Efectos Psicológicos y



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Disonancias


Por disonancia, se entiende todo conjunto de sonidos simultáneos, que producen algún desagrado o desequilibrio emocional en la persona que lo escucha. Algunas disonan-cias son livianas, y adecuadamente utilizables, mientras que otras son fuertes, y pueden ser muy repugnantes.

Con Segundas:


Cuando se trata de un intervalo de segundas, o sea que se ejecutan simultáneamente dos notas que son continuas en la escala, hay de dos tipos:
a) Si es una segunda mayor, o sea con un tono completo de intervalo, su efecto psicológico es: Ligero desequilibrio emocional. Si esta segunda se combina con un acorde mayor, esta disonancia puede ser muy positiva, puesto que lo convierte en un acorde mayor con séptima bemol, que empuja hacia el reposo.
b) Si se trata de una segunda menor, o sea con un intervalo de medio tono, su efecto psicológico es: Fuerte desequi-librio emocional, tensión nerviosa y desagrado. Por su-puesto, si esta disonancia se hace en forma muy rápida, o artística, para melodías disonantes, puede ser aceptable, pero en casos muy especiales.

Con Cuartas:


La disonancia con intervalo de cuarta, o sea, cuatro notas entre la primera y última de las mismas, es sólo una ligera disonancia, y si se combina simultáneamente con una sexta o tercera, se convierte en una buena consonancia. Si se ejecuta una secuencia de cuartas, la disonancia aumenta, y llega a ser intolerable. Pero, si esa secuencia de cuartas, se ejecuta al mismo tiempo de agregarle una de sextas o terceras, el sonido llega a ser consonante y muy placentero. Sin una sexta o tercera, no se recomienda su uso, pero con ellas sí.

Con Séptima Natural:


Ya se ha mencionado esta disonancia, al referirse a los acordes mayores. Consiste en sonar, simultáneamente, la primera y séptima nota de una escala natural.
Su efecto psicológico es: Fuerte desequilibrio emocional, nerviosismo, tensión muscular e intranquilidad psíquica. Su uso es muy perjudicial. Por supuesto, muchas disonancias pueden emplearse bien, si son instantáneas, de carácter pasadizo o momentáneo, o si se hace artísticamente.

Disonancias Múltiples:


Es cuando se agregan, o suman, unas disonancias sobre otras. Su efecto psicológico es: Fuerte tensión nerviosa, muscular y desequilibrio emocional y psíquico. Entre más disonancias se vayan agregando, mayor será el desequilibrio y tensión nerviosa y muscular.
Debe mencionarse que todas las disonancias y ritmos agitados producen, además, un insomnio incontrolable.

Consonancias Melódicas


Ya se hizo referencias a los acordes consonantes, que son principalmente los mayores y menores. Por consonancia, se entiende, dos o más notas que suenan a la vez, y que produ-cen una sensación agradable al oído.
Aquí se referirá a las consonancias melódicas, o sea, cuando una consonancia se va repitiendo en forma melódica y agradable al oído. La diferencia entre un acorde conso-nante, o consonancia armónica, y una consonancia melódica es que, en la consonancia armónica, las notas se ejecutan al mismo tiempo, mientras que en la consonancia melódica, las notas se ejecutan una después de la otra.

Hay cuatro consonancias melódicas, que son:

Terceras Melódicas:


Es cuando dos notas simultáneas, con un intervalo de tres, se van sucediendo melódicamente, o sea que, se ejecuta una especie de melodía, compuesta por terceras.
Su efecto psicológico es: Dulzura moderada. Cuando una tercera melódica va subiendo desde el inicio de la escala, y la nota más alta llega hasta la octava nota, suena con muy baja calidad, si la tercera continúa hasta el final. Lo más dulce es, que se hagan terceras hasta cuando la nota más alta llega a la sexta nota; luego, al llegar a la séptima, se hace un cuarto intervalo, entre la cuarta nota y la séptima y, finalmente, la última sería una sexta, entre la tercera nota y la octava. Esto suena como una cadencia dulce, pero si se sube toda la escala con terceras hasta el final, suena como música campesina muy barata.

Sextas Melódicas:


Es cuando dos notas simultáneas, con un sexto intervalo, se van sucediendo melódicamente, o sea que, se ejecuta una especie de melodía, compuesta por sextas. Su efecto psico-lógico es: Mucha dulzura.
Esta secuencia es bellísima para usar en dúos de voz humana, sea combinando las voces primera y segunda, o primera y tercera, dependiendo de la tonalidad. Los dúos más dulces, combinan las sextas, cantando una melodía masculina, con una segunda voz femenina.

Octavas Melódicas:


Es cuando se tocan melodías llevando simultáneamente una octava, o sea con un intervalo de ocho notas. Cabe advertir que, para contar los intervalos, se cuenta desde la primera, hasta la última nota, de las dos que se ejecutan.
Las octavas melódicas son rechazadas por la técnica musical, o sea que, violan las reglas de la armonía tradicional; sin embargo, la usan la mayoría de los grandes músicos, y suena muy elegante y bella.
Su efecto psicológico es: Sensación de elegancia. Produce un fuerte deseo de escuchar.
Las octavas melódicas aumentan elegancia al estilo de tocar, especialmente en el piano, pero requiere mucha práctica su manejo adecuado.

Contrapunto:


Es cuando, el bajo y la melodía, van moviendo su secuen-cia en direcciones opuestas. Cuando la melodía sube, el bajo baja; y cuando aquella baja, ésta sube. El contrapunto au-menta enormemente la calidad musical de la composición, o ejecución. Su efecto psicológico es: Complejidad y elegancia. Produce un fuerte deseo de escuchar, y aumenta la elegancia del sonido.

Ritmo


Por ritmo, se entiende el arreglo simétrico del tiempo. Representa un conjunto de secuencias de tiempo que se alternan constantemente. Su efecto psicológico, depende de las características específicas del ritmo particular.

Ritmos Suaves:


Son aquellos en los cuales, la secuencia del tiempo está arreglada sin movimientos rápidos ni bruscos. Su efecto psicológico es: Neutro. No ejerce una influencia notable en el individuo, dado a su suavidad.

Ritmos Rápidos:


Son aquellos en los cuales, la secuencia del tiempo está arreglada con movimientos fuertes y rápidos. Su efecto psicológico es: Sensualidad, deseos de desenfreno físico, carnalidad, danza o baile.
Definitivamente, no es aceptable que se utilicen ritmos rápidos en una iglesia, ni para uso privado de los cristianos, porque fomen-tan la sensualidad, que Dios rechaza. La Biblia dice: "No reine pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, para que le obedezcáis en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado por instrumento de iniquidad." Romanos 6:12-13a. En Isaías 3:16, se reprocha la sensualidad de las hijas de Sión, porque cuando caminaban, iban “danzando y haciendo son con los pies”. También, Dios rechaza las “obras de la carne”, como los “banque-teos” u “orgías”, que son reuniones con bebida y danza; y agrega que, “los que hacen tales cosas, no heredarán el reino de Dios. Gálatas 5:19-21.

Compases


El compás, es la medida constante del tiempo de una composición musical. Hay dos grandes familias de compa-ses:

Compases Dobles:


Son aquellos que simulan los pasos del caminar humano, o sea que, avanzan de dos en dos.

Lentos:


Su efecto es: Solemnidad. Son adecuados para himnos de adoración y congregacionales.

Medios:


Su efecto es: Batalla. Son buenos para himnos de lucha contra el mal.

Rápidos:


Su efecto es: Alegría. Son buenos para himnos que estimulen felicidad.

Compases Triples:


Son aquellos que avanzan de tres en tres, y simulan el caminar de una persona coja.

Lentos y Medios:


Su efecto es: Insinuación a la danza romántica. Son adecuados para himnos espirituales, pero no deben enfatizarse los bajos, ya que son éstos los que insinúan la danza, la cual es pecaminosa. Los bajos, si se usan, deben ser suaves.

Rápidos:


Su efecto es: Alegría. Son muy adecuados para usarse en las iglesias, especialmente para himnos que denotan felicidad.

Cambios Bruscos


Cuando se realizan cambios bruscos, sea de acordes, compás, ritmo, o de tonalidad, el efecto psicológico es: In-quietud, desorden e inseguridad.
Los cambios bruscos no son correctos; caracterizan a la música moderna, y deben evitarse, debido a sus efectos perjudiciales a la salud mental y espiritual de los individuos.
En lugar de tales cambios, se debe mantener la unifor-midad, y cuando haya que hacer cambios, que se hagan en diferentes frases, o estrofas.
En el caso de los acordes, que se tienen que estar cam-biando constantemente, se recomienda utilizar secuencias suaves, como las que se dan a continuación:
Secuencias para Composición o Ejecución Musical

I-V7-I-IV-V7-I.

I-V7-I.

I-II7-V7-I.

I-III7-vi-V7-I.

I-VI7-ii-V7-I.

I-IV-I-V7-I.

I-V7-I-IV-I-V7-I-II7-V7-I-III7-iv-V7-I-V7-I.


REFERENCIAS DEL CUADRO ANTERIOR:

1. Los números romanos en mayúscula, representan a los acordes mayores.

2. Los números romanos en minúscula, representan a los acordes menores.

3. El número 7, como exponente, significa que al acorde se le agrega la séptima nota bemol.


Música Electrónica


Por música electrónica, se entiende todo tipo de música que se produce por medio de equipos transistorizados, de circuitos integrados, o válvulas electrónicas, tales como gui-tarras eléctricas, órganos modernos, sintetizadores, u otros.

Lenta y Suave:


Su efecto, depende del tipo de instrumento, y música que se ejecute. En general, cuando es lenta y suave, su efecto psicológico es: Dulzura.

Rápida y Recia:


Su efecto psicológico es: Sensualidad, o deseo de place-res carnales o corporales, tensión nerviosa y muscular, insomnio, desequilibrio emocional y, en el campo fisiológico, graves problemas auditivos.
Referente a los problemas auditivos que genera la música electrónica, especialmente de guitarras eléctricas y órganos populares, se proporciona información adicional más ade-lante.
La revista médica británica "Pulse", afirma que, la expo-sición repetida al sonido de las guitarras eléctricas, perju-dica las membranas nerviosas del oído interno. Lo mismo demostró un estudio realizado en la Universidad de San Carlos de Guatemala. El nivel de intensidad del ruido produ-cido por los conjuntos electrónicos, puede alcanzar hasta 120 decibeles, o aún más, con los equipos más modernos, y el oído humano no puede soportar niveles mayores a 90 decibeles, sin sufrir severos daños. Debe recordarse que, con una frecuencia determinada, a una intensidad alta, es posible romper aun el vidrio, tal como lo hacía el famoso cantante tenor Carusso, que rompía los vasos al cantar, o como lo hacen los aviones de reacción a chorro, conocidos como jets que, al pasar cerca, rompen los ventanales de vidrio de los grandes edificios.
El Instituto Bíblico y Científico de Moody, en los Estados Unidos de Norte América, afirma que el tímpano del oído, el cual tiene forma de un caracol, si se pudiese desenrollar, tiene una forma similar al teclado de un piano, o encordado de un arpa, sólo que tiene un rango mucho mayor, para captar los sonidos. Está compuesto de una gran cantidad de membranas individuales y muy diminutas y delgadas, como teclas de una marimba, las cuales vibran, cada vez que se escucha un sonido, y en forma proporcional a la intensidad del mismo. Como es lógico de pensar, si a esas micro membranas, se les hace vibrar más fuertemente de lo que resisten, éstas pueden romperse, o dañarse. Eso, en consecuencia, irá haciendo más difícil, y aun imposible, la audición de aquellos sonidos que corresponden a las membranas dañadas. En otras palabras, irá produciendo una sordera gradual progresiva.
A continuación, se ilustra el tímpano con sus membranas sensibles:

Oído Interno








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