De las personas con discapacidad en asturias



Descargar 0.66 Mb.
Página10/11
Fecha de conversión12.05.2019
Tamaño0.66 Mb.
1   2   3   4   5   6   7   8   9   10   11
Dicho en otros términos, si en el espectro de la identidad del grupo familiar tradicional, propio de las mujeres con mayor edad entre nuestras interlocutoras, prevalece la idea comunitarista de grupo en donde la totalidad de los miembros del hogar han de definirse en función de la asunción particular de la discapacidad en tanto problemática propia e intransferible, en los grupos familiares más actuales (no necesariamente más modernos) se aprecia un modelo de “política familiar” caracterizado por la apertura a la ingerencia de las instituciones a las que se considera depositarias del saber y cuya presencia es garantía de la apertura a diferentes formas de construcción de la trayectoria vital de quien padece la discapacidad y del resto de sujetos a ella vinculados.

El segundo modelo que caracterizamos como más actual en este eje cronológico de las edades de nuestras interlocutoras y en el que cabe la presencia de las instituciones extrafamiliares a través del sistema de servicios de las administraciones y el saber de los profesionales, permite la pregunta acerca de las formas específicas que puede adoptar el proceso de autonomización – con respecto al propio grupo – de la persona discapacitada. Mientras que en la primera posición esa pregunta, que es por definición compleja e indeterminada, ha quedado excluida y clausurada porque no cabe en la lógica de interdependencia cerrada del grupo en cuestión. En el primer caso, la misma sospecha de que otra forma de vida es posible ya garantiza una notable apertura hacia lo por venir.


Y en el caso particular de las mujeres, este eje temporal que atraviesa sus circunstancias, este cronotropo de sus posibilidades adquirirá un protagonismo especial cuando habrán de enfrentarse a uno de los ámbitos más centrales en la definición de una autonomía: el ámbito laboral. En estas circunstancias se pueden apreciar, sin incertidumbres, las diferencias existentes entre las realidades de nuestras interlocutoras Nº 2, Carmen, titulada superior y hoy trabajando en el ámbito asociativo, Nº 3, Mercedes, que desde la discapacidad física logra un puesto estable como administrativa en el mercado ordinario de trabajo, Teresa, nuestra intrlocutora Nº 8 que está además de en el sistema de pensiones en la economía sumergida y, finalmente, Susana (H.V.Nª 1) que a sus veinticuatro años aspira a un puesto de trabajo en una ciudad en el marco del empleo protegido.
Solo por nombrar lo obvio, hay que reconocer que se trata de las cuatro mujeres más jóvenes cuyas trayectorias vitales hasta el presente se han desarrollado en un marco histórico real más flexible, más abierto y por tanto más indeterminado.
VIII.- LA FALTA DE MEDIOS, MAS ALLÁ DE LA POBREZA

Es evidente que en algunos de las historias de vida recogidas en el presente proceso de acercamiento a la realidad situacional de las mujeres discapacitadas en Asturias, la pobreza, en tanto factor condicionante de la discapacidad misma, ocupa un lugar dominante en la configuración de cuadros fenoménicos. En estas circunstancias están claramente situadas nuestras interlocutoras Nº 4, Remedios, cuya existencia personal y familiar depende de las subvenciones que recibe y reciben de la administración, las cuales amparan un estado vital al límite de la cobertura de necesidades del grupo en su conjunto, en gran medida debido a la desestructuración del mercado de trabajo y a la sola incorporación a éste de una mujer de la familia (su cuñada) quien lo hace tan solo en el empleo precario. El otro caso que parece situarse en el llamado “umbral de la pobreza” es el que representa Esperanza quien en la actualidad no tiene más patrimonio que la pensión de discapacidad que recibe aunque su situación de pobreza está menguada por la presencia de dos estructuras de oferta administrativa que sostienen su vida cotidiana: la escuela de educación especial en donde a diario pasa el día y realiza las comidas correspondientes y la residencia de ancianos en la que cena, duerme y pasa los fines de semana. En ambos casos, el paliativo de la oferta de la administración aparece como el gran contenedor de lo que, en caso de no existir, situaría a ambas mujeres en una clara situación de pobreza y desasistencia.


