Ensayo. Transparencia. Gastos que podrían emplearse en mejorar el bienestar del cubano si se asumen como primera prioridad



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Ensayo. Transparencia. Gastos que podrían emplearse en mejorar el bienestar del cubano si se asumen como primera prioridad.
En este trabajo vamos a demostrar algunas de las razones por lo cual nuestro ejecutivo no desea e intenta por todos los medios no establecer la Transparencia dentro de nuestras finanzas. Recuerdan el Glasnot y la Perestroica, pues más o menos algo como aquello es a lo que me refiero. Para los soviéticos de entonces fue el principio del fin. Estoy seguro de que para nosotros también.

Si el gobierno editara en una Gaceta de Cuba, o en cualquier otro documento oficial, todo lo que se refiere a finanzas nacionales, informara al público, como es su derecho, dónde invierte cada centavo que genera ese mismo pueblo, estoy convencido que muchas preguntas comenzarían a generarse. Aquí les daremos una idea.

Comenzamos por el tema de los impuestos. En los Estados Unidos se dice que no hay nada seguro que no sean la muerte y los impuestos. Para eso tienen al IRS y los excelentes y caros servicios funerarios. En Cuba el ejecutivo pretende que sea lo mismo en cuanto a lo de los impuestos. Lo otro no les importa.

La nueva Ley 113 promulgada por la Asamblea Nacional recientemente establece 19 diferentes tipos de Impuestos, tres Tazas Impositivas y tres Contribuciones. Algo bien complejo. Dice la prensa que se han basado en la experiencia de unos veinte países. Habría que ver cuáles.

Lo curioso, que a mi juicio es una fundamental contradicción, es que hasta hoy nuestro sistema socialista anuncia que el pueblo, representado por su Estado, es el dueño de las fuerzas productivas y de los medios de producción. Es decir que los recursos materiales y humanos los maneja y administra el Estado, por lo tanto a este, al Estado, van a parar toda la plusvalía generada en los disímiles procesos productivos, de servicios y científicos. Así como todo el valor agregado, etc. El Estado entonces paga a los obreros, científicos, etc., por su fuerza productiva gastada. Así aún funciona hoy día, o debía funcionar, porque en estos momentos, desde el año 1990, este Estado paga una muy diminuta fracción del gasto de energías y vida del obrero en el proceso productivo que no repone sus necesidades para nada. En Cuba no existe un solo puesto de trabajo donde un trabajador gane lo suficiente para mantener a su familia y llevar una existencia digna. Fíjense que escribí un trabajador, no un político o un militar encumbrado. El salario medio en Cuba hoy es de unos trescientos pesos Cup al mes para una persona. Debería ser no menos de Dos mil Cup al mes para vivir honradamente como Dios manda. Esto lo conocen muy bien nuestros gobernantes, pero no hacen nada por cambiarlo. Tampoco nuestro pueblo puede salir a las calles a protestar, sin sindicatos ni leyes que lo apoyen. Esto la Revolución lo diseñó así con toda intención. Solo consideren que un Secretario General de la CTC, ante el anuncio del despido de un millón y medio de empleados estatales, el treinta por ciento de la fuerza laboral de la nación, orientó a sus afiliados que mostraran paciencia y aceptaran lo que les pedía el gobierno. Es decir, que si lo dejaban cesante, se fuera a su casa sin reclamar o protestar mucho. Esto en otra nación, cualquiera que no sea la nuestra, el solo anuncio de tamaños despidos, generarían de inmediato intensas huelgas y enfrentamientos violentos en las calles. Aquí no pasó nada y el ejecutivo, después de despedir a medio millón, optó por continuar su operación más lento y sin mucha propaganda, cosa que aún hoy prosigue. Al antiguo Secretario de la Central Obrera lo premiaron promoviéndolo a Vice Primer Ministro y Miembro del Consejo de Estado. Esto me recuerda al antiguo General Oliveira, quien como Fiscal General de la República mandó a fusilar a Ochoa y los La guardia, etc., en 1989. Pasados unos meses fue electo a Presidente de la Asamblea Nacional hasta cuando desapareció de la escena pública.

¿Cómo es posible o se justifica que este Estado Socialista, con una economía centralizada, basada en los principios económicos socialistas, intente con mucha fuerza y dedicación, cobrar impuestos como si fuesen los mismos Estados Unidos? Encima de que por ser los dueños de los medios productivos de toda la nación, de las fuerzas productivas, e incluso mantener a una población laboralmente activa devengando salarios de miseria, después de quedarse con toda la ganancia generada por el ejercito de famélicos nacionales y redistribuirlo como mejor les parezca, casi nunca en el bien de los famélicos, intente cobrar impuestos incluso sobre los salarios, así como sobre las escasas propiedades con que contamos, aunque esto último esté suspendido momentáneamente. ¿Cómo se explica esto? ¿Con cuáles preceptos o conceptos socialistas se ejecutan rancios principios capitalistas como cobrar impuestos con tal ferocidad? Impuestos que se adicionan a la ya alta concentración de las ganancias en las arcas del Estado. Desgraciadamente el pueblo no puede acceder a la información de dónde y cómo invierte este Estado todo este capital. Los salarios se mantienen casi al nivel de la década del ochenta del siglo 20 cuando la inflación planificada va por la tercera década del 21. Es verdad que existen ahora los trabajadores privados mal llamados cuentapropistas, pero este nuevo fenómeno es solo una pequeña fracción de la fuerza laboral desempleada previamente, la cual en vez de estar siendo tratada con todo mimo para que florezca como una inmediata necesidad nacional, se carga de impuestos, controles, y trámites enredados, insuperables y constantes; más un ejército de dieciocho mil inspectores de toda laya, entes altamente corruptos e ineficientes que solo cierran un negocio tras otro. No abren ninguno.

El trabajador cubano gana al mes unos quince dólares más o menos, si seguimos el precepto de que 1 usd= 1Cuc. 1Cuc= 25 Cup. Esto puede cambiar en este mismo instante sin que tenga necesariamente que mejorar la economía. El Estado alega que no tiene dinero para elevar los salarios y esto no es así. Dice Raúl Castro que el principal ingreso de nuestra economía en estos momentos puede ser el ahorro y es verdad. Les demuestro.

Si eliminamos los gastos en Defensa Nacional, el cual se lleva un cuarto del presupuesto Nacional Anual o PIB. Supongamos para redondear que este PIB es de unos 50 mil millones de dólares, Este seria de unos 12.5 mil millones de dólares. Es decir: La Defensa en Cuba gasta 12.5 mil millones de dólares al año. Es cierto que sus fuerzas producen gran parte de esta cantidad.



Si se suspenden las Operaciones Milagro se ahorrarían unos 3 mil millones de usd al año. (Estas cifras salen de cálculos aproximados, pues el gobierno las mantiene en estricto secreto.) Pero tenemos algunas ideas, por ejemplo:

-500 mil extranjeros atendidos en Cuba a todo coste durante más de una década, incluyendo a acompañantes, etc. Coste: unos 150 mil usd cada enfermo. Cifras aproximadas. Pregúntele al gobierno.

-Envío de especialistas oftalmológicos cubanos, y otros, a cazar pacientes operables por toda América Latina, el Caribe y parte de África con gran despliegue mediático (como parte de una neopropaganda proselitista.). Varias decenas de millones.

-Mantenimiento del enorme y desconocido Hotel Las Praderas y otros centros de alojamiento más caros y lujosos como el Neurocen y las residencias alrededor del Cimeq, para este personal anterior: Varias decenas de millones.

-Costo de cuarenta hospitales regalados por Fidel en sus últimos años lúcidos a varias naciones de Latinoamérica, adquiridos en Suecia y Noruega, totalmente equipados e instalados, con personal cubano como entrenadores permanente: Más de 400 millones de usd. A pesar de la creciente crisis nacional aún hoy esto se realiza. El día 4 de junio del 2013 se anuncia en el Noticiero Nacional de Televisión a las 8 PM la inauguración de un hospital donado a la empobrecida nación de Haití, financiado en cooperación por Cuba y Argentina. El presidente Martelí asiste a la reunión y agradece a Cuba. Esta noticia no sale en los medios impresos. Tan solo se mencionó discretamente en el noticiario estelar y punto. Esta cooperación, aunque altruista, solo aporta gastos a nuestro pueblo y ya pasa de los once años.

-Mantenimiento de la Elam y otros centros de altos y medios estudios donde residen de forma permanente unos 40 mil extranjeros, incluyendo a más de una centena de norteamericanos, etc. Estimando que cada uno consuma unos 25 mil cuc al año, cifra conservadora contando estipendios, ropas, comidas, alojamientos, etc., así como gastos generales logísticos para la enseñanza, (Solo la Elam cuenta con 20 laboratorios de anatomía patológica, lo cual no pueden decir otras sedes para nacionales), serian Mil Millones de usd al año.

-Podría adicionarse el costo de varios y carísimos equipos de abogados norteamericanos laborando por la liberación de los Cinco, digo Los Cuatro. El costo de mantener viva la propaganda en el extranjero por este y otros casos, así como campañas desplegadas por supuestos amigos de Cuba como Cinco Días por los Cinco llevada a cabo en los primeros días de junio en Washington frente a la Casa Blanca.. (Asistieron unas 300 personas).

Que conste que no tengo nada en contra de los ayudados y considero la Defensa como una estupidez visto el caso de que esto se cae por dentro por desgaste estructural, pero este dinero sale de nuestras espaldas. Unos 16 mil millones de usd=cuc que bien podrían asignarse para mejorar el olvidado salario de los cubanos y entregarles un poco más de unos doscientos cuc a cada uno de los 11 millones de isleños para intentar llevar una vida digna alejada de latrocinios, malversaciones, ineficiencia e hipocresía. Entonces un obrero, cualquier empleado, un médico, etc., podría vivir decentemente de su salario, como en los ochenta, sin tener que pensar en otras cosas como la desesperada emigración, o acudir a las demás lacras que todos conocemos.

Ya sé que las cifras pueden ser fácilmente cuestionadas en este ensayo. No son extraídas de ningún anuario estadístico oficial con el cual no cuento y el Estado se encarga de ocultar o dificultar su acceso. No existe la Transparencia de la cual les hablaba en los inicios. Si usted las tiene, haga sus cálculos y dígame dónde me equivoqué. Puede que los resultados de las operaciones matemáticas sean diferentes en algo, pero al final podríamos mejorar la existencia de los nacionales en mucho, esos quienes tanto se han sacrificado sin chistar por la sobrevivencia de esta Revolución que se ha olvidado de ellos, aunque ya vamos siendo cada vez más quienes no creemos en ella.
4-6-13.

Cuento. Pistola de tiempo.
La noticia salió finalmente en todos los periódicos del planeta. Se había creado un arma totalmente nueva que no usaba proyectiles y nunca terminaba con la vida de la víctima.

En todos los diarios en primera plana y a cuatro columnas se explicaba el funcionamiento de este nuevo adminículo de uso personal y colectivo a todas luces mucho más humano. Se informaba con el mismo cliché de costumbre como después de muchos experimentos, aciertos y desaciertos, se ponía a disposición de todos este ingenio, el cual iría sustituyendo a las obsoletas y ruidosas armas, poco certeras y aún utilizando un sistema con más de doscientos años de creado.

Esta pistola con alta tecnología no se diferenciaba mucho a sus predecesoras en su forma externa y solo necesitaba un par de baterías convencionales. Al apuntar había que ser muy cuidadoso, pues lanzaba a las personas que tocaba su láser rojo de puntería cincuenta años más adelante. ¡Imagínense ustedes! Hubo que alertar a algunos chistosos sobre que el disparo era irreversible. Que no era cosa de juegos pues el tiempo hasta ahora es unidimensional a pesar de las quejas.

Siempre los delincuentes se apresuraron a ponerlas en uso, pues parecían más seguras ante las cortes al no matar o herir físicamente a nadie. Se generaba una abertura en las leyes y hasta la “Greenpeace” las aceptó como armamento ecológico.

Se apuntaba y al oprimir el botón disparador se apreciaban dos pasos más bien rápidos. El primero provocaba un zumbido indicador de que el arma se estaba cargando y al llegar al final, por la punta del cañón, el cual no era más que un emisor parecido a un láser, surgía un destello de luz el cual, al impactar a la persona blanco, lo convertía ante los ojos de todos en un anciano con cincuenta años más.

