Orage dijo:

"Presentaremos ahora algunos de los llamados 'fenómenos sobrenaturales', también estudiados en el Instituto. El señor Gurdjieff divide todos estos fenómenos en tres categorías: trucos, semi-trucos y verdaderos fenómenos sobrenaturales. Los trucos se realizan artificialmente, cuando el ejecutante los presenta como surgidos de alguna fuente de fuerza natural. Los semi-trucos, como el encontrar un objeto perdido con las manos vendadas, no son producidos por habilidad manual; la tercera categoría, los auténticos fenómenos, están basados en leyes que la ciencia oficial es incapaz de explicar".



"Como ejemplo, vamos a escoger al ya bien conocido de encontrar una prenda perdida. Se esconde algo sin que lo sepa una persona, quien aún estando con los ojos vendados, la encuentra tomando de la mano a uno de los espectadores. El público cree que quien la encuentra lee los pensamientos de la otra persona. Es víctima de un engaño. Ocurre un fenómeno realmente sin ningún truco por parte del ejecutante, pero no tiene nada que ver con la transmisión de pensamiento. Se hace por medio del reflejo sobre nuestro sistema muscular de nuestras experiencias emocionales. Puesto que hay una reacción muscular a cada pequeña vibración del cuerpo físico, sea por relajación o contracción, es posible después de mucha práctica, sentir las vibraciones más sutiles, y éstas ocurren en los más impasibles, aun cuando la persona intenta voluntariamente dominarlas. La mano tomada por la persona de los ojos vendados, responde inconscientemente al conocimiento que su dueño tiene del escondite; sus leves cambios, casi imperceptibles, son un lenguaje que interpreta el médium, conscientemente si conoce el secreto, instintivamente si es ignorante de esta ley, y que le lleva a adivinar dónde está escondido el objeto".

"A los fenómenos similares, producidos por leyes diferentes de aquéllas a las cuales se les atribuyen y que al mismo tiempo no son artificiales en su esencia, Gurdjieff los llama 'semi-trucos".


38

39


"La tercera clase de fenómenos está compuesta por aquellos que tienen como base de su manifestación leyes que no tienen explicación de la ciencia oficial: auténticos fenómenos sobrenaturales. Esto no tiene relación alguna con el espiritismo, fantasmas, etc. Es un experimento sobre la reacción de una fuerza inferior bajo el impacto de una fuerza superior; o la reacción de alumnos de un nivel más bajo a algo que es emitido por un nivel más alto. El estudio de esta clase de fenómenos está organizado muy seriamente en el Instituto y plenamente de acuerdo con los métodos de la ciencia occidental. No todos los miembros o alumnos son admitidos. Se requieren tres condiciones. La primera es un conocimiento amplio y profundo de alguna rama especial; la segunda es una mente por naturaleza perseverante y escéptica; y la tercera y más importante, es la certeza preliminar necesaria en la confiabilidad futura del alumno para garantizar que él no abusará del conocimiento adquirido para fines egoístas".

"Respecto a los trucos, su estudio está considerado como necesario a la vez para los futuros investigadores de fenómenos genuinos, y para cada uno de los alumnos del Instituto. Este conocimiento no sólo liberará a un hombre de muchas supersticiones sino que también introducirá en él una capacidad para la observación crítica, indispensable para el estudio de fenómenos auténticos, que requieren de una actitud perfectamente imparcial y un razonamiento libre de prejuicios".



"Entre los alumnos presentes, algunos han trabajado desde hace mucho tiempo y ya están familiarizados con estos fenómenos. Hay también alumnos jóvenes que están lejos de entenderlos. Sin embargo, todos participan en los experimentos".

"Esta noche los fenómenos serán presentados como si todos fueran auténticos, aunque en realidad habrá de los tres tipos: trucos, semi-trucos y fenómenos sobrenaturales auténticos. Pero dejaremos su clasificación al criterio del público".



"El primero", continuó Orage, "es un ejercicio de memorización, de recordar palabras. Algunos de los alumnos se acercarán ahora a

ustedes y recogerán palabras, que pueden ser en cualquier idioma. Aunque podemos recordar y repetir hasta cuatrocientas palabras en una reunión, para no cansar al público tomaremos sólo cuarenta. Esto es suficiente para dar una ¡dea de la posibilidad de desarrollar la memoria en muy corto tiempo. Hay que señalar que en el sistema de Gurdjieff la enseñanza es raras veces directa, casi siempre es indirecta. Hay que tener presente que todos los ejercicios están diseñados para desarrollar la rapidez de la mente y de la atención, que a su vez tienen como meta principal el desarrollo armonioso del alumno. Ningún ejercicio especial es dado para el desarrollo de la memoria; se obtienen los resultados por medio del trabajo general y ejercicios que ayudan al desarrollo del hombre en su totalidad".

Unas cuarenta palabras fueron recogidas entre el público y leídas una vez en el escenario a los alumnos, quienes entonces empezaron a repetirlas, y en la medida en que yo pude entender, la mayoría de ellos las repitieron correctamente, aunque muchas de las palabras eran muy extrañas. Entonces la señora de Hartmann, que estaba sentada en el público, dijo: "Ahora, si el público me da algunos números, yo los transmitiré por sugestión a los alumnos". A continuación, se puso frente a los alumnos, que estaban en el escenario, y en pocos minutos ellos empezaron a repetir los números que le habían dado.

Ella continuó: "el siguiente ejercicio consistirá en la transmisión de nombres o formas de objetos a distancia, mediante representación. Pedimos a los espectadores que enseñen o nombren a la alumna que está sentada en el público, algún objeto que tengan consigo. Su nombre o forma será adivinado a continuación por los alumnos en el escenario".

Yo tenía en la cadena de mi reloj una piedra verde, pequeña y rara, llamada "Tiki", que había adquirido en Nueva Zelandia. Se la enseñé y los alumnos la describieron en forma adecuada.

Cuando esto terminó, el señor de Hartmann dijo: "Ahora pido a los espectadores sugerir a la misma alumna el nombre de cualquier ópera que haya existido en cualquier país del mundo. Ella me lo


40

41


transmitirá y yo tocaré un trozo. Mientras tanto ruego al público de la primera fila que guarde silencio". Entonces tocó trozos de numerosas óperas, algunas de las cuales yo nunca había oído.

Durante todo este tiempo, la atención del público estuvo concentrada en el escenario. Estaba completamente embelesado. Entonces el señor de Salzmann se presentó con un caballete y hojas grandes de papel blanco y la señora de Hartmann se sentó otra vez en el público.

Orage dijo: "Pedimos al público que sugiera, de la misma manera, a la alumna sentada entre ustedes, cualquier criatura, desde el microbio más pequeño hasta la bestia más grande, existente o prehistórica, de agua, tierra o aire. Ella lo transmitirá al artista en el escenario y él lo dibujará". Entonces el señor de Salzmann dibujó los animales, etc., con rapidez y exactitud sorprendentes. Así, después de casi cuatro horas, llegó a su fin la demostración de aquella noche.

Los trucos y semi-trucos me tenían completamente confuso. Como "espectáculo" eran mucho más difíciles que otros que había visto realizar a profesionales. Podía haber pensado que los alumnos habían pasado por cursos de magia; pero me sentí un poco aliviado y algo asombrado al ver entre los alumnos a dos que como yo habían sido socios del Club 1917, en Londres. De todos modos parecía magia, y como descubriría más tarde, era magia, pero magia auténtica.

