El hombre del bosque (The Woodsman)



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EL HOMBRE DEL BOSQUE (The Woodsman)

Un análisis de la Lic María Pesce, febrero 2009



Ficha técnica:
*Dirección: Nicole Kassell

*País: Estados Unidos

*Año: 2004

*Duración: 87 min.

*Interpretación: Kevin Bacon (Walter), Kyra Sedgwick (Vickie), Benjamin Bratt (Carlos), Mos Def (Sargento Lucas), Eve (Mary-Kay), David Alan Grier (Bob), Kevin Rice (Candy), Michael Shannon (Rosen), Hannah Pilkes (Robin), Joey Hazinsky (Cherub), Jessica Nagle (Annette).



*Guión: Steven Fechter y Nicole Kassell; basado en la obra de Steven Fechter

*Producción: Lee Daniels.

*Fotografía: Xavier Perez Grobet.

*Montaje: Brian A. kates y Lisa Fruchtman.





Sinopsis:
Después de pasar doce años en prisión por abuso sexual infantil, Walter llega a una ciudad, se instala en un pequeño departamento situado frente a una escuela primaria y consigue un trabajo en un aserradero. Allí conoce a Vickie, quien se enamora de el e intenta ayudarlo a olvidar su pasado y cambiar. Walter, empero, no puede escapar de su pasado. Vive con el temor de ser descubierto en su lugar de trabajo. A lo largo de la película, lo veremos enfrentarse a sus propios deseos, pensamientos y sentimientos y seguiremos su vida diaria luego de la prisión.

Análisis:
La cinta comienza mostrando como continúa la vida de su protagonista, Walter, luego de haber cumplido una condena de doce años en prisión, al ser hallado culpable de abusar sexualmente de una niña. Por lo tanto, hablamos aquí de un psicópata cuyas acciones han sido limitadas y reprendidas por la ley. Esto nos permitirá ver cómo puede ser la reacción ante este hecho de alguien con características similares y cómo puede comportarse tras una situación de conducta-castigo.

En cuanto a Walter, podemos describirlo como un hombre de unos cuarenta años, muy reservado, que evita el contacto social y está siempre atento a lo que sucede a su alrededor. También está perseguido en cuanto a los demás, temiendo que descubran su pasado o que algo altere la vida que lleva en la actualidad.

Un primer dato a destacar es que, una de las condiciones establecidas por la policía, es que se mantenga alejado de cualquier institución o centro infantil. Sin embargo, Walter se instala en un departamento situado precisamente frente a una escuela primaria. Desde su ventana tiene vista directamente al patio del colegio y a la salida escolar. Esto nos habla inmediatamente de su desobediencia ante la autoridad y su incapacidad para respetar “la ley”.

Otro hecho llamativo toma lugar cuando, mientras se encuentra mirando hacia el exterior por su ventana, concentra su atención en un sujeto sentado en su auto frente a la puerta de una escuela. Cualquier otra persona, en su lugar, hubiera visto a ese sujeto sin realmente percibirlo o, como mucho, hubiera pensado que se trataba de un padre aguardando por su hijo. Sin embargo el, rápidamente capta que se trata de un abusador de menores, como el. Creo esto tiene que ver más con un aspecto intuitivo de Walter. Usualmente, los psicópatas tienden a distinguir fácilmente a quienes son similares; no por el hecho de reconocerse y reconocer a los demás propiamente como “psicópatas”, mas sí por detectar en el otro, características parecidas a las propias. Esto suele no agradarles, porque lo ven como una “competencia” o porque hacen lo que ellos no pueden. Lo mismo se puede inferir cuando, al ver a aquel hombre con un niño, Walter se enfurece y comienza a golpearlo hasta dejarlo sangrando en el suelo.

Respecto al mismo tema, se nos muestra a Walter escribiendo lo siguiente: “¿Qué si Candy (como apoda al hombre de enfrente, bastante curioso ya que significa “carammelo”) convence a alguno a que se monte a su coche? Sí, es verdad. Si el niño se sube al coche es porque quiere hacerlo”. Escribe en mayúsculas y subraya la palabra “quiere”, enfatizando así que, desde su lógica, un niño o cualquier persona, es abusado porque lo desea.

En cuanto a la relación con Vickie, la primera vez que se fija en ella es cuando la mujer comienza a discutir con unos compañeros de trabajo porque se propasaron con ella. Vickie comienza a defenderse de una forma bastante agresiva. Si bien cualquier mujer podría reaccionar de una forma parecida, su reacción, junto con otros elementos que veremos después, nos hacen pensar en ella como una persona que, aunque se muestra muy segura y fuerte (incluso actúa en sus gestos y expresiones bastante masculinos), es, por dentro, muy diferente. Y, por estas mismas características, no sería inusual que tenga dificultades en el contacto y relaciones con los hombres.

En una de las primeras escenas juntos, mientras viajan en el auto de Vickie, el le comenta que le parece raro que trabaje en un aserradero, a lo que ella le responde: “yo no soy como la mayoría”. Bajo esta frase, leyendo entre líneas, habría otra connotación más profunda. Es cierto que Vickie no es un una mujer como cualquier otra; ni en cuanto a su personalidad, ni a su forma de relacionarse, ni a su historia personal, ni a su nivel de de sensibilidad. Y, considerando que todos nos relacionamos, además de a un nivel conciente, a uno inconsciente, tal vez sea precisamente en este nivel en que se comunicaron Walter y Vickie. Por el rostro de Walter al escuchar esas palabras, tal vez captado lo que implica “ser diferente”.

Durante otra conversación, Vickie le comenta: “Creía que eras tímido, pero ahora creo que es otra cosa”. Así nos indica que, desde un comienzo, nota algo extraño en Walter. No sabe bien qué es, pero presiente que hay algo oculto en él y esto es lo que llama su atención. El psicópata siempre da alguna señal de tal y su complementario generalmente la detecta, aunque la niegue, obvie o justifique. En todo este tipo de vínculos, incluso al comienzo, hay pequeñas gestos, palabras, actitudes que funcionan como alertas.

En una escena, vemos a Walter almorzando solo. Vickie lo ve, se acerca y se sienta en su mesa, justo en frente. Toma un sorbete cubierto y lo sopla, para que golpee en la carta a su compañero. Ella se empieza a reír, divirtiéndose como si fuera una niña. Esta imagen nos muestra, que más allá de su dura apariencia, Vickie es una persona ingenua e incluso algo infantil.

Más tarde vemos un momento similar, cuando ambos se encuentran en un bar, y Walter toma una servilleta para ponérsela como orejas de conejo y como corpiño. Así, vuelve a causar esa misma risa en Vickie. Recordemos que, el psicópata, es un buen actor y que, usualmente, se adapta a lo que cree atrapa a su blanco de conquista para poder seducirlo. Por lo tanto, si piensa que a la otra persona le atrae un comportamiento determinado, actuará de esa manera para lograr lo que quiere.

Una situación muy particular se da cuando, luego de haber mantenido relaciones sexuales, Vickie intenta averiguar qué le sucedió a Walter en el pasado y, para hacerlo, le cuenta algo propio y muy íntimo primero. Le confiesa que, años atrás, se había acostado con el esposo de su mejor amiga y que todavía se siente muy mal al recordar lo que hizo.

El, finalmente, también accede a hablar y le cuenta que había abusado sexualmente de niñas. Ella piensa que es una broma y comienza a reírse. Walter se enoja y responde lo siguiente: “Doce años en prisión no es una broma”.

En toda esta situación vemos claramente la diferencia entre ambos relatos y en la modalidad de pensamiento y de sentimiento. Mientras Vickie se siente triste y culpable por lo que hizo, y reconoce su error; el manifiesta su enojo, mas no para consigo mismo, sino por el hecho de haber estado en la cárcel. Como sucede en la psicopatía, no nos da indicios de sentimientos de culpa o arrepentimiento, sino que la culpa es siempre colocada en el exterior.

Respecto a ciertos detalles, es importante destacar dos frases que menciona Walter: por un lado, menciona que las niñas de las que abusaba tenían todas entre diez y doce años. “Siempre les preguntaba su edad”, lo cual nos da indicios de que, seguramente, en esa edad, se debe haber producido en el protagonista algún tipo de fijación. Suponer qué pasó sería demasiado considerando la poca información que tenemos pero, al hacer tanto incentivo siempre en el tema de esa edad (la niña a la que sigue al bosque tiene once años, su sobrina tiene doce), nos permitiría inferir algo relacionado con su propia infancia-adolescencia. Lo que sí sabemos es que Walter, cuando era pequeño, solía excitarse oliendo el pelo de su hermana. Aquí se produjo la fijación, y por eso la acción que repetirá Walter buscando niñas e incluso haciendo lo mismo con Vicky.

Más adentrados en la misma conversación, Vickie le pregunta a Walter qué les hacía a las niñas. El responde: “No es lo que piensas. No les hacía daño…nunca”. A mi entender, esta es una de las frases claves de la película en cuanto al tema que nos concierne, por su implicancia y por la relevancia que posee en el tema de la recuperación de este tipo de personalidades. Claramente, el personaje está diciendo que, como no violaba a esas niñas, está convencido de que no les hacía ningún tipo de mal ni daño. Así se refleja, por un lado, la escasa capacidad de insight, de autorreflexión, de sentir culpa; y, por otra parte: ¿cuál sería la razón para que alguien dejara de hacer algo que no considera como dañino o perjudicial? Entonces, si Walter intenta, en alguna ocasión, evitar repetir este acto, (como cuando sigue a las niñas en el Shopping y en el bosque), no sería por el hecho de tomar conciencia de que lo que quiere hacer está mal, de que implica una enfermedad; sino porque el castigo de los años en prisión puede ser un peso todavía muy reciente.

Una vez que se desarrolla toda esta charla, Walter echa a Vickie de su casa. Ella se pone mal con esto, y aquí se produce la primera situación de angustia.

El caso de este filme es particular porque su protagonista va a terapia, situación que suponemos es condición aplicada por la policía, ya que difícilmente un psicópata recurre a terapia por su propia decisión y voluntad.

En una sesión, el terapeuta le pide que escriba todo lo que le pasa en un diario y utiliza la siguiente frase. “tal vez escribir en un diario te haga reflexionar”. Por parte de la psicología, parecería un poco ingenuo considerar que, un psicópata, al escribir sus propias sensaciones y pensamientos, podría tener una mayor capacidad de autorreflexión y modificar su conducta. Hasta el momento, no conocemos ningún tratamiento eficaz para la psicopatía; la falta de empatía, de capacidad de insight y de sentimiento de culpa hacen casi imposibles cualquier intervención efectiva. Por lo tanto, el planteo en este sentido, por parte del guión, sería poco realista pero, a su vez, nos estaría demostrando el punto de vista de algunos profesionales y de muchas personas, que intentan considerar al psicópata como cualquier otra persona común y corriente, y se relacionan o la tratan como tal.

Hay dos momentos de la película que muestran claramente la modalidad de pensamiento de Walter. Hay un personaje especial, Carlos, el cuñado de Walter, quien es el único que se relaciona con el protagonista luego de su condena, pero lo hace siempre con cierta distancia y colocándole los límites que considera debidos. Durante un diálogo entre ambos, Walter le pregunta a Carlos si alguna vez siente algo por su hija, a nivel sexual. Entonces Carlos se enoja y lo amenaza.

En otra escena con su terapeuta, Walter dice: “Solo digo que Carlos está loquito por su hija y que, si no tiene cuidado, sufrirá mucho”.

Lo que cualquier otra persona hubiera interpretado como la expresión de amor de un padre hacia su hija, para el protagonista cobra otro significado, como si todos los que lo rodearan tuvieran las mismas necesidades y los mismos deseos que él.

También encontramos una imagen que nos interesa destacar por ser muy ilustrativa. Un policía va a realizar el seguimiento de Walter y comienza a registrar su casa. En un determinado momento, acaricia una pequeña mesa que el mismo Walter realizó. En un cajón de la misma, se encontraba guardado el diario de Walter. El policía posa sus manos sobre esta mesa. Walter mira atentamente y puede verse su tensión. Lo representativo es que nos habla de la relación entre psicopatía y ley. El policía, por supuesto, representa a esta última mientras que el cuaderno guardado es el significado de todo lo que implica la psicopatía, en este caso en el perfil de un abusador. Recordemos, también, que una de las peores cosas para un psicópata, es el ser descubierto como tal; por lo tanto, para Walter la posibilidad de que alguien lea sus pensamientos y sentimientos es algo que lo tensiona. Además, el psicópata obvia cualquier ley exterior, la siente como un obstáculo, solo respeta sus propias leyes internas.

Respecto a la posición de complementario, Vickie la ocupa en varias situaciones.

Un ejemplo es cuando ella va al departamento de Walter y regala una planta, con la intención de que el se ocupe de algo, que sea capaz de cuidarla. Esto demuestra dos hechos: por un lado, que Vickie ignora el maltato previo por parte de Walter, y, por otro lado, el pensamiento “infantil” de que regalándole una planta el podría preocuparse por los demás y así cambiar.

Este es un fragmento de diálogo entre ambos:

Walter: “¿Por qué te quedas?”

Vickie: “Veo algo en tu interior, algo bueno. Tu no lo ves pero yo sí.”

Ella le confiesa que sus tres hermanos varones le pegaban.

Walter: “Odiarás a tus hermanos…”

Vickie: “Los quiero mucho”

Walter: “No lo creo”

Vickie: “Los quiero a los tres. Son hombres fuertes y buenos, con mujeres e hijos. Y si les preguntaras porqué me lo hicieron, te darían una paliza y te llamarían ‘puto mentiroso’”.

Así como vimos que, en el psicópata, podemos detectar puntos de fijación, lo mismo sucede con los complementarios. Es probable que Vickie, tras haber vivido una situación traumática de violencia familiar durante años, vuelva a ubicarse en el lugar de “víctima” en sus relaciones con los hombres.

Finalmente, haremos mención al título de la cinta: “The woodsman” (el cual podría traducirse como “hombre del bosque” o “leñador”). El mismo no es casual sino que implica una metáfora con el cuento infantil “Caperucita roja”. Dos veces se hace referencia a este dato.

En primer lugar, vemos a Walter viajando en colectivo y mirando a una niña vestida toda de rojo. La niña sería Caperucita y Walter, el lobo, que intenta comerla a la niña.

La metáfora toma lugar cuando Walter intenta abusar de la niña y, de hecho, lo que se lo impide, es enterarse que el padre de la pequeña hace lo mismo. Es en ese momento que el pierde sus ganas de continuar, como si la acción ya no tuviera sentido al no ser algo nuevo para el otro. Esta escena nos permite también ver a otra complementaria, o potencial complementaria, en el personaje de la niña. Una vez que le confiesa a Walter lo que sucede en su hogar, le pregunta si el quiere que se siente en sus rodillas, porque si es así, ella lo hará. Aquí vemos que la niña ya está acostumbrada al rol de sumisión y a la posición de objeto de placer del otro, más allá de su angustia.



El título es nuevamente aludido cuando el policía que suele visitar a Walter le nombre este cuento y finalmente agrega que no hay leñadores en el mundo, queriendo significar que no hay personas que puedan rescatar a las víctimas de abuso sexual o que, en caso de que lo hagan, a diferencia de cuando el leñador saca a Caperucita del estómago del lobo, ellas no estarán ilesas como la protagonista del cuento.









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