Eje 14: defensa, seguridad y derechos humanos


La génesis de los servicios de inteligencia argentina: su actuación de cara al movimiento obrero y formas tempranas de coordinación interamericana en la represión del comunismo



Descargar 2.84 Mb.
Página21/25
Fecha de conversión11.12.2018
Tamaño2.84 Mb.
Vistas284
Descargas0
1   ...   17   18   19   20   21   22   23   24   25

La génesis de los servicios de inteligencia argentina: su actuación de cara al movimiento obrero y formas tempranas de coordinación interamericana en la represión del comunismo.


Autora: Dra. Marina Kabat

CONICET – UBA, INDEAL (Instituto Interdisciplinario de Estudios e Investigaciones de America Latina (INDEAL) /CEICS Centro de Estudios e Investigación en ciencias sociales.



El peronismo como un bonapartismo policial

Gramsci analiza los gobiernos cesaristas o bonapartistas del siglo XX y considera que estos tienen en común el objetivo de mantener la debilidad de la fuerza social revolucionaria. Este objetivo dicta un elemento central de la naturaleza de estos regímenes, a saber su carácter policial.246 El despliegue de dispositivos represivos se utiliza para mantener bajo control una fuerza revolucionaria que aún es débil para representar una amenaza inmediata. Consideramos que los dos primeros gobiernos peronistas asumen esta característica (no así el tercer gobierno de Perón que busca destruir una fuerza social revolucionaria minoritaria, pero en ascenso).

De la etapa peronista, o de sus prolegómenos en el gobierno militar de 1943-1945, datan las principales instituciones policiales y de inteligencia que todavía hoy funcionan en la Argentina, a las que debe añadirse otras agencias que no sobrevivieron a la caída del peronismo (la división informaciones políticas y control del estado).

La Policía Federal, fue creada el 24 de diciembre de 1943. El paso final para que la Policía Federal absorbiera a la anterior Policía de la Capital se da en 1945 por decreto de Farrell a instancias del General de Brigada Juan Filomeno Velazquez, amigo y colaborador de Perón. Durante los primeros años del gobierno de Perón todavía habrían conflictos debido a esta unificación. Perón también crea la SIDE, llamada en un primer momento CIDE. Su objetivo original, al menos el enunciado era concentrar las actividades de inteligencia, lo que se evidencia en su nombre “Coordinación de Informaciones de Estado”. Pero este propósito nunca fue cumplido. Perón, quien supo hacer de la rivalidad de sus distintos aliados la base de su liderazgo, no podía proceder de otra manera en un asunto tan delicado. De ningún modo podía arriesgarse a depender de una única fuente de información. Por eso, la competencia entre distintos organismos con funciones similares se mantuvo o incluso acentuó. Un documento secreto afirma la primacía de la CIDE por sobre otros órganos inteligencia, pero también esboza las líneas de resistencia que operaban en ese campo:

“El C.I.D.E., es órgano superior y central de informaciones del Estado, reúne la información obtenida por todos los organismos informativos que funcionan bajo cualquier dependencia, a fin de llevar el cuadro de situación general y mantener actualizado el plan de informaciones” 247

El documento también indica que todas las agencias que reciben información deben remitirla a la CIDE (Decretos. 15078S) en forma completa (con todos los elementos de prueba) y sin demora y señala que resulta funesta la competencia entre los organismos para mostrar cuál está mejor informado y lleva las “primicias” a su superior.

Perón recibía todos los lunes, miércoles y viernes a las 10 de la mañana al General Oscar Augusto Uriondo, titular del CIDE. Cada quince días se entrevistaba, a su vez, con Solveyra Casares a cargo de la “División Información Política” quien le informaba “de las actividades ilegales del Partido Comunista, y a la vez las críticas que le merecían algunas desviaciones que observaba en el movimiento sindical”.248

Uriondo estuvo al mando de la CIDE entre 1949 y 1953.249 Según Walter Pereyra, hombre de confianza de Uriondo, la CIDE elaboraba boletines dirigidos al presidente, a los ministros, a la Policía Federal, a la CGT, a la esposa del presidente y al Partido Peronista. Pereyra mismo entregaba en mano los boletines, en el caso del presidente, a su secretario privado. Se trataba de informes elaborados con información del interior y del exterior que llegaban de los servicios especiales conocidos como SIN (un servicio de inteligencia de la Armada), SISA250, SIE (Servicio de Inteligencia del Ejército), Coordinación Federal, Control del Estado, Gendarmería, Prefectura, de distintas delegaciones de CIDE, de los gobernadores, de jefes de policía de provincia y territorio y de jefes de correos, aunque estos tres últimos también reportaban en forma directa al presidente. Esto era lo teórico, pero como señala Pereyra, en la práctica muchos anticipaban directamente la información al presidente, a su esposa o al Ministro del Interior para congraciarse con ellos.251

No solo había pujas para ser el primero en brindar una información, sino también por recibirla. Ningún personaje de importancia podía adquirir o conservar su posición dentro de las internas del movimiento sin recurrir de algún modo a esta fuente de información. Por ejemplo, en la Provincia de Buenos Aires Carlos Aloe recibía memos confidenciales de CIBA (Coordinación de Informaciones provincia de Buenos Aires) y de Control del estado, provincia de Buenos Aires. El Ministro de asuntos políticos, Román Subiza, establecía relaciones con miembros de la CIDE para recibir partes informativos por fuera de su incumbencia. Con tal fin, según Pereyra, Subiza procuró su amistad y trataba de sonsacarle información sobre el partido peronista, la CGT, los legisladores, lo político y lo privado, porque “quería tener el hilo de todo”.252 Pereyra también afirma que Subiza tenía varios policías trabajando para él buscándole información.253

La comisión investigadora interroga a uno de estos policías al servicio del Ministerio de Asuntos Políticos. El subcomisario León Durand, adscripto al Ministerio de Asuntos Políticos desde 1949, tenía a su cargo la observación directa del Partido Socialista. Se encargaba de tomar registro taquigráfico de las reuniones públicas del Partido Socialista. De las reuniones privadas él no participaba, no debía entrar a los recintos donde se realizaban. “Pero si permaneciendo en los alrededores identificaba a los concurrentes y por indicios que la práctica le ayudaba a reconocer le era dable verificar el desarrollo de las reuniones. El carácter de los informes que seguía las instrucciones recibidas versaba sobre el estado interno del partido, posición del mismo frente al gobierno, gravitación de los dirigentes en la masa afiliada, incidentes disidencias, y fricciones entre los dirigentes o entre ellos y la masa afiliada”. Según Durand, se llevaba un fichero con datos afiliados al PS. Cree que se intentaba confeccionar otro con los afiliados a la UCR, pero no puede asegurar si se llevó a la práctica, pues, a diferencia del anterior, no lo llegó a ver.254