Mientras nos levantábamos para salir me acordé de que no hubo demostración alguna de "fenómenos auténticos", y me pregunté por qué. No fue sino mucho más adelante, después de mucho estudio, cuando me di cuenta de que ciertamente hubo una demostración concreta de fenómenos auténticos.

Durante los días siguientes no pude pensar en otra cosa sino en

las danzas y la música; y estaba algo turbado por el sentimiento de

haber encontrado aquello que había buscado durante tanto tiempo.

Como era natural, me acordé de Cristian en el libro Pilgrim s Process

from this World to íhe Next, puesto que mi familia había sido

educada con John Bunyan y con la Biblia, y la familia de mi madre era originaria de la región de Bunyan. Cuando era niño, era como si sus personajes vivieran en la aldea vecina. Conocía el libro casi de memoria y, reflexionando, me vino a la mente el siguiente

pasaje:

Entonces vi en mi sueño, que el camino por donde Cristian tenía que ir estaba cercado, a ambos lados, por una pared y esa pared se llamaba Salvación. Así que el agobiado Cristian subió corriendo este camino, no sin gran dificultad debido a la carga en sus espaldas. Corrió así hasta que llegó a un lugar algo empinado en donde había una cruz, y un poco más abajo, al fondo, un sepulcro. Así lo vi en mi sueño: justo al llegar a la cruz, la carga se soltó de sus hombros, y rodando fue a dar a la fosa del sepulcro, donde cayó y no la volví a ver más. Entonces Cristian, lleno de liviandad y gozo, exclamó con alegre corazón: '¡El me ha dado descanso con sus penas, y con su muerte me ha dado la vida!' Por algunos instantes se quedó como estático, al ver el gran beneficio que la Cruz le había hecho: miraba a uno y a otro lado, lleno de asombro, hasta que ya su corazón rompió en abundantes lágrimas.

Yo había llegado al final de mi búsqueda. Sí, pero el peregrinaje apenas comenzaba.

Durante día y medio, los periódicos neoyorquinos concedieron mucho espacio a la demostración. Uno de los periódicos dominicales sensacionalistas le dedicó dos páginas con fotos y epígrafes fantasiosos. Una de las reseñas se titulaba: "El Gran Armonizador afina". Otra, dando una supuesta descripción de la vida en el Prieuré, contaba cómo los alumnos se reunían en el jardín central a la medianoche para bailar una danza salvaje, y en el momento culminante, el propio Gurdjieff aparecía entre ellos gritando: "¡Bailen! ¡Bailen! ¡Bailen por la libertad!" Siempre hay periodistas que arrastrarán las ideas más nobles por el fango para proporcionar sensaciones fuertes al lector dominical.

Pero los artículos sensacionalistas no impidieron que las demostraciones siguientes se llenaran hasta el tope con gente




42

43

realmente pensante. En todas partes, entre gente que estaba "en algo", como se dice, o discutiendo de cualquier cosa, el tema de conversación era: "¿Has visto las danzas de Gurdjieff?" Algunos decían que los alumnos estaban hipnotizados, otros, que estaban intimidados porque nunca sonreían, otros se quejaban porque no podían hacer que las danzas encajaran en una categoría para poder etiquetarlas y escribir artículos sobre ellas o sobre el "sistema". Nadie tenía la satisfacción de explicar a los demás de qué se trataba. Esto molestó a parte de la intelligentsia, que se habría burlado, de no ser por la alta posición de los alumnos más antiguos de Gurdjieff. Orage tenía una reputación literaria internacional. Gordon Craig había dicho que el señor de Salzmann entendía más que nadie en el mundo occidental sobre iluminación y escenografía. De Hartmann era un músico de primer orden y el doctor Stjoernval tenía una gran reputación en Rusia como médico psiquiatra. Por otra parte, tres de las alumnas jóvenes -una inglesa, una armenia y una montenegrina-eran consideradas entre las mejores bailarinas de Europa. Como decían algunos: "Tiene que haber algo en un sistema que atraiga talentos tan variados para seguir a Gurdjieff'. Por otro lado, alguien de Londres, lector de la New Age, me dijo: "¡No es una lástima ver a un hombre con el talento y la reputación de Orage desperdiciando su vida literaria de Londres para seguir a un charlatán!" Una señora habiéndome sobre la demostración, dijo: "Entiendo que el señor Gurdjieff vive en el bosque de Fontainebleau con Katherine Mansfield y que se llaman a sí mismos 'Los Amantes del Bosque". Mi primer contacto personal con Gurdjieff tuvo lugar un día o dos después de la demostración. Yo había estado hablando con Jane Heap, quien había venido a la librería donde yo trabajaba. Ella, con Margaret Anderson, estaba editando y publicando la Little Review, que si bien no era la equivalente en los Estados Unidos de la New Age de Inglaterra, se le parecía en sus objetivos. Unos minutos después de que ella se había ido, entraron Orage y el doctor Stjoernval. De inmediato sentí que yo era un simple joven en la presencia de estos hombres adultos. Muy pronto pude hacer otra

comparación más sorprendente aún. Llegó Gurdjieff, muy impresionantemente vestido con un abrigo negro con cuello de astracán y llevando un gorro de astracán. Con un guiño en sus ojos, empezó a bromear con los otros. Entonces, dio una vuelta alrededor y lo encontré parado a mi lado. Levanté la mirada y me impresionó la expresión de sus ojos, su profundidad de entendimiento y compasión. Irradiaba un enorme poder y "ser" como jamás, en todos mis viajes, había encontrado en otro hombre, y tuve la sensación de que, comparados con él, tanto el doctor Stjoernval como Orage parecían jóvenes al lado de un adulto.



Me sentí algo incómodo y, según mi costumbre, intenté entablar conversación. Tomando un ejemplar del Tertium Organum de Ouspensky, que en vano había intentado leer, le pregunté: "¿ha leído usted esto, señor Gurdjieff?" Hizo un gesto con la mano y dijo: "Muy difícil". Pensé que quería decir que era difícil para él. Entonces le dije: "Señor Gurdjieff, si tiene usted sitio, me gustaría ir a trabajar en su Instituto". El respondió: "Sitio de sobra. Pero también necesario pensaren la vida. Muchos jóvenes en el Instituto estudian para la vida. Uno será ingeniero. El estudia para conseguir un papel. Muy necesario en la vida tener papel".

Me midió con una mirada como un joven inmerso en sueños, sueños de pensamientos, sueños de sentimientos, sueños de mujeres, un joven al cual la idea de vivir en una comunidad, relevado de toda responsabilidad, le parecía muy deseable; al menos a una parte de mí. Esta fue la única ocasión en que intenté hablar de libros con Gurdjieff.

Estaba desilusionado de que sólo uno de mis amigos, entre los intelectuales de Crotón, hubiera mostrado interés en las ideas del Instituto. La excepción era Boardman Robinson, el artista. La "izquierda" era vagamente hostil. Pero la izquierda se opone siempre a las ideas que tienen como meta cambiar el estado interior del hombre. Ellos quieren cambiar condiciones exteriores, resultados. "Cambien la forma de gobierno y todo irá bien. Lo mejor está aún por venir". La felicidad, para ellos, está en el futuro. Pero como dice Pope:




44

45

La esperanza brota eterna en el pecho del hombre El hombre nunca es, pero siempre será bendecido.

Hablo de esto porque hasta este momento había vivido entre la intelligentsia, creyendo lo que ellos creían, y estaba en camino de ser un intelectual fosilizado, identificado con ideas gastadas.

Casi todas las noches Gurdjieff se reunía con grupos. No daba conferencias de la forma corriente, sino charlas informales que consistían sobre todo en preguntas y respuestas. Una vez, durante una reunión en el apartamento de Jane Heap, me era difícil mantener mi atención sobre la charla, se me desviaba continuamente hacia una joven atractiva sentada cerca de mí, y me sobresalté cuando Gurdjieff, respondiendo a alguien, empezó a hablar sobre el sueño y la atención. Señalándome, dijo: "Este joven, por ejemplo, no tiene ninguna atención, está más de tres cuartas partes dormido". Me desperté de mis sueños y empecé a darme cuenta.

Alguien preguntó: "¿Cómo podemos adquirir atención?" El dijo (no intentaré, excepto en algunas ocasiones, reproducir su inglés chapurreado): "En general, poca gente tiene atención. Es posible dividir la atención en dos o tres partes. En este trabajo hay que intentar adquirir atención. Sólo cuando se ha adquirido atención se puede empezar a observarse a sí mismo y a conocerse a sí mismo. Hay que empezar con cosas pequeñas". "¿Con qué cosas pequeñas podemos empezar?" Gurdjieff. "Usted tiene movimientos nerviosos e inquietos que hacen pensar que es un bobo y no tiene autoridad sobre sí mismo. Lo primero es ver estos movimientos y detenerlos. Si trabaja en grupo, se le puede ayudar, e incluso su familia puede ayudarle. Entonces podrá detener estos movimientos inquietos. Haga de esto su meta y después tal vez pueda adquirir atención. Esto es un ejemplo del hacer. Todo el mundo, cuando empieza en este trabajo, desea hacer cosas grandes. Si empieza con cosas grandes, nunca hará nada. Empiece primero con cosas pequeñas. Si desea interpretar música y comienza a tocar sin tener práctica, nunca va a poder tocar verdaderas melodías, y aquellas que toque harán sufrir a la gente,

46

por lo cual lo odiarán. Ocurre igual con las cosas psicológicas. Para lograr algo real es necesaria mucha práctica y mucho trabajo. Primero empiece por hacer cosas pequeñas. Si al principio tiene como meta cosas grandes, nunca hará nada ni será nada. Y sus acciones irritarán a la gente y serán la causa de que lo odien".



A mediados de enero de 1924, durante una reunión en el Estudio O'Neil, llegué y encontré cierto número de personas ya sentadas. Era gente de dinero e interesada en el arte contemporáneo, la música y las ideas. La reunión había sido pautada para las nueve, pero eran casi las diez cuando apareció Gurdjieff. Vino desde otra habitación, vestido con un traje gris, un par de zapatillas viejas y con una gran papa asada en la mano. Todo el mundo se quedó helado y en silencio. Se sentó en el borde de la plataforma, de cara a nosotros, y empezó a comer. Parecía estar desempeñando un papel, el de un caballero benevolente y de mediana edad en una fiesta. Hizo un chiste y la atmósfera más bien tensa desapareció en una carcajada. Después de algunos comentarios, cambió su expresión y dijo: "Quizás alguien tiene pregunta".

La primera fue: "¿Podría usted explicar la Ley de Tres?"



Gurdjieffdijo: "Tome una cosa simple, el pan. Tiene harina, tiene agua. Los mezcla. Una tercera cosa es necesaria, calor, entonces tiene pan. Así en todo. Tres fuerzas, tres principios son necesarios. Entonces tiene resultado".

Otro dijo: "Parece una pregunta más bien tonta, pero ¿cuál diría usted que es la diferencia entre los hombres y las mujeres?"

Gurdjieff. "En general los hombres tienen la mente más desarrollada, las mujeres, el sentimiento más desarrollado. Los hombres son lógicos, las mujeres no son lógicas. Los hombres deben aprender a sentir más, las mujeres a pensar más. Es necesario pensar, sentir y tener la sensación de una cosa antes de que pueda llegar a ser real para uno".

"Acerca del tener la sensación, usted no sabe lo que es 'tener la sensación'. A menudo confunde el tener la sensación con el sentimiento, y el sentimiento con el tener la sensación. Tiene que

47

saber cuándo está pensando, cuándo está sintiendo y cuándo está teniendo la sensación. Los tres procesos son necesarios y hace falta mucho trabajo para entenderlo".

Pregunta: "¿Qué es el sufrimiento? No hablo de dolor físico, sino del sufrimiento que pesa sobre los sentimientos y sobre la mente. Quizás me refiero al sufrimiento emocional y mental, cuando muchas veces no tiene razón aparente".

Gurdjieff. "Hay diferentes tipos de sufrimiento. En general, todo el mundo sufre. Pero la mayor parte del sufrimiento es mecánico. Hay dos ríos en la vida. En el primer río el sufrimiento es pasivo e inconsciente. En el segundo río el sufrimiento es 'voluntario', que es muy diferente y de gran valor. Todo sufrimiento tiene causa y consecuencia. La mayor parte de su sufrimiento ahora tiene causa y consecuencia. La causa de la mayor parte de su sufrimiento ahora son sus callos o el que alguien se los pise. Para llegar al segundo río hay que dejar todo atrás".

Pregunta: "¿Puede usted decirnos qué lugar tiene el amor en su sistema?"

Gurdjieff: "El amor ordinario va con el odio. Amo esto, odio aquello. Hoy te amo, la semana que viene, o la hora siguiente, o el minuto siguiente, te odio. Aquel que realmente ama, puede ser. Aquel que puede ser, puede hacer. Aquel que puede hacer, es. Para saber del amor real hay que olvidar todo sobre el amor y buscar una dirección. Tal como somos no podemos amar. Amamos porque algo dentro de nosotros mismos se combina con las emanaciones de otro. Con esto empiezan las asociaciones agradables, quizás por emanaciones químico-físicas del centro instintivo, emocional o intelectual. También puede ser por influencias del aspecto exterior, o por sentimientos; yo te amo porque tú me amas a mí, o porque no me amas; por sugerencias de otras personas, por un sentido de superioridad, por piedad y por muchas otras razones, subjetivas y egoístas. Nos dejamos influenciar. Proyectamos nuestros sentimientos en otras personas. La ira engendra ira. Recibimos lo que damos. Todo atrae o repele.

Hay el amor del sexo, que ordinariamente se conoce como 'amor' entre hombres y mujeres; cuando esto desaparece, un hombre y una mujer ya no se 'aman' Hay amor del sentimiento, que evoca lo opuesto y hace sufrir a la gente. Más tarde hablaremos del amor consciente".



En respuesta a otra pregunta dijo: "Toda vida necesita amor. Las vacas dan más leche, las gallinas más huevos, cuando sus dueños las aman. Diferentes personas al sembrar, obtienen diferentes resultados. Un hombre fuerte puede marchitar las plantas con odio, e incluso destruir a otras personas. Empieza amando a las plantas y a los animales y entonces quizás aprenderás a amar a la gente".

"Si, pero, ¿qué es el amor?", dijo el que preguntaba. "Hablamos del amor todo el tiempo, pero cuando me lo pregunto a mí mismo sé que no sé. Quizás el desearle suerte a una persona, el desearle el bien, eso sea amarla. Pero ¿cómo puedo saber yo lo que es bueno para otras personas? Incluso para mis propios hijos. Algunas veces cuando he luchado por algo que yo había pensado que era para su bien, ha resultado no ser bueno".

Gurdjieff: "Cuando sabes que no sabes, eso ya es mucho. Ven a los grupos y más tarde hablaremos sobre esto".

Pregunta: "¿Por qué es que los hombres son atraídos tantas veces hacia mujeres que les hacen sufrir; y de la misma manera, por supuesto, las mujeres hacia hombres?"

Gurdjiejf: "Reflexiona sobre lo que dije sobre el amor del sentimiento".

Durante las reuniones, siempre experimenté un sentimiento de placer mientras escuchaba a Gurdjieff y sentía que ya estaba "en el camino" y era capaz de "hacer", y que de ahí en adelante yo sería muy diferente. Pero al día siguiente caía otra vez en los mismos hábitos. Sabía en mi esencia que lo que él decía era la verdad que yo esperaba oír desde hacía tanto tiempo. Pero por mí mismo, en mi vida, empecé a tener cierta idea de la dificultad de "hacer" cualquier cosa. Aunque "sentía" que era la verdad, yo no "comprendía".


48

49


Hablé con Orage sobre la dificultad que tenía en recordar lo que se decía en las reuniones y sobre la dificultad de hacer cualquier cosa. El me dijo: "Para ti todavía no ha llegado la hora de 'hacer'. Es necesario ponderar todo lo que dice Gurdjieff, aprender y prepararte". Le pregunté: "¿Qué es ponderar?" Respondió: "Desde un punto de vista, es pensar con la parte intelectual de cada centro, mental, emocional y motor. En el Nuevo Testamento se dice: 'María ponderaba todas estas cosas en su corazón'. Quiere decir repasarlas, sopesarlas". Cuando empecé a intentar ponderar, me di cuenta de que nunca había "ponderado". Solamente había estado dándole vueltas con parte de mis emociones. Entonces, recordando lo que Gurdjieff había dicho sobre mí, comencé a acordarme de lo que había oído sobre el sueño: "¡Despierta, tú que duermes!" dice el profeta; "ahora Cristo ha resucitado entre los muertos y de aquellos que dormían ha devenido el primer fruto", dice Pablo. Según los Sufíes, el Cristo que surgió en el cuerpo de Jesús, fue a Jerusalén montado sobre el Asno del Deseo. En el Mahabharata uno de los grandes héroes se llama el "Conquistador del Sueño". Los griegos hablaban del cuerpo como la "Tumba del Alma", y en la Iglesia ortodoxa cantan en la Pascua: "Cristo ha resucitado. El ha conquistado la muerte con la muerte y ha dado vida a aquellos que estaban en la tumba". La idea resuena en la poesía. El poeta Tudor escribe:

"Toda esta noche, estridente cantaclaro, Con su trompeta anunciando el día, Bate sus alas y canta con fuerza ¡Mortales, mortales, despertad, levantaos!"

El canto del gallo, para mí uno de los sonidos más dulces de La naturaleza, se asocia a menudo con el despertar. Dijo Prudencio: "Al cantar el gallo, Cristo surgió de las tinieblas". Y fue al cantar el gallo que Pedro se "recordó" de sí mismo.

La idea se encuentra en los cuentos de hadas. Por ejemplo, la Bella Durmiente. En cada uno de nosotros hay algo dormido



esperando ser despertado por el beso de la enseñanza real. Algunas canciones de cuna también transmiten la idea: "El Pequeño Niño Azul", que está "debajo del pajar profundamente dormido". El poeta sufí Attar, en La Conferencia de los Pájaros, habla de "el sueño que llena tu vida".

Las charlas y demostraciones empezaban a darme un sabor de lo profundamente dormido que estaba. El primer indicio de que algo ciertamente estaba empezando a impresionar mi subconsciente, a cambiar en mí, me vino en un sueño.

Desde noviembre de 1917, cuando fui herido y dado de baja de las trincheras de primera fila en el Somme, había sido disturbado por un sueño que se repetía con frecuencia. En el sueño yo estaba otra vez en el ejército, saliendo para la batalla, hacia lo que parecía una muerte segura. Muchas veces me disparaban y me despertaba al caer. Los acontecimientos siempre estaban acompañados por un sentimiento de asombro, mezclado con abatimiento, desesperanza y un arrepentimiento de haberme permitido una vez más estar metido en aquella terrible situación de la que no había escapatoria. Todos los sentimientos de miedo, desesperanza y desesperación estaban condensados en los pocos segundos previos al despertar. El sueño era tanto más real que la realidad, que tenían que pasar dos o tres minutos antes de que recobrase el sentido, con una enorme sensación de alivio. Un largo y costoso psicoanálisis no había producido ningún efecto duradero. Mientras estaba con el analista me liberaba, porque le transfería mis sufrimientos. Cuando lo dejaba, el miedo volvía. Un resultado del análisis fue el descubrimiento de que los sueños son causados tan a menudo por el miedo y la aprehensión, el dinero y el estómago, como por el sexo. El psicoanálisis ordinario es como coger un trozo de acero torcido y torcerlo para enderezarlo. Cuando se le suelta, normalmente se vuelve a retorcer. Es necesario un proceso de retemplado. El sistema de Gurdjieff, así parecía, era una técnica para retemplar.

Después de asistir durante algunas semanas a reuniones y demostraciones, volví a tener el sueño que acabo de mencionar.




50

51


Estaba yo en el ejército, lleno de depresión, desaliento y autorreproche por haberme dejado llevar otra vez a la situación intolerable de la que no parecía haber salida alguna. Marchábamos hacia la batalla como hacia el matadero. En la guerra -y en nuestro estado de vigilia-la naturaleza generalmente nos provee de topes o amortiguadores entre las emociones de miedo y la expectativa de heridas dolorosas, sufrimiento y muerte. Pero en los sueños los topes no existen, y en mis sueños sufría al darme cuenta de lo que realmente es la guerra. Entonces, en el sueño, algo empezó a cambiar y me encontré alejado del ejército. Me hallaba en un lugar elevado, estaba obscuro pero en las tinieblas podía distinguir al ejército, debajo, alejándose sin mí y un enorme sentimiento de alivio me poseía. Detrás de mí había un resplandor de luz en el que podía ver vagamente las formas de dos hombres. Me di la vuelta y vi a Gurdjieff y a Orage y oí que uno de ellos decía: "¿una vía de escape?" Entonces me desperté.

El sueño recurrente nunca llegó a dejarme por completo pero poco a poco se hacía menos molesto; y siempre había una salida; con el tiempo, sólo quedó acompañado por un vago sentimiento de inquietud. Tal vez yo no lo quería olvidar por completo; quizás quería recordar el estado de sueño en el que estaba cuando me ofrecí en sacrificio a Moloch, Kali, Shiva el Destructor, Marte o cualquiera de los nombres que dan los hombres a la fuerza de destrucción.



Hubo nuevas demostraciones de Movimientos y danzas en el Neighborhood Playhouse, la Iglesia de Saint-Mark's-in-the-Bowery y en Carnegie Hall. En el Neighborhood Playhouse se leyó lo que recibió luego el título de "Conclusiones del Autor" en los Relatos de Belcebú, donde se habla acerca del "Río de la Vida". Y fue allí, al final de una de las demostraciones, cuando los alumnos estaban saliendo del escenario, que Gurdjieff llamó a una de las jóvenes, una bailarina bella y distinguida, y con una voz que la mayoría pudo oír la regañó diciendo: "Usted estropea mi trabajo. Baila para usted misma, no para mí". Cuando ella empezó a defenderse, él hizo un gesto con la mano y se marchó. Me impactó mucho, pero de repente me di cuenta de la conexión entre el sistema de Gurdjieff

y la ¡dea cristiana de hacer todo por la gloria de Dios, la idea de trabajar para el ser interior de uno mismo y para la gloria de Dios.



En febrero acompañé a Orage a Boston, donde él debía realizar los preparativos para una demostración y la posible formación de un grupo. Esperaba serle útil, porque conocía gente importante en Boston y Cambridge, Massachussets. En 1919 cuando me encontraba en Cambridge tuve la idea de licenciarme en literatura inglesa y psicología, pero como sufría de desilusión y desasosiego por la guerra, me fue difícil estudiar. Sentado un día en la Biblioteca Widener, se me ocurrió la idea que me tomaría tres años dominar una escuela de la psicología; y había varias escuelas, cada una especializada sólo en un aspecto de la psiquis del hombre. Necesitaría años para conocer todas las escuelas reconocidas y así obtener una idea completa del hombre. ¿Conocería entonces mucho más sobre mí mismo y sobre los otros hombres? Algo parecía decirme que no, al igual que con el estudio académico de la literatura. La cultura como fin en sí misma ya no me interesaba. Abandoné la idea de estudiar en Harvard y seguí mi peregrinaje alrededor del mundo. Sin embargo, había hecho amistad con Charles Townsend Copeland, amistad que se renovó en mi segunda visita a los Estados Unidos. Era profesor y figura pública, pero al mismo tiempo un ser lleno de humanidad. Le dije a Orage que pensaba que él podría sernos muy útil. "Lo dudo", dijo él, "solamente he conocido un profesor interesado en ideas reales, el profesor francés Denis Saurat. Es más probable que hasta los hombres de negocios estén más interesados que los profesores, los académicos o los escritores".

Ninguna de las "personas importantes" con las que hablé, demostró el más mínimo interés en Gurdjieff, al cual consideraban uno más entre los filósofos excéntricos de Europa.



Mi estadía en Boston con Orage me dio oportunidad de hablar con él y de llegar a conocerlo. En respuesta a una pregunta mía, respecto al propósito de la visita de Gurdjieff a Norteamérica, me dijo: "Las demostraciones, las reuniones y las charlas son como una red echada al mar. De los cientos de personas que ven y oyen,


52

53


sólo unas pocas, en estado de insatisfacción consigo mismas y con la vida, sentirán que nosotros tenemos algo que ellos buscan. Esto no quiere decir necesariamente que estas pocas personas sean 'infelices'. Puede ser que estén llevando una vida activa, sean ricos y de buena posición, pero sentirán que hay algo más que el círculo de la existencia ordinaria. En otras palabras, hay ciertas personas que poseen un centro magnético, o el germen de uno. Estas son las personas que tienen la posibilidad de trabajar sobre sí mismas. El resto de la humanidad, al no sentir la necesidad, no hará nada. Estamos, de hecho, ofreciendo a la gente una oportunidad de tener un propósito en la vida, de utilizar su sufrimiento —las insatisfacciones que sienten- para su propio bien. ¿Cuántos la aprovecharán? Ya veremos".

"¿Estaba usted en un estado de insatisfacción consigo mismo y con la vida cuando conoció a Gurdjieff?'", le pregunté.

"Claro que lo estaba. Ya empezaba a desilusionarme con la vida puramente literaria y cultural cuando conocí a Ouspensky, que vino a verme antes de 1914. Se me hacía más y más difícil forzarme a mí mismo a escribir las notas de la semana en la New Age. Había sido un profundo desengaño para mí, darme cuenta que mi vida intelectual, con la que estaba asociado todo lo más alto y mejor de la cultura occidental, no me llevaba a ninguna parte. Como solía decirse: 'Yo no había encontrado a Dios".

"Entonces, ¿conoció a Ouspensky antes de que él conociera a Gurdjieff?"



"Sí. Yo tenía correspondencia con Ouspensky cuando él era periodista en Rusia, y vino a verme cuando regresaba a Rusia de Oriente, en 1914. Cuando estalló allí la revolución, lo puse en contacto con el señor F. S. Pinder, que era el representante del gobierno británico en Ekaterimburgo. Ouspensky estaba desubicado y Pinder le dio trabajo en su equipo. El gobierno no pagaba su salario y creo que Pinder le pagó de su propio bolsillo. Cuando Ouspensky llegó por segunda vez a Inglaterra, vino a verme. Yo me puse en contacto con algunos escritores, médicos, psicólogos y otros y

reunimos en el estudio de Lady Rothermere en St. John's Wood. Ouspensky había encontrado lo que yo buscaba. Pero después de la primera visita de Gurdjieff al grupo de Ouspensky, supe que Gurdjieff era el maestro".

"Con el tiempo, vendí la New Age, abandoné mi vida literaria y a loa grupos de Ouspensky y me fui a Fontainebleau. Mis primeras semanas en el Prieuré fueron semanas de auténtico sufrimiento. Me ordenaron cavar y como no había hecho ningún ejercicio desde hacía años, sufría tanto físicamente que al volver a mi habitación, una especie de celda, literalmente lloraba de fatiga. Nadie, ni siquiera Gurdjieff, se me acercaba. Me preguntaba: '¿para esto he abandonado yo toda mi vida anterior? Por lo menos entonces tenía algo. Ahora, ¿qué tengo?' Cuando estaba verdaderamente hundido en la desesperación, sintiendo que no podría seguir adelante, me comprometí a hacer un esfuerzo especial y justamente entonces algo cambió en mí. Pronto empecé a disfrutar del trabajo duro y después de una semana Gurdjieff se me acercó y me dijo: 'Ahora, Orage, pienso que ha cavado suficiente. ¡Vámonos a tomar un café! Desde aquel momento empezaron a cambiar las cosas. Esta fue mi primera iniciación. Lo anterior había quedado atrás".

Así que Orage, mediante su revista, New Age, había sido el centro de lo mejor en todas las ramas del pensamiento contemporáneo de aquel período; para esa revista, hombres como Chesterton, Belloc, Shaw, Wells y Arnold Bennett con gusto escribían sin cobrar, y de él T. S. Eliot había dicho que era el mejor crítico literario de su tiempo.

Me enteré por Orage de que Gurdjieff, durante su última visita a Ouspensky en Londres, había llevado consigo a F. S. Pinder como intérprete. Ouspensky no estaba de acuerdo con algunas de las interpretaciones de Pinder, pero Gurdjieff insistió. El pensaba que Ouspensky era demasiado intelectual, con demasiada teoría y poco trabajo práctico. Con el tiempo sólo Orage, Pinder y otros pocos de los alumnos ingleses se quedaron en el Prieuré; los demás volvieron a Londres. Entre los alumnos de Ouspensky había un tal J. G. Bennett, que permaneció allí por unos pocos


54

55

días y no volvería a encontrar a Gurdjieff hasta muy poco antes de su muerte en 1949. El Señor Rowland Kenney, quien había sido editor del Daily Herald durante su primer año en 1912, y su esposa, también estuvieron en el Prieuré por algún tiempo.

Orage dijo que estaba agradecido a Ouspensky por haber sido el medio de su encuentro con Gurdjieff, porque "fue sólo entonces cuando empecé a distinguir entre conocimiento y comprensión". Añadió Orage: "Para mí, Ouspensky representaba el conocimiento, un gran conocimiento; Gurdfjieff la comprensión, aunque, por supuesto, Gurdjieff tenía también todo el conocimiento".

F. S. Pinder, quien tampoco dudó en considerar a Gurdjieff como el maestro, era ingeniero civil. Después de haber conocido a Ouspensky en Ekaterimburgo, fue encarcelado por los bolcheviques y sentenciado a muerte. Durante su prisión perfeccionó su conocimiento del ruso. Al final lo liberaron y después de la guerra le fue otorgada la Orden del Imperio Británico. Para mí es interesante, por cierto, que los tres, Orage, Pinder y Kenney, hombres notables en el verdadero sentido de la palabra, hombres de entendimiento, recibieron como yo, su "falta de educación", como ellos mismos la llamaban, en la escuela primaria.

Es una gran bendición cuando alguien puede contar con la amistad de hombres mayores y en algunos aspectos más sabios que uno mismo. Una amistad basada sobre algo esencial y sobre una meta común y fundamental. La amistad y el amor de las mujeres pueden correr paralelos a ella, pero nunca sustituirla. Me siento afortunado de haber tenido estos tres amigos: "como el hierro afila al hierro..."

En otra conversación con Orage en Boston, empecé diciendo le: "¿Piensa iniciar grupos esotéricos en Nueva York? Si es cierto, me gustaría ser alumno".

"No", me respondió; "esotéricos no, ni siquiera mesotéricos. Estos están muy lejos de nosotros. Si podemos empezar un grupo exterior, exotérico, ya es bastante".

"Pero, ¿no es el Prieuré una escuela esotérica?"

"Sí lo es. Probablemente la única en el mundo occidental de hoy.



Pero un hombre puede vivir en el Prieuré y no darse cuenta de esto. Obtienes del Prieuré justamente lo que das en trabajo sobre ti mismo, es decir, de acuerdo con el auténtico esfuerzo. Hay gente viviendo ahora allí para quien el lugar no es más que una maison de santé".

"Me parece", dije, "que usted y yo hemos empezado por extremos opuestos. Yo he hecho casi todo tipo de trabajo físico y me he ganado la vida en muchos tipos de empleo. He viajado o vivido en veinte países distintos; sin embargo, nunca he utilizado mi mente. Como una oveja se queda atontada ante sus esquiladores, así me quedo yo delante de los intelectuales: inarticulado. Para mí el trabajo físico o los negocios son fáciles, pero utilizar mi mente me es difícil. No puedo razonar las cosas, sólo las siento".

El respondió: "Bueno, creo poder decir que sé más de las ideas intelectuales de la actualidad que la mayoría de los hombres, pero cuando empecé a trabajar con Gurdjieff, pronto me di cuenta de que no comprendía nada. Tuve que empezar de nuevo. Se puede decir que en este sistema todos empezamos desde cero. A la vez, mi formación como editor puede ser muy útil en este trabajo". Y añadió: "Tú piensas con tus sentimientos, ¿verdad? Tienes que aprender a pensar con tu intelecto. Una de las metas de este trabajo es el hacer posible que un hombre tenga la sensación, sienta y piense simultáneamente. Todos somos anormales en el hecho de que uno o más de nuestros centros no está desarrollado. Por esto Gurdjieff llama a su Escuela: 'Instituto para el Desarrollo Armónico del Hombre".

"¿Es verdad que todos somos anormales?" Pregunté. "Toma a Bernard Shaw por ejemplo. He estado con él varias veces. Se podría pensar que es normal".



"He conocido bien a los Shaw por muchos años", dijo Orage. "Estuve con ellos el día antes de su boda. Shaw siente con su intelecto y le falta lo que se llama 'comprensión emocional'. En una ocasión Shaw y yo estábamos cenando con una amiga y la conversación giró sobre la emoción y el intelecto. Ella le dijo: 'Pero tú sabes, Shaw, tú careces de comprensión emocional'. '¿Qué quieres decir?' Respondió. 'Por


56

57

supuesto que tengo comprensión emocional'.' ¡No, no!' Dijo ella, 'Orage la tiene, pero tú no'. Shaw se molestó porque no podía ver que esto era cierto. Más tarde, cuando se fue, ella dijo: 'Pobrecito Shaw, estaba un poco dolido. Su problema es que se le subieron los humos".

"Estoy desilusionado", dije, "de que ninguno de mis amigos de Cambridge o de Boston estén interesados en las ideas de Gurdjieff ni en la demostración de las danzas. Cuando estaba en Harvard en 1919, me parecía que la vida de la gente culta en Cambridge era quizá la mejor que se podía encontrar, comparable a la vida cultural de Inglaterra del siglo XVIII, antes del obscurantismo de los siglos XIX y XX".

"Estoy de acuerdo", dijo Orage, "pero según Gurdjieff el desarrollo interior del individuo no depende de la cultura, a pesar de que la cultura pueda servir de base. Por el contrario, la cultura depende del individuo desarrollado, o más bien, de un grupo de hombres trabajando juntos. El brote y el florecimiento de la cultura que ocurre de tiempo en tiempo en la historia, sin ninguna razón aparente, la construcción de las Catedrales Góticas, el Renacimiento, el teatro de Shakespeare, son ejemplos del resultado de un grupo de hombres trabajando conscientemente. Algo más; no se podrá convencer a nadie de la validez del sistema de Gurdjieff mediante argumentos intelectuales. Y nosotros no deseamos convencer a nadie ni convertir a nadie. Les ofrecemos un medio de ayuda a aquellos que sienten la necesidad. Aquellos que están sanos, tú sabes, no tienen la necesidad de un médico. Gurdjieff dice que el Prieuré es un taller de reparación para automóviles averiados".



Regresé a Nueva York deseando tomar parte activa en las danzas y los grupos, pero algo me frenaba. Había, como se dice, una lucha entre dos partes mías. Una parte decía: "Haz un esfuerzo. Hazlo". La otra decía: "Espera, no sabes en lo que te puedes estar metiendo". Realmente era una mezcla de miedo, timidez e inercia lo que me retenía. Miedo a tener que renunciar a cosas que apreciaba, algunas cosas vagas a las que me aferraba. Entonces, en vez de tomar parte activa en las clases de Movimientos, simplemente miraba. Siendo como yo era, no podía hacer otra cosa. "Una máquina sólo puede actuar como

una máquina". Sobre todo tenía miedo de que me impidiesen realizar mi valioso capricho: abrir una librería en Nueva York.

Caprichos, deseos, surgen comúnmente por causas desconocidas para nosotros, algunos legítimos, otros no. Los ilegítimos, aquellos que son dañinos, deben ser reprimidos; y los no dañinos deben ser satisfechos, o puede que no nos dejen en paz.

"Satisface tus caprichos no dañinos, pero no los cultives", dijo Orage. "En este trabajo no se te pide renunciar a nada. Los objetos y las asociaciones caerán por sí mismos cuando ya no estés identificado con ellos. De cualquier manera, hay que hacer algo para ganarse la vida. ¿Por qué no una librería?" "También quiero ir al Prieuré", dije. "Bueno, ¿por qué no haces las dos cosas? Pasas el verano en el Instituto y luego vuelves para empezar tu negocio. Pero dime, ¿por qué quieres ser un librero?" "Porque me gustan los libros".

"Hacerse librero porque te gustan los libros es, en mi opinión, algo así como hacerse carnicero porque te gustan los animales".

Había otro problema. En Rusia había conocido a una joven norteamericana. Nos habíamos separado, siguiendo nuestros respectivos caminos, y volvimos a encontrarnos en Nueva York. Teníamos mucho en común y nos comprometimos, pero parecía que nuestros intereses comunes se estaban debilitando. Ella estaba resentida por mi interés en el sistema de Gurdjieff, y después de la primera demostración se negó a continuar yendo a las reuniones. Se quejaba de que Gurdjieff estaba en contra de la Revolución Rusa y que estaba perdiendo mi interés en las cosas por las que habíamos trabajado juntos: "la reforma social y el bien de los demás". Cuando le conté que estaba planeando ir al Prieuré y le pedí que viniese, ella dijo: "No, tendrás que escoger entre Gurdjieff y yo". Se lo conté a Orage, quien dijo: "Conocí a un hombre en Londres en una situación similar. Estaba enamorado de una mujer. Con el tiempo surgió algo que él deseaba hacer. Esto significaba mucho para él. Cuando se lo contó, ella empezó a poner objeciones. Mientras más lo discutían más insistía ella en que no lo hiciese, incluso con lágrimas




58

59


en los ojos. Entonces él no pudo resistir más; y en el momento en que le contó que había renunciado a sus planes, ella lo despreció por su debilidad. Con el tiempo sus relaciones terminaron. Nunca se perdonó a sí mismo, y tuvo que hacer grandes esfuerzos para realizar sus planes originales, aunque ahora modificados". Esto me impresionó profundamente. Porque, aunque Orage no lo sabía, podía haber estado relatando un suceso de mi propia vida algunos años atrás. Tampoco yo me había perdonado a mí mismo y de no ser por la intervención de Orage, podía haber repetido ahora la misma equivocación. "Tienes que recordar", continuó Orage, "que la mujer norteamericana, más que ninguna otra, está malcriada. Está claro, toda mujer quiere las cosas a su manera, pero una de las tragedias de la vida norteamericana es que las mujeres han llegado a lograrlo hasta el punto de dominar a los hombres. La fuerza pasiva ha llegado a ser la activa. Una de las consecuencias es el enorme número de divorcios que hay aquí, comparado con Europa. Gurdjieff echa la culpa a los hombres del deterioro del status de las mujeres en los Estados Unidos. Lo extraño es que los norteamericanos lo consideran como señal de 'progreso".

"Hasta las campesinas de Europa Central entienden

instintivamente el arte del amor mejor que muchas sofisticadas

mujeres norteamericanas, o incluso las inglesas. Las mujeres no

logran desarrollarse interiormente porque sus hombres se quedan

como niños. Las mujeres desean ser dominadas de la manera



correcta. Pero hace falta un hombre para dominar a una mujer. Los

hombres europeos han tenido miles de años para volverse

relativamente adultos, mientras los norteamericanos en lugar de

seguir adelante a partir del punto al que habían llegado los europeos,

han vuelto a la niñez, o por lo menos, a la adolescencia. Pero mientras

que ésta es una de sus grandes desventajas, es también una de sus

grandes posibilidades. Es posible hacer algo con los niños. Gurdjieff

dice que los norteamericanos tienen más posibilidades para el bien

que cualquier otra nación, pero que están a merced de ideales

erróneos, traídos de Europa y deformados con el tiempo; han llegado



al poder y al dinero tan fácilmente que su civilización puede decaer y podrirse mucho antes de madurar. En una civilización auténtica una mujer comprende su función y no tiene otro deseo que el de ser una mujer".

Le conté a mi joven amante que había escogido ir a Fontainebleau.

Durante el invierno me encontré con frecuencia con nuevas experiencias, como la entrevista con una mujer "sabia". Oí hablar de ella a un amigo, y por sugerencia suya le envié mi nombre y apellido, fecha de nacimiento y dinero. Después de varios días, recibí cuatro hojas de papel de apretada escritura sobre mis características esenciales y posibilidades, buenas y malas, e incluso un esbozo de los tipos de circunstancias con los que probablemente me encontraría. Algunas de las cosas que escribió sobre mí eran extraordinarias, posibilidades de bien y de mal que incluso yo nunca había sospechado. También destacó las características de personas que aún no había encontrado, pero que más tarde llegaron a ser parte de mi vida.

Ella vivía en un pueblito en el norte del estado de Nueva York y fui a verla. Era una mujercita tranquila y simpática, del tipo de "sabia" que había conocido en aldeas de Rusia; porque en la vieja Rusia cada aldea tenía su sabia, y ellas estaban dotadas hasta un límite fuera de lo normal, de la sabiduría subconsciente de la raza. Los campesinos iban a pedir consejo y a hablarle sobre sus problemas. Ella no era una médium en el sentido espiritista corriente. Le pregunté cómo sabía tanto de mí, alguien a quien ella nunca había visto ni oído. Me dijo: "No sé. Tomo tu carta en mis manos, hago algunos cálculos, entonces me siento enfrente de la máquina de escribir, poniéndome en un cierto estado, y todo me viene así. Al principio le contaba a la gente lo que pensaba que le iba a ocurrir, pero esto depende de tantas cosas, y muchas veces me equivocaba, entonces lo dejé de hacer. Ahora sólo hago el carácter, y siento que puedo ayudar a la gente diciéndole sus posibilidades, buenas y malas". Ella podía saber cosas sobre una persona por su escritura, sólo cuando estaba a solas, no hablando sino utilizando el don llamado

61


mejor dicho, mal llamado), por los espiritistas, psicometría. Es como si la película de nuestra vida fuese hecha al nacer y nos fuese entregada; y como si ciertas personas, en ciertos estados, fueran capaces de ver partes por adelantado. Si nos cuentan acerca de nuestro "futuro", ponemos en ello nuestra interpretación subjetiva y malgastamos energía esperando el bien anticipado y temiendo el mal anticipado.

Nos hicimos amigos y la llevé a ver una de las demostraciones. Ella dijo: "Esto es lo real. El señor Gurdjieff es un hombre que comprende el significado de la religión verdadera. Es un hombre que ha visto a Dios".

No es suficiente decir: "Conócete a ti mismo", y es siempre un choque que le hablen a uno de su lado obscuro, porque no deseamos verlo.

"El sistema de Gurdjieff proporciona una técnica", dijo Orage. "Se te puede decir cuáles son tus fallas durante años, pero a no ser que tú mismo hagas el esfuerzo de la manera correcta, seguirás siendo el mismo. Su sistema tiene un método que no se enseña en libros, por el cual puedes aprender poco a poco cómo hacer este esfuerzo de conocerte a ti mismo, pero debes estar preparado para trabajar durante mucho tiempo, quizás por años, y habrá largos períodos cuando parece que nada ocurre y que nada cambia".

Gurdjieff llevó a sus alumnos primero a Boston y luego a Chicago, para las demostraciones y charlas. Las consecuencias de todo este esfuerzo fueron pocas. Las semillas cayeron en tierra baldía. A su vuelta a Nueva York, dieron una última demostración en el Carnegie Hall. Hubo problemas con el Sindicato de Músicos acerca de la orquesta. El Sindicato insistía en que se emplearan músicos adicionales, incluyendo a un pianista. Entonces Gurdjieff los despidió a todos y el señor de Hartmann tocó la música solo en un gran piano de conciertos. Esta última demostración fue la única en Nueva York para la que se vendieron entradas. Como algunos espectadores estaban sentados en los asientos más baratos de atrás y algunos de los más costosos estaban vacíos, Gurdjieff invitó a la

gente de los asientos baratos a acercarse y sentarse en los más caros, y así lo hicieron. El programa fue muy largo, duró casi cuatro horas; sin embargo, pocas personas se marcharon antes del final. ¡Sobra decir que no se quedaron por cortesía! Se ejecutaron todas las danzas y Movimientos y también los trucos y semi-trucos. Se leyeron todas las explicaciones, aparte de la charla que se dio en el Neighborhood Playhouse y que fue añadida más tarde a los Relatos de Belcebú.



Recuerdo esta noche en particular por algo que luego me asombró. Estaba conmigo una joven adinerada que había venido más con la esperanza de ver a Orage que la demostración. Después de la actuación ella sugirió pedirle a Gurdjieff que viniera a tomar un café con nosotros. Sorprendentemente él aceptó. Dejando a toda la gente importante en el Carnegie Hall, nos llevó al café Child's en Columbus Circle, al otro lado de la calle. Me sorprendió la forma como él cruzaba la calle entre el tráfico, no de la manera nerviosa y tensa como lo hace la mayoría de la gente, sino como si estuviese sintiendo con toda su presencia, completamente atento a lo que estaba haciendo, como un elefante sabio que yo había visto abriéndose camino a través de una zona difícil en un bosque de Burma.

Mientras tomábamos café, Gurdjieff habló de las dificultades que encontraba en adquirir dinero para su trabajo. "La gente pagará cualquier cosa por trivialidades", dijo, "pero por algo que realmente necesita, incluso en la vida ordinaria, no pagará". Le hice algunas preguntas, sólo porque pensé que debía decir algo, y él respondió de manera que "viendo yo no veía y oyendo yo no entendía". Además, condicionado como estaba por mi formación religiosa de creer que "la salvación era gratuita para todos", surgió en mí un sentimiento de que la enseñanza de Gurdjieff debería ser impartida a cambio de nada y que un hombre como él no debería tener dificultad alguna en conseguir todo el dinero que necesitase. Entonces, aunque le hubiera podido dar unos cuantos cientos de dólares que le hubieran sido útiles en aquel momento, me contuve. Y esto fue para mí una de las




62

63


muchas cosas que más tarde llegaron a ser "un factor de recuerdo", como él lo llamaba, para el remordimiento de conciencia.

Gurdjieff le había dado a Orage una gran tarea, la de recolectar el dinero suficiente para su estadía en los Estados Unidos. A Orage no le importaba ser pobre, pero su familia había sufrido mucho de la pobreza cuando él era niño y la odiaba. De la misma manera odiaba tener que bregar para ganar dinero, igualmente le desagradaba tener que pedir dinero para cualquier propósito, aunque no fuese el suyo. Gurdjieff había llegado a Nueva York con cuarenta personas y sin dinero. A la vez insistió en que las primeras demostraciones deberían ser gratuitas. Entonces Orage tuvo que usar sus recursos hasta el límite, su encanto, su persuasión, su fama como editor. Sin embargo, los norteamericanos son gente de mano abierta y realmente les gusta dar para algo que los toca, y eso sin ninguna expectativa de recompensa material, ni siquiera de la publicidad tan apreciada por ellos. El dinero empezó a fluir.

Orage dijo: "Según Gurdjieff, somos ingenuos acerca del dinero; como individuos y como naciones estamos hipnotizados por ideas sobre el dinero, ideas que han existido durante siglos. Miles de personas están siendo forzadas a la bancarrota y cientos de miles son despedidas de su trabajo en Inglaterra ahora (1924) porque el dictador de las finanzas Montagu Norman dice que el sistema monetario no debe cambiarse. Cada época tiene sus supersticiones, en cada época hombres y mujeres son sacrificados a dioses falsos, a ideales falsos".

"Gurdjieff dice que la actitud ante las finanzas forma parte del estado de ensueño en el que vivimos. Si los hombres pudieran despertar, muy pronto esto cambiaría. La actitud de Gurdjieff hacia el dinero es diferente a la de cualquier persona que he conocido. Necesita dinero para su meta. No se puede hacer nada importante sin dinero. Por lo menos uno de los viajes de predicación de Jesucristo fue financiado por mujeres adineradas. Puede parecer que Gurdjieff está malgastando el dinero, pero él lo calcula y lo utiliza para ciertos fines no personales. Hace pocos días un hombre le dio un cheque



de cien dólares para su "gran trabajo", insinuando con sus modales que le estaba haciendo un gran favor. Gurdjieff se lo agradeció muchísimo y le invitó a cenar en un restaurante al día siguiente. Eramos diez para la cena. Cuando el camarero trajo la cuenta, Gurdjieff discutió, diciéndole que había olvidado anotar algo, y el camarero se la llevó. Cuando volvió, Gurdjieff la miró, pagó, dio al camarero una buena propina y puso la cuenta sobre la mesa para que el donante la pudiese ver. Yo estaba sentado a su lado. Eran exactamente cien dólares".

Alguien preguntó: "¿Qué lugar ocupa el libre albedrío en su sistema?"



Gurdjieff respondió: "El hombre ordinario no tiene voluntad, no hace nada por sí mismo. Lo que es considerado como voluntad, es meramente un deseo fuerte. Un hombre fuerte tiene deseos fuertes, un hombre débil, deseos débiles. Un hombre es llevado en una dirección u otra por lo que desea, por lo que quiere. No tiene un auténtico deseo sino muchos deseos. Un hombre puede tener muchos deseos pero puede ser que uno predomine y él dedica su vida al logro de este deseo, sacrificándolo todo; y la gente dice que tiene una voluntad fuerte. Sólo un hombre que tiene un 'Yo', puede tener voluntad. Cuando un hombre tiene un 'Yo' puede ser amo de sí mismo, entonces tiene una voluntad que es libre, no un capricho o deseo, sujeto a todo a su alrededor, que puede cambiar con la comida, la gente, el clima y el sexo. La voluntad auténtica viene con el deseo consciente, al hacer cosas voluntariamente. Pero tiene que trabajar durante años, durante siglos quizás. Tenemos un Amo dentro de nosotros, pero este Amo está dormido. Tiene que despertarse y controlar todos estos pequeños amos en nosotros. Muchas veces lo que se llama voluntad es una relación entre estar dispuesto y no estar dispuesto. Por ejemplo, la mente quiere algo, los sentimientos no lo quieren. Si la mente en este caso es más fuerte que los sentimientos, el hombre obedece a su mente. Si los dos están más o menos igualados, el resultado es conflicto, duda y vacilación. Esto es lo que se llama el libre albedrío en el hombre ordinario. Unas


64

65


veces está dominado por la mente, otras veces por los sentimientos, otras por el cuerpo y más a menudo por el centro sexual".

Después de la reunión, alguien preguntó a Orage: "¿Proporciona el sistema alguna técnica para obtener el libre albedrío, y hay, por escrito, alguna proposición o descripción clara del sistema?".

Respondió Orage: "Hay dos partes en esta pregunta: Primero, existe una técnica y un método definido para el trabajo práctico sobre uno mismo. También hay un lado teórico, como aquel enseñado por Ouspensky en Londres. En el Prieuré ambos son enseñados, pero para los principiantes el trabajo es sobre todo práctico. Gurdjieff dice que ambos métodos, el práctico y el teórico, se enseñan poco a poco; son dados en fragmentos que tienen que ser ensamblados y pegados. 'Pero usted tiene que hacer el pegamento', dice él; 'sin el pegamento, nada pegará'. La voluntad y su adquisición es un gran misterio. Nadie ha vistojamás la voluntad, pero podemos ver su manifestación en aquellos que la tienen. Gurdjieff, por ejemplo, tiene una voluntad tremenda. Es el poder de hacer".

Otro preguntó: "¿Cómo pondría usted en palabras la técnica mediante la cual se puede adquirir la voluntad?"



"En primer lugar", dijo Orage, "tiene usted que saber que se puede adquirir una voluntad equivocada. Por ejemplo, un hombre desea tener poder sobre los otros para sus propios fines materiales. Después de cierto tiempo, algo en él se cristaliza, pero es una cristalización equivocada. El método se puede resumir en la siguiente frase: sufrimiento voluntario y esfuerzo con