Pero es importante señalar que si bien, en algunos otros casos que se han seguido no aparecen situaciones de pobreza (aunque en dos de ellos vuelven a aparecer las pensiones por discapacidad), sí se hacen patentes otros factores que pueden considerarse carencias y que influyen de forma importante en la configuración de dichos casos de discapacidad. Esta es la situación de nuestras interlocutoras Nº 1, Susana: Nº 5: Emilia; Nº 6: Nieves y Nº 8: Teresa.
Quedan fuera de la consideración general de factores que actúan profundizando la discapacidad los casos de Carmen que pertenece a un segmento medio y que sobre todo, ha desarrollado un proyecto personal en el cabe la apertura a una resolución relativamente satisfactoria de su futuro, aunque su presente resulte, actualmente, inestable. Al respecto dice Carmen:
Yo vengo de una familia trabajadora pero en donde nunca falto lo indispensable esa es la verdad y después quieras que no, vas saliendo adelante… la universidad, no sé, esas cosas de la vida de una que hace que no tengas para brindar con champaña todos los días pero vamos, no me quejo… lo que creo que es importante también es que yo siempre he tenido un buen sistema de información de lo que la administración te puede ofrecer, de las cosas que en los últimos años han llegado a Asturias desde Europa, de los planes de cosillas que se van haciendo… y eso es tan importante como el dinero

El otro caso es el que representa Mercedes a quien el mismo ámbito familiar – y volveremos a señalar el protagonismo implícito de su madre antes que el resto del grupo parental – para quien el acceso a la información, la búsqueda de redes para mantener actividades sociales y en consecuencia lograr una inserción en el ámbito laboral ordinario, la sitúan en un lugar diferencial, altamente positivo, especialmente en comparación con las otras mujeres:


Pues no sé… dinero nunca nos ha faltado, pero nunca ha sobrado tampoco, pero sobre todo mi madre fue siempre muy abierta a ver qué cosas se hacen que se puede coger de aquí o de allá, que en el Instituto no había rampa, pues allí que se fue a la parroquia, de verdad, a la parroquia mi madre, que vergüenza, ella que no hace más que despotricar de los curas… pues nada que cuando comienza el curso, la parroquia de … me pone una rampa para que yo pueda ir al Instituto y entrar y salir todos los días, entonces lo que te quiero decir es que de verdad, muchas veces lo que yo veo en la asociación es que la gente es muy de quedarse a esperar y entonces claro, si te quedas así pues no consigues nada y muchas veces eso sucede porque no hay información que yo creo que para gente como yo es lo más importante….

Como señala la cita anterior de Carmen, los otros factores que de manera muy decisiva van a estar presentes en la configuración de los peculiares cuadros de discapacidad femenina que estamos siguiendo, es, justamente, la falta de información y de asesoramiento profesional en diferentes ámbitos de la contención de la discapacidad misma.


Una vez más habrá que tomar como ejemplo extremo la situación de nuestra interlocutora Nieves. Se trata de una familia de patrimonio y rentas. No es dinero lo que falta sino acceso a la información y – sobre todo – voluntad de querer acceder al mundo y sus posibilidades de ayuda a la peculiar situación en que se encuentran. Falta un apoyo y más aún, un seguimiento profesional desde diversos enfoques que pueda asesorar sobre salud, sobre la importancia de la relación con otros para quienes padecen discapacidad, de la urgencia de iniciar procesos educativos y formativos que impidan a una mujer con discapacidad media, incrementar la misma por dejadez y cerrazón de su entorno inmediato, los padres. Falta en definitiva, salir del aislamiento no sólo habitacional sino sobre todo ideológico en el que viven y desde el cual, asumen y acompañan la discapacidad de su hija.

Emilia, por su parte, es otro caso de aislamiento y de cerrazón en una cultura tradicional que si bien aporta lo mejor de un ámbito mínimo de convivencia comunitaria, pone en evidencia que el posible cambio de vida que deberá asumir nuestra interlocutora cuando ya no pueda hacerse cargo de ella su madrina, la sitúa al borde de un abismo que con gran dificultad quizá pueda traspasar. Queda abierta la incógnita. La falta de una relación más estrecha con servicios sociales que pudieran aportar una forma correcta de transición hacia otro tipo de vivencia es palpable en este caso que vive encerrado en su propia consistencia de soporte vital en medio de la naturaleza. La presencia de un médico de de centro de salud que – sin dudas – ha asumido que este caso está bien en su actual situación, no aporta ninguna propuesta de prevención hacia la inevitable transformación que deberá realizar. No hay soportes educativos, ni sociales, ni intervención alguna por parte de la administración que prepare y facilite el camino hacia una transición menos dolorosa de la que se avecina.



Algo similar sucede en el caso de Teresa que pide una urgente intervención de acompañamiento psicológico que pueda menguar la actual adicción a los medicamentos que le sostienen, sin mitigarlo, el cuadro de depresión paranoica que presenta. No es dinero lo que sobra en su caso, pero tampoco es lo que falta. Por el contrario, la actitud no sólo de esta mujer discapacitada múltiple sino de su entorno más inmediato que se inhibe ante Emilia, cierran un caso que probablemente se intensifique por falta de información y sobre todo, de agentes que ayuden a superar el actual aislamiento y cerrazón en el que se sitúa esta mujer.
Finalmente Susana, que está en una situación intermedia. Pueda ser que a través del movimiento asociativo al que se acaba de asomar recelosamente y sin ninguna entrega en los últimos tiempos, pueda gestionar no sólo su interés de formación para acceder a un trabajo administrativo en una “gran ciudad”, - al decir de ella misma – sino sobre todo, el necesario acompañamiento que dicho proceso va a requerir y que sus padres no podrán gestionar.
Por lo que en cada uno de estos diferentes procesos de asunción y vivencia de la discapacidad de mujeres, se hace patente la necesidad de diversos agentes vinculados a diversas áreas de conflicto de estas mujeres, pero sobre todo de sus entornos de sociabilidad en los que crecen y se socializan.
En efecto, será necesario una vez más, insistir en la urgencia de pensar los casos de discapacidad, especialmente cuando las protagonistas son mujeres, como casos de complejidad múltiple en los que no sólo requiere información, asesoramiento y seguimiento la misma persona afectada, sino el conjunto de su entorno que por ser tal se sostiene en una posición paradójica: por un lado está tan afectado como la misma persona por el impacto y la onda expansiva de este proceso, pero por otro – y de manera sugerente – son muchas veces el factor más discapacitante en el que se desarrolla la vida de estas mujeres. De igual manera que ya no quedan dudas acerca de la importancia de la pobreza en el proceso de discapacitación de los sujetos, será necesario profundizar en los otros – especialmente el aislamiento, la falta de educación, la soledad grupal, la concepción familiar misma de la discapacidad, la noción de género y sus atribuciones, etc. - que tiene los grupos parentales como manera de prevenir procesos de cierre y condena de la propia mujer discapacitada.
El acceso a la información de los servicios dependientes de la administración – ya se trate de salud, educación, servicios sociales, etc. – deberán ser concebidos ante las mujeres discapacitadas como un tipo de servicio múltiple, complejo y constante que asuma desde su misma oferta la complejidad de cada circunstancia. Pero sobre todo habrá de tener muy presente que a diferencia de lo que sucede en otros colectivos de demanda, las personas discapacitadas y más aún cuando se trata de mujeres, habrá de ser la misma administración a través de sus agentes la que se acerque a los ciudadanos ya sea para asesorar, acompañar, controlar y/o intervenir en función de las demandas manifiestas – pero sobre todo las latentes – que presenta cada una de estas peculiares experiencias de discapacidad.

IX.- EL GENERO



Sin ninguna duda el papel mismo que juegan las familias ante la persona discapacitada habrá de ser diferente cuando se trata de un varón o de una mujer, ya se trate de una discapacidad congénita o sobrevenida. En nuestro trabajo central se han tenido en cuenta estas circunstancias diferenciales, pero nos proponemos aquí, detenernos con más precisión acerca de qué diferentes aspectos caracterizan las circunstancias de las mujeres discapacitadas, partiendo, para seguir la lógica de nuestro anterior capítulo, por las formas de concepción y consecuente actuación de las familias.
A diferencia de lo que sucede con los varones, las mujeres, más aún cuando se trata de mujeres discapacitadas, tiene en la reclusión del hogar uno de sus posibles – y muy probables – espacios de destino. Esto sucede por un complejo – y la mayoría de las veces espontáneo e imperceptible - sistema de concepciones y actitudes por parte del conjunto del grupo familiar y de la sociedad en su conjunto. En efecto, mientras que la realización lógica de un sujeto varón logrará su máxima realización en el espacio de lo público, en las sociedades actuales sigue siendo válido como posible campo de realización de la condición femenina, el marco del hogar y el orden de cuidados del ámbito doméstico.
De allí que la búsqueda de una mayor igualdad entre los géneros por parte del conjunto de la sociedad habrá de estar especialmente presente en la mirada sobre los colectivos de personas discapacitadas, en las cuales – y esta misma idea ya se ha tratado en nuestro informe anterior – la condición femenina agrega una sobredeterminación a la discapacidad misma que sitúa a las mujeres en peores condiciones de autonomía e independencia para desligarse de los hogares parentales y para construir nuevos núcleos de relación afectiva.
Como se ha señalado anteriormente, la evolución del perfil de la familia en nuestro país ha situado a los varones en el espacio público y la constitución de la entidad moderna (en el sentido ilustrado del término, es decir en la acepción de modernidad posterior a la revolución francesa) de familia se asienta sobre la presencia de la mujer como responsable de la reproducción no sólo física sino educativa, emocional, identitaria, etc. de las personas en el marco del hogar. Es decir que mientras los varones son “expulsados” al afuera social, las mujeres quedaban recluidas en la esfera privada de las familias como responsables de las tareas domésticas, el cuidado de los hijos y de otras personas, etc. Actualmente, dicha tendencia, por mor de una diversidad de factores que tiene como principal eje de cambio a las propias mujeres y sus demandas esta realidad está cambiando y buen ejemplo de ello es la masiva incorporación de mujeres a los estudios y al mundo del trabajo extradoméstico.
En cualquier caso, lo que es relevante – y así lo demuestra nuestro capítulo Nº II sobre datos estadísticos de la situación de las mujeres discapacitadas frente a los varones discapacitados en Asturias – es que la discapacidad tiende a acentuar las diferencias de género, especialmente en los casos en que la discapacidad aparece en situaciones sociales de estrato social bajo y más aún, cuando se desarrolla en el marco de circunstancias de pobreza.
De manera muy generalizada puede afirmarse que de forma natural, en todos los casos que hemos investigado en el presente estudio, aparece de forma real o ha surgido como potencialidad en algún momento de sus trayectorias, la idea del ámbito doméstico como marco más adecuado y sobre todo más “seguro” para la construcción de la biografía femenina. Incluso en aquellos casos en los que se alude, de manera directa a esta circunstancia, (entrevista Nº 1 Susana), la posición de sus padres, más flexible y abierta a que su hija estudie y se traslade a vivir a una ciudad lejos del pueblo, surge ante la imposibilidad de recluirla en el espacio doméstico como condición impuesta por nuestra interlocutora. En todos los otros casos, el eje de la importancia estructural del hogar como opción primera y en algunos casos única para el destino de las mujeres discapacitadas no deja lugar a dudas, como fácilmente podemos recorrer en cada uno de los casos:
CARMEN: Una de sus batallas más definidoras de su identidad es la voluntad de alejarse de la casa parental y no quedar “atrapada” en las tareas de la casa como única forma de articulación de su identidad de mujer discapacitada:
¿Lo más importante de toda esta vida mía? Yo creo que cuando les planteo a mis padres que me marcho a estudiar a Oviedo porque no se lo creían, yo estoy segura que ellos suponían que me quedaría a vivir con ellos todos los días y que me haría una buena ama de casa y que si llego a vivir más que ellos, por supuesto que me encargaría de cuidarles… vamos que yo tuve muy claro que la casa era una trampa y que si algo no quería era quedarme atrapada en la casa que por lo que veo por otras mujeres de la asociación es siempre lo que esperan en tu casa que te quedes allí para que ellos se queden muy tranquilos entre lo que te cuidan y que no tienen que estar preocupados por tu vida, a mi eso me parece una bobada pero de verdad, te aseguro que es así y que no solo mis padres, vamos, que lo hemos hablado varias y nos pasa a todas, pero hay que imponerse …

MERCEDES: Se trata del perfil más abierto y prometedor desde la óptica comparativa frente a las otras historias de vida. No sólo se ha independizado de la casa parental de origen sino que está construyendo un proyecto afectivo y laboral propio en el que asume las dificultades pero valora, sin incertidumbres las bondades de su apuesta personal. Reconoce, como señala la cita siguiente, y como se ha recogido en páginas anteriores, la importancia movilizadora de su madre – más que de su padre – ante la actual circunstancia de su vida:
Ya te digo que yo he tenido mucha suerte y no lo digo en plan de ironía porque nadie se hubiera pensado cuando yo me quedo en una silla de ruedas que iba a estar viviendo con mi novio, en nuestra propia casa y con un trabajo de los de verdad, no de los de consuelo, al que llego en mi propio coche todos los días… pero allí te dije que mi madre ha sido siempre una mujer muy moderna, muy dispuesta a hacer los cambios que sean con tal de que sus hijas no seamos esclavas de nada, de la casa ni de nada y en eso le aventaja a mi padre, varios kilómetros, mi madre es una corredora de fondo siempre lo ha sido, una mujer muy independiente y más, es más independiente con lo que nos trasmite a nosotros que con su propia vida, pero a mi personalmente, siempre me ha impulsado hacia delante, hacia el no quedarme en nada estancada y sobre todo a no tener pena de mi misma y eso vale mucho… mis tías por ejemplo por el lado de mi padre, bueno y sus hermanas mismas le decían que qué barbaridad, que como yo esta vida de tal y cual, y ella siempre defendió que yo valía para mucho más que la casa y que la casa y esas cosas ya no eran para las mujeres de esta época, mi madre es que ha sido muy roja y muy revolucionaria, sabes….

REMEDIOS: Al contrario que Mercedes, Remedios es el caso más claro que pone en evidencia hasta qué punto pueden convivir en un ámbito rural la nuevas formas de dependencia hacia la administración de las personas discapacitadas junto con los más tradicionales cánones de sujeción a una estructura de tipo patriarcal, en el que se asume sin cuestionamientos – ni por parte de ella ni por parte de su familia – la clausura en el ámbito doméstico como espacio vital de desarrollo de su identidad. Al respecto dice su cuñada con la que convive:
Si es muy buena… lo que ella quiere es que estemos aquí que le hagamos risas, que estemos juntos, le gusta estar en la casa por eso nunca hemos querido, ni cuando vivían mis suegros tampoco que tuviera que estar yendo a escuelas o cosas así porque la probina no puede aprender mucho y entonces qué mejor que esté en casa con la familia… ella aquí hace algunas cosas que no llevan peligro, recoge la mesa, hace su habitación y las camas de toda la casa y lo hace con una alegría, le encanta, los domingos que los rapaces se levantan más tarde, se pone de los nervios porque no puede hacer las camas… ella sabe que tiene que levantarse y hacer las camas y después el aseo y después sale a por la hierba cuando es época, se lo pasa muy bien no creas y luego echa una mano en la casa, eso desde luego, lo único que falta es que le aumenten un poco la pensión que es muy baja, pero aquí está divinamente…. No la ves….


EMILIA: El caso de esta mujer es el más cerrado de todos los casos, debido a su propia discapacidad y sobre todo, al grado peculiar de desarrollo de la misma. La posible opción diferencial para Emilia - frente a la actual sujeción a al vida hogareña en el ámbito rural junto a una madrina -, parece ser, con alta probabilidad, que hubiera sido un centro de acogida o alguna institución similar. Por lo tanto, a pesar de los aspectos adversos de su actual situación vital, el marco de coordenadas que caracterizan su situación en su casa, ha de contraponerse, en su caso más que en otros, la importancia de la experiencia de relación con el espacio como gran marco del desarrollo de su vida. Así re flexiona su madrina al respecto:
No tengo nada que esperar porque yo he decidido que cuando esta rapaza era pequeñina ya se sabía, pues yo acepté ser su madrina y entonces hago lo que hay que hacer y no hay nada que decir. ¿Qué le hubiera deparado la vida? ¿Un hospicio o como se llame eso? Pues no, mejor aquí que le quieren los pocos vecinos que quedan, que a ella le gusta pasearse con los perros y que mientras yo esté y tenga fuerzas no le faltará nada, que tiene su pensión, cuidado y ella la tendrá siempre porque no puede hacer más, pero yo siempre he pensado que es una pena que cuando ya no pueda tendrán que llevarle a otro lugar y para ella, dejar este sitio será un golpe porque su vida es esto, salir con lluvia con sol, como sea, ella salir a los prados es lo que más le va, mira…

NIEVES: Por el contrario, el caso de Nieves abre a una reflexión importante acerca de que su destino hubiera podido ser mucho más sugerente, abierto e indeterminado si las condiciones vitales y emocionales de su entorno fuera otras, y sobre todo, si en lugar de ser mujer se hubiera tratado de un varón en las mismas circunstancias. No cabe ninguna duda que la condición femenina de Nieves ha significado uno de los handicaps más importantes a la hora de caracterizar las formas de asunción de su discapacidad por parte del grupo familiar. Dice su padre:
Hombre que va a hacer, es una rapaza buena cuando quiere y está tras su madre cuando no está frente al televisor… y yo allí puedo hacer poco porque son mujeres y ellas tienen que resolver sus cosas…. Es diferente si hubiera sido un rapaz que te lo llevas por ahí y te lo crías de otra forma más de calle, más tal, pero siendo mujer lo mejor es que esté apegada a su casa que es lo que va bien para cualquier mujer tenga o no tenga problemas, me entiende? Entonces claro, además dos hijas y las dos con el mismo problema, menos mal que la casa está en un lugar tranquilo que aquí no viene nadie a molestar porque no tenemos costumbre, mi mujer menos, ya ve Ud. cuantos días para que quisiera que Ud. venga que no querían y no querían las dos porque ellas están acostumbradas aquí, si no quieren que venga ni el médico que ahora se va a presentar a elecciones y tal… pero que no les gusta de hablar ni de nada, a ellas a la madre y a la hija lo que les va es la casa, lo que pasa que a mía hija no quiere hacer nada y hay que tenerla como neña chica siempre y siempre va a ser así

ESPERANZA; Se halla en una situación intermedia entre su casa y la residencia de ancianos. Desde la comparación ente ambos ámbitos, no hay dudas que Esperanza preferiría su hogar sobre todo porque ha sido educada – a pesar de su doble discapacidad – en la lógica de la identidad femenina tradicional y sus saberes tienen más que ver con la educación informal hacia las mujeres antes que con el aprendizaje de conocimientos específicos, a pesar de que tiene capacidad para haber desarrollado ambos;



Compartir con tus amigos:
1   2   3   4   5   6   7   8   9   10   11


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

    Página principal
Universidad nacional
Curriculum vitae
derechos humanos
ciencias sociales
salud mental
buenos aires
datos personales
Datos personales
psicoan lisis
distrito federal
Psicoan lisis
plata facultad
Proyecto educativo
psicol gicos
Corte interamericana
violencia familiar
psicol gicas
letras departamento
caracter sticas
consejo directivo
vitae datos
recursos humanos
general universitario
Programa nacional
diagn stico
educativo institucional
Datos generales
Escuela superior
trabajo social
Diagn stico
poblaciones vulnerables
datos generales
Pontificia universidad
nacional contra
Corte suprema
Universidad autonoma
salvador facultad
culum vitae
Caracter sticas
Amparo directo
Instituto superior
curriculum vitae
Reglamento interno
polit cnica
ciencias humanas
guayaquil facultad
desarrollo humano
desarrollo integral
redes sociales
personales nombre
aires facultad