Filosofia del siglo XX y servicio social herman c. Kruse


CAPITULO VI Hacia una filosofía pertinente del actual Servicio Social



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CAPITULO VI
Hacia una filosofía pertinente del actual Servicio Social.

Para el Servicio Social la Filosofía no está en su acabamiento, está en su “status nascendi”, porque casi nunca hemos filosofado y porque, aunque los colegas mayores lo hubieran hecho, de poco nos sirvió ya que en este tema cada uno debe comenzar desde lo personal y no nos servirían sus reflexiones. El filosofar es una tarea personal que cada uno debe recomenzar para la que no cuadra tomar como síntesis la tesis de la generación anterior. Frente a esa tesis, nuestra síntesis, realista, desmitificada, des-fetichizada, debe estar profundamente enraizada en la coyuntura histórica, socio-económica y cultural en la cual estamos inmersos. Si nuestra reflexión no entraña una respuesta al reto que nos plantea la realidad, no sirve para nada.


Así, por un lado, los actuales asistentes sociales somos descendientes de seres tan distantes y tan distintos como Juan Luis Vives, Vicente de Paul y Mary Richmond. Y por otro, ni siquiera podemos imaginar cómo serán nuestros herederos, qué tareas cumplirán, ni qué ideales tendrán. Lo que nos hace a todos colegas es una vocación de ayudar al ser humano que padece necesidades y nada más. Y lo que nos lleva a admirar a esos precursores no son las técnicas que crearon –ya que no nos sirven a nosotros- sino su capacidad de encontrar una respuesta válida para su momento y su situación histórica, y su habilidad de haber viables esas sus ideas. No dudamos que entre sus respectivos contemporáneos hubo pensadores más lúcidos, más brillantes, pero que no supieron traducir a hechos sus ideas. Y un pensar meramente teórico en Servicio Social, carece de significación. Lo que justifica y valida al pensar es su capacidad de orientar una praxis.
Otro aspecto genérico básico sobre la filosofía del Servicio Social, tiene que ver con la naturaleza de éste. La vieja querella acerca de si el Servicio Social es una ciencia, un arte o una técnica, a esta altura consideramos que ya está totalmente resuelta: el Servicio Social es una tecnología social científica. 78 Esto significa que el nacimiento del Servicio Social no pudo haber producido el fenómeno aludido por Althusser de que “en la historia del pensamiento humano, la fundación de una nueva ciencia importante, siempre ha renovado más o menos la filosofía existente”. Al contrario, en el Servicio Social es obvio que sucedió el proceso inverso y que la ideología predominante copó el marco conceptual de la profesión y terminó convirtiéndola en un fetiche. Le cabe a la filosofía del Servicio Social, aquí y ahora, desideologizar la profesión del mando liberal, subjetivista y positivista que la ha encubierto y reideologizarla sobre la base de una “práctica teórica específica”, actualizada y comprometida.
Nuestro punto de partida para una nueva filosofía del Servicio Social es el hecho de que el hombre es una existencia. Porque existimos podemos pensar y no a la inversa. O sea que el punto de partida de una filosofía del Servicio Social es una antropología filosófica. Más aún, el ejercicio cotidiano de la profesión nos conduce a adoptar una antropología dialéctica. Ese ser que se presenta ante nosotros traumatizado, degradado, enviciado, incapaz de resolver por si mismo sus propios problemas, es el mismo para el cual reclamamos posibilidades de vida más plenas y más justas, El mismo en el cual depositamos nuestra esperanza de construir una sociedad mejor que la actual, el mismo con el cual aspiramos dialogar de yo a tú para llegar a constituir un nosotros. Es decir, que coincidimos con Kierkegaard en concebir al hombre como la “paradoja absoluta”. Sólo tiene sentido nuestra proclama de creer en la intrínseca dignidad del hombre, si concebimos al hombre con realismo.
Una concepción idealista del hombre, como un ser naturalmente bueno y capaz de progreso infinito, es tal falsa como la posición pesimista, que sólo ve en el hombre el infierno de su prójimo. El hombre es ambas cosas a la vez: tenía su cuota-parte de razón el salmista cuando escribió: “he aquí que en maldad he sido formado y en pecado me concibió mi madre” (Salmo 51:5) pues por ese hombre, en pecado concebido, Cristo dio su vida.
La antropología bíblica, la marxista y la existencial son antropologías dialécticas. Y cuando decimos que el Servicio Social es un humanismo –y no nos ruborizamos de afirmarlo- aún a sabiendas del contenido ideológico de esta expresión- lo decimos porque creemos que ese hombre que conocemos en la cárcel o en la villa miseria o en el consultorio psiquiátrico, puede ser concientizado y puede promoverse a si mismo a la antítesis de su situación actual. No es el nuestro un humanismo optimista, vacuo y falaz, es un humanismo dialéctico, realista, que implica un compromiso y una praxis.
El ser humano es un ser en la naturaleza. El Servicio Social no puede concebir al hombre como ajeno o superior al mundo natural. El cuerpo es parte de la naturaleza y la relación del hombre con la naturaleza es también una relación dialéctica. La naturaleza nos condiciona y nos limita: nacemos blancos, negros o amarillos, necesitamos beber, respirar y comer una dieta de 3.000 calorías diarias. Pero, a su vez, el hombre condiciona la naturaleza: levanta un techo para cubrirse, le arranca a la tierra y al mar su alimento y es capaz de torcer el curso de los ríos, de horadar las montañas, de volar sobre los océanos y de posar sus pies en la Luna. La acción del hombre sobre la naturaleza sólo puede tener como objetivo servir al ser humano. En nuestra esfera de labor profesional es mucho lo que asistentes sociales podemos influir para que el fruto del trabajo humano sea un beneficio para todos. Porque si no es así y apenas beneficia a unos pocos, la realidad nos está mostrando cuál es el resultado: el acaparamiento en unas pocas manos de los medios de producción, de las riquezas ahorradas, de las funciones directrices de los centros de poder. A nuestra profesión le va la exigencia de que eso no siga siendo así. Pero es muy distinta la muerte por atrofia del órgano incapaz de la trasformación gloriosa porque la carrera ha sido cumplida.
El ser humano es un ser en el tiempo; en un tiempo dado y preciso, en una coyuntura histórico-espacial particular. Somos en América Latina en la segunda mitad del siglo XX. Es decir, somos en medio de un Continente subdesarrollado en los años difíciles en que las masas despiertan a una conciencia de esa realidad. La apropiación privada de los medios de producción ha dado lugar a un sistema en el cual unos pocos han acumulado todos los beneficios y para el resto son “sangre, sudor y lágrimas”. La ideología dominante ha alienado a las masas ofreciéndoles un variado bazar de fetiches que canalizan su descontento, su frustración y, en última instancia, su hambre, hacia acciones o aspiraciones que los esterilizan socialmente. Somos testigos presenciales de un tiempo de cambios. Una nueva ideología se levanta frente a la vieja para esquematizar mentalmente el sentido de los tiempos y el rumbo de los cambios. ¿Con cuál está el Servicio Social? Observando el Continente, vemos con dolor como muchos asistentes sociales están atados al pasado. Ser en el tiempo es ser hoy para hoy, con una perspectiva del mañana. Ser en nuestro tiempo es ser con y para el cambio, es ser revolucionarios. No le podemos fallar a nuestra generación porque nos estaríamos fallando y traicionando a nosotros mismos.
El ser humano es un ser en el mundo. Nacemos de una madre, nos criamos en una familia, tenemos amigos, compañeros de clases, vecinos, compañeros de trabajo. O sea, estamos en relación constante con otros seres humanos. Tal vez en ninguna otra época el ser humano ha podido conocer personalmente a tanta gente. Y sin duda, tampoco nunca ha podido como ahora estar y sentirse solo en la muchedumbre. El aumento cuantitativo del los contactos ha facilitado un fenómeno antes desconocido, el debilitamiento de su calidad. La incomunicación es un tema de nuestro tiempo. Un tema que atañe particularmente el Servicio Social. Si la comunicación ya no es más posible, el Servicio Social no es viable. Hay muchos factores que ayudan a pensar que efectivamente que la comunicación profunda, el diálogo de yo a tu es imposible. Quienes así lo crean no pueden ser asistentes sociales. Sin “rapport”, sin grupo, sin comunidad no hay Servicio Social. Creemos en la posibilidad de la comunicación, pero esto también debe ser entendido dialécticamente. El hecho de que creamos, significa que lo consideramos posible, no que siempre y automáticamente se da. Al contrario, el hecho predominante en nuestra sociedad es la masificación del mundo del “Bassein” de Heidegger. Los extraordinarios medios de comunicación de masas creados por la tecnología y puestos al servicio de las minorías dominantes han cooperado con la ideología predominante para extirpar en los seres del hábito de pensar. Uno compra lo que la propaganda le ofrece, uno piensa lo que los editoriales le sugieren, uno repite lo que le gravan en el inconciente los subliminales, uno se comporta de acuerdo a las más urbanizadas reglas de relaciones humanas. Eso no es comunicación, eso es castramiento del ser humano auténtico que es, por sobre todas las cosas, un ser pensante. Como la masificación es real en nuestro mundo, no podemos hablar con ligereza de la comunicación, porque la comunicación es posible, pero hay que conquistarla, es una cualidad potencial del hombre, no su manifestación cotidiana. Hay que conquistar el “rapport”, hay que conquistar el nosotros grupal, hay que conquistar el sentido humanitario. Hay un desafío para el Servicio Social, porque esa conquista es posible, no a partir del “uno” masificado y alienado, sino sola y exclusivamente a partir del yo que se comunica con un tu. Si el Servicio Social no entiende eso y espera que mecánicamente se produzca la comunicación entre los seres, no sólo nunca podrá aplicar con eficiencia sus métodos básicos, toda su acción será un mero activismo sin ton ni son.
El hombre auténtico es un ser angustiado y comprometido. Ya hemos visto las raíces profundas de la angustia. Creemos como Kierkegaard que “la angustia es la realidad de la libertad como posibilidad antes que la posibilidad”. Pero en nuestro Continente, donde las condiciones de subdesarrollo privan a los pueblos de la posibilidad, la angustia no es una opción educativa como creía el maestro danés, la angustia es un estado crónico insoportable. Entre nosotros, la angustia es la realidad de la imposibilidad: el hombre no es libre para la posibilidad… El hambre lo determina a ser enfermo, a ser débil, a ser poco inteligente, a estar privado de educación y de trabajo estable. Hay un férreo círculo vicioso de la miseria. Frente a poblaciones enteras para las cuales la angustia es la realidad de la imposibilidad, estamos los privilegiados, los que la vida nos ha brindado la posibilidad de ser hombres libres. En este grupo estamos los asistentes sociales. Para nosotros, la angustia es algo natural, tan propia como el cerebro o los pulmones. Tenemos angustia porque somos libres para tener posibilidades. De ahí deriva nuestro compromiso. No admitimos un régimen que produzca hombres de primera y de segunda categoría. Nuestra más profunda angustia como asistentes sociales es ser libres ante la posibilidad de concretar acciones que permitan que todos podamos tener iguales posibilidades. El compromiso tiene así un contenido bi-frontal: por un lado, con la eficiencia de nuestra acción profesional y, por otro, con la revolución latinoamericana, con el radical cambio de estructuras, con el desenmascaramiento y el enfrentamiento del Imperio, que es la causa de la marginalización y de la alienación de las masas de nuestro Continente.
El compromiso con la eficiencia nos impone, como tarea permanente, la práctica teórica; el pensar como acción cotidiana; el replantearnos objetivos y medios cotidianamente. Es un compromiso erizado de riesgos por nuestras limitaciones humanas y por nuestras flaquezas profesionales. El compromiso con la revolución nos impone como vocación vital el construir una sociedad nueva, el asumir en todos nuestros actos una actitud política. Diferenciamos muy bien entre los que es político y lo que es partidario o sectario. Y sabemos también los riesgos que eso implica en la América latina de hoy. Pero todo lo que digamos no tiene ningún sentido si no lo “abonamos” con una manera de existir. Inexorablemente marchamos hacia una revolución. Tardará cinco o tardará 50 años, pero llegará. Quisiéramos, como Gandhi o como Martín Luther King, que sea una revolución no violenta pero, en definitiva, no será lo que quisiéramos nosotros, sino lo que los pueblos quieran. Solo en una sociedad nueva nuestra profesión alcanzará la plenitud de sus posibilidades. Pero vivimos aquí y ahora, donde la revolución no se ha hecho. Nuestro compromiso con la revolución es concientizar al hombre para ella y mantener entrenada la eficacia para poder servir como artesanos útiles el dia de construir un mundo mejor. En ese hipotético mañana el Servicio Social será plenamente un Humanismo, pero dialécticamente Ya aquí y ahora, el verdadero Servicio Social es también un humanismo.
Finalmente, la confrontación del Servicio Social con la Filosofía puede llevarnos a repensar el Servicio Social como un todo. El desarrollo del método de investigación del Servicio Social puso de moda el término “reteorización”. Estamos totalmente de acuerdo con ella, una profesión que no evalua su práctica, que no es capaz de extraer de ella ideas nuevas que enriquezcan su teoría, no tiene validez científica. Pero estamos apuntando ahora a otra cosa más profunda. No se trata de repensar la teoría de la profesión, sino de repensar la profesión en si. Filosofar es dudar eternamente de todo. El siglo XIX ha des-sacralizado la acción social. Nos corresponde a nosotros des-fetichizarla. En estos momentos, los colegas más avanzados están comenzando a trabajar con tipologías y se han abierto las puertas para que el hacer profesional se ayude con computadoras, algo que, hace muy pocos años habría sido inconcebible. No dudamos que el Servicio Social de mañana ha de ser muy distinto del que practicamos hoy. Pero, tal vez sentimentalmente, nos aferramos a la idea de que el Servicio Social, aún transformado, seguirá siendo. En este pequeño trabajo hemos analizado filosóficamente el Servicio Social que es hoy, el que proveemos y el que quisiéramos que sea mañana. Pero la filosofía deja siempre la puerta abierta a la duda. ¿Y si estamos equivocados? Hay quienes dudan hoy del Servicio Social en si, como tecnología. No nos corresponde a nosotros esa tarea –al menos por ahora- porque nos sentimos vital, existencialmente comprometidos con el Servicio Social, con el que hemos denominado en este trabajo, el verdadero Servicio Social.


