Episodio depresivo [[Image:{{{imagen}}}



Descargar 180.42 Kb.
Página2/7
Fecha de conversión10.02.2019
Tamaño180.42 Kb.
Vistas149
Descargas0
1   2   3   4   5   6   7

Historia


Es propio del humano padecer los excesos de sus pasiones.

A lo largo de la historia constatamos, a través de los escritos, de las obras de arte, las manifestaciones excesivas del odio, de los celos, del miedo, del amor...y de ese displacer interno que llamamos melancolía, pena, tristeza, depresión.

La búsqueda del término que nombrara a ese estado del alma tiene su historia y, por puro vicio occidental, comenzaremos con los griegos.

Un aforismo de Hipócrates sintetiza la postura griega y que hoy podemos traducir como: Si el miedo y la tristeza se prolongan, es melancolía.

Lo negro, lo agrio, lo pesado, lo triste, encerrado en un término, melancolía

El modelo imperante del pensamiento médico griego, que influyó por más de dos mil años, estaba aferrado a las variaciones hereditarias que afrontaban a las diferentes noxas.

Así los individuos estaban constituidos por el equilibrio entre cuatro humores:


  • sangre,

  • bilis amarilla,

  • bilis negra,

  • flema;

l fuerte desequilibrio de alguno de ellos era la génesis de la aparición de distintas enfermedades, el leve predominio de un humor; sobre los otros determinaba un temperamento, una manera de ser.

Para los griegos cuatro eran las esencias:



  1. tierra,

  2. aire,

  3. fuego,

  4. agua;

cuatro los puntos cardinales; cuatro las estaciones, cuatro eran las edades del hombre,

  1. infancia,

  2. juventud,

  3. madurez,

  4. vejez;

a qué escapar de esa armonía, cuatro eran los temperamentos:

  1. sanguíneo,

  2. colérico,

  3. melancólico,

  4. flemático.

El temperamento es una predisposición que se manifiesta ante la impresión producida por una idea, un recuerdo, un acontecimiento exterior; es una manera repetitiva de reaccionar.

Así el colérico (de col: bilis) se excita fácil e intensamente, reacciona de inmediato, son rencorosos y apasionados; hombres de acción.

El melancólico, si bien sensible, es poco reactivo, pero de guardar por mucho tiempo sus impresiones, pesimista, pasivo.

Etimología


Los griegos explicaban todas las enfermedades y los cambios de "humor" (triste, alegre...) a partir de la infuencia de cuatro líquidos corporales que ellos llamaban "humores": la sangre, la linfa, la bilis negra y la bilis amarilla.

egún esta teoría, si una persona se comportaba de una manera que ahora llamaríamos hiperactiva, la causa era un exceso de sangre, y la causa de un exceso de tristeza sería tener demasiada bilis negra.

Por lo tanto para decir que alguien estaba triste decían "tiene bilis negra". bilis negra en griego se decía entonces "melancolía". En griego moderno la pronunciación es "melanjolía".

Los escribían la palabra con estas letras:



  • melancólicos  

  • (melancholia) μελαγχολια

  • : (melán, negro) μελαγ

  • (jole, col, hiel, bilis) χολη

Los romanos tenían en latín su propia manera de llamar a la bilis negra, atra bilis (bilis oscura), de la cual se deriva la palabra española "atrabiliario", que significa malhumorado.

Pero prefirieron usar la palabra griega es decir melancholía, porque les sonaba más técnica.

Mariano Arnal rescata este concepto: Hipócrates explicaba la salud y la enfermedad por la acción equilibrada o desequilibrada de los humores en el cuerpo.

La crasis era el equilibrio entre los cuatro humores básicos (sangre, flema, bilis y atrabilis -humor negro o melancolía-); y se llamaba crisis a la expulsión de los humores mediante el sudor, los vómitos, la expectoración, la orina, las deyecciones.

En el proceso de la enfermedad los médicos tenían estudiado cuál era el momento crítico, es decir aquel en el que se debía producir la expulsión de los malos humores.

Quede constancia que las expresiones crisis y estado o momento crítico están sacadas de la antigua medicina de los humores.

Stanley Jackson anota que en el Renacimiento, al rescatar los textos de Aristóteles también reflotaron el criterio expresado en el legendario Problema por el cual el estagirita observa que la gran mayoría de hombres de genio son melancólicos, lo cual da un toque de distinción a este temperamento y lo separa de la enfermedad llamada melancolía:

¿Por qué todos aquellos que han sido eminentes en la filosofía, en la política, la poseía o las artes son claramente temperamentos melancólicos, y algunos de ellos hasta tal punto que llegaron a padecer enfermedades producidas por la bilis negra?.

Por ese entonces ya el término había ampliado mucho su base y, así, se lo usaba para nombrar cualquier estado de tristeza, aflicción, desesperación o un carácter sombrío.

La palabra depresión deriva del latín de y premere (apretar, oprimir) y deprimere (empujar hacia abajo), se usó en Inglaterra en el siglo XVII.

Así Richard Blackmore, en 1725, habla de estar deprimido en profunda tristeza y melancolía. Robert Whytt, 1764, relaciona depresión mental con espíritu bajo, hipocondría y melancolía.

En 1808 J. Haslam habla de aquellos que están bajo la influencia de pasiones depresivas.

Para ese entonces el término depresión gana terreno y se usa junto al de melancolía para designar a la enfermedad, mientras melancolía siguió conservando su uso popular y literario.

Wilhem Griesinger introdujo el término estados de depresión mental como sinónimo de melancolía.

Y Emil Kraepelin usa locura depresiva en una de sus clasificaciones nosológicas, sin desprenderse del término melancolía para signar la enfermedad, y deja depresión para nominar un estado de ánimo, y consideraba que las melancolías eran formas de depresión mental, expresión que le pertenece.

Pero en 1899 usó como categoría diagnóstica a locura maniaco depresiva. Adolf Meyer propuso eliminar totalmente el término melancolía y reemplazarlo por el de depresión.

Así, en esta puja semántica se llegó a la redundancia de nominar depresión con melancolía cuando los síntomas eran suficientemente graves como para nominarlos simplemente como depresión.

El término ciclotimia fue usado por Kahlbaum en 1863 para designar las variaciones de las fases depresiva y maníaca, remedando los ciclos.

En tiempos antiguos se consideraba que reaccionar con un exceso de tristeza era una reacción normal a una desgracia, y que sólo si esta reacción de tristeza se prolongaba de manera desproporcionada a la causa se podía sospechar que se trataba de una enfermedad, digna de la atención de un médico.

En el siglo XX la práctica de la medicina tendió cada vez más que a considerar cualquier trastorno del humor que disminuya el rendimiento en el trabajo, independientemente de que su causa sea o no conocida, como una enfermedad, digna de atención médica y de tratamientos de quimioterapia (vulgo pastillas) y psicoterapia (vulgo hablar con un psicólogo).


Catálogo: Rafanell -> SIGLO%20XXI -> SALUD


Compartir con tus amigos:
1   2   3   4   5   6   7


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos