El Bienestar Estudiantil en Argentina



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Septiembre 2008

Documento presentado en Cali, Colombia, en el Congreso de ASCUM


El Bienestar Estudiantil en Argentina

Líneas metodológicas y modelos de intervención.

Por


Néstor Daniel González. Coordinador Programa Asuntos Estudiantiles y Bienestar. Universidad Nacional de Quilmes. Coordinador Redbien (Red Interuniversitaria de Áreas de Bienestar Universitario y Asuntos Estudiantiles de Universidades Nacionales. Argentina)
Alicia Peire. Directora de Bienestar Universitario. Universidad Nacional de Lanús.
Nieve Chávez. Decana Facultad de Ciencias de la Salud. Universidad Nacional de Salta. Ex Secretaria de Bienestar Universitario. UNSA.
Alejandro Pivetta. Secretario de Bienestar Universitario. Universidad Nacional del Litoral.
José Luis Parisi. Coordinador Programa de Apoyo a Políticas de Bienestar Universitario. Secretaría de Políticas Universitarias. Ministerio de Educación de la Nación.
Griselda Meng. Coordinadora Programa de Bienestar Universitario. Universidad Nacional de General Sarmiento.
Luis Schkolnik. Coordinador General de Turismo. Universidad de Buenos Aires.
Matías Dreizik. Secretario de Asuntos Estudiantiles. Universidad Nacional de Córdoba.
Cristina Sánchez. Universidad Nacional de Lanús.
Pazos Mónica. Dirección General de Salud y Asistencia Social U.B.A.

Universidad de Buenos Aires.


Leandro Pinotti. Coordinador del Programa UNL Saludable. Universidad Nacional del Litoral.

En la actualidad, el sistema universitario argentino está compuesto de cuarenta universidades e institutos universitarios públicos y otros tantos privados, y se diferencia centralmente de los modelos universitarios del resto de los países de América Latina por su condición de gratuidad absoluta en los estudios de grado, ingreso irrestricto y cuenta con un sistema de gobierno autónomo y compuesto por la totalidad de los claustros que forman parte de la comunidad universitaria.


La concepción de Educación según la Ley Nacional de Educación Nación se manifiesta de la siguiente manera:
ARTÍCULO 2°.- La educación y el conocimiento son un bien público y un derecho personal y social, garantizados por el Estado.
ARTÍCULO 3°.- La educación es una prioridad nacional y se constituye en política de Estado para construir una sociedad justa, reafirmar la soberanía e identidad nacional, profundizar el ejercicio de la ciudadanía democrática, respetar los derechos humanos y libertades fundamentales y fortalecer el desarrollo económico-social de la Nación.

Sin embargo, y como sí es común a muchos países de América latina, el sistema educativo sufre de altos números de deserción y el porcentual de acceso real de la sociedad al sistema universitario alcanza alrededor del tres por ciento.


Si nos situamos en el universo del tres por ciento mencionado anteriormente, el sistema universitario extendido de norte a sur del país también asiste a altos grados de deserción producto de problemas económicos, alumnos con necesidades básicas insatisfechas, sin acceso a dietas alimenticias acordes ni a planes de salud, y graduados que deben esperar sin, cercana visibilidad, para una adecuada inserción al medio productivo.
Resultado de esto, las universidades argentinas comenzaron a desarrollar políticas tendientes a resolver dichos problemas y otros. Y la figura contenedora se materializa en la aparición de las secretarías y dirección de Bienestar Universitario y Asuntos Estudiantiles.
Es competencia de esta área pensar en un perfil de alumno precisado de un complejo conjunto de necesidades, tanto formativos, laborales, recreativos y constitutivos de la identidad como alumnos y como actores sociales que deben constituir un rol social.
Asimismo, las políticas de bienestar se ocupan de aportar de contribuir a la formación integral del estudiante universitario llevando adelante iniciativas deportivas, ofertas de turismo y movilidad estudiantil y trabajo en proyectos de voluntariado.
Sin ir más lejos, la ley reguladora del sistema, la Ley de Educación Superior hace menciones explícitas a sus misiones en beneficio de la inclusión:
Artículo 13.

Los estudiantes de las instituciones estatales de educación superior tienen derecho:
c) A obtener becas, créditos y otras formas de apoyo económico y social que garanticen la igualdad de oportunidades y posibilidades, particularmente para el acceso y permanencia en los estudios degrado, conforme a las normas que reglamenten la materia.