1 Ver: Guevara, Ernesto - “La Alianza Fracasará” (Discurso en Punta del Este 16/VIII/61) en “Ché Guevara- El teórico y el combatiente”, Cuadernos de Marcha, N° 7, Noviembre de 1967, Págs. 44-48.

2 El Servicio Social, del paternalismo a la conciencia de cambio, E. Ander Egg- H. Kruse, Ed. Guillaumet Montevideo, 1970.

3 Heidegger, Martín – “El final de la filosofía y la tarea del Pensar” en: Kierkegaard vivo”, Madrid, España, Alianza Editorial, 1969, Pág 133.

4 Ibid, Pág. 135.

5 Ibid, Págs. 133-34.

6 Ibid, Págs. 145

7 Nuño, Juan Antonio -“Sentido de la filosofía contemporánea” - Caracas, Venezuela - Ediciones de la Biblioteca de la Universidad Central de Venezuela, 1965, Pág. 29.

8 Ibid, Pág. 33.

9 Ver: KRUSE, Herman C. – “El Servicio Social en los países capitalistas” en Revista Universitaria de Servicio Social, Año I, N° 2, Montevideo, 1966.

10 NUÑO, Opus Cit., Pág. 153.

11 RICHMOND, Mary –“GAT is Social Case Work?” N.Y. P.S.A. –Rusell Sage Foundation 1922- Pág.131.

12 Ver: HILL, Ricardo –“ Nuevas orientaciones en Servicio Social de casos” en Revista Universitaria de Servicio Social, N° Cit. o en Hoy en el Servicio Social, N° 8, B.A. Argentina, Set, 1966.

13 Ver: TIMASHEFF, Nicholas – “La teoría sociológica” –México- Fondo de Cultura Económica- 1961- Págs.176 y ss. Y 261 y ss.

14 NUÑO –Opus Cit., Pág. 216.

15 Comentando esta reunión escribimos hace poco: “Hubo un tema central: “Función del Servicio Social en el desarrollo de los programas de bienestar, indispensable a toda la comunidad”, pero, además se acordaron disposiciones especiales sobre casi todos los campos donde se estaba aplicando la profesión. El cuerpo de resoluciones, concreto, específico, contrasta con los largos considerandos de las reuniones anteriores y sus recomendaciones a menudo, utópicas. La reunión de San Juan fue la más clara demostración de cómo los asistentes sociales se habían convertido en técnicos, abandonando los viejos carriles. Claro, que en San Juan hubo una gran ausente: América Latina. La América Latina real sufriente, subdesarrollada”- KRUSE, Herman C. Y ANDER EGG, Ezequiel – “Los Congresos Panamericanos de Servicio Social “.

16 ALTHUSSER, Luis – “La filosofía como arma de la revolución” – Córdoba, Argentina –Cuadernos del Pasado y Presente- 1968- Págs 14-15.

17 Ver: MARX, Karl – “La ideología alemana” – Moscú, PRSS – Ediciones en Lenguas Extranjeras – s/.

18 ALTHUSSER –Opus Cit., Pág. 33.

19 ALTHUSSER –Opus Cit., Pág. 33.

20 LEFEBVRE, Henri, “El Marxismo”, Ed. Eudeba, 1963. Bs. As., Argentina.

21 Ver: MARX, Karl – “La Sagrada Familia” – Buenos Aires, Argentina – Ed. Claridad – 1942.

22 LEFEBVRE – Opus Cit., Pág. 47.

23 CORTINAS de VIDAL, Raquel – “El Servicio Social en los países socialistas” en REVISTA UNIVERSITARIA DE SERVICIO SOCIAL, N° Cit.

24 ALTHUSSER –Opus Cit., Págs 37-38.

25 TROTSKY, León – “El pensamiento vivo de Karl Marx” – Buenos Aires, Argentina – Ed. Losada – 1948- Pág. 13.

26 ALTHUSSER –Opus Cit., Págs. 28-29.

27 MARX and ENGELS –“Werke”, T.I. Págs. 97-98. Citado por

BACURADZE, O. – “La formación de las ideas filosóficas de Karl Marx” en “Marx y la evolución del marxismo” (II), CUADERNOS DE MARCHA, N° 14 Montevideo, Uruguay, junio de 1968, Pág. 65.



28 BARREIRO, Julio –“La naturaleza del hombre según Carlos Marx”, en CRISTIANISMO Y SOCIEDAD, Año III, N° 8, Pág. 36.

29 Marx, Karl –“Tesis sobre Feuerbach”. Citado por BARREIRO, Opus Cit. Pág. 37.

30 LEFEBVRE- Opus Cit. Pág. 40.

31 Marx, Karl- “Manuscritos de 1944” Citado por BARREIRO, Ibid.

32 ALTHUSSER –Opus Cit, Pág. 51.

33 Marx –“Manuscritos de 1844”- Ibid.

34 “... lo que se ha caracterizado como “ideología actual”, es tanto producto de una época y limitada de ella, procede de situaciones decimonónicas más próximas a este siglo que las anteriormente registradas. Tales son: 1) La crisis del desarrollo de las ciencias; 2) La crisis del desarrollo del capitalismo liberal; y 3) El avance político del socialismo”... “Por crisis del capitalismo liberal se entiende el proceso histórico-económico de la liquidación del tipo de capitalismo mercantil, de libre competencia y su correspondiente reemplazo por el tipo más complejo y extenso de capitalismo monopolista, de competencia regulada, en el que se fusionan capital financiero e industrial: proceso que determinará, por su parte, las consiguientes crisis de superproducción, el desarrollo de las zonas de influencia económico-política (imperialismo) y, por último, las consecuencias abiertamente políticas de todo ello: guerras, explotación, subdesarrollo y colonialismo franco o enmascarado” NUÑO- Opus Cit., Págs. 25 y 27.

35 “Mi ideal es que se lleven a cabo reformas sociales tales –en los vastos campos de la distribución del ingreso, la vivienda, salud pública, educación, el enfrentamiento de la delincuencia, etc, que el Servicio Social se vuelva más bien innecesario o se transforme en algo muy especial, algo individualizado y especializado, mientras no son simplemente la administración de la legislación social” MYRDAL, Gunnar- “Los valores sociales y su universalidad” en- SELECCIONES DEL SOCIAL WORK, Año I, N° 3, Buenos Aires, Argentina, septiembre de 1968- Págs. 47-48.

36 El año pasado, trabajando en la Universidad de Concepción, con la colega Elena Cerda de Ramírez pudimos hacer una primera aproximación al tema. El trabajo fue mimeografado por la Escuela de Servicio Social de la mencionada Universidad.

37 En esta posición se encuentra Althusser, quien sostiene: el binomio (humanismo-socialista) encierra justamente una desigualdad teórica evidente: en el contexto de la concepción marxista, el concepto de (socialismo) es bien un concepto científico, pero el concepto de humanismo no es sino un concepto ideológico” ALTHUSSER, Louis – “Marxismo y humanismo” en CUADERNOS DE MARCHA, N°14, Opus Cit, Pág. 78.

38 Marx, Karl y ENGELS, Frederick- “Manifiesto del Partido Comunista”, Moscú, URSS –Ediciones en Lenguas Extranjeras- s/f- Pág. 60.

39 “Si fuera necesario dar una definición lo más breve posible del imperialismo, debería decirse que el imperialismo es la fase monopolista del capitalismo. Esa definición comprendería lo principal, pues, por una parte, el capital financiero es el capital bancario de algunos grandes bancos monopolistas fundido con el capital de los grupos monopolistas industriales, y, por otra, el reparto del mundo es el tránsito de la política colonial, que se extiende sin obstáculos a las regiones todavía no apropiadas por ninguna potencia capitalista, a la política colonialista de dominación monopolista de los territorios del globo enteramente repartido”. LENIN, Vladimir I. El imperialismo, fase superior del capitalismo” –Moscú, URSS –Ediciones en Lenguas Extranjeras- s/f – Págs. 98-99.

40 JASPERS, Karl – “La filosofía desde el punto de vista de la existencia” –s/d – Pág. 68.

41 Ibid., Pág. 70

42 BERDIAEFF, Nicolás –“Cinco meditaciones sobre la existencia” – México, México –Casa Unida de Publicaciones- 1948- Págs. 20-21.

43 DE UNAMUNO, Miguel – “Del sentimiento trágico de la vida” - Buenos Aires, Argentina – Ed. Losada – 1966 – Págs. 8, 9, 19, 31.

44 MOUNIER, Emmanuel – “Introduction aux Existentialesmes” EN ESPRIT.

45 SARTRE, Jean Paul – “El existencialismo es un humanismo”- (edición mimeografiada s/. )

46 ABGAGNANO, Incola – “Introducción al Existencialismo” – México, México –Breviarios del Fondo de Cultura Económica- 1962- Pág. 7.

47 Ibid, Pág. 13.

48 SARTRE, Jean Paul – “Presentation” de LE TEMPS MODERNES, N° 1, Paris, France, Octobre 1945.

49 ABBAGNANO, Opus Cit., Pág. 137.

50 HEIDEGGER, Martín – “Sein und SEIT”. Citado por BOLLNOW, Otto E. –“Filosofía de la Existencia” – Madrid, España – Revista de Occidente –1954 – Pág. 61.

51 BUBER, Martín – “¿Qué es el hombre?” – México, México- Breviarios del Fondo de Cultura Económica- 1950- Pág.101.

52 “de esta manera el existir colectivo de la cotidianidad queda concebido como un ser de la inautenticidad. Es más, sólo por virtud del análisis de esta anónima existencia de masa se obtiene la exacta determinación de la inautenticidad... El hombre está perdido en la publicidad del “se”. Está “caído” en la existencia de masa. Para levantarse a la autenticidad de su “existencia”es, por tanto, necesario desligarse de estas ataduras que le retienen en la comunidad del “se” y volverse reflexivamente a las posibilidades latentes en su propio interior. Aquí surge el ser-si-mismo como una tarea que el hombre únicamente puede cumplir mediante expreso esfuerzo. El si-mismo y la masa están uno frente al otro como autenticidad de la inautenticidad es, al mismo tiempo, el corte que separa al individuo de la masa”. HEIDEGGER, Martín. Citado por BOLLNOW, Opus Cit., Pág. 72.

53 JASPERS, Karl –“Existenserhellung”. Citado por BOLLNOW, Opus Cit., Pág. 72

54 SARTRE, Opus Cit. s/pág.

55 “la persona no se conforma con soportar la naturaleza de la que surge o con reaccionar ante sus provocaciones. Se vuelve hacia ella para transformarla e imponerle progresivamente la soberanía de un universo personal ... La explotación de la naturaleza no está destinada a articular sobre una red de determinismos, una red de reflejos condicionados, sino a abrir, ante la libertad creadora de un número siepre mayor de hombres, más elevadas posibilidades de humanidad ... La relación de la persona con la naturaleza no es, pues, una relación de pura exterioridad, sino una relación dialéctica de intercambio y de ascensión” MOUNIER, Emmanuel – “El Personalismo” –Buenos Aires, Argentina –Eudeba- 1967- Págs. 16-17.

56 IBID. Pág. 21.

57 Ibid. Pág. 23.

58 BERDIAEFF, Opus Cit., Pág. 205.

59 ODAJNYK, Walter – “Marxismo y existencialismo” –Buenos Aires, Argentina- Ed. Piados- 1966- Pág. 50.

60 ABBAGNANO, Opus Cit. Pág. 1833.

61 “El nacimiento es la posibilidad de que el hombre cree el hombre, la existencia a la existencia. La muerte es la posibilidad de que se le quite el hombre al hombre, la existencia a la existencia. El nacimiento y la muerte no son los términos extremos entre los cuales corre la existencia, son determinaciones fundamentales de la existencia, constitutivas de su esencia. La existencia es, en su naturaleza misma, nacimiento y muerte” – ABBAGNANO, Nicola – Opus Cit., Pág. 86.

62 BARTH, Karl – “Bosquejo de dogmática” – Buenos Aires, Argentina- Ed. La Aurora – 1954 Pág. 186-87.

63 Ibid., Pág. 183.

64 KIERKEGAARD, Soren – “El concepto de la Angustia” – Buenos Aires, Argentina –Espasa-Cape Ed. 1959- Pág. 23.

65 KIERKEGAARD, Soren – “El concepto de la angustia” – Bs. As. Argentina, Ed. Espasa Calpe, 1959, pág. 43.

66 KIERKEGAARD, Soren –“El concepto de la angustia” – Bs. As. Argentina, Ed. Espasa Calpe, 1959, pág. 43.

67 SARTRE, Opus, Cit.

68 SARTRE, Jean-Paul –“El ser y la nada”. Citado por ODAJNJK, Opus Cit., Pág. 47.

69 NUÑO, Opus Cit., Pág. 174.

70 HEIDEGGER, citado por BOLLNOW, Opus Cit., página 69.

71 ABBAGNANO Opus Cit., Pág. 22

72 SARTRE, Opus Cit.

73 MOUNIER, Opus Cit., Págs 33 y 53.

74 “El existencialismo y Jean-Paul Sartre” –Documento L-Ministerio de Información de la República Francesa, 1947.

75 “El existencialismo y Jean-Paul Sartre” –Documento L-Ministerio de Información de la República Francesa, 1947.


76 Ver: LALIVE D´EPINAY, Christian – “El refugio de las masas” – Santiago, Chile – 1968 ó “La iglesia Evangélica y La Revolución Latinoamericana” en CRISTIANISMO Y SOCIEDAD, Nº 17-17, 1968

77 Ver: Trias, Vivian – “Imperialismo y geopolítica en America Latina” – Mnontevideo, Uruguay – Ed. El Sol - 1967

78 Ver: HOLZ, Vera R. – “Introducción a la investigación en servicio social profesional” – Buenos Aires, Argentina – Ed. Hvmanitas – 1966. En especial: Cap. I. ó ANDER EGG, Ezequiel – “Servicio social para una nueva época” - Buenos Aires, Argentina – Ed. Hvmanitas - 1967 – en especial: Cap. III y IV.





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