Elaboración de modelos de intervención en el trabajo social. Mtro. César Augusto Luna Alonzo. Docente de la licenciatura en trabajo social del centro universitario uteg, docente investigador del centro universitario uteg


Principios y valores del trabajo social



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Principios y valores del trabajo social


En este apartado constitutivo del modelo, debemos remitirnos a los aspectos de la ética y la moral, para luego centrarnos en los elementos de la profesión y poder comprender la importancia de los valores y los principios en el modelo, al igual que los postulados filosóficos de las corrientes que han influido al trabajo social, de donde se han extraído y referenciado , a lo largo de la existencia de la disciplina, los valores y principios del quehacer del trabajador social, como el humanismo y sus derivaciones, positivismo, pragmatismo, existencialismo, antropología filosófica, esto en las visiones de la concepción de la existencia del hombre y el devenir de la vida, analizando las concepciones del ser, que cuyas raíces ontológicas, se relacionan con la tarea del trabajo social; partiendo de esto, debemos recurrir a la ética, que nos ayude a identificar la dicotomía de los actos del hombre, entre el bien y el mal, [a la ética le interesa exclusivamente el estudio de la bondad o maldad de la conducta humana. No le interesan otros aspectos o enfoques de esa misma conducta, que serían propios de ciencias tales como la psicología, la sociología, la historia, etc.][Gut111]

Ética Profesional


La profesión puede definirse como la actividad personal, puesta de una manera estable y honrada al servicio de los demás y en beneficio propio, a impulsos de la propia vocación y con la dignidad que corresponde a la persona humana.

En sentido estricto, esta palabra designa solamente carreras universitarias. En sentido amplio, abarca también los oficios y trabajos permanentes y remunerados, aunque no requieran un título universitario.

En virtud de su profesión, el sujeto ocupa una situación que le confiere deberes y derechos especiales, como se verá:

La vocación


La elección de la profesión debe ser completamente libre. El sujeto debe guiarse por sus propias cualidades y circunstancias. El consejo puede servir para ampliar horizontes, no para determinar el camino a seguir. La vocación debe entenderse aquí como la disposición que hace el sujeto especialmente apto para una determinada actividad profesional. Quien elige de acuerdo con su propia vocación tiene garantizada ya la mitad de su éxito en su trabajo. En cambio, la elección de una carrera o profesional sin tomar en cuenta las cualidades y preferencias, si no, por ejemplo, exclusivamente los gustos de los padres, o los intereses de la familia, fácilmente puede traducirse en un fracaso que, en el mejor de los casos, consistirá en un cambio de carrera en el primer o segundo año, con la consiguiente pérdida de tiempo y esfuerzo. A este respecto, es necesario insistir en la necesidad de la orientación vocacional impartida tanto en los colegios como en el propio hogar.

Finalidad de la profesión


La finalidad del trabajo profesional es el bien común. La capacitación que se requiere para ejercer este trabajo, está siempre orientada a un mejor rendimiento dentro de las actividades especializadas para el beneficio de la sociedad. El ingeniero contribuye a la construcción de la ciudad. El médico contribuye a la salud pública. El abogado luchará por la justicia de las diversas relaciones de los ciudadanos.

Sin este horizonte y finalidad, una profesión se convierte en un medio de lucro o de honor, o simplemente, en el instrumento de la degradación moral del propio sujeto.

Aquí es conveniente recordar todo o dicho acerca del trabajo, “el trabajo dignifica al hombre, especialmente si es un trabajo creador, es un bien para la sociedad entera.

El propio beneficio


Por su puesto, aquí lo ideal es tomar en cuenta el agrado y utilidad de la profesión: y si no insiste tanto en este aspecto, es porque todo el mundo se inclina por naturaleza a la consideración de su provecho personal, gracias a su profesión. Aquí debemos recordar el sacrificio que entrañan casi todas las profesiones: el médico, levantándose a media noche para asistir a un paciente grave; el ingeniero, con fuertes responsabilidades frente a la obra en construcción; el abogado, luchando en medio de conflictos y apasionamientos humanos, tratando de esclarecer la verdad y la justicia. La profesión, también gracias a esos mismos trabajos, deja, al final de cuentas, una de las satisfacciones más hondas.

Capacidad del profesional


Un profesional debe ofrecer una preparación especial en triple sentido: capacidad intelectual, moral y física.

La capacidad intelectual, consiste en el bagaje de conocimientos que, dentro de su profesión, lo hacen apto para desarrollar trabajos especializados. Estos conocimientos se adquieren básicamente durante los estudios universitarios. De aquí se deduce la responsabilidad que tiene un estudiante en este nivel académico. Pero, además, durante el ejercicio mismo de la profesión, jamás puede dejarse a un lado la ilustración acerca de las novedades en el terreno de la propia especialidad. Las revistas, las conferencias y las consultas a bibliotecas y a personas de mayor experiencia, no pueden ser extrañas a un profesional.

Pero esto no basta. También será necesaria una disposición práctica que habilite al sujeto para la correcta aplicación de sus conocimientos teóricos. Esto último se consigue poco a poco gracias a la experiencia profesional, y que desde los primeros años universitarios se procura adquirir:

La capacidad moral, es el valor del profesional como persona, lo cual da una dignidad, seriedad y nobleza a su trabajo, digna del aprecio de todo el que encuentra. Abarca no sólo la honestidad en el trato y en los negocios, no sólo el sentido de responsabilidad en el cumplimiento de lo pactado, sino algo más todavía. La capacidad moral es esencial para cualquier profesional, es decir, su aptitud para abarcar y traspasar su propia esfera profesional en un horizonte mucho más amplio. Su capacidad moral le da mayor relieve a su propio trabajo; pero además, lo hace valer no sólo como profesional, sino persona, fuera de su ambiente de trabajo.

La capacidad física, se refiere principalmente a la salud y a las cualidades corpóreas, que siempre es necesario cultivar, como buenos instrumentos de la actividad humana.




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