Capítulo 2: De la autonomía, su alcance y sus garantías
j) Establecer el régimen de admisión, permanencia y promoción de los estudiantes,
Sección 1: Requisitos generales
Artículo 33
Las instituciones universitarias deben promover la excelencia y asegurar la libertad académica, la igualdad de oportunidades y posibilidades.
Como resultado de este contexto, las Universidades comenzaron un trabajo mancomunado en articulación entres ellas y con organismos de gobierno y no gubernamentales, con el objetivos de potenciar las acciones y políticas. Así, nació la Redbien (Red Interuniversitaria de Áreas de Bienestar Universitario y Asuntos Estudiantiles de Universidades Nacionales.) que luego de sus primeros resultados fue incorporado al cuerpo del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) como forma de institucionalización y potenciación de sus alcances.

Bienestar Universitario Y Asuntos Estudiantiles De Universidades Argentinas


Fundamentos

La idea de Bienestar Universitario sólo puede ser una consecuencia de la concepción que se tenga de universidad y, por tanto de los problemas del conocimiento y del desarrollo y la mirada que de esto realice la universidad, en estos tiempos de globalización en donde ésta apunta a construir una universidad “pragmática”.


Estamos en épocas de desafíos y cambios profundos, y no simplemente de reformas parciales, sobre todo en una institución como la universidad que se ha asociado siempre a una estructura organizacional muy difícil para aceptar presiones externas. La crisis cultural de los sesenta colocó a la universidad frente al dilema de su transformación y, según Boaventura de Sousa, ésta va a ser una institución tocada radicalmente por los cambios, lo que lleva a vivir cuatro grandes crisis que se van a manifestar en sus respectivas contradicciones:
a) una crisis de hegemonía: enfrentada a unas exigencias modernas de producción de patrones culturales medios, de conocimientos útiles y formación de fuerza de trabajo cualificada

b) una crisis de legitimidad en cuanto le aparece una exigencia sociopolítica de democratización y de igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos.

c) una crisis institucional ante una exigencia que la somete a criterios de eficacia y productividad de origen empresarial, a la luz de las necesidades nuevas del capitalismo reestructurado de final de siglo.

d) una crisis de interacción producida por el impacto de los medios masivos sobre los jóvenes universitarios que hace difícil la interacción pedagógica que el profesor tiene con él, encontrando en muchas ocasiones la cátedra como sin sentido y pocos creadores.


El conflicto de la universidad en su crisis de hegemonía en estos tiempos tiene cuatro espacios de manifestación que nos han de conducir a las relaciones escuela-comunidad como uno de los ejes, y son: las relaciones entre alta cultura, cultura de masas y cultura popular, la relación teoría-práctica y la relación educación-trabajo.
En la década del noventa Argentina ha vivido un proceso de fuerte transformación y cambios estructurales, como consecuencia de la implementación y profundización de un modelo económico y político de signo neoliberal, que ha logrado hegemonizar las políticas en gran parte del mundo. Junto con la aplicación de las reformas neoliberales se vive una redefinición del espacio público tanto en los discursos oficiales como en el sentido común de los sujetos. La hegemonía conseguida por las propuestas neoliberales, resurgen con fuerza ante la crisis económica de mediados de los setenta, que marca un límite a la solución política que el Estado Benefactor constituyó para la crisis del treinta, y acompañan “una transformación histórica del capitalismo moderno” (Thernborn en Sader y Gentili, 1999: 31). Para el neoliberalismo, la principal causa de la crisis se debió a la excesiva intervención del Estado en la economía, no permitiendo la libre acción de las leyes del mercado y generando un Estado hipertrófico e ineficiente. Como respuesta a este problema, las propuestas centrales serán la privatización, flexibilización y desregulación.
En una coyuntura compleja como la actual, en el que confluyen la escasez de los recursos públicos con una creciente y apresurada globalización de los servicios, la discusión del carácter de la educación superior como bien y responsabilidad públicos cobra un sentido fundamental.
En principio, un bien público solo puede ser provisto por una entidad cuya naturaleza haga imposible la exclusión de individuos por cuestiones de raza, sexo, idioma, religión, posición social, recursos disponibles o filiación política. Por consiguiente, los bienes públicos normalmente son provistos por el Estado.

Si en vez de discutir el carácter de la educación superior como bien público se analiza la responsabilidad que tiene el Estado de mejorar las oportunidades educacionales de los grupos menos privilegiados y de asegurar que los aspirantes calificados sean tratados con equidad, es posible eliminar muchos malos entendidos.


La educación superior -al atender la preparación de los individuos para el mercado laboral, la formación de los jóvenes como ciudadanos para la consolidación de sociedades democráticas, el crecimiento personal de los miembros de la sociedad y la preservación y el desarrollo del conocimiento científico- constituye una responsabilidad social. La formación universitaria, la generación y distribución del conocimiento y la cultura, constituyen procesos intrínsecamente políticos que reflejan no solo las ideologías y axiologías predominantes en una sociedad sino los modelos socioeconómico y político vigentes, que a su vez representan los intereses más preciados de dicha sociedad. De ahí que la educación superior constituya una responsabilidad pública. Aceptarlo como tal constituye una premisa básica para la consolidación de un sistema de educación superior justo y equitativo al cual corresponde garantizar la provisión de una educación de calidad y sin exclusiones.
Está claro que el papel de la provisión de la educación corresponde al Estado y que, en el caso de la educación superior, esta obligación se cumple a través de instituciones que, además de su carácter público, disfrutan de situaciones de excepción en cuanto a su capacidad de decisión para la realización de sus tareas, como es el caso de las universidades autónomas por ley. La autonomía, la libertad de cátedra y de investigación, la apertura al debate libre de las ideas hacen de las universidades, particularmente las públicas, espacios idóneos para el proceso formativo en el nivel superior en tanto constituyen territorios en los que campea la libertad intelectual en su significado más amplio. De esta manera, las universidades públicas, al asumir las funciones de impartir la educación superior, desarrollar investigación y preservar y difundir la cultura, constituyen el medio a través del cual el Estado cumple con la responsabilidad esencial de proveer oportunidades formativas en el nivel técnico superior, licenciatura y posgrado a quienes deseen y tengan las calificaciones necesarias para acceder al mismo.
Toca al Estado garantizar el acceso a la educación superior de todos los individuos que demandan ingreso y que poseen los méritos suficientes para ello. A las universidades les corresponde mantener y mejorar en forma sistemática la calidad de sus procesos educativos para garantizar la igualdad de oportunidades de sus graduados ante los egresados de otras instituciones nacionales y extranjeras.
Tienen la responsabilidad, asimismo, de entregar a la sociedad profesionales, expertos e investigadores altamente capacitados para enfrentar los problemas de los distintos ámbitos de la actividad humana, con una actitud crítica y constructiva, impregnada de los más altos valores y principios y con una auténtica vocación de servicio, individuos que espera el medio laboral y jóvenes que la sociedad demanda para consolidar su vida democrática.
De la misma forma, les corresponde asumir un compromiso creciente con la generación de nuevos conocimientos tanto por su potencial para hacer posible el acceso de la población a estadios con una mejor calidad de vida y de equidad social, como por su capacidad para impulsar el avance de las instituciones y la transformación de la sociedad. Otra de sus responsabilidades esenciales es la preservación y el fortalecimiento de las manifestaciones culturales, función que por su relevancia es esencial para la creación y recreación de sus rasgos culturales y para propiciar su acceso a la cultura y a los valores de otros pueblos, y tomar de ellos todo lo que contribuya al enriquecimiento de la cultura nacional sin desvanecerse en el proceso de transculturación emprendido por los medios de comunicación masiva.
Defender a la universidad pública implica salvaguardar el ejercicio responsable de la libertad y la preservación de los valores humanos, garantizar la igualdad entre el hombre y la mujer, promover la solidaridad entre personas y comunidades y la participación de los jóvenes en tareas orientadas a la protección de la naturaleza, la organización de la sociedad civil y la participación ciudadana.
La defensa de las universidades públicas será viable en los casos de las instituciones sólidas, es decir, de aquellas que se han fortalecido con grupos de investigación que se erigen como referentes en sus campos del conocimiento y que están logrando un impacto efectivo en la vida nacional por la calidad de sus egresados, por la pertinencia de sus investigaciones y por el efecto favorable en el desarrollo de otras universidades por medio de su participación en proyectos de intercambio académico.
La Educación Superior debe considerarse un bien público; basando dicha afirmación en la Declaración de los Derechos Humanos (Art. 26 y 27) y en los principios ratificados y ampliados por el Art. 13º del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, adoptado por la ONU en 1966 y ampliado por la Declaración de CEPAL (2005); la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior – UNESCO (1998) y los objetivos planteados en la Cumbre de Rectores de Latinoamérica (2006).
Por ello, también se coincide en la necesidad de que la nueva Ley de educación superior incluya como premisa fundamental: “La educación y el conocimiento son un bien público y un derecho personal y social, garantizado por el Estado” (Art. 2º de la LEN).
Los problemas de la sociedad contemporánea demandan alternativas de solución, la transformación social en un reclamo al cual la universidad pública debe contribuir generando opciones que posibiliten el mejoramiento espiritual y material de todos y cada uno de los miembros de la sociedad. Esta tarea no es sólo responsabilidad de la universidad; sin embargo, su sobrevivencia se asocia a su compromiso con las demandas de su entorno y con la promoción de los cambios necesarios para la construcción de una sociedad más justa.
El concepto de Bienestar Universitario en la Educación Superior es dinámico, se construye permanentemente y está en interrelación directa con la satisfacción de las necesidades de las personas y de la sociedad.
En primera instancia, el Bienestar es Integral desde lo humano y desde lo Institucional. Es decir, que tiene en cuenta las dimensiones biológicas, psicológicas, sociales y espirituales de las personas y los diferentes estamentos, entes, momentos y etapas del ciclo de la vida cotidiana de la Universidad y sus integrantes.
En segundo lugar, las prácticas sociales del bienestar se encaminan a contribuir con el desarrollo Humano entendido éste como formación y como calidad de vida, incluyendo realidades de mayor proyección como son la realización de las múltiples capacidades de la persona humana, en todas las dimensiones de su ser, como persona activa de la sociedad, partiendo de tres dimensiones:
a. Formación Integral: Contribuir plenamente al desarrollo de las dimensiones del ser humano en el contexto de la vida institucional y su proyección a la sociedad.
b. Calidad de Vida: Propiciar a la satisfacción de necesidades trascendiendo al desarrollo de la persona y a la realización de sus múltiples potencialidades. Vivir bien equivale a tener calidad de vida, y por consiguiente tener una vida digna y este es un principio básico del bienestar universitario.
c. Construcción de Comunidad: La promoción del bienestar de la comunidad institucional debe estar ligada al Proyecto Institucional y a la Misión de la Universidad: la comunidad que aprende, que enseña, que investiga, que aplica el conocimiento. Requiere por tanto de condiciones que hagan esto posible, por una parte; y por otra, que la realización de todas estas actividades contribuyan al desarrollo integral de las personas que conforman la comunidad universitaria y su proyección en la sociedad.
Según lo expuesto anteriormente, Bienestar Universitario trasciende la vida universitaria, su cotidianidad y sus miembros, puesto que su misión se encamina al desarrollo integral de la comunidad educativa en un medio ambiente que facilita la promoción del ser humano.
Objetivos del Bienestar Universitario
a. Promover el bienestar individual y colectivo de docentes, estudiantes, directivos, personal de apoyo universitario en las áreas socio-económica, salud, recreativa, deportiva, cultural y artística, área de desarrollo humano como elemento fundamental del proceso de formación integral.
b. Brindar a la comunidad universitaria un conjunto de servicios que complementen la formación académica mediante actividades que promuevan el desarrollo de los valores y las potencialidades creadoras de cada uno de sus miembros.
Antecedentes
La difícil situación económica y social que atraviesa nuestra sociedad, no excluye a quienes conforman la comunidad universitaria. Estudiantes, Docentes, Investigadores y Personal de apoyo universitario deben afrontar la tarea cotidiana en sus universidades en el contexto de una situación económica restrictiva.
Esta situación ha movilizado a todos los actores involucrados, en particular a los responsables de la gestión de las Universidades, a profundizar estrategias solidarias y de cooperación que contribuyen a contener a quienes resultan afectados por la crisis, e incluso obligados a veces a abandonar sus estudios.
Mediante Acuerdo Plenario Nº 113/93 del CIN se conformó un cuerpo permanente de consulta y asesoramiento para tratar los temas relativos al bienestar universitario, integrado por los funcionarios que en cada Universidad tienen a su cargo el área.
Desde la Dirección Nacional de Coordinación Institucional del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, durante el año 2002, se inició el contacto con las áreas de Bienestar Universitario de las Universidades Nacionales destinado a relevar su voluntad de avanzar en un proceso de articulación de dichas áreas, a partir de la cual conformar una agenda de trabajo conjunta que involucrara a la Secretaría de Políticas Universitarias en la tarea de coordinar, promover y vehiculizar acciones.
A partir de encuentros nacionales de los responsables de Bienestar Universitario y Asuntos Estudiantiles de las Universidades Nacionales se han definido líneas de acción que llevan al cumplimiento de los objetivos planteados desde las diferentes áreas que conforman el Bienestar Universitario.
Con la finalidad de facilitar el intercambio de experiencias y la cooperación de sus acciones, el CIN mediante Acuerdo Plenario Nº481/03 declaró de interés la creación de la Red Virtual de las Áreas de Bienestar Universitario de las UUNN que cuente con la colaboración de la Secretaría de Políticas Universitarias, cuya dirección web es: http://www.redbien.edu.ar
Desde el año 1993 los responsables de Bienestar Universitario han recomendado al CIN, a partir de las reuniones realizadas en diversas universidades del país, sobre diversas temáticas referidas al Bienestar Universitario tales como becas, salud, deportes, etc. que fueron plasmados en Acuerdos Plenarios de ese cuerpo.
A partir de encuentros nacionales de los responsables de las áreas de bienestar universitario y Asuntos Estudiantiles de las Universidades Nacionales se han definido líneas de acción que llevan al cumplimiento de los objetivos planteados anteriormente:
a. Fortalecimiento Institucional de la Áreas de Bienestar Universitario.


  • Identificación de problemáticas vinculadas al Bienestar Universitario y la definición de acciones a desarrollar desde las Universidades.

  • Estudio y sistematización de avances conceptuales y empíricos sobre las actividades de Bienestar Universitario regionales y nacionales.

  • Implementación y gestión de políticas institucionales de Bienestar Universitario en cada Universidad Nacional y a nivel país.

  • Conformación de una agenda anual de trabajo y realización de encuentros de responsables de Bienestar Universitario y Asuntos Estudiantiles.

  • Vinculación y articulación de acciones con programas de otros Ministerios pertenecientes al Gobierno Nacional.

  • Desarrollo del sitio web: http://www.redbien.edu.ar

b. Revalorización del Bienestar Universitario en el contexto de las políticas universitarias globales.




  • Creación en el marco del CIN de la Red de Bienestar Universitario y Asuntos Estudiantiles de las Universidades Nacionales Argentinas.

  • Reactivación del Programa de Bienestar Universitario en la Secretaría de Políticas Universitarias.

c. Promoción Socioeconómica de la comunidad universitaria




  • Gestión y evaluación del Programa Nacional de Becas Universitarias y de otras instituciones.

  • Implementación y evaluación del Sistema Informático Universitario, SIU Tehuelche.

  • Promoción del cumplimiento del acuerdo plenario del CIN Nº 117/93 en cada una de las Universidades Nacionales.

  • Implementación de programas y/o proyectos de asistencia socio-económica a los estudiantes a través de comedores universitarios, albergues, subsidios, transporte, etc.

d. Atención a la Salud Integral.




  • Organización de concursos regionales y nacionales sobre diferentes temáticas de salud.

  • Gestión, implementación y evaluación del Programa Remediar para estudiantes sin cobertura de obra social.

  • Desarrollo de proyectos, programas y procesos que favorezcan un estilo de vida saludable en los distintos estamentos de la comunidad universitaria.

  • Promoción de acciones relacionadas con la salud laboral.

e. Promoción de la recreación y el deporte.




  • Resignificación del concepto de Deporte Universitario vinculado a la salud integral.

  • Revitalización de actividades deportivas regionales, nacionales e internacionales.

  • Articulación con la Secretaría de Deportes de la Nación y Secretarías de Deportes Provinciales a efectos de aunar esfuerzos y coordinar actividades.

  • Desarrollo de programas de turismo para los diferentes estamentos de las Universidades Nacionales.

e. Apoyo a la Proyección Social.




  • Fortalecimiento de los Programas Nacionales de Voluntariado Universitario y Alfabetización de Adultos.

  • Integración de las universidades a la Red Interuniversitaria de Discapacidad y Derechos Humanos.

  • Promoción del cumplimiento de la Ley vigente en materia de discapacidad dentro del ámbito de las universidades nacionales.

  • Promoción de otros programas y proyectos de vinculación con la sociedad y su articulación académica.

El Comité Ejecutivo del Consejo Interuniversitario Nacional en su Resolución C.E. Nº 391/06 solicitó a la Secretaría de Políticas Universitarias la reactivación de un Programa de Bienestar Universitario a efectos de promover la formación integral del estudiante como profesional pero también como persona y ciudadano.


Para esto se requiere de un conjunto de acciones y políticas por parte del Estado y de las propias universidades destinadas a garantizarlos.
El objetivo de este Programa es el de jerarquizar las áreas de Bienestar Universitario de las Universidades Nacionales en el contexto de Políticas Universitarias globales facilitando su articulación y cooperando con el cumplimiento de su objetivo de garantizar igualdad de oportunidades de quienes concurren a ella.
Los objetivos específicos como los ejes temáticos de las actividades a realizar están relacionadas a la Promoción del Trabajo en redes; Promoción de la salud; Universidades seguras; Discapacidad; Deporte y Recreación; Turismo universitario; Promoción de Derechos y otros que contribuyan al logro de los objetivos del Programa.
Por Acuerdo Plenario del Consejo Interuniversitario Nacional Nº 620/07 se crea en el marco del CIN la Red de Bienestar Universitario y Asuntos Estudiantiles de las Instituciones Universitarias Nacionales (RedBIEN), la que funciona bajo la supervisión del Comité Ejecutivo del CIN.
Por todo lo anterior, las políticas de bienestar deben estar orientadas al desarrollo integral de la persona en todas sus dimensiones centradas en el concepto de persona como ser biológico, psicológico, cognitivo-afectivo y espiritual; dimensiones que repercuten en el comportamiento y en la relación socializadora de la persona.
Los campos y /o áreas del bienestar pueden ser variados incluyendo entre otros la cultura de la salud, el deporte y recreación, la educación para la convivencia, el desarrollo psicológico, la formación espiritual, la educación ambiental, la relación con la familia, la promoción socioeconómica y al acompañamiento al desarrollo cognitivo.
Dentro de estos debe considerarse como fundamental el acompañamiento al proceso congnitivo, el cual debe estar ligado a la necesidad y responsabilidad de la institución de educación superior de retener al estudiante en el sistema educativo.
En el marco de la educación como un factor estratégico y prioritario para el desarrollo humano, social y económico, la política de bienestar universitario se constituye en una estrategia fundamental para fortalecer los procesos de formación, investigación, extensión, así como para garantizar condiciones que promuevan la permanencia del estudiante, su desarrollo académico y el mejoramiento continuo de su desempeño, bajo principios rectores de equidad, pertinencia, sostenibilidad, corresponsabilidad y transversalidad.
A continuación se proponen las Políticas Nacionales de Bienestar Universitario para las Universidades Nacionales de la República Argentina, atendiendo a las dimensiones del Ser Humano y a la Gestión del Bienestar Universitario:
POLÍTICAS NACIONALES DE B.U. RELATIVAS A LAS DIMENSIONES DEL SER HUMANO
Dimension Biológica
Cultura del autocuidado de la salud y mejoramiento permanente de la Calidad de Vida:

  • Promover la salud y prevenir las enfermedades, mediante la apropiación de hábitos y estilos de vida saludables por parte de los universitarios (profesores, funcionarios y estudiantes).

  • Prevenir y atender situaciones de riesgo y emergencia.

  • Complementar los programas propios de la vinculación contractual de profesores y funcionarios (salud ocupacional).


Dimensión Psico-Afectiva
Mejor conocimiento de sí mismo y de los demás:

  • Fomentar el desarrollo de la capacidad para relacionarse y comunicarse.

  • Desarrollar el sentido de pertenencia y del compromiso.

  • Desarrollar aptitudes y actitudes que redunden en su beneficio personal y en el de sus respectivos entornos sociales.


Dimensión Social
Espacios de encuentro y promoción socio-económica en pro de la autogestión:

  • Promover acceso y permanencia a la Educación Superior con criterios de equidad.


Dimensión Cultural
Reconocimiento mutuo de las diversas identidades culturales y proyectos de vida de los universitarios:

  • Promover el Aprendizaje y desarrollo de actitudes y aptitudes comunicativas y participativas.

  • Favorecer la construcción dinámica de proyectos sociales en el ámbito local, regional y nacional.

  • Promover la valoración, desarrollo, expresión y divulgación de actitudes y aptitudes estéticas y de tradiciones locales, regionales, nacionales y universales.


Dimensión Axiológica
Valores morales, principios éticos y culturas ciudadanas en pro de la convivencia pacífica:

  • Favorecer el diálogo intercultural e inter-religioso, que contribuya a la formación de actitudes tolerantes y que favorezcan la convivencia.



Dimensión Política
Construcción en la diferencia y solución concertada y pacífica de conflictos:

  • Favorecer la comunicación efectiva entre personas, grupos, estamentos, dependencias, facultades, programas y departamentos académicos.

  • Establecer los canales de expresión al servicio de los universitarios para manifestar sus opiniones e inquietudes, sugerencias e iniciativas acerca de cómo se vive en la universidad.

POLÍTICAS NACIONALES DE B.U. RELATIVAS A LA GESTIÓN DEL BIENESTAR UNIVERSITARIO :


La Logística de la gestión del Bienestar
Definición de la estructura y estrategia de las dependencias encargadas de dinamizar el B.U.:

  • Favorecer la adecuada coordinación entre las dependencias del B.U. Participación activa de los estamentos en las instancias decisorias de las mismas.

  • Proveer los recursos humanos, físicos, financieros y tecnológicos suficientes para garantizar la sostenibilidad y la equidad en programas, proyectos y procesos de B.U.

  • Solicitar que los costos de elementos y procesos que NO estén al servicio directo del Bienestar Universitario, NO forman parte del presupuesto del mismo.



Lo Humano de la Gestión del Bienestar
Idoneidad del personal que trabaja al servicio del Bienestar Universitario:

  • Fomentar y desarrollar procesos de autoformación y capacitación sobre el Bienestar, tanto al interior de las unidades encargadas de la dinamización del mismo, en particular, como en las demás dependencias de la institución y en la comunidad universitaria local, regional y nacional.



Lo Estratégico de la gestión del Bienestar
Participación proactiva de los estamentos en la gestión del B.U.:

  • Convocar de manera pertinente, amplia, diversa y atractiva a la comunidad institucional para obtener el mayor número posible de oportunidades y alternativas de participación.

  • Establecer lineamientos de planeación a corto, mediano y largo plazo con los respectivos indicadores de gestión que permitan evaluarlos y retroalimentarlos en forma permanente.

  • Promover investigaciones sobre temas de B.U. como componente fundamental de la gestión del B.U.


Universidad y Deporte
Desde el año 1948 se realizan en nuestro país diversos encuentros deportivos denominados Juegos Nacionales Universitarios. En la actualidad el 90% de las universidades públicas argentinas ofrecen actividades de educación física, recreación, deporte, turismo y vida en la naturaleza para la comunidad universitaria1; ésta área de trabajo depende, dentro de la estructura de gestión en cada universidad, de las Secretarías/ Direcciones/ Programas de Bienestar Universitario, asuntos estudiantiles y/o extensión universitaria.
Las actividades de deportes representan actualmente el 6% de participación (sobre 800.000 estudiantes aproximadamente.) En cada universidad existen tres tipos de desarrollo de las áreas de deporte, a saber: desarrollado, medianamente desarrollado y en incipiente desarrollo. Las dimensiones consideradas para la tipología son: la formalización institucional (organigrama: dependencia, dirección, área, programa), la cantidad de recursos materiales puestos a disposición del funcionamiento (porcentaje del presupuesto, tamaño de equipamiento deportivo, superficie de infraestructura propia y/o rentada), vinculación académica (carreras afines), disposiciones en el acceso de uso (ofertas y condiciones hacia dentro y fuera de la comunidad universitaria) y, cantidad de recursos humanos asignados al funcionamiento de las actividades.
Cada universidad presenta un desarrollo autónomo en la gestión de las actividades deportivas, sin embargo la articulación con las políticas nacionales macro y su definición a través del Consejo Inter-universitario Nacional (CIN), que reúne a los rectores de todas las universidades, es sumamente importante en la cristalización de las líneas de acción. En este sentido, el rol del Estado juega un importante papel en la orientación de políticas en Deporte (el Estado representado por el Ministerio de Educación Ciencia y Tecnología (MECyT), a través de la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU), y la Secretaría de Deportes de la Nación). No obstante, es reciente el involucramiento activo del Estado en esta cuestión como parte de políticas de Bienestar en las universidades.
En el año 2004, los rectores reunidos en plenario buscaron crear las condiciones que permitieron la re-activación de un programa de Bienestar Universitario, entre otras cosas, replantearon la función/objetivo del deporte en las universidades. Entendiendo “que las actividades de Bienestar atienden a la formación integral y a la calidad de vida de los diversos actores de la vida universitaria” (Art. 3 Resolución CE Nro. 391/06 CIN) y que las actividades deportivas son competencia de las acciones de Bienestar.
Los rectores entendían que la definición y competencias de las actividades deportivas hasta ese momento, tenían un sesgo fuertemente competitivo y estaban desarticuladas de las políticas de Bienestar en general y en particular de las impulsadas por el Estado, de manera tal, la SPU del MECyT, a través del Programa de Apoyo a Políticas de Bienestar Universitario, declaraba y promovía: “apoyar las políticas que mejoren la calidad, pertinencia, modernización y democratización del acceso, retención y egresos de las universidades, en el marco del respeto a la autonomía y el cogobierno”. (Dcto de trabajo, SPU, Módulo 1, año 2005). Se trata pues “de contribuir de manera eficaz al ingreso y permanencia de los estudiantes promoviendo la formación integral del mismo y su capacidad de asociar el trabajo o el estudio con su proyecto de vida”. Y además, su disposición a desarrollar actitudes de participación solidaridad, de cuidado personal, de conciencia democrática y de responsabilidad que contribuirán al logro de realización personal y colectiva” (www.me.gov.ar). Así, mediante la Comisión de Extensión y Bienestar del CIN, se exhortó a las universidades a avanzar en la promoción de la práctica deportiva, el deporte como política de salud, de recreación y participación superando la visión estrictamente competitiva. (Documento de trabajo, SPU, módulo 1, año 2005)
Este nuevo escenario constituye un desafío y representa conflicto de intereses para quienes conducen el área en las universidades. El deporte, en el ámbito nacional, está organizado y articulado por el Comité Técnico del Deporte Universitario Argentino, conformado por los responsables del área de deportes de todas las Universidades Nacionales (Directores, Coordinadores, Jefaturas, etc.), que en Asamblea y cada dos años eligen a los integrantes del Comité Ejecutivo. Dicho Comité, integrado por 9 universidades, es la Comisión responsable de organizar, difundir, articular y ejecutar las decisiones tomadas por el plenario del Comité Técnico del Deporte Universitario Argentino, interpretando las líneas de acción que determinen las autoridades de cada Universidad. Desde este Comité se dirimen anualmente las líneas ideológicas a seguir en de deporte y, desde las políticas de Bienestar, se trata de generar sinergias que propicien el marcado rumbo en los objetivos del deporte respetando la gestión autónoma de cada universidad.
El conflicto de interés se presenta en la disputa sobre privilegiar las actividades recreativas o competitivas. La discusión, creemos, está trascendiendo ésta dicotomía y, sin ser objetivos excluyentes, la idea no es que prevalezca uno sobre el otro. Aquí encontramos el desafío: debemos avanzar en el proceso de formación integral del estudiante y ofrecer otros objetivos posibles de la práctica deportiva universitaria. Sólo por citar algunos de éstos desafíos, se destaca la inclusión y retensión en tanto construcción colectiva para que el estudiante pueda apropiarse de un bien cultural, favorecer el proceso de formación integral y de socialización, ayudar a su autoestima, a la construcción de la identidad, a la adopción de un estilo de vida ligado al cuidado de la propia salud, a la construcción de actitudes y valores, a la ampliación de competencias reflexivas, sociales y prácticas, etc.
En suma, Creemos que la universidad pública debe construir estudiantes que practiquen alguna actividad deportiva como parte de su formación integral y no deportistas universitarios.
Salud, Asistencia Social y Universidad

La SALUD forma parte de la formación integral y debe ser recibida en todos los niveles y áreas de  educación, en forma transversal,  para que el individuo y su entorno puedan  incorporar conductas y hábitos de una vida saludable. Se debe propiciar el desarrollo de habilidades y destrezas para el cuidado de la salud del estudiante quien lo podrá hacer extensivo al cuidado de su familia y su comunidad.  

La OMS definió desde el año 1946 a la SALUD  como un Estado de completo bienestar físico, psíquico y social y no solamente como la ausencia de enfermedad .La Organización Panamericana de la Salud (OPS) propone un nuevo marco conceptual centrado  en el desarrollo humano y en la promoción de la salud dentro del contexto de la familia, la comunidad y el desarrollo social, político y económico.

La educación en el campo de la salud, se presenta como un instrumento para la adquisición de conocimientos y aptitudes, además de favorecer el desarrollo de facultades como la responsabilidad, la participación y la toma de decisiones con la finalidad que el sujeto alcance el máximo grado de adaptación y de autonomía, en el proceso de su salud. Esta capacidad de adaptación de la persona determinará su calidad de vida y la de su entorno. Por ejemplo, a menudo y frente al diagnostico de una enfermedad crónica, la persona cambia, de forma limitante, sus hábitos y debe adaptarse a la nueva situación de salud siendo fundamental estar bien informado para evitar ideas erróneas no fundamentadas.


El nexo de unión entre el campo de la salud y el campo de la educación se intensifica, influyendo directamente en las nuevas formas de atención a la salud de las personas, tanto a nivel asistencial como a nivel social. En esta línea, la Organización Mundial de la Salud, (OMS) considera prioritario fomentar la educación como instrumento básico de cambio tanto a nivel individual como colectivo, con el fin de comprometer a toda la sociedad en el proceso de salud.

Para que una comunidad sea saludable , es fundamental la intervención de acciones complementarias y sinérgicas en el campo de la :

 Promoción de la salud y desarrollo humano

Prevenir la enfermedad

 Controlar los factores de riesgo de una enfermedad



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