El nihilismo


NIHILISMO, ANARQUISMO, POPULISMO EN EL PENSAMIENTO RUSO



Descargar 475.5 Kb.
Página5/16
Fecha de conversión16.08.2018
Tamaño475.5 Kb.
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   16

NIHILISMO, ANARQUISMO, POPULISMO
EN EL PENSAMIENTO RUSO



La inteligencia consume todo lo que arrojamos a su llama y se nutre en fin con sus propios fuegos.
pensamiento ruso de los últimos decenios del Ochocientos .smo llega a ser un fenómeno de alcance general, que impregra cultural de la época entera. Lo que empujó en tal
fue, entre otros factores, la circunstancia de que el térmilegó a ser designación de un movimiento de rebelión social rica, salió más allá del ámbito de las discusiones filosóficas ertó directamente en el tejido de la sociedad, actuando sobre flentes anárquicos y libertarios, y poniendo en marcha un vasto
de transformación (cf. Masaryk, 1971; Venturi, 1972).
teóricos del nihilismo ruso se empeñaron en una revuelta pmántica y antimetafísica de los “hijos contra los padres”, reio la autoridad y el orden existentes y atacando especialmente )res de la religión, de la metafísica y de la estética tradicionaideradas como “nulidad”, como ilusiones destinadas a disolmovimiento nihilista ruso fue, a menudo, más dogmático y que crítico y escéptico, convencido como estaba del imperativo
ar a toda costa, del deber proceder de cualquier manera, no
si entre ruinas y añicos. Renegaba, pues, del pasado, conde presente pero sin la capacidad de abrirse a una configuraicreta y positiva del futuro. Lo que exaltaba era el sentido de
Ldualicjad, la frialdad utilitaria, no cínica ni indiferente, pero
y coherente, en el propugnar la revuelta de la intelligencija
1 poder y la cultura dominante. Decisiva para la prepara-
a difusión del nihilismo fue la obra del ya mencionado
v, que puso en circulación el concepto, como también la
1 de una multitud de otros intelectuales, entre los cuales se jrecordar, sobre todo, a dos que murieron muy jóvenes, sin Odaviaa los treinta años: Nikolaj A. Dobroljubov (1836-1861) zJI. Pisarev (1840-1866). El primero fue colaborador de la L2 Contemporáneo y con su crítica de Oblomov (1856) de V, que representaba la nobleza pasiva y conservadora, se hizo partidario de un radicalismo democrático y progresista, que intentaba promover por medio de la literatura y de la novela. (En él se inspirará Lukács con su realismo crítico y su estética marxista.) Oponiéndose resueltamente al ideal del arte como fin en sí mismo (Razruenie estetiki, 1865: La destrucción de la estática), Pisarev llevó el nihilismo a consecuencias extremas, dejando caer todo residuo de antropologismo o moralismo, y aceptó en sentido positivo el apelativo de “nihilista”, hecho popular por Turgeniev (Bazarov, 1862).
Pero la verdadera mente de los nihilistas de los años 60 fue Nikolaj G. Cernyevskij, estudioso de economía y partidario de un riguroso materialismo. Su novela de agitación social, de trasfondo utópico, ¿Qud hacer? (Cto delat 1863), escrita en la cárcel, tuvo un amplio éxito de público y se ha de considerar entre los principales manifiestos del nihilismo ruso. Allí se presentan las nuevas formas de vida acuñadas en la abolición de las convenciones y de las tradiciones, en un comunitarismo que denunciaba todo sentimiento posesivo, en la emancipación de la mujer, en la dedicación a la causa del pueblo. Todo esto equivalía, por supuesto, a una negación de los principios sobre los cuales se apoyaba el orden precedente de la sociedad, y, con ello, a una forma radical de nihilismo.
El movimiento nihilista de los años 60 tuvo pronto, sin embargo, seccionada la cabeza. Dobroljubov y Pisarev murieron prematuramente, Cernyáevskij fue hecho prisionero a los treinta y cuatro años, en 1862, y sólo recuperó la libertad poco antes de morir, en 1888. Esto no impidió, no obstante, que las ideas nihilistas se difundieran rápidamente e inflamaran a la juventud rusa. Pero sin éxitos concretos: durante todo el decenio siguiente hubo grandes procesos, con condenas y deportaciones en masa. En el general recrudecimiento de los conflictos sociales, nace el movimiento de la “Voluntad del Pueblo” (Narodnaja Voija), que sostenía que el abatimiento del símbolo del poder, es decir, la muerte del zar, era la primera acción concreta por cumplir, para poder encaminar los cambios esperados. Después de una serie de atentados, el 1 de abril de 1881, el zar Alejandro II caía bajo las bombas de los narodnovoliki. En el curso de la durísima represión fue capturado un extremista, Sergej G. Necaev, autor de un Catecismo del revolucionario (Katechizis re voijucion era), cuyas tesis se distinguen por el despiadado sentido de la organización, puesto al servicio de la fe en la revolución. La expresión “necaevismo” fue empleada entonces para designar las formas más desprejuiciadas e intransigentes de nihilismo político: un modo radical de concebir la acción revolucionaria, el de Necaev, que fue rechazado por Aleksandr 1. Herzen y compartido, en cambio, por Michail A. Bakunin. Algunos opinan incluso que este último fue inspirador y coautor de1 Catecismo.
Estos dos últimos pensadores encarnan efectivamente modos opuestos de concebir la visión del mundo nihilista-revolucionaria:

;mo radical y rebelde en Bakunin, moderación y concreción


en. Bakunin se proclamaba “fundador del nihilismo y após. la anarquía”, y declaraba:
Pour vaincre les ennemis du prolétariat il nous faut détruire,
encore détruire et toujours détruire. Car! l’esprit destructeur est en méme temps l’esprit constructeur. (Cf. Wittkopf, 1974: 83)*
este modo, Bakunin glorificaba el momento de la negatividad, tomaba del hegelianismo de izquierda, y consideraba un “ariete le” la expresión de la fuerza del espíritu que aniquila y destruye. radicalizaba al nihilismo en un connubio explosivo de ideas anáris, socialistas, utópico-libertarias.
z• su parte, Herzen dirigió las flechas de su crítica contra los iotas de la ciencia”, que se demoraban en la contemplación de una a que llamaba a la acción. Contrario a todo conservadurismo, fue el ipal teórico del populismo; pero, oponiéndose al terrorismo de iev y al sublevacionismo de Bakunin, condujo sus batallas con la eración que le procedía del amor por la cultura y por la historia, p resulta de las cartas A un viejo compañero (K staromu tovarcu) los ensayos De la otra orilla, dictados en alemán (Vom anderen r, 1850; la edición rusa es de 1855). De tal modo, consiguió articular visión diferenciada del nihilismo, concibiéndolo como la lógica de
‘ormación y saludándolo como fenómeno positivo:
El nihilismo es la lógica sin estrecheces, es la ciencia sin dogmas, es la incondicionada obediencia a la experiencia y la humilde aceptación de todas las consecuencias, cualesquiera sean, si brotan de la observación, si son requeridas por la razón. El nihilismo no transforma algo en nada, sino que desvela que la nada, cambiada por algo, es una ilusión óptica y que toda verdad, por mucho que contradiga representaciones fantásticas, es más sana que éstas y, en todo caso, obligatoria.
Que este nombre sea apropiado o no, no importa. A él se nos ha habituado, es aceptado por amigos y enemigos, ha terminado por llegar a ser una contraseña para la policía; se ha hecho delación, ofensa para unos, alabanza para los otros. (Herzen, 1977: 31)
E’ero Herzen vio también los peligros que el nihilismo escondía y lo Con ojo crítico:
Naturalmente, si por nihilismo entendiéramos la creación in‘era vencer a los enemigos del proletariado tenemos que destruir, destruir y seguir
‘Uyendo. ¡Por cierto! El espíritu destructor es al mismo tiempo el espíritu construc [

vertida, es decir, la transformación de los hechos y de las ideas en nada, en estéril escepticismo, en altanero “estar con los brazos cruzados”. en desesperación que conduce a la inacción, entonces los verdaderos nihilistas estaremos incluidos en esta definición menos que nadie, y uno de lqs nihilistas más grandes será 1. Turgeniev, que ha lanzado contra aquéllos la primera piedra, y quizá también su filósofo predilecto, Schopenhauer [.,.]. Cuando Bakunin desenmascaraba a los profesores berlineses y a los revolucionarios parisinos de 1848, acusando a los primeros de timidez y a los segundos de conservadurismo, era un perfecto nihilista [...]. Cuando los petraevcy iban a los trabajos forzados porque “querían abatir todas las leyes humanas y divinas, y destruir las bases de la sociedad” (...] eran nihilistas. (Herzen, 1977: 3 1-32)

Por esto, al abismo que había abierto el nihilismo Herzen le opone la conciencia de los límites dentro de los cuales el fenómeno se había manifestado:
El nihilismo de aquel tiempo se ha ampliado, ha tomado más clara conciencia de sí, en parte ha llegado a ser una doctrina, ha acogido en sí mucho de la ciencia y ha suscitado hombres de acción dotados de fuerzas enormes y de enormes talentos [...] todo esto es indiscutible. Pero no ha llevado a nuevos princi pi os. (Herzen, 1977:
32)
El escenario del nihilismo se abre de par en par, en toda su amplitud y su profundidad, en la obra de Dostoievsky. Escritor universal, destinado a influir no sólo en Rusia sino sobre toda la literatura europea, en las figuras y en las situaciones existenciales de sus novelas —especialmente Crimen y castigo (Prestuplenie i nakasanie, 1863), Los demonios (Besy, 1873) y Los hermanos Karamazov (Brat’ja Karamazovy, 1879- 1880)— Dostoievsky da cuerpo a intuiciones y motivos filosóficos que anticipan experiencias decisivas del pensamiento del Novecientos, sobre todo las del ateísmo y el nihilismo. En Dostoievsky el fenómeno de la disolución de los valores, vivido como una crisis que consume el alma rusa, se despliega ante los ojos en todas sus consecuencias nefastas, hasta el crimen y la perversión. Y, aun cuando su exhibición del mal tenía como fin último el de someterlo a enjuiciamiento, la fortuna literaria de su obra favoreció, en realidad, la difusión del morbo nihilista, contribuyendo a minar certezas inveteradas y a corromper ordenamientos establecidos. Entre los sugestivos personajes de sus novelas, que representan otros tantos ejemplos de cómo Dostoievsky había sabido desarrollar el tema del nihilismo, desplegándolo en todas sus variedades y representándolo en figuras concretas, se puede recordar aquí sólo los más importantes:

1Jhilismo anarquismo, populismo en el pensamiento ruso 45


) Raskolniko, el protagonista de Crimen y castigo, para quien la reivindicación incondicionada de la propia libertad se vuelve un problema
filosófico-moral, acompañado de infinitas tribulaciones.
En Los demonios, gran novela concebida originalmente como panfleto contra el nihilismo, forma suprema del ateísmo, diversos personajes dan cuerpo a otros tantos aspectos de la nueva y devastadora itansChauung el “ángel negro” Stavrogin —cuyo modelo histórico real es Bakunin—, nihilista de inteligencia luciferina y depravada,
que todo corroe y destruye, sin ser capaz de transformar la propia demoníaca voluntad en una creatividad productiva; el anarquista :. revolucionario Ptr Verchovenskij, que en el plano social y político
, aplica el principio de Stavrogin: “todo es indiferente”; y también el ateo Kirillov que, siguiendo ciegamente el rígido hilo de la lógica,
infiere de su hipótesis (“Si Dios no existiese...”) la licitud de todo comportamiento amoral y, finalmente, se mata para probar la no existencia de Dios.
En Los Hermanos Karamazov el personaje de Iván, ateo sutil, en cuya boca Dostoievsky pone el terrible relato del Gran Inquisidor
para ilustrar el desgarramiento entre los ideales del cristianismo, que pertenecen al cielo y “querrían andar con las manos vacías” so, bre la tierra, y el realismo de este mundo, sobre el cual es soberano
el Mal, “el espíritu inteligente y terrible, el espíritu de la auto. destrucción y del no ser” (Dostoievsky, 1984: II, 845; cf. Hessen, 1980).
Importante para los fines de la comprensión filosófica del nihilismo s el hecho de que la perspectiva abierta por Dostoievsky sobre el esce.....:3 nihilista —a pesar de su “gran ira” y su categórica condena del nómeno, en nombre de una regeneración de los ideales según el espítu evangélico— encontró un observador entusiasta en Nietzsche, y que aferrarse a su influencia, en Europa, dio una impronta decisiva a la eratura y a la atmósfera espiritual de los primeros decenios del Noveentos (cf. Schubart, 1939; estov, 1950).

Capítulo sóptimo



Compartir con tus amigos:
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   16


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

    Página principal
Universidad nacional
Curriculum vitae
derechos humanos
ciencias sociales
salud mental
buenos aires
datos personales
Datos personales
psicoan lisis
distrito federal
Psicoan lisis
plata facultad
Proyecto educativo
psicol gicos
Corte interamericana
violencia familiar
psicol gicas
letras departamento
caracter sticas
consejo directivo
vitae datos
recursos humanos
general universitario
Programa nacional
diagn stico
educativo institucional
Datos generales
Escuela superior
trabajo social
Diagn stico
poblaciones vulnerables
datos generales
Pontificia universidad
nacional contra
Corte suprema
Universidad autonoma
salvador facultad
culum vitae
Caracter sticas
Amparo directo
Instituto superior
curriculum vitae
Reglamento interno
polit cnica
ciencias humanas
guayaquil facultad
desarrollo humano
desarrollo integral
redes sociales
personales nombre
aires facultad