Desarrollo de textos escogidos apéndice malos entendidos sobre el counseling por Andrés Sánchez Bodas



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DESARROLLO DE TEXTOS ESCOGIDOS

 

 

Apéndice 

MALOS ENTENDIDOS SOBRE EL COUNSELING 

Por Andrés Sánchez Bodas 

El Counseling es una profesión de amplio desarrollo en el mundo, y con 

abundante bibliografía que facilita el conocimiento de la misma, pero, al ser 

relativamente nueva su inserción en Argentina (1986), se han generado 

algunos malos entendidos. 

Creemos conveniente dilucidarlos para favorecer el desarrollo de su identidad, 

sabemos que ésta se construye en la búsqueda de sí misma y desde la 

diferenciación, hasta alcanzar el encuentro con lo que se es. 

Esta es una nota que presupone el conocimiento de los alcances de esta 

profesión, por ello se adentra en forma directa en los malos entendidos, a 

posteriori y como cierre de la misma esperamos llegar a un esclarecimiento que 

facilite el tránsito hacia una postura superadora de los mismos. 



1- Se considera que el counselor que se dedica a desarrollo personal se 

superpone o confunde con el rol de psicólogos clínicos y 

psicoterapeutas. 

Este malentendido puede ser tomado en cuenta desde dos aspectos, el formal 

o el de fondo. Veamos primero los de índole formal. 

En los países denominados desarrollados existen varios profesiones que se 

dedican a la ayuda sea psicológica o para el desarrollo personal. 

Si observamos, como un ejemplo a EE.UU. (país de origen del Counseling), 

vemos que allí están habilitados Psiquiatras, Psicólogos, Counselors y 

Asistentes o Trabajadores Sociales, para desarrollar este tipo de tareas 

asistenciales terapéuticas y/o de asesoramiento para resolver problemas, 

favorecer cambios, o iniciar reestructuraciones pedagógicas para el desarrollo 

personal. 

 




Los psiquiatras son médicos que han realizado su especialidad en Psiquiatría y 

han pasado por residencias hospitalarias. Su contribución en las profesiones de 

ayuda está basada en los conocimientos sobre medicación psicofarmacológica 

y la posibilidad de prescribirla, así como en el diagnóstico y asistencia a 

enfermos mentales. 

Los psicólogos, graduados universitarios en Psicología, expertos en trastornos 

de conducta, versados en teorías psicológicas diversas (de aprendizaje, 

personalidad, desarrollo evolutivo, etc.), se ocupan de los diagnósticos, 

tratamientos psicoterapéuticos e investigación. 

Los counselors, graduados terciarios o universitarios en Counseling, habilitan 

su tarea en campos preventivos, pedagógicos y de desarrollo personal, en 

lugar de la corrección de trastornos severos, campos de los anteriores. Poseen 

en su formación muchas materias similares a la de los psicólogos, pero se 

concentran más en las áreas de su incumbencia que en aquellas vinculadas a 

la psicopatología, sobre la cual poseen los conocimientos necesarios para 

discriminar y derivar al profesional correspondiente. 

Los asistentes o trabajadores sociales, centran su labor en áreas comunitarias, 

orientándose, en este caso, a la recuperación social de las personas que 

padecen problemáticas médicas o psicológicas. 

Estas cuatro profesiones trabajan complementándose en lo interdisciplinario, 

con el objetivo de brindar ayuda eficaz. De acuerdo a investigaciones 

realizadas en 1995 (Consume Reports 1995), se ha podido comprobar que 

cada una de ellas en su área de acción profesional determinada han mostrado 

su eficacia. 

Lo que importa en estos casos es que aquellos que ejercen estas profesiones 

reciban una formación adecuada, regulada y controlada por los organismos 

correspondientes del Estado. 

En la mayoría de los países desarrollados se mantienen éstas características 

de incumbencias, habiendo algún caso, como el de Inglaterra, en el cual las 

Asociaciones de Psicólogos y de Counselors han decidido unirse en una 

sinergia positiva. 

 




En nuestro país la reglamentación o ley del Psicólogo posee en lo que respecta 

a las incumbencias profesionales, una característica que, de aplicarse 

estrictamente, limitaría cualquier acción de todo profesional que pretenda 

abocarse a asistir aspectos vinculados con el área psíquica de una persona, 

dado que solo un Psicólogo podría hacerlo. 

Desde la misma, si Médicos, Sacerdotes, Psicoanalistas que no tengan el título 

previo de Psicólogo, Psicopedagogos, Coordinadores de Grupo (ex psicólogos 

sociales), Terapeutas Corporales, Asistentes Sociales, entre otros, y 

obviamente Counselors, dicen asistir el "mundo psíquico" de otro, estarían 

haciendo ejercicio ilegal de la Psicología. Más aún, hasta podría inhabilitar a un 

Profesor de Psicología, (de un profesorado) a dar clases de esa materia, en 

tanto también esa actividad parece estar estrictamente restringida al ser 

titulado por una Universidad que dicte la carrera de Psicología. 

En tanto las profesiones citadas provienen de carreras oficiales habilitadas por 

el Ministerio de Educación y/o entidades. 

La apariencia de similitud entre lo que hacen psicólogos clínicos, 

psicoterapeutas y counselors especializados en Desarrollo Personal, es sólo 

apariencia. 

En estas disciplinas la persona que consulta es mirada de forma diferente, por 

ello el proceso de ayuda será de otra índole, con la utilización de otros 

recursos, y con resultados apropiados a la profesión en juego. 

Un psicólogo clínico, y un psicoterapeuta disponen su escucha desde el rol de 

la "cura", de la reestructuración psíquica del paciente tratado. 

Un counselor dispone su persona profesional para un rol de facilitador del 

desarrollo personal, ejerciendo un rol de ayuda "sociopedagógico". 

Cada carrera posee un plan de estudios estructurado y una filosofía en la 

formación que es coherente para responder a las necesidades del futuro rol a 

ejercer. 

La Psicología, si bien originalmente se estudiaba en la Facultad de Filosofía y 

Letras, teniendo una relación directa con la Filosofía fue derivando hacia una 

carrera en sí misma, con un cambio paradigmático hacia la "mirada médica", 

 




aquella que como dijimos anteriormente: escucha, diagnostica y atiende la 

enfermedad. 

El Counseling, en cambio, deriva del trabajo social (social workwers) y la 

educación, integrando la sociología, antropología, filosofía y psicología como 

lecturas y herramientas que favorezcan acciones preventivas y pedagógicas 

que apuntalen el desarrollo humano de la persona que consulta. 

Son, por otra parte, perfectamente complementarias en sus acciones 

concretas, ante personas, grupos e instituciones que solicitan ayuda, 

asesoramiento, consejos, orientación, para resolver conflictos que dificultan su 

quehacer vital u organizacional. 

Un counselor no esta habilitado para hacer psicoterapia, un psicólogo no esta 

formado académicamente para prestar servicios de Counseling, eso no excluye 

que ambos puedan trabajar en conjunto, como de hecho se observa en equipos 

interdisciplinarios, integrándose con psiquiatras, psicopedagogos, asistentes 

sociales, psicólogos sociales y otros profesionales. 

 

2- Se lo considera una psicoterapia breve 

Este malentendido engarza de alguna manera con el anterior en tanto hay que 

definir los términos que lo refieren, sus aspectos formales de definición, y su 

uso cotidiano. 

Desde la etimología de las palabras, si terapia significa cuidar y servir al otro, el 

Counseling es un modo de terapia, sin embargo en tanto cada término se 

impone desde su significado de uso, y como tal instala una realidad que define 

desde allí, el Counseling no es psicoterapia. 

En nuestro país, psicoterapia es utilizada como término que refiere a curación 

de una enfermedad o patología, un psicoterapeuta es alguien que cura, y que 

por lo tanto realiza tratamientos determinados por su disciplina para alcanzar 

sus objetivos lo más eficazmente posible. 

 

 






El Counseling, como dijimos, no tiene por objetivo curar ni realizar tratamientos, 

sino prevenir y favorecer desarrollos personales facilitando procesos de ayuda 

desde una intencionalidad que implica una revisión de las construcciones de 

vida. 


Una psicoterapia breve, focalizada o de objetivos limitados, en el campo "psi", 

es asimilada a un tratamiento ejercido por un psicoterapeuta (médico o 

psicólogo), que posee un límite programado en el tiempo, sea por el tipo de 

paciente, su patología, por el sistema en el cual se está trabajando (obra social 

-prepaga), o por la línea teórico práctica que el psicoterapeuta adscribe. Esta 

última condición es generalmente vinculada a modelos neoconductistas y 

sistémicos. 

En tanto el Counseling no es una psicoterapia en el sentido en que se lo 

plantea, no es por lo tanto una psicoterapia breve de marcado prestigio social, 

cualquier persona, solamente utilizando el sentido común, diría que es absurda 

esta manera de ver y reglamentar. 

Comprendemos que al redactar y aprobar la ley del Psicólogo se procuró 

salvaguardar la salud mental de la población, y eso estuvo muy bien, sin 

embargo no se tomó en cuenta la posibilidad de que otras profesiones o 

especialidades debidamente habilitadas y controladas por autoridades 

competentes pudieran colaborar con tan loable tarea, en una relación de suma 

de profesionales para ayudar a más personas, y desde distintos puntos de 

vista, que como dijimos, acontece en casi todos los países del mundo. 

De todas maneras el Counseling en particular no esta específicamente tomado 

en cuenta (en la ley) como posible rol de los Psicólogos, por lo tanto queda en 

salvaguarda legal su ejercicio profesional, salvo que un counselor dijera que lo 

que hace es psicología clínica o psicoterapia. Consideramos que aún es 

necesario aclarar que la formación de un counselor es de carácter oficial, es 

decir aprobada por el Ministerio de Educación, y por lo tanto supervisada por 

los organismos oficiales correspondientes en su desarrollo académico. 

Los estudiantes de Counseling deben cursar durante tres años, 26 materias 

cuatrimestrales, aprobar sus exámenes, aprobar monografías, tesinas, trabajos 

prácticos, y tener prácticas con consultantes reales supervisadas por los 

 




docentes, antes de recibir su título y diploma habilitante. Por otra parte

aquellos que deciden especializarse oficialmente, cursan un año más, 8 

materias del postgrado que eligen, rinden sus exámenes y realizan sus 

pasantías. 

En síntesis, y a modo de ejemplo, un counselor especializado en Desarrollo 

Personal, ha cursado cuatro años de estudio, rendido 34 materias 

cuatrimestrales, realizado prácticas y pasantías supervisadas. La formación 

está debida mente comprobada como eficiente para la tarea que luego podrá 

realizar, la de la prevención y el desarrollo personal.    

   


A modo de última consideración a este respecto, las leyes deben seguir el 

decurso del desarrollo de lo humano y no trabarlo, toda ley se implementa en 

algún momento pero debe revisarse ante consideraciones que emergen a 

posterior caso contrario el principio de conservación predomina por sobre el de 

cambio, y nuestro crecimiento se detiene. 

Veamos ahora otras cuestiones más de fondo que de forma. 

Si en las ciencias exactas o "duras" es difícil delimitar cual es límite de 

especificidad de cada disciplina, por ejemplo entre físicos, matemáticos y 

químicos, estudiando la materia, o el universo y sus leyes, cuanto más en las 

humanísticas o ciencias "blandas". 

Cada profesión posee una "mirada", una posición, una serie de metodologías, 

por consiguiente construye su objeto de trabajo desde esas consideraciones 

preliminares, y aunque se acerquen a un supuesto mismo objeto, incluso con 

un supuesto objetivo similar, sus "lecturas" y consecuencias serán 

seguramente muy diferentes, y es muy probable, complementarias entre sí. 

La mayoría de las profesiones entrecruzan sus saberes, un arquitecto, un 

ingeniero y un maestro mayor de obras pueden hacerlo cuando diseñan y 

construyen una casa o un edificio, un neurólogo y un psiquiatra en patologías 

mentales, una psicopedadoga y una psicóloga de niños en temas de problemas 

de aprendizaje con compromiso emocional o un sociólogo, psicólogo social o 

antropólogo estudiando una cultura. 

 




El "ojo" de cada disciplina condiciona su lectura, el tema es que pueda 

comprenderse de esa manera y no obstruirse mutuamente, sino por el contrario 

enriquecerse entre sí, eso es a lo que las ciencias y las disciplinas aspiran en el 

mundo moderno. 

Creernos que esta confusión esta vinculada a las nociones de procesos breves 

o acotados de ayuda que puede brindar un counselor, desde la sesión o 

entrevista única, hasta procesos promedio de entre 3 y 6 meses de duración. 

Es sin embargo imprescindible aclarar que hay procesos de Counseling en 

desarrollo y despliegue personal que pueden durar tiempos promedio de 2 a 3 

años. 


Otra consideración posible acerca de la relativa brevedad de los procesos de 

Counseling, quizás pueda referirse a una comparación con una disciplina de 

índole similar, el psicoanálisis, que en y desde su práctica se observan 

habitualmente procesos más prolongados en el tiempo, cantidad y frecuencia 

semanal de sesiones. 

El Psicoanálisis fue planteado por su creador, Sigmund Freud, y refrendado por 

la mayoría de sus seguidores, es una disciplina en sí misma, independiente de 

la psicología, no siendo necesario ser psicólogo o médico para ejercerla. 

Es también catalogada como muy diferente a la Psicoterapia, en tanto no 

pretende la curación, tal como lo hace esta última disciplina. 

Su objetivo es la creación de una relación o vínculo entre analista y analizado, 

en donde a través de una escucha en asociación libre busca interpretar y 

facilitar el análisis del "aparato psíquico" de los consultantes. 

Desde este punto de vista, tanto counselors como psicoanalistas no están 

directamente relacionados con la psicología, ni en la formación ni en el objeto 

de su ejercicio profesional, siendo su finalidad de características 

epistemológicas parecidas, aunque difieran en sus Filosofías y metodologías. 

Para ser más claros, en este caso, nos estamos refiriendo al Counseling 

humanístico en su objeto de facilitar el desarrollo y de lo personal, y al 

psicoanálisis que pretende hacer conciente lo inconsciente para favorecer que 

donde hubo Ello haya Yo, y la persona se haga más dueña de sí misma. 

 




Ni una ni otra disciplina denominan tratamientos a las relaciones de asistencia 

que establecen, ni tampoco pacientes a las personas que demandan su ayuda, 

se habla de procesos, consultantes y analizantes o analizados. 

En ambas, se pretende una revisión de lo vivido, un cuestionamiento acerca de 

aquello adquirido por sobre lo dado previamente, y un reaprender desde 

vivencias resignificadas. 

Es por ello que, a nuestro entender, no deben estar enmarcadas en ámbitos 

específicos de salud y enfermedad, como sí, obviamente lo es toda tarea que 

implique psicoterapia. 

Deberíamos aclarar en este punto que no nos referimos a las psicoterapias 

psicoanalitícas o psicodinámicas sino al psicoanálisis propiamente dicho. 

El lenguaje construye el pensamiento y la realidad, desde allí se actúa, y es 

esto lo que diferencia y define las diferencias. 

Como se observa, tanto el primer como el segundo malentendido están de una 

manera vinculados, tanto en la confluencia como en la diferencia de las 

distintas identidades profesionales que se debaten. 

Obviamente, esta aseveración no pretende indicar un juicio de valor en tanto 

mejor o peor uno que otro tipo de asistencia, ni tampoco demarcar niveles de 

mayor o menor profundidad de la misma, este último tema nos lleva a un tercer 

malentendido.  

 

3- Se dice que el Counseling no es profundo 

Este malentendido esta nuevamente relacionado con el uso habitual de los 

términos en las disciplinas "psi" y humanísticas en general. 

En nuestro trabajo El Enfoque centrado en la Persona como Psicología 



Profunda, presentado en los libros Estar Presente y Counseling Humanistico, 

de Editorial Holos, hemos realizado un desarrollo de este tema, al cual, si se 

desea una mayor explicación, remitimos para su lectura. 

Por otra parte pretendemos permita aclarar de cual Counseling hablamos 

cuando decimos que el Counseling puede. ser profundo, asintiendo que puede 

 




haber procesos de Counseling que puedan ser catalogados como superficiales 

o acotados. y con lo cual estaríamos de acuerdo, no como juicio de valor, sino 

como una afirmación de lo que realmente son. 

En este último caso nos referimos a pedidos de ayuda focalizados, de toma de 

decisiones prontas, de resolución de problemas concretos y coyunturales, de 

asesoramientos y orientaciones, que no implican revisiones existenciales que 

requieran tiempos prolongados de trabajo. 

Cuando decimos profundo remitimos a un adjetivo que deriva del latín 

"profundus", de "pro": hacia delante, ''fundus'': fondo, es decir hacia el fondo. 

Según otra definición, profundo es todo aquello que tiene un fondo alejado de 

la entrada, también se refiere a aquello que penetra bastante distancia con 

respecto al punto de inicio. 

Lo profundo es vivido como lo mejor, lo que implica sustancia de pensamiento, 

hondura, consistencia, importancia, por lo tanto decir que algo es poco 

profundo, es asimilarlo a lo superficial, poco consistente, poco serio o poco 

importante. 

En síntesis lo profundo es muy bueno, lo no profundo es poco valorado. 

En lo que respecta al cambio y la transformación, se dice que un cambio es 

profundo cuando se instala como duradero o casi permanente. 

Otro planteo que circula es que lo profundo es ir hacia abajo, hacia adentro, 

identificando abajo y adentro con ir hacia el pasado, la historia, el inconsciente.  

Es muy curiosa esta manera de haber leído este adjetivo, en su etimología no 

hace referencia a ningún juicio de valor, simplemente indica que profundo es 

algo que se aleja del punto de entrada. Es claro que está teñido de una 

impronta que no ha tomado en cuenta que lo psíquico, el alma, lo espiritual, 

como nuestro planeta tierra, no tienen arriba o abajo, sí en cambio un punto 

inicial de referencia. Aún cuando quisiéramos darle una impronta topográfica, 

sería tan profundo ir hacia abajo como hacia arriba, desde este punto de vista 

una lectura psicoanalítico profundizaría hacia "abajo y atrás", y una existencial 

"hacia arriba y adelante". 

 




El máximo creador de la denominada Psicología Profunda, Igor Caruso, en su 

libro Bios, Psique, Persona, ha realizado uno de los mejores análisis del tema, 

el cual hemos sintetizado en Counseling Humanístico (Tomo 1; págs. 150-151). 

Este autor hace un proceso de menor a mayor de la definición de psicología 

profunda, observándose 6 momentos: 

 

1- Ciencia de la vida psíquica inconsciente (definición tradicional 



psicoanalítico). 

 

2- Ciencia de lo conciente indirecto (definición neotradicional). 



 

3- Ciencia del devenir conciente (hacia una definición existencial). 

 

4- Ciencia de las conductas plenas de sentido, determinadas por el devenir 



conciente (de pleno en el existencialismo). 

 

5- Ciencia del "instinto vital", o de la regulación espontánea de lo vital con 



respecto a un progresivo devenir conciente de lo vivo (definición humanística 

existencial). 

 

6- Ciencia de la personalización progresiva y/o historia natural de la 



personificación (esta última en la cual concluye hacia una integración 

concordante con el holismo). 

 

Este pensador nos lleva a concluir que así como la biología se ocupa de la 



objetividad del "bios" la psicología que se quiera denominar y ser profunda, 

debería ocuparse de la subjetividad de este "bios" que somos siendo. Y, al 

mencionar esta subjetividad, el autor remite al concepto de vida vivida, de la 

vida para sí misma. Por otra parte al decimos que el objeto de la psicología 

 

10 



profunda es la personalización, el proceso de convertirse en persona, desde el 

organismo más primitivo hasta nosotros desde un punto de vista evolutivo, y 

desde el trabajo de un individuo para alcanzar el mayor despliegue de sus 

potencialidades, nos coloca en un marco de concordancia con las posturas que 

adscribe el Counseling humanístico existencial que promovemos, y desde el 

cual formamos a nuestros alumnos. 

No tenemos dudas de que el Enfoque Centrado en la Persona de Carl Rogers 

(nuestra base epistemológica) es profundo, en tanto sus objetivos y 

metodologías se apuntalan en la tendencia actualizante, y en el facilitar la 

personalización, el desarrollo de lo humano, de la vida vivida para y desde si 

misma. 

Mucho menos dudamos acerca de una mirada holística humanística de la 



ayuda a una persona tanto en la prevención como en la facilitación de su 

desarrollo y despliegue. 

Desde estas deducciones podemos decir que el counselor que elige como su 

eje conceptual y metodológico al ECP, y aún más si le incorpora una lectura 

holística, puede realizar, de ser necesaria, una tarea de ayuda profunda con 

sus consultantes. 

Creemos importante aclarar que si un counselor elige para su tarea un modelo 

conductista, neoconductista, sistémico, o de índole similar en su paradigma, 

podríamos iniciar otra discusión acerca de si esos modos de ejercer el 

Counseling son profundos, o no. 

La misma no sería por comparación con otras disciplinas de la ayuda, sino 

acerca de los modelos elegidos para la misma dentro del propio ejercicio del 

Counseling, y esto nos lleva a un cuarto malentendido. 

 

 



11 


4- Se lo confunde con el Enfoque Centrado en la Persona de Carl Rogers. 

Este malentendido tiene lógica relación con el origen de nuestra creación de 

esta profesión. 

Cuando en 1986 fundamos la Primer Escuela Argentina de Counseling, 

elegimos al ECP como nuestro eje teórico práctico, para la formación de los 

futuros counselors. 

Al fundar Holos, en 1989, decidimos denominarlo Centro Argentino de 

Psicología Humanístíca, en tanto el mentor de esta idea, y autor de esta nota, 

Lic. Andrés Sánchez Bodas, consideró que era necesario abrir caminos y 

salirse de una ortodoxia de nombre o escuela. 

La denominación institucional de Humanística permitió incorporar otras 

modalidades al eje ECP que decidimos mantener. 

Estas han sido la Gestalt, el Psicodrama, el Focusing, el Ensueño Despierto, 

las Visualizaciones creativas y recursos Psicocorporales entre otras 

alternativas. 

El plan de estudios, que se oficializó en 1992, posee esta impronta, la que 

hemos denominado Enfoque Holístico Centrado en la Persona, siendo una 

alternativa que los counselors pueden incorporar en el cuarto año de 

especialización en Desarrollo Personal. 

El libro Estar Presente - Desde Carl Rogers al EHCP, de Andrés Sánchez 

Bodas, editado por Holos en 1997, presentó este modelo de abordaje 

integrativo. 

Esta breve reseña histórica explica el porqué la mayoría de los counselors 

argentinos adhiere al EHCP, siendo Carl Rogers su eje epistemológico. 

 

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El Counseling en el mundo se dicta desde varias perspectivas, modelos o 

enfoques: 

-Humanístico Integrativos. 

-Fenomenológicos Centrados en la Persona. 

-Fenomenológicos Gestálticos. 

-Conductuales. 

-Cognitivo conductuales. 

-Psicodinámicos 

-Ecológicos 

 

En la actualidad se han incorporado algunas nuevas instituciones al dictado de 



esta carrera, siendo algunas de orientación Sistémica, y otras de sesgo 

psicodinámico. 

Es a nuestro entender, muy positiva la inclusión de otras modalidades que 

enriquezcan al Counseling desde distintas perspectivas, siempre y cuando esto 

no perturbe su eje de identidad: la ayuda en la prevención, el cambio y el 

desarrollo personal. 

Imagino futuros encuentros, jornadas o congresos, en donde el debate, no será 

tan solo acerca de qué es el Counseling, sino por sobre todo, sobre cómo 

podemos ofrecer servicios más eficientes y eficaces. 

Otras disciplinas de la ayuda prestan servicios de índole similar, de aquí 

provienen otros malos entendidos. 

 

 



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5- Se lo confunde con la Psicología Social, el Focusing y el Coaching. 

Si bien son tres malos entendidos diferentes, los unimos porque son preguntas 

cuando que muchas veces surgen juntas cuando nos presentamos, o damos 

una charla sobre Counseling. 

La Psicología Social, tal como se la enseña en nuestro país, ha sido creada por 

el Dr. Enrique Píchon Riviére, fundador de la Primer Escuela Argentina de 

Psicología Social, siendo creador de un modelo de reconocida validez, teórica y 

práctica. 

Se trata de una disciplina derivada de la Psicología y la Sociología, 

integrándose en el estudio y trabajo con grupos, con el objetivo de incidir en las 

personas que los conforman para su mejor funcionamiento. 

Los Psicólogos Sociales están formados esencialmente para la coordinación 

grupal en tareas de prevención, contención y asistencia, desde la perspectiva 

neopsicoanalítíca de Pichon Riviére. 

Con la Psicología Social tenemos mucho en común, sobre todo el énfasis 

puesto en la prevención y contención emocional en situaciones de crisis, por 

otra parte ninguna de las dos se dispone para la curación y la psicoterapia. 

La diferencia sería en el énfasis que ponen los psicólogos sociales en el tema 

grupal y en su mirada psicoanalítica "pichoniana", de allí que probablemente se 

difiera también en cuestiones metodológicas. 

Creemos que son dos profesiones que pueden trabajar unidas aportando sus 

saberes en la ayuda. 

Es interesante observar que muchos Psicólogos Sociales se acercan a estudiar 

Counseling, para integrar la especificidad de esta disciplina sobre el desarrollo 

personal, y enriquecerse teórica y metodológicamente. 

Por otra parte puede ser muy recomendable, que aquellos counselors que 

quieran dedicarse a lo grupal, incorporen a sus conocimientos sobre el tema 

(que lo tienen en su plan de estudios), una profundización sobre el modelo que 

utilizan los psicólogos sociales. 

 

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El Focusing creado por Eugene Gendlin no es a nuestro entender una 

profesión sino una línea o metodología derivada del pensamiento de Carl 

Rogers, y que se constituye en una excelente forma de ayuda, que los 

counselors pueden incorporar en los cursos de posgrado. 

Estaríamos ante un caso similar, ante escuelas como la de Gestalt, el 

Psicodrama, P.N.L., el Ensueño Despierto, el Coaching, a las cuales pueden 

adscribir los counselors, como también lo hacen psicólogos, y psiquiatras. 

El emparentamiento del Focusing y el Counseling, de allí que han surgido 

algunas confusiones, deviene a nuestro entender del cómo dictamos la 

profesión en nuestra modalidad humanística basada en Carl Rogers, en este 

caso similar en su filosofía de lo humano, a la postura de E. Gendlin. 

Por otra parte, y aunque parezca superficial, creemos que la terminación 

inglesa ''ing'', que ambas poseen, alimenta el malentendido. 

Quizás algo similar produce el término Coaching, con el cual también se 

confunde al Counseling. 

El Coaching es una disciplina que, como su nombre lo indica, deriva del término 

coach o entrenador, siendo su intencionalidad la de facilitar la adquisición de 

habilidades para cumplir mejor objetivos vinculados a la utilización de las 

mismas. 

Su campo de inserción predominante son los ámbitos laborales, 

organizacionales.  

El consultante del coaching, o coachee, requiere como demanda esencial de 

ayuda, que le faciliten alcanzar objetivos, a través de la posesión, adquisición, 

incorporación o aprendizaje de nuevos medios adecuados para lograrlo. 

Un proceso de coaching no requiere necesariamente trabajar la incongruencia, 

ni aspectos o conflictos de índole emocional que estén perturbando la finalidad 

de consulta, como si es esencial en la percepción del pedido de ayuda de un 

consultante para Counseling. 

 

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Esto condiciona, a nuestro entender, dos tipos de formación académica, que 

las acerca en lo que tienen en común interpersonal, y las aleja en su filosofía 

práctica. 

La aparición de un coaching ontológico puede acercar mucho más a ambas 

disciplinas. 

Por ahora, observamos al coaching como un recurso que puede ser 

incorporado por counselors que decidan dedicarse a la especialidad 

organizacional, institucional o laboral. 

El tiempo dirá más acerca de similitudes y diferencias entre ambos modos de 

ayuda. 


6- Se lo ubica entre las terapias de alternativa o New Age 

Este ha sido un malentendido que ha circulado por un tiempo, aunque siempre 

hemos dicho que el Counseling es una alternativa ante las psicoterapias, y 

otros modos de ayuda tradicionales y nunca lo hemos definido como una 

terapia de alternativa, ni New Age. 

La causa del mismo se ha centrado en las palabras Humanística, Holística, 

Transpersonal así como en los nombres de Carl Rogers y Abraham Maslow, 

donde muchos de los autores de la mencionada New Age dicen abrevar como 

fuentes. No tenemos ninguna animadversión con respecto a esas formas de 

entender la ayuda, vinculadas unas a cuestiones de índole espiritual 

trascendental, algunas a sistemas de creencias en el más allá, otras a 

curaciones por medios esotéricos. Muchas de las concepciones que sostienen 

sus seguidores concuerdan con nuestra visión de lo humano, sus críticas a las 

medicinas y psicologías tradicionales son también nuestras, quizás nos alejen 

ciertas posturas "mágicas", otras que exageran la importancia de lo vivencia¡ 

en desmedro de lo cognitivo racional, y por último cierta lectura de lo oriental 

que se transforma en dogmatismos. Nos preocupan, eso sí, aquellas escuelas 

que han devenido en sectas, seguidoras de supuestos líderes de la liberación 

desde la cual lavan cerebros y cometen hasta hechos delictivos. 

Por ello preferimos diferenciarnos, por lo menos hasta que se delimite bien 

dentro de esos movimientos y no se caiga el riesgo de "caer en la misma 

 

16 




bolsa". No dudamos que muchas personas de buenas intenciones se 

autodenominan new age, o terapeutas de alternativa, incluso creemos que 

pueden haber counselors, as! como hay psicólogos y psiquiatras que se 

sientan en relación de identidad alternativa o new age. Aclaramos que no es la 

impronta de nuestra formación, aunque de ella puedan devenir esas elecciones 

profesionales. 



Comentarios finales 

Habiendo transitado un breve análisis de algunos malos entendidos que han 

surgido, veamos que podemos decir acerca del Counseling en si mismo y 

algunas delimitaciones. 

Ser counselor es ejercer el Counseling desde una forma- en sí misma, 

oficialmente reconocida, que tiene por objetivos principales: la prevención, el 

cambio y el desarrollo personal de sus consultantes. 

Ser counselor es derivar del trabajo social y la educación e integrarse con 

elementos de la psicología, y eso no debe perderse de vista en las acciones 

profesionales que se encaran, que son a nuestro entender de índole 

sociopsicoeducativas hacia los consultantes, facilitando sus procesos de 

convertirse en personas íntegras. 

El origen de esta profesión , en la entrama de varias disciplinas, la coloca en 

una posición intermedia que quizás sea la principal causa de los malos 

entendidos. 

Dedicarse a la ayuda interpersonal la acerca a la psicoterapia y a la psicología 

clínica, y si bien diferente en sus objetivos, en muchos casos concretos se hace 

difícil delimitarlas. 

En este caso sostenemos la postura de Georg Dietrich en su texto Psicología 

General del Counseling, que nos dice que la psicoterapia afronta más bien las 

dificultades graves de personalidad, y apunta hacia un cambio de estructura 

interna que favorezca la curación o mejoría; en cambio, el Counseling asiste en 

problemáticas con menor compromiso estructura¡ psíquico, y apunta a la 

prevención, contención emocional y el desarrollo de los potenciales. En tanto 

estas temáticas son de opinión, y fundamentalmente basadas en posturas 

 

17 



teóricas, el autor sugiere no poner un límite tajante, sino establecer una 

transición fluida entre ambas prácticas. Agrega a su vez una lectura de 

acentuaciones predominantes, a saber: la psicoterapia se encamina hacia la 

reconstrucción, análisis, referencias al pasado y lo anormal de las conductas, 

es de larga duración; el Counseling se connota hacia la educación, el apoyo o 

contención, solución de problemas, relación con lo conciente, referencia al 

presente, futuro y lo normal de las conductas, así como de duración más breve. 

Por ello es muy importante una formación adecuada, que permita a los 

counselors el trabajo en equipos interdisciplinarios y un buen conocimiento de 

psicopatología para saber derivar, así como que los psicólogos clínicos o 

psicoterapeutas estén informados de los aportes del Counseling para derivar a 

los consultantes que puedan ser mejor beneficiados desde esta práctica 

profesional. 

Decir que el Counseling es educativo, precisa también de algunas aclaraciones: 

Educar en este caso es facilitar que otro adquiera desde sí mismo aprendizajes 

significativos para su vida. El counselor promueve la capacidad de autoayuda, 

de autodirección, y de competencia operativa. Por otra parte procura la revisión 

de constructos adquiridos para modificarlos o adecuarlos a las actuales 

necesidades existenciales del consultante. Así como la educación procura la 

adquisición de habilidades y conocimientos en la formación de una persona, el 

Counseling pretende activar procesos permanentes de apertura perceptual, 

para que los consultantes estén presentes en un aprendizaje vital permanente. 

El conocer dinámicas del aprendizaje, psicología evolutiva, y saber acerca de 

cómo se adquieren los constructos que de una manera u otra condicionan 

nuestros pensamientos, emociones y conductas, es fundamental en la 

formación de un counselor. 

Le será útil para la asistencia en el desarrollo personal, tanto en el trabajo con 

niños y adolescentes, como así también si se dedica a la especialidad del 

Counseling educacional. 

Es por ello que un counselor debe poseer conocimientos de sociología, 

dinámica de grupos y psicología social, tanto sea para su trabajo con 

 

18 




individuos, como para parejas y familias (lo nuclear de lo social), así como 

poder prestar servicios en ámbitos comunitarios y pastorales. 

Lo sociopsicoeducativo del Counseling lo hace obviamente útil cuando se 

despliega en ámbitos organizacionales, empresariales e institucionales. 

Su cualidad de profesión emergente de varias que la han precedido, integrando 

sus saberes, e incorporando con la experiencia y el tiempo aquellos que ahora 

le son propios, si bien la coloca en una posición intermedia que produce 

algunas confusiones o malos entendidos, es a nuestro entender su mayor 

virtud. Aquella que posibilita una gran apertura de cometidos, la posibilidad de 

incorporar una serie de metodologías y líneas de abordaje, todo puesto al 

servicio de su gran objetivo: el Desarrollo Personal. 

 

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La identidad de los Counselors, el ECP y otros modelos 

• 

¿Cuál es nuestra impronta? 



Por Andrés Sánchez Bodas 

Hace tiempo que nos venimos preguntando sobre la Identidad del Counselinq 

como profesión, razón por la cual hemos realizado tres Foros Nacionales y 

hemos escrito varios artículos y textos. También cuando referimos a los Malos 

Entendidos  sobre el Counseling (Revista Enfoque Humanístico No 14 de 

Diciembre de 2002, y reproducido a su vez en mi libro "Qué es el Counseling", 

como apéndice final), lo hicimos con la idea de aclarar estos temas. 

Hoy dedico este escrito a uno de ellos, la confusión (en el sentido de 

comprenderlos como lo mismo) del Counseling con el ECP.  

Es obvio que esta tiene sus razones en que la formación eje que brindamos es 

desde esa línea de pensamiento acerca de la persona, pero una cosa es ser 

Counselor que toma al ECP como su eje, y otra es que elija otra manera de 

ejercer la profesión De hecho hay Counselors gestálticos sistémicos, 

psicodramatistas, focusers, y obviamente quienes adhieren a nuestro Enfoque 

Holístico Centrado en la Persona. 

El sentido de esta nota es pues facilitar la aclaración y profundización de esta 

temática. 

El Counseling es una profesión, el ECP un movimiento ideológico dentro del 

humanismo. 

El Counseling, como relación de ayuda, tiene por objetivos la prevención, la 

resolución de conflictos y el desarrollo / despliegue personal. Como sabemos 

puede aplicarse en la asistencia a personas, grupos, familias, instituciones 

educativas, organizaciones laborales, ámbitos pastorales, y/o comunitarios, 

entre otras instancias y especialidades. 

Si bien el ECP surgió inicialmente como un modo de hacer Psicoterapia, 

posteriormente amplió sus horizontes teóricos y metodológicos hacia las 

relaciones humanas en general. 

 

20 




De allí que de llamarse en un principio Psicoterapia no-directiva, culminó en un 

Enfoque Centrado en la Persona. 

Como tal, posee algunos principios básicos que lo identifican, así como 

distintos modos de aplicarse o integrarse a otras modalidades, y según su 

nombre lo indica, centrándose en las necesidades del asistido u orientado, sea 

una persona o una agrupación. 

Existen tantos modos de interpretar el ECP como también los hay del 

Psicoanálisis, del Marxismo, o del Existencialismo, para dar algunos ejemplos 

de distintas disciplinas. 

Carl Rogers, Sigmund Freud, Karl Marx, Kierkegaard o Heidegger, pensaron y 

escribieron lo que pensaban, sentando las bases de modelos ideológicos. 

Incluso ellos mismos transitaron etapas distintas, habiendo adeptos a una u 

otra etapa de cada uno, e incluso reformadores posteriores, que se consideran 

pertenecientes a esas modalidades de pensar, pero, que dan sus propios 

modos de entender.  

Alguien se dice del ECP, Psicoanalista, Marxista, Existencial lista en tanto 

adhiere a ciertos principios básicos inmutables que dan esa identidad, pero 

luego agrega su propia impronta. 

Esto produce rispideces conflictos, discusiones, pero en tanto se respeten las 

ideas básicas, todo confluye en una misma dirección, a pesar de los 

mencionados matices diferenciales. 

Nadie puede considerarse Psicoanalista si no adhiere por ejemplo a la idea de 

Inconsciente, del Complejo de Edipo, de Transferencia. 

Nadie puede llamarse Marxista si no toma en cuenta el materialismo dialéctico, 

la lucha de clases y la idea de plusvalía, entre otros conceptos claves. 

Nadie puede llamarse Existencialista si no piensa que la Existencia precede a 

la esencia, que el Hombre es un Ser para la muerte y padece de angustia 

existencial, o si no considera la idea de libertad, decisión y responsabilidad. 

 

21 



Por supuesto ninguno puede decirse del ECP, sino considera: 

- El concepto de no directividad en el sentido que la dirección del proceso está 

en gran parte “direccionalizada " por el consultante. 

- El centramiento en la persona, el grupo, o la Institución, que consultan. 

- La tendencia al crecimiento o actualizante.  

- El marco actitudinal de empatía, autenticidad, y aceptación incondicional 

como bases para una relación facilitante. 

- La teoría de la Personalidad, formación M Self o Noción de sí mismo, 

- Los conceptos vinculantes de Funcionamiento Optimo o Distorsionado. 

Podría agregar que seguiría "perteneciendo" al ECP, aún cuando cuestione o 

enriquezca estos conceptos, pero los tome en cuenta para su ejercicio 

profesional. 

El Counseling, al menos el que nosotros entendemos y enseñamos, posee una 

peculiaridad que lo diferencia notoriamente de otros abordajes de las relaciones 

de ayuda: 

- Apunta a la prevención y promoción del desarrollo humano personal 

- Posee como eje de su accionar profesional la resolución de problemas hacia 

un cambio favorable para ellos consultantes, en un tiempo relativamente breve, 

desde una entrevista única hasta un proceso acotado en un tiempo que se 

prefija. 

- Engloba su tarea en el marco de facilitar transformaciones positivas para los 

consultantes, sean estos una persona, un grupo, o una institución. 

- Orienta su mirada hacia el desarrollo y despliegue de las potencialidades 

humanas. 

- Posee, en síntesis, una profunda impronta filosociopsicoeducativa. 

De tal modo que si ha elegido el ECP como modo básico de comprometerse en 

la ayuda y el centrarse en las necesidades M otro, debe adecuarse a las 

mismas y al "contrato" de ayuda que se establece. 

 

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Por ello, y sin violar los ejes básicos del ECP, habitualmente los Counselors 

incorporan otros recursos, tales como los Cognitivos, los Gestálticos, el 

Psicodrama, el Focusing, el Ensueño Despierto y trabajos corporales. 

Así, para evitar confusiones, introduje el término de Enfoque Holístico Centrado 

en la Persona, que desarrollo en el último capitulo de mi libro "Que es el 

Counseling". 

Quiero decir, con esto, que el eje es el ECP, y que se integra desde allí 

modalidades que facilitan la tarea de la ayuda. 

Lo mismo debe ocurrir cuando se trabaja en una Empresa, una Institución 

Educativa, un espacio Pastoral o Comunitario. Allí, una vez más, se redescubre 

el aspecto integrador que posee esta profesión que y da su identidad. 

Los Psicólogos hacen Psicoterapia, lo cual implica un modelo médico curativo. 

Si utilizan el ECP en esa dirección, se encuentran con algunas dificultades o 

incongruencias que deben sortear. A tal punto es así, que a veces me pregunto 

porque se dicen psicoterapeutas, si ello va en contra de lo que nos delegó Carl 

Rogers. 


En mi caso, que soy Lic. en Psicología, he abandonado el rol de psicoterapeuta 

y asumido el de Facilitador de procesos de ayuda. 

En esto me siento más cerca de los verdaderos Psicoanalistas, que se han 

alejado del modelo médico, aunque no coincida con ellos en su epistemología 

de lo humano. 

Necesito aclarar que no voy a la etimología de la palabra Psicoterapia, sino a 

su uso en las prácticas de consultorio, sean privadas, para prepagas, obras 

sociales y hospitales. 

Las palabras adquieren su significado en concordancia con el uso que de ellas 

se hace, y de allí la legalización de las distintas profesiones: la psicoterapia 

(ayudar, servir, aliviar el sufrimiento psíquico), esta reglamentada como una 

disciplina del curar, y es precisamente este modelo médico al que no adhieren 

los counselors. 

 

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Más claro aún, un Psiquiatra (que es Médico), cuando trabaja como tal, al 

diagnosticar y por ello medicar, puede utilizar el ECP como modo de vínculo, 

pero su accionar es muy distinto a la de las dos profesiones que antes 

mencioné. 

Hablando con algunos de ellos, que adhieren seriamente al ECP, me dicen que 

cuando medican lo hacen centrados en su consultante, integrando ese modelo 

médico al enfoque. 

Una colega de ustedes (la Counselor Claudia Berneman) ha denominado 

"reflejo químico” a este modo de medicar, lo cual me parece un interesante 

aporte a nuestros primos los Psiquiatras del ECP. 

Alejándonos de las disciplinas de la ayuda, algo similar podríamos decir de 

educadores o docentes, asistentes o trabajadores sociales, expertos en 

relaciones humanas y laborales, que utilizan el ECP, lo adecuan a sus 

disciplinas. 

Es obvio que estas reflexiones exceden la intención de esta nota. Solo las he 

agregado para poder aclarar mejor los distintos modos de integrar el 

Movimiento ECP a las distintas disciplinas, y en lo que aquí nos importa, al 

Counseling. 

Es posible que en la tarea de Desarrollo y Despliegue personal se pueda 

encontrar algo de similitud entre lo que hace un psicólogo (cuando se dedica a 

ello) y un counselor. Sin embargo, según venimos observando desde que 

existe el Counseling en Argentina, puede verificarse una diferencia de estilos 

profesionales propias de cada profesión, que fueron muy bien determinadas 

por el Lic. Juan Carlos Lombardini cuando en el contexto de la mesa redonda 

de nuestras Primera Jornadas Nacionales de Counseling, explicó los motivos 

por los cuales él deriva a sus consultantes a Counselors (ver nota Revista 

Enfoque Humanístico Nº 16 de noviembre 2003), a pesar de ser Psicólogo. 

Estoy convencido que el Counseling ha encontrado un modo propio de utilizar 

zar el ECP integrándolo a la peculiaridad de sus incumbencias profesionales. 

Esto pasa por la formación, la práctica y el compromiso que se asume de 

 

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entrada, y que implica en definitiva un "ser en el mundo" específico de la ayuda 

que lo determina. 

Sabemos que un proceso propiamente de Counseling, puede ser experiencial, 

pero fundamentalmente, si se atiene a sus objetivos, debe resultar en cambios 

cognitivos conductuales que den cuenta de la transformación a la cual se 

aspira. 


Esto no lo convierte en cognitivo conductual, en el sentido de adherir a ese 

movimiento de lo psicológico, pero si lo obliga a introducir o agregar un 

accionar más directo en sus intervenciones. 

Integrar recursos a una impronta vincular tal como la ideó Carl Rogers, es lo 

que hacen la mayoría de los Counselors. De allí su cada vez más solicitada 

inserción. 

Si esto es ECP o no, si adhiere más a Carkuff o Sánchez Bodas que a Rodees, 

es tema de debate en Foros y Encuentros, pero de lo que no hay duda es que 

se trata de un modo que ha dado identidad al Counseling, y que por allí está 

transcurriendo. 

 

NOTA: He escrito este artículo, conciente de que se trata de un texto apto para 

producir un debate. Por ello, invito a quienes así lo entiendan, que envíen sus 

reflexiones a la redacción de nuestra revista. Muchas gracias. 

 

Por el Lic. Andrés Sánchez Bodas 



 

 

 

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