La persona blanco se quedaba como paralizada del susto y es este momento cuando se puede aprovechar para escapar, para robarle o para quitarle de en medio, según el gusto o mejor interés del usuario. El blanco no moría para nada. Comenzaba a investigarse como estudiando sus posibilidades, ese nuevo peso en los pies y sobre los hombros, ese dolor en las súbitamente gastadas articulaciones, esa lentitud e inseguridad en los pasos y la rara niebla en los ojos. Que no hablar de la piel y los dientes los cuales había que escupir apresurados para no atragantarse. Al arrastrarse los pies tratando infructuosamente de escapar, se dejaba un montoncito de pelos mientras crecía en las orejas, dentro de la nariz hacia fuera o en las cejas sobre los ojos.

¡Ah burla del destino! Como se rieron los adolescentes pandilleros durante las primeras semanas mientras se eliminaban en las reyertas callejeras de las grandes ciudades. Lo que nunca llegaron a comprender del todo era por qué los blancos viejitos salían caminando meneando la cabeza en negación amarga, mientras dejaban caer sus pistolas al pavimento. Ninguno, lleno de adrenalina como era de suponer, buscaba venganza o la revancha.

Cuando se llegaron a fabricar cañones con esta tecnología humanista, se acababan las guerras rápido y era lastimoso ver como desde los campos de batalla se retiraban ejércitos de septuagenarios con cuerpos enjutos dentro de los uniformes demasiado holgados, sin mirar hacia atrás como hubiese hecho un buen enemigo. Alguno que otro lloraba o balbuceaba alguna excusa a sí mismo.

Parece que quienes más sufrieron fueron las mujeres, pues aunque no iban a los campos de batalla, su algarabía fue peor al de repente verse en plena calle con un montón de libras de más. Evaporada toda su belleza que alguna vez habían tenido, con agregadas ondulaciones de celulitis por todas partes deformando antiguas líneas perfectas; várices abultadas y azulosas en las piernas inutilizando los zapatos de andar con tacones altos, incluso bajos, senos de pronto semejando extremidades apuntando al sur y un rostro como listo para sembrar, aunque ya no hubiera nada nuevo que plantar a pesar de las cremas y máscaras.

Hasta los olores cambiaban y se tornaban ácidos y desagradables. El sexo opuesto dejaba súbito de tener importancia. Fueron ellas quienes primero pusieron el grito en el cielo, a pesar de que conocían de cómo allí no habría nadie para escucharlas.

Todos nos habíamos percatado de que, al evaluar el estado de injusticias en este universo, no era factible estuviese alguna autoridad superior dirigiendo en alguna parte, sino ¿dónde estaba el criterio de perfección? ¿Dónde la justicia divina para colocar las cosas en su lugar, e hiciera a los seres humanos reconocerse a sí mismos cuando actuaban víctimas de sus bajas pasiones en contra de sus semejantes e incluso de sus seres queridos?

¿Dónde está ese raciocinio superior el cual debería hacernos reconocer, interiorizar, disculparnos o rectificar algún comportamiento injusto, desleal o hiriente? No somos capaces de reconocer lo miserables que somos cuando lo somos e interiormente aceptamos, aunque nunca lo dejemos traslucir.

Por eso continuamos convirtiéndonos en un ejército de ancianos, disparándonos a discreción sin percatarnos de que nos vamos mutilando y extinguiendo, aunque continuemos con una psicología de veinte años dentro de nuestros cerebros, encerrados en una amargura sin remedio.

Ya se anuncia en algún diario la posibilidad de que volvamos a matarnos como hacíamos antes con algún proyectil o una granada, porque al menos nos quedaba intacta la autoestima en esos segundos mientras feroces nos odiábamos y moríamos. Definitivamente la pistola de tiempo dejaba de ser un arma recomendable.

20-8-07.
Poesía: GEOGRAFÍA.
Los peniplanos,

La Ciénaga de Lanier,

las elevaciones puro mármol,

son un índice acusador

que me pasea por lagunas de neuronas

remisas a olvidarte.

Cada paletazo es un lamento

persistente dolor;

Geografía que voy remando

mientras leo,

escenas que se van hollando

con el tiempo,

con cada brusco halón

desde mi asiento

donde te observo y estudio

tratando lo último

sin poder evitar lo primero.

15-5-90.










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