A Patricio Kelly, titular de la Alianza Libertadora Nacionalista, se le abrieron las puertas de ministerios y gobernaciones. En medio de esta carrera por la información, nadie deseaba prescindir de sus servicios. Zoe Martinez, integrante de CIDE, indica que Kelly era colaborador de dicha institución y que también trabajaba para los ministros Borlenghi y Subiza (Ministerio del Interior y Ministerio de Asuntos Políticos, respectivamente). Según Zoe Martinez, Kelly también visitaba seguido a la Policía Federal en la época de Osinde, al capitán Palacios (a quien Perón había colocado a cargo de un servicio de información dependiente de la CIDE en el Ministerio de Educación), a Aloe (secretario privado del presidente y luego gobernador de Buenos Aires) y a Renner (último secretario privado de Perón antes del golpe).255

Las Unidades Básicas podían tener sus propios servicios de informaciones con sus respectivos responsables. Ha quedado testimonio de dos casos, uno en el conurbano bonaerense, el otro en Neuquén. En el primero un tal L.F., se presenta por carta como “Secretario de Informaciones de la Unidad Básica número 3 de Vicente López” y denuncia como antiperonista a la gerencia de la Compañía de gas envasado. La delación parece guiada por un espíritu militante y desinteresado, ya que el secretario de informaciones no se priva de proponer un reemplazante para su imputado…256

En Neuquén ER, secretario de informaciones de la Unidad Básica número 1 de esa ciudad, es citado por la comisión provincial de la Fiscalía de Recuperación Patrimonial. En su declaración ER relata que había contado con cinco colaboradores: un empleado ferroviario, un empleado del correo, uno en una estación de YPF, uno en la delegación de tierras y, por último, un comerciante. ER, además de afiliado peronista, había sido miembro de la Alianza Libertadora Nacionalista, entidad que había abandonado cuando Patricio Kelly tomó su mando. El expediente también transcribe un documento de la secretaría de informaciones de la Unidad Básica, que ER reconoce haber redactado, en el que este pide a sus colaboradores un informe mensual con la nómina de los adversarios políticos residentes en la circunscripción, para cuyo fin adjuntaba un formulario. El mismo documento explicaba que la medida se implementaba para organizar la labor de la secretaría, puesto que los colaboradores no habían acercado informaciones desde que esta iniciara sus actividades cuatro meses atrás. La circular también dice que “cada compañero ha de poner en la tarea específica que tiene asignada (determinada claramente en esta circular y la anterior), toda la dedicación y el fervor peronista que le es reconocido…” e indica que si alguien no estuviera capacitado para desarrollar su misión debía informarlo en forma inmediata para que se nombrara un reemplazante. Por la fecha de la nota, 26 de febrero de 1954, se infiere que la secretaría de informaciones de esta Unidad Básica databa de principios de noviembre de 1953.257 La carta que documenta la existencia de una secretaría de informaciones en una Unidad Básica del conurbano es de 1954, por lo cual es probable que estas secretarías se constituyeran en los últimos años del peronismo. Lo que sería otra señal de la acentuación del carácter represivo del régimen peronista hacia durante sus últimos años.

Desde un primer momento gran parte de la tarea de información se dirigió hacia las propias filas peronistas.258 Los dirigentes eran investigados, tanto en sus relaciones políticas como en sus problemas personales, negociados y corrupción. Esta información era útil para desplazar a un potencial contrincante como pudo serlo Mercante. Según Walter Pereyra, cuando se acercaba el fin del primer mandato de Perón todos los servicios de información se concentraron en Buenos Aires, la provincia que gobernaba Mercante. No es extraño, ya que “el corazón de Perón” era un nombre que se escuchaba como posible candidato al sillón de Rivadavia, en caso de no haber reelección. Documentos de inteligencia en posesión de Subiza nos confirman que Mercante era investigado por los servicios de inteligencia.259

Los servicios de inteligencia interactuaban en forma cotidiana con la Subsecretaría de comunicaciones y prensa, dirigida por Apold. Esta vinculación era tan íntima que a veces las funciones de ambas reparticiones parecen confundirse. Por ejemplo, un equipo de la Secretaría de Informaciones es enviado a inicios de 1947 a intervenir en el conflicto del campo. En el verano de aquel año, la burguesía rural inició una serie de protestas, con un movimiento de asambleas en parte impulsado por la Federación Agraria Argentina, en contra del precio fijado por el gobierno para la compra del maíz y de la política laboral en el agro. El equipo enviado por la Secretaría de Informaciones cumple funciones muy diversas. Se entrevista con chacareros, dirigentes locales, empresarios agrarios y comerciantes ligados a la actividad rural.260 Sobre esta base eleva informes que incluyen desde el reporte de los grupos políticos “infiltrados” en el movimiento, hasta un juicio sobre la pertinencia de las consignas del mismo y las medidas aconsejables para desactivarlo. Este mismo grupo desarrolla tareas políticas en la zona e indica las noticias que deben difundirse y los canales más adecuados para hacerlo.

En la medida que la afiliación al partido oficial fue exigida para acceder a un cargo público, y otros trámites, una mayor proporción de afiliados se adherían al partido justicialista sólo para conseguir o conservar su empleo o para realizar negocios. De modo tal que la inteligencia sobre la propia masa afiliada de cuya sinceridad se dudaba fue incrementándose. El movimiento obrero es observado en forma permanente. En los archivos reservados del Ministerio del Interior, se conservan reportes policiales hasta de asambleas de gremios menores de pequeñas ciudades del interior. Los docentes, en particular, van a ser objeto de una vigilancia especial.



