Francisco mª



Descargar 1.77 Mb.
Página1/40
Fecha de conversión02.05.2018
Tamaño1.77 Mb.
Vistas517
Descargas0
  1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   40

FRANCISCO Mª

DE LA CRUZ

JORDÁN

Base - 8

JUAN BAUTISTA JORDÁN

"CRECIMIENTO Y MADUREZ"

1848‑1878

Libro I

Timotheus Rob. Edwein



Prólogo

A Juan Bautista Jordán se le conoce en la historia de la Iglesia reciente con el nombre de Francisco Mª de la Cruz como Fundador de dos congregaciones religiosas sal­vatorianas. En las páginas que siguen vamos a exponer en una visión histórica la parte de su vida. Son los años desde su nacimiento hasta su ordenación sacerdotal. (1848‑1878).

La estirpe y la familia de Jordán han sido hasta aho­ra tratadas con poco rigor histórico. La única fuente en este asunto han sido los recuerdos aportados por con­temporáneos del P. Jordán, y estos eran a veces poco e­xactos. Por eso se ha vuelto a consultar con precisión los documentos todavía existentes y se ha dado mayor importancia a la historia de la estirpe y la familia del Siervo de Dios. El resultado ha sido una visión mucho más nítida de la vida pobre, llena de necesidad que te­nían que soportar muchas familias cristianas de aquel tiempo con mucho valor y fe. Esto sirve a la vez de in­troducción a la propia vida del P. Jordán.

Para exponer la historia política y eclesiástica del entonces gran ducado de Baden hemos recurrido a los resultados más fiables de la investigación de recono­cidos historiadores en este espacio cultural. Queremos mencionar aquí con agradecimiento a los profesores Wolfgang Müller, Hubert Jedin, Julius Dorneich y Vik­tor Conzemius como representantes de todo el conjunto. Hemos preferido omitir la referencia a las fuentes, ya que estos estudios especializados los conoce cual­quier experto.

La biografía del siervo de Dios está dividida en dos partes. El "libro primero" ofrece propiamente lo que es su biografía en una forma condensada. El "li­bro segundo" amplía y profundiza acontecimientos aisla­dos o también ofrece un marco histórico más amplio, necesario para una mejor comprensión. Se dirige por ­tanto aquellos que "quieren saber más y mejor". Más adelante saldrán a la luz otros documentos históricos y otros estudios parciales y demás sobre la época.

Ahora presentamos por tanto la primera parte de la vida del siervo de Dios del libro primero y segundo. Aquí hay una correspondencia no solo entre los capítu­los de ambos "libros", sino también entre las palabras históricas claves. Estas últimas están escritas a dos espacios y llevan al margen de página un número que indica la página donde comienzan en el libro 2 los tratados históricos o las ampliaciones correspondientes al tema de dichas palabras. (En esta traducción se escriben con LETRAS MAYUSCULAS).

Me siento en el grato deber de dar las gracias a mi amigo Rudolf Ehrensperger y a su mujer. En un trabajo esmerado y laborioso de búsqueda han "revuelto" los archivos de la región. Se merece también un especial agradecimiento la abnegada secretaria salvatoriana Sor Lioba Rieth.

Debo agradecer también a los responsables de los archivos locales que han prestado gustosamente los docu­mentos existentes, sobre todo de los archivos de Gurt­weil (Parroquia y Ayuntamiento) Bühl (Parroquia), Waldshut (Parroquia‑Ayuntamiento‑Distrito), Rudolfsell (Ciudad), Constanza (Parroquia, Instituto, Ciudad) St. Peter i. Schw. y otros.

Roma, 8 de diciembre de 1979

P. Timotheus Rob. Edwein, SDS

PUEBLO Y ESTIRPE

Juan Bautista JORDÁN nació el 16 de junio de 1848 en GURTWEIL en el entonces gran ducado de Baden y pasó su infancia en este discreto y sencillo pueblo.

Gurtweil era en tiempos del joven Bautista Jordán un pueblecito de ensueño con solamente 460 habitantes. Se sitúa un poco apartado de la carretera de Waldshut Tiengen, protegido en su rellano de un valle que se abre hacia el sudeste; el núcleo del pueblo se encuen­tra sobre una plataforma de cascajo de origen glaciar. Los habitantes se querían prevenir así de las fuertes inundaciones del arroyo salvaje. Este arroyo deja la selva negra al este del pueblo, habiendo excavado un profundo barranco en los estratos de granito y gneis, para abrirse en un amplio valle al sudeste de Gurtweil en una distancia de 3 Km. finalmente desemboca, junto con el Wutach que procede del este de la selva negra en el Rin. Al norte del pueblo hay una fuerte pendien­te hacia la selva negra. En el oeste y sudoeste coli­nas de bosques dividen el pueblo de la capital de co­marca Waldshut. En el este queda más cerca Tiengen a lo que se llega fácilmente por el puente del barranco a la salida del pueblo.

Gurtweil surgió como una colonia de la corte franca. La primera mención escrita de "Gurtweil" se encuentra en el documento del monasterio de Rheinau del año 873. Gurtweil estaba orientado no tanto hacia arriba, hacia la selva negra, cuanto hacia abajo, hacia el alto Rin.

Geográficamente Gurtweil se sitúa en el límite en­tre Klettgau al este, que hoy abarca todavía territorio alemán y suizo y Albgau, anteriormente Gau al­pino entre el río Wutach al este, el alto Rin al sur y el río Wehra al oeste.

Dominan el panorama de Gurtweil la iglesia y el monasterio‑castillo.

En la edad media pertenecía Gurtweil a la parroquia Thiengen. Solo a partir de 1612 fue parroquia inde­pendiente. Hasta la fundación de la Archidiócesis de Friburgo que vino unida a la nueva ordenación política de tiempos post‑napoleónicos en el sudoeste de Alemania, perteneció Gurtweil a la diócesis de Constanza.



Juan Bautista Jordán era el 2 de los tres hijos que tuvo el matrimonio Lorenzo Jordán y Notburga Peter que se casaron en el año de la revolución 1848.

La ESTIRPE de Jordán llegó a Gurtweil a mediados del siglo 18. JOSÉ JORDÁN de Schwiel se casó con María Schlosser en Gurtweil. El matrimonio tuvo muchos hijos, pero 5 de los 8 murieron ya en la infancia o en la adolescencia. Este se casó con María Müller de la que tuvo 5 hijos. Pero solamente uno, Franz, alcanzó la edad adulta y pudo continuar la línea de Jordán. Se casó en 2 matrimonio con Anastasia Klemm. Este matrimonio tuvo el fruto de 2 hijos y 3 hijas de las cuales ninguno sucumbió, con tan alta cota de mortalidad infantil de aquel tiempo. Todos alcanzaron una edad avanzada. Los dos hijos, Lorenz y Anton así como la hermana mayor Katharina se pudieron casar, pero las dos hermanas menores Elisabeth y Magdalena quedaron solteras forzadas por la necesidad y la pobreza.

Cuando Josef Jordán de Moggenschwiel vino a ca­sarse a Gurtweil, no traía consigo ningún tipo de bienes. Poseemos un catálogo de propietarios de viviendas del año 1766 en el cual no consta ningún Jordán. Por el contrario en el registro de 1758 estaban tasados los bienes raíces de Josef Jordán en 781 Florines.

El hijo de Josef MICHAEL se casó en el año 1784 Su padre había muerto nueve años antes. El pequeño labrador Michael pudo seguramente incrementar la herencia paterna en los 30 años de su matrimonio, de manera que quedase una hacienda para su único hijo Franz suficiente para formar un hogar.

Michael y su mujer entregaron a Franz para su boda el 22 de abril de 1812 toda su hacienda. Se fueron a vivir con el y murieron los dos tan solo a los dos años.

FRANZ JORDÁN, el abuelo de nuestro Bautista, debió ser un hombre muy emprendedor. Era labrador, guarda forestal y jornalero. Como sacristán y juez local disfrutó seguramente de buena fama y confian­za en el pueblo, lo cual favorecía también a sus seis hijos. Por eso desconcierta tanto el que en los años 1841 y 1842 Franz Jordán tuviese que ven­der o cambiar toda su hacienda para contentar a sus acreedores. Primero cambió su casa por otra mucho más pequeña a la cual se fue a vivir con su esposa e hijos. Luego vendió Franz Jordán todos sus cam­pos, prados y viñas a un comerciante judío de Tiengen. Sus hijos tenían entonces entre 17 y 24 años. Ninguno de ellos podía pues soñar con heren­cia o dote alguna. Se tenían que ganar el pan por su cuenta. Su hijo mayor Lorenz se fue nada más terminar la escuela elemental a trabajar de criado a la fonda "Zum Engel" a Rheinheim. Los dos hermanos más jóvenes Elisabeth y Magdalena se queda­ron de sirvientas. No pudieron llegar a formar un hogar. Los tres hermanos mayores Lorenz, Anton y Katharina sí lo lograron, auque con dificultad y bastante tarde.

LORENZ JORDÁN llevaba ya 7 años trabajando como hábil caballerizo en la fonda "Zum Engel" en Rheinheim, cuando aconteció la venta del patrimonio familiar. Allí había conocido a la criada Notburga Peter. Con ella quiso formar lo más pronto posible un hogar, y más después de nacido un niño sano y lozano el 12 de noviembre de 1843 de nombre Mar­tín. Este fue creciendo en la casa de la abuela materna en Bühl y fue bautizado también en aque­lla parroquia. La boda de ambos sólo fue posible el 8 de junio de 1848 después de haber llegado a un acuerdo jurídico sobre el patrimonio entre el padre, Franz Jordán, y su hijo mayor Lorenz, así como con todos los demás hermanos. Franz y su mu­jer Anastasia ya tenían 62 años y estaban decididos a vivir con su hijo Lorenz. Lorenz se veía obli­gado por amor a su joven familia, y a sus propios padres a aceptar una herencia más que difícil. Franz Jordán había superado así el montón de sus deudas hace seis años con la venta y cambio de sus bienes, pero mientras tanto había ido sur­giendo una nueva deuda que superaba con creces su modesta hacienda. A pesar de ello se decidió Lorenz Jordán a aceptar la herencia y deudas de sus padres y a cuidarlos en su casa y a los hermanos más jóvenes mientras estuvieran solteros les reservó el derecho a la vivienda.

Lorenz se casó con NORTBURGA PETER. La madre de Bautista Jordán procedía de Bühl en Klettgau. También ella procedía de familia numerosa. Su padre Athanas Peter era pequeño labrador y jor­nalero y se casó en primeras nupcias con Isabel Sauer con la que tuvo 9 hijos. De ellos murieron todos en edad infantil menos el primero Joseph y la séptima Notburga. Notburga perdió a su madre cuando tenía tan solo 3 años. Su padre se casó en segundas nup­cias, con lo que pronto tuvo una madre adoptiva. Esto hizo que pasara unos años de juventud difíci­les. La vida le dio pocos motivos para sonreír y es­tar alegre. Siempre se le exigía y se le imponía un trabajo duro y difícil para seguir adelante en su vida. Por eso mismo su temperamento traquilo y frío, libre de sobresaltos. Notburga tuvo que de­mostrar el amor a los suyos luchando y trabajando incansablemente contra la miseria y pobreza que le iban sobreviniendo. Nada más terminar la escuela tuvo que hacer de criada.

Su abuelo paterno, Josef Peter, era sastre de profesión. Provenía de la corte de Weil, perte­neciente a Bühl. Sus padres a su vez eran aldeanos y también los de su madre.

Los abuelos de Notburga por parte materna y sus padres eran también pequeños labradores. El abuelo Xaver Sauer trabajaba también como minero. Los antepasados de Bautista por parte de la madre pro­venían pues de ambientes pobres y humildes.

Lorenz y Notburga se fiaron de su fuerza de trabajo joven, con lo que pensaron podían superar las obligaciones contraídas. Pero al fin se querían casar pese a las dificultades y más aún cuando esta­ban esperando ya su segundo hijo. El 8 de junio de 1848 se casaron por la iglesia. La alegría de la joven pareja se vio sin embargo frustrada por la muerte de la madre Anastasia Jordán que murió po­cos días antes de ver casado a su hijo mayor. Ocho días después de la boda nació el 2 hijo a quien bautizaron al día siguiente con el nombre de Juan Bautista.

ANTON JORDÁN, el hermano más joven de Lorenz, padrino de bautismo del pequeño Bautista, se ganó el pan al principio fuera de casa. A partir de 1868 a mas tardar, volvió a trabajar en el pueblo de nuevo. Tenía derecho a habitación en casa de su cuñada Notburga y lo utilizó hasta su casa­miento.

Anton Jordán tuvo varios años el cargo de guar­da forestal. A la edad de 51 años se casó en 1872 con Wilhelmine Dorflinger de la cual había tenido una hija, Adelheid, nacida el 18 de enero de 1870. En el año 1897 murió el padrino y tío de Bautista, nueve años después de fallecer su mujer. El niño Bautista seguramente no experimentó la ayuda de su padrino, como tampoco la debió echar en falta. El tío fue un "pobre Jordán". Anton Jordán dejo de ser guarda forestal hacia el verano de 1876 a más tardar. Pues por aquel entonces recibió la licen­cia de buscar leña en los bosques locales y co­munales.

Bautista estuvo menos ligado aún a sus tres tías que a su tío.

La mayor KATHARINA, tuvo un hijo llamado Theo­dor que creció junto con los tres hijos de Lorenz. Luego Katharina se casó fuera del pueblo. A par­tir de 1874 se le da por muerta.

Las dos tías más jóvenes Elisabeth y Magdalena permanecieron solteras, ganándose el pan como asalariadas, sin tener la suerte de poder salir de su pobreza.

MAGDALENA se trasladó a Oberlanchringen, donde tuvo un hijo llamado Engelbert, que creció también allí. En los últimos años de su vida regresó a Gurtweil, donde murió el 21 de octubre de 1899; vivió por tanto más que sus hermanos.

ELISABETH Jordán pasó su pobre y no muy "honorable" vida como asalariada en Gurtweil. En todas las listas que se nos conservan hoy, en las cuales se concede a los pobres del pueblo la licencia anual para buscar leña, ella tiene su puesto.

Estas listas de buscadores de leña son también una confirmación oficial de que tanto las tías en sus últimos años de vida, como su tío y padrino pertenecieron en Gurtweil a la clase de los "pobres" del pueblo. Elisabeth tuvo tres hijos. Solo uno de ellos vivió en el pueblo. Los otros dos, al igual que muchos desposeídos de la época, se fue­ron a "hacer fortuna" al nuevo mundo.

Elisabeth Jordán pudo además, aún siendo soltera, conservar el derecho a habitación en la casa de Jordán.

Esta y Magdalena renunciaron a este derecho en marzo de 1881 a cambio del usufructo sobre una finca determinada. Así pudieron Martín y su mujer igualar una gran deuda de renta con un solo acree­dor y cancelar otras pequeñas deudas con la hipoteca de su casa renovada.

Tras el pago de esta deuda volvió a ser efectivo el derecho a habitación de ambas tías. Elisabeth murió en Gurtweil el 2 de noviembre de 1891, antes que la mujer de Martín y antes que su cuñada Not­burga.

Los JORDÁN eran considerados en Gurtweil como los pobres y endeudados. Su palabra no tenía mayor in­fluencia en el pueblo. El aprecio y la influencia de los Jordán cayeron definitivamente desde la ban­carrota del abuelo Franz Jordán. A esto se añadía que no todos de la familia de Juan Bautista gozaban precisamente de buena fama. Sin embargo los padres de Juan Bautista, más todavía que sus abuelos eran apreciados y respetados como "cristianos honrados" sobre todo en el pueblo. Lástima que los hermanos de Bautista no supieron seguir siempre en su vida este buen ejemplo de sus padres. El sensible Bautista, in­cluso siendo sacerdote, tuvo mucho que sufrir a causa de esta ambigua valoración que pesaba sobre los Jordán en Gurtweil. Por eso mismo eran de vital importancia para él las visitas cortas que hacía a su madre anciana en ocasiones para llevarle con­suelo y callada alegría.

LA FAMILIA JORDÁN

Desde junio de 1848 vivieron pues los 5 en una pequeña casa: el abuelo Franz JORDÁN, los padres Lorenzo y Notburga y los dos hijos Martín y Juan Bautista. Justo 3 años más tarde, el 27 de mayo de 1851, nació un nuevo hijo en la FAMILIA y se le bau­tizó con el nombre de Eduard; a la madre no le faltaba, pues, quehacer entre las tareas de casa y la educación de los hijos pequeños, para que no se le fuesen de las manos. El padre Lorenz tenía un poco de labranza, trabajaba como jornalero y era feliz ocupándose así de la mujer y de sus hijos. Lorenz había pasado de ser "hijo de la villa" a ser ciudadano del pueblo de pleno derecho. Como tal participaba en los deberes ciudadanos y pudo dis­frutar de ciertos derechos y ventajas de la adminis­tración local.

En los años 1849 y 1850 era Lorenz Jordán uno de los 4 enterradores del pueblo desde Año Nuevo de 1853 hasta el verano de 1855 ocupó el cargo de EMPLEADO DEL AYUNTAMIENTO. Su sucesor en el servicio fue desde Agosto del 55 un tal Benedikt Bohler.

De este modo, libre de sus obligaciones que le ataban al pueblo, pudo seguir la invitación de su anterior amo para seguir prestándole servicios en la fonda "Zum Engel" (correos) en Rheimheim. Esto sucedía sobre todo cuando se celebraba a la patrona de la ciudad de Zurzach, Sta. Verena, casi siempre con una gran feria cuando la fiesta de la dedicación de la Iglesia con ocasión de Pentecostés u otros festejos como la "feria del cuero de Zurzach" que atraían a mucha gente, también del lado alemán, que iban en balsa desde Rheinheim hasta‑Zurzach. En uno de estos servicios en Rheinheim en el verano de 1855 SE ACCIDENTO LORENZ JORDÁN gravemente y quedó inválido para el resto de su vida. En las cuadras de la posada había como otras veces muchos caballos. Los animales estaban iquietos, por extrañarse unos de otros. Lorenzo Jordán se metió entre los caballos enfurecidos. Con una pierna destrozada y una herida profunda bajo la clavícula derecha se lo llevaron a casa a su mujer. Más de un año duró se­guramente hasta que pudiera moverse Jordán con ayuda de una "pata de palo" simple, a modo de armazón que le preparó el herrero del pueblo.

La vida de los Jordán dentro de la CASA DE MADERA cubierta de paja se vio seriamente afectada por este accidente. El padre, sin cumplir todavía 40 años quedaba prácticamente imposibilitado para el trabajo para toda su vida y se iba extinguiendo poco a poco. A la madre NOTBURGA se le venia encima un trabajo sin tregua y sin descanso. El abuelo de 70 años, también necesitaba atenciones especiales y esto sin que apenas pudiera percibirlo. Así los tres hijos tu­vieron que ayudar según su edad muy pronto a mante­ner el hogar. Auque en esta desgracia se mantenían todavía más unidos, sentían más profundamente el peso de la pobreza heredada.

Eduard nos ha transmitido, anciano ya de 73 años el recuerdo más inolvidable de su infancia sobre el accidente de su padre. Por la manera clara y reservada en que se expresó, sentimos nosotros lo que significó esta dura prueba para los tres hijos de Jordán llenos de vitalidad: ver al padre dolido y sufriente como una sombra en su tierna infan­cia. Esto nos explica el porqué los tres hijos hon­raban y apreciaban tanto a su madre y porqué a pe­sar de las diferencias de sus caracteres se vieron forzados a una actuación responsable y a un cuidado mutuo espontaneo y natural.

