Ensenanzas del maestro santiago bovisio



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CURSO VI

LOS MENSAJES



Enseñanza 1: Adoración de Amor - 1947

En nombre de los Santos Maestros. Ellos toman de nuestras manos los lirios de la ofrenda para plantarlos en la huerta cerrada de la Gran Corriente, seguros que, en las tierras fértiles bendecidas por la Divina Madre, se multiplicarán.

Hemos de permanecer este año en adoración de amor en el santuario de nuestro templo secreto. No hay lugar más hermoso ni más seguro, como ya lo dijo el Gran Maestro: “Busco refugio en la Divina Madre, en las Enseñanzas, en la Gran Corriente”.

Apartados de la actividad exterior que mata, poniendo una barrera mental entre nosotros y el mundo, viviremos a la Divina Presencia únicamente.

Todo es vano; lo único bueno es hacer nuestra morada aquí; sólo por este alejamiento absoluto y potencial podremos hacer algo para la purificación de nuestras almas y la salvación del mundo.

Se ha trabajado demasiado en estos últimos diez años, se han inventado demasiadas cosas nuevas, se ha movido demasiado, en paz y en guerra, la Humanidad sin encontrar un átomo de felicidad. Por eso volvamos a la soledad, a la oración y al silencio. Que nada ni nadie ocupe nuestro pensamiento. Si deseamos decir una palabra de salud y de vida, ¡callen nuestros labios! Si deseamos hacer algo, ¡Cesen nuestras peregrinaciones! Quedemos en nuestro santuario único. Aquí conoceremos a Nuestra Divina Madre que es la Dispensadora de la felicidad; aquí estaremos a los pies de los Santos Maestros para que nos enseñen a morir a nosotros mismos y a vivir la vida única.

A los pies de Horushatum de América, símbolo de que el principio y el fin se unen en la continuidad de nuestras enseñanzas; a los pies de Santiago de Rosario, el Caballero valiente, vencedor de todos los adversarios; a los pies de Adelphirake, el joven iniciado del Sol, que irradia desde Córdoba; a los pies de Abbhumi, la mujer voluntad-sentimiento que es recordada en La Plata; a los pies de Jo-seph de Mendoza, el Iniciado tan puro como las nieves de las montañas eternas; a los pies de Nice-Foro, el portador de la luz del Divino Espíritu que alumbra a la provincia de Buenos Aires; a los pies de P.T.R., la fuerte piedra angular de la Gran Obra que está en Buenos Aires.

Aquí, en el santuario, alejados de todo ruido exterior, nos unimos los que tenemos un mismo amor y un mismo ideal con un lazo tan indisoluble que no seremos más que una sola alma y un solo corazón.

Únicamente así conquistaremos el mundo para el Espíritu.

Enseñanza 2: Sed Extranjeros - 1948

¡Sed Almas! ¡Vivid en el mundo como si no pertenecierais al mundo!

¡Sed extranjeros! El idioma de los hombres no es vuestro idioma, no son vuestros sus gustos y sus aspiraciones; tampoco lo son sus formas mentales.

¡Callad! Vuestra palabra no es de este mundo. Envolved vuestra aura con el Gran Silencio. Sed como los meteoritos que al cruzar el cielo dejan su luminosidad sin que nadie sepa de dónde vienen, ni cuál es su destino.

Sed almas, almas simples y sencillas que viven en un mundo distinto al de hoy que no es más que un abismo de movimiento frenético y de destrucción.

Que nadie os conozca; que vuestra personalidad social desaparezca y brille la luminosidad de vuestra alma. Cuando estéis con las almas procurad no poner un velo entre ellas y vosotros, en donde se refleje vuestra posición humana, vuestro nombre y vuestras posibilidades mundanas. Desechad todo esto. ¡Sed almas hacia las almas!

No lastiméis nunca con el roce de la personalidad el precioso tesoro que os brindan los seres cuando se entregan a vosotros; procurad que ellos no sepan vuestra posición ni vuestros títulos ni vuestro nombre que eso poco importa; pero dadles toda la enseñanza, la enseñanza que está depositada en vuestras almas y que se comunica a los seres a través de una simple mirada de comprensión.

Quedaos mudos en el mundo. Vuestras palabras no sean más que para las almas a vosotros confiadas. Sed extranjeros entre los hombres para que podáis dar toda la luminosidad de vuestra llama interior a aquellos que os esperan en el camino. Envolveos con el Gran Silencio para que os aleje del torbellino del mundo y os haga aptos para tender la mano y sacar del abismo a vuestros Hijos, a aquellos que os pertenecen. Cubrios con vuestros mantos para que nadie os conozca ni sepa nadie vuestro nombre; no descubráis vuestro rostro delante de nadie, para que se mantenga así intacto el fulgor de vuestra mirada únicamente para los ojos de aquellos que están destinados para la misión del futuro.

Vuestro nombre es un nombre nuevo escrito en el cielo; vuestra patria es la del templo espiritual en el seno de la Asamblea de los Grandes Iniciados.

Calle vuestra voz para que os llegue el Mensaje, el Mensaje del Gran Día que está por llegar y que están entonando ya a través de la mística del Ired los sabios de OM HES.

¡Quedaos mudos! ¡Sed extranjeros! ¡Envolveos en el Gran Silencio! ¡Permaneced con el rostro cubierto por el blanco velo, oh almas de almas!

Enseñanza 3: Hacia la Cumbre - 1949
Almas de la Madre, Hijos de la Llama de Cafh: mirad hacia la Cumbre de vuestro cielo interior.

Id secreta, continuamente hacia allá.

Llegó hasta vosotros el lejano plegar de la Gran Campana y habéis despertado del sopor de la vida para daros cuenta que nada, absolutamente nada podíais hacer para vuestra felicidad ni para la felicidad de nadie.

Sin que los otros se dieran cuenta dejasteis allá abajo sobre la gran pantalla del mundo vuestra silueta, para huir libremente sin ser notados.

Secreta, continuamente fuisteis hacia el monte, hacia la vida interior.

Y dejasteis para los otros, para aquellos que amabais, sólo una promesa; promesa de volver ricos y poderosos, de volver con los brazos llenos de rosas, con las manos llenas de gracias para sanar a los enfermos, consolar a los afligidos, dar pan a los hambrientos.

No os detengáis si queréis volver para tan gran misión; siempre más hacia arriba, hacia la noche del espíritu.

Almas de la Madre, venid.

Yo conozco esa senda, yo crucé esos valles, llegué hasta el fin.

Vamos hacia allá, hacia vuestro destino, hacia el Templo de la Cumbre.

Los más débiles se guarecerán en las grutas hasta hacerse más fuertes, mientras el tañido de la Gran Campana va llegando a ellos como un mensaje de sosiego; aún allí están a gran altura.

Los más resueltos encontrarán valles extensos, en donde adquirirán el don de la experiencia desapasionada y desde allí prepararán las blancas y protectoras vestiduras de los selectos, aquellos que están por emprender la ascensión y los mirarán alejarse con ojos estáticos de caridad.

Mas los selectos subirán por la ladera nevada, siempre más arriba, siempre más allá; allá en donde la Gran Campana repite el estruendo de la Creación.

Los guías irán delante pues ya conocen el camino.

Venid conmigo Hijos de la Llama de Cafh.

Todos sean uno, los más débiles, los más resueltos y los selectos, siempre dispuestos a infundirse valor, a inclinarse sobre el caído, siempre dispuestos a dar paso y sacrificarse para los que quieren ir más arriba.

Mirad hacia la Cumbre de vuestro cielo interior.

Id secreta, continuamente hacia arriba almas de la Madre, Hijos de Cafh.



Enseñanza 4: La Casa del Amor - 1950
Habéis llegado, Hijos de la Llama, al Templo de la Divina Madre, a la Casa del Amor.

Permaneced estáticos frente a la Santa Puerta ¡Adorad, soñad, amad!

Dichosos los que han llegado hasta este umbral; todos ellos indistintamente están destinados a entrar allí, cuando sea su tiempo y su hora.

Nadie entrará a la Casa del Amor si pesa el más mínimo de los pesos de más.

Nadie pasará sin ser pesado.

Todo lazo tendrá que ser roto y todo enemigo vencido.

Lazos del hombre espiritual son los vínculos de sangre, los límites de familia, el ansia de revivir la carne.

¡Preparaos, Hijos de Cafh!

Descalzos vuestros pies, verdaderamente pobres de todo bien humano y terrenal, ya que estos bienes son la sepultura del hombre y la causa de su muerte interior.

Blancas vuestras vestiduras, verdaderamente honestos según la ley divina y humana, aquella que está escrita en el cielo y en el corazón.

Coronadas vuestras cabezas, verdaderamente serenos y dueños de la paz mental.

Los que no pueden mirar tan alto que permanezcan en las laderas, que no suban al Monte Divino.

Es dañoso tender la mano a aquél que luego no podrá continuar por sus propios medios.

A éstos dadles lo que aman, lo que desean: dones materiales, protección para sus familias, dicha y felicidad dentro de la rueda de su vida.

El triunfo de Cafh es dar a cada uno el pan según su necesidad y medida.

El triunfo de Cafh es hacer participar a los pequeños de los dones de la Integridad de la Gran Obra, es hacer participar a los adultos de la fuerza del Poder de la Gran Corriente, es hacer participar a los perfectos de la Unión Substancial con la Divina Madre.

Pero los Hijos que han tocado la Puerta del Templo Infranqueable y ésta se ha abierto al toque del amor y han penetrado allí, recuerden: ésta es la Puerta Mística que no se abre dos veces.

Allí en el Templo está el Altar de los Sagrados Desposorios; allí el Alma y la Madre se unen para la Eternidad; allí Ella besa la boca que ha pronunciado los Votos Eternos; allí Ella recibe, ininterrumpidamente, la ofrenda de la vida de los Elegidos.

Durante todos los días de su vida ofrendarán los Hijos holocausto de sangre, de su propia sangre.

Éste es el Altar Interior en donde se ofrenda la donación secreta que nadie conoce, el martirio del alma; el amor de los Hijos deposita allí diariamente las gotas de su sangre.

Y este es el destino de los Hijos de Cafh que penetraron en el Templo de la Divina Madre a pronunciar sus Votos Eternos.

¡Y esto es TODO!

Los que se negaran a la ofrenda de sus vidas se transformarán en el cabro negro y maldito que, cargado con las maldiciones y las iniquidades de la Humanidad, no es sacrificado sobre el Altar, sino lanzado al desierto de la aridez de una vida fracasada para que vague en la oscuridad de las pasiones, y en la soledad de los incomprendidos.

¡Hijos de la Llama! Habéis llegado al Templo de la Madre Divina, a la Casa del Amor.

Cruzad el Círculo de Fuego a través de las potentes luces de la Gran Corriente, ¡Oh vosotros los perfectos!

Entrad al Templo de la Unión Substancial; acercaos al Altar de la Eterna Esposa. ¡Id a las Místicas Bodas!

Es éste el regalo nupcial de los Hijos fieles y santos: su dicha, su triunfo, su victoria.

Enseñanza 5: Intimidad Interior - 1951
Buscad en lo más íntimo de vuestro corazón vuestra realización.

Siempre vuestro pensamiento esté allí en continua oración. Murmuren vuestros labios el nombre de la Divina Madre hasta que, hecho vuestro alimento vivo penetre en vosotros, repitiendo místicamente el Nombre Santo dentro de las paredes mismas del corazón.

El mundo no os pertenece, sino vuestra morada interior. Sois ricos en bienes sagrados que, sin interrupción, os ayudan y estimulan a la Intimidad Mística.

Tenéis vuestros votos que son la Puerta Sagrada que no dejan filtrar en el alma la pasión del deseo.

Tenéis vuestro Radio de Estabilidad que es el puro campo magnético espiritual dentro del cual os podéis mover, sin que os ate el peso de la ciudad.

Tenéis vuestro Reglamento que os ampara del equívoco y del mundo todo.

Tenéis, sobre todo, a vuestros Superiores y Guías, hombres esencialmente virtuosos, siempre dispuestos a daros los tesoros de la Enseñanza y de sus experiencias.

Aprovechad todos estos medios que os han sido dados gratuitamente para que os sea más fácil el ejercicio de la continua práctica de la Vida Interior.

Muchos caminos llevan a los pies de la Divina Madre, pero la Ascesis Mística es, en estos terribles días, el único medio seguro.

Buscad en lo más íntimo de vuestro corazón vuestra realización.

Siempre vuestro pensamiento, huyendo de los torbellinos exteriores, esté allí en continua oración.

Si os apartáis de vuestra Intimidad Interior, enseguida corréis el peligro de ser enganchados a las grandes cadenas de la materialidad corrupta del mundo.

Si salís fuera de vosotros mismos perdéis vuestra libertad individual, corriendo el grave peligro de transformaros en los hombres postes que marcan las vías de la esclavitud colectiva.

Si hay hombres grandes en el mundo, al día de hoy, no les queda más remedio que confesar su impotencia frente a la destrucción moral de las masas organizadas y huir, incomprendidos, al silencio de su intimidad.

Sois, por vuestra vida de oración interior, almas libres de amar y de pensar y fuera corréis el peligro de ser hechos esclavos de las ideas unilaterales que gobiernan al mundo sin dejar vivir ni la mente ni el corazón.

Sois en vuestra intimidad los constructores ideales de la Gran Obra sobre la tierra y afuera corréis el peligro de ser los destructores del Templo vivo del Espíritu.

Sois, por morar en vuestro corazón, la fuerza potencial y virginal de las almas del futuro y afuera corréis el peligro de engendrar los hijos maléficos de las Sombras.

Sois los Amadores Eternos de La Madre y afuera corréis el peligro de perderla para siempre.

Muchos caminos llevan a los pies de la Divina Madre, pero la Ascesis Mística es, en estos terribles días, el único medio seguro.

Vuestro corazón sea vuestra meta y vuestra morada.

Murmuren vuestros labios el nombre de la Divina Madre hasta que, hecho vuestro alimento vivo, penetre en vosotros repitiendo místicamente el Nombre Santo dentro de las paredes mismas del corazón.

Aprenderéis así a amarla cada vez más; la adoraréis continuamente. Vuestra mente no podrá apartarla de sí; vuestros sentimientos se negarán a dejarla; no podréis salir fuera de vuestra intimidad.

El mundo será nada para vosotros, porque él no os pertenece.

En la oración continuada, en la Vida Interior, en conocer la Morada del corazón está vuestra realización.



Enseñanza 6: El Corazón Celeste - 1952
En el Cielo Interior del Corazón de la Madre brillan los Soles de Oro, brillan las Estrellas Celestes.

Asentad vuestra morada en ese Dulce, Celeste Corazón; sea ese Cielo vuestra Patria.

Permaneced allí en espíritu de Fe; no con el espíritu de la fe adquirida por el hábito y la deducción, sino en espíritu de fe de amor.

Sólo aquél que sabe amar de verdad, sólo él puede convertir en realidad objetiva el Misterio Interior.

Porque el poder de la fe de amor es hacer real lo irreal, hacer posible lo imposible.

En el Cielo Interior del Corazón de la Madre brillan los Soles de Oro, brillan las Estrellas Celestes.

Asentad vuestra morada en ese Dulce, Celeste Corazón.

Permaneced allí en espíritu de Silencio.

Bueno es el Silencio que hace agradables a las Almas, borra con su discreción las faltas y las manchas de la humana naturaleza, suaviza las asperezas de los destinos adversos y, sobre todo, hace íntima a la amistad y al amor.

El Silencio es la única Voz del Alma dada a los Hijos como don de Amor.

Que todos lleguen aquí, al Cielo Interior de la Madre donde brillan los Soles de Oro y las Estrellas Celestes.

Nunca sabrá el alma infiel lo que podría haber encontrado al final del Camino, así como los hombres que toman y dejan incumplido un anhelo nunca sabrán si tenían ellos posibilidad para cumplirlo y siempre les queda en el alma la amargura del fracaso.

Que todos los Hijos lleguen aquí, pues llegar al cumplimiento de lo que se ha empezado es el único bien deseable, es la única corona de Fidelidad.

Asentad vuestra Morada Interior sobre el espíritu de Obediencia.

Sólo aquél que cruza el puente de la razón llega al Corazón de la Madre.

Sólo aquél que da su voluntad humana en aras del Amor puede brillar entre los Soles de Oro y las Estrellas Celestes; sólo aquél que se lanza al vacío de la Conciencia Eterna es digno de permanecer allí.

Únicamente el Espíritu de Obediencia cumplido a la perfección dará al alma el tesoro de la Divina Renunciación, de la Gran Realización.

Él le dará al alma aquella sobrehumana locura de amor que rompe todo lazo carnal, deshace toda unión terrenal, quiebra todo compromiso humano; porque la renunciación es fruto de un encanto incontenible de Amor.

En el Cielo Interior del Corazón de la Madre brillan los Soles de Oro, brillan las Estrellas Celestes.

Asentad vuestra morada en ese Dulce, Celeste Corazón; sea ese Cielo vuestro Cielo de Amor.



Enseñanza 7: Los Tesoros de la Divina Madre - 1953
Te doy hijo mío, los Tesoros de mi Corazón; repártelos.

Toma mi Experiencia Eterna, hecha a través de la construcción y destrucción de los universos, para demostrarte la profundidad inconmensurable de la Eternidad siempre presente, nunca creada, nunca destruida.

Ella hará que abras los ojos sobre el mundo mirando los cambios y las vueltas del tiempo, como el niño mira el paso de las aves en el cielo.

Y mientras repites una y cuarenta y nueve veces el Nombre Inefable, lo que fue volverá a ser y lo que es ya habrá dejado de existir.

Fijos tus ojos allí, repitiendo tus labios el Nombre Santo, fluyendo tus fuerzas por los cuarenta y nueve eslabones, serás Inmortal.

Por eso, al tomarte en mis brazos, coloqué a tu cuello La Mística Cadena.

Toma mi fuerza y mi poder; cierra con tus manos fuertes las fauces del león.

Vence y vuelve a vencer. Tu fuerza es mi fuerza y mi única fuerza es darme a tí.

Cuando hayas aprendido que las corrientes vitales que salen de tí recorren el universo y a tí vuelven trayéndote la dádiva de la Eternidad recorrida serás invencible y tu espada ya no se quebrará nunca y no habrá quién pueda en contra de ella.

Toma, en fin, mi Amor, todo mi Amor.

Ser sabio es lograr la liberación; ser bueno es contribuir a la salvación del mundo; ser puro es igualar a las Huestes Angelicales; pero saber amar es identificarse con la Eternidad misma.

No desprecies ni aún el más imperfecto amor que lleva consigo la impresión del Amor Divino.

Guarda tu amor celosamente como guardas el brillante bajo tu corona de oro.

Por ocho etapas has llegado hasta la equiparación de la vida y la muerte, ya que tu amor renuncia a la vida y vence a la muerte.

Toma, Hijo mío, todos mis Tesoros: el Nombre Inefable, la Espada Invencible, la Piedra Preciosa, El Árbol de la Vida y el Agua de la Fuente de mi propio Corazón.

Todo te lo doy a tí, porque sé que has desviado tus fuerzas que ya brotan de tu interior, hacia fuera, para dar y más dar. Porque Sosiego, Fuerza y Amor son la salvación del Mundo.

Toma, Hijo mío, los Tesoros de mi Corazón y repártelos.

Enseñanza 8: Iluminación - 1954
Guarden los Hijos de la Divina Madre la herencia espiritual que Ella les ha entregado.

No hay bien mayor sobre la tierra que poseer un Don sobrenatural, un Mensaje Divino para el Corazón.

E iluminen todos los pensamientos, todas las palabras, todos los actos de la vida con esta luz sobrenatural que les ha sido dada.

Las vidas de los hombres están perdidas en la arena del tiempo, pero la vida más humilde y pequeña está escrita en el cielo y permanece para la eternidad si fue iluminada por una fuerza sobrenatural.

Ésta es la principal misión de Cafh en las almas: darles el sentido de lo sobrenatural, de lo Divino, de lo Eterno.

¡Iluminad la noche del mundo, oh Hijos del Fuego! Para eso no tenéis más que vuestra centella divina, aquélla que os entregó la Madre en el día de vuestra ofrenda.

Ella es tan tenue, tan diminuta, tan inadvertida que por su pequeñez puede incendiar el Universo todo.

Iluminad constantemente a las almas con vuestra llama sobrenatural.

Muchas almas han revivido bajo vuestra protección, mas la labor sólo ha empezado.

Muchas almas de América desde muy lejos esperan ansiosas y confiadas el Mensaje de los Hijos de Cafh.

No hagáis nunca de vuestra misión algo humano y corriente, mas todo lo humano y corriente sea transformado por los Hijos con un toque sublime y divino.

No olvidéis, no olvidéis que guardáis un tesoro divino, una centella sobrenatural en el alma y que sólo eso es lo que debéis dar a las almas y es lo que esperan ellas del Mensaje de Cafh.



Enseñanza 9: Cultivad a las Almas - 1955
Abrid las puertas de vuestro corazón a las almas todas, Hijos de Cafh.

El amor, imán potente de las almas, las atraerá.

Cultivad con vuestro amor a las almas jóvenes que ni una sola se pierda, que ni una sola se desvíe; ofrendad toda vuestra sangre por ellas si es necesario, guiadlas por el sendero de la fe, de la belleza, de la alegría de vivir.

Cultivad con vuestro amor a las almas de aquellos que os fueron confiados.

No sea desunida la vida espiritual de la vida humana, sino haced que sea una única expresión de Divinidad.

¡Que cada hogar sea una Tabla, que cada Tabla sea un hogar!

Cultivad con vuestro amor a todas las obras de los Hijos, sus esperanzas, sus anhelos, sus trabajos, sus posibilidades.

Toda experiencia vale la pena ser vivida si se termina lo que se empieza.

De las cosas más pequeñas e insignificantes se puede sacar el fruto más acabado y Divino.

Cultivad con vuestro amor a las almas escogidas.

Apartad de ellas el peligro, las dificultades, los obstáculos para que puedan llegar a la consumación de su deseo Divino.

El fin supremo de Cafh es llevar a las almas hasta la cima de la perfección y las almas escogidas son una prenda, una imagen, una seguridad de que el fin perfecto puede ser logrado aún en esta vida.

Abrid las puertas de vuestro corazón a las almas todas, ¡Hijos de Cafh! y aún abrid las puertas de vuestro corazón a las almas que están por devenir.

Un número grande de seres y de Iniciados está para venir sobre la Tierra acompañando al Divino Redentor.

Ellos necesitan padres y madres espirituales, que ayuden su descenso a la tierra con su oración y castidad.

Ellos aún necesitan padres y madres que les den un cuerpo adecuado para cumplir con su misión sobre la tierra, su gran Misión de Amor.

Si es necesario dad vuestra vida y vuestra sangre para las almas.

¡Porque sólo el amor que se da, que no pide para sí, que se sacrifica y entrega al sufrimiento voluntario puede redimir al mundo y salvar a todas las almas!



Enseñanza 10: Obras de Amor - 1956
El amor de la Divina Madre ha de mover todos los actos de los Hijos de Cafh.

Con ese único sentir han de renovar ellos todas sus vidas.

Y esta labor divina de amor ha de empezar en el pensamiento.

La raíz de lo que determina los actos debe ser conocida y orientada. Todos los pensamientos corrientes deben ser sustituidos por pensamientos emanantes, expansivos.

Si el alma se determina por el amor todo está sujeto al amor y el amor que se da a los seres no es un esfuerzo que se da como algo desvinculado del alma misma, sino es el amor en sí. El amor que se traslada, que se reparte, que se limita, que va y que viene, que es algo, algo fuera del amor mismo, no es amor.

El amor es un acto en sí que se expande de sí y se contrae en sí, es el amor mismo; es el Amor de la Divina Madre.

Pienso en el amor, obro en el amor, vivo en el Amor de la Divina Madre.

El amor como expresión del pensamiento vivo borra las diferencias anula los prejuicios, desata los nudos de diferenciación.

El amor fuente del pensamiento ve a todas las almas que deben ser amadas como si fueran él mismo.

No hay problemas de amor de uno a otro, sino problema de amor en sí: es el Amor de la Divina Madre. Entonces el acto de amor se transforma en un acto de amor en sí, en un acto de amor puro.

Las diferenciaciones de los seres que les aportan tantos dolores y sufrimientos no son más que abusos de amor; querer ayudar a otro, querer aliviar los males, querer solucionar los conflictos, querer salvar lo que está perdido, todo es vano.

El amor que se traslada, que diferencia amado y amador es vano, es otra fuente de dolor y de penas infinitas.

El amor de la Divina Madre es el único amor que borra todas las penas, todos los dolores, todas las amarguras porque es el amor en sí.

Él es la expansión de la pena del alma, del problema del alma, de la separatividad del alma.

El amor de la Divina Madre no es dos, no es llegar a terminar, no es amar y ser amado, no es sufrir y gozar del dolor y del placer ajeno, no es ir y venir, no es empezar y terminar; el amor de la Divina Madre es siempre el amor, es el Amor en sí.

Si amo a otro me amo a mí mismo, si sufro por otro sufro por mí mismo; su amor y su dolor es el mío, pues no hay dos amores.

Mi amor no ha de solucionar por amor el mal de nadie, sino mi propio mal.

El amor de la Divina Madre es el punto de la solución de todos los problemas, de todos los males.

Amo y me aman y este amor da vida a otra fuerza de amor que quiere vivir y sobreponerse a los dos amores que la han generado.

El amor de la Divina Madre ama simplemente, se da a los otros en sí; la intensidad de amor que se expande no va a otro sino se revela simplemente.

Un amor pequeño soy yo que se expande y se va reconociendo en su expansión; yo soy la otra alma, yo soy las otras almas, yo soy el cielo de almas, yo soy todas las almas.

El amor no viene a mí ni yo voy al amor.

Todo el amor de las almas es mi amor y ellas todas están en mí.

El más pequeño dolor de todo ser viviente es mi dolor, y toda pena y separatividad del universo es mi amargura y soledad.

Yo soy el amor, el amor soy yo.

Este sólo es el amor de la Divina Madre.

El amor de la Divina Madre ha de mover todos los actos de los Hijos.

Ha de surgir del pensamiento como un reconocimiento de expansión de todas las almas en el alma del Hijo y ha de expandirse como un sentir único, completo, absoluto, simple, sin dualidad, sin compuestos, sin principio y sin fin.

El amor de la Divina Madre es el Hijo y el Hijo es el Amor de la Divina Madre.




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