El síndrome de down



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EL SÍNDROME DE DOWN.





ÍNDICE

1. Concepto de Síndrome de Down.

A. ¿Qué es el Síndrome de Down?

B ¿Cuáles son sus características?

C ¿Cuál es la posible evolución o pronóstico del Síndrome de Down?

2. Datos estadísticos y epidemiológicos.

3. ¿Cuál es la causa del Síndrome de Down?

4. Evaluación y diagnóstico.

5. Tratamientos y hábitos de vida saludable.

A Cuidados Médicos.

B Rehabilitación.

C Otros Tratamientos.

6. El Síndrome de Down a lo largo de la vida.

A. Etapa Infantil, los primeros seis años. Atención Temprana.

B. El Colegio.

C. Vida adulta. ¿Podrán trabajar?

D. Las personas mayores. Calidad de Vida y Alzheimer.

7. El entorno familiar y social.

8. Líneas de investigación.

9. Recursos Sociales.

10. Movimiento asociativo.

A Movimiento asociativo nacional.

B Movimiento asociativo internacional.

11. Direcciones y enlaces de interés.

12. Bibliografía.

13. Anexo.





Lo más importante del Síndrome de Down




  • El Síndrome de Down, también conocido como Trisomía 21, es un trastorno genético crónico que se caracteriza, principalmente, por retraso mental que lleva asociadas ciertas características físicas (ojos achinados, talla baja, debilidad en el tono muscular, susceptibilidad a ciertas enfermedades, etc).

  • Las causas del Síndrome de Down se encuentran en un exceso de material genético que explica los tres tipos existentes: Síndrome de Down por trisomía del par 21; por mosaicismo o por translocación.

  • La incidencia del Síndrome de Down es de un niño nacido por cada 800 nacimientos.

  • El riesgo a tener un hijo/a se incrementa progresivamente a partir de los 35 años de la madre.

  • El diagnóstico se puede realizar entre la semana 9 y la catorce de gestación a partir de pruebas prenatales (engrosamiento del pliegue nucal, Triple Sreening y amniocentesis) o en el momento de su nacimiento.

  • Los niños/as con Síndrome de Down tienen que recibir un tratamiento adecuado desde los primeros meses de vida. El tratamiento debe ser multidisciplinar de manera que abarque las distintas áreas que están afectada en cada uno: fisioterapia, logopedia, terapia ocupacional, psicomotricidad, etc.

  • Los niños/as con Síndrome de Down deben escolarizarse como cualquier otro niño/a. Antes de elegir el centro educativo de nuestro hijo/a, el equipo psicopedagógico debe evaluar sus capacidades y necesidades de apoyo y, en función de éstas, podrá asistir a un Centro de Educación Especial o a un Centro ordinario de integración.

  • Cuando llegan a adultas, aunque con las dificultades que implica integrarse en una sociedad que discrimina, sí que pueden conseguir un trabajo adecuado a sus capacidades en un Centro Especial de Empleo o en una empresa ordinaria si cuentan con los apoyos necesarios. En caso de que sus limitaciones les impida trabajar, pueden acudir a un Centro Ocupacional.

  • Las personas con Síndrome de Down tienen, actualmente, una esperanza de vida mayor que en otras épocas. Aun así, envejecen antes. Cuando llegan a mayores, tienen mayores probabilidades de padecer Alzheimer.




La información que se ofrece es meramente divulgativa. En ningún caso deberá emplearse con fines diagnósticos ni terapéuticos. No pretende sustituir la información de los facultativos. Por otro lado, la información ofrecida podría no ser exhaustiva, exacta o actualizada.




  1. Concepto de Síndrome de Down.




Aparentemente, casi todo el mundo sabe a lo que se hace referencia cuando se habla del Síndrome de Down. Esta expresión evoca la imagen de niños/as de baja inteligencia, movimientos torpes, con una apariencia oriental de ojos achinados, cuyos rasgos faciales de carácter mongoloide han hecho que sean conocidos como “mongólicos”; término que hoy en día, está siendo reemplazado por el de Síndrome de Down y el de trisomía 21 por ser más apropiado.

Sin embargo, ¿sabemos realmente qué es el Síndrome de Down? ¿Cuántas de nuestras creencias son mitos alejados de la realidad?




A ¿Qué es el Síndrome de Down?


El Síndrome de Down es la causa más frecuente de retraso mental; se trata de una alteración cromosómica, caracterizada por un exceso de material genético. Con el término síndrome se quiere destacar que las personas afectadas presentan un conjunto de síntomas diversos: cognitivos (bajo nivel intelectual), fisonómicos (ojos almendrados, nariz pequeña con una gran depresión en el tabique nasal, forma anormal de las orejas, etc.) y médicos (por ejemplo, cardiopatías), entre otros. El Síndrome de Down fue descrito por primera vez en 1866 por el Dr. John Langdon Down, que es a quien se debe su nombre, aunque hasta 1959 no se conoció su causa. En ese año, el doctor Jerome Lejuene descubrió que las personas con Síndrome de Down tenían material genético extra, la mayoría de las veces un cromosoma 21 de más, de ahí que también se denomine trisomía del par 21. El exceso de material genético origina un desequilibrio en distintos sistemas biológicos; como cada cromosoma está implicado en el desarrollo de varios órganos, la alteración de uno de ellos afectará a varias funciones. Esto explica la diversidad de síntomas y características de las personas con Síndrome de Down. Así, el retraso mental se explica porque afecta al desarrollo del sistema nervioso, de manera especial, del cerebro.

Actualmente, el Síndrome de Down no tiene cura. Sin embargo, si, desde los primeros momentos de vida, estos niños/as reciben una atención adecuada, que abarque todos los aspectos relacionados con el desarrollo de las capacidades de cada uno/a de ellos/as (aspectos cognitivos, psicomotrices, afectivos, educativos, sociales...), se lograrán grandes mejoras en su bienestar, calidad de vida y en sus posibilidades de desenvolverse en la vida con autonomía. Esto es así porque el desarrollo cerebral no depende únicamente de factores genéticos, sino que también influyen los estímulos ambientales.

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B ¿Cuáles son sus características?


Pese a lo que se pueda creer, no hay dos personas con Síndrome de Down iguales. Cada una tiene su propia personalidad, sus sentimientos, capacidades y, en ellas, se manifiestan de forma diferente las características de este síndrome. Guardan mayor parecido con sus familias que entre ellas.

Las características del Síndrome de Down se pueden agrupar en las siguientes categorías:


      1. Características Intelectuales y otros Aspectos Cognitivos.

1. Inteligencia.


El Síndrome de Down ha ido asociado, tradicionalmente, a un nivel intelectual muy bajo, con retraso mental profundo o grave. Existía la creencia de que el desarrollo intelectual quedaría congelado y no iría más allá que el que alcanzan los niños y niñas de 5 a 8 años. Se decía que eran personas “entrenables”, con capacidad para alcanzar niveles elementales de autonomía personal (aseo, vestido, comida), pero que no merecía la pena darles una educación académica. Sin embargo, casi todas las personas afectadas presentan un retraso mental de leve a moderado. Una minoría tiene un retraso mental profundo y el resto tiene una capacidad intelectual límite.

Las personas con Síndrome de Down logran mejores resultados en las tareas que implican la inteligencia concreta que en las que hay que utilizar la inteligencia abstracta; por ello, las diferencias con otras de su edad empiezan a ser notables durante la adolescencia, que es cuando se pasa a la etapa de pensamiento formal abstracto. Asimismo, en los tests que miden la inteligencia, obtienen mejores puntuaciones en las pruebas manipulativas (por ejemplo, la construcción de rompecabezas) que en las de carácter verbal (por ejemplo, la asociación de palabras y su significado).

En cualquier caso, el nivel intelectual que pueden alcanzar varía de unas personas y otras, dependiendo, en gran medida, de los programas de estimulación de atención temprana y educativos a los que han acudido desde la primera infancia. Las mejoras que se han apreciado en los últimos 25 años, con incrementos en el Cociente Intelectual superiores a 20 puntos, se deben, en gran parte a las mejoras en atención temprana y en los programas educativos de los últimos tiempos.

2. Memoria.


Los problemas de memoria del Síndrome de Down se refieren, tanto a la capacidad para guardar la información (memoria a corto plazo), como para almacenarla y recuperarla (memoria a largo plazo).

En ocasiones, pueden realizar tareas que no pueden explicar o describir, hecho que apunta a problemas en la memoria explícita o declarativa. Su memoria visual es mayor que la auditiva. En este último caso, son capaces de retener entre 3 y 4 dígitos tras ser escuchados.

La falta de un entrenamiento adecuado puede dificultar el desarrollo de estrategias para orientarse en el tiempo y en el espacio.

Sin embargo, tienen bien desarrollada la memoria operativa y procedimental, lo que les permite llevar a cabo tareas secuenciales, es decir que siguen un orden; hasta que no terminan una, no empiezan la siguiente.


3. Percepción.


Los bebés y niños/as con Síndrome de Down procesan mejor la información visual que la auditiva; perciben mejor lo que ven que lo que oyen. Su umbral de respuesta general es más elevado que el del resto de la población, incluido el umbral para el dolor. Por lo que necesitan estímulos de mayor intensidad y duración para que puedan reaccionar ante ellos. Así, en ocasiones, la falta de respuesta ante las interpelaciones de otra persona se deben a que no se ha percibido la petición, más que a una distracción.

4. Atención.


Las alteraciones de determinados mecanismos cerebrales explican las dificultades a la hora de mantener la atención durante mucho tiempo en la misma tarea u objeto. Las personas con Síndrome de Down se distraen con facilidad ante los estímulos diversos y novedosos. Parecen más sensibles a las influencias externas que predominan sobre la actividad interna, reflexiva y ejecutora. La capacidad de los mecanismos de autoinhibición es menor.


Cuadro-Resumen de los aspectos cognitivos que, con mayor frecuencia se ven afectados en el Síndrome de Down.


  • Retraso mental moderado o leve.




  • Lentitud para procesar (percibir y comprender) y codificar (clasificar) la información, interpretarla, elaborarla y responder a las demandas de la tarea.




  • Dificultades en los procesos de conceptualización (formar conceptos), abstracción (extraer las características esenciales de un concepto), generalización y transferencia del aprendizaje de unos contextos a otros. Si han aprendido una conducta en la escuela, les cuesta aplicar este aprendizaje en casa.




  • Problemas en la memoria a corto y largo plazo.




  • Les cuesta más que a otras personas planificar las estrategias, los pasos que hay que dar, para resolver problemas y atender a diferentes variables y aspectos al mismo tiempo.




  • Desorientación espacial y temporal. Les cuesta comprender dónde están y conceptos como el día, la hora, etc.




  • Problemas para realizar operaciones de cálculo, en especial, si se trata de cálculo mental.




  • Se toman la información de forma literal. Les cuesta comprender las expresiones de doble sentido, tan frecuentes en las relaciones cotidianas, como los chistes, la ironía, etc. a las que responden con seriedad, como si no tuviesen sentido del humor.





      1. Características de la Personalidad


Jonh Langdon Down enumeró en 1866 las siguientes características psicológicas: facilidad para el humor imitativo, aptitudes musicales y obstinación. Estas características vienen a formar parte de los estereotipos que predominan sobre quienes tienen Síndrome de Down. Hay que acabar con la imagen que las describe como personas iguales, con el mismo carácter y personalidad. No se puede decir que todas sean alegres, obedientes, sumisas cariñosas y sociables, por citar sólo algunos de los tópicos. De lo que sí se puede hablar es de ciertas características que se dan con mayor frecuencia:



  • Escasa iniciativa y baja tendencia a la exploración. Por ello, se les debe animar, incluso, empujar para que participen en actividades normalizadas.




  • Poca capacidad para controlar e inhibir sus emociones, que se manifiesta en una excesiva efusión de sentimientos.




  • Tendencia a la persistencia de la conducta y resistencia al cambio. Les cuesta cambiar de tarea o iniciar actividades nuevas, por lo que pueden parecer tercos y obstinados.




  • Baja capacidad de respuesta y de reacción frente al ambiente. Responden con menor intensidad a lo que ocurre a su alrededor, lo que puede parecer desinterés ante lo nuevo, apatía y pasividad.




  • Dificultades para interpretar y analizar los acontecimientos externos.




  • Constancia, tenacidad, responsabilidad y puntualidad. Son muy cuidadosos y perfeccionistas con el trabajo.


      1. Rasgos Físicos Característicos.

Las personas con Síndrome de Down son popularmente conocidas por su fisonomía que recuerda a los rasgos orientales. También se las suele describir como de baja estatura y gorditas.



Los rasgos físicos más frecuentes son:

  • Cara plana.




  • Nariz pequeña y plana.




  • Ojos achinados, almendrados, con fisuras oblicuas palpebrales. Las aperturas de los ojos se inclinan hacia arriba.




  • Oreja displástica. Desarrollo anormal de las orejas.




  • Bajo desarrollo óseo del tercio medio del rostro.




  • Maxilares y boca reducidos, con mala oclusión dental, lo que les puede obligar a respirar por la boca. Los problemas en la respiración afectan al desarrollo de las mejillas y limita la capacidad pulmonar.




  • Pliegue profundo en el centro de la palma de la mano.




  • Falange central displástico. Un solo surco de flexión en el quinto dedo, en lugar de dos.




  • Pliegues epicentrales. Pliegues de piel extras en la parte exterior del ojo.




  • Pelvis displástica. Desarrollo anormal de la pelvis (visible a través de rayos X).




  • Problemas de desarrollo corporal. Menor estatura media que la población general, con cierta tendencia a la obesidad.


Hay que recordar que no hay ninguna relación entre el grado en que se manifiestan los rasgos faciales y el nivel cognitivo que pueden alcanzar.


      1. Síntomas Psicomotrices.


  • Hipotonía de los músculos. Tienen reducido tono muscular debido a la perdida de ligamentos. Lo que se traduce en flacidez y torpeza de movimientos.




  • Ausencia del reflejo de Moro en recién nacido. Un bebé sin Síndrome de Down, si se le suelta, o se le expone a un ruido fuerte, extiende brazos, piernas y manos, arquea la espalda, echa la cabeza hacia atrás.




  • Hiperflexibilidad. Habilidad excesiva de flexionar las extremidades.




  • La torpeza y lentitud de movimientos puede deberse tanto a problemas de la psicomotricidad gruesa (movimientos de brazos y piernas), como de la psicomotricidad fina (coordinación ojo-mano).



      1. Problemas Sensoriales.


  • Pérdida de la capacidad auditiva. Según estudios recientes, entre el 66% y el 89% de los niños/as con Síndrome de Down sufren una pérdida auditiva superior a los 15 ó 20 decibelios en, al menos, un oído.




  • Problemas de visión. Aproximadamente un 3% tienen problemas de cataratas.


      1. Problemas del Lenguaje y la Comunicación.


A las personas con Síndrome de Down les resulta más difícil dar respuestas verbales que motoras, por lo que les cuesta explicar lo que están haciendo o lo que van a hacer.

El problema del lenguaje más frecuente entre las personas con Síndrome de Down es la falta de fluidez verbal. Nadie tiene un lenguaje perfectamente fluido. Todos hemos dudado alguna vez con las palabras, hablado a trompicones, haciendo paradas, o volviendo una y otra vez sobre lo que ya se ha dicho. Estos problemas son corrientes tanto en la infancia, como en la edad adulta, aunque es más frecuente entre los niños/as.

Los problemas de fluidez verbal más habituales entre las personas con Síndrome de Down son:


  • Repetir toda o parte de una palabra mientras se piensa lo que sigue en la frase.




  • Largas pausas en mitad de una frase hasta encontrar la palabra siguiente (es una…………. pelota).




  • Pausas en lugares inusuales de la frase, seguida de dos o tres palabras que se suceden con rapidez, haciendo difícil la comprensión por parte del oyente.




  • Enfatizar palabras o partes de una palabra cuando no hay por qué resaltarlas.




  • Hablar a trompicones hasta encontrar la sílaba o palabra adecuada (ah… er… um…).




  • Dificultades para comprender lo que le están diciendo.




  • Tartamudeos.

Por tener una lengua grande, que parece que no le cabe en la boca, además de dificultades en la respiración, tienen problemas para articular las palabras.

En el Síndrome de Down, el nivel del lenguaje comprensivo es superior al del lenguaje expresivo. Esto explica que, en ocasiones, sepan lo que quieren decir, pero no puedan expresarlo y repitan siempre las mismas respuestas sin variación. Para compensarlo, se apoyan en el lenguaje de gestos y en onomatopeyas, imitando el sonido de la cosa o animal al que se hace referencia.

      1. Síntomas Fisiológicos.

Entre un 35% y un 50% de las personas con Síndrome de Down tienen alguna cardiopatía congénita. Dentro de los problemas del corazón, los más frecuentes son los defectos del canal aurículo-ventricular, las septaciones incompletas1 y las válvulas defectuosas. Es fundamental realizar un electrocardiograma durante los dos primeros meses de vida pues un diagnóstico precoz puede evitar la irreversibilidad de las complicaciones asociadas a la cardiopatía y la imposibilidad de intervenir quirúrgicamente.

También son frecuentes los desequilibrios hormonales e inmunológicos, como los que afectan al nivel de hormonas tiroideas o la mayor vulnerabilidad ante las infecciones. Cuando son lactantes, presentan un riesgo superior de mortalidad debido a la mayor incidencia de enfermedades infecciosas (infecciones respiratorias crónicas, del oído medio, tonsilitis recidivantes, etc.).

Entre los niños/as con Síndrome de Down menores de un año, se pueden presentar convulsiones o espasmos originados por complicaciones o infecciones neonatales y a causa de las enfermedades cardiovasculares. Durante los primeros años de vida, tienen también un riesgo de diez a quince veces superior que el resto de los niños/as de su edad a desarrollar leucemia.

Otras patologías que pueden ir asociadas al Síndrome de Down son los problemas gastrointestinales. También existe un riesgo relativamente elevado a padecer Alzheimer cuando llegan a edades avanzadas.

      1. Retraso del Desarrollo.

El desarrollo de los niños/as con Síndrome de Down es más lento que el de los demás. Alcanzan más tardíamente la capacidad para darse la vuelta, sentarse o para responder a los estímulos externos. El retraso de desarrollo podría estar relacionado con la hipotonía.



      1. Habilidades Sociales.

La imagen del Síndrome de Down va asociada a ciertos estereotipos, como la creencia de que se trata de personas muy “cariñosas”, pero lo cierto es que pocas veces se relacionan socialmente de manera espontánea. Durante la infancia, son altamente dependientes de las personas adultas, no sólo de su familia, sino también de otras personas de su entorno, como los profesores del colegio.





Algunas características que se pueden dar en las relaciones sociales.


  • Prefieren jugar con niños/as más pequeños que ellos/as.




  • La diversidad de estímulos o la ignorancia de las reglas sociales puede llevarlas al aislamiento.




  • Su comportamiento social mejora si se les provee de las normas sociales de actuación adecuadas.




Para favorecer la adquisición de habilidades sociales, es muy importante fomentar el contacto con otras personas, a través de actividades deportivas y lúdicas. A diferencia de lo que ocurre en otras discapacidades, las personas con Síndrome de Down tienen una imagen positiva, es más fácil su integración y participación en entornos normalizados (escuela, asistencia a espectáculos, etc.).






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