El padre de Jordán pudo hacer durante algunos años pequeños trabajos. Más que la pata de palo, lo que le molestaba sobre todo era la herida infecta­da del pecho. En otoño de 1862 debió empeorar su estado sensiblemente. El invierno de 1862 al 63 lo pasó casi siempre en casa en el cuarto de estar bajero. El 19 de mayo de 1863, sin alcanzar los 4 años de edad fue librado definitivamente de su su­frimiento. Dejaba una viuda de 40 años valiente y decidida y tres hijos llenos de vitalidad. El abuelo Franz vivió un año y tres meses más que el hijo.

Menos mal que Martín podía ganarse el pan por su cuenta. Lo mismo hacía J. Bautista trabajando de caminero y en las obras de canalización del río para ayudar a su madre. También Eduard con sus 12 años tuvo que echar una mano. Pues a pesar del es­fuerzo no habían podido Lorenzo y Notburga rebajar las deudas contraídas. Se daban por satisfechos con ir pagando los intereses plazo a plazo además de los continuos gastos en médicos y en medicinas que desde el accidente del padre tuvieron que ir sopor­tando.

La muerte prematura de su marido hizo que la madre Notburga se volviera más callada y seria. El cuidado de su marido incurable y la educación de sus hijos le habían hecho soportar más de la cuenta. Cuando se quedó sola con sus hijos, las preocupaciones no cesaron. Martin y Bautista ganaban un jornal y ayudaban bastante a ir rebajando las deudas, pero Eduard iba todavía a la escuela y también Theodor, el niño de 9 años que le había de­jado su cuñada Katharina. Cuando Martín prefirió seguir la vida militar, faltando su jornal en casa, tuvo que comenzar a trabajar Eduard. Theodor que era miembro de la familia como uno más, también colaboró haciendo lo que pudo desde muy pronto para el sus­tento de todos. Es de admirar que los tres chavales se pudieran educar en un oficio rentable y seguro, teniendo en cuenta que no podían soñar en tener una labranza propia. Notburga, una mujer que en toda su vida desde pequeña no había hecho sino trabajos du­ros y manuales no se hacía ilusión alguna sobre las muchas lecturas que su hijo Bautista hacía a escondi­das. Tampoco puso obstáculos a sus hijos cuando estos de un modo sincero buscaban su propio camino en la vida.

Mientras sus hijos carecían de los derechos de ciudadanos de la villa, pudo seguir ella como viuda de Jordán ejerciendo ese derecho. Cuando su hijo Martín tuvo que alistarse para la guerra se le ayu­dó como a todas las madres de los soldados con una pequeña SUBVENCIÓN. Además cobraba sueldo también el tío Anton como guarda forestal que vivió en casa hasta 1872 y también Eduard en Tiengen, que ganaba tanto que la situación se hacía más soportable. Otra cosa eran aquellos años, cuando su marido Lorenz formó aquel modesto hogar donde a veces fal­taba hasta la comida en la mesa.

Cuando Martín se casó les permitió a él y a su mujer vivir con ella en la casa. Antes repartió Notburga el patrimonio existente entre sus tres hi­jos mayores de edad mediante un CONTRATO DE VIDA EN COMÚN y de donación y se fue a vivir con Martín.

Notburga se entendía muy bien con la esposa de Martín, por lo que le afectó más todavía su repenti­na muerte. Poco después tuvo que venderse la casita de Jordán a gente extraña. Sin embargo se quedó reservado el derecho de habitar a la valiente viuda, a pesar de haber renunciado ella obligada por las circunstancias para facilitar a Martín el que encon­trase fiador para sus deudas de construcción. En lo que se refiere a la vida en común no le defrau­daron Martín y Eduard. Sufría sin embargo porque la casa que Martín había renovado por dentro y en la que habían empezado Lorenz y ella hacía 45 años con tanto esmero a pesar de las deudas, dejaba de pertenecer a los Jordán.

Por el matrimonio de Eduardo llegó a ser abuela de 4 niños lozanos y sanos. Esto pudo traerle algo de luz en sus días de vejez. Bautista había encontra­do su propio camino, que ella no comprendía del todo, pero ella le acompañó sobre todo en los últimos años de su vida con su oración maternal. Pudo ser también un consuelo en su ancianidad el ver que su hijo Martín asentaba de nuevo la cabeza cerca de casa en Abbruck.

El 2 de diciembre de 1896 la muerte le apartó la cruz de su vida, una vida que le deparó más dolor que alegría y que supo encauzar y soportar cristia­namente. Hubiera encontrado un gran alivio si Bautista, su hijo sacerdote, le hubiera acompañado en estos momentos. El sacaría más tarde tiempo para visitar su tumba. Su hermano Eduardo que la acompa­ñó hasta la tumba recuerda muchos años después toda­vía muy bien esta visita de Bautista. Después de la muerte de su madre vino una vez más a Gurtweil; se arrodilló ante la tumba de su madre y lloró".



LOS HERMANOS DE BAUTISTA

El hermano mayor de Bautista, MARTÍN JORDÁN, era el más fuerte de los tres hermanos y debió aprender después de la escuela el oficio de albañil. Era un oficio relativamente rentable sobre todo en los dos últimos decenios de siglo, con una paz estable y un incremento de la industria en aquella región que favorecía a todos. Martín era en su juventud un hombre sano, alegre y también un tanto aventurero. Su pueblo se le quedaba demasiado pequeño. Después de su SERVICIO MILITAR en 1864 intervino en las guerras de 1866 y de 1870‑71. En ambas ocasiones regresó sano y salvo a casa de su madre.

En una lista del 10 de septiembre de 1868 y en otra del 2 de enero del 75 de ciudadanos con derecho a voto, encontramos su nombre y el de su tío Anton Jordán. Al regreso de la guerra de 1870‑71 vivió Martín en casa de su madre y le ayudó a ir superando los compromisos adquiridos de la herencia de su padre.

A la edad de 35 años se CASO Martín con Magdalena Rotzinger el 21 de julio de 1879. La madre le entregó la hacienda paterna y se quedó viviendo con él. Además de los derechos de convivencia de las dos tías solteras Elisabeth y Magdalena se unieron a Martín Notburga y su hermano Eduard con el mismo derecho, mientras que Juan Bautista como joven sacerdote renunció a ello. Pero la pequeña casita seguía endeudada; las deudas provenían de Lorenz, enfermo, inválido y en su raíz, del abuelo Franz. Mamá Notburga tenía que afrontar esta situación difícil y amarga tras la muerte prematura de su marido. Antes de su boda Martín ya se había propuesto renovar la casa de madera y paja, desde sus cimientos y así pudo habitar con su joven esposa.



La vivienda era de una sola planta, n 45 a, con graneros y establos bajo el mismo techo, y una cochera aneja para leña, construida en piedra y cubierta de ladrillo". Por causa de esta osada transformación Martín aumentó considerablemente el IMPORTE DE LA DEUDA. Por eso se excluyó expre­samente el patrimonio de su mujer del contrato ma­trimonial. Muy pronto, después de su boda amplió Martín la casita a dos plantas. Una escalera exte­rior servía de acceso a la vivienda superior, de manera que quedaba completamente independiente de la vivienda inferior.

Para desgracia de Martín y Magdalena, su matri­monio fue estéril. La mujer de Martín se llevaba muy bien con su suegra, pero falleció antes que ella, el 12 de noviembre de 1893 sin haber cumplido los 50 años. Así Martín volvía a estar solo con su madre. Hacía todo lo posible para salir adelante con la suerte que la había tocado. Pero comenzó a frecuen­tar mucho la taberna, dejando a deber los pagos pendientes y se vio obligado, aún en vida de su madre Notburga a vender su pequeña casa.

Tras la muerte de su mamá Notburga, no mucho más tarde, se marchó Martín a ALB, parroquia de Hochsal, y allí pronto encontró trabajo en la industria del papel, nueva y pujante en aquel lugar; esto le hizo ponerse de nuevo a tono. El 23 de noviembre de 1899 se volvió a casar sin dejar tampoco descendencia de esta unión. Martín murió el 24 de abril de 1905 "con los últimos sacramentos" y quedó enterrado en el cementerio de la parroquia de Hochsal.

EDUARDO, el más joven de los tres hermanos Jordán consiguió con su trabajo y con los años ir saliendo de su herencia pobre. Le gustaba la pesca, afición que aprendió de Bautista. Al terminar la escuela siguió aprendiendo este oficio y llegó a sacar el título de MAESTRO PESCADOR. Pero antes de esto hizo el SERVICIO MILITAR como soldado de infantería en Constanza, justo al acabar la guerra franco‑alemana, al ser introducido el servicio mi­litar obligatorio. Al mismo tiempo, Bautista se encon­traba en Constanza también en el instituto de humani­dades y se veían ambos hermanos con frecuencia. A su regreso a casa Eduard consiguió un buen puesto en la inspección militar de Tiengen, cercano a Gurtweil, donde vivía y así podía ayudar con su sueldo a su madre. Pronto se hizo Eduard indepen­diente, no solo como pescador y cazador. El asumió el cargo llamado de "AKORDANT" o contratista en al­gunas suertes de la construcción de la carretera Waldshut‑Tiengen, con buenas ganancias. El empren­dedor y próspero CONTRATISTA Eduard Jordán llegó a comprarse una casa propia en la parte alta del pueblo. Eduard siempre supo ver y aprovechar las ocasiones en beneficio propio.

El 17 de noviembre de 1881 CONTRAJO MATRIMONIO con Katharina Baumgartner de Stotringen; su mujer le pasaba dos años y le dio 6 hijos, de los cuales los dos primeros murieron en la primera infancia. Eduard no era precisamente de los practicantes asiduos; sin embargo era un buen padre de familia y un hermano dispuesto a ayudar y agradecido. Cuando su hermano Martín se empeñó económicamente en la re­forma de su casa, este le ayudó. Cuando Martín siguió aún más empeñado, se hizo Eduardo fiador en la venta forzosa de la casita paterna.

A finales de 1897 murió su mujer. Sus 4 hijos tenían entonces entre 10 y 15 años. Eduardo se casó pocos meses después con la viuda Auguste Schauble. Este matrimonio no tuvo hijos y parece que no fue del todo gratificante para Eduard, dedicado con éxito a sus negocios. Hacia 1907 se compró una se­gunda casa, en la "senda de los pescadores". Allí se acomodó, dejando su casa anterior a su hijo Emil; este recibió del padre también la pesquería. Eduard pudo casar a sus tres hijos con acierto fuera del pueblo. Después de la primera guerra mundial se compró Eduard otra casa más en Gurtweil, que vol­vió a vender a su vez con ventaja.‑ Eduard siguió siendo hasta sus últimos años un cazador apasiona­do. También estuvo unido a su famoso hermano de Roma de una manera reservada y distante. Murió a la ya anciana edad de 77 años en Gurtweil.



Juventud de jordán
En la universidad
Pueblo y estirpe
Los familiares de juan bautista
Notburga, su madre
Importe de la deuda de martin
Trabajo a sueldo
Año y medio de clases particulares
Beca de la fundacion kurz
Lothar von kübel, obispo del pueblo
Los congresos catolicos
En san peter concursus pro seninario
El joven fundador
Manos a la obra
Transformacion
Resumen cronologico
Id por todo el mundo
Llevado de las riendas
Enfermo y acosado,
Apendice: "la voz del fundador"
Capitulo del 5 de junio de 1896:
Capitulo del 5-ii‑1897
Capitulo del 3‑xii‑1897
A pesar de la adversidad
La crisis salvatoriana



Compartir con tus amigos:
  1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   40


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2017
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos