Desarrollo de los capitulos


Capítulo 4: Sinergia de las Relaciones Públicas y la diplomacia



Descargar 378.15 Kb.
Página3/8
Fecha de conversión12.05.2019
Tamaño378.15 Kb.
1   2   3   4   5   6   7   8

Capítulo 4: Sinergia de las Relaciones Públicas y la diplomacia.

En esta instancia del proyecto se intentará demostrar que utilizando la interacción de las Relaciones Públicas y las Relaciones Exteriores se podrá reposicionar internacionalmente no sólo la marca país y los productos, personas, actividades y lugares sino también la imagen del país como tal, de manera que inversores, empresarios y las grandes empresas extranjeras vuelvan a tener interés en la República Argentina.


Se buscará apoyar con comunicación pertinente, publicidad institucional, el reposicionamiento de este país beneficiándose de las puertas que las embajadas y consulados han ido abriendo.

A través de éstos se podrán invitar a inversores, empresarios y directivos de grandes empresas a reuniones en las representaciones en el exterior donde se indique de qué manera Argentina está cambiando y cómo se beneficiarían confiando en este nuevo país.




Capítulo 5: Estado actual de las Relaciones Públicas en la Cancillería Argentina.

Como se ha manifestado al comienzo de este proyecto, la carrera de Relaciones Públicas no ha sido considerada dentro de las pertinentes para el ingreso a la diplomacia. Sin embargo el desarrollo de este proyecto profesional busca demostrar cómo pueden insertarse las Relaciones Públicas en la diplomacia. Ambas carreras buscan por distintos caminos y con diferentes herramientas un objetivo común, que es comunicar, en este caso, para reposicionar la imagen de un país: Argentina.


La creación del departamento de Relaciones Públicas en el seno de la Cancillería Argentina permitirá aplicar las herramientas propias de esta disciplina para darle un nuevo enfoque a la política exterior y acceder a estrategias hasta ahora nunca utilizadas en el campo de la diplomacia con el fin de reposicionar a la República Argentina a nivel internacional a través de un enfoque no tradicional en el mundo diplomático.
Una vez desarrollada la estrategia para insertar las Relaciones Públicas en el seno de la Cancillería Argentina, se intentará visualizar la posibilidad de incorporar dicha dirección en el seno de los demás ministerios de la Nación.
Sabido es que la carrera de Relaciones Públicas está en pleno desarrollo y que en la actualidad numerosos políticos han recurrido a profesionales de esta materia para que los ayuden a construir una imagen positiva con el fin de ganar adeptos y voluntades en su favor. En el mismo lineamiento vemos que los políticos dentro del gobierno también se asesoran con profesionales en procura de mejorar su propia imagen.

Esto denota la factibilidad de la creación de esta dirección en los demás ministerios debido a la creciente necesidad de delegar en terceros esta oficina. Un departamento o dirección de Relaciones Públicas puede ayudar a planificar estrategias y usar las adecuadas tácticas para su desarrollo en el logro de objetivos de cada ministerio en sí.


Será necesario para ello la presentación de una propuesta similar a ésta para que se estudie la posibilidad o no de la creación de este departamento mencionado anteriormente.
Conclusiones.

El propósito de este proyecto de graduación es demostrar la carencia de una dirección de Relaciones Públicas en el seno de la Cancillería argentina y la necesidad de su implementación. Se investigará acerca del desarrollo y evolución de la diplomacia, cómo a través de los siglos ha ido cambiando su exposición ante el mundo dependiendo de las necesidades de la época. Cómo ha ido transformándose, según estas necesidades, de una diplomacia secreta a una diplomacia pública. Asimismo se analizará la historia y evolución de las Relaciones Públicas según se fueron manifestando en el área privada ya desde la Edad Media. Se llegará así a demostrar la necesidad de la incorporación de sus herramientas para lograr que Argentina tenga una buena imagen a pesar de las diferentes crisis que la han ido deteriorando.



Capítulo 1: La diplomacia.


    1. Concepto y definición de Diplomacia.

Antes de recurrir a los distintos autores que definen la diplomacia, resulta conveniente en primer lugar hacer una serie de consideraciones que permitirán, a modo de introducción, ilustrar al lector sobre el funcionamiento de la diplomacia en general y por ende sobre la diplomacia en la República Argentina. Así, se puede comenzar diciendo que en la escena internacional el actor principal es el Estado y que, por lo general en la mayoría de los países, el órgano del Estado que toma las decisiones en materia de política exterior es el Poder Ejecutivo. Dicho esto, cabe mencionar entonces que tradicionalmente la política exterior es formulada y ejecutada por el Poder Ejecutivo, y dentro del Poder Ejecutivo es el Ministerio de Relaciones Exteriores el órgano encargado de planear la orientación de la política exterior y aconsejar al Jefe de Estado acerca de las decisiones que deben adoptarse y de las negociaciones a realizar con otro Estado.

Estas funciones que le competen a las Cancillerías de la mayoría de los países descansan sobre dos pilares de una estructura bien organizada: por un lado, el Ministerio de Relaciones Exteriores, por otro lado las representaciones diplomáticas en el exterior, que junto con las representaciones consulares en el exterior constituyen lo que se denomina como servicio exterior.

La sede de la Cancillería es la dependencia del gobierno encargada de acopiar y evaluar las impresiones del mundo exterior que hacen llegar los representantes diplomáticos acreditados en los diferentes países y asimismo se encarga de formular la política exterior y transmitirla a sus representantes en el exterior para que la hagan efectiva. Según Morgenthau, “el ministerio de relaciones exteriores es el cerebro de la política exterior en tanto que los representantes diplomáticos son sus ojos, oídos, boca y dedos”. (1986).

La cancillería es el órgano del Estado que tiene las funciones de analizar y formular políticas, negociar y concertar, impartir directrices, elaborar programas y efectuar el seguimiento de la ejecución de los mismos, evaluar los resultados de la política externa y entrenar al personal profesional para el cumplimiento de las tareas específicas. Por su parte, las misiones diplomáticas en el exterior son las encargadas de materializar las directrices emanadas de la Cancillería y, a su vez, informan al ministerio acerca de los asuntos internos y externos del país en que están acreditadas, representan intereses nacionales frente a otros países y negocian diversos asuntos, que van desde los políticos, comerciales y financieros, hasta los tecnológicos, culturales y religiosos.


Tradicionalmente, la toma de decisiones en materia de política exterior ha sido fundamental en las actividades gubernamentales, por ello, resulta necesario contar con información y consejos confiables. En este punto, el servicio exterior juega un papel importantísimo, ya que para tomar una decisión es preciso que la cantidad y la calidad de la información sean fidedignas y ello dependerá casi siempre de los individuos encargados de recogerla y seleccionarla.

Por lo tanto, resulta sumamente importante contar con personal idóneo y especializado para llevar adelante la función de recoger y seleccionar la información, así como hacer recomendaciones que luego enviarán a la Cancillería.

La organización de la maquinaria de política exterior es por tanto fundamental para asegurar la eficiencia del Estado en el exterior. Si la diplomacia es incapaz de juzgar acertadamente los objetivos de otras naciones, es fácil que sean defectuosas las decisiones políticas resultantes.

Esta explicación previa que se hizo de cómo funciona el servicio exterior de una nación coincide con la realidad argentina, donde conforme a la Constitución Nacional, el manejo de las relaciones exteriores corresponde al Presidente quien sólo comparte con el Poder Legislativo la designación de Ministros Plenipotenciarios y Embajadores Extraordinarios y Plenipotenciarios que necesitan contar con el acuerdo del Senado; los tratados con las naciones extranjeras requieren la aprobación de ambas cámaras y también se necesita la aprobación de ambas cámaras para declarar la guerra o hacer la paz.


En la República Argentina, el Presidente de la Nación cuenta con la colaboración de la Cancillería o Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto para llevar adelante toda la política exterior.

En base a estas consideraciones preliminares, corresponde ahora dar una definición de lo que se entiende por diplomacia.

Según diferentes autores, se puede definir la diplomacia como:

“El manejo profesional de las relaciones entre soberanos” (Cohen. 1999)

“Sentido común y comprensión aplicados a las relaciones internacionales. La aplicación de la inteligencia y el tacto a la dirección de las relaciones oficiales entre Gobiernos de Estados independientes” (Nicolson, 1995)

“La conducción de las relaciones internacionales por negociación, más que por la fuerza, la propaganda, o el recurso del derecho, y por otros medios pacíficos – como recabar información o generar buena voluntad- que están directa o indirectamente diseñados para promover la negociación. Una actividad esencialmente política y una institución del sistema internacional” (Berridge. 1995)

“El conjunto de reglas y métodos que permiten a un Estado instrumentar sus relaciones con otros sujetos del derecho internacional, con el doble objeto de promover la paz y cultivar una mentalidad universal fomentando la cooperación con dichos sujetos en los más diversos campos” (Cantilo. 1993)

Se puede observar que entre las definiciones de diplomacia hay una concordancia en la actividad realizada por esta profesión. Se trata de una negociación que parte de la voluntad de dos o más Estados para llegar a un acuerdo sobre un determinado tema sea este cultural comercial, económico, político o social. Las estrategias seguidas por los gobiernos detallan las tácticas a seguir por los miembros que componen el cuerpo diplomático.




    1. Etimología y origen de la Diplomacia.

La palabra diplomacia proviene del francés diplomatie y del inglés diplomatics, que a su vez derivan del latín diploma y éste del griego διπλομα (diploma). El término διπλομα se compone del vocablo δίπλο (diplo), que significa doblado en dos, y del sufijo μα (ma), que hace referencia a un objeto. Un diploma era un documento oficial, una carta de recomendación que otorgaba una licencia o privilegio,[] remitida por la autoridad suprema de una entidad política soberana a las autoridades de otra, para informarles que el poseedor desempeñaba funciones de representación oficial y para solicitarles ciertos privilegios para el funcionario en la jurisdicción del destinatario. Dicho documento se caracterizaba por estar doblado,[] y en algunas ocasiones cosido en razón de que el contenido era una comunicación privada entre el remitente y el destinatario. El documento se entregaba doblado, y contenía una recomendación oficial, con ciertos poderes, para aquellos funcionarios que se dirigían a otro país o provincia de un Imperio. El portador de dicho diploma era por tal motivo un diplomático. (Enciclopedia Británica on line, 2008).

Así es que a medida que fue evolucionando el término, en sus diferentes acepciones se destacan carta doblada en dos partes, documento emitido por un magistrado asegurando un privilegio al portador y carta de recomendación emitida por el Estado, otorgada a personas que viajaban a las provincias.

La palabra diplomacia estuvo siempre en concordancia con actividades oficiales entre las realezas. Así derivó al inglés diplomatics siempre específicamente conectado a los documentos oficiales y al francés diplomatie haciendo referencia a los documentos oficiales enviados entre las cancillerías.

Estos términos fueron derivando a los conocidos en la actualidad como diplomacia en cuanto a lo referido a las negociaciones oficiales entre Estados y diplomáticos a las personas que se dedican a realizar estas transacciones.



[]

    1. Surgimiento y Desarrollo de la Diplomacia en el mundo.

Teniendo en cuenta la actividad diplomática ya desde tiempos remotos, se observa que no era una profesión como la actual, sino que se dejaba el lugar de residencia solamente por el tiempo que demorara la negociación específica que el diplomático hubiera ido a realizar, es decir, eran enviados especiales. A su vez, generalmente pertenecían a la familia gobernante, o a la de mayor rango social como para que con dicho status se legitimara la posición frente al Estado ante el cual se realizaba la gestión.
Se tiene conocimiento de que el establecimiento de las primeras Embajadas fue en Italia, en el siglo XIII durante el Renacimiento. Algunas de las tradiciones y ceremonias protocolares tales como se las conocen en la actualidad datan de ese período. Así es el caso de la presentación de Cartas Credenciales que realizan los Embajadores ante los Jefes de Estado. A través de esta ceremonia se acredita al nuevo Embajador dando por comenzado su periodo de representación.

De la misma manera, es Italia quien envía por primera vez un representante ante la corte francesa en el siglo XV. Sin embargo, en ese Estado no eran aceptados representantes de otras naciones por miedo al espionaje.


También por primera vez en el Siglo XV, España envió un representante ante la corte de Inglaterra. Ya para el siglo XVI este intercambio de diplomáticos de manera permanente era un estándar de vida en la mayoría de los países europeos. Como en la actualidad, el rango de Embajador era el más alto y su persona estaba representada, como fue expuesto anteriormente, por individuos que pertenecían a la nobleza. Los estándares de vida de éstos eran muy costosos ya que implicaban residencias y fiestas lujosas con un gran número de invitados. Los Estados más pequeños en lugar de Embajadores tenían Enviados, perteneciendo estos a un nivel inferior a los mencionados anteriormente. Los Embajadores que representaban a su Estado ante el Vaticano y Roma eran en líneas generales de religión católica. Cabe remarcar también que se reconocía como representante supremo a aquel Embajador que representaba al Vaticano, otorgándole desde ese momento el título de Decano. En la actualidad, se reconoce con este título al Embajador que lleva más años de residencia en el Estado receptor, sin embargo cuando existe un representante del Vaticano, se lo considera Decano sin importar la cantidad de años que haya residido en el lugar. Este Embajador lleva el nombre de Nuncio Apostólico, siendo éstos obispos de la iglesia Católica Apostólica Romana.

Con el transcurso del tiempo se fueron instalando por periodos más prolongados y las gestiones fueron desencadenando la necesidad de personas más idóneas que conocieran además el país donde se desarrollara la gestión diplomática. Así comenzaron a ocuparse los puestos diplomáticos con empleados que salían de las universidades europeas con títulos en Derecho Internacional, idiomas, e historia.


Hacia fines de 1780 era Francia el Estado con la mayor cancillería de Europa. Sin embargo con la Revolución Francesa, Napoleón sospecha de los diplomáticos británicos y decide echar a unos cuantos y encarcelar a otros tantos.

Ya con el Congreso de Viena de 1815, luego de la caída de Napoleón, comienza un sistema de rangos diplomáticos reconocidos internacionalmente. Esto queda establecido definitivamente luego de la segunda Guerra Mundial.

Se puede decir que el Congreso de Viena de 1815 sentó un antes y un después en la historia de la diplomacia mundial. A partir de este momento se comienza a tener una Diplomacia estable con características que aun hoy perduran, ejemplos de ello son las reglas de ceremonial y protocolo como precedencias, jerarquías, llegadas y partidas de los Jefes de Misión, entre otras.

También se tiene en cuenta que el Embajador es el representante de un Estado y no de un soberano, aunque su título así lo sugiera como es el caso de las monarquías europeas.


Si bien las tareas de espionaje diplomático fueron desapareciendo con el tiempo, la misión de los diplomáticos fue siempre la de observar para poder informar al Jefe de Estado como para que este pueda tomar decisiones acertadas acerca de la política exterior a llevarse a cabo.

Embajadores, Ministros y demás funcionarios de una Embajada suelen tomar decisiones usando la plenipotencia que les compete, sin embargo muchas situaciones deben ser consultadas al Ministro de Relaciones Exteriores quien tiene el poder de decidir. A su vez, este debe consultar con el Jefe de Estado quien es finalmente quien toma las decisiones finales de mayor envergadura.


La carrera diplomática se ha caracterizado siempre por ser de sumo prestigio, conservándolo hasta nuestros días. Y como consecuencia de ello se ha logrado a través de los años constituir un gran respeto entre los distintos Estados del mundo.

Con las dos guerras el Congreso de Viena de 1815 se ve alterado de manera tal que debe reconstruirse basándose en lo que se conoce como un nuevo periodo de la diplomacia internacional. (Vicioso, 2007).


1.4. Surgimiento y evolución de la diplomacia argentina.

La representación argentina en el exterior quedó relegada durante muchos años debido a la gran situación de inestabilidad interna nacional. La prioridad estaba dada en lograr una estabilidad interna y afianzar los cimientos de un nuevo país.

En 1856 se estableció una ley que comprendía las primeras categorías del cuerpo diplomático. A medida que se fueron superando los problemas internos y se fue logrando cierto grado de estabilidad política y económica, el país comienza a desarrollar una incipiente tarea de política exterior tendiente a lograr relaciones con las demás naciones para promover su comercio, incorporar nuevas tierras a la explotación agropecuaria, aumentar la población, captar capitales extranjeros e incrementar las exportaciones. Como dice Solveira en su libro, esta política llevada a cabo por el gobierno nacional surgía de la Constitución que impulsaba el poblamiento del territorio dirigiéndose a todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino. Mientras que en el artículo 27 se dispone la apertura comercial hacia el mundo y dice: “el Gobierno Federal está obligado a afianzar sus relaciones de paz y comercio con las potencias extranjeras por medio de tratados que estén en conformidad con los principios de derecho público establecidos en esta Constitución”. (Solveira, p.13).
La Cancillería argentina adquiere un gran protagonismo llevando adelante esa política nacional y formulando e implementando una política exterior que posibilite el logro de esos tres objetivos, pilares de la política nacional de aquel momento.

Esa política exterior estuvo orientada hacia los países europeos, ya que era allí donde estaban dadas las condiciones para el logro de esa política de expansión del gobierno argentino.

Por su parte, con los países del continente americano se desarrolló una amplia agenda política, quedando bien diferenciada la agenda política hacia América y la económica hacia Europa. Como cita Solveira en su libro al entonces Canciller Roque Sáenz Peña, quien en una circular de julio de 1890 enviada a las representaciones argentinas en Europa, de manera explícita dice:

Piensa el señor Presidente de la República que las Legaciones argentinas acreditadas en Europa deben llevar con preferencia la actividad de sus trabajos sobre la política económica, como deben especializarse con la internacional y diplomática las que están acreditadas en este continente, donde las relaciones comerciales son escasas o menos trascendentes para el movimiento de nuestra riqueza. (Boletín mensual del Ministerio de Relaciones Exteriores. 1890. pp.48-49).


A partir de 1880 la República Argentina comenzó a insinuar un cierto interés por fortalecer las relaciones económicas con el continente, sobre todo con América del Sur y a partir de 1916 comienza una etapa de gran interés no sólo por América del Sur, sino por toda América latina, así con el primer gobierno radical cobran importancia las relaciones económicas con Centroamérica.
1.5. Las bases constitucionales del Servicio Exterior.

La primera mención al servicio exterior en la legislación constitucional argentina la realiza el Estatuto de 1815, que crea la primera organización política nacional con el Directorio. En la Sección Tercera “Del Poder Executivo” en el primer capítulo “De la elección y facultades del Director del Estado”, dice en el artículo XI:

Nombrará a los Embajadores, Cónsules y Enviados para las demás Naciones y Potencias Extranjeras y recibirá a todos los que de esta clase vinieren de las mismas a este Estado, dando inmediatamente aviso instruido a la Junta de Observación, bajo grave responsabilidad de los motivos y objeto de su misión en ambos casos, igualmente que sus constestaciones." (Asociación Profesional del Cuerpo del Servicio Exterior de la Nación, 2008).

A partir de allí, todos los textos constitucionales establecieron cláusulas referidas al Servicio Exterior de la Nación. La última reforma constitucional de 1994, establece que corresponde al Poder ejecutivo Nacional conducir las relaciones exteriores con los demás Estados y con los Organismos Internacionales (art. 99, inc. 11), aunque introduce un gran avance sobre el tema, ya que en el artículo 124, faculta a las Provincias a celebrar convenios internacionales en tanto no sean incompatibles con la política exterior de la Nación y no afecten las facultades delegadas al Gobierno federal o al crédito público de la Nación. (Roggero, 2005).



1.6. La Diplomacia Actual en el mundo.

En este nuevo ciclo de la historia de la humanidad, le toca a la diplomacia contemporánea desempeñar un papel preponderante. En la agenda internacional temas clásicos como la seguridad, la geopolítica y la confrontación Este-Oeste, están siendo tratados sólo por una parte de la diplomacia de los Estados, adquiriendo gran relevancia otros nuevos temas que integran la agenda internacional, a los que la diplomacia mundial no puede desatender y que van adquiriendo día a día un tratamiento especial por parte de los funcionarios diplomáticos, tales como integración, globalización de la economía, la nueva dinámica de la cooperación internacional, la protección del medio ambiente, el terrorismo y el narcotráfico.

Sin embargo, otros temas considerados ya tradicionales en la agenda internacional como la pobreza, los conflictos étnicos, los derechos humanos, entre otros, renuevan interés. Se comparte la opinión de Horacio Vicioso (2007) en el sentido de que la sociedad internacional se ha transformado de una sociedad principalmente política, como lo era antes, a una sociedad predominantemente económica. Nuevos temas se abren espacio en el ámbito mundial y le toca a la diplomacia internacional seguir trabajando, en consecuencia, para regular el comportamiento de todos los participantes en el nuevo orden económico internacional, a través de la creación de reglas, métodos, políticas, principios, procedimientos e instituciones, necesarios en la esfera mundial.

El funcionario diplomático debe adaptarse a las exigencias de este mundo globalizado y, en el futuro próximo seguramente tendrá que continuar adaptándose a otros retos que impone el mundo moderno. Es una realidad que el funcionario diplomático actual debe encarar otros métodos, o emplear diferentes medios no utilizados en otras épocas y desechar lo que ha perdido validez, vale decir que deberá mantener la capacidad para crear e incorporar nuevos conocimientos, nuevas normas y nuevas tradiciones. Sobre esta base, resulta necesario explicar ciertos conceptos relativamente nuevos, empleados para describir la función del funcionario diplomático contemporáneo.





Compartir con tus amigos:
1   2   3   4   5   6   7   8


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

    Página principal
Universidad nacional
Curriculum vitae
derechos humanos
ciencias sociales
salud mental
buenos aires
datos personales
Datos personales
psicoan lisis
distrito federal
Psicoan lisis
plata facultad
Proyecto educativo
psicol gicos
Corte interamericana
violencia familiar
psicol gicas
letras departamento
caracter sticas
consejo directivo
vitae datos
recursos humanos
general universitario
Programa nacional
diagn stico
educativo institucional
Datos generales
Escuela superior
trabajo social
Diagn stico
poblaciones vulnerables
datos generales
Pontificia universidad
nacional contra
Corte suprema
Universidad autonoma
salvador facultad
culum vitae
Caracter sticas
Amparo directo
Instituto superior
curriculum vitae
Reglamento interno
polit cnica
ciencias humanas
guayaquil facultad
desarrollo humano
desarrollo integral
redes sociales
personales nombre
aires facultad