Embarazo adolescente



Descargar 312.5 Kb.
Página1/8
Fecha de conversión10.12.2017
Tamaño312.5 Kb.
Vistas133
Descargas0
  1   2   3   4   5   6   7   8
Catálogo: wp-content -> uploads -> 2011
2011 -> Residencia Interdisciplinaria en Salud Mental
2011 -> Ier. Taller intergremial
2011 -> El abuso sexual infantil
2011 -> Título: “la influencia de los padres en la práctica deportiva competitiva”
2011 -> IlustracióN: narrativa de las imágenes coordinador: Santiago Solís Montes de Oca
2011 -> Una interpretacion termodinamica del gozo
2011 -> Parcial Nº 1 de Psicopatología Médica
2011 -> Niveles de pensamiento en estudiantes de psicología de una universidad pública de la region caribe colombiana
2011 -> México en la visión de Octavio Paz Voluntad de forma
2011 -> Foro de psicologia del nuevo humanismo



EMBARAZO ADOLESCENTE:

DESDE EL MATRIMONIO AL ABORTO,

RESPUESTAS POSIBLES EN RELACION AL PROYECTO DE VIDA

IRMA PALMA MANRIQUEZ

CECILIA QUILODRAN LE-BERT


FUNDACION CARLOS CHAGAS

MC ARTHUR FOUNDANTION

SANTIAGO

1991


INDICE

PRESENTACION
CAPITULO I: ANTECEDENTES Y MOTIVACIONES PARA LA REALIZACION DEL ESTUDIO.
1. Antecedentes Generales

2. Relevancia del Estudio

3. Objetivos del Estudio
CAPITULO II: ANTECEDENTES SOBRE EL FENOMENO DEL EMBARAZO ADOLESCENTE EN CHILE
1. Sexualidad juvenil y Embarazo adolescente

2. Embarazo adolescente: magnitud del problema en Chile y el Mundo

3. Antecedentes sobre aborto inducido en Chile.

4. Adopción en Chile

5. Maternidad en soltería y matrimonio.
CAPITULO III: CUESTIONES METODOLOGICAS Y DE DISEÑO DE INVESTIGACION
1. Marco teórico y metodológico de la investigación.

2. Cuestiones técnicas de la investigación.


CAPITULO IV: ANALISIS DE MATERIALES DE INVESTIGACION
1. Análisis de los elementos comunes en los materiales de estudio.

2. Análisis de los materiales de grupos de discusión.

2.1. Análisis de materiales grupos de madres adolescentes solteras.

2.2. Análisis de materiales grupos de madres adolescentes casadas.

2.3. Análisis de materiales grupos de madres adolescentes convivientes.

3. Análisis de materiales de entrevistas en profundidad.

3.1. Análisis de materiales de opción aborto

3.2. Análisis de materiales de opción adopción.


CAPITULO V: CONCLUSIONES. PROPUESTA DE MARCO TEORICO PARRA EL ANALISIS DE LOS FENOMENOS EN ESTUDIO
1. El embarazo: una experiencia común a que responder.

2. "Situación Límite"

3. "Proyecto de vida" y "sobrevivencia".

4. Los "otros significativos"

5. Respuesta "normal" y respuesta "anormal"

6. Por qué una respuesta y no otra.

7. Los efectos biográficos de las distintas opciones
BIBLIOGRAFIA
PRESENTACION

Presentamos el informe de la investigación titulada "Embarazo adolescente: Desde el matrimonio al aborto, respuestas posibles en relación al proyecto de vida", realizada en Santiago de Chile durante el año 1991, como parte del Programa de Investigación sobre Derechos Reproductivos, PRODIR, organizado por la Fundación Carlos Chagas y la Mc Arthur Foundation.


Se trata de una investigación cualitativa que introduce una dimensión hasta ahora poco considerada en los estudios sobre comportamiento reproductivo y sin embargo clave en los procesos de transmisión cultural. Nos referimos a los códigos lingüísticos y culturales usados para comunicar y comunicarse -para significar, valorar, describir, decidir, coordinar la sexualidad- que conforman el sentido común de un grupo social y que inciden directamente en la posibilidad de que los participantes al decidir tomar una u otra opción se comuniquen, de forma tal que las decisiones resulten compartidas o no compartidas, y las acciones pertinentes a la prevención del embarazo o las respuestas posibles ante el mismo asuman un modo de coordinación u otro.
El estudio ha tenido como objetivos, en primer lugar, investigar en qué consiste cada una de las respuestas al embarazo adolescente -matrimonio, maternidad en soltería, convivencia, adopción y aborto- y cuáles son sus efectos y consecuencias sobre las adolescentes que adoptan o son objeto de cada una de ellas, en sectores populares del Gran Santiago. En segundo lugar, investigar el significado de las opciones "adopción" y "aborto" en relación al proyecto de vida de las adolescentes y analizar su función en relación al orden social dominante en la sociedad chilena actual.
Las técnicas de investigación utilizadas han sido el "grupo de discusión" y la "entrevista en profundidad". Los fundamentos teóricos y metodológicos de ambas técnicas, así como las condiciones de su realización, son desarrollados en el capítulo correspondiente. Los materiales producidos han sido ordenados de acuerdo al tipo de técnica empleada, exponiéndose en cada caso el análisis que las investigadoras han hecho de los mismos. A partir de dichos análisis se ha construido una propuesta de marco teórico para el estudio de los fenómenos en investigación, la cual sugiere caminos cuya validez deberá de ser puesta a prueba por futuras investigaciones en este campo. Se ha incluido en esta versión, bajo la forma de anexos, parte del material de relatos autobiográficos y grupos de discusión.
Colaboraron en el desarrollo de la investigación los alumnos de la Escuela de Psicología de la Universidad de Chile, Paula Rivera, Jorge Madrid, Darío Crocqueville y Sergio Correa y muy especialmente, Samuel Palma, sociólogo cuyos comentarios teóricos y metodológicos fueron de gran valor para las autoras.


CAPITULO I


ANTECEDENTES Y MOTIVACIONES PARA LA REALIZACION DEL ESTUDIO


1. ANTECEDENTES GENERALES
En el año 1986 se nos invitó a participar en la formación de un equipo interdisciplinario en el Servicio de Obstetricia, Ginecología y Neonatología del Hospital San Borja-Arriarán, cuyo propósito general era la puesta en marcha de un programa de asistencia en salud reproductiva de adolescentes. Dicho programa se inició con la formulación y desarrollo de una experiencia piloto dirigida a explorar nuevos enfoques de atención de adolescentes embarazadas.
Al iniciar esa experiencia compartíamos dos preocupaciones. La primera, una preocupación fáctica, decía relación con la desprotección de las mujeres más jóvenes en relación a su salud reproductiva -el sistema de salud no ha atendido suficientemente la prevención del embarazo indeseado ni ofrece una asistencia ajustada a sus necesidades cuando ha debido enfrentarlo. La segunda, una preocupación teórica -y en esos momentos, una hipótesis para nuestro trabajo- que señalaba que enfrentar la maternidad en la adolescencia implica, no sólo ni fundamentalmente, un riesgo vital, sino, sobre todo, limitar gravemente las posibilidades de desarrollo personal y social tanto de las jóvenes madres como de sus hijos/as.
Nuestro interés debía orientarse, entonces, a ayudar a las muchachas a lograr una resolución positiva del proceso de embarazo, parto y crianza para ellas y sus hijos. Fue necesario explorar nuevas metodologías de trabajo adecuadas a las características de este grupo particular definido como mujeres jóvenes populares enfrentadas a la maternidad (Palma y Quilodrán, 1991). También era necesario conocer los efectos del embarazo sobre sus vidas desde una perspectiva más cercana a las propias adolescentes que viven tal experiencia, pregunta que ha sido respondida desde dos perspectivas predominantemente, no excluyentes entre sí.
Desde la demografía, vinculada al diseño de estrategias de población, el estudio de los comportamientos reproductivos -tasas de natalidad, edad del matrimonio, nacimientos legítimos e ilegítimos, precocidad y frecuencia de las relaciones sexuales, incidencia de las prácticas anticonceptivas, etc- el fenómeno del embarazo adolescente aparece asociado en su origen a los efectos de determinadas políticas estatales sobre la estructura de nacimientos de una población y a efectos indeseables de los comportamientos sexuales de determinados segmentos de la población. Y la preocupación por su ocurrencia se refiere al impacto de los niveles de fecundidad en este grupo sobre la estructura de nacimientos del país.
Es razonable suponer que más allá de reales o hipotéticos aumentos desproporcionados en términos de cifras absolutas de los embarazos en este grupo, lo que importa en esta perspectiva es que el embarazo adolescente presenta una persistencia notable y una tendencia ascendente de su importancia relativa en el aporte de hijos, a pesar de -y en el marco de- los fuertes descensos experimentados por las tasas globales de fecundidad en las últimas décadas. Es justamente esta gran disparidad en la disminución de la fecundidad entre jóvenes y adultas, lo que desde el punto de vista demográfico constituye el embarazo adolescente como un fenómeno de especial preocupación en nuestro país (Viel, 1988; Singh y Wulf, 1990).
Desde la salud pública, la preocupación por el embarazo en adolescentes, en especial de las más jóvenes, ha estado puesta en lo que se ha considerado como su principal problema: el riesgo para la vida de la adolescente. Se ha sostenido que habría un conjunto de patologías vinculadas al embarazo, parto y puerperio que estarían asociadas con la edad materna, es decir, que desde el punto de vista biológico éstas no estarían en condiciones de enfrentar satisfactoriamente la maternidad. Vinculado a los efectos vitales negativos para la mujer, se ha sostenido que los/as niños/as tendrían también una mayor probabilidad de presentar patologías y una mayor probabilidad de muerte en el primer año de vida (Ryan y Schneider, 1978).
En los últimos años se ha relativizado el concepto de alto riesgo obstétrico a partir de un conjunto de investigaciones que han comprobado que este mayor riesgo estaría asociado a condiciones de pobreza y vinculación tardía y deficiente con los servicios de salud (Reycroft Hollingsworth, 1984). Por tanto, prestando atención a esos aspectos se produce una disminución significativa de las complicaciones obstétricas y perinatales.
Durante los últimos años ha surgido una perspectiva de tipo psicosocial frente al fenómeno, que amplía indudablemente las posibilidades de comprender más globalmente su origen y sus consecuencias. Se ha denominado "síndrome de fracaso" (Klein, 1978) al conjunto de efectos negativos que el embarazo indeseado produce en las distintas esferas de la vida de las adolescentes, especialmente en las menores, entre los cuales se incluye la imposibilidad de completar las funciones de la adolescencia, abandono de la actividad escolar por vergüenza o prohibición, grandes dificultades para rearticular su vida sexual y limitar su fecundidad, imposibilidad de establecer una familia y una vocación y poder cubrir las necesidades propias y las del hijo y asegurar que éste alcance su potencial vital.
Sin embargo, se ha profundizado todavía insuficientemente en el impacto que tiene el embarazo para la vida de las adolescentes. Si antes se lo situaba en la posibilidad de perder la vida, hoy sabemos aún poco sobre cómo, de otra manera, les hace "dejar de vivir la vida".
El desarrollo de esta perspectiva es todavía precario en nuestro país. En efecto, hasta ahora la investigación sobre el embarazo adolescente ha buscado preferentemente estudiar los factores que explicarían su origen, con el fin de contar con antecedentes relevantes para la puesta en marcha de acciones particulares o políticas globales destinadas a su prevención. Por otra parte, la mayor parte de los estudios existentes son eminentemente cuantitativos -de base estadística- y se refieren a frecuencias o distribuciones de atributos del comportamiento reproductivo de los/as adolescentes, sin investigar en qué consisten las respuestas que adoptan o de las cuales son objeto cuando sobreviene el acontecimiento del embarazo.
Fue justamente esto lo que dio origen a la presente investigación. Nos interesaba conocer "qué pasa" con la vida de las adolescentes que enfrentan la experiencia del embarazo, más específicamente estudiar los significados y los efectos biográficos de las principales respuestas frente al mismo.
El acontecimiento del embarazo plantea una situación que necesariamente conlleva opciones y decisiones a tomar. A su vez, el acto de optar y decidir respecto de qué hacer frente a un embarazo adolescente estará inscrito dentro de un conjunto de posibilidades ya dadas principalmente por los sentidos comunes prevalentes en la cultura en la que se está inserto.
En la actual configuración social y cultural de la sociedad chilena las opciones y decisiones posibles frente al embarazo adolescente se organizan en varias respuestas, cada una de las cuales conlleva sus propios dispositivos informacionales, tecnológicos, organizacionales, etc.
Estas respuestas son: matrimonio, maternidad en soltería, convivencia, entrega en adopción, aborto, abandono del recién nacido, e infanticidio. Estas dos últimas aparecen silenciadas en los sentidos comunes: son indecibles, so riesgo de exclusión radical de la mujer que adopta tal respuesta, respecto de su comunidad de habla (1). Ciertamente, cada una de ellas es también una opción y una decisión difícil y compleja, e involucra medios específicos y supone actos de habla y conductas definidas -sentidos comunes dados- entre los participantes, sean éstos directos o indirectos.
Sería posible sugerir que los sentidos comunes prevalentes respecto del embarazo adolescente contienen ya ordenamientos internos que establecen o asignan valores distintos a cada una de las respuestas disponibles y que tales ordenamientos se realizan en función del orden social dominante. Respecto de éste, luego, es posible establecer una gradación entre la respuesta de máxima integración al orden social -el "matrimonio"- y la respuesta de menor integración -el "aborto"- y las respuestas intermedias -la "maternidad en soltería", la "convivencia" y la "adopción". Es posible también sugerir que este ordenamiento resulta crucial en el proceso de optar y decidir qué hacer frente al embarazo adolescente.
Sin embargo, cabe la sospecha de que las decisiones tomadas en función de este ordenamiento del sentido común no resulten finalmente las más adecuadas para las adolescentes que son objeto de ellas. Los estudios disponibles acerca de los efectos sobre las vidas de las adolescentes embarazadas que adoptan una u otra de las respuestas posibles son escasos y, en el caso chileno, prácticamente inexistentes y parciales. Más aún, en el caso del aborto, éste presenta grandes dificultades para estudiarlo dado que, por un lado, su realización supone la eliminación del embarazo propiamente tal y la recuperación -al menos aparente- de una situación previa al embarazo y, por otro lado, regularmente no quedan rastros ubicables de las adolescentes sometidas a aborto.
Parece razonable suponer que los sentidos comunes, en función de los cuales se adopta normalmente una respuesta, incorporen y procesen información respecto de qué consecuencias tiene el adoptarla. Como hemos señalado, para que los sentidos comunes acerca de algo se modifiquen son necesarias nuevas conversaciones acerca de ese algo. Del mismo modo, la modificación de los sentidos comunes disponibles respecto de cada una de las respuestas posibles que hemos enunciado requiere de nuevas "conversaciones" que incorporen nuevas informaciones e interpretaciones acerca de ellas.
Para ello, es necesario someter los sentidos comunes existentes al discernimiento de los efectos y de las consecuencias reales de cada una de las respuestas posibles al embarazo adolescente; esto es, es necesario investigar qué pasa con las adolescentes embarazadas que han adoptado o que han sido objeto de una u otra respuesta. Es ésta, precisamente, la tarea básica que se propuso llevar a cabo la presente investigación.
2. RELEVANCIA DEL ESTUDIO
Esta es una investigación cualitativa, cuya contribución radica en el hecho de que introduce una dimensión hasta ahora poco considerada en los estudios de temáticas asociadas a los comportamientos reproductivos y, sin embargo, clave en los procesos de transmisión cultural; nos referimos a los códigos lingüísticos y culturales utilizados para comunicar y comunicarse -para significar, valorar, describir, decidir, coordinar, actuar- en torno a los comportamientos reproductivos, que conforman el sentido común de un grupo social respecto de los mismos.
No hay estudios similares en el país. La mayor parte de los estudios existentes son eminentemente cuantitativos -de base estadística- y se refieren a frecuencias o distribuciones de atributos o características -de variables- de la sexualidad de los/as jóvenes, sin investigar en qué consisten y cómo operan los códigos sexuales -en particular los referidos a las respuestas adoptadas frente al embarazo- en esta población específica o en el conjunto de la sociedad.
El mayor aporte desde el punto de vista de la aplicación práctica de esta investigación consiste en proporcionar información respecto de qué consecuencias tiene para las adolescentes el adoptar o ser objeto de cada una de las diversas opciones frente al acontecimiento del embarazo. Como señaláramos anteriormente, para que los sentidos comunes acerca de algo se modifiquen son necesarias nuevas conversaciones acerca de ese algo. Del mismo modo, la modificación de los sentidos comunes disponibles respecto de cada una de las respuestas posibles que hemos enunciado requiere de nuevas "conversaciones" que incorporen nuevas informaciones e interpretaciones acerca de ellas.

3. OBJETIVOS DEL ESTUDIO
La investigación se propuso dos objetivos principales: En primer lugar, investigar en qué consiste cada una de las respuestas al embarazo adolescente, consideradas en este estudio -matrimonio, maternidad en soltería, adopción y aborto- y cuáles son sus efectos y consecuencias sobre las adolescentes que adoptan o son objeto de cada una de ellas, en sectores populares del Gran Santiago. En segundo lugar, investigar el significado de las opciones "adopción" y "aborto" en relación al proyecto de vida de las adolescentes y analizar su función en relación al orden social dominante en la sociedad chilena actual.

CAPITULO II

ANTECEDENTES SOBRE EL FENOMENO DEL EMBARAZO ADOLESCENTE EN CHILE


1. SEXUALIDAD JUVENIL Y EMBARAZO ADOLESCENTE
Es un hecho manifiesto que las generaciones recientes viven la sexualidad de manera distinta a las generaciones que les precedieron. Los y las jóvenes están expresando en su forma de vivir la sexualidad las complejas y aún contradictorias transformaciones que en relación con la misma se están produciendo en nuestra sociedad en el último tiempo y que tienen su origen en fenómenos de carácter social, cultural, biológico y de naturaleza científico-tecnológica (Palma, 1990).
Investigaciones realizadas en diversos países del mundo consistentemente confirman una tendencia a la mayor masividad y precocidad en las prácticas sexuales entre los/as jóvenes (Monroy, A.; Morales, M. y Velasco, 1988). A objeto de situar la información existente en nuestro país respecto de los niveles de prácticas sexuales de los/as adolescentes, exponemos a continuación una revisión de algunos datos provenientes de otros países del mundo de modo de comprender las transformaciones experimentadas en el país, en el marco de una tendencia más global al ascenso en la actividad sexual de los jóvenes.
Diversas investigaciones estadounidenses muestran que en los últimos treinta años ha ido disminuyendo progresivamente la edad del primer coito entre los adolescentes de ese país, especialmente en las mujeres. A comienzos de la década de los 50, los estudios de Kinsey y cols. (2) (3) indicaban que un 17% de las mujeres norteamericanas a los 20 años había iniciado sus prácticas sexuales, en tanto que a fines de los setenta un 69% de ellas a esa edad ya están sexualmente activas. Entre los hombres las diferencias en el tiempo son notoriamente menos drásticas. A fines de los años cuarenta, el 73% de los muchachos a los 20 años habían practicado el coito y a fines de los setenta, un 78% de los hombres solteros a los 19 años se encuentran sexualmente activos (4)
Los estudios precedentemente señalados, a la vez que dan cuenta de una tendencia global al ascenso en la actividad sexual de los individuos jóvenes, ponen en evidencia que los mayores cambios se han operado entre las mujeres.
Investigaciones realizadas en países europeos confirman esta mayor masividad y precocidad de la actividad sexual descrita para los jóvenes norteamericanos. A comienzos de los años 70 en Inglaterra se estimaba que el 69% de los varones universitarios y el 45% de las mujeres practicaban el coito y dos años antes en Suecia esas prácticas incluían a casi todos los jóvenes de ambos sexos (95% de los hombres y 97% de las mujeres) (5).
En América Latina, aunque con diferencias importantes respecto de los anteriores, los adolescentes también se han integrado crecientemente a la actividad coital no marital. Estudios realizados en distintos países de la región muestran que una proporción importante de hombres y mujeres jóvenes antes de alcanzar la adultez se encuentran activos sexualmente. Morris (6) en un estudio comparativo sobre la incidencia de actividad coital y edad de inicio entre los jóvenes de varios países de América Latina, concluye que un 21.2 % de las mujeres entre 15 y 19 años ya se ha iniciado sexualmente, observándose diferencias muy significativas entre un país y otro. Jamaica se sitúa en el extremo superior con un 55.4% y Guatemala en el otro extremo con un 12.4% de mujeres adolescentes sexualmente activas.
En el caso de los hombres de esa misma edad, las frecuencias son muy superiores alcanzado al 63% y las diferencias entre los países en que se obtuvo información no son tan drásticas como lo observado para la sexualidad femenina. Otra investigación realizada por Aller Atucha (7), el año 1989 en Perú indica que entre los jóvenes limeños de 15 a 20 años solteros el 31.7% de mujeres y el 72.4% de hombres han tenido actividad sexual.
En un intento por establecer una comparación en el tiempo acerca de los cambios en términos de prevalencia de la actividad sexual entre hombres y mujeres jóvenes, Soto (8) concluye que se aprecian diferencias significativas cuando se compara a las mujeres de mediados de los 80 con las de comienzos de los años 70. El observa la existencia de una tendencia creciente hacia una mayor liberalización de sus costumbres sexuales, aun cuando no llegan ni remotamente a los altos porcentajes de sus congéneres de Europa y Estados Unidos.
Los estudios realizados sobre jóvenes en Chile muestran que una proporción también importante de hombres y mujeres jóvenes están sexualmente activos. A fines de los 60, Hall (1969) encontró que entre los universitarios un 88% de hombres y un 25% de mujeres tenía actividad coital. En 1973, otra investigación, señala que un 83% de hombres y un 35% de mujeres estudiantes universitarios están sexualmente activos. A mediados de los ochenta, otros investigadores (Silva y col., 1989) concluyen que dos tercios de los hombres y poco menos de un tercio de las mujeres (29.22%) han realizado prácticas coitales.
Molina y cols. (1986), encontraron que el 31% de estudiantes secundarios hombres y el 7.8% de mujeres ya se había iniciado sexualmente. Un estudio de Valenzuela y col. (1988) muestra que los hombres entre 15 y 19 años -sin considerar la variable escolaridad como en el estudio anteriormente citado- en un 47.6% tiene actividad sexual y en las mujeres esa cifra alcanza al 18.9%. Este último estudio pone en evidencia una suerte de explosión de la iniciación sexual alrededor de los 18 años, edad que coincide con el término del período escolar secundario. En el rango de 15 a 17 años, en el caso de las mujeres, sólo un 11.5% tiene actividad coital, en tanto que en el rango de 18 a 19 años, esa cifra casi se triplica (30.1%). En los hombres ocurre algo similar, produciéndose una duplicación del grupo de muchachos sexualmente activos al culminar la etapa adolescente (69.3%).
Al analizar la edad de iniciación sexual de los adolescentes, se observa cierta mayor precocidad en mujeres y hombres adolescentes de estratos socioeconómicos bajos. El estudio de Molina y cols., citado precedentemente, concluye que los estudiantes secundarios de colegios de comunas marginales tienen en promedio mayor actividad sexual -38.7% los hombres y 9.7% de mujeres- que los pertenecientes a otras comunas -17.7% de hombres y 4.4% de mujeres.
El ejercicio de la sexualidad en los sujetos jóvenes supone la exposición a determinados riesgos: el embarazo precoz y las enfermedades de transmisión sexual, incluido el SIDA. Todos ellos constituyen riesgos por cuanto su materialización importa un daño a sus vidas en sus diversas esferas (cuerpo, psiquis, sociabilidad).
En relación al embarazo precoz, la frecuencia en el uso de contraceptivos es baja; estudios realizados en nuestro medio (Silva y cols., 1989) indican que sólo una cuarta parte de los universitarios sexualmente activos los utiliza. De la población de adultos jóvenes, sólo el 20.3% de las mujeres y el 18.7% de los hombres informan haberlos usado en su primer acto sexual (Valenzuela y cols., 1988). Estos datos son indicativos de que entre el sexo y la reproducción en las y los jóvenes no median -o sólo lo hacen parcialmente- los dispositivos creados culturalmente para operar una separación y una relación de no necesaria consecuencia entre uno y otro.
En Chile persiste el embarazo de adolescentes como un fenómeno vinculado a las prácticas sexuales no protegidas -13 por ciento del total de los nacimientos- y se presume que son en su mayoría no planificados.
Además del riesgo ya señalado, los jóvenes, hombres y mujeres, con vida sexual activa constituyen un grupo expuesto al riesgo potencial de contraer alguno de los agentes patógenos transmisibles en la actualidad por vía sexual. Las enfermedades de transmisión sexual han sufrido en el último tiempo un incremento importante, especialmente entre los adolescentes y adultos jóvenes. En los países desarrollados se ha informado que más de dos tercios de los casos reportados de gonorrea se presentan en personas menores de 25 años (9).
En nuestro país, como ocurre en casi todos los países, existe un conocimiento muy limitado sobre la magnitud del problema por la subnotificación generalizada de este tipo de enfermedades. Se ha sostenido como principio general que las enfermedades venéreas declaradas representan menos del 10% de la realidad de un país (Bernal, 1990). Cifras nacionales indican que se reportan al Ministerio de Salud más de 20 mil casos anualmente, preferentemente en menores de 35 años (Bernal, 1990).
La aparición y extensión de enfermedades como el herpes genital y el Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida (SIDA), hoy incurables, y el último conducente a la muerte, constituye un serio peligro para los individuos jóvenes. El Programa Global de la Organización Mundial de la Salud sobre SIDA, ha constatado con preocupación el rápido aumento del contagio de VIH en los jóvenes de los distintos países, aun en aquellos donde la prevalencia del VIH/SIDA no es elevada.
Aproximadamente la mitad de las personas infectadas por el VIH en el mundo son menores de 25 años, lo que hace del SIDA una preocupación muy central respecto de la juventud. Cerca del 20% de las personas enfermas de SIDA tienen entre 20 y 29 años y una gran proporción de ellas contrajeron el mal en la adolescencia ya que, como lo señalan los investigadores (10), la elevada proporción de casos en este grupo es indicativa de que la infección pudo ocurrir cuando esas personas tenían entre 15 y 19 años.


Compartir con tus amigos:
  1   2   3   4   5   6   7   8


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2017
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos