El abuso sexual infantil



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EL ABUSO SEXUAL INFANTIL

Introducción.
Durante los últimos tiempos mucho se ha escuchado acerca del abuso sexual infantil, pocos saben que éste es otra forma de maltrato que los adultos infringen a los menores y que trae devastadoras consecuencias a estos niños, durante esta etapa y en su consecutiva vida adulta. Lo que facilita la existencia del abuso de menores es el manto de silencio que logra imponer el abusador sobre su víctima, y si a esto sumamos el hecho de que la mayoría no deja rastros físicos, tenemos las condiciones ideales para que la situación se mantenga oculta y perdure por años. Por esto los profesionales que trabajan en esta área plantean como necesario sensibilizar a la gente para detectar a tiempo el abuso sexual infantil.
Como futuros psicólogos es vital conocer este tema, por las implicancias psicológicas que conlleva a esta forma de abuso, y darle, de este modo una cobertura importante y poseer una preparación fundamental para manejar estas situaciones, brindándole el apoyo necesario tanto al niño como a la familia.
Lo positivo es que este silencio ya comenzó a romperse ya que entre los años 1987 y 1999 los abusos de menores de 0 a 6 años que fueron denunciados aumentaron de un 4% a un 17,7% del total de casos de atentados sexuales. No es que el problema haya crecido, sino que se está denunciando más. Una señal de este despertar ante tal problemática es el lanzamiento de la cuarta campaña de Prevención de Maltrato y de Abuso Sexual Infantil, en la que intervienen instituciones como SENAME, Universidad Católica de Chile, INTEGRA, y la Brigada de Delitos Sexuales, que funcionan en forma conjunta e integrada, abordando la detección y prevención de los abusos sexuales.
Hemos querido abordar este tema desde una perspectiva ecosistémica, basándonos principalmente en las apreciaciones de Jorge Barudy, considerándolo uno de los más grandes autores que ha escrito sobre esta problemática. Para ello hemos comenzado definiendo y conceptualizando tanto el Maltrato Infantil, como el Abuso Sexual Infantil propiamente tal, teniendo así una mirada más global, luego abordamos básicamente los aspectos teóricos y explicativos, a través del análisis de la Ecología Moderna del Abuso Sexual, planteada por Barudy, las diferencias entre el Abuso Sexual Extra e Intra familiar, cómo influyen los adultos en este fenómeno, para llegar a las Consecuencias que implica el abuso sexual en un niño. Más adelante nos centraremos en los Enfoques terapeúticos, Terapias utilizadas y la prevención de este tipo de Maltrato. Para finalizar con los aspectos legales de estos casos, cómo se efectúa una denuncia y qué papel juegan los Servicios de Urgencia en estas denuncias. Hemos, además incluido dos actividades prácticas realizadas con el fin de conocer un poco más de cerca esta realidad.
Queremos que éste sea un paso más en la lucha contra el Maltrato y Abuso Sexual en menores, las estadísticas sorprenden, pero consideremos que sólo al transmitir, de la manera más sencilla posible, los conocimientos necesarios a toda la comunidad, y especialmente a las personas implicadas en el desarrollo del niño, puede transformarse en un detector y futuro preventor de este flagelo llamado Abuso Sexual Infantil.
El sólo hecho de que ustedes lean este trabajo significa un paso importante en la lucha para palia5r esta cruda realidad.
DEFINICIONES Y CONCEPTOS BÁSICOS ACERCA DEL MALTRATO INFANTIL Y EL ABUSO SEXUAL.
"El niño maltratado es aquel que es víctima, de parte de sus padres, otros adultos de la familia o cuidadores, de violencia física, psicológica, negligencia (ausencia injustificada de cuidados) o abuso sexual, que puede tener consecuencias graves en su salud y en su desarrollo físico y psicológico".
("Orientaciones Técnicas y Programáticas en Maltrato Infantil".)
Maltrato: "Toda forma de violencia, perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o explotación incluido el abuso sexual cuando el niño está bajo la custodia de padres, tutores o de cualquier otra persona que lo tenga a su cargo".
"Todo maltrato que afecte la salud física o psíquica de que , aun siendo mayor de edad, tenga respecto del ofensor la calidad de ascendiente, cónyuge o conviviente, o siendo menor de edad o discapacitado, tenga a su respecto la calidad descendiente, adoptado, pupilo, colateral, consanguíneo, hasta el 4° grado inclusive, o este bajo el cuidado o dependencia de cualquiera de los integrantes del grupo familiar que vive bajo el mismo techo" Ley de violencia intrafamiliar,1994.
"La violencia intrafamiliar y el maltrato constituyen una forma de abuso de poder ejercido en le contexto de las relaciones de dependencia que se dan en la familia. El maltrato afecta el bienestar psicosocial del niño, del adulto responsable del maltrato, de la familia y de su entorno social." Orientación en maltrato infantil,1994.





Activo

Pasivo

Físico

Abuso fisico
Abuso sexual

abandono fisico

(negligencia)



Emocional

Maltrato emocional.

abandono emocional

Cualquier definición debe entenderse en el contexto de la cultura y la legislación de determinada sociedad, que establece los límites de lo que considera permitido o sancionado, en relación a los derechos de los niños y de sus padres o cuidadores.


Tanto la investigación acerca de los daños en la salud que provoca el maltrato, como la jurisprudencia al respecto, coinciden en que la gravedad de las lesiones está estrechamente asociada a los vínculos existentes entre agresor y agredido , y con las circunstancias en que se produce la agresión. Aunque las lesiones sean leves, de acuerdo a criterios médicos - legales, en maltrato intrafamiliar, debe considerarse como agravante el hecho que el agresor sea un adulto, más aún un pariente, con características físicas o de autoridad que minimizan la capacidad del niño de resistir o repeler la agresión.
Toda situación de maltrato afecta al niño y a quien lo ejerce, a la familia y a la comunidad. Existe una fuerte asociación entre haber sido maltratado o abusado cuando niño y crecer sin intervención o tratamiento, y repetir, de adulto, el abuso o el maltrato. También se asocia a suicidio y conducta antisocial. Al detectarlo más pronto, intervenir y tratar a un niño que ha sufrido abuso o maltrato, mejor son las posibilidades de recuperación.
Ninguna sociedad está libre de maltrato. Estudios señalan que el maltrato físico es más frecuente o más fácilmente reconocible en medios socialmente desfavorecidos; y el maltrato psicológico, en medios con mayores recursos. Actualmente existe cada vez más conciencia sobre el maltrato como un problema de salud, pero no todas las situaciones son reconocidas, ni todos los casos reconocidos son registrados. Ello dificulta un diagnóstico epidemiológico más preciso.
Dentro del maltrato infantil hay que diferenciar entre: Maltrato infantil ligado a la crianza y Maltrato infantil premeditado.
El primero es el maltrato dado al niño con el fin de corregir problemas conductuales, solucionar problemas de rendimiento y otros; el segundo es maltrato malintencionado, ocasionado por adultos conscientes del daño que le hacen al niño y que disfrutan con él. Dentro de esta última categoría se ubica el abuso sexual infantil.
Abuso Sexual: Se define como "cualquier clase de contacto sexual con una persona menor de 18 años por parte de un adulto desde una posición de poder o autoridad sobre el niño"

El niño puede ser utilizado para la realización de actos sexuales o como objeto de estimulación sexual. Se podría expresar en cuatro tipos de categorías:


1.- Incesto: si el contacto físico sexual se realiza por parte de una persona de consanguinidad lineal o por un hermano, tío o sobrino. También se incluye el caso en que el adulto esta cubriendo de manera estable el papel de los padres
2.- Violación: Cuando la persona adulta es otra cualquiera no señalada en el apartado anterior.
3.- Vejación sexual: Cuando el contacto sexual se realiza por el tocamiento intencionado de zonas erógenas del niño o para forzar, alentar o permitir que éste lo haga en las mismas zonas del adulto.

4.- Abuso sexual sin contacto físico: se incluirán los casos de seducción verbal explícita de un niño, la exposición de los órganos sexuales con le objeto de obtener gratificación o excitación sexual con ello, y la automasturbación en presencia del niño con le objeto de buscar gratificación sexual.
"Se considera como abuso a toda participación de un niño o adolescente en actividades sexuales que no está en condiciones de comprender, que son inapropiadas para su edad y para su desarrollo psicosexual, forzada, con violencia o seducción o que transgrede los tabúes sociales". ( Ministerio de Salud, 1998).
El termino abuso sexual designa el uso abusivo e injusto de la sexualidad. Refleja la idea de que no existe relación sexual apropiada entre un niño y un adulto, atribuyendo la responsabilidad de este tipo de acto exclusivamente al adulto.
El acto sexual no sólo se reduce al aspecto genital, recoge todo acto o gesto por el cual un adulto obtiene gratificación sexual.

Según la definición de la OMS (1986), la explotación sexual de un niño implica que éste es "víctima de un adulto, o de una persona evidentemente mayor que él, con fines de satisfacción sexual. El delito puede tomar diversas formas: llamadas telefónicas obscenas, ultraje a pudor, voyeurismo, violación, incesto, prostitución de menores".


Por su parte, C.H.Kempe, fundador de la Sociedad Internacional para la Prevención de los Niños Abusados y Maltratados, (1978) define el abuso sexual como: "La implicación de un niño o de un adolescente menor en actividades sexuales ejercidas por los adultos y que buscan principalmente la satisfacción de éstos, siendo los menores de edad inmaduros y dependientes y por tanto incapaces de comprender el sentido radical de estas actividades ni por tanto de dar su consentimiento real. Estas actividades son inapropiadas a su edad y a su nivel de desarrollo psicosexual y son impuestas bajo presión, por la violencia o la seducción, y transgreden tabúes sociales en lo que concierne a los roles familiares".
Todo abuso sexual, aunque sea sin violencia física, es forma de maltrato psicológico, que tiene alta probabilidad de producir daños en el desarrollo y salud mental del niño/a, los que pueden expresarse en edades posteriores y ser de difícil tratamiento.

Entre 1983 y 1991, de 979 casos de maltrato infantil diagnosticados en el Servicio de Urgencia del Hopital Exequiel González Cortés, el 30% correspondió a abuso sexual. Según información del SERNAM, entre un 75 y un 80% de los casos de violencia sexual no llegan a ser denunciados. Se estima que esta cifra es mayor en el caso de niñas menores de 18 años.


De acuerdo a los informes de peritaje médico del Servicio Médico Legal, las edades más frecuentes de las víctimas de agresiones sexuales se ubican en los grupos de edad de 10 a 14 años y, en segundo lugar, de 5 a 9 años. El 100% de los casos de incesto denunciados afectan a niñas menores de edad.
La violencia sexual de parte de familiares y conocidos de la víctima representa más del 70% de caos denunciados. La violación o abusos realizados por el padre o conviviente de la madre suele ser reiterada en el tiempo y no siempre se acompaña de agresión física severa. Según los sistemas de información de SERNAM, el 90% de los casos de abuso sexual corresponde a menores. Los procesos que culminan en condena corresponden al 11% de los casos denunciados.
Un estudio realizado en 1997 en el Servicio de Ginecología Forense del Servicio Médico Legal, con 87 niños/as atendidos por abuso sexual, señalan que es más frecuente entre los 7 y 12 años, principalmente en niñas; en el 91% el abuso fue intrafamiliar, siendo el padre biológico el responsable en el 35% de los casos; en el 65% el niño/a fue abusado en múltiples oportunidades antes de la denuncia. El examen demostró algún grado de limitación física en el 4,6% de los casos y en el 10,4% de ellos, limitación intelectual.

En Chile el abuso sexual contra niños menores de 18 años constituye un delito. Por esto las acciones legales siempre estarán sujetas a un procedimiento penal y no civil.


¿Hasta qué edad se considera Abuso Sexual?.
El abuso sexual por definición tiene que ver con el poder y existe en la medida en que hay poder relacionado con la dependencia. Mientras más edad tenga la víctima, mayores posibilidades existen de abrir el tema. Y en ese sentido es importante terminar con el mito de que mientras sea niñita es abuso, pero cuando es adolescente lo hace porque se acostumbró a tener relaciones sexuales.
El abuso sexual es el mismo, aunque se tenga 6, 14 o 18 años, incluso la mayoría de edad. Porque lo que indica abuso es el poder que tenga el abusador y puede incluir o no penetración. (Sicóloga Caroline Sinclair, Revista De Mujer a Mujer).
ECOLOGÍA MODERNA DEL ABUSO SEXUAL A LOS NIÑOS.
La coerción y la asimetría de poder entre el adulto y el niño son factores fundamentales en la génesis del abuso sexual. La asimetría está basada en la diferencia de edad, la vulnerabilidad y la dependencia del niño, lo cual impide a este último participar en un verdadero intercambio y decidir libremente. Además los niños tienen, en relación con el adulto, experiencias, grados de madurez y finalidades muy diferentes.
Nuestra sociedad juega un rol importante como facilitadora de la emergencia del abuso sexual, tanto a nivel social como familiar.

Los valores dominantes en la sociedad de consumo producen un contexto en donde los niños y las niñas corren el peligro de ser vivenciados como objeto de consumo para compensar carencias afectivas y relacionales. Así, las imágenes de los niños son comúnmente utilizadas en las políticas de marketing, a través de clichés publicitarios donde estas imágenes son asociadas con experiencias de libertinaje, sensualidad y goce.


Esta situación nos conduce a lanzar un grito de alarma frente al riesgo de la instauración de un proceso de cosificación comercial del cuerpo del niño, con la posibilidad, a través de imagen publicitaria, de caer en una pedofiliación social, sobre todo en los países ricos de nuestro planeta. Estos hechos deben ser considerados en un modelo explicativo integral de los abusos sexuales sobe los niños, determinando la responsabilidad de cada nivel en este fenómeno. Como Renders (1990) afirma: "El acto mismo de exhibir niños, de ofrecerlos con complacencia a la mirada del adulto seleccionador, seguido del adulto cliente y finalmente del adulto consumidor, es provocar cierto tipo de relación adulto- niño cuya consecuencia es del todo incontrolable, particularmente en los adultos y niños frágiles. El niño del que se ha abusado sexualmente detrás de los muros de silencio de su casa, por un miembro de su familia o por un adulto ajeno a ésta, puede ser también un niño que la sociedad ha transformado en un niño- muñeca, hija seductora, pequeño príncipe o princesa, niño dócil, siempre listo para complacer a los adultos, que se conforma con sus expectativas y con la realización de sus deseos."
Creencias Sociales y Abuso Sexual.
La delegación exclusiva en los padres de ocuparse de regir el desarrollo y la práctica de la sexualidad en la familia obstaculiza la introducción de cambios en las familias en las cuales existen creencias y comportamientos sexuales abusivos.
Muchos profesionales todavía no asimilan el hecho de intervenir en los asuntos ligados a la sexualidad, cuando éstos se ejercen de forma abusiva. Incluso defienden la idea de que la mejor manera de ayudar a un niño víctima es hacerlo en el "espacio privado" de la relación profesional y/o del sistema institucional al que pertenecen, descartando toda posibilidad de colaborar con el sistema judicial. Otros profesionales niegan la amplitud de los avisos sexuales, reduciéndolos a casos aislados producidos por delincuentes ajenos a la familia. En este último caso se denuncia más fácilmente, lo que contrasta con el silencio que rodea a menudo las situaciones de incesto. Desgraciadamente, esta actitud está sobre todo destinada a reclamar justicia, y a menudo venganza, en vez de ofrecer una ayuda terapéutica a la víctima, que es silenciada por la presión provocada por la vergüenza de los adultos.
En otras situaciones, los abusos sexuales son calificados como hechos aislados o marginales con respecto a los comportamientos habituales y/o a los problemas prioritarios de la sociedad. Esta minimización de la importancia social del problema hace más difícil la toma de conciencia de su realidad y su amplitud y, por lo tanto, dificulta también la búsqueda de soluciones efectivas para proteger y/o ayudar a los niños víctimas.
Si bien es cierto que existen adultos fragilizados en su personalidad que al vivir en un contexto socioeconómico multiproblemático abusan de los niños, hay que constatar igualmente que, en la sociedad adulista que construimos, siempre han existido creencias religiosas, ideológicas y aún teorías científicas para justificar el abuso de poder de los adultos sobre los niños y los adolescentes.
La influencia de la televisión y los programas de educación sexual pueden ser también utilizados para descalificar el testimonio de niños abusados.
Otro riesgo ligado a los factores culturales es el de la representación de "un niño puro e inocente" que debe ser protegido del tema sexual al mismo tiempo que se le vigila sin explicaciones para protegerla de sus instintos sexuales, transformando al sexualidad en tema tabú. Este modelo cultural quita a los niños la posibilidad de conocer y aceptar su sexualidad como una característica humana. Esta falta de información les impide también protegerse de los riesgos de agresiones sexuales de adultos abusivos.
Existe un fenómeno que se conoce como "falsas alegaciones " de abuso sexual, el cual está asociado a situaciones de divorcio, custodia de niños, derechos de visita, etc. Algunos adultos manipulan a sus hijos haciéndolos actuar como si hubieran sido abusados sexualmente, que es lejos la manera más eficaz para arreglar cuentas con el cónyuge en conflicto.
Sin negar la existencia del fenómeno, el gran despliegue de investigaciones destinadas a encontrar métodos para descubrir, a través del análisis del contenido de relatos de los niños, las "falsas alegaciones", es una nueva demostración de la desconfianza de nuestro mundo adulista hacia las capacidades del niño de decir la verdad. Sería más provechoso para los niños que estos investigadores elaborasen modelos e instrumentos que permitieran descubrir los juegos relacionales perversos de los padres en los casos de divorcio o separación, informando a los niños de este peligro.
Otro mito generalizado en la cultura dominante es que el incesto es propio de las familias social y económicamente desfavorecidas. Sin embargo, la práctica clínica muestra que esto no se corresponde con la realidad. Lo que sí es real es una mayor detección en estas capas sociales que se explica por el control exacerbado ejercido sobre los más pobres. Esas creencias, a priori desvalorizantes, pueden conducir a errores de diagnóstico como una traumatización iatrogénica de las familias.
El Rol de la Ideología Patriarcal.
La concepción patriarcal de la familia juega un rol fundamental en el aprendizaje de la obediencia y la sumisión a la autoridad del hombre. Desde muy temprana edad, los niños están habituados a considerar la sumisión de los niños y de la mujer al hombre como normal. El poder de los hombres es algo incuestionable porque en la cultura dominante es a ellos a quienes se atribuye la fuerza, la autoridad, la protección y la competencia. Las concepciones patriarcales se traducen en el hecho clínico de que la mayoría de los abusadores de niños son hombres, casi todos convencidos profundamente de sus derechos sobre los miembros de su familia. La víctima, en la mayoría de las veces una niña, socializada en esta misma ideología, difícilmente puede revelarse y/o denunciar los gestos del abusador.

Los mecanismos familiares de evitación del incesto.
Para una familia, la regulación de la pulsión sexual y estructuración de las interacciones sexualizadas son tareas fundamentales para asegurar su preservación. Las reacciones de una persona al saber que un padre ha abusado de su hija o que un adulto ha abusado sexualmente de niños, se pueden distinguir en dos tipos: una visceral o emotiva y otra más racional. En el primer caso, esto se traduce por una reacción de asco y de profundo rechazo emocional por el acto y la idea del acto. En el segundo, la reacción es más cognitiva, y se traduce en frases como "eso está prohibido", "eso no se hace" o "es una transgresión a un tabú fundamental".
Las respuestas de hombres abusadores en el momento de ser descubiertos y confrontados al porqué de sus actos, permitió distinguir cuatro tipos de reacciones:

  1. Un primer grupo reaccionó como si estuvieran privados de todo sentimiento de "asco" y/o de arrepentimiento frente a sus actos. Estos hombres, emocionalmente insensibles a su transgresión, abusaron de los niños sin vergüenza.

  2. Un segundo grupo está compuesto por individuos que aparentemente sintieron asco y remordimiento por lo que hacían, pero algo más fuerte los llevó a pasar al acto. Estos hombres abusan de sus hijos para "solucionar" conflictos psíquicos y/o compensar frustraciones relacionales con otros adultos, por ejemplo problemas de pareja.

  3. El tercer grupo está compuesto por sujetos que fueron socializados en contextos donde la prohibición de relaciones sexuales con los niños y con los hijos no estuvo formulada explícitamente. Peor aún, algunos de ellos crecieron en una cultura familiar que permitía y hasta fomentaba este tipo de relaciones. A pesar del eventual malestar que podían sentir en el momento de la transgresión, sus representaciones les permitían hacer lo que hicieron.

  4. Un último grupo corresponde a aquellos abusadores que no sólo sienten empatía con el sufrimiento de sus víctimas sino que sienten sus actos como comportamientos naturales, e incluso positivos para sus hijos. Esto se expresa en sujetos que sienten que el resto se inmiscuye en "la bella historia de amor que tiene con su hija".

La prohibición del incesto y de las relaciones sexuales de adultos con niños constituye una regla fundamental para proteger a los más pequeños del abuso de poder sexual de los adultos, asegurando la supervivencia del grupo y de la especie.



El hecho de saber si esta regla es de origen natural o cultural ha alimentado la polémica entre numerosos autores. Levi-Strauss (1967) indica que en este caso el límite entre lo natural y lo social es muy difícil de establecer y que esta prohibición como regla sería de origen social, pero puede suponerse la existencia de un componente "presocial" que sería natural. Este autor defiende la idea fundamental que marca el paso de la naturaleza a la cultura.

Los mecanismos biológicos de evitación del incesto.
La observación etiológica nos enseña que los animales, unidos por un proceso de impregnación, inhiben en el transcurso de su desarrollo los comportamientos sexualizados hacia sus congéneres más próximos, orientándolos a aquellos más distantes. Eso significa que en ciertas especies animales que viven en su medio natural existe un conjunto de fuerzas biológicas, emotivas, comportamentales y "socioetiológicas" que inhiben los comportamientos sexuales entre padres e hijos, orientándolos hacia sujetos externos al sistema. Por lo tanto, en los animales, especialmente en los mamíferos sociales, los contactos sexuales entre adultos y niños unidos por lazos familiares, que en el mundo humano calificamos de abuso sexual incestuoso, no de producen .
En la familia humana existe un freno etiológico a las relaciones sexuales entre adultos y niños, así como entre hermanos, aún antes de que la ley de prohibición sea verbalizada. El tabú del incesto se apoya en una estructura afectiva con emociones que se expresan en comportamientos de inhibición de la sexualidad entre los miembros familiares.
Toda familia sana integra a través de mensajes analógicos y digitales la ley universal de prohibición del incesto. El desafío para cada familia es determinar los límites de esta prohibición. Una niñita puede sentarse en las rodillas de su padre si ningún problema, pero en un determinado momento, por ejemplo alrededor de los diez u once años, puede sentirse avergonzada si su padre la invita a hacer lo mismo. A esta edad este gesto cambia de sentido porque ella le pudo haber dado una connotación sexual. A otro nivel, los cambios de costumbres ligados a la modernidad han producido cambios en la actitud frente a la desnudez. En consecuencia, ahora muchos padres y madres se desnudan frente a sus hijos y se bañan juntos. Eso no quiere decir que las familias modernas sean más incestuosas, solamente quiere decir que las actitudes en relación con el cuerpo y la sexualidad han cambiado.


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