Eje 14: defensa, seguridad y derechos humanos


“Cuidemos la democracia”. Seguridad y Estado en los medios gráficos de comunicación nacionales



Descargar 2.84 Mb.
Página15/25
Fecha de conversión11.12.2018
Tamaño2.84 Mb.
Vistas277
Descargas0
1   ...   11   12   13   14   15   16   17   18   ...   25

“Cuidemos la democracia”. Seguridad y Estado en los medios gráficos de comunicación nacionales.


Lorena de los Ángeles Lizama Gajardo

Instituto de Investigaciones Gino Germani. Facultad de Ciencias Sociales. Universidad de Buenos Aires.

Introducción

En octubre de 2012 un grupo de prefectos se reunió en el Edificio Guardacostas, sede de la Jefatura de Prefectura, para reclamar por la reducción en las liquidaciones salariales, producto de la sanción del Decreto 1307/12. Hasta ese momento, los salarios de gendarmes y prefectos eran fijados por jueces en fallos y medidas cautelares. La brecha salarial al interior de las fuerzas era demasiado grande, producto de las medidas cautelares que fijaban salarios desproporcionadamente altos, sin tomar en cuenta los límites presupuestarios (CELS, 2013; 264). Estos incrementos se volvieron insostenibles y nació la necesidad de modificar este sistema. Muchos prefectos de los niveles más bajos del escalafón se encontraron con grandes reducciones y el 2 de octubre, se manifestaron contra la medida apoyados por integrantes de Gendarmería que se unieron a la acción esa misma noche.

El reclamo se llevó adelante durante cuatro días y, quebrando la cadena de mandos, los uniformados advirtieron sobre la posibilidad de reducir la presencia policial en los territorios. El Gobierno Nacional removió a las cúpulas de ambas fuerzas y denunció penalmente a las autoridades de la Gendarmería Nacional por administración fraudulenta.

Desde los medios de comunicación se puso el acento en el problema de la Seguridad, en el rol que las Fuerzas de Seguridad deberían o no cumplir, y en el posible entramado delictivo que funciona al interior y exterior de las Fuerzas (CELS 2015).

El siguiente trabajo constituye el puntapié inicial de mi tesina de Grado para la Licenciatura de Ciencias de la Comunicación Social (UBA)1 que tiene como objetivo

1 Asimismo, se inscribe en el marco del Proyecto de Investigación Científica y Tecnológica (PICT) “Gobernar a partir de la (in)seguridad: organizaciones político-sociales en los conflictos y debates sobre el rol del Estado” dirigido por Nicolás Dallorso , que se constituye como un espacio para indagar, describir y analizar el modo en

1

indagar, describir y analizar el tratamiento que los medios gráficos de comunicación nacionales realizan de la situación configurada en torno al cese de funciones protagonizado por los miembros de la Prefectura Nacional Argentina (en adelante PNA) y la Gendarmería Nacional Argentina (en adelante GNA) en diciembre de 2012. Específicamente, la construcción social del problema de la (in)seguridad, de la definición de la función policial y, a su vez, del rol del Estado.



Cabe destacar que este trabajo es una primera aproximación a nuestro objeto de estudio, razón por la que en esta ponencia atenderemos especialmente a la articulación que se establece entre Fuerzas de Seguridad, Medios de comunicación y Democracia.

Teniendo en cuenta que la investigación se propone dar cuenta de problematizaciones y producción de sentido, trabajamos con un diseño metodológico predominantemente cualitativo. Para ello conformamos una base documental con las notas (firmadas y de Opinión) publicadas en los diarios Clarín, La Nación y Página 12, entre el 02/10/2012 (día en que comenzó el cese de sus funciones) y el 11/10/2012 (día posterior a la finalización).

A partir del análisis de los enunciados producidos por estos matutinos identificamos dos formaciones discursivas mediante las cuales podemos observar el modo en que los medios problematizan este hecho. Uno de los ejes centrales que articula este campo de significaciones es la disputa por el sentido del significante democracia.

Inicialmente analizaré cada una de estas formaciones discursivas en sus particularidades y diferencias, para luego detenerme en un punto central que atraviesa ambos discursos: la referencia al pasado. Mostraré como esa referencia se vincula con los diferentes modos en que se entiende la relación entre Fuerzas de Seguridad, Medios de Comunicación y Democracia.



Herramientas teórico metodológicas

El concepto de problematización es tomado de los trabajos de Michel Foucault y tiene que ver con el modo en que se conforma cierta experiencia como objeto de reflexión y pensamiento. Con el concepto de problematización, el autor cuestiona la teoría de la

que distintas organizaciones político-sociales intervienen en los conflictos y debates en torno a las configuraciones específicas que el Estado debería adoptar, a partir de la tematización que hacen del problema de la (in)seguridad y de los modos legítimos de encararlo.

2

representación como reflejo de objetos constituidos de antemano. Así, problematizar, supone preguntarse por “el conjunto de las prácticas discursivas o no discursivas que hace que algo entre en el juego de lo verdadero y de lo falso y lo constituye como objeto para el pensamiento (bien sea en la forma de la reflexión moral, del conocimiento científico, del análisis político, etc.)” (Foucault, 1999; 371).



La selección de este tipo de abordaje se vincula con la postura que el trabajo sostiene sobre los medios masivos de comunicación, a los que considera como entidades que ocupan un lugar fundamental en la construcción y legitimación de discursos porque son responsables de suministrar imágenes, representaciones o creencias alrededor de las que la totalidad social puede ser coherentemente captada como una unidad (Hall, 1981). Estas representaciones se clasifican, ordenan y asignan a un determinado contexto, apareciendo la línea divisoria entre las conductas permitidas y desviadas, permitiéndonos darle sentido al mundo.

En base a los objetivos planteados, la (in)seguridad, por ejemplo, aparecen en la escena actual como un problema ya dado. Como algo evidente e incuestionable que debe ser solucionado y, en base a la construcción de ese problema, diferentes modos de pensar la función policial son puestos en juego. Sin embargo, la (in)seguridad no es un problema en sí mismo. Sólo lo es en la medida que un conjunto de enunciados configure un régimen de visibilidad y decibilidad donde la misma aparezca como un problema (Galvani, M.; Mouzo, K; Ortiz Maldonado, N.; Rangugni, V.; Recepter, C.; Ríos, A.; Rodríguez, G. y Seghezzo, G., 2010). Este trabajo pretende ser un ejercicio de problematización. Intentaremos desarmar las unidades evidentes que conforman los discursos sobre las Fuerzas de Seguridad, los medios de comunicación y la Democracia, para dar cuenta de la multiplicidad de elementos que constituyen las formaciones discursivas. Los enunciados de los medios gráficos seleccionados nos permitirán analizar los modos en que se da la lucha hegemónica por la imposición de un sentido, por la conformación del problema que Prefectos y Gendarmes protagonizan, de una forma determinada, excluyendo otras posibles.

Teniendo esto en cuenta, otro concepto que tomaremos de este autor es el de formación discursiva para reemplazar el concepto de unidad. Para realizar el análisis, debemos individualizar la coexistencia de enunciados dispersos y heterogéneos tratando de comprender el sistema que los rige, las transformaciones que sufren, la manera en que se implican o se excluyen. Si podemos identificar un sistema de dispersión con ciertas

3

regularidades (temáticas, conceptuales, de jerarquía) podemos decir que estamos en presencia de una formación discursiva (Foucault, 2004). A las condiciones a las que están sometidos los elementos de esa repartición (objetos, modalidad de enunciación etc.) se les llamará reglas de formación. Son condiciones de existencia en una repartición discursiva determinada. Hay que buscar en la dispersión la regularidad: el orden de aparición, la simultaneidad, las posiciones en un espacio común, un funcionamiento recíproco.



Lo que se ha descripto con el nombre de formación discursiva son en sentido estricto grupos de enunciados. Un enunciado pertenece a una formación discursiva como una frase pertenece a un texto. Se llamará discurso a un conjunto de enunciados en tanto que dependan de la misma formación discursiva. (Foucault, 2004)

Identificar y analizar las formaciones de discursivas nos permitirá observar los mecanismos a través de los cuales los discursos en torno al problema de la función que se la asigna a las Fuerzas de Seguridad y al Estado, se hacen creíbles para una sociedad. Es decir, generan “efectos de verdad” que son producto de relaciones de fuerzas.

En este sentido es pertinente retomar los trabajos de Ernesto Laclau para el cual la lucha por la significación busca la construcción de hegemonía a través de la asociación de una formación discursiva a una significación determinada, detrás de la cual siempre hay intereses en disputa.

La práctica hegemónica, para este autor, consiste en “fijar su significación en torno de un punto nodal”. La necesidad y ‘objetividad’ de lo social dependería del establecimiento de una hegemonía estable y los períodos de ‘crisis orgánicas’ serían aquellos en que se debilitan las articulaciones hegemónicas básicas y en que un número cada vez mayor de elementos sociales adquieren el carácter de significantes flotantes” (1993; 45) Toda articulación es solo parcial y coyuntural, constituyéndose en períodos donde hay pugnas por establecer un sentido. Así el discurso constituye un lugar privilegiado de análisis de los conflictos en la producción de hegemonía2.



2 La hegemonía, en un sentido gramsciano, es entendida como forma de dominación que requiere no solo de la fuerza sino del consentimiento, “aquella relación por la que un contenido particular asume, en cierto contexto, la función de encarnar una plenitud ausente” (Laclau 2006; 122).

4

El sentido de la Democracia

Un primer acercamiento al corpus nos permitió identificar que en los medios de comunicación, el conflicto se configura como un problema a partir de que el cese de funciones llevado a cabo por los integrantes de ambas fuerzas supone un problema para el ejercicio democrático. Es decir, se pone en tensión la relación entre Fuerzas de Seguridad y Democracia.

“Es cierto que los virtuales amotinados proclamaron en todo momento su claro compromiso con la democracia. Se trataba, simplemente, de un planteo sindical por parte de quienes no pueden estar sindicalizados. Integrantes de las fuerzas de seguridad, instituciones verticales por excelencia, deliberaron sin tener derecho a deliberar. Tenían razón, pero se vieron obligados a utilizar caminos vedados para demostrarlo. Y recibieron algunas sospechosas adhesiones”. (La Nación. 04/10/2012. Negritas propias)

“Los errores del Gobierno, como casi siempre, pretendieron ocultarse detrás de un relato.

Abal Medina responsabilizó a los mandos de la Prefectura y de la Gendarmería por la mala liquidación de los haberes. Y el estallido de la protesta. Dejó boyando un argumento conspirativo que Garré pareció corroborar cuando descabezó a las cúpulas de ambas fuerzas. (…) Rubricaron un documento de apoyo a la democracia como si el sistema estuviera en juego de verdad por el conflicto.”(Clarín. 04/10/2012. Negritas propias)

“Gendarmes y prefectos repetían que no estaban armados y que no son golpistas. Sobre lo primero hay dudas. Lo segundo puede ser cierto en la mayoría de los casos o acaso en todos. Aun así, su conducta violó las reglas básicas del sistema democrático y las que rigen a cualquier fuerza armada.”. (Página 12. 04/10/2012. Negritas propias)

Como se desprende de estos enunciados la democracia aparece como el eje central para pensar este conflicto. Independientemente de que el accionar de los Prefectos y

Gendarmes implique “poner en juego”, “violar las reglas básicas del sistema democrático” o, por el contrario, un “firme compromiso”, desde la mirada de los medios de comunicación, esto supone una relación problemática con la democracia.

Distintos enunciados dan cuenta de que el sentido del significante Democracia se configura como objeto de disputa.

“Nadie, por ejemplo, puede impedir en un régimen democrático que haya quien opine que la nacionalización de la mayoría accionaria de YPF fue una confiscación o

5

lisa y llanamente un robo, o que la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central a favor de un rol más activo de la institución en el curso económico gubernamental haya sido un avance autoritario del Estado. Esas afirmaciones tienen pleno derecho a la circulación pública y de hecho han tenido a su favor un porcentaje abrumador de las páginas de los diarios y los tiempos de la pantalla televisiva, el micrófono radial y las más variadas formas de divulgación de contenidos hoy existentes. Ahora bien, una cuestión diferente –y bien poco democrática– sería la pretensión de que esa perspectiva parcial, por numerosos que sean o puedan llegar a ser sus adherentes, se imponga a la voluntad mayoritaria libremente expresada en las urnas.” (Página



12. 07/10/2012. Negritas propias)

“La sincronía siempre es una señal de alerta. Pero conviene no dejarse arrastrar por el temor, desconocer diferencias y soslayar cuánto ha avanzado el sistema democrático en la Argentina. Las instituciones son más consistentes de lo que se suele decir, casi 30 años de continuidad afirman sus cimientos, su piso es firme. Claro que jamás hay que bajar los brazos, nunca distraerse ni admitir ningún escenario que (a propósito o por falta de responsabilidad o límites) pueda favorecer conductas destituyentes.” (Página 12. 04/10/2012. Negritas propias)

Vamos a seguir mostrando lo que pasa, aunque cada vez queden menos voces dispuestas a hacerlo”. Y agregó que la “mejor prueba de la identificación de un medio con la democracia es su compromiso con la verdad y con su deber de informar a la ciudadanía”.”(Clarín. 04/10/2012. Negritas propias)

El Estado nación democrático es un intento, siempre vacilante y trabajoso, de otorgar sentido a la diversidad. Un empeño de hombres, no de dioses. Carece de templo donde ejercitar ritos y ceremonias. El ámbito de sus oficios, en cambio, es el espacio público. La fortaleza de ese espacio es el indicador de la salud democrática: un lugar abierto y libre, una sujeción racional y ordenada a la autoridad; una convivencia transida de peleas sin sangre.

El arte de la democracia es difícil porque las sociedades son irreductibles a una única comprensión que quisiera subsumirlas. Rigen lenguajes disímiles, interpretaciones encontradas, intereses contradictorios. El tiempo social comprende fenómenos que suceden a distintas velocidades, solapándose y confundiéndose entre sí. Los líderes y las instituciones son una carta de navegación en el confuso mar de la sociedad y la historia. (La Nación. 06/10/2012. Negritas propias)

En los enunciados de los medios de comunicación, el significante Democracia se asocia con un “conjunto de valores” que incluyen “la libertad de opinar” y “el respeto a la diversidad”. Es el resultado de un “proceso”. Es decir, no se da de una vez y para siempre sino que supone la posibilidad de avanzar y retroceder, por lo tanto no hay que perder de vista aquellos elementos que pudieran ponerla en peligro. Uno de esos elementos puede ser

6

la imposición del deseo de las minorías por sobre el de las mayorías, expresado en “las urnas”.



El sistema de elecciones libres constituye así una herramienta para la democracia.

A la vez es “un intento”, “un arte”, vacilante y trabajoso, de “otorgar sentido a la diversidad”. Homogeneizar lo heterogéneo, volverlo tolerable para la vida en comunidad. La autoridad y las instituciones cumplen un rol fundamental que consiste en “aglutinar intereses contradictorios”, ordenarlos y lograr la “convivencia”, en paz, “sin violencia y sin sangre”.

La ausencia de liderazgo y orden son impedimentos para su ejercicio.

Una regularidad que se mantiene en estos grupos de enunciados es la fragilidad de la



Democracia. El hecho de que la democracia deba ser cuidada o protegida supone una fragilidad, constitutiva, por la cual su funcionamiento requiere de un compromiso. La dispersión, en este caso, estaría dada por el sujeto/causa del problema. Establecer sujetos capaces de poner en jaque a la democracia implica diferentes sentidos sobre lo que es la

Democracia, el Estado, y las Fuerzas de Seguridad.

Con respecto a esto, y como mencionáramos anteriormente, fue posible identificar dos formaciones discursivas. Una de ellas, asocia el accionar de las Fuerzas con una maniobra destituyente, la otra, con un reclamo producto de una irresponsabilidad del Estado.



El Pasado: ¿fantasma o amenaza?

Ahora bien, una regularidad que se encuentra en los grupos de enunciados relevados es la referencia al pasado. Elemento que funciona para leer y entender el presente en la medida en que se vincula con procesos históricos que terminaron por configurar el modo en que se concibe la relación entre Fuerzas de Seguridad, Medios de Comunicación y Democracia.

“Allí estaban, como figuras de una vieja e inquietante escenografía, los hombres de uniforme, pertenecientes a la Prefectura y a la Gendarmería, manifestando su ruidosa disconformidad por una absurda rebaja de sueldos. (…) Los que tenemos más que

suficiente edad para recordar nos estremecemos cuando escuchamos ruidos de armas, aunque estén bien enfundadas, en nuestras ciudades.” (La Nación. 04/10/2012. Negritas propias)

“La impresionante escena de estas horas (gendarmes y prefectos en protesta activa por causas salariales que no es levantada una vez satisfechas las reivindicaciones originales

7

y medios de comunicación concentrados en la amplificación sin límite de ese conflicto) no puede dejar de activar un alerta muy profundo entre quienes queremos vivir en democracia. Nos asalta la sensación de lo ya vivido. Ya hemos vivido los climas.”



(Página 12. 07/10/2012. Negritas propias)

Con el recuerdo de los levantamientos de las Fuerzas Armadas en la memoria popular, los prefectos salieron a aclarar que su protesta es pacífica y que sólo busca frenar un recorte de sueldos que le impusieron por decreto este mes.” (Clarín 03/10/2012. Negritas propias)

De estos enunciados se desprende una imagen del pasado. En una nota del diario La

Nación, titulada “Imágenes de un pasado que no debe volver”, podemos leer: “nada al margen del frágil y a la vez consistente compromiso que hemos contraído en 1983” (Luis Gregorich,

La Nación, 04/10/2012), La referencia explícita al año 1983, y al compromiso contraído a partir de entonces, da cuenta del vínculo que se establece entre el presente y la última dictadura cívico militar en Argentina. Esta última aparece en los enunciados citados como un recuerdo que se manifiesta en el cuerpo y lo hace “estremecer”. Es decir, regresa en la actualidad como una experiencia vivida.

La dispersión estaría dada por el modo en que los medios de comunicación establecen el sentido que ese pasado tiene en el presente. De esta forma, veremos que hay dos posturas enfrentadas. Surgen de los enunciados dos figuras que permiten entender ambas posturas: la



Amenaza y el Fantasma.

“No tiene rostro, tiene difusas cadenas de mails; no tiene programa, tiene un rosario de acciones diseminadas cuyo contenido es el descrédito sistemático del Gobierno; no tiene argumentos, tiene apariciones; no tiene actividades, tiene operaciones; no tiene identidad odiosa, tiene el odio como identidad. Si decimos meramente golpe, nos quedamos con una definición fuerte, pero para designar una entidad improbable, escurridiza. Si decimos meramente desestabilización, nos quedamos con un sentido clásico de derrocamiento, que sin embargo no termina de definirse ni como acto ni como sujeto pleno. Lo borroso y lo rizomático son las formas más decididas de la acción colectiva del golpismo sin sujeto. Lleva y es llevado por la fuerza de lo encubierto, lo sugerido, lo implícito.” (Página 12. 09/10/2012. Negritas propias)

“Volvamos al principio, a la pregunta por el golpe. Asistimos a un operativo que impulsa la generación de un clima de caos y de ingobernabilidad. No hay, a diferencia de otras épocas, una previsión de la escena final. Simplemente se trata de desautorizar al Gobierno, de ganar la calle en la forma más inorgánica concebible, porque cualquier

8

organización podría atentar contra la unanimidad de la ira que es, en esencia, pura negatividad. Las formas en que este envenenamiento de la atmósfera pueda dar lugar a una fórmula política de desenlace no están previstas ni podrían estarlo. El filo del operativo apunta en múltiples direcciones.” (Página 12. Negritas propias)



Como podemos leer en los enunciados, la Amenaza “no tiene rostro”, es difícil identificarla. No tiene cuerpo pero aun así es una presencia, un elemento que se encuentra latente y tiene apariciones “escurridizas” pero también se esconde. Su accionar, guiado por la ira y el odio, es imprevisible. Es intangible, inabarcable, inidentificable y por lo tanto, peligrosa.

Esta referencia al pasado tiene como procedencia el proceso iniciado durante la transición democrática en la Argentina en 1983. Proceso que tuvo como eje central la idea de que el autoritarismo de estas instituciones suponía una amenaza para la democracia y, por lo tanto, había que repensar el papel de las Fuerzas Armadas y de Seguridad en el marco de un Estado de Derecho.

A su vez, en 1976 la instalación de la dictadura generó el repliegue y la adhesión de varios medios masivos, todo esto en un contexto de una gran represión y censura; los medios de comunicación jugaron papeles determinantes visibilizando acontecimientos como el Mundial de 1978 y la Guerra de Malvinas, y ocultando toda aquella información referente a la muerte y la tortura. De este proceso surge la posibilidad de que el conflicto sea problematizado en estos términos y no en otros

En el segundo grupo de enunciados lo que en el discurso anterior aparece como una amenaza se presenta, en este grupo de enunciados, como un fantasma. El pasado vuelve para ser negado y convertido en una ilusión.

“Una vez más, desde la Casa Rosada se trató de eludir toda responsabilidad, se apuntó a fantasmas golpistas y a los medios periodísticos, y hasta se prometió una investigación para dar con los culpables de la fuerte reducción operada en los salarios de los efectivos de la Prefectura Naval, como si el reciente decreto 1307 que determinó la nueva política remunerativa no hubiera sido firmado por la Presidenta” (La Nación. Negritas propias)

9

“Como el clima no se serenó, comenzaron a hablar los conocidos obsecuentes, creyendo advertir espíritus golpistas, ademanes destituyentes y –faltaba más– una labor espuria del periodismo crítico, culpable de fogonear las quejas.



Pero la realidad pasa por otro lado. ¿No hay ojos para comprobarlo?

La realidad es que es el Estado el principal responsable de contratar trabajo en negro, que denigra a sus empleados con salarios magros y que la inflación dinamita todos los bolsillos, especialmente de aquellos que menos ganan.” (Clarín. 05/10/2012.

Negritas propias)

“Una porción pequeña del "cristinismo", que encarna la fracción más radical y menos peronista del oficialismo, está agitando el fantasma del golpismo. La denuncia de conspiración destituyente, que encontró muy pocos adeptos, no alcanza a esconder la enorme impericia administrativa y política que desembocó en esta inédita protesta de las dos fuerzas que, en el imaginario kirchnerista, se iban a comportar como la guardia más leal en casos de emergencia.(Clarín. 07/10/2012 Negritas propias)

Los elementos que en el primer grupo de enunciados representan una amenaza para la democracia, no son más que ilusiones. La manifestación de estos fantasmas implica la necesidad de atravesarlos para poder identificar las verdaderas causas del conflicto: “la impericia administrativa y política del gobierno”. Esta postura, que trabajaremos mejor en el siguiente apartado, se relaciona con el modo en que los medios de comunicación se construyen a sí mismos como medios críticos incapaces de poner en peligro el ejercicio democrático.

La Amenaza estaría articulada con “la dictadura”, “los levantamientos carapintadas”, “los sectores dominantes”, “los medios de comunicación hegemónicos”, “el golpismo”. Las

“conspiraciones destituyentes”, “los espíritus”, “la labor espuria del periodismo”, son fantasmas.



1- Nostálgicos y Golpistas.

El primer grupo de enunciados que identificamos, describe al conflicto como una

“maniobra destituyente” y “golpista”. En una columna de Opinión del diario Página 12, bajo el título “Desborde Uniformado” podemos leer: “No se entienden la intransigencia ni el desborde, y lo que no se entiende produce inquietud, genera sospechas” (Luis Bruschtein,

Página 12, 04/10/2012). De esta manera se ponen en duda las motivaciones que dieron origen al reclamo.

10

Si esto no es un intento de golpe, que me digan el nombre. Y no hablo de los prefectos y gendarmes que se sublevaron (…) No es de ellos que habla esta reflexión.



Pero sí de la impresionante histeria de los golpistas. De los viejos fragoteros, los profesionales y los nostálgicos con resurrecciones periodísticas como la del Sr. Aldo Rico. Como viejos lobos que salen a ladrar, desesperan por tumbar al gobierno constitucional a como dé lugar, a cualquier costo. Azuzados, desde atrás, por La Nación y Clarín, verdaderos interesados en la caída de un gobierno que los vuelve locos porque quiere que se cumplan ciertas leyes que afectan sus intereses.” (Página 12.

04/10/2012. Negritas propias)

Hay mayorías sólidas, organizadas, que concuerdan en defender con enjundia el sistema, ayer tuvieron los reflejos adecuados. Los golpistas, que los hay y siempre tratan de pescar en río revuelto, son minorías notorias. Su mayor potencial no es el número ni el consenso que pueden conseguir, sino su brutalidad y falta de escrúpulos. Los que con buena fe se enfurecieron por una privación injusta, ya subsanada, dicen no ser golpistas. Deben cuidarse también para no serles funcionales. Y obrar en consecuencia.” (Página 12. 04/10/2012. Negritas propias)

Como se deja ver en los fragmentos citados, el sujeto que encarnaría ese límite para el ejercicio democrático no serían específicamente la Prefectura o la Gendarmería sino que aparecen dos sujetos, incluso más peligrosos que aquellos. Por un lado, “los viejos fragoteros” y “los nostálgicos”, entre los que se encuentran, por ejemplo Aldo Rico, y los integrantes de las Fuerzas Armadas que manifestaron su adhesión a la medida3. Estos son descriptos como sujetos que añoran “usurpar el poder”, que “carecen de escrúpulos” y sostienen un “accionar brutal”.

Por otro lado, los medios de comunicación hegemónicos, específicamente Clarín y

La Nación, que “desde atrás”, como en un segundo plano, incitan prácticas que ponen en peligro la democracia. Son descriptos como “verdaderos interesados en la caída de un gobierno”, son “falsos defensores de libertades”.



3 El enunciado hace referencia al apoyo que Prefecto y Gendarmes recibieron por parte de integrantes de las Fuerzas Armadas (http://www.lanacion.com.ar/1513869-tambien-hay-malestar-entre-los-militares ) y del ex cara pintada, Aldo Rico. http://www.lanacion.com.ar/1513907-aldo-rico-no-podes-tener-policias-que-viven-en-las-villas-miseria

11

De esta forma, la principal explicación es que los medios de comunicación hegemónicos, pertenecientes/aliados de los sectores dominantes opositores al gobierno nacional, producen discursos para “fogonear” y “agitar” a “los enemigos de la democracia”.



“En un salón de la sede de Abuelas se apretaron integrantes de H.I.J.O.S, Madres Línea

Fundadora, Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas, Abuelas y el CELS, los cinco consensuaron un documento. Carlotto lo leyó para abrir la rueda.

“Los organismos de derechos humanos e instituciones aquí presentes expresamos nuestra preocupación frente al oportunismo de ciertos sectores que intentan imponer sus propios intereses por fuera de la vía constitucional”, señaló el comunicado. (…) Verbitsky recordó que la situación “comenzó con un reclamo gremial por un decreto que modificó escalas salariales, que fue respondido inmediatamente por el gobierno nacional”. “El decreto ha sido suspendido –resumió–, de modo que no hay ninguna motivación racional y objetiva para ningún apartamiento de la legalidad. Más

adelante, enumeró hechos como el alzamiento en Honduras, el juicio político instantáneo al ex presidente Fernando Lugo en Paraguay, el arresto de Hugo Chávez en Venezuela y el alzamiento contra Evo Morales en Santa Cruz de la Sierra, que tuvo el apoyo de algunos militares carapintadas argentinos. “Todo esto marca una tendencia de la cual nadie puede estar distraído”, alertó” (Página 12. 04/10/2012. Negritas propias)

La elaboración de este tipo de argumentos se apoya en la figura del “defensor de los derechos humanos”. En relación con esto, las voces autorizadas, que aparecen para reafirmar ese sentido de “alerta” y “atención” sobre la actitud de estos sujetos peligrosos, son las de los Organismos de Derechos Humanos, en específico H.I.J.O.S, Madres Línea Fundadora, Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas, Abuelas y el CELS. Estos organismos tienen en común el objetivo de denunciar las prácticas violatorias de los derechos humanos durante la última dictadura y, tras el retorno a la democracia, visibilizar la continuidad de dichas prácticas por parte de las Fuerzas de Seguridad del Estado.

2- Erráticos y Obsecuentes

Ni como desborde ni como sublevación, el conflicto aparece, en esta segunda formación discursiva, como una incompetencia del Estado. Así en una nota del diario La

Nación, bajo el título “Cristina, presa de la fragilidad de su relato”, podemos leer: “otro error del Gobierno, esta vez en materia salarial, desató la peor protesta en dos fuerzas de seguridad

12

desde los tiempos de las rebeliones "carapintadas"” (Fernando Laborda, La Nación,



05/10/2012)

“Acá no hay un problema salarial. Hay un intento de desestabilización”, exageró la diputada Juliana Di Tulio delante de los opositores que fueron llamados de urgencia al Congreso. El ardor de Di Tulio provocó una réplica de Alfonso Prat Gay. “¿Alguna vez se van hacer cargo de un error?”, interrogó. Esos cruces y otras ráfagas no pudieron disimular las vacilaciones opositoras para afrontar este trance. Rubricaron un documento de apoyo a la democracia como si el sistema (democrático) estuviera en juego de verdad por el conflicto. (Clarín. 04/10/2012. Negritas propias)

““Los que atrás de las cacerolas esconden un profundo desprecio por la democracia forman parte de ese pequeño sector de la sociedad que aceptó la conducción de un empresario mafioso como Magnetto para volver atrás y recuperar sus oscuros privilegios”, dijo Unidos y Organizados. (…) El Grupo Clarín hizo saber que se estudian acciones legales contra los responsables de estas manifestaciones. El vocero del Grupo,

Martín Etchevers, dijo que “ninguna provocación, intimidación o persecución nos distraerá de nuestro rol informativo, que es nuestra razón de ser como medios periodísticos. Vamos a seguir mostrando lo que pasa, aunque cada vez queden menos voces dispuestas a hacerlo”. Y agregó que la “mejor prueba de la identificación de un medio con la democracia es su compromiso con la verdad y con su deber de informar a la ciudadanía”.”(Clarín. 04/10/2012. Negritas propias)4

“Un gobierno encerrado, refractario a toda crítica, alucinado por conspiraciones imaginarias; militantes que como espectros del pasado se atribuyen la representación excluyente de los intereses populares; cortesanos dispuestos a mentir; sindicalistas y empresarios oportunistas; sectores que confunden participación política con insultos y amenazas son cristales incrustados en nuestra democracia. Grupos que trabajan para sí mismos, desentendidos del interés general. Cada uno en su capilla, frotándose las manos ante la desgracia del que no pertenece a su estirpe. Barrabravas y gendarmes insubordinados son hijos de esta anomia, la reproducen. Síntomas de disolución de un modo de ser y hacer política. Patologías que prosperan cuando el Estado y el Gobierno fallan, se empantanan en su propia ineptitud, renuncian a construir un ámbito común de convivencia” (La Nación. 06/10/2012. Negritas propias)

Como se puede apreciar en estas citas la amenaza a la democracia sólo se incluye para ser negada. No existe, desde esta perspectiva, tal amenaza. No son ni las Fuerzas de Seguridad ni los medios de comunicación, los sujetos responsables de hacer tambalear el



4 Incluimos esta nota, a pesar de no estar firmada ni encontrarse en la sección Editorial/Opinión, porque en ella se encuentra la voz del representante del Grupo Clarín, Martín Etchevers. En tanto encontramos la postura del medio con respecto al problema consideramos relevante su inclusión en el análisis.

13

orden. Las voces incorporadas en los enunciados se convierten en un recurso para negar la existencia de un problema con la democracia y para reafirmar la función informativa que cumplen como medio de comunicación. Se construye así un sujeto, el “informante de la verdad”, una especie de “medio de comunicación crítico”, que, precisamente por cumplir esa función, es “intimidado, provocado y perseguido”5. La responsabilidad del conflicto recae en la figura del Gobierno Nacional junto a un conjunto de actores, entre ellos “militantes”, “empresarios”, “sindicalistas”, que, en la medida en que se relacionan con el gobierno, se convierten en sujetos causantes del conflicto.



Consideraciones finales

Como mencionábamos al principio, este trabajo pretendió ser una primera aproximación al análisis de los discursos de los medios de comunicación seleccionados. Por lo tanto, no se darán resultados finales.

A modo de recapitulación podemos decir que el significante Democracia funcionaría como un punto nodal. Es decir, como un significante capaz de organizar un campo de significaciones. Es alrededor de este significante donde los distintos actores se sitúan.

Asimismo, establecer un sujeto capaz de poner en jaque a la democracia implica una concepción de Democracia diferente. Así, en la primera formación discursiva que analizamos, la democracia tiene como regla básica la subordinación de las fuerzas de Seguridad a la autoridad nacional. No admitiendo cualquier atisbo de autonomía de dichas fuerzas, Democracia se opone a Dictadura.

En la segunda formación discursiva que identificamos, la democracia no podría verse afectada por un reclamo de las Fuerzas de Seguridad ni por los discursos de los medios de comunicación porque hay otro sentido asociado a ella. Democracia se opone a Censura y Autoritarismo.

5 Cabe recordar que este acontecimiento se produjo meses previos al 7 de diciembre, o 7D. Momento en que vencía la medida cautelar que frenaba la aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (26.522) que obligaba al Grupo Clarín a desinvertir.

14

A los fines de continuar la investigación surgen los siguientes interrogantes ¿De qué modo es problematizada la (in)seguridad? ¿De qué modo es problematizada la función policial? ¿De qué modo es problematizado el Estado?



Bibliografía

Foucault, M. (1999) El orden del discurso, Tusquets, Barcelona.

__________ (1999) Estética, Ética y Hermenéutica, Paidós, Barcelona.

__________ (2004) Arqueología del saber, Siglo XXI, Buenos Aires

__________ (2006): Seguridad, territorio y población, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires.

Frederic, S. (2008). Los usos de la Fuerza Pública. Debate sobre militares y policias en las ciencias sociales de la democracia. Buenos Aires: UNGS.

Galvani, M., Mouzo, K., & Rios, A. (2010). Entre las denuncias y las reformas. El estudio de las fuerzas de seguridad en la Argentina. In M. Sozzo (Ed.), Por una sociología crítica del control social. Ensayos en honor a Juan Pegoraro. Buenos Aires: Ediciones del Puerto.

Hall, S (1981) “La cultura, los medios de comunicación y el efecto ideológico”, en

CURRAN, J. et al. (ed.), Sociedad y comunicación de masas, FCE, México.

Laclau, E., (2002) “Muerte y resurrección de la teoría de la ideología”, en Misticismo, retórica y política, FCE, Bs. As.

Laclau, E y Mouffe, (1987) “Más allá de la positividad de lo social: antagonismo y hegemonía”, en Hegemonía y estrategia socialista. Buenos Aires, Siglo XXI.

Laclau, E., (1993) “Posmarxismo sin pedido de disculpas”, en Nuevas reflexiones sobre la revolución de nuestro tiempo. Buenos Aires. Nueva Visión.

15

Oyhandy, A. (2013). Democracia y Violencia estatal. Algunos debates sobre policías y militares en la Argentina desde la post-dictadura hasta la actualidad. Cuestiones de Sociología, nº 9. Universidad Nacional de La Plata. Disponible en: http://www.cuestionessociologia.fahce.unlp.edu.ar/article/view/CSn09a35/5044



Ríos, A. (2014). Estudiar lo policial. Consideraciones acerca del estudio de las fuerzas de seguridad y una apuesta. Sociológica, año 29, número 81, 87-118.

Rodríguez, Gabriela y Seghezzo Gabriela (2010). “La problematización de la (in)seguridad en los medios de comunicación: los imperativos del saber y del hacer”. En: A la inseguridad la hacemos entre todos. Prácticas académicas, mediáticas y policiales. (pp. 75-220) Hekht: Buenos Aires.



Corpus citado

Fidanza, Eduardo (2012, 6 de octubre) “Cristales incrustados en la democracia”. Política. La Nación. Recuperado de: http://www.lanacion.com.ar/1514890-cristales-incrustados-en-la-democracia

Giardinelli, Mempo (2012, 4 de octubre) “Sobre el golpismo y la violencia”. El Páis. Página 12. Recuperado de: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/204844-60661-2012-10-04.html

Gonzalez, Horacio (2012, 9 de octubre) “El golpismo sin sujeto”. Opinión. Página 12.

Recuperado de: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-205216-2012-10-09.html

Gregorich, Luis (2012, 4 de octubre) “Imágenes de un pasado que no debe volver”. Política.

La Nación. Recuperado de: http://www.lanacion.com.ar/1514143-imagenes-de-un-pasado-que-no-debe-volver

Kirschbaum, Ricardo (2012, 7 de octubre) “La impericia del gobierno frente al nuevo clima político”. Opinión. Clarín. Recuperado de: http://www.clarin.com/opinion/impericia-Gobierno-frente-nuevo-politico_0_787721307.html

Laborda, Fernando (2012, 5 de octubre) “Cristina, presa de la fragilidad de su relato”.

Política. La Nación. Recuperado de: http://www.lanacion.com.ar/1514579-cristina-presa-de-la-fragilidad-de-su-relato

Mocca, Edgardo (2012, 7 de octubre) “¿Es un fantasma la amenaza a la democracia?” Edgardo Mocca. Opinión. Página. Recuperado de: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-205049-2012-10-07.html

Muchnik, Daniel (2012, 5 de octubre) “Gendarmes y Prefectos: el Estado emplea en negro”

Opinión. Clarín. Recuperado de: http://www.clarin.com/opinion/Gendarmes-prefectos-emplea-negro_0_786521418.html

S/A (2012, 4 de octubre) “El cristinismo otra vez culpa a los medios y a los caceroleros”,

Política. Clarín. Edición Impresa. Recuperado de: http://www.clarin.com/edicion-impresa/cristinismo-vez-culpa-medios-caceroleros_0_785921478.html)

Vales, Laura (2012, 4 de octubre) “Un llamado a estar alerta”. El País. Página 12. Recuperado de: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/204844-60663-2012-10-04.html

Van der Kooy, Eduardo (2012, 4 de octubre) “Grandes errores que el relato no tapa”.

Opinión. Clarín. Recuperado de: http://www.clarin.com/edicion-impresa/Grandes-errores-relato-tapa_0_785921471.html

Wainfeld, Mario (2012, 4 de octubre) “Reflejos democráticos”. Opinión. Página 12. Recuperado de: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-204867-2012-10-04.html



Coordinadores de eje:



Compartir con tus amigos:
1   ...   11   12   13   14   15   16   17   18   ...   25


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2017
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos