Fernando ulloa



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FERNANDO ULLOA

ESCUELA

Psicología Institucional Psicoanalítica

FORMACIÓN


Médico y psicoanalista argentino. Pionero en Argentina, en la década del ´60, en definir como campo de investigación a la Psicología Institucional. Formado por Pichon Rivière, recibió influencias de Elliot Jaques, Bleger y Bion. Fue miembro de la APA hasta el año 1971, año de la presentación del Grupo Documento del que formó parte; se retira de la APA por discrepancias teóricas e ideológicas. Incluyó una mirada clínica en el estudio de las agrupaciones humanas; desde 1962 incluye la temática en las materias optativas Psicología Clínica de Adultos I y II de la carrera de Psi. De la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Desde su experiencia como analista intenta sostener su práctica en el abordaje de las instituciones asistenciales y en DDHH.

CONCEPTO DE

INSTITUCIÓN


Piensa que el fenómeno institucional no puede ser abordado únicamente desde una postura psicoanalítica, ya que intervienen en él factores del contexto social en el que está inmerso. Cree que el término instituciones es ambiguo, pues tanto puede designar (1) un proceso de institucionalización (con el sentido de racionalizar y estabilizar conductas inicialmente de predominio irracional), como designar (2) una organización social con el alcance que habitualmente tiene este término, o sea, un organismo con una geografía y una ordenación del tiempo y de las responsabilidades: con objetivos a alcanzar y medios racionales para tal fin; que está regulada por un código y por normas de naturaleza implícitas y explicitas. La designación más adecuada parecería ser la de “organismos institucionales”, con lo cual el autor estaría expresando que hay una inevitable y estrecha relación entre las pautas institucionales y los hombres que las originan y sustentan.

DISPOSITIVO DE INTERVENCIÓN

Taller de reflexión institucional en grupos heterogéneos

METODOLOGÍA

La metodología de abordaje que utilizaba se basaba en la dinámica de grupos y en el examen de la historia del proceso de institucionalización (como se estableció el pasaje de los intereses individuales al proyecto común), teniendo para Ulloa especial importancia el ajustarse a un plan de abordaje que redujera al mínimo posible las inevitables improvisaciones que se producen en el trabajo institucional, tratándose de introducir la menor cantidad posible de “fracturas técnicas”.




ULLOA: INSTITUCIONES

Hace una diferencia de los distintos tipos de instituciones mediante un ordenamiento que pone énfasis en la situación en que se encuentra el hombre en cada ítem institucional mencionado y en la modalidad o figura patológica más frecuente para cada tipo de institución.

INSTITUCIONES QUE SE OCUPAN DEL HOMBRE ENFERMO O DISMINUIDO

De una manera general el individuo está aquí en una situación regresiva. La figura o modalidad patológica más común es el predominio de la supresión sobre la elaboración de la enfermedad.

INSTITUCIONES QUE SE OCUPAN DEL HOMBRE APRENDIENDO

De una manera no rigurosa podemos decir que aquí el individuo está en una situación progresiva o de crecimiento en su área emocional o intelectual.

INSTITUCIONES

QUE SE OCUPAN

DEL HOMBRE TRABAJANDO

Supuestamente aquí el hombre se encuentra en una situación de haber alcanzado su madurez. Su figura o modalidad patológica más común es la alienación en el sentido sociológico del término, o sea, el drenaje y empobrecimiento de la condición humana y la transvasación de esta condición al producto manufacturado.

INSTITUCIONES

DE TIEMPO LIBRE



Posibilitan en el hombre la situación de placer y de reflexión intelectual. En el mismo tiempo libre se generan predominantemente los cambios individuales y sociales. Se puede mencionar como figura patológica el progresivo estrechamiento de este tiempo invadido por el tiempo reglamentado y su desjerarquización en el “hobby” compensatorio de la frustración proveniente de la labor diaria.



ULLOA: PRINCIPALES PROPOSICIONES QUE TOMA EN CUENTA PARA COMPRENDER LA DINÁMICA Y LA ESTRUCTURA DE UN OBJETO INSTITUCIONAL.

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Toda institución está organizada en base a tres distribuciones: distribución GEOGRÁFICA, distribución DEL TIEMPO, Y distribución de las RESPONSABILIDADES. Esta distribución, cuyo gráfico constituye el organigrama, configura en la realidad organismos que mantiene ciertas regularidades, aun confrontando instituciones de diferentes tipos. Esta distribución gráfica significa elementos distintos y articulados entre sí, es decir, significa un cuerpo orgánico, que, como tal, posee movimientos.

Las distribuciones implican elementos diferentes y articulados, es decir, conforman un cuerpo orgánico no estático.



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En estos organismos existen ciertos observables que resultan útiles puntos de referencia para comprender su dinámica e intentar su abordaje psicológico.

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Hay diferentes movimientos que se dan en una organización institucional. Son ejemplos de tales “movimientos”: (1) la circulación entre la institución y el contexto de la comunidad, (2) las diferentes formas, modalidades y niveles de comunicación intra-institucionales, (3) la relación entre el vínculo formal y (4) el vínculo fantasmático que determina el tipo de pertenencia del individuo a su institución.

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Dentro de la dinámica institucional se puede considerar un “movimiento” que tiene una categoría diferente a los anteriores, no pudiendo reducirse a un observable; es un movimiento que resulta del interjuego de la integración o institucionalización frente a una tendencia de dispersión de sentido propuesto a la anterior. De la presencia de ambas tendencias y de su mutua regulación resulta el crecimiento complejo de una institución.

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Los movimientos suponen la existencia real e ideal de puntos de contacto articulares entre los diferentes elementos en juego. Hay diferentes movimientos que interactúan entre si dando lugar a puntos de contacto articulares entre los diferentes elementos en juego. Esos puntos de contacto son las articulaciones, cuyo funcionamiento y modalidad están regulados por las normas de la institución. Si una articulación presenta alguna particularidad anormal, se halla perturbada, estamos frente a una articulación patológica, es decir, una fractura institucional. Sobre ella se organiza la patología de una institución. Visibilizar esas fracturas es un aspecto central del trabajo del Psicólogo Institucional ya que su desciframiento permite iniciar un trabajo “clínico-institucional” que otorgue sentido y significado a las problemáticas y/o malestares existentes en la organización.

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La fractura presenta la particularidad de favorecer la depositación proyectiva por parte de los integrantes de la organización de aspectos fragmentados del Self, transformándose en pantalla receptora de objetos internos, predominantemente ligados a primitivas ansiedades paranoides y depresivas, con frecuencia bajo una modalidad confusional.

Las articulaciones no fracturadas favorecen, en cambio, la “delegación” o proyección de aspectos totales, cuya re-introyección refuerza la identidad del sujeto.



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Esta proyección en las articulaciones fracturadas constituye el nivel latente dentro de la patología institucional, siendo el nivel manifiesto o sintomático el que resulta de los mecanismos de defensa a que recurren los miembros de la institución frente al peligro de tener que re-introyectar lo proyectado en las fracturas.

Un adecuado análisis institucional significará indagar el sentido del síntoma y no sólo suprimirlo.



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El monto de articulaciones normales o fracturadas de una institución incidirá sensiblemente en las posibilidades de elaborar o reactivar los conflictos arcaicos de sus integrantes. Esta posibilidad está centrada en la naturaleza del vínculo que con la institución establezca y re-introyecte el sujeto.

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Las instituciones donde viven los hombres constituyen objetos de principal interés dentro de cualquier plan de salud mental, adquiriendo prioridad aquellas con las que el individuo se pone en contacto más precozmente (familia, colegios, etc.) y aquellas que reciben al individuo en situación regresiva por estar disminuido (Insts. asistenciales).

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Un objeto institucional es factible de ser abordado con una metodología clínica adecuada, la cual supone ciertas condiciones: (1) una técnica que presente en si misma el mínimo de fracturas, (2) haciendo un abordaje gradual donde cada paso es de por si un nivel completo de análisis y (3) teniendo amplia experiencia y conocimientos en interacciones grupales.



ULLOA: INSTITUCIONES - MOVIMIENTOS O SECTORES DINÁMICOS PRINCIPALES,

QUE DAN CUENTA DE UN INTERJUEGO DINÁMICO INTEGRADOR

INTERJUEGO INTEGRACION-DISPERSIÓN


El primer movimiento está originado en el interjuego de dos tendencias contrapuestas: integración y dispersión, a lo largo de toda la historia de una institución (organización-desorganización).

En toda organización se observa una tendencia a la integración orgánica, que se da de inicio, entre los diferentes núcleos pre-institucionales. Estos núcleos, surgidos en una comunidad y que constituyen proyectos afines o semejantes, unen dichos proyectos en un proyecto común, y tienden a mediatizar su integración a través de la coexistencia témporo-espacial, y la aceptación de un régimen de normas que crean un común denominador, base de su institucionalización. Estos núcleos están representados por personas (miembros fundadores) o por agrupaciones que tienden a fusionarse, siempre en relación a elementos o circunstancias que se dieron en el proceso de institucionalización del organismo. En esta unión participan elementos racionales de beneficio común y elementos de naturaleza emocional. Esta integración constituye de por si una fuerza.

Los núcleos pre-institucionales unidos en un proyecto único serán también, posteriormente, el origen de la tendencia opuesta, o sea, una tendencia a la dispersión, dando origen al surgimiento de corrientes especializadas que favorecen el crecimiento y la complejidad de la organización, y también poniendo en peligro de destrucción a la institución, provocando rupturas. La primacía de esta tendencia a la dispersión o destrucción guardaría una estrecha relación con el grado de no explicitación y ulterior negación de las diferencias que inicialmente presentaban dichos núcleos.

Es muy frecuente observar que en la medida que estos núcleos continúan no explicitados, frente a cualquier crisis o emergencia se produce una verdadera regresión a los mismos, originando una modalidad de conflictos que, cuando son analizados, se descubre que repiten en mayor o menor grado aquellos primitivos conflictos que fueron enquistados. Lo más notable es que generaciones o camadas posteriores tienden a reproducir o expresar como una herencia cultural problemas que nos les fueron propios, siendo esto más probable cuando no hay verdadero conocimiento de la crónica o historia de la organización, permitiendo una mayor acción de los mitos culturales.

El valor de la historia en el decurso de una institución sirve para desentrañar en parte el sentido de su tendencia tanática (destructiva) desorganizativa.


INDICADORES:

El índice más evidente de una buena regulación de ambas tendencias está dado por la aparición de grupos formales que colectivamente detentan y regulan el poder y asumen las responsabilidades dentro de la organización. Un formula que traduce este indicador es que los escalones institucionales se transforman en grupos de trabajo con interacción real.

Un indicador frecuente de crisis institucional es el predominio de grupos naturales de contenido altamente emocional y de existencia no formal, es decir, grupos que se reúnen “en tiempo libre” y, con frecuencia, fuera de la geografía institucional y que, además, suelen estar integrados por miembros de status formal diferente, pero ligados emocionalmente. Estos grupos son siempre prolegómenos (preparación, introducción) de cambios. Son grupos donde se expresa la sistemática exclusión contrapuesta de divisiones naturalmente concurrentes, siendo esto lo que marca el camino del deterioro y la desorganización.

Algo característico y que puede tomarse como indicador de la existencia reprimida y enquistada de desacuerdos importantes es la tendencia sistemática como contrapuestas y excluyentes a las divisiones naturales que en la realidad tiene un sentido concurrente(útiles y racionales del trabajo), sin que en cambio surjan los verdaderos motivos del enfrentamientos.




CIRCULACIÓN EXTRA-INSTITUCIONAL


CIRCULACIÓN EXTRA-INSTITUCIONAL

Las tendencias contrapuestas del proceso de institucionalización tienen su correlato en un segundo interjuego: las instituciones reflejan y dramatizan el contexto en el que están incluidas y, a su vez, tienden a modificar ese contexto. La materialización de esta situación, que representa la circulación entre la organización institucional y la comunidad, está dada por el intercambio de materia prima – producto manufacturado. El segundo movimiento corresponde a la circulación entre la institución propiamente dicha y el contexto comunitario en donde está incluida.

Si bien hay grandes variaciones entre los distintos tipos de organización, se puede establecer una formulación general que destaque como indicador la alteración de esta circulación o movimiento entre la institución y la comunidad, la producción efectiva, o sea, el llamado índice de efectividad o de logro real en relación a los objetivos explícitos y posibles en la organización.

Este factor marca el grado de coincidencia y logro que existe entre los objetivos explícitos y posibles de organización, y los resultados reales. Considera también el grado de racionalidad entre los fines propuestos como objetivos y los medios puestos en juego para alcanzarlos. La irracionalidad de los medios en relación a los fines hace que el índice de efectividad sea mínimo.

Las instituciones mejor adaptadas tienden a reflejar y dramatizar dentro de sus propios límites al medio ambiente más amplio en que se mueven; este reflejo no es pasivo automático y solo autoplástico, sino que a su vez se traduce en una acción modificada y creadora de nuevas condiciones dentro de la comunidad. Una institución que cumple con estas condiciones está actualizada.

Ahora bien, la no existencia de esta actualización se traduce en dos figuras institucionales típicas: por un lado (1) las organizaciones referidas a una tradición arcaica, que puede llevas su conservadurismo a la estereotipia; por otro lado (2) las organizaciones de estructura maniaca, que pretenden funcionar sobre supuestos irreales propios de un futuro previsible pero lejano, que engendran organismos en cierta forma artificiales, destinados a un pronto fracaso.

Una buena circulación entre la institución y la comunidad depende de que la institución haya encontrado una adecuada regulación de las tendencias organización-dispersión, pero que, a su vez, esta buena regulación depende de haber logrado un buen intercambio entre institución-comunidad, siendo pues, ambos dinamismos complementarios.



CIRCULACIÓN INTRA-INSTITUCIONAL



La circulación anterior supone un movimiento interno o circulación intra-institucional, representado por las distintas formas, modalidades y niveles de comunicación, entre los diferentes elementos del cuerpo institucional. Este tercer movimiento propone examinar dentro de la dinámica institucional todo lo atinente a los distintos niveles, sistemas y modalidades de comunicación que se dan entre los diferentes elementos de una organización.

Puede decirse que cuando la comunicación –principalmente hablada- esta coartada en su libre juego, tal como ocurre cuando la misma es unidireccional, surgen en las instituciones diferentes formas de lo que podemos llamar clandestinidad, cuyas modalidades son: el rumos, el chiste, la leyenda escrita en muros, etc., y en general, una producción con una calidad mítica que configura, en los casos sostenidos largo tiempo, una cultura de gran acción normativa sobre los integrantes de la institución.

Por su componente fantasmático, esta producción recuerda las cadenas asociativas de los procesos históricos, donde la represión encuentra una analogía en la obstrucción que se dan en la comunicación entre el vértice y las bases de la pirámide institucional. Sin embargo, esta coartación de la comunicación no necesariamente debe darse en forma vertical, sino que también se da entre sectores horizontales del organigrama. Se darían enfrentamientos que, en general, son temidos como catastróficos, cuando en realidad lo que les da tal carácter peligroso son las fantasías destructoras que surgen, precisamente, al amparo de la incomunicación-represión. Las razones que se esgrimen son múltiples y van desde la falta de tiempo por sobrecarga de trabajo, hasta la negativa directa a reunirse con determinadas personas. La base de una buena comunicación seria que las dos tendencias opuestas (corrientes ascendentes y descendentes) se regulen entre sí.

Existe una forma de perturbación en la comunicación intra-institucional que participa no solo de la circulación interna de la organización, sino que también puede asignársele a la circulación con el exterior, tal es el caso de un hospital y sus pacientes, o de un colegio y sus alumnos, donde tanto los pacientes como los alumnos constituyen solo parte momentáneamente de la organización y, precisamente, siendo parte episódica de la institución, la perturbación se da cuando esta participación tiende a hacerse permanente. Aquí, la comunicación se presenta alterada por una “identificación proyectiva-introyectiva” que lleva a una confusión en cuanto a la asunción, distribución y desempeño de los roles dentro de la institución. Esta estereotipia termina sometiendo y aprisionando al individuo, lo que caracteriza luego a la perturbación de la circulación, tanto dentro como fuera de la organización. La estereotipia surge de una cierta nivelación de las funciones del paciente y del médico, o del alumno y el profesor, como un intento de controlar por parte de ambos las ansiedades psicóticas. El resultado es una decaracteropatización o incorporación del síntoma a la conducta habitual, resultando precisamente esta la defensa. Lo que ahora aparece como norma, en un comienzo fue una conducta defensiva.



DOBLE

PERTENENCIA:

RELACIÓN FORMAL Y FANTASEADA


Toda esta estructura institucional representa para el sujeto que la integra un objeto real, normas formales y espontaneas para la utilización del espacio, del tiempo y de las responsabilidades, objeto con el cual mantiene una relación explicita de naturaleza racional, a través del desempeño de su rol y, simultáneamente y en tanto objeto interno, mantiene con la institución una vinculación implícita de naturaleza fantástica.

Esta doble pertenencia del sujeto a la institución y de la institución al sujeto, se organiza también en función del doble juego de la identificación proyectiva-introyecyiva.

El cuarto aspecto del interjuego institucional es la relación formal y fantaseada entre el individuo y la institución. La normalidad o alteración del movimiento que se da entre el individuo y la institución de la que forma parte está indicada por el grado y tipo de pertenencia que aquel experimente en relación a ésta. Esta pertenencia no es un indicador de clara evidencia, podría decirse, más bien, que es un sentimiento que el individuo puede o no expresar explícitamente. La idea es que existe adecuada pertenencia cuando, a la par que se siente incluido en la institución, siente que esta le pertenece en alguna medida. La situación contraria es cuando solo se encuentra perteneciendo a una institución a la que vive como ajena. La pertenencia del sujeto se organiza en función del interjuego entre la vinculación formal o real desempeñada en la institución y la vinculación con la misma como objeto interno.

En la experiencia terapéutica se advierte que algunos individuos tienden a tomar la institución como soporte y andamiaje de su vida; estos sujetos tiende a resistir cualquier modificación fundamental en la institución, ya que ello es vivido como poniendo en peligro su propia identidad.

Otros individuos, en cambio, propenden a tomarla principalmente como instrumento o situación instrumental para desarrollar su propio proyecto; estos suelen ser con frecuencia promotores de cambios básicos: se diría que imprimen a la organización un proyecto de vida propio.




ULLOA: PAPEL DE LAS ARTICULACIONES Y FRACTURAS ARTICULARES EN LA DINÁMICA INSTITUCIONAL

UTILIDAD


Las articulaciones comienzan a ser útiles para un trabajo clínico-institucional cuando presentan alguna particularidad anormal en relación a la organización, es decir, cuando son patológicas. Una articulación patológica constituye una fractura, de donde el concepto útil clínicamente es el de fractura institucional.

Puesto que una organización se asienta sobre tres tipos de distribuciones (geográfica, del tiempo, de la responsabilidad), de la distribución emanan otras tantas categorías articulares: geográficas, temporales y las referidas a los roles y su desempeño. Todas estas articulaciones están en estrecha relación con las normas institucionales.

Resulta fácil identificar las articulaciones fracturadas, ya que es en torno a las mismas que se centralizan y expresan todas las manifestaciones sintomáticas de la organización, configurando lo que habitualmente llamamos tensión.


ARTICULACIÓN GEOGRÁFICA

La distribución del espacio generará normas más rígidas, pues el espacio lo es; las posibilidades solo están dadas por un mejor aprovechamiento.

ARTICULACIÓN DEL TIEMPO

La distribución del tiempo presentará una mayor plasticidad, pues el tiempo es más posible de ser ampliado. Toda organización de una institución está asentada en gran medida en una adecuada y nítida distribución del tiempo, siendo precisamente las perturbaciones que sufre esta distribución lo que suele aparecer como primero síntomas del conflicto.

Tiempo libre”: el tiempo no reglamentado aparece en general como el tiempo donde se generan los cambios. Este general, identificamos el tiempo libre con el descanso y con el placer, siendo esta, justamente, la posibilidad de generar cambios en este tiempo. Todas las revoluciones se planean fuera de horario, aunque luego se realicen en horario de oficina. La práctica muestra que las instituciones tienden voluntariamente a aceptar un diagnóstico de nivel psicológico fuera del horario reglamentario, aun en aquellos casos en donde no es válida la razón de desatender tareas importantes.



ARTICULACIÓN DE LAS RESPONSA-BILIDADES

Las distribuciones relacionados con los roles y los desempeños son instrumentadas con más elasticidad y plasticidad, pues la asunción y distribución del trabajo admite el adiestramiento y el incremento de la habilidad.

La fractura articular en función de los roles puede ser ilustrada mediante la figura del “chivo emisario”: es un personaje cargado de culpas ajenas del cual importa examinar cómo surge y por qué se eligió a una determinada persona y no a otra para este rol fracturado.

El chivo emisario en una institución tiene el valor de centralizar y expresar sintomáticamente la perturbación institucional o incluso, como ocurre en el desempeño de su función, precisamente aquello que condena, llegando a configurar una disfunción de la que no puede librarse, lo cual habla en favor de la intensidad del desplazamiento que los integrantes de la institución hacen sobre él.




ULLOA : TRANSFERENCIA INSTITUCIONAL

MODALIDAD

FILIAL

Adquiere, en general, formas dependientes rebeldes o sometidas, y se observa, lógicamente, el predominio de sentimientos de envidia.

MODALIDAD FRATERNA

En la modalidad fraterna prevalecen conductas competitivas y sentimientos de celos.


ULLOA: CHIVO EMISARIO

¿POR QUÉ HA SIDO ESTA PERSONA Y NO OTRA LA QUE RESULTA CHIVO EMISARIO?

¿DE DÓNDE PROVIENE EL DESPLAZAMIENTO?

Es obvio que se juegan característicos personales del destinatario del rol, es algo así como el lucumio-resistencial que favorece que este punto de menor resistencia, en nuestra denominación, esta fractura, sea expresión de patologías. En este caso, cualquiera que sea la función o el status del sujeto, dado sus dificultades, correrá el riesgo de ser emisario de los conflictos. En cambio, hay funciones que tradicionalmente en una institución tienden a ser de por si fracturas, sea quien sea el que la sustente. Aquí es donde se s aquellos del anclaje al rol conflictivo. Esto puede deberse a la naturaleza del rol/puesto.

Hay, con frecuencia, una variable que sintetiza las dos situaciones anteriores, o sea, donde las características personales se suman a la tradición que tiene el cargo para configurar una importante fractura institucional. Hay tres circunstancias que con frecuencia intervienen en la aparición de un chivo emisario, configurando un punto de fracturado en la organización.

Estos cinco roles constituyen las características que integran a un líder único, y si en un grupo aparecen distribuidos entre sus miembros, es índice de autonomía y eficiencia del mismo; en cambio, cuando varias de estas características están sustentadas por una sola persona, lo común es que el grupo tenga muy baja autoestima y sea un grupo de dependencia.

Por otra parte, puede darse el caso de que algunas de estas funciones no estén cubiertas, lo cual incide en el pronóstico del grupo, salvo que se logren cubrir los roles por varios integrantes o por todo el grupo.

Lo característico es que no se trata de roles que signifiquen una división especializada de trabajo, sino una modalidad en el comportamiento dentro del grupo.

Cada una de estas modalidades de comportamiento reporta un beneficio específico para el grupo, pero simétricamente también existe una figura patológica para cada una de estas modalidades. Esta figura patológica puede responder tanto de la manera como una persona juega su modalidad, como de que frente a una emergencia el grupo tienda a responsabilizar unilateralmente a un determinado rol de los inconvenientes.



Cada una de estas modalidades está sustentada en rasgos caracterológicos de un individuo, y estos rasgos, frente a la masividad que fácilmente puede presentar la situación grupal, puede transformarse en actitudes caracteropáticass, constituyendo una fractura dentro de la organización.



ULLOA: ROLES BÁSICOS DE TODO GRUPO DE TRABAJO

ROL

FUNCIÓN

FIGURA PATOLÓGICA

MOTOR EMOCIONAL


Cuya función es la de aglutinar e impulsa el grupo.


Es un rol muy difícil, que por naturaleza y facilidad puede trasformar su poder integrador en todo lo contrario, sobre todo cuando tiende a tomar actividades impulsivas.

PENSADOR O TEÓRICO

Cuya función la indica el nombre.





PROGRAMADOR O ADMINISTRADOR

Cuya función tiene que ver con administrar y distribuir el tiempo y la prioridad de las tareas.

Tiende espontáneamente a disciplinar el esfuerzo del grupo y fácilmente puede transformarse su rol en un rol perseguidor-superyoico.

REALIZADOR TEÓRICO

Que tiende a realizar eficazmente la tarea parcial indispensable en ese momento, el grupo sobrevive en los momentos difíciles por él.

Que es alguien con habilidad suficiente para ir materializando tareas parciales, suele ser visto menospreciadamente por el resto del grupo y el mismo expresa tal resentimiento acerca de sus tareas.

GESTOR

Que se ocupa principalmente de las relaciones con el exterior.


Tiene una patología muy singular: suele ser el saboteador sistemático de tareas que el mismo logro para el grupo. En un primer contacto, él se constituye como el “ducho” de la tarea y del grupo frente al cliente, pero luego es reducido a su justo limite por la regulación natural del grupo, de ahí su frustración y resentimiento. Es el rol que más varía, cualquiera puede serlo, por lo cual es interesante analizar qué tipo de gestión tomo el grupo un trabajo.



ULLOA: HIPÓTESIS SOBRE LA PATOLOGÍA INSTITUCIONAL

QUE PROPONE RECONOCER DOS NIVELES EN LOS CONFLICTOS INSTITUCIONALES:

PRIMER PASO/NIVEL


Una fractura se transforma en una pantalla utilizada por los integrantes de una institución para defenderse de sus ansiedades de naturaleza psicótica proyectando, predominantemente, objetos parciales.

Este es el primer paso y constituye lo más oculto o latente de la patología institucional, donde los integrantes realizan una proyección individual de sus ansiedades prehistóricas (antes de ser integrantes de la historia de la institución). Se trata de un nivel predominantemente implícito o latente, en el cual los integrantes de la institución proyectan sus propias ansiedades prehistóricas en un punto fracturado de la organización.



SEGUNDO PASO/NIVEL


En el segundo paso, la fractura que ha hecho las veces de pantalla proyectiva, se transforma en fuente generadora de ansiedad que se vuelve sobre los miembros de la organización, que a su vez, tienden a adoptar conductas defensivas frente al peligro de la re-introyección. Este segundo paso constituye lo manifiesto, o sea, lo que habitualmente se denomina “tensión institucional”.

Este según nivel, de naturaleza explicita o manifiesta, donde la pantalla fracturada genera a su vez ansiedades, de cuya re-introyección se defiende la organización mediante conductas espontaneas o formalizadas en normas, originando el conflicto actual o tensión sintomática.

Este es el nivel neurótico, y el primer paso del nivel psicótico, y en general, frente a esta situación, una institución tiende a manejar la tensión manifiesta a través de normas cuyo éxito dependerá de lo adecuado de las mismas y de la intensidad del nivel latente que esta, a su vez, sustentado en la historia pre-institucional de cada integrante del organismo.

Un adecuado análisis institucional significará indagar el sentido del síntoma y no sólo suprimirlo.





ULLOA: HIPÓTESIS SOBRE LA PATOLOGÍA INSTITUCIONAL

QUE PROPONE RECONOCER DOS NIVELES EN LOS CONFLICTOS INSTITUCIONALES:

TOMA LA IDEA DE

E. JAQUES:



Las instituciones funcionan como sistemas que los individuos utilizan para defenderse de sus ansiedades más tempranas. E. Jaques sostiene que las instituciones son usadas icc por sus integrantes como defensa contra las ansiedades paranoides y depresivas de naturaleza psicótica, lo cual significa que los individuos ponen sus conflictos internos en personas reales, externalizando su mundo interno mediante la identificación proyectiva y, simultáneamente, reincorporan por medio de la identificación introyectiva los elementos dramáticos que se están desarrollando a su alrededor.

A lo que ULLOA introduce como novedad la existencia de un nivel latente y una conducta sintomática manifiesta en relación al papel de la fractura institucional.












ARTICULACIONES

FRACTURAS

HIPÓTESIS DE ULLOA


La existencia de normas y articulaciones adecuadas en las instituciones será de vital importancia para resolver sus conflictos arcaicos, al tener oportunidad de externalizar y reintroyectar adecuadamente, modificando sus objetos internos. Las articulaciones adecuadas favorecen la delegación o proyección de aspectos totales de la personalidad, cuya re-introyección enriquece la identidad del sujeto.

Este proceso está más al servicio del control de las ansiedades depresivas, al permitir preservar aspectos buenos mediante esta delegación.

Las articulaciones favorables (normales) favorecen la solución de los conflictos en las relaciones entre los hombres.


Lo contrario ocurriría frente a la presencia de fracturas, que a la vez que servirán como estímulo proyectivo, lo obligaran a un gran esfuerzo por defenderse de la re-introyección de lo proyectado, con doble empobrecimiento del Yo por la proyección y la defensa, llegando en situaciones extremas a perder la evidencia de sus conflictos internos y a vivir dentro de un conflicto del que es un engranaje no lucido. Esto constituye una de las formas de la alienación. La existencia de articulaciones fracturadas favorecerá la proyección de aspectos parciales, obligando a instaurar defensas contra la re-introyección. La proyección más estas defensas, si bien tienden a controlar estas ansiedades persecutorias, empobrecen al Yo, y la inevitable re-introyección contribuyen a deteriora la identidad del sujeto.

Las fracturas tienden a transformar el conflicto dado en las relaciones entre los hombres en un conflicto patológico. Las fracturas o arbitrariedades administrativas-organizativas de una institución funcionan como puntos que favorecen la proyección de aspectos de la personalidad de los sujetos. Así resultan cargadas dichas fracturas, y pasan a transformarse a su vez en pantallas reproyectivas de estas mismas ansiedades. Este juego de ida y vuelta de proyección-retroyección, a través de un punto fracturado, es lo que se designa como tensión o conflicto manifiesto.





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