La CIDE: un servicio de inteligencia con el sello de Perón y con control de la prensa

El documento secreto titulado “Disposición Especial n. 2”, firmado por por “Comando general de control del Estado. Casa de Gobierno”, con la indicación “Confidencial. Personal Secreto”, brinda detalles sobre las funciones de la CIDE y sobre la articulación general de los servicios de información.261El documento comienza por señalar: que “La información, en los actuales momentos, es fundamental para posibilitar la acción y orientar esta en la dirección y sentido conveniente. Debe procederse en consecuencia a intensificar la actividad de estos servicios acrecentando su personal y medios en medida prudente y agilizando sus enlaces.”262 Luego indica la necesidad de eliminar egoísmos y competencias entre servicios de información y que todos estos eleven cada 48 horas la información recabada al CIDE. El documento también promueve una depuración y profesionalización de estos servicios. Señala que el personal debe ser especializado en informaciones, al menos el de dirección y búsqueda. Una de las tareas que la CIDE debía realizar era la “neutralización y réplica de la difamación e intimidación opositora.” Se afirma que:

“En el primer caso, toda persona identificada ideológicamente con el Gobierno de la Nación, debe enfrentar decididamente la provocación, intimidación, injuria o rumor. Este enfrentamiento debe hacerse en primer término y de acuerdo al caso particular de que se trate, en forma razonada y persuasiva, por cuanto el justicialista tiene miles de argumentos, traducidos en obras realizadas, para refutar lo que en contra de la obra del Gobierno se diga.

Sin embargo, podrá a veces, por cualquier razón, en la mayoría de los casos por la insidia del opositor, hallarse sin argumento de aquella naturaleza para refutar; en ese caso, la situación de la hora y los intereses del movimiento y la Nación, exigen no cejar en la lucha y apelar entonces a la mayor intransigencia, basado ya en la fe, en los principios y objetivos de la revolución.”263


Esto implica que cualquier denuncia al gobierno, debía ser rechazada, en última instancia, como una cuestión de fe. No llama la atención, entonces, que Delia de Parodi, Presidenta del Partido Peronista Femenino, insista con que desconocía las torturas. Según ella, había escuchado las denuncias, pero creyó que eran simples mentiras de “la contra” y, por ello, nunca indagó su veracidad, pese a que ella misma afirma haber recibido y ayudado a una comisión formada por mujeres familiares de los detenidos sometidos a torturas.264 Por otra parte, si era un deber de todo peronista replicar a cuestionamientos opositores por simple fe, cae de maduro que era inconcebible que un peronista formulara críticas, aunque fueran parciales a su gobierno. Bajo estos preceptos, resulta lógico que se cesanteara a docentes que, pese a adherir al peronismo, no siguieran el comportamiento que las agencias de informaciones esperaban de todo buen peronista y de todo funcionario público, como veremos más adelante.

La disposición especial número dos también indicaba que “Aquellos Ministerios que aun no hayan dado cumplimiento al decreto citado [Decreto secreto 15078], constituyendo la correspondiente oficina de informaciones deberán ejecutar dicha información de inmediato.”265 Se aclara, además, que un servicio de inteligencia que trabaja en un sector, sea una repartición o un ministerio no debe limitarse a obtener información de esa única área.

Estos servicios secretos de los distintos ministerios o reparticiones debían neutralizar y replicar la acción opositora que tomaba forma de panfletos, llamados y cartas anónimas. Estos debían ser informados al servicio de informaciones de la repartición a la que se pertenecía, que intentaría discernir su procedencia o al menos su tendencia ideológica y “procederá a su réplica, utilizando generalmente argumentos o amenazas similares a los utilizados por los opositores.” Dicha réplica irá dirigida a los integrantes de la agrupación que dieron origen al expediente. Si esto último no fuera posible la réplica recaerá por igual en forma proporcional “a las personas que integran las distintas instituciones enemigas del gobierno.”266

El término “enemigo”, para referirse a la oposición política es una constante en este texto, como en otros documentos elaborados por Control del Estado. A su vez, es significativo que corresponde a la CIDE organizar la réplica más general, que incluye las campañas de prensa correspondientes:

“los servicios de informaciones de las reparticiones, harán conocer 48 hs a la Coordinación de Informaciones del Estado un informe sobre la acción organizada que realiza el enemigo, especificando los grupos determinados, así como la orientación dada a la réplica. El C.I.D.E. organizará la réplica en el marco general, por medios telefónicos, correo, etc. y dará las bases para la acción periodística a realizar por la Subsecretaría de Informaciones en igual sentido.”267

Como se ve las funciones de la CIDE eran aún más amplias que las actuales, en la medida que podía planear campañas de prensa para contrarrestar las supuestas difamaciones opositoras.268Si bien los servicios de inteligencia han mantenido históricamente injerencia en la prensa,269esta se muestra aún más perversa en un contexto donde reina la censura. Cabe recordar que una comisión bicameral popularmente conocida como comisión Visca, que debía investigar las torturas, se dedicó a clausurar a más de 100 periódicos, entre ellos y en primer término a los que habían denunciado las torturas. A su vez, la ley 13.985 de “Represión de Actos de Espionaje, Sabotaje y Traición”, sancionada en 1950 penaba con hasta cuatro años de prisión “a todo aquel que sin autorización para ello entregue, remita, comunique, publique o difunda datos económicos, políticos, militares, financieros o industriales que sin ser secretos no estén destinados a su publicación o divulgación.”270 Es decir, en un país donde reinaba la censura, las mismas agencias de inteligencia decidían la información que debía aparecer en los medios.

La comisión investigadora tomó testimonio a quien fuera por más tiempo el director de la CIDE, Oscar Augusto Uriondo y, a tres de sus empleados. Dos de ellos, Zoe Martinez y Walter Pereyra, quienes formaron por un tiempo matrimonio, fueron personas de su máxima confianza antes de distanciarse de él. Mientras Pereyra era el ayudante militar de Uriondo, encargado de llevar en forma personal todos los boletines de la CIDE a sus respectivos destinatarios, su esposa llegó a quedar a cargo de la secretaría privada del organismo. Luego, ambos se enemistaron con Uriondo.

Uriondo, era un viejo camarada de Perón. Previo a dirigir la CIDE, fue jefe del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE). Tenía este cargo en 1945, cuando actuaba también como responsable de informaciones del GOU. De aquella época Uriondo conserva la práctica de pedir una renuncia firmada sin fecha a todos sus colaboradores, de modo de poder diligenciarla en momento oportuno, si fuera necesario. Este procedimiento que lleva la firma de Perón, pues él lo comenzó a implementar dentro del GOU cuando batallaba por hegemonizar esa logia militar y luego lo utilizó con todo tipo de funcionarios bajo sus dos primeras presidencias.271

Tanto Zoe Martinez como Walter Pereyra y Uriondo destacan, entre las tareas de la CIDE, el control de los antecedentes de los aspirantes a empleos públicos, así como a promociones y traslados dentro del mismo. Copiamos, en el citado orden sus testimonios:

“Una de las misiones de la CIDE era avalar todos los nombramientos en la función pública, requisito sin el cual no se firmaba devolviéndose al Ministerio correspondiente. Que personalmente el General Uriondo era quien daba el visto bueno para que el nombramiento o ascenso en la administración pública fuera viable. Que requisito indispensable para este visto bueno era la afiliación partidista”272

“Desde 1951 cada nombramiento para funciones públicas o empleo o trabajos públicos, cualquiera fuera su rango y categoría, estaba sujeto a disposiciones especiales y sacramentales previas. Se exigía los requisitos de la firma del Ministro y/o del gobernador, además del avalamiento (sic) de las tres ramas que componían el Partido Peronista; CGT, Rama masculina y Rama femenina, amén del llamado aval otorgado por legisladores, jefes de comuna, interventores del partido Peronista, etc. De este modo, se imposibilitaba que persona no peronista pudiera desempeñase como obrero, a empleado, funcionario, etc. y se imponía que el favorecido estuviera identificado íntima y exteriormente con el régimen implantado”” 273

“Que, de acuerdo a la organización y reglamentación vigente, en lo funcional, las designaciones y ascensos en la administración pública debían realizarse previo informe a la Oficina a cargo del deponente, como condición ‘sine-qua non’”274

Según Uriondo, pese a estas precauciones, en forma ocasional algún nombramiento o ascenso escapaba a este control. Si bien todos los Ministerios requerían información a la CIDE, los tres agentes señalan a Ramón Subiza, a cargo de la Secretaría de Asuntos políticos, como el principal vehículo por el cual se canalizaban estas consultas al organismo. De acuerdo a Zoe Martinez, Subiza solicitaba averiguaciones que incluían la actuación política, vinculaciones y amistades de la persona en cuestión y, en base a esto, se la nombraba promovía o cesanteaba. Como parte de estos procedimientos, Subiza ordenaba escuchas y seguimientos.275 En efecto, entre la documentación secuestrada en domicilios y oficinas vinculadas con Subiza, quien fallece antes del golpe militar de 1955, se encuentran abundantes pruebas de estos procedimientos.276

Cabe señalar que los informes de la CIDE no solo eran un trámite de rigor para acceder o prosperar dentro del empleo público, sino que también se los requería para otras gestiones de importancia. Uriondo hace emplear en la Policía Federal en la sección investigaciones a una amiga de su familia, Doña Delia Justina Trapani y Lara. Pronto la traslada al Ministerio de Relaciones Exteriores. Allí, se emplea en la oficina de Coordinación y Enlace, denominada luego Dirección de Seguridad, repartición que ella llegó a dirigir. En tal cargo debía autorizar las visaciones de los argentinos residentes en el extranjero y extranjeros. Para ello “se solicitaba informes a la CIDE sobre la personalidad y las actuaciones de las personas que solicitaban la visación.”277

Las intrigas y competencias propias del partido peronista también se reproducían al interior de los servicios. Según Zoe Martinez, Uriondo la quería “quemar” debido a que recelaba su amistad con el matrimonio presidencial. En efecto, Zoe Martinez realiza varias misiones por encargo directo de Perón. Por ejemplo, viaja a Chile antes de la gira presidencial, para sondear el ambiente que podía esperar el mandatario argentino. Ella también es el nexo entre Perón y Vargas, motivo por el cual viaja a Brasil varias veces. A su vez, Eva Perón en forma personal gestiona que ella pudiera a seguir cobrando su cargo de maestra de manualidades mientras trabajaba en la CIDE. Según Uriondo, él prescindió de sus servicios en la CIDE porque ella y su marido frecuentaban demasiado a Subiza y temía que filtraran información, además de que, a su juicio, buscaban capitalizar en forma personal los contactos que hacían en la CIDE.

Como Uriondo era una persona temida, Zoe Martinez tuvo extremos cuidados a la hora de acudir a un encuentro con él, una vez que sus relaciones se deterioraron. Ella relata que, tras frenar la movida tejida por Uriondo para desacreditarla, él la cita. Antes de verlo, ella deja una nota dirigida a Perón para que este la leyera en caso de que ella no apareciera en las siguientes 24 horas.278 El ordenanza Antonio Roberto Angelo, quien oficiara de custodio de la referida nota confirma este suceso. Su relato nos brinda, además, una descripción de Zoe Martinez, como una mujer inteligente y con cierto carisma personal y del miedo que manifestó en esa ocasión frente a su encuentro con Uriondo. Desvinculada de la CIDE, Zoe Martinez, busca acogida en la Secretaría de Asuntos Técnicos, bajo cuya órbita pasa a trabajar en el ámbito educativo.279

En este submundo de los servicios de inteligencia todos se conocían, todos recelaban unos de otros. Indagados por la comisión de investigación todos manifiestan horror ante las brutalidades ajenas, pero ninguno de ellos se cuestiona su participación en el aparato represivo que las cometiera. Zoe Martinez afirma que Osinde (jefe de Coordinación Federal) una vez le dijo que “admiraba el placer con el que el torturador que tenía a sus órdenes aplicaba la picana”, manifestación que le causó espanto por lo que ella le respondió que eso no servía, puesto que esa persona con el mismo placer lo torturaría a él.280 Walter Pereyra, quien en algún momento mantuvo amistad con Subiza, una vez distanciado de éste, acude de inmediato cuando él lo llama “pues conocía sus métodos”281.

La hermana de Zoe Martinez, Haydee, también trabajaba en la CIDE. Esta preeminencia de los vínculos familiares en el reclutamiento del personal femenino habla de cierto estadio semiprofesional del desarrollo de los servicios de inteligencia. Esto también se manifiesta en otras anécdotas. La esposa del vicepresidente Tessaire, relata que un día en su casa tuvo que reprochar a Zoe Martinez al encontrarla usando su máquina de escribir y su block de hojas para redactar anónimos. Zoe Martinez le habría respondido que no usaba su propia máquina porque era demasiado peculiar, mientras que la de la señora de Tessaire era un modelo común, por lo que no debía preocuparse. En un careo entre las dos mujeres Zoe Martinez reconoció haber empleado la máquina de la otra, pero desmiente haber escrito anónimos.282

En algunas provincias periféricas la conformación de oficinas de la CIDE resulta precaria o tardía. Un expediente de 1950 informa al Ministerio del Interior la creación en la gobernación de Chubut de una oficina de “coordinación de informaciones”, a cuyo cargo se había destinado a un inspector mayor de policía.283 Por su parte, la gobernación de Santa Cruz en 1953 solicita urgente solución al problema de organización y funcionamiento de la Oficina que depende de CIDE, puesto que el auxiliar a cargo, así como su esposa, también empleada del organismo abandonaron la provincia y su cargo por problemas familiares. La oficina estaba funcionando en la comisaría local atendida por personal no capacitado. Los muebles no ofrecían garantía para guardar documentación confidencial y secreta y carecían de máquina de escribir y de medios de movilidad. Por esto la Gobernación solicitaba se la provea de personal y medios para desarrollar esa “compleja misión”, inclusive nuevas partidas de fondos reservados. Por último, se detallan las deficiencias en la trasmisión de órdenes y partes (por ej., Jefatura de Policía no cumple con las disposiciones y adoptó un sistema arbitrario haciendo las comunicaciones pertinentes a Control de Estado, CIPREDES y Jefatura de Unidad Militar de Guarnición de Río Gallegos-) e inclusive en la recepción de valijas postales, por lo que el Gobernador considera que “Evidentemente Sr Ministro ha existido y existe una disociación en el funcionamiento integral de la CIDE tanto en el orden local como con respecto a lo que se refiere a las gestiones que cumple por órdenes emanadas desde Buenos Aires.”284 Estos problemas se explican, en gran medida por la competencia entre servicios de información rivales a la que ya hemos aludido. En las provincias donde la CIDE tiene menor presencia cobren mayor importancia las actividades desplegadas por la Policía.

Como hemos mencionado, los jefes de correo elevaban informes a la CIDE y, a la vez, reportaban en forma directa al presidente. Los expedientes secretos de Ministerio del Interior dan cuenta de recurrentes violaciones de la correspondencia ya que, en muchos casos, las detenciones de militantes comunistas se originan tras la identificación de una encomienda “sospechosa” y la captura de la persona que concurre a recibirla.285Pero estas violaciones de la correspondencia eran más masivas y sistemáticas de lo que podría sospecharse en primera instancia.

El 6 de octubre de 1955, en presencia de un escribano, una delegación de la comisión investigadora se dirige a la delegación postal del distrito sexto e ingresan en una oficina especial de dicha repartición que estaba destinada a la violación de correspondencia. El escribano realiza el inventario de los bienes encontrados: cámara de fotos, elementos para abrir y cerrar cartas, una fotocopiadora, un diccionario castellano-inglés/inglés castellano un ejemplar denominado “Directivas para la DP número 6” y otro titulado “Directivas generales para el desempeño de las Delegaciones Postales”, año 1948. Por último, encontraron también los cuadernos donde el personal de la oficina transcribía el contenido de las cartas violentadas. En los cuadernos se habían trazado varias columnas y se consignaba en ellas el nombre de los respectivos remitentes y destinatarios, el número asignado a la fotografía tomada a la carta y la transcripción de su contenido, todo esto en forma manuscrita. 286

A cargo de esta oficina se encontraban el abogado Juan Carlos Viera Sanchez y el suboficial mayor del ejército retirado, Pablo Marassa. Ambos declaran ante la comisión investigadora que recibían órdenes superiores puesto que dependían de la Secretaría de Informaciones del Estado. Pablo Marassa se identifica como “jefe de la Oficina de Censura de correspondencia que funcionaba en la Oficina de correo local” y afirma que en tal carácter “tiene instrucciones de guardar absoluta reserva sobre lo que en ella ocurría, por tratarse de un servicio secreto. Que por lo tanto prefiere no prestar declaraciones acerca del detalle de los procedimientos que en ella se llevaban a cabo. Solicita que la comisión, si lo estima conveniente requiera los informes pertinentes de su superior que lo es el Jefe de Secretaría de Información del Estado”287 Juan Carlos Viera Sanchez, además señala que trabaja en esta oficina desde el año 1946 y que sus sueldos son pagados por la Secretaría de Informaciones del Estado mediante giro del Banco Nación.288 Los miembros de la comisión señalan que entre los papeles hallados en la Oficina “figuran varias planillas o recibos o copias de recibos correspondientes a aquella repartición –Servicios de Informaciones del Estado. (S.I.D.E). que confirman la versión de los implicados” Dicen que la actividad de esta entidad deberá “suscitar la actividad de la Comisión Nacional de Investigaciones recientemente creada y constituida”.289 Algo, que, por supuesto no ocurrió.

El segundo jefe del distrito C del correo, Carlos Mendez, informa que Marassa y Vieyra Sanchez les fueron presentados por el jefe de distrito. Señala también que nadie de correos entraba en esa oficina excepto Marassa y Vieyra Sanchez, ni siquiera para hacer la limpieza, de la que ellos mismos se encargaban. Mendez, dice haber visitado la oficina una vez en compañía del jefe de distrito y que allí Marassa y Vieyra Sanchez le mostraron cómo abrían la correspondencia con una plancha eléctrica. También indica que, con cierta regularidad, se presentaban en dicha oficina un suboficial y un capitán del ejército. Tanto estos personajes que se acercaban por la oficina, como Marassa usaban nombres supuestos para tales encuentros.290

Marassa y Viera Sanchez requerían la colaboración de empleados de correos de las secciones clasificación y expedición, a cada uno de los cuales le abonaban 100 pesos mensuales de sobresueldo. Los empleados de clasificación separaban la correspondencia que Marassa y Vieryra Sanchez les indicaban, mientras que los de expedición recibían la correspondencia ya revisada y vuelta a cerrar.

Ricardo Julio Ceballos, uno de estos colaboradores dice que la correspondencia que se revisaba era la que tuviera que ver con el comunismo o que significara un peligro para el Estado o para el presidente de la Nación. Dice que para esta tarea seguía órdenes del jefe de distrito y del jefe de expedición quienes le indicaron que se pusiese al servicio de Marassa y Vieyra Sanchez.291 Similar testimonio brinda Salustiano Araoz, quien añade que se les pidió reserva y se le dijo a él y a otros compañeros que habían sido seleccionados para la tarea por su excelente foja de servicios y que se confiaba en ellos.292 Esto mismo es reiterado por Alejandro Juncos quien parece haber recibido el mismo discurso motivacional al ser seleccionado para la tarea. Juncos brinda detalle de la correspondencia que era “censurada”: la que venía por vía expreso, aquella destinada a políticos, diarios y miembros de iglesias.293

Es probable que en Córdoba la presión popular haya facilitado que se realizara este allanamiento contra la oficina de la CIDE. Pero hay fuertes indicios de que esta provincia no era una excepción. Walter Pereyra de la CIDE indicó que los jefes de correos reportaban a la CIDE y también en forma directa a Perón. Además, la presencia de la oficina de censura de correspondencia en Córdoba no puede justificarse como una medida preventiva frente a un posible movimiento militar local, ya que la misma data por lo menos de 1946. Por último, un informe de Coordinación de Informaciones de la Provincia de Buenos Aires a cargo del mayor Alberto Bialade, da cuenta de que la entidad seguía de cerca los movimientos del correo postal e intervenía la correspondencia privada. El memo referido dice que en la semana del 20 al 27 de enero de 1953 recrudeció la actividad política y da cuenta de la forma que asumía el empleo del correo con fines propagandísticos. Según el documento, el PC enmascaraba sus envíos de distintas maneras, mediante el uso de membretes comerciales tal “Crédito Recíproco Argentino” o “Ansatur”.294



De Chaco al servicio de informaciones propio, la meteórica carrera de un torturador peronista

Preso en Ushuaia, el comandante Mayor de Gendarmería Nacional Guillermo Solveyra Casares relata su trayectoria en el tono orgulloso. Arranca su relato cuando en 1945 es llamado por el Director de Gendarmería Nacional y Sub –jefe de la Policía Federal, el General Molina, para encomendarle la coordinación de servicios de Prefectura Marítima y de la policía en las zonas ribereñas, “y crear un organismo para represión de la propaganda comunista que entraba clandestina y extraordinariamente, para este cometido fue trasladado desde Chaco cuando estaba prestando servicios en la Gendarmería.295

El ofrecimiento del puesto se relaciona con sus antecedentes en la lucha contra los comunistas en la zona del Chaco. Esta tarea que es tomada en las distintas provincias por la Gendarmería, entre cuyos comandantes se seleccionan los comisionados investigadores de actividades comunistas,296 tendrá una intensidad inusitada en Chaco. En 1943 distintos documentos atestiguan el peso del comunismo en el territorio, su influencia en los gremios y en las federaciones agrarias y la ineficiencia de la policía para combatirlo, por lo cual se pide una reorganización policial y permiso para violar correspondencia sospechosa de comunista.297 Esta reorganización policial en coordinación con la gendarmería tiene resultados positivos porque desde entonces, estas entidades realizan decenas operativos. En los archivos secretos y reservados del Ministerio del Interior hay numerosos documentos que describen estos procedimientos. Se intercepta correspondencia con propaganda política, se apresa a su destinatario, se detienen dirigentes, se requisa sus domicilio en busca de panfletos, diarios o carnets que comprueben su adhesión al comunismo, se los interroga – y no se dice por qué- los detenidos siempre brindan la información que se les pide (quién los afilió, quién les dio los materiales, etc.). A veces surgen conflictos y se somete a careo a dos detenidos para establecer quién afilió a quien cuando hay declaraciones contradictorias. Los operativos se realizan en las ciudades de Las breñas, Villa Berthet, Villa Angela y Barranqueras. Los detenidos son llevados a Resistencia y puestos a disposición del poder ejecutivo. Los expedientes tienen anexadas las cartas de familiares y vecinos y miembros de distintas organizaciones pidiendo por la liberación de los detenidos. Si bien de los uno puede imaginar los métodos compulsivos detrás de los interrogatorios que siempre arrojan resultados positivos, el horror de estos procesos solo se observa cuando uno escucha la voz de los obreros reprimidos. Recién en 1955 sobrevivientes de este proceso pueden denunciar lo que había ocurrido:

“Resistencia , 11 de octubre de 1955

Sr Ministro de Gobierno de la Pcia. Del Chaco

Su despacho, Resistencia

De mi mayor consideración,

Tengo el agrado de dirigirme a usted a los efectos de hacer llegar la siguiente denuncia:

El suscripto fue detenido el día primero de diciembre de 1943 en la localidad de Las Breñas, conjuntamente con más de 300 ciudadanos, entre ellos dos hermanos míos, Juan y Franscisco Coscio los que fuimos víctimas de brutales torturas por parte del comisario Felipe A. Fernandez, a cargo de la comisaría y por los oficiales Vallejos, Molina y un cabo de Gendarmería al frente de un piquete de gendarmes, de apellido Ramos. Se nos castigaba con goma, golpes de puños, puntapié. Se nos ligaba fuertemente con piolas las manos con los pies en las espaldas y se nos dejaba así varias horas, produciéndosenos fuertísimos dolores por efecto de los calambres, hasta el extremo de que muchísimos no aguantaban, desmayándose.

El suscripto y un tal Manuel Ruiz permanecimos maniatados con cadenas durante más de un mes, hasta que nos trajeron a Resistencia. El viaje lo hicimos en camión, esposados de a dos y apilados como vacas. No nos permitieron beber agua, comer ni orinar en todo el viaje de más de 300 kilómetros. El transporte lo hizo la gendarmería nacional, cuyo jefe era el comandante Solveyra Casares, autor de torturas en la ciudad de Sáenz Peña, con picana eléctrica, el que dio instrucciones de que ‘durante el viaje se nos diera con la culata del fusil al primero que se moviera.’

El cabo Ramos arriba citado que dependía del comandante Solveyra Casares, es autor, en el 1944, de torturas y asesinato de tres ciudadanos: Leonor Cuareta de Villa Berthet, y Pedro Sdev y Ramón Pastuzok, de Villa Angela. A Pedro Sdev, se le arrancó la carne con tenazas desde el codo hasta la muñeca, para arrancarle confesiones; le cortaron las orejas, arrancándole las orejas, lo arrastraron de los órganos sexuales, lo descogotaron abandonándolo en un monte donde lo encontraron los vecinos ya descompuesto, por el revoloteo de los caranchos; a Ramón Pastuzok, después de atarlo le hicieron tomar por la fuerza una botella de caña y luego lo ataron a un quebracho donde lo fusilaron; y a Leonor Cuareta, lo acribillaron a balazos cobardemente mientras dormía en la casa de un amigo. Este último tiene un hermano en Barranqueras y familiares en Villa Berthet, quienes pueden ampliar esta denuncia.

En el año 1944 mientras permanecíamos detenidos en la Jefatura de Policía de Resistencia, conjuntamente con más de 300 ciudadanos que habían sido traído de distintas localidades de la provincia, pude comprobar con mis propios ojos que los de las otras localidades no habían corrido mejor suerte que la nuestra: los de Villa Berthet y Villa Angela, habían sido torturados bestialmente por la policía de esos lugares que obraron bajo las órdenes de los comisarios Tomas Canuto Molinas y Amaro Clodomiro Loquet. Un obrero rural de apellido Salinas, a más de dos meses de haber recibido el castigo, tenía toda el ancho de sus espaldas en carnes vivas las señales de las torturas. La Policía de Resistencia también no se había quedado atrás. Bajo las órdenes del jefe de investigaciones Menteguiaga y otros torturaron a cientos de ciudadanos en el famoso destacamento de Rio Negro.” 298.

La denuncia precedente nos da un claro panorama de las actividades de Solveyra Casares en Chaco. Volvamos ahora al relato del personaje en cuestión:

“Como consecuencia de la actividad que desplegara y de los informes que elevase, se le ordenó presentarse al Ministro de guerra, entonces coronel Perón, quien deseaba conocerlo, y desde ese momento tomó contacto con él.” En esta entrevista le sugirió “la conveniencia y necesidad de crear un organismo estatal, cuya función específica sería la lucha contra el comunismo, sin perjuicio de los ya existentes” Ya en 1946 pasa a Presidencia de la Nación, encomendándosele la creación de este organismo, el que se denominó “División Información Política”, a “que pese a su denominación genérica, se ocupó exclusivamente de los problemas que importaba el comunismo” “De inmediato agrupó a un grupo de personas especializadas en la represión del problema comunista, en concepto de colaboradores; se creó un servicio confidencial dentro del Partido Comunista, el que le fue poniendo al tanto de todas las maniobras de la agrupación”299

En efecto, Solveyra Casares va poner mucho celo en el cumplimiento la misión que se le había asignado. Con tal propósito en el año 1949 dirige una carta al Ministerio del Interior, solicitándole “que todas las medidas de represión activa o pasiva que se adoptaren en ese Ministerio contra el comunismo, sean puestas en conocimiento de esta División, antes de llevarlas a la práctica, con igual criterio deberá procederse con los pedidos de antecedentes de personas que se supongan de dicha ideología.” Y se aclara que el pedido es porque “siendo este organismo el encargado de coordinar la acción contra la citada fracción política”, centralizará toda la información “por ser el suscripto el único responsable ante el Excmo. Señor Presidente de la Nación, del control en todo sentido del Partido político de referencia.”300

Solveyra Casares asegura que a través de su servicio confidencial conoció todas las reuniones ilegales del PC y las maniobras de la Federación Sindical Mundial y sus congresos. Además, personal del servicio ha estado haciendo cursos de capacitación en Rusia y uno de ellos ha cruzado dos veces la “cortina de hierro” sin ser descubierto. El personal a disposición era amplio ya que se observa una fuerte especialización en las tareas:

“También se organizó un servicio de provocación, es decir la organización de grupos que aparentando estar dentro del Partido Comunista, aparecían provocando escisiones y luchas dentro de sus filas, con lo que se conseguía paralizar la acción de ella.”301

Se designó un agente en cada país de Latino América y “se capacitó a personal de países

limítrofes para la acción de la lucha anticomunista”. Como puede apreciarse los gobiernos nac&pop latinoamericanos se adelantaron al plan Condor en lo que respecta a su mutua colaboración en la lucha antisubersiva. Los archivos secretos de Ministerio del Interior guardan registros de los avisos que recibía el gobierno argentino respecto a la entrada del país de comunistas, en especial de Chile, Bolivia y Paraguay.

Solveyra Casares prosigue con sus hazañas: “Se intercambió y se tomó contacto con los servicios secretos de Inglaterra y de Estados Unidos”, a raíz de ello el deponente se dirigió a EE.UU. donde se contactó con el Director de la CIA, Mayor General Campbell; a su vez los norteamericanos designaron un órgano de enlace. Como decíamos, Solveyra Casares se muestra muy orgulloso de sus logros. Si nos ponemos en sus zapatos -o mejor dicho, en sus botas-, hasta podríamos entenderlo: en más o menos veinte años pasó de ser un oscuro cuadro intermedio de gendarmería perdido en el monte chaqueño a entrevistarse con el jefe de la CIA.

Este mismo Solveyra Casares que otros autores sindican como inventor de la picana eléctrica portátil,302 informaba en forma quincenal a Perón sobre los avances de la lucha anticomunista y sobre la situación política en los gremios. La División información política también mantenía estrecha vigilancia sobre los sindicatos. La división efectuaba un estudio los “sindicatos por localidad y por especialidad, habiendo comenzado el año 1946 en 0 (cero), para llegar en 1954, a más de 3000 sindicatos perfectamente analizados cada uno de ellos. Además se informaba respecto a los elementos comunistas que se introducían en los cargos directivos de los sindicatos” De esta manera, Solveyra Casares transmitía al presidente dos veces por mes “las críticas que le merecían algunas desviaciones que observaba en el movimiento sindical.”303

Solveyra Casares también detalla que “en la planificación proyectada figuraban el contacto directo de funcionarios gubernativos de jerarquía con las fábricas, como ser el Ministro de Trabajo y Previsión, para neutralizar la acción disociadora del Partido Comunista, el ex Presidente le manifestó que esta tarea se la encomendaría a su esposa”.304 Esto muestra, por un lado, hasta qué punto la construcción política de la figura de Eva Perón fue deliberada y planificada y, por otro, que no hay dos caras del peronismo, sino que ambas estaban articuladas. Al mismo tiempo que se torturaba a los opositores se diseñaban las herramientas políticas para prevenir la disidencia.

Las labores de Solveyra Casares en el ámbito sindical no se limitan a la inteligencia y la elaboración de informes sino que este “torturador de Gendarmería” como lo describió León Gieco, se trasladó en 1947 a Chaco, según sus palabras fue para “Explicar a los obreros las razones que impedían el aumento de los jornales a los trabajadores en los quebrachales”.305 La Comisión Investigadora toma testimonio a otros dos empleados de la División Información Política. El ayudante mayor de Gendarmería, Juan Bautista de Lorenzi, declara que la tarea específica de la repartición contemplaba “todo lo relacionado con el comunismo del país”, ante lo cual no se le formulan más preguntas. 306 También declara la prima de Solveyra Casares, Maria Carmen Pera Tomkinson de Foster. Al igual que ocurre en la CIDE, gran parte del personal femenino que actúa en los servicios de inteligencia, se recluta entre las parientes cercanas del personal militar que allí trabaja. María Carmen comienza a trabajar con su primo cuando la División Informaciones Políticas funcionaba dentro de la CIDE. Allí debió interiorizarse y capacitarse en todo lo referente a comunismo. En particular, se especializó en forma exclusiva en lo pertinente al exterior.

Según el testimonio de esta mujer, cuando Freude, en comando de la CIDE, es remplazado por Uriondo, la División Informaciones Políticas se independiza y Solveyra Casares pasa a responder en forma directa a Perón. Pero, “el General Uriondo quería también vivir la información comunista.”307 Como consecuencia, Doña María Carmen debió trabajar a la mañana en la CIDE, al mando de Uriondo, y a la tarde en la oficina de Solveyra Casares. Al parecer, nadie deseaba quedar al margen de una tarea represiva que estaba en el corazón del régimen. De acuerdo a lo que el mismo Uriondo manifiesta sobre sus funciones en la CIDE, esta autonomía organizativa de la División Informaciones Políticas tendría lugar, entonces, en 1949. Fecha que coincide con las comunicaciones que Solveyra Casares gira como responsable de esa entidad al Ministerio del Interior, notificándole que desde entonces la represión del comunismo es materia de su exclusiva incumbencia.

Según el testimonio de la prima de Solveyra Casares, la División Información Política tenía tres secciones: Lamboglia dirigía la “sección exterior” donde ella se desempeñaba; la sección gremial estaba a cargo de Almada y la Sección Política, de De Lorenzi. Hacia 1950 en las oficinas de la División información política llegaron a emplearse 25 personas, de las cuales solo 4 ó 5 eran civiles, el resto pertenecía a Gendarmería. La sección Política “tenía a su cargo el diligenciamiento de las consultas sobre antecedentes ideológicos, en particular filiación comunista de los nombramientos que se hacían en la Administración Pública, como así también identificar a los elementos de esa filiación en la administración Pública”.308 En este aspecto se observa una nueva superposición con la CIDE que, según Uriondo revestía la misma función. En este caso, esta superposición parece obedecer a una búsqueda de control cruzado y a la real importancia que el gobierno otorgaba a escoger a los empleados públicos a partir de un minucioso examen de sus antecedentes ideológicos.

La descripción de funciones de la sección gremial coincide con lo señalado por Solveyra Casares: “su misión era mantener contacto con la CGT a fin de asesorar a esta sobre la filiación comunista de sus miembros, como así informar sobre la participación o vinculación de elementos comunistas reconocidos, en las huelgas que se producían; a estos fines había una estrecha colaboración entre la Sección Gremial y Política Interna”309

En la sección exterior recibían recopilaban y ordenaban información que llegaba del exterior por delegados de la División Información Política, nombrados por el Ministerio del Exterior, pero al servicio de Solveyra Casares. María Carmen Pera Tomkinson también da cuenta de un acercamiento con Estados Unidos, desde 1952. Señala como hito relevante la visita de Mr. Miller, enviado del gobierno norteamericano probablemente por misión de índole económico, al término de la cual se habló de un intercambio de información comunista entre ambos países, que se concretó con una colaboración entre la “División Información Política” y el FBI, “aunque esto no tuvo ejecución continuada”.310 El Ministro de Asuntos Técnicos, Mendé da un testimonio similar, aunque según él, la persecución del comunismo se intensifica en torno a 1953 cuando se produce la visita del general. Milton Eisenhower.311

Por último, la articulación entre la “División de Información Política”, órgano de inteligencia contra el comunismo que diseña las políticas de represión al mismo y su brazo ejecutor, la sección especial de la Policía, esta vehiculizada por el segundo de Solveyra Casares: el subcomisario José González, segundo jefe de la División, quien era también el Jefe de la sección especial de la policía, desde el relevo de su antiguo jefe Lombilla.312Solveyra Casares enfrenta la comisión investigadora como un hombre de armas. Defiende, ante todo su honor militar, pide para si un tribunal de honor militar. Más aún ofrece sus servicios a sus potenciales nuevos patrones. Declara:

“que desea señalar en primer término que tiene amplio conocimiento de las masas obreras y de los problemas que las preocupan, como así también de las banderas que puedan agitar éstas y sus pseudodirigentes, que son comunistas disfrazados de obreros, para lograr sus propósitos; pero asegura bajo la responsabilidad de su palabra que no tiene ascendiente político ni gremial con las mismas y que en ningún momento ha estado ni está animado por otro propósito de combatir el peligro hoy muy latente del comunismo para cuya consecución se ofrece espontáneamente a comparecer al Tribunal que se designe, para proporcionar amplias referencias y hechos concretos.”313

A modo de conclusión

Por cuestiones de espacio no hemos podido desarrollar aquí el ordenamiento de la Policía Federal y sus tareas represivas hacia el movimiento obrero. Las cuales tienen una importancia central, sobre todo en el interior del país donde la presencia de la CIDE o de la división Informaciones Políticas es relativamente más débil. Sin embargo, lo analizado aquí basta para mostrar el fuerte carácter represivo del peronismo que estructura una red de servicios destinados en primer término a la vigilancia política interna. Las fuentes analizadas muestran también como el alineamiento externo con Estados Unidos bajo la segunda presidencia de Perón (Guerra de Corea, apertura a inversiones y créditos extranjeros) va de la mano de un incremento de las actividades anticomunistas. También son relevantes el rol de instituciones para estatales como La Alianza Libertadora Nacionalista (que presagia lo que ocurrirá décadas después con la triple A) y el desarrollo de actividades de inteligencia o “información” dentro del partido peronista. Las filas partidarias son formadas para detectar y denunciar a los elementos disolventes incluso dentro del mismo movimiento, para rechazar, más no sea como una cuestión de fe, las denuncias de torturas y otros atropellos. En gran medida la repuesta de gran parte de la clase obrera a la represión estatal y para estatal de los ’70 está forjada en estos años iniciales del peronismo, pero eso es cuestión de otra investigación.





Coordinadores de eje:
Lorena de los ángeles lizama gajardo



Compartir con tus amigos:
1   ...   17   18   19   20   21   22   23   24   25


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2017
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos