Directori o Lic. Mario Marín Torres Gobernador Constitucional del Estado de Puebla y Presidente Honorario de la Junta de Gobierno del Instituto Poblano de la Mujer Lic


Actitud de la Psicóloga y del psicológo



Descargar 0.55 Mb.
Página4/4
Fecha de conversión03.12.2017
Tamaño0.55 Mb.
Vistas196
Descargas0
1   2   3   4

Actitud de la Psicóloga y del psicológo

En un Modelo de Atención Ecológico con enfoque de Género, la actitud de la o el terapeuta ante los roles genéricos tiene mayor importancia que el género al cual éste pertenece.


La actitud de el psicólogo o la psicóloga que realiza la atención e intervención en una institución que trabaja con la problemática de la violencia familiar, debe brindar seguridad, templanza, sobre todo en los momentos conmovedores de las entrevista y/o de las sesiones, por la gravedad que encierran. Las intervenciones deben de ser focalizadas, precisas, significativas, orientadas a terminar con la situación de violencia y maltrato y a obtener la valorización de la mujer (Dohmen, 1994).
Haley (citado en Dohmen, 1994: 88) considera que la flexibilidad, espontaneidad y la experiencia, son requisitos indispensables para la psicóloga/o que atiende la problemática de la violencia familiar y realiza las entrevistas de admisión, coordina los grupos de mutua ayuda o brinda atención terapéutica individual. “Lograr establecer el modo de asistir dicha problemática, requiere de un conocimiento adquirido por la propia experiencia y por el bagaje cognoscitivo aprendido y aprehendido que se posee”.
El rol de la psicóloga que coordina los grupos de Ayuda Mutua, requiere un desempeño que incluya: elevado criterio, precisión oportuna y máxima claridad, para poder orientar el trabajo grupal hacia los logros deseados.
Erikson (citado en Dohmen,1994) habla de la importancia de que la psicóloga logre crear un “buen rapport” con la solicitante, tanto en el momento de la admisión como en el grupo de mutua ayuda y la atención individual ya que este permite desarrollar un sentimiento de confianza y compresión con la persona consultante o el participante del grupo.

La contratrasferencia

Erikson (citado en Dohmen,1994) plantea que las/los psicólogas/os que trabajan con el problema de la violencia familiar, deberán poner atención y cuidado al proceso contratransferencial que les genera cada caso. Esto es, cuando determinadas situaciones les provocan angustia, fuerte enojo, intolerancia, rechazo hacia la consultante o identificación con determinados aspectos de la mujer, quedando entrampadas en la situación etc., los terapeutas deberán atenderlo y llevarlas a supervisión, aceptando los límites de sus posibilidades.


Para Erikson, el terapeuta debe estructurar un campo con el paciente, donde se focalice el desarrollo de las capacidades y recursos propios, con el fin de orientar y abrir el camino hacia la solución del problema.

Funciones del personal de atención psicológica

Velázquez (2003) habla de tres funciones principales que debe desempeñar la/el profesional.


1. Función de sostén: La psicóloga/o debe llevar a cabo una labor de contención, de sostenimiento emocional, que posibilitará el pasaje por la situación crítica. Esta función, la cual dependerá de las necesidades de la consultante, tendrá la finalidad de sostener los afectos y los fragmentos de la experiencia vivida que no pudieron ser depositados en otras situaciones o personas. Esta contención generará un despliegue de recursos psíquicos que la víctima utilizará para protegerse de aquellas situaciones y emociones vividas como peligrosas. De este modo, el y la profesional ayuda a integrar y resignificar la experiencia de violencia. En esta función de contención intervienen varios factores: la actitud postural del profesional, la elección de las palabras, su tono de voz, la secuencia y el ritmo de las preguntas, el asentamiento con la cabeza, sostener la mirada, cualquier recurso que le brinde a la consultante una presencia positivamente contenedora.
2. Función de cuidado: La psicóloga/o debe mostrarse confiable y sensible a las necesidades de cuidado, atención y escucha de la consultante. Es importante no rechazar o juzgar lo que ésta dice o siente o lo que no dijo o no hizo en el momento del ataque. Esta función implica tanto la identificación de la profesional con los sentimientos experimentados por la mujer, como la facilitación del pensamiento y la puesta en palabras de dichos sentimientos. Hay que reconocer y respetar los límites de lo que la mujer quiere o no quiere contar en relación con los detalles de la violencia padecida, evitando toda intromisión.
La ansiedad desorganizante, producto del trauma, tiene como consecuencia un aumento de tensión intrapsíquica que es preciso neutralizar, esta función consiste entonces en transformar las ansiedades displacenteras en experiencias asimilables.
3. Función nutricia: Rabia, enojo, desesperanza y retraimiento, son algunos de los sentimientos experimentados a consecuencia de la violencia. Es por esto que las consultantes tienen una gran necesidad de ser entendidas y acompañadas; requieren de palabras y actitudes que las calmen y las sostengan para reducir la tensión. Lo cual implica proveerle cierto grado de seguridad y estimular que continué las relaciones con el exterior que reduzcan esas tensiones.
El equipo del Departamento de Atención Psicológica
Organigrama del Departamento de Atención Psicológica




Funciones de la Jefa del Departamento de Atención Psicológica (IPM, 2004):

  • Supervisar el trabajo efectuado por las y los analistas psicológicos del Departamento.

  • Apoyar al Departamento jurídico en la definición de las personas que requieren apoyo psicológico.

  • Brindar orientación psicológica individual, de pareja y familiar a la población usuaria de los servicios jurídicos, previo análisis de caso.

  • Participar en las reuniones de índole psicológico, en coordinación con las diversas instancias, promoviendo la perspectiva de género en las acciones a ejecutar.

  • Coordinar y ejecutar las acciones de carácter psicológico para grupos de mujeres utilizando técnicas de dinámica grupal.

  • Integrar los expedientes de quienes reciben el apoyo psicológico para el seguimiento y evaluación del problema tratado hasta su conclusión.

  • Realizar un informe mensual y trimestral de consultas de cursos internos y externos, asistencia a programas de radio y de las visitas domiciliarías que se llevaron a cabo .

  • Apoyar a la demás áreas del Instituto, cuando se requiera.

  • Las demás que le asigne la Subdirección Jurídico Psicológica.


Funciones de las psicólogas y psicólogos


  • Dar atención psicológica a las personas que canalice la Jefatura del Departamento de Atención Psicológica.

  • Mantenerse debidamente actualizado/a en los temas relacionados con la violencia hacia las mujeres, perspectiva de género y atención psicológica.

  • Apegarse a los lineamientos y estrategias de atención contenidas en el modelo de atención.

  • Registrar adecuadamente los datos necesarios para la conformación de la base de datos.


Conocimientos necesarios del personal
•Amplio conocimiento de perspectiva de género en teoría, análisis y aplicación a proyectos.

•Convenios y tratados internacionales en materia de derechos de las mujeres.

•Decreto de Creación del Instituto Poblano de la Mujer.

•Derecho Civil, Familiar y Penal.

•Experiencia en manejo de personal.

•Legislación.

•Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos del Estado.

•Leyes, reglamentos, decretos y organismos de la Administración Pública Federal, Estatal y Municipal.

•Legislación.

•Experiencia en manejo de personal.



Características Especiales Requeridas
• Trato amable

• Facilidad de Palabra

• Creatividad

• Capacidad organizativa

• Facilidad de socialización

• Amabilidad

• Atención al público

• Dinamismo

• Sensibilidad para percibir situaciones emocionales.

• Facilidad para comunicarse verbalmente.

• Actitud de servicio y sentido de ayuda.

• Respeto y tolerancia.

• Capacidad de empatía,

• Capacidad de interpretar la comunicación no verbal



• Actitud objetiva y propositiva.
Vías de acceso a la atención en el IPM
Una institución u organización que labora en la atención de la Violencia Familiar como lo es el IPM, debe ser capaz de recibir, contener, esclarecer, orientar y promover la salud biológica, psicológica y social de los miembros de una comunidad determinada.
La Recepción a este tipo de instituciones es uno de los momentos y espacios donde mayor contención debe darse, ya que las mujeres que acuden solicitando ayuda llegan con una fuerte carga de angustia, sentimientos de soledad, culpa, temor a ser descubiertas y/o aterrorizadas por las vivencias traumáticas de violencia previas.
“El proceso de consulta implica, para la mujer que pide ayuda profesional, ingresar a un código que se refiere a la violencia. Esto significa poner palabras al daño sufrido en su cuerpo, a las emociones experimentadas, a los pormenores del ataque y a su vergüenza. Este proceso de comunicar supone para la consultante, ser mirada y escuchada con el temor de que sus interlocutores la juzguen y/o la critiquen. Por otro lado, es frecuente que ella se culpabilice por lo sucedido y por no pude evitar quedarse dentro de la situación violenta. A pesar de eso, hay algo que nadie más sabe: los sentimientos provocados por el impacto que la violencia ejerció sobre ella. En esto consiste su saber personal e intransferible y es por esto que la mujer puede tener dificultades para relatar los hechos violentos padecidos” (Velázquez, 2003: 256).
Yagupski (1994: 241) establece que la posibilidad de ser recibido por miembros de la institución que le “hagan lugar” a estas mujeres es parte de la contención inicial y sugiere que para este momento se ofrezca “desde una silla, material de lectura adhoc a la problemática, un breve taller de reflexión, material audiovisual y un/a profesional atento/a a las primeras demandas de las consultantes, capaz de contener desde el inicio a quienes lo requieran.”
Atención Psicológica.
La orientación psicológica se hace bajo el modelo de prevención de salud que se adaptó para el estado de Puebla, relativo a atención de la violencia.
A las usuarias se les atiende de forma directa, mediante primeros auxilios psicológicos y de contención en intervención de una posible crisis. Para ello se realiza una primera entrevista, que consiste en una terapia breve y de emergencia que va de 8 a 10 sesiones, la cual se puede prolongar por 1 año; en todo este proceso se evalúa el nivel de riesgo. Cabe aclarar que hace algún tiempo había un tope de 6 sesiones, pero ello mostró que no era tiempo suficiente para la atención de una persona en crisis.
Posterior a la primera entrevista, se procede a abrir un expediente en el cual se ha explorado en una primera instancia el nivel de riesgo y se procede a adecuar un modelo de atención psicológico. Los datos son registrados en el Sistema de Administración y Respuesta A la Mujer (SARA), a través de una computadora.
La atención inicia en el modulo de recepción, donde la encargada del mismo comenta a las usuarias, los distintos servicios disponibles en el IPM, una vez identificada la demanda la canaliza al área de asesoría psicológica para realizar la entrevista de primera vez. Después de esta entrevista, se agenda una nueva cita, si es que la persona está interesada en incorporarse a una terapia psicológica. Otra posibilidad es que se observe la necesidad de canalizarla al servicio de atención jurídico del IPM o a otra instancia como pueden ser los servicios de salud. Esta canalización puede realizarse en forma paralela a que inicie su tratamiento psicológico.
Modelo de intervención psicológico
Etapa 1. Preparación para la interacción
Antes de iniciar el contacto para la primera entrevista la psicóloga y el psicólogo requieren estar en condiciones óptimas para entrar en el diálogo, a fin de dar una atención empática, en los siguientes aspectos:
a) Contar con el espacio óptimo en el cual se sienta lo suficientemente cómodos para interactuar con la usuaria. El espacio debe garantizar condiciones de privacidad, buena ventilación e iluminación, sin colores fuertes, con plantas o algunos objetos que inviten al relajamiento y la apertura emocional.
b) Haber cubierto necesidades básicas como dormir, comer e ir al baño; preparar materiales de trabajo, equipo de cómputo y telefonía antes de iniciar la jornada de trabajo con el fin de estar bien preparado.
c) Desprenderse de sentimientos o preocupaciones generadas a lo largo del día o de la llamada anterior, que de no controlarlas pueden afectar la forma de actuar ante la siguiente llamada. Para ello, es fundamental apoyarse de la supervisora o supervisor en turno y de sus compañeras y compañeros.

Etapa 2. Entrevista inicial
Establecer empatía
La entrevista psicológica es una relación de índole particular que se establece entre dos o más personas, consiste en una relación humana en la cual uno de sus integrantes debe de tratar de saber que es lo que está pasando en la misma y debe de actuar de acuerdo a ese conocimiento para cumplir los objetivos ya sea de investigación, diagnóstico, orientación o establecer una terapéutica particular.
La regla básica es obtener datos completos de su comportamiento total en el curso de la entrevista, que incluye lo que se recoge a través de escuchar, vivencias y observar.
La Entrevista Inicial
La entrevista inicial o de admisión, es la primer herramienta que se emplea en la atención psicológica en el IPM con personas víctimas de violencia que acuden solicitando ayuda.
De acuerdo con Nieto – Cardoso (1994), la Entrevista Inicial tiene una importancia clave para el proceso psicoterapéutico, pues es el primer contacto o encuentro del individuo con el terapeuta. Este encuentro tiene como objetivos establecer una alianza y rapport terapéutico y un diagnóstico inicial de la persona. Una relación el la cual el terapeuta pretende comprender al paciente y el paciente mismo que se entrega o retrae al contacto con el otro.
En este sentido Nahoum (1990) refiere “el arte clínico no consiste en hacer responder, sino en hacer hablar libremente y en descubrir las tendencias espontáneas en lugar de canalizarlas y ponerles diques”
¿Qué hacer en la Entrevista Inicial?
Establecer empatía es con la finalidad de estar en sintonía con la mujer que vive violencia para percibir sus sentimientos y comunicarle con nuestro lenguaje verbal y no verbal que tenemos toda la disposición de apoyarle. Para establecer empatía es importante la escucha activa, consiste en atender con cuidado los mensajes de la usuaria, sus emociones manifiestas en el tono de voz y el contenido de su discurso, con el propósito no sólo de entender las palabras, sino de ligar los significados, las formas y contenido con su expresión no verbal, su lenguaje corporal, gestos, actitudes.
Presentar e información del servicio.Se realiza con calidez y se invita a la usuaria a hablar sobre la situación que en ese momento la conflictua. Cuando esta forma de iniciar la comunicación no es suficiente debido a la pena, el temor o la incertidumbre de la persona usuaria, es necesario dar información acerca de la confidencialidad, el respeto y la disposición total para escuchar y apoyar, al fin de generar un clima de confianza.
Dar contención emocional. Es probable que al iniciar la comunicación a la usuaria se le desborde la emoción. Se recomienda que la psicóloga o psicólogo faciliten la expresión de emociones, sentimientos y temores y evite pedirle a la persona que se tranquilice, esto sería como solicitarle que negara sus sentimientos y es probable que otros problemas puedan salirse de control.

Elaborar una serie de preguntas generales que se presenten en forma de tema de entrevista para cumplir los siguientes objetivos (Nahoum, 1990):


  • Dirigir lo menos posible el desarrollo de la entrevista

  • Dejar que la persona aborde el tema como quiera con los detalles que desee y si es necesario para ayudarle a seguir con su idea se puede decir “Si..., es interesante...,se puede pensar así” etc., o cortos silencios

  • No discutir una opinión ni argumentar, ni siquiera para justificar el punto de vista expuesto; principalmente si se trata de sentimientos personales o actitudes afectivas; las preguntas destinadas a incitar al sujeto a desarrollar sus ideas deben ser “neutras” y no acarrear ninguna sugestión en si tono; se dirá, por ejemplo :¿Cómo advirtió usted eso?, ¿Por qué pensó que ocurre así?, ¿Tiene algo más que decirme sobre ese punto?, etc.

  • Evitar que la persona fije su atención en conceptos o marcos de referencia mediante preguntas directas que reflejan la forma de pensar del entrevistador

  • Ampliar los temas, las intervenciones del psicólogo o psicóloga deben ser tales que la persona sienta no sólo que puede hacer digresiones, sino que también son apreciadas como puntos de vista nuevos e interesantes, por lo que la actitud del entrevistador, su mirada, su sonrisa, las inclinaciones de cabeza, etc., lo alentarán.

  • Cuidar la transición de un tema a otro. Aquellas intervenciones que provienen de la iniciativa de la persona pueden indicar su orientación de pensamiento o reacciones afectivas, lo que a veces lleva a continuar rápidamente. Se traducirá esto por medio de silencios, frases inconclusas, gruñidos, etc. Se debe de tomar nota de estos temas y volver luego a ellos diciendo, por ejemplo: “Me dijo usted hace un momento... Hace un momento hablamos de...”

  • Especificar el marco de referencia, es decir, cuando un tema se ha encarado, se debe lograr que la persona defina los conceptos o la situación de la cual habla, descripción de la situación.

  • Significación, de cuerdo a un concepto, una situación o una actitud provocan reacciones personales, en donde el sujeto concede mayor o menos importancia según su personalidad, su experiencia y su filosofía de la vida. Preguntar “ lo que siente” en determinada situación y no lo que recuerda o piensa.


Recursos para establecer una relación afectiva y reflexiva con la usuaria (Nieto–Cardoso, 1994)


  • Asegurarse de establecer una atmósfera emotiva adecuada entre la/el terapeuta y la usuaria que se traduce en una acogida respetuosa, cálida y sencilla, es decir, establecer el rapport terapéutico. Aquí se debe dar a conocer al paciente el objetivo de la entrevista p. e. “El objetivo de ésta consulta inicial es conocerle a usted, como persona, saber como se percibe así mismo y la manera como siente que los demás le perciben y saber lo que usted piensa que puede ayudarme a formular con profundidad una imagen suya en relación con lo que le aqueja dentro de este tiempo limitado, de manera que podamos decidir lo que más conviene a usted”.

  • Evaluar la condición general de la usuaria, sus respuestas (cooperativas, temerosas, sospechosas u hostiles), apariencia física (aliñado o no), comunicación verbal (fluida, entrecortada, imprecisa, esquiva, agresiva) capacidad de insight y su motivación para la terapia.

  • Reunir datos generales de la usuaria para el proceso terapéutico (datos personales, motivo de consulta, historia y desarrollo del mismo, otros síntomas actuales y tratamientos previos).

  • Establecer un diagnóstico, estableciendo los signos, síntomas y los rasgos más significativos que presenta.

  • Formular las dinámicas terapéuticas tentativas.

  • Estimar el pronóstico de resolución del la problemática considerando diferentes factores (edad, duración del problema, motivación para la terapia, ganancias secundarias de sus males, redes de apoyo, etc.)

  • Hacer arreglos prácticos para la psicoterapia

  • Elección de tratamiento ( de soporte, reeducativo, o reconstructivo)

  • Frecuencia de consultas

  • Duración de la terapia

  • Manejo de retrasos y ausencias a las citas

  • Referencia a otros profesionistas en caso de requerirlo

  • Anticipación de casos emergentes ( depresión severa o intentos de suicidio)

  • En caso de requerirlo asegurar las consultas apropiadas con otros especialistas p. Ej. médico, psiquiatra, etc.

  • Manejo de la posible reticencia de la usuaria hacia la terapia.

  • Aclaración de malos entendidos o dudas sobre la terapia.


¿Qué no hacer en una Entrevista Inicial
Algunas de las indicaciones que hacen Nahoum (1990) y Nieto–Cardoso (1994) son:


    • No comenzar la entrevista si no se siente en condiciones de concluirla y si no se encuentra en un estado emocional adecuado.

    • No hacer esperar a los interesados más de algunos segundos.

    • No formular preguntas que sugieran respuestas.

    • No ser intolerante y agresivo.

    • No discutir.

    • No olvidar sonreír.

    • Dejar hablar a la persona.

    • No tratar a la persona como no sería ser tratado.

    • Argumentar, minimizar o retar al paciente

    • Alabarle o darle seguridades falsas

    • Hacerle falsas promesas de curación

    • Interpretar o especular sobre los dinamismos del problema.

    • Darle un diagnóstico contundente del problema (aunque insista el Paciente).

    • Cuestionar en áreas sensibles de su vida personal que no se puedan manejar aún.

    • Aliarse con los ataques del paciente a sus padres, cónyuge o compañeros.

    • Participar en las críticas que hace de otro u otros psicoterapeutas y sus métodos.


Objetivos de la Entrevista Inicial Fernández y Rodríguez (2001),


    1. Realizar una evaluación del problema (¿Que pasa?), la demanda (¿Por que ahora), posibilidades de tratamiento (¿Qué será capaz de hacer para lograr lo que quiere?), posibilidades de la relación terapéutica (¿Cómo podríamos trabajar para lograr esto?), contratransferencia (¿Qué problemas me puede causar esto?) y el contexto (¿Cómo repercutirá esto en el entorno y viceversa?).




    1. Construcción de la alianza terapéutica, consiguiendo con la primera sesión que haya una segunda a través de una alianza de trabajo que implica la colaboración entre la usuaria y el terapeuta en tres escenarios: Tareas: acuerdo entre paciente y terapeuta en cuanto a que las actividades que se llevan a cabo durante las sesiones ( en caso de las que surjan en el espacio terapéutico y las que se tengan que realizar en casa) es pertinente y útil para tratar el problema del paciente. Objetivos: es decir, qué es lo que se pretende lograr con la intervención, y Vínculos: se refiere a la relación entre ambos e incluye aspectos como la confianza, la aceptación ó la empatía, es decir, el rapport, que es el grado de contacto afectivo entre paciente y terapeuta.




    1. Establecer un contrato verbal que explicite el horario, que sucede en caso de urgencia y que se espera de cada una de las partes, Un contrato debe referirse al menos a tres áreas diferentes.

          • La primera el foco, esto es el tema o narrativa principal sobre la que versará la terapia, hacer partícipe a la usuaria sobre la hipótesis de qué le pasa a través de una exposición fundamentada en donde se incluya el pronóstico para justificar una propuesta de tratamiento.

          • En segundo lugar el contrato debe referirse al encuadre, es decir personas incluidas en el proceso (individual, de pareja, familiar o grupal), lugar donde se llevará a cabo, horario frecuencia y duración de las sesiones, manejo de incidencias como retrasos, citas perdidas o canceladas, urgencias o citas extras, duración predecible, etc.

          • Por último el contrato debe establecer los objetivos del tratamiento y explicitar las expectativas de ambos participantes. Los objetivos deben ser limitados, realistas y evaluables.


En caso de abuso sexual la Entrevista Inicial
Kaplan (2001), plantea la siguiente estructura de Entrevista Inicial:
Orientar para que reciba atenciones de primera instancia médico, ginecológico y policial. Referir a la persona de manera rápida para ser tratada de las lesiones que hubiera podido sufrir durante la agresión. Descartar posibilidades de embarazo. Plantear en un futuro la realización de una prueba de VIH.
Intervención en crisis, psicoterapia de apoyo, animar para hablar de la agresión para ventilación de sentimientos en un ambiente seguro y de confianza.
Animar a la paciente a emprender acciones legales señalando la existencia de redes de apoyo social para las personas que han vivido estas agresiones. Evaluar redes de apoyo familiar y de amigos.
Evaluar la posible existencia de estrés postraumático que puede ser que no se presente en forma inmediata y explicar la posibilidad de presentar síntomas años más tarde como son: reexperimentación del hecho (flash back), preocupación con la experiencia, sentirse sucia o incapaz de sentirse limpia, miedo a ser seguida por la calle o a andar sola, a volver a pasar por el lugar donde sufrió la violación (a veces el propio domicilio o una casa cercana), pesadillas, insomnio y patrones de alimentación alterados. Pueden aparecer síntomas somáticos como cefaleas, nausea, vómitos o malestar general. Además la paciente puede desear evitar tener relaciones sexuales.
Referir a la paciente a psicoterapia si es necesario, ésta debe centrarse en reestablecer el adecuado sentido de control sobre el medio, reduciendo los sentimientos de desesperanza y dependencia y afrontando y procesando los pensamientos obsesivos que pudieran aparecer acerca del abuso o violación.
Evaluar la presencia de síntomas psiquiátricos (p. e., Esquizofrenia, dependencia de sustancias o trastorno de la personalidad) que pudiera causar un juicio alterado o colocar a la paciente en situaciones de riesgo para sufrir abuso o violación. Si existe trastorno psiquiátrico referir a la paciente para su adecuado tratamiento.
Referir a la paciente a terapia de grupo para víctimas de violación o abuso sexual. Este tipo de grupos resultan de máxima utilidad.
Dohmen (1994) divide a la entrevista en tres momentos, implementados de acuerdo al estado de deterioro emocional que presentan las solicitantes.
Primer momento. Se ofrece a la entrevistada la posibilidad de que cuente cómo se encuentra, que descargue la angustia contenida. Normalmente es el momento de mayor duración. La entrevistadora adopta la función de contener, informar y aclarar, se coloca en un lugar de escucha, con la intención de conocer la situación. No se efectúan intervenciones y sólo se realizan preguntas cuando algo en el relato de la entrevistada no ha quedado claro o se considera necesario que se explaye un poco más sobre el hecho que está narrando.
El objetivo en este primer momento es, obtener la mayor información posible y de la manera menos confusa posible.
Segundo momento. Para este momento, se espera que la entrevistada se encuentre más calmada para que sea posible realizar una Ficha de Admisión, los puntos que incluye esta ficha dependerán de cada institución.
Este segundo momento también sirve para efectuar un diagnóstico diferencial, con el objeto de descartar si se presenta algún padecimiento psiquiátrico.
Tercer momento. En este tercer momento, Dohmen (1994) recomienda entregarle a la mujer una ficha sobre el “Índice de abuso hacia la mujer”, el cual puede ser presentado con frases que permiten medir el grado de victimización que ha experimentado la mujer en la relación con su pareja. Las frases deben describir modalidades distintas de maltrato físico, emocional y sexual.
A cada una de las frases las mujeres deben asignarles un número, el cual corresponde a la frecuencia con la que se dan las distintas modalidades de maltrato: 1-Nunca, 2-A veces, 3-Generalmente, 4-Siempre.
Es también recomendable que para este momento, se solicite a la mujer que dibuje una figura humana en la que debe marcar los lugares del cuerpo en los que ha sido golpeada por su pareja. Este método proyectivo, permite la posibilidad de que la mujer pueda verse desde otro lugar, en un papel, como una especie de fotografía para poner en marcha la consolidación del proceso terapéutico adecuado para terminar con la violencia.
Es necesario tener en claro las estrategias de atención que se seguirán. Brindarle contención, asesoramiento, compresión, apoyo, seguridad es ayudarla a encaminar los pasos que debe ejecutar para neutralizar la victimización. No debe ocultársele a la usuaria la situación real en que se encuentra, ni hacerle falsas promesas de que “todo saldrá bien” porque se transformaría en un obstáculo cuando, inevitablemente, se le presente dificultades en el proceso, y pierda la confianza depositada en el profesional que la asiste, lo que lleva, en mucho de los casos, a abandonar el tratamiento (Dohmen, 1994).
Es importante alertar a las mujeres sobre las dificultades que pueden presentarse durante el proceso, de este modo se busca proveerlas de herramientas que les permitan enfrentar dichos obstáculos.
La y el profesional deben aprovechar al máximo la primera entrevista para contener/orientar a la mujer, incorporando una seguridad que las encamine en el proceso de ponerle fin a la violencia. La importancia de encuadrar la problemática de la demandante es fundamental.
Durante la entrevista de admisión se diseñará una estrategia para investigar el medio/contexto social próximo a la entrevistada, de manera sutil se interroga sobre personas que puedan conocer sobre su situación intrafamiliar, las actitudes que han adoptado ante la problemática.
Para Yagupsky (1994) la entrevista inicial es parte de un contacto minucioso entre las y los profesionales entrenados para tal fin y las consultantes. Durante la entrevista, la cual se distingue por ser de carácter privado y confidencial, el entrevistador irá proporcionando aclaraciones, orientaciones y consignas que apunten a su protección y a medidas de acción/cuidado que deberá tener con su persona y sus hijos.
En la entrevista inicial, se considera imprescindible como la primera tarea a desarrollar por parte del profesional, velar por el supervivencia y el resguardo de la vida de la mujer que acude a la institución solicitando ayuda, evaluando el grado de riesgo que corre la consultante.
Algunos recursos (mensajes clave que resultan convenientes en casos de violencia familiar para fortalecer a la persona que la vive J Campos (2006):


  • Nadie merece ser maltratado en ninguna circunstancia.

  • Existen muchas mujeres que han vivido lo que usted y hoy han logrado superar la situación.

  • Es usted una persona que vale mucho.

  • Existen leyes que la protegen porque la violencia es un delito.

  • La violencia no es su culpa, es responsabilidad absoluta de quien la agredió.

  • No está sola (indagar sobre redes de apoyo familiares), ni es la única mujer que vive esto. Hay personas especializadas en este lugar que la podemos ayudar.

  • Aquí y en este momento está segura.

  • Comprendo lo que le sucede.


Evaluación del riesgo
El abordaje profesional, durante la entrevista de admisión, incluye la desmitificación del rol tradicional del género femenino como madre, esposa y ama de casa. Se trabaja sobre los prejuicios y expectativas que llevan incorporados respecto del estereotipo sumiso, estimulándolas a la valoración de sí mismas que significan independientemente del rol o la posición social que ocupan.
Durante la admisión, la psicóloga encargada o el psicólogo orientan el enfoque hacia la solución del problema.

Evaluación del riesgo a partir de la capacidad de violencia de él





  • Tiene antecedentes de trastorno mental

  • Posee armas

  • Tiene adicciones

  • Mantiene relaciones con otra mujer y ésta ha golpeado a la receptora

  • Ha cometido algún delito

  • Su familia lo apoya y alienta



Evaluación del riesgo a partir de la indefensión de ella





  • Nunca ha denunciado lesiones graves

  • Ha ocurrido abuso sexual hacia sus hijos o hijas

  • La condición de pobreza es extrema

  • Nunca ha trabajado fuera de la casa



Evaluación del riesgo a partir de las condiciones de aislamiento de ella





  • No le ha contado a nadie lo que le ocurre

  • Es profesionista y le da vergüenza que los demás se enteren.

  • Su familia dice que ya no la apoyará

  • Si en su trabajo se enteran la despedirán

Plan de seguridad y emergencia

Comprende tres ámbitos:


1.Cuidado de si misma, sus hijos e hijas:

Actitud y acciones frente a situaciones de extrema violencia.


2. Protección de los bienes:

Medidas preventivas respecto a las propiedades y accesos a su casa.


3. Ubicación de redes de apoyo:

Medidas que permitan contar con alguien en casos extremos.



En caso de tener que dejar el domicilio conyugal





  • Buscar apoyo de los demás familiares o vecinos,

  • Tener preparados los documentos principales: actas de nacimiento (propia y de los hijos), títulos de propiedad de posesiones personales (auto, casa, etc).

  • Disponer de algún dinero para sobrevivencia básica.

  • No avisar al agresor de la partida, se puede dar un episodio grave de violencia física que arriesgue la salud y la vida de la persona violentada.


Canalización a un albergue para mujeres que viven violencia familiar



Los albergues o refugios son espacios protegidos para las mujeres que viven violencia y sus hijos e hijas menores de edad. Su estancia puede ser de 1 o varios días y hasta por tres meses. Tienen el objetivo de proporcionar un modelo de atención integral, en un espacio específico, a mujeres y sus hijas e hijos, que han sido receptores de violencia familiar; con servicios multidisciplinarios que ofrezcan un proceso de reflexión, análisis y construcción de planes de vida sin círculos de violencia, a través de diversas aportaciones y prácticas profesionales, que incluyen procesos re-educativos ante el fenómeno de la violencia familiar.
Actualmente operan en el país 36 refugios para mujeres que viven violencia en 28 entidades federativas, como parte del Programa Nacional por una Vida Sin Violencia instrumentado por el Instituto Nacional de las Mujeres que integran la Red Nacional de Refugios, organismo dependiente del mencionado instituto.
Es importante comentarle a la usuaria los servicios que prestan los albergues y señalarle que son gratuitos. Estos servicios son:


  • Atención psicoafectiva: individual, familiar y grupal

  • Atención a la salud: servicios de salud, atención médica de emergencia, capacitación para el autocuidado de la salud

  • Asesoría y acompañamiento legal (asesoría legal, representación y gestión)

  • Asistencia social (fortalecimiento de redes sociales, capacitación técnica y reinserción laboral)

  • Apoyo logístico y administrativo (funcionamiento interno del albergue, apoyo secretarial, abastecimiento y mantenimiento)

También es fundamental que informes a la usuaria que no es conveniente que dé la dirección del albergue a otra persona vinculada con el agresor, pues éste podría acudir al lugar y ponerla en riesgo.


Recuerda que es importante canalizar a los albergues a través de oficios para facilitar que las usuarias sean atendidas oportunamente. Previa consulta telefónica de la disponibilidad del albergue (cupo) para atenderla.

Fase 3 Continuidad del proceso de atención breve y de emergencia
Finalizadas las entrevistas de admisión, se procede el análisis social de la situación, así como el abordaje legal pertinente para cada caso. (Dohmen, 1994; García, 2004)
La atención terapéutica posterior a la primera entrevista puede continuar de 8 a 10 sesiones más, durante las cuales se espera trabajar en algunos procesos que permitan :


  • Dimensionar el problema

  • Detectar los factores de riesgo

  • Identificar recursos personales y sociales

  • Precisar límites y alcances

  • Elaborar un plan de acción para detener la violencia

Estos proceso no tienen un orden cronológico y a veces, no se cubren todos en las 10 sesiones, depende de cada situación en particular. Lo que no debemos olvidar es que el objetivo básico es detener la violencia. Algunos de estos temas, incluso, se abordan en forma diagnóstica en la entrevista inicial.


Identificar recursos personales y sociales
Los personales se refieren a las habilidades, conocimientos, actitudes, estado de salud, información y experiencia que posee la usuaria y que le ayudarán a resolver su situación. Los sociales, son las personas e instituciones con las que cuenta la usuaria y que conforman sus redes de apoyo, pueden ser, dependiendo de las áreas, el acceso a servicio de terapia o rehabilitación, el conocimiento de abogados o el acceso a los servicios de salud, los familiares y amigos.
Identificar expectativas de su proyecto de vida.
Se intenta identificar lo que la usuaria espera de sí y para sí misma en el futuro para que las decisiones próximas a tomar sean congruentes con sus expectativas de vida.
La solución de un conflicto no sólo se debe dar de cara al presente, sino también de cara al futuro. Lo importante es tomar decisiones de las cuales las personas no se arrepientan después.
Identificar y establecer los límites y alcances del servicio del personal de atención psicológica
Cuando las demandas exceden la oferta institucional, el psicólogo o la psicóloga deben mencionárselo a la usuaria y que por tanto no puede atender su solicitud. Se le ofrecen referencias de alguna otra institución u servicio alternativo que puedan servirle.
Para ello es importante:


  • Asegurarnos que tenemos clara cual es la petición de la receptora.

  • Ofrecer alternativas realistas-

  • Advertir sobre posibles complicaciones.

  • Alentar para realizar acciones inmediatas con nuestro apoyo (llamadas, comentar con hijos e hijas, etc.)-

  • Proporcionar números de emergencia.


Elaborar un plan de acción (construcción y elección de alternativas).
Se centra en perfilar la respuesta probable a la duda o problema. La respuesta puede estar en función de conocer datos o información, de ejercitar alguna habilidad, de tomar decisiones o de realizar acciones que combinan varios de los elementos anteriores.
El proceso durante esta etapa puede considerar diversas rutas de atención, dependiendo de la complejidad de la situación y de los elementos requeridos para su solución. No obstante, se presentarán algunas etapas básicas, reiterando que el proceso se flexibiliza a las características de las personas usuarias, al área donde aplica el modelo y/o de acuerdo a la solicitud de apoyo.
Es importante tener en cuenta que en casos en los que peligra la vida de la persona que pide el servicio, será necesario elaborar un Plan de Emergencia, lo que implicará prever la canalización de esa persona y sus hijos e hijas a un albergue para mujeres que viven violencia.

Anticipación de consecuencias
La psicóloga o el psicólogo promueven en la usuaria la identificación de las posibles consecuencias al implementar su plan de acción.
Esto es posible a través de la imaginación, con la cual se guía a la usuaria hacia la visualización de un escenario posible o diferente a sus expectativas, con el objeto de pensar en las posibles acciones para evitar que aparezcan o esté preparada para las situaciones no deseadas.
Desarrollo de habilidades para la ejecución del plan.

Consiste en detectar, rescatar, reforzar o desarrollar las habilidades necesarias en la usuaria que le puedan ser de utilidad para resolver su problema. La psicóloga y el psicólogo promueven la identificación de la habilidad o habilidades necesarias para realizar el plan de acción de la usuaria. Estas pueden ser entre otras:




  • Comunicación asertiva.

  • Manejo adecuado de información.

  • Manejo de valores, es decir reconocimiento de los valores propios y de los valores de los otros (familia, iglesia, comunidad, etc.)

  • Autorregulación de la conducta (donde, como y con quien comportarse de determinada manera).

  • Manejo de sentimientos (donde, cómo y con quien expresar los sentimientos)

  • Habilidades para decidir y planear.

  • Reconocimiento y clasificación de metas personales.

  • Anticipación y planeación.

  • Identificación de recursos y obstáculos.

  • Autoestima.

  • Toma de decisiones.

  • Establecimiento de límites.

  • Desarrollo de habilidades socio afectivas para contactar apoyos sociales e institucionales.


Rescate de habilidades
La orientadora rescata las habilidades de la usuaria y la invita a ponerlas en práctica con motivo de resolver su situación actual
Desarrollo de habilidades
Cuando la habilidad requerida no forma parte del repertorio de recursos de una persona lo procedente es la realización de ejercicios, a fin de desarrollar su potencialidad. En ocasiones este proceso es demasiado complejo y requiere de más de una sesión o de la asistencia de la gente a instituciones donde pueden inscribirse a procesos de desarrollo de mediano plazo.
Motivar la ejecución de la habilidad
La psicóloga o el psicólogo promueven la aplicación de la habilidad en escenarios imaginarios de la persona a manera de ensayo durante la interacción telefónica. Durante el ensayo se pueden cambiar los roles, se pueden asumir comportamientos muy parecidos a los posibles y así la persona usuaria logra aproximarse a la realidad.
Cierre del proceso terapeútico
Cerrar un proceso terapéutico es tan importante como hacer una buena apertura de éste. En la fase final se concluyen los procesos de atención y se establecen las bases para acciones subsecuentes el seguimiento del caso o la referencia institucional. Es importante para el proceso de evaluación, conocer el resultado de la interacción, es decir, si la atención cubrió la expectativa y necesidad de la usuaria.
Se intenta elaborar de manera conjunta una síntesis de lo acontecido durante la interacción, rescatando el estado emocional inicial y el actual, la problemática y la solución, la duda y la información, las decisiones, el plan de acción, las expectativas y los resultados.
Una intención de la recapitulación es lograr que la usuaria tome conciencia del proceso completo efectuado durante la consulta bajo la perspectiva de contribuir no solo a resolver la situación original sino de incidir en un proceso formativo más permanente.
Codificación de la orientación
Consiste en solicitar información sobre los datos generales de la persona aclarar que es para fines estadísticos, destacar el respeto de la confidencialidad y respetar su decisión en caso de rehusarse a proporcionarlos. En todas las llamadas se introduce una clave de codificación para llevar un registro ordenado del servicio.
Los datos de la persona que llamó son codificados en la base del Sistema de Administración y Respuesta A la Mujer (SARA), el cual está enlazado en un sistema Intranet que permite la elaboración de reportes y la consulta de los datos en forma ágil, así como el seguimiento de los casos.

Vinculación con otras áreas de atención del IPM

Dohmen (1994) propone que el equipo de trabajo que brinde atención y asistencia a las víctimas de violencia sea un equipo interdisciplinario, conformado por abogados, psicólogos y trabajadores sociales, pudiendo incluirse médicos, sociólogos y antropólogos, con el objeto de brindar una atención integral al problema de la violencia familiar.


Para poder consolidar este equipo interdisciplinario, se considera necesario que el área Psicológica de atención a la Violencia Familiar del IPM, se vincule con el:


  • Área legal

  • Área de Mediación

Consolidar el equipo, requiere de la creación de espacios de reflexión permanentes sobre el tema de la violencia y sobre el rol técnico-profesional que juega cada uno de los miembros en la atención; con la apertura de participar y colaborar con distintas instituciones.


Las y los integrantes deben enfocar interdisciplinariamente la tarea, esto es, que exista la posibilidad de que todos hablen con un mismo lenguaje, se conozcan y comprendan las acciones y competencias que desarrolla cada integrante, para así poder definir los roles que desempañará cada uno, de acuerdo con su especialidad y capacitación, de este modo, se alcanza un alto grado de eficiencia y eficacia en el equipo.

Evaluación

Es importante se lleve a cabo una evaluación constante del trabajo que llevan a cabo las y los integrantes del equipo, de este modo se logra hacer efectivo el accionar conjunto, se fortalecen los logros de un abordaje óptimo, así como el acceso a las mejores alternativas para cada situación.




  1. El cuidado del personal que da atención terapéutica.


El personal que atiende casos de violencia familiar está expuesto a presentar estrés laboral, como cualquier profesional, pero además, al ocuparse de cuidar de otras personas, está expuesto también a presentar una forma de estrés conocida como burn out. Desde 1974 Herbert Fredeunberger acuñó este termino para referirse a un cuadro “caracterizado por agotamiento y la pérdida de interés en el trabajo en los profesionales junto con la aparición paulatina de ansiedad y síntomas de depresión”. El burnout afecta a las y los operadores cuyo trabajo está basado en una relación de sostén y ayuda a las personas. Su manifestación es progresiva y tiene diversas causas: el contacto continuo con hechos traumatizantes, la demanda de las personas que sufren y la relación con el resto de los grupos de trabajo, sobre todo con los superiores. (Velásquez, 2003: 289).
Se ha comprobado (Zúñiga, Campos y Castro 2005 y 2006) que las personas que atienden casos de violencia familiar tienden a reproducir los roles que presenta una relación violenta, si no cuentan con espacios donde se ventilen las emociones que va produciendo en el equipo de trabajo la atención de casos. Por ello, es importante identificar necesidades de contención emocional y generar estrategias adecuadas para ello, a fin de que los conflictos que el Departamento de Atención Psicológica busca resolver, no terminen reproduciéndose al interior del equipo de trabajo.
Susana Velásquez (2003: 233) hace hincapié en la observancia del equipo de trabajo ya que existe un supuesto en el que “los profesionales que trabajan en violencia son por definición altruistas, disponibles, incondicionales”, sin embargo estas características no dan elementos teóricos ni técnicos para trabajan con ellos. Es lo que la práctica cotidiana genera en las y los profesionales, esto es, “las presiones que suelen ejercer las víctimas, por las urgencias que tantas veces plantean, pueden tener el efecto de violentar a los operadores. Esto puede constituirse en una fuente de conflictos que suele expresarse mediante microviolencias en la práctica cotidiana. Microviolencias que suelen manifestarse en los silencios, en los pequeños gestos, en actitudes indiferentes al sufrimiento, en las modalidades para preguntar. Ceder a esos violentamientos y suponerse bueno y disponible termina siendo una formación reactiva por la cual la violencia puede buscar manifestarse en algún momento, no sólo en una entrevista sino también en otros profesionales o en el equipo de trabajo, generando nuevos circuitos violentos”.
Velásquez (2003) habla del fuerte impacto que produce la experiencia profesional de trabajar con el tema de la violencia puede inscribirse en el psiquismo del personal que brinda la atención, en forma traumática. Es importante que se busque un espacio grupal e institucional que facilite su elaboración, ya que este tipo de práctica puede constituir un factor de riesgo para la salud física y mental.
Es necesario ser cuidadosos con este aspecto de la práctica para que esa violencia no ejerza influencia alguna en el campo de lo personal, en el espacio de la entrevista y/o en el interior del grupo. Es de suma Importancia buscar estrategias (personales y grupales) para ayudar y sostener a las consultantes, pero que al mismo tiempo permitan mantener ciertos límites que protejan a los profesionales.
“La comprensión emocional no sólo consiste en comprender a quien consulta, sino también a comprenderse a uno mismo en la función profesional.” (Velásquez: 268) Vale la pena que las y los profesionales se pregunten “Qué me pasa con/ De qué forma me “toca” lo que escucho?, ¿Cómo me siento?, ¿Cómo lo proceso?”

Algunas manifestaciones del Burn out
A nivel psicosomático:
- Fatiga crónica

- Dolor de cabeza

- Trastornos del sueño

- Úlcera y otros trastornos gastrointestinales

- Dolores musculares

- Bajo nivel de energía

- Pérdida o aumento de peso

- Aumento de la presión arterial

- Alteración de elementos como el colesterol, la glucemia o el ácido úrico

- Disminución de resistencia a enfermedades


A nivel conductual:
- Ausentismo laboral

- Conductas adictivas (alcohol, drogas, fármacos, etc.)

- Incapacidad para relajarse

- Conductas violentas

- Comportamiento de alto riesgo
A nivel emocional y psicológico:
- Distanciamiento afectivo

- Aburrimiento

- Actitud cínica

- Impaciencia

- Irritabilidad

- Crisis de pánico y otras fobias (sociales o específicas)

- Incapacidad de concentración

- Fallos de atención y memoria

- Resentimiento

- Baja autoestima

- Culpabilidad

- Sentimientos de desamparo y frustración

- Depresión
A nivel Laboral:
- Disminución de rendimiento en el trabajo

- Disminución de la calidad de atención a clientes

- Pérdida del sentido de responsabilidad ante el trabajo

- Hostilidad, sarcasmo

- Comunicación deficiente
La experiencia del trabajo de contención realizado en otros proyectos (Zúñiga, Campos y Castro 2005 y 2006) permite identificar algunas áreas en las que es importante lograr un manejo adecuado de parte del equipo de trabajo para prevenir el burn out. Esto se logra estableciendo sesiones periódicas de contención, donde una o un terapeuta externo al Departamento de Atención Psicológica, realice un trabajo terapéutico con el equipo de trabajo de la línea, a fin de que se procese el estrés laboral generado en la atención en línea y por las presiones laborales cotidianas. A su vez, se recomienda que en la contención y a manera de plan de auto cuidado del equipo del Departamento del Área Psicológica se fomente el manejo de habilidades sociales como: el uso de la asertividad, una buena comunicación, el manejo de relaciones interpersonales adecuadas, canalización positiva del estrés y el desgaste profesional a través de mecanismos como la administración eficaz del tiempo, la empatía con la población que vive violencia familiar, la comunicación adecuada con el equipo de trabajo, el manejo no violento de conflictos y la revisión de las experiencias y actitudes personales violentas entre otros.
El auto cuidado puede desarrollarse desde perspectivas tan diversas como las propuestas por López y Martínez (2006), utilizando la dramaterapia, a través de talleres como sugieren Mejia y Gray (2006) o utilizando un enfoque de autocuidado con rostro humano lo cual supone desarrollar estrategias para la búsqueda del bienestar integral en la vida cotidiana. Su logro supone estrategias que fortalezcan la autoestima como motor de practicas deliberadas de auto afirmación, auto valoración, auto reconocimiento y auto expresión; impulsar una lógica de vida saludable y armonizar comportamientos con los conocimientos. En la medida en que el personal del Departamento de Atención Psicológica se auto procuran bienestar, estarán en condiciones de procurarlo para las usuarias de la Línea Telefónica.

Referencias bibliográficas

Acevedo I., Florencia A. (2001). El proceso de la entrevista. Conceptos y modelos. Ed. Limusa eds. México.


Anaya Arce, Consuelo (2006), “Estadísticas de mujeres”, Trabajo final presentado en el Diplomado en Políticas de Prevención y Atención de la Violencia Familiar, Puebla, Puebla, Instituto Poblano de la Mujer/ Caminos Posibles s. c.
Beck J.S. (2000), Terapia cognitiva, conceptos básicos y profundización. Gedisa, Barcelona.
Bellak, L. y Small, L. (1970): Psicoterapia breve y de Emergencia, Pax, México.
Bleger J. (1985). La entrevista Psicológica: su empleo en el diagnóstico y la investigación. Ed. Nueva Visión Buenos Aires.
Bertelli, María Cristina (comp) (1999), Violencia familiar informar acerca de la violencia familiar es una forma de prevención, Argentina, Secretaría de Desarrollo Social y Fundación Armonía.
Canntrell L.(1986)., El ciclo de la violencia. Guía para la mujer golpeada. Documento propiedad de COVAC. Citado en: Trejo M.A., (2003) Prevención de la violencia intrafamiliar 2ª Ed. Ed. Porrua México.
Canton & Cortés. Sintomatología, evaluación y tratamiento del abuso sexual infantil. En: Caballo & Simón (2001). Manual de Psicología clínica infantil y del adolescente. Trastornos generales. Ed. Pirámide Madrid.
Carmona, A., Ocampo, H. y Llamas, A. (2000): Ley de Asistencia y Prevención de la Violencia Familiar para el Distrito Federal y Reglamento. Modelo de Unidad de Atención y Prevención a la Violencia Familiar (UAPVIF), SEDESOL, GDF, México.
Castro Salvador (2004) “El binomio generador/a –receptor/a de violencia familiar”, Diplomado en formación de promotoras y promotores de la prevención y atención de la violencia familiar, Campeche, Programa Habitat de la Secretaría de Desarrollo Social/Sistema DIF Municipal de Campeche/Tech Palewi S. C.
Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva, (2004), Modelo Integrado para la Prevención y Atención de la Violencia Familiar y Sexual (Manual operativo), Secretaria de Salud, México.
Corsi, J. (comp)(2003): Maltrato y abuso en el ámbito doméstico. Fundamentos teóricos para el estudio de la violencia en las relaciones familiares, Paidós, Buenos Aires.
Corsi, J. (comp.)(1994): Violencia Familiar. Una mirada interdisciplinaria sobre un grave problema social, Paidós, Buenos Aires.
Corsi, J.,(2005), Psicoterapia integrativa multidimensional. Paidós, Buenos Aires

Fernández & Rodríguez (2001). La práctica de la psicoterapia: la construcción de narrativas terapéuticas. Ed. Desclée de Brouwer Bilbao.


Ferreira, G. (1992): Hombres Violentos Mujeres Maltratadas, Sudamericana, Buenos Aires.
García Arrequín Aureliano (2000), “Línea Mujer”. Atención y apoyo integral. Una experiencia de servicio telefónico, México, Secretaría de Desarrollo Social del Gobierno del Distrito Federal.
Greenson, R. (1976): Técnica y práctica en psicoanálisis, Siglo XXI, México.
Heise, L., Pitanguy, J. y Germain, A. (1994): Violencia contra la mujer: La carga oculta de la salud, Organización Panamericana de la Salud/Banco Mundial, Washington.
IPM (2006), Sistema de Administración y Respuesta A la Mujer (SARA), Puebla, Instituto Poblano de la Mujer.
IPM (2004), Manual de organización, Puebla, Instituto Poblano de la Mujer.
IPM (2004b), Manual de procedimientos, Puebla, Instituto Poblano de la Mujer.
Kaplan & Sadock (1996), Manual de Psiquiatría de urgencias, Ed. Panamericana España.
Modelo Integrado para la prevención y atención de la violencia familiar y sexual: Operación 2004. Secretaria de Salud.
López García, Martha e Israel de Jesús Martínez Abundis (2006), “La drama terapia como alternativa de auto cuidado de profesionales que trabajan con violencia”, Trabajo final presentado en el Diplomado en Políticas de Prevención y Atención de la Violencia Familiar, Puebla, Puebla, Instituto Poblano de la Mujer/ Caminos Posibles s. c.
Mejia Morales, Brenda y Claudia Gray Verboonenen (2006), “Curso-taller: estrategias de intervención preventiva del síndrome burn out”, Trabajo final presentado en el Diplomado en Políticas de Prevención y Atención de la Violencia Familiar, Puebla, Puebla, Instituto Poblano de la Mujer/ Caminos Posibles s. c.
Mendivil Pacheco, Verónica (2006), “Módulo de información. Orientación Psicológica” Trabajo final presentado en el Diplomado en Políticas de Prevención y Atención de la Violencia Familiar, Puebla, Puebla, Instituto Poblano de la Mujer/ Caminos Posibles s. c.
Modelo integrado para la Prevención y Atención de la Violencia Familiar y sexual. Estrategia 1ª Ed. 2004 Centro Nacional de Equidad de Género y salud reproductiva, Secretaria de Salud, México D. F.
Moreno Sánchez, Maricela (2006), “Proyecto de Comunicación Social del IPM”, Trabajo final presentado en el Diplomado en Políticas de Prevención y Atención de la Violencia Familiar, Puebla, Puebla, Instituto Poblano de la Mujer/ Caminos Posibles s. c.
MonzónL.I.,(2003), La violencia doméstica desde una perspectiva ecológica, En: Corsi, J. comp.(2003), Maltrato y abuso en el ámbito doméstico. Fundamentos teóricos para el estudio de la violencia en las relaciones familiares, Paidós, Buenos Aires.
Nahoum Ch. (1990). La entrevista psicológica. Ed. Kapeluz Buenos Aires.
Nieto – Cardoso E. (1994). Psicoterapia. Ed. Pax. México.
Organización Mundial de la Salud/ Organización Panamericana de la Salud (1998) Violencia contra las Mujeres, Programa sobre Mujer, Salud y Desarrollo, Washington D.C.
Ruiz Martínez, Yahadira y Angélica de Lara Herrera (2006), “Programa de auto cuidado para las orientadoras de Tel Mujer”, Trabajo final presentado en el Diplomado en Políticas de Prevención y Atención de la Violencia Familiar, Puebla, Puebla, Instituto Poblano de la Mujer/ Caminos Posibles s. c.
Slaikeu K.A.( 1996), Intervención en crisis, Manual para práctica e investigación 2ª Ed. Manual Moderno, México.
Velázquez, S. (2003): Violencias cotidianas, violencia de género. Escuchar, comprender, ayudar, Paidós, Buenos Aires.
Zúñiga Vega, Edith, María del Rosario Campos Beltrán y Salvador Castro (2004), Modelo de atención a las Unidades de Prevención y Atención de la Violencia Familiar, Dirección de Equidad del Gobierno del DF/Tech Palewi S. C. Programa de Coinversión 2004.
Zúñiga Vega, Edith, María del Rosario Campos Beltrán y Héctor Javier Sánchez Pérez (2004), Panorámica y dinámica de la violencia familiar. Lineamientos y recomendaciones para su abordaje, México, Secretaría de Desarrollo Social Programa Habitat/Tech Palewi s. c.





Compartir con tus amigos:
1   2   3   4


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

enter | registro
    Página principal


subir archivos