En el valle de sula


ANTECEDENTES, CONTEXTO GENERAL O MARCO HISTORICO



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ANTECEDENTES, CONTEXTO GENERAL O MARCO HISTORICO

VI.I Historia de la Medicina Forense Psiquiátrica

La psiquiatría es la rama de la medicina que trata de la enfermedad mental, los problemas emocionales y los trastornos de personalidad.

La psiquiatría inicio su desarrollo en el siglo XIX, a mediados del cual incorporo el método científico natural. Antes de esa época, hubo criterios filosóficos, teológicos y morales en el tratamiento de las enfermedades mentales.

En los libros sagrados hebreos se daban pautas a los religiosos para la atención de los enfermos, lo mismo que de los pecadores y los inválidos. Una consideración similar se dispenso en los primeros monasterios, y aun en nuestros tiempos es posible encontrar mezcla de pacientes psiquiátricos con delincuentes comunes en algunos medios hospitalarios y penitenciarios.

En su convergencia con la Ley, el psiquiatra se vio enfrentado inicialmente al método lógico-normal del jurista, y este a su vez chocaba con el método científico natural de Médico Especialista. Por otra parte, la Medicina consideraba el delito a partir del individuo, mientras el Derecho lo hacía a partir del hecho delictivo. Posteriormente, cada profesional llego a comprender el punto de vista del otro, y ambas disciplinas emprendieron un cambio de mutua colaboración, que culminó con el surgimiento de la Psiquiatría Forense.

Se considera Jean Esquirol (1772-1840) el precursor de la Psiquiatría Forense, con su obra titulada Des Maladies Mentales considérées sous les Rapports Medica, Hygienique et Médico-Legal. Fue el discípulo más distinguido de Philippe Pinel, el humanizador de la Psiquiatría.

La Psiquiatría Forense se define como aquella rama de la psiquiatría que se ocupa de la relación entre el psiquiatra y la Ley. [Cas94]

VI.I Desarrollo histórico del estudio de las secuelas psiquiátricas de los traumas.


La aparición de anomalías psíquicas en sobrevivientes de guerras y catástrofes es conocida desde la antigüedad, pero su descripción como síndrome específico ocurre recién en el siglo XIX, por parte de los médicos militares de las guerras napoleónicas y de sucesión americana.

En 1884 Oppenhaim reúne bajo el término neurosis traumática a un conjunto de cuadros sin ninguna unidad clínica que habían sido observados en sujetos que habían sufrido accidentes de ferrocarril. A partir de entonces es descripta en sujetos que sufrieron situaciones traumáticas, ligadas a accidentes y a la guerra.

Ganser en 1897 describe el síndrome de Ganser, inicialmente en prisioneros de guerra y que se presente como breves y floridos episodios psicóticos que simulan una demencia.

Vibert, desarrolla el concepto en la 9* edición de su Manual de Medicina Legal (1914), “La neurosis traumática es una enfermedad, casi siempre grave, se desarrolla a consecuencia de traumatismos de cierta naturaleza. Fue estudiada y descripta en personas que habían sido víctimas de accidentes ferroviarios, de donde nacieron las denominaciones de railway spine, raiway brain de los autores ingleses y americanos. Sin embargo, la enfermedad se observa igualmente a causas de choques y de vuelcos en vehículos ordinarios, de las caídas de muy alto, explosiones, derrumbamientos y contusiones violentas en la cabeza. En cambio, no sobreviene, salvo rarísimas excepciones, después de las heridas por instrumentos cortantes, punzantes y de armas de fuego. En nuestro sentir, la predisposición no juega más que un papel secundario o nulo en la mayoría de los casos”

Meyer (1904) describe la Locura Traumática de la siguiente manera “consiste en debilidad mental, puesta de manifiesto por fatigabilidad, enlentecimiento del pensamiento, incapacidad de retener impresiones, irritabilidad y un gran número de sensaciones desagradables, especialmente cefalea y mareos” , haciendo referencias a síndromes crónicos tras traumatismo de cráneo,

Kraepelin en 1905, sugiere que “la carencia de signos objetivos, da al conjunto de la enfermedad las caracteres de un origen psíquico, pudiera inducir a la sospecha de que se tratase de una simulación para obtener una mayor cuantía en la indemnización solicitada. La cuestión de la simulación de las dolencias psíquicas consecutivas a accidentes ha alcanzado gran importancia, debido a la actual legislación, y, por consiguiente, ha inducido a la celosa investigación de síntomas objetivamente demostrables en las enfermedades de tal naturaleza, ciertamente con escaso resultado por haberse explorado en el campo neurológico. Empero es de notar que las quejas de nuestro paciente corresponden en conjunto a las que suelen hallarse en la ansiedad atormentadora, por lo tanto, indican un origen de morbosa contextura mental. Seguramente el choque emocional, el terror, tiene papel preponderante en estas manifestaciones clínicas tan bien discutidas por Oppenheim con el nombre de Neurosis Traumáticas.”

Las neurosis traumáticas se presentan aun sin traumatismo alguno en la cabeza, y a veces sólo con haber corrido el peligro de sufrirlo. Esto explica el hecho de que aparte diversas apariencias concomitantes de daños reales, solo se presentan aquí los producidos por la agitación emocional, razón por la cual por la mera exploración física no se hallarán síntomas de relieve de la enfermedad latente, los cuales pueden no haber sido imaginados Contra la simulación tendremos en cuenta el o frecuente estado general de conjunto, en el cual se nota una inquietud emocional continua, con acción sobre la capacidad del enfermo para el trabajo, sobre sus satisfacciones en la vida, sobre su estado de ánimo, sobre sus exteriorizaciones físicas, sus sensaciones, movimientos, etc.

Kraepelin describe en 1918, la aparición a posteriori de los traumatismos craneales de un trastorno llamado neurastenia traumática, que describe como “una distimia depresiva o malhumorada, unida a una actitud quejumbrosa, a una debilidad de la voluntad y a toda suerte de manifestaciones patológicas somáticas, en parte de índole nerviosa general, en parte focalizadas” que trae como consecuencias dificultades en el pensar y en la memoria.

Propone clasificar las secuelas psiquiátricas de los traumas de la siguiente manera:

1. Psicosis traumáticas propiamente dichas, resultantes de una lesión cerebral localizada o de un sacudimiento generalizado del cerebro (conmoción cerebral).

2. Psicosis emocionales por shock emotivo, asociado o no a un traumatismo más o menos ligero y sin resonancia necesaria en el cerebro.

3. Psicosis llamadas conmociónales de la guerra, que son en realidad psicosis emocionales.

 Abraham Kardiner, psicoanalista norteamericano que se había analizado con Freud (1921) y tratado veteranos de la I Guerra Mundial entre 1922 y 1925, Profesor de Psiquiatría de la Universidad de Columbia publica en 1941 un artículo titulado “The Traumatic Neuroses of War”. En su trabajo, que tendrá una gran aceptación científica, realiza una conceptualización psicoanalítica de las neurosis de guerra, donde el trauma desencadenaba en los afectados síntomas somáticos y psicológicos, con hipervigilancia, hipersensibilidad a los cambios de temperatura, al dolor y a los estímulos externos, además de síntomas emocionales. En 1947 publica una segunda edición, donde recoge las enseñanzas de la II Guerra Mundial y recomienda el tratamiento precoz de la dolencia a los efectos de evitar la consolidación de la neurosis y describiendo el síndrome de manera similar a la actual. La descripción que realiza del síndrome es la base sobre la cual la psiquiatría americana desarrollara el trastorno por estrés postraumático.

Señala Kardiner “En las neurosis traumáticas el individuo falla en su intento de adaptarse al mundo exterior, se pierde el equilibrio entre los recursos y lo que de ellos se solicita, con la consecuencia de que no puede realizarse ninguna adaptación eficaz. El efecto neto es el de que el mundo parece retirar su hospitalidad y aquellas funciones mediante las cuales efectúa la acomodación al mismo quedan inhibidas y bloqueadas, de tal forma que no están ya a disposición del individuo. Cuando se produce esa situación, reacciona el individuo como una persona que hubiese perdido esas funciones y manifiesta abasia (perdida del equilibrio, etapa anterior al andar), aberraciones visuales temblores, inhibiciones para el trabajo y otras perturbaciones. La vida onírica de estos sujetos nos suministra algunos datos importantes. Sus sueños son más o menos estereotipados y terminan con una solución catastrófica de cualquier cosa emprendida.”

Desde el término de la II Guerra Mundial y hasta nuestros días se han realizado numerosas investigaciones en sobrevivientes del Holocausto y de los campos de concentración como también en familiares de éstos, lo que ha permitido evaluar el curso evolutivo del TEPT y avanzar en el reconocimiento de estos cuadros.

Pero su reconocimiento pleno ocurre en el año 1979 al ser incluido en la DSM III (Manual Diagnostico y Estadístico de los Trastornos Mentales) de la Asociación Americana de Psiquiatría, determinado por la presión social para el reconocimiento de las alteraciones psiquiátricas que presentaban los veteranos de guerra de Vietnam. A partir de entonces ha quedado demostrado que este síndrome no solo se presenta en veteranos de guerra, sino también como respuesta ante una amplia gama factores estresantes (víctimas de agresiones sexuales, víctimas de otros actos delictivos y por supuesto de toda clase de accidentes, crímenes, atentados y desastres.)



En los últimos años a partir del reconociendo por parte de la justicia de las lesiones psíquicas a las víctimas de situaciones traumáticas, se inicia un nuevo campo de investigación para los profesionales de salud mental, la investigación del daño psíquico. Son conocidos en nuestro país los trabajos del Dr. Hernán Daray (Juez de Cámara y Psicólogo), quien como Juez de Cámara participa activamente el reconocimiento judicial de las secuelas psíquicas de los traumas y del Profesor de Medicina Legal Dr. Mariano N. Castex quien profundiza la investigación del Daño Psíquico, constituyéndose ambos en referencias obligatorias para todos aquellos que deseen investigar el tema. [Jav]



















































  1. HIPOTESIS

A continuación se presentan las hipótesis que hemos planteado.

H.1. El trastorno mixto es la secuela psiquiátrica más común en las victimas de violación.

H.2. El sexo femenino es el más propenso a sufrir violación sexual.

H.3. Las autoridades competentes remiten los casos de violación sexual a la dependencia de psiquiatría forense en Medicina Forense para examinar el estado psiquiátrico de la víctima.





















  1. METODOLOGIA


La investigación con el tema: Secuelas Psiquiátricas en Víctimas de Violación del área Noroccidental y Litoral Atlántico de Honduras del 1 de Enero al 31 de Diciembre del año 2014 y 2015 se desarrolló en la unidad de Evaluación Mental de Medicina Forense de la ciudad de San Pedro Sula, el cual conto con una población de 215 personas en las que se encontraban víctimas y victimarios atendidas por el Psiquiatra Forense en dichos años , la muestra tomada fue de 51 personas que conforma el número de víctimas de violación que oscila entre los 8 a 45 años de edad. El criterio para la selección de esta institución se basó en el hecho de que es la única fuente donde podemos encontrar los casos y tipos de secuelas que las victimas presentan luego de sufrir una violación y porque nada mejor que una entidad del Estado para brindar esa información. Técnicas de recolección de datos e instrumento: se utilizó el fichaje, el cual consiste en la revisión de fuentes secundarias. El instrumento utilizado fue la experticia médico legal del Psiquiatra Forense de la Morgue Judicial de la ciudad de San Pedro Sula.

Es una investigación cuantitativa que ha tenido un alcance descriptivo ya que se da una información detallada acerca de las secuelas psiquiátricas que presentan las víctimas de violación, así como también aspectos demográficos de estas





  1. ANALISIS DE DATOS

Para entender y comprender los gráficos que a continuación se presentan, se llevó a cabo a través de la interpretación y análisis de las respuestas obtenidas en las encuestas aplicadas. Realizando el proceso de tabulación. Se presentan a través de gráficos circulares.

El 69% de las solicitudes de evaluación psiquiátrica fueron realizadas por el Ministerio Publico. El género femenino represento el 73% del total de casos. La mayor incidencia fue en adolescentes y jóvenes (15-21 años) representando un total del 43% y en segundo lugar los menores de 14 años con un 39%. El departamento que presento mayor número de casos fue Cortes con un 43% y en segundo lugar Atlántida con un 23%, Trujillo no presento ningún caso. El 27% de los agresores fueron conocidos de las víctimas, el 23% desconocidos y un 24% vecinos, el parentesco en primer grado de consanguinidad represento solo el 2%. El trastorno mixto es la secuela principal que presentaron las victimas con un 26%, luego el estrés postraumático con un 23%, un 16% con depresión moderada y un 9% con depresión leve. El 16% de las victimas padecía de un retraso mental.

A continuación se presentan los gráficos:

Gráfico 1


PREGUNTA 1. Autoridad competente que solicito la evaluación psiquiátrica.


Gráfico 2


PREGUNTA 2. Sexo de la supuesta víctima de violación.





Universidad nacional autónoma de honduras



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