De la Propiedad Intelectual a la Economía del Conocimiento



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4 – La libertad de acceso

El problema se agrava drásticamente cuando no son las ideas, como los vehículos de su transmisión, pasan a ser controlados. Cuando una productora de Hollywood controla no sólo la producción de contenidos (el film), pero también los diversos canales de distribución y hasta compra las salas de cine, el resultado es que la libertad de circulación de ideas se desequilibra radicalmente. Lessig constata que filmes extranjeros en los Estados Unidos, que representaban hace pocos años 10% de la recaudación, hoy representan 0,5%, generando una cultura peligrosamente aislada del mundo. Lo que está aconteciendo, con el control progresivo de los tres niveles – infraestructura física, códigos y contenidos – es que la libertad de circulación de las ideas, inclusive en Internet, se está restringiendo rápidamente. Grandes empresas no paran de estudiar nuestras computadoras, a través de los “spiders” o “bots”, para ver por si acaso no mencionamos sin las debidas autorizaciones, el nombre o un grupo de ideas protegidas.


Un texto de 1813 de Thomas Jefferson, es en este sentido muy elocuente: “Si hay una cosa que la naturaleza hace es que es menos susceptible que todas las otras de propiedad exclusiva, esta cosa es la acción del poder de pensamiento que llamamos de idea…. Que las ideas deban expandirse libremente de una persona hacia otra, por todo el globo, para la instrucción moral es mutua del hombre, y el avance de su condición, parece haber sido particularmente y benévolamente diseñado por la naturaleza, cuando ella se volvió, como el fuego, pasibles de expansión por todo el espacio, sin reducir su densidad en ningún punto, y como el aire en el cual respiramos, nos movemos y existimos físicamente, incapaces de confinamiento, o de apropiación exclusiva. Invenciones no pueden, por naturaleza, ser objeto de propiedad.”19

Una empresa que instala una de las infraestructuras importantes que es el cable de de fibra óptica es la propietaria de este cable. ¿Pero ella puede dictar quien puede o quien no puede tener acceso para transmitir en este cable? Una empresa puede encontrar incentivo económico en hacer acuerdos con otras empresas, garantizando exclusividad, un tipo de corral de comunicación. La Disney batalló duramente, por ejemplo, para tener este tipo de exclusividad. La crudeza de las batallas empresariales en este plano abre poco espacio para el fin último de todo el proceso, tan bien expresado por Thomas Jefferson, que es la utilidad social de la circulación de las ideas. Un gobierno puede hasta privatizar el mantenimiento de una ruta, y autorizar el cobro de un peaje, pero asegura su carácter público, ninguna administradora puede impedir el libre acceso de cualquier persona a esta ruta. ¿Y en la infovía, como funciona? En muchas ciudades americanas, como Chicago, la intendencia está instalando cables públicos, para asegurar que los usuarios puedan recibir y transmitir lo que quieren, reduciendo la presión de empresas privadas para hacer acuerdos de acceso exclusivo para determinado tipo de clientes. En Canadá, el proceso se está generalizando, en reacción a los controles que las empresas están instalando. Como las rutas, las infovías deben constituir los llamados commons, espacios comunes que permiten que los espacios privados comuniquen, interactúen con libertad.


El análisis detallado del uso del espectro de ondas de radio y TV es en este sentido muy significativo. En la práctica, el gobierno americano concede fajas del espectro a gigantes de la comunicación, como lo hacemos en Brasil, eliminando virtualmente la posibilidad de cada comunidad tener sus medios de comunicación, cosa hoy técnicamente perfectamente posible y barata. Lo que nos repiten siempre, es que el espectro es limitado, y por lo tanto debe ser atribuido a algunos, y estos algunos naturalmente buscan monopolizar el acceso. En la práctica, generamos una patética “Berlusconi society”.
El primer hecho es que la emisión de corto alcance (low power radio service) es perfectamente posible, y no debería ser condenada como piratería. El segundo, más importante, es que la idea del espectro sea limitado es presentada como argumento por las empresas, pero es la verdadera apenas porque utilizan tecnologías que desperdician el espectro: como tienen el monopolio, no se interesan por ejemplo por el compartimiento de fajas (software defined radios) que permiten utilizar las ondas de la misma forma que en otros medios, aprovechando los “silencios” y subutilizaciones del espectro para asegurar diversas comunicaciones simultáneas, como hoy acontece en cualquier línea telefónica. Lessig es duro con ese impresionante desperdicio de una riqueza tan importante – es natural, no fue creada por nadie, tanto así que es concedida por licencia pública – que es el espectro electromagnético: “Polución es precisamente la manera como deberíamos considerar estas viejas formas de uso del espectro: torres grandes y estúpidas invaden el éter con emisiones poderosas, tornando inviable el florecimiento de usos en menor escala, menos ruidosos y más eficientes…La televisión comercial, por ejemplo, es un desperdiciador extraordinario del espectro; en la mayor parte de los contextos, el ideal sería transferirla del aire para cables.”20
Lessig es un pragmático. En el caso del espectro, por ejemplo, propone que se expanda en cada segmento del espectro una faja de libre acceso, equilibrando la apropiación privada. En varias áreas analizadas, busca soluciones que permitan a todos sobrevivir. Pero su preocupación es clara. En libre traducción, “la tecnología, con estas leyes, nos promete ahora un control casi perfecto sobre el contenido y su distribución. Y este control perfecto que amenaza el potencial de innovación que Internet promete”.21

5 – El costo del acceso

Rifkin analiza el mismo proceso desde otro punto de vista, poniendo en evidencia en particular el hecho de la economía del conocimiento cambiar nuestra relación con el proceso económico en general. El argumento básico es que estamos pasando de una era en que había productores y compradores, para una era en que hay abastecedores y usuarios. La transformación es profunda. En la práctica, no compramos más un teléfono (o la compra es simbólica). Pero pagamos todo el mes por el derecho de usarlo, de comunicarnos. Pagamos también para tener acceso a programas de televisión un poco más decentes. Ya no pagamos una consulta médica: pagamos mensualmente un plan para tener derecho de acceso a servicios de salud. Nuestra impresora cuesta una bagatela, lo importante es prendernos en la compra regular del “toner” exclusivo. 22


Los ejemplos son innumerables. Rifkin define esta tendencia como caracterizando "la era del acceso". En nuestro "A Reprodução Social" ya analizamos esta tendencia, que caracterizamos con el concepto de "capitalismo de peaje". Basta ver el monto de tarifas que pagamos para tener derecho a los servicios de un banco, o como los condominios de playa cierran el acceso a un pedazo de mar, y en la publicidad nos "ofrecen", como se las hubiesen creado, sus maravillosas olas. El acceso gratuito al mar no llena los bolsillos de nadie. Cerremos pues las playas.23

Así el capitalismo genera escasez, pues la escasez eleva los precios. En esta lógica del absurdo, cuanto menos disponibles los bienes, pero quedan caros, y más adquieren valor potencial para quien los controla. Nada como contaminar los ríos para obligarnos a un "pesque-pague", o inducirnos a comprar agua “producida”. Nada como impedir o dificultar nuestro acceso al Skype para obligarnos a gastar más en telefonía celular tradicional.


Con esto, van desapareciendo los espacios gratuitos, y quedamos cada vez más presos en la corrida por el aumento de nuestra renta mensual, sin la cual nos veremos privados de una serie de servicios esenciales, inclusive la participación en la cultura que nos cerca. Vivir deja de ser un paseo, o una construcción que nos pertenece, para transformarse en una permanente corrida de peaje en peaje. Donde antes las personas tenían el placer de tocar un instrumento, hoy pagan el derecho de acceder a música. Donde antes jugaban un picado en la calle, hoy asisten a un espectáculo deportivo, en cuanto mastican bocadillos en el sofá, todo gracias al "pay-per-view". Lo que estamos construyendo, es un permanente “pay-per-life”.


El desplazamiento teórico es significativo. El propietario de medios de producción tenía la llave de la fábrica, bien físico que constituía una propiedad concreta: hoy es dueño de un proceso, y cobra por su utilización. Es como los procesos se vuelven cada vez más densos en información y conocimiento, asumen mayor importancia la propiedad intelectual, las patentes y los copyrights. El conocimiento constituye un bien que no deja de pertenecer a alguien cuando lo pasa a otros, – y estamos en la era de la tecnología de la conectividad. Así su facilidad de diseminación se vuelve inmensa, y la apropiación privada genera trabas. Vemos así todo el peso de la constatación de Gorz vista arriba, de que “los medios de producción, se tornaron apropiables y susceptibles de ser repartidos”. En términos técnicos, el conocimiento es un bien cuyo consumo no reduce el stock. No es porque sí que la negociación TRIPs (Trade Related Intellectual Property) constituye el principal debate en la Organización Mundial de Comercio, y está en el centro de las luchas por una sociedad libre. Donde en el siglo pasado la batalla era en torno de la propiedad de los bienes de producción, hoy se desplazó hacia el área de la economía de la creatividad.
6 – El acceso desigual

“La innovación, escribe Stiglitz, está en el corazón del éxito de una economía moderna. La cuestión es de cómo mejor promoverla. El mundo desarrollado modeló cuidadosamente leyes que dan a los innovadores un derecho exclusivo a sus innovaciones y las ganancias que de ellas fluyen. ¿Pero a qué precio? Hay un sentimiento creciente de algo está errado con el sistema que gobierno la propiedad intelectual. El recelo es que el foco en los lucros para las corporaciones ricas represente una sentencia de muerte para los muy pobres no mundo en desarrollo.”24


Por ejemplo, explica Stiglitz, “esto es particularmente verdadero cuando patentes toman lo que era previamente de dominio público y lo ‘privatizan” – lo que os juristas de la Propiedad Intelectual han llamado, como vimos, de nuevo “enclosure movement”. Patentes sobre el arroz Basmati (que los indianos pensaban conocer había centenas de años), o sobre las propiedades curativas del turmeric (gengibre) constituyen buenos ejemplos”.
Según el autor, “los países en desarrollo son más pobres no sólo porque tienen menos recursos, pero porque hay un hiato en conocimiento. Por esto el acceso al conocimiento es tan importante. Pero al reforzar el control (stranglehold) sobre la propiedad intelectual, las reglas de PI (llamadas TRIPS) de acuerdo de Uruguay reducirán el acceso al conocimiento por parte de los os países en desarrollo. El TRIPS impone un sistema que no fue diseñado de manera óptima para un país industrial avanzado, pero fue menos adecuado para un país pobre. Yo era miembro del Consejo Económico del presidente Clinton en la época en que la negociación del Uruguay Round se completaba. Nosotros y el Office of Science and Technology Policy nos oponíamos al TRIPS. Creíamos que era malo para la ciencia americana, malo para el mundo de la ciencia, malo para los países en desarrollo”.(Stiglitz, 2006)
La cuestión asumió una dimensión más dramática cuando, con el colapso climático mundial, se vuelve necesario asegurar al mundo entero acceso a las más avanzadas tecnologías que permitan sustituir prácticas intensivas en emisión de gases de efecto de estufa. La recomendación del informe de las Naciones Unidas World Economic and Social Survey 2009, considera esencial, para reducir la presión de los desastres ambientales en el tercer mundo, buscar un “régimen equilibrado de propiedad intelectual para la transferencia de tecnologías”. Más allá de sugerir de aprovecharse al máximo las “flexibilidades” existentes en el sistema, el Survey sugiere que “opciones como permitir que los países en desarrollo puedan excluir sectores críticos del control de patentes, bien como un “pool” global de tecnología para enfrentar la transformación climática, merecen seria consideración, ya que estas opciones permiten tener seguridad y previsibilidad en el acceso a las tecnologías y más allá de eso estimularían a tan necesaria investigación y desenvolvimiento para una adaptación local y difusión que reduciría los costos de las tecnologías. Más allá demás, modalidades de acceso a las tecnologías con financiamiento público para empresas de países en desarrollo precisan ser exploradas”.25 Vemos aquí, en un informe de gran importancia internacional, explicitada la necesidad de se ir más allá del proteccionismo de las patentes. Es igualmente curioso constatar que esto no significaría una traba, y si un estímulo a la “tan necesaria investigación y desenvolvimiento”, más allá de una reducción de costos.
Es una toma de posición importante, en esta época en que es bueno respetar la propiedad intelectual, sin que las personas se den cuenta que estamos esencialmente respetando su monopolización y control por intermediarios. Precisamos de reglas más flexibles y más inteligentes, y sobre todo reducir los plazos absurdos de décadas que extrapolan radicalmente el tiempo necesario para una empresa recuperar sus inversiones en nuevas tecnologías. Cuanto patentar bienes naturales de países pobres para seguir cobrando royalties sobre producciones tradicionales, ya es simplemente extorsión. La piratería, en este caso, viene de arriba.26

Así la economía del conocimiento diseña una nueva división internacional del trabajo, entre los países que se concentran en los intangibles – finanzas internacionales, investigación y desarrollo, diseño, abogacía, contabilidad, publicidad, sistemas de control – y los que continúan con tareas centradas en la producción física. Donde antiguamente teníamos la producción de materias primas en un polo, y productos industriales en el otro, hoy pasamos a tener una división más fuertemente centrada en la división entre producción material y producción inmaterial.

Una lectura particularmente interesante sobre este tema es el libro de Chang, Pateando la Escalera, que muestra como los países hoy desarrollados se apropiaron de los conocimientos generados en cualquier parte del mundo, por medio de copia, robo o espionaje, sin preocuparse en la época con la propiedad intelectual. Utilizaron la escalera para subir, y ahora la patean para un lado, impidiendo otros de seguir su camino. ¿Lo que sería de Japón, o de Corea, si hubiesen sido obligados a cerrar púdicamente los ojos sobre las innovaciones en el resto del mundo, o a pagar todos los royalties? El libro de Chang es extremamente bien documentado, y muestra como antes de los asiáticos los Estados Unidos ya adoptaron las mismas prácticas relativamente que Inglaterra, bien como Inglaterra las adoptó relativamente de Holanda. El libre acceso de los países pobres al conocimiento, condición esencial de su progreso y del reequilibrio planetario, es hoy sistemáticamente trabado, cuando debería ser favorecido y subvencionado, para reducir las tragedias sociales y ambientales que se aumentan.27
7 – La remuneración de los aportes

Como una piedra jugada en un lago genera olas que se apartan, las nuevas tecnologías del conocimiento van desplazando formas tradicionales de organización social y económica en varias esferas. No es sólo el “creador” y su remuneración que están en juego, o el dueño del copyright o de la patente. La transformación en el contenido de la producción genera nuevas relaciones de producción y desplaza la cuestión de la remuneración del trabajo. Medir el trabajo por horas trabajadas, mecanismo tan central en nuestras sociedades, se vuelve en esta esfera de actividades, cada vez menos significativo. Así, la justa remuneración del esfuerzo se torna cada vez más compleja.


La contribución creativa con ideas innovadoras no va a depender del tiempo que pasamos sentados en la oficina. Gorz cita un informe del director de recursos humanos de la Daimler-Chrysler: la contribución de los “colaboradores”, como los llama gentilmente el director, “no será calculada por el número de horas de presencia, pero sobre la base de los objetivos alcanzados y de la calidad de los resultados. Ellos son emprendedores”.28 Los trabajadores son así promovidos a emprendedores, y porque no, según Gorz, a empresarios: “En el lugar de aquel que depende del salario, debe estar el empresario de la fuerza de trabajo, que providencia su propia formación, perfeccionamiento, plan de salud, etc. ‘La persona es una empresa’. En lugar de la explotación entran la auto-explotación y la auto-co-comercialización del ‘Yo S/A’, que rinden lucros a las grandes empresas, que son los clientes del auto-empresario”.29 Hoy quien trabaja en estas áreas frecuentemente lleva su laptop para casa, y continúa trabajando a la noche y los fines de semana. ¿Alguien paga esto?
El problema central es que en la era del conocimiento, la fragmentación de las tareas y del aislamiento artificial de los procesos productivos son contraproducentes. Tapscott, que estudia el problema en el área empresarial, da el ejemplo de la inutilidad de investigadores que trabajan cada uno con su pequeño stock de conocimiento: “Hace una década, la astronomía aún era sinónimo de grupos que mantenían datos exclusivos y publicaban resultados individuales. Ahora, ella está organizada en torno de grandes conjuntos de datos que son compartimentados, codificados y disponibles para toda la comunidad”. (Tapscott, 198) ¿Las innovaciones de este tipo de colaboración son remuneradas de que manera?
El avance tecnológico no funciona en islas aisladas. En un área avanzada como la robótica, los investigadores se dieron cuenta de cuanto estaban invirtiendo, separadamente, para desarrollar los mismos sistemas, en vez de colocar en común lo ya adquirido, para avanzar de nuevo. “El sistema operacional de robots (Robot Operating System – ROS) es un conjunto de programas escritos en fuente abierta, cuyo objetivo es de servir de plataforma común para una amplia gama de investigaciones de robótica. Está siendo utilizado por equipos en la Universidad de Stanford en California, en MIT y en la Universidad Técnica de Munich, en Alemania, entre otros.” (Campbell, 2009). Si fuesen todos esperar ser remunerados por el fragmento de innovación que generan de forma asociativa, aún por encima con software libre, ¿donde estaríamos?
El “www” se volvió un elemento esencial de nuestra vida, una revolución, a través del libre acceso que se generaliza. Muchos piensan que fue inventado por los americanos, y raramente encontramos referencias al autor de esta autentica revolución en la conectividad planetaria que fue el británico Tim Berners-Lee, que desarrolló el sistema en el centro de investigaciones nucleares (CERN) en la frontera franco-suiza. Desconocemos igualmente que el sistema es regido por una organización no gubernamental, un consorcio sin fines lucrativos. Todo el mundo empresarial, además, también se volvió más productivo gracias a este proceso asociativo. ¿Y si tuviésemos que pagar a cada vez que nos conectamos, informar la tarjeta de crédito, etc.? Inclusive, el W3C, como es llamado el consorcio que coordina nuestra conectividad planetaria, pide donaciones sin una mínima vergüenza, como cualquier ONG que quiere proteger el clima. Ya se calculó que Berners-Lee sería más rico que otros magnates, prefirió ser más útil. ¿Como es remunerado? Consultarías, investigaciones, libros, ponencias – no faltan medios. Pero medios que no traban la razón de ser del producto.30
La forma de elaboración, disponibilidad y apropiación del conocimiento online genera un terremoto organizacional por lo menos tan profundo en cuanto fue el surgimiento de las fábricas en la era de la revolución industrial. Para producir bienes materiales en masa tuvimos potentes máquinas agrupadas en unidades fabriles, jornada de 8 horas, trabajo asalariado, infraestructuras para transportar toneladas. En la economía del conocimiento ¿qué tenemos?
El libro de Eric S. Raymond, The Cathedral and the Bazaar, es un pequeño clásico en su área, y presenta las formas concretas de organización, de la contribución espontánea y asociativa en red en la construcción de innovaciones en las tecnologías de la información. Es natural que los grandes grupos privados, cuya fortuna está presa la limitación del acceso al conocimiento – pues solamente su control estricto impide que se torne de libre utilización, y por lo tanto sin valor comercial – busquen la demonización de toda esta área de actividad. Así los hackers, comunidad asociada de innovaciones tecnológicas, son pustos en la misma bolsa que los crackers, los que implantan virus, buscan quebrar cuentas bancarias y así sucesivamente.

Aquí, se trata de explicitar la lógica de colaboración implícita en el avance tecnológico, partiendo de la visión de que innumerables ideas espontáneamente traídas hacia una construcción innovadora pueden constituir un proceso de producción diferenciado. En la base, está el concepto de externalidades positivas de las redes (positive network externalities) que permiten romper la separación entre el productor y el cliente, ya que el cliente se torna también colaborador del proceso (Raymond, 144) ¿Dónde está la amenaza? “Un hecho central que la distinción valor de uso y valor de cambio nos permite notar es que solamente el valor de cambio es amenazado por el desplazamiento de fuentes cerradas a fuentes abiertas (open source); no al valor de uso.” (Raymond, 129) Por el contrario, el valor de uso se refuerza, tanto por la generalización del acceso como por el hecho de que usuarios diferenciados pueden traer hacia el proceso de producción la visión de quien enfrenta efectivamente los innumerables y variados problemas que surgen.


Raymond marca bien este punto: los procesos ligados al conocimiento son procesos interactivos. La propia compra de un software es lo de menos, el proceso de apoyo, manutención, servicios y actualización es lo que constituye lo esencial. “Si (como es generalmente aceptado) más del 75% de los costos del ciclo de vida de un proyecto típico de software está en la manutención y debugging y extensiones, entonces la política general de cobrarse un precio de compra elevado y tasas de soporte relativamente bajas o reducidas a cero deberá llevar a resultados que sirven mal a todas las partes”. Volvemos aquí al desplazamiento del punto de la cadena productiva donde se da la remuneración. E intentar cobrar en todos los puntos simplemente inviabiliza el proceso.31
Raymond, que estudia en particular los límites de los softwares de estante, trae con claridad este dilema de una economía del conocimiento la cual se intenta aplicar reglas de la manufactura. “En el mundo del código libre, se busca la mayor base posible de usuarios, para obtener lo máximo de retorno y un mercado secundario lo más vigoroso posible; en el código propietario se busca el máximo de compradores, pero el mínimo de usuarios. Por lo tanto la lógica del modelo de la fábrica recompensa mejor a los vendedores que producen bienes de estante – software que es suficientemente bien divulgado (marketed) para asegurar ventas pero en realidad inútil en la práctica. El otro lado de esta moneda es que la mayoría de los vendedores que siguen este modelo de fábrica no tendrá resultados en el largo plazo. Financiar indefinidamente despensas de soporte a partir de un precio fijo sólo es viable en un mercado que se expande a un ritmo suficiente para cubrir el soporte y los costos del ciclo de vida implicado en las ventas de ayer con las ventas mañana. Cuando el mercado se vuelve maduro y las ventas se reducen, la mayor parte de los vendedores no tendrán otra elección sino de cortar despensas tornándolos a sus productos huérfanos”. (Raymond, 120-121)
En otros términos, dice Raymond, “el software es dominantemente una industria de servicios que opera con la persistente pero infundada ilusión de ser una industria manufacturera”. No tiene mucho interés comprar una caja bonita con el software, caja que nos da la impresión de que estamos comprando una “cosa” tangible, cuando en realidad estamos comprando un producto que se desactualizará después de algunos meses. Y el sistema de acceso y apoyo que es central.
Estamos aquí en el centro de la discusión sobre las nuevas lógicas económicas y organizacionales que implica la transición hacia una economía del conocimiento. Otra moneda, por ejemplo, u otra forma de remuneración, aparece con frecuencia cada vez mayor: el reconocimiento por los pares, la reputación de competencia adquirida, que permite que las personas equilibren sus economías de otra forma. El propio gusto por la innovación, por descubrir nuevos mecanismos, por escribir una música bonita, tiende a ser en general un elemento motivador fundamental. No se imagina mucho a Pasteur reduciendo su curiosidad científica porque no podría patentar la vacuna.
De cualquier manera, hay un abanico de nuevas articulaciones en desarrollo, precisamos observarlas con tolerancia y tranquilidad, buscando soluciones en la línea del “win-win” y del equilibrio real de los intereses de los diversos agentes del proceso. La simplicidad del editor que publica y vende, y del consumidor que compra y lee, ya no corresponde al mundo moderno. Y la criminalización no resuelve nada. Precisamos asegurar el equilibrio de la remuneración en el caso del uso comercial, y la gratuidad del uso sin fines lucrativos. El propio mundo empresarial está descubriendo esto.

8 – El potencial empresarial

Wikinomics significa economía de la colaboración, por simple asociación de ideas: todos conocen el proceso asociativo que dio lugar al Wikipedia, enciclopedia construida por medio de colaboración libre y gratuita de innumerables personas, por el simple placer de hacer una cosa útil. Decimos aquí “simples placer”, pero se trata de una inmensa y subestimada motivación. Juntando economics y wikipedia, surge wikinomics, libro que explora como el mundo empresarial está descubriendo que la colaboración puede ser más provechosa que la competencia.32


“Estamos cambiando de locales de trabajo cerrados y jerárquicos, con relaciones de empleo rígidas, para redes de capital humano progresivamente más auto-organizadas, distribuidas y de colaboración, que obtienen conocimiento y recursos de dentro y de afuera de la empresa”. (Tapscott, 292). Por detrás del desplazamiento de esta visión está evidentemente un hecho mayor que está sacudiendo a nuestra sociedad de forma profunda y aún mal delineada: la conectividad, el hecho de que cualquier persona pueda comunicarse con cualquier otra en cualquier parte del planeta. O sea, cuanto más colaboramos y compartimos nuestro conocimiento, más todos se vuelven ricos. Los lucros de los intermediarios y la remuneración de los innovadores deben ser confrontados con este potencial.



En la selva de registros, copyrights y patentes resuenan gritos contra las violaciones de la propiedad intelectual, contra la piratería, contra la monstruosa conspiración que constituiría el hecho de que personas hicieran cosas útiles por placer, de forma asociada, y con resultados técnicamente superiores. Para los que quieren colocar peajes en cada acción de nuestra cotidianeidad, una sociedad donde las personas colaboran es una ofensa.
El aporte importante del libro de Don Tapscott y de Anthony Williams es mostrar que las empresas, en vez de querer aplicar los bien inmateriales reglas de juego que se refieren a bienes manufacturados, como en el siglo pasado, tendrán mejor futuro al aprender a colaborar, adoptando reglas de juego innovadoras.
“Habiendo madurado rápidamente en los últimos tres años, esas armas de colaboración en masa permiten que los funcionarios interactúen y creen con más personas en más regiones del mundo usando un conjunto de capacidades más versátil, teniendo menos trastornos y sintiendo más placer que con cualquier otra generación de tecnologías para el local de trabajo. Ellos también pueden actuar globalmente – atravesando silos organizacionales y conectándose con clientes, parejas, proveedores y otros participantes que agregan valor al ecosistema de la empresa. Y más: la naturaleza cada vez más abierta de esas herramientas significa que esa nueva infraestructura para colaboración esté accesible a una base mucho más amplia de personas y empresas – en verdad tan amplia que existen poquísimas barreras para que las organizaciones las adopten a despecho de sus posturas”.(Tapscott, 300)
Aquí también se constata que la obsesión por encerrar y controlar todo genera más costos de lo que promueve ideas, por la obstrucción burocrática de la investigación abierta y asociativa, que es como se crean ideas. Esto se verifica en las más variadas áreas, inclusive en los sectores industriales tradicionales, donde el contenido de tecnología se está ampliando, exigiendo más procesos asociativos. “En cuanto las patentes proliferaban, los presupuestos del P&D sabían hasta alcanzar niveles ineficientes, y empresas de biotecnología, industrias farmacéuticas, universidades, entidades gubernamentales de asistencia médica y el sistema jurídico se estaban metiendo en luchas caras y nocivas por los beneficios económicos de esas patentes.” (Tapscott, 205)
En el caso de la industria farmacéutica, a pesar de algunos avances como en el caso de la británica GlaxoSmithKline, la situación continúa trágica, y hablar de ética de la propiedad intelectual e invertir todo lo que podemos entender como valores. La organización Médicos sin Frontera pidió la creación de un fondo común de patentes de medicamentos contra el HIV/Aids, que permita que los propios países puedan producir los medicamentos. Según Margaret Chan, directora de la OMS, “por lo menos cinco millones de personas con HIV no reciben tratamiento necesario”. El problema envuelve a Abbot Laboratories, Boehringer Ingelheim, Bristol-Meyers Squibb, Johnson & Johnson, VGilead Sciences, GlaxoSmithKline, Merck & Co., Pfizer y Sequoia Pharmaceuticals. Ya murieron 25 millones de personas de Aids.33
La realidad es que el conocimiento constituye una gran riqueza, y como su diseminación se volvió virtualmente gratuita, liberar el acceso aumenta el stock de riqueza de todos. La era del conocimiento lleva naturalmente hacia la economía de la colaboración y esta aumenta las chances de democratización de una economía que hoy anda trabada por los sistemas cada vez más complejos e inútiles de cobranza de peajes. Tapscott y Williams analizan un conjunto de experiencias, de como esto está siendo aplicado en el área empresarial de forma creativa. Es un avance, muestra que hay cada vez más espacio para vida inteligente. No es ni interesante ni viable simplemente eliminar los sistemas actuales de cobranza de derechos sobre la economía creativa. Pero la progresiva reducción y simplificación de esta selva de cobranzas debe ser emprendida, liberando el inmenso potencial creativo latente en la sociedad.
9 – La universalización del acceso

No basta tener el “derecho” al acceso, precisamos de las infraestructuras que lo materialicen. El Wi-Fi y la tecnología que permite, habiendo un punto emisor, acceder a Internet sin cable en cualquier punto de la casa, de la oficina, del aeropuerto, o de la ciudad. Significa trabajo o distracción confortable en el sofá con la lap-top, sin estar preso a los cables. El ambiente “grasa” de cierta forma en la señal banda ancha de Internet. En los últimos años se multiplican las ciudades Wi-Fi, o sea, ciudades donde una persona puede sentar en cualquier parque y trabajar a voluntad. Y la versión computador, digamos así, del teléfono celular, cubriendo todo un espacio urbano.

 

Hay actualmente una corrida de ciudades que instalan retransmisores de forma que todo el espacio urbano esté cubierto por la señal. Llaman eso de “municipal mesh Wi-fi networking”. Según el artículo Paul Marks, “las redes públicas Wi-fi tendrán también impacto en el set-up Wi-fi en residencias, escuelas, librerías y cafés...Sistemas que abarcan toda una ciudad ligan a un conjunto de puntos Wi-fi para formar una red (“mesh”) donde las señales de radio recibidos en un punto saltan de una antena hacia otra antena hasta encontrar alguien que está conectado en la net”.  



 

Para ahora, la tecnología, que permite conectividad de todo el espacio urbano, es barata. Por ejemplo, en la ciudad de Filadelfia, en los EUA, “cerca de 4000 postes en los 320 kilómetros cuadrados de la ciudad tendrán antenas Wi-fi que cubrirán la ciudad con señal, banda larga sin cable. La promesa es de un acceso a Internet de 1-megabit/segundo por menos de 10 dólares por mes, comparado con 45 dólares para la conexión con cable de hoy.” La ciudad de Taipei en Taiwán, en China, está generalizando el sistema con una tasa general de 12 dólares por mes.  

 

Hay dificultades, según el artículo, en términos de interoperabilidad y fijación de patrones, y sobre todo de la resistencia de las principales empresas de telecomunicaciones que buscan impedir el sistema. “El Wi-fi municipal en los Estados Unidos está encontrando oposición de los mayores grupos de telecomunicaciones, como la Verizon, BellSouth e Cox Communications...Ya consiguieron adoptar legislación en 12 estados que torna ilegal una ciudad montar una red sin cable que competiría con la empresa de telecomunicación local”.



 

El impacto de asegurarse la inclusión digital es bastante evidente, sobre todo con la perspectiva ahora bien real de acceso a computadoras básicas baratas (100 dólares). La ciudad de Filadelfia, en su proyecto de inclusión digital, está organizando la conexión para los 1,4 millón de personas que viven debajo de la línea de pobreza. Con el costo relativamente bajo – 12 dólares por mes y el precio de un librito – y los inmensos aumentos de productividad sistémica territorial que la conectividad permite, más allá del aprovechamiento escolar evidente, se trata de un eje fundamental de avance de la productividad sistémica del territorio.


En Brasil la tecnología se expande rápidamente a partir del ejemplo pionero de Piraí, en el Estado do Río de Janeiro, ya con varios años de funcionamiento. Todos se tornan más productivos, desde el comerciante que compra y vende mejor, hasta la escuela que pasa a usar Internet con una laptop por niño. La generalización del acceso a banda ancha está dándose en Brasil en toda la red de escuelas públicas, como también en Uruguay y en otros países. El libre acceso al conocimiento puede volverse en uno de los principales vectores de reducción de la desigualdad del planeta. ¿Vale la pena trabar este proceso para mantener la renta de algunos intermediarios? 34
El derecho de la comunidad a tener sus propios medios de comunicación es esencial. Estamos evolucionando, como bien describe Lessig, de la civilización “read only”, de recepción pasiva de contenidos para una civilización. R-W, o “Read-Write”, en que cualquier grupo o individuo puede poner contenidos en Internet, corregir contenidos de la Wikipedia, comentar artículos publicados, comunicar el efecto inesperado de un medicamento a los productores. La comunicación pasó a ser interactiva., y la propia gran media, que a través de la ABERT (Asociación Brasilera de Emisoras de Radio y TV) combate cualquier intento de democratización del acceso, criminalizando a las radios comunitarias, tendrá que comenzar a pensar su futuro de manera creativa.
Lia Ribeiro Dias trae un comentario fuerte sobre “Los medios del pueblo”, que vale la pena transcribir en parte: “No se sabe ni su tamaño ni su alcance, pero los medios populares vienen ganando musculatura. Son diarios, revistas, videos y radios producidos por equipos de comunidades de baja renta o de las periferias de las grandes ciudades. En lugar de personajes de los medios convencionales, generalmente retratadas por lo que no tienen y no por lo que son, las comunidades rescatan su identidad, creando sus propios canales de expresión Al auto-expresarse a pesar del público-blanco al público participante, la comunidad se apropia de su representación, gana en auto-estima y conquista poder”. (Dias, 2006)

 

“El fenómeno de comunicación comunicaría, que ya provocó el surgimiento de escuelas de comunicación popular en varios estados, conquista adeptos especialmente entre los jóvenes. Son ellos los reporteros, los editores, los locutores, los productores de video, los fotógrafos. Una legión de nuevos autores, que no para de crecer y que es la prueba viva de que la legislación que reserva a periodistas diplomados el desempeño de esas funciones es anacrónica, antidemocrática, hiere el derecho de expresión y, es aplicada, impide el empoderamiento de las comunidades.“35



 

Estamos todos acostumbrados a que los medios sean asunto de gente grande, y de preferencia, enorme. La media comunitaria parece asunto menor. En la era del “R-W” interactivo, las transformaciones son profundas. La generación del software libre constituye otra tendencia que busca evitar que los sistemas de información queden presos a un monopolio planetario, aunque aquí la pelea sea cada vez más dura.

 

En el área de la pelea por el derecho a la comunicación, aunque estamos dando los primeros pasos. Tal como la IBM en la era de los ordenadores los gigantes da los medios quieren impedir que surja una libertad efectiva de comunicaciones en las comunidades. En términos técnicos, es bastante absurdo, pues de la misma forma como hubo un abaratamiento radical de los micro-computadores que permitió que se tornasen un aparato doméstico, montar una emisora es hoy muy simple y barato. No se justifica más la mega-empresa que termina por controlar contenidos. Cada escuela, cada comunicad debería tener su radio o TV comunicaría, ayudando a ls comunidad a organizarse. Intentar impedir esta democratización forma parte de las viejas tradiciones centralizadoras.



Este es el tema de la Conferencia Nacional de la Cultura, cuyo tema abarca precisamente los derechos aquí discutidos: Según el texto base de la CNC, las transformaciones traídas por las nuevas tecnologías, que facilitan la reproducción de textos, sonidos e imágenes, tornan necesaria la "renovación del derecho de autor", para que el se torne compatible" con el derecho a la participación en la vida cultural, para que la libertad de acceso y la exclusividad de utilización de las obras – principios, respectivamente, da sociedad de la información y del derecho de autor – puedan coexistir y equilibrar los intereses públicos y particulares envueltos".36
10 – El absurdo universitario

En nuestra área universitaria, en vez de encerrarnos nuestros conocimientos imitando los comportamientos sobrepasados de la empresa privada, tenemos de tornarnos vectores de multiplicación y diseminación del conocimiento. Analizando las ventajas de tener disponibles artículos gratuitamente online, Tapscott y Williams citan Paul Camp: “Lo que nosotros queremos es información valida, analizada por peering. ¿Qué importa si eso aconteció porque un editor mandó el artículo para ser analizado por alguien o si el fue analizado vía e-mail por una comunidad de personas interesadas en aquel asunto, en respuesta a su publicación preliminar en el arXiv? El resultado es el mismo.” (Tapscott, 199).


¿Cómo queda en esto nuestra prehistórica cultura de fotocopiarse un capítulo del libro, e esto servir de base para el trabajo científico de los alumnos, en las grandes universidades del país? El equipo de la USP-Este que trabajo con propiedad intelectual (GPOPAI – Grupo de Investigaciones en Políticas Públicas de Acceso a Información) hace un levantamiento básico: por ciclo lectivo, los alumnos deberían gastar 3800 reales con libros, y 80% vienen de familias con hasta 5 salarios mínimos, lo que significa que los libros simplemente no son adquiridos. Además, 30% de los libros no son reeditados, y tampoco pueden ser fotocopiados. Las editoras gustan de best-sellers, y no se interesan por long-sellers. (Craveiro, 2008). No editan, ni dejan usar, pues quedan con derechos de autor. Sería correcto que los copyrights de las editoras caducasen automáticamente al quedar los libros agotados y no reeditados por más de cinco años.
No se trata aquí apenas del derecho de acceso a los volúmenes. Es vital el acceso rápido y práctico, el “aquí y ahora” que las tecnologías permiten, y que los alumnos no entienden que no puedan utilizar. Más importante aún con la disponibilidad en medios digitales, abriese la perspectiva de cruzamiento innovador de conocimientos, factor esencial en el aprendizaje de cualquier ciencia. Una persona puede aproximar análisis estadísticos de desempleo con análisis de impacto psicológico sobre la juventud, y verificar como los procesos inciden en la criminalidad y así sucesivamente, juntando autores de diferentes áreas científicas y de diferentes visiones políticas. La fantástica posibilidad de descubrirse encadenamientos en las dinámicas estudiadas exige que los materiales estén disponibles, online y gratuitas, pues el lucro está en el avance científico de la sociedad, y marginalmente en la remuneración del autor o del intermediario.
Esto llevó el MIT – Massachussetts Institute of Technology – a cambiar radicalmente de postura, y hacer disponible el conjunto de sus cursos en la totalidad, gratuitamente, online, en el llamado Open Course Ware (OCW), tornando “open course” el análogo do “open source” que es el sistema “fuente abierta” de la Linux. La iniciativa del MIT, como principal centro de investigación de los EUA, abre camino para que la universidad en general opte por el patrón Creative Commons, asegurando así la gratuidad del uso no comercial da producción científica.37
Permítanme presentar aquí mi experiencia personal, como poseedor de un sitio que trabaja con derechos en la línea del Creative Commons. Cuando presenté en una reunión del Comité Gestor de la Internet en Brasil la forma como dispongo en mis textos gratuitamente online, un colega comentó conmigo después de la reunión: pero su ejemplo no es sustentable, pues usted no gana dinero con esto. Pregúntele cuanto ganaba publicando artículos científicos en revistas universitarias, la forma más avanzada de enterrar a nuestra producción científica. No comento aquí su respuesta. El hecho de publicar gratuitamente nunca trabó mi gusto de investigar, por el contrario, me hace sentir más libre. Y por lo menos, las personas leen lo que escribo, comentan, critican, y en cualquier parte del mundo, pues la Internet es planetaria, en cuanto la biblioteca es local. Y como leen, quedo más conocido, hago ponencias, equilibro y mi presupuesto de forma indirecta. Además, gano como profesor universitario. No preciso ganar dinero con todo lo que hago. Y las editoras están comenzando y darse cuenta de que la divulgación online apenas aumenta las ventas, pues leer en la red también cansa.38
Según Peter Eckersley, "Cuando la tecnología tornó posible una nueva abundancia de conocimiento, políticos, abogados, corporaciones y administraciones universitarias se vuelven cada vez más determinados a preservar a su escasez". La lógica es explicitada por un ejemplo: "El agua es abundante y esencial; los diamantes son raros e inútiles. Pero diamantes son mucho más caros de que el agua porque son mucho más escasos. Las personas que están en el negocio de vender información tienen buena razones para querer un futuro donde el conocimiento sea valorizado como diamantes, y no como agua. Aquí, los gigantes farmacéuticos, Hollywood, Microsoft, y hasta el The Wall Street Journal hablan con la misma voz: 'Continúan expandiéndose las leyes de copyrights y de patentes para que nuestros productos continúen caros e lucrativos.' Y pagan lobbistas en el mundo todo para asegurar que este mensaje llegue a los gobiernos". (Eckersley, 2009)
Particularmente absurda es la dificultad de acceder a conocimientos desarrollados con dinero público: "Consideran al movimiento del libre acceso (open access movement) que hacen campaña para que los artículos científicos sean de libre acceso hacia el público, que es quien al final pagó por la investigación con sus impuestos. Históricamente, la mayor parte de los textos científicos quedó confinada a publicaciones caras y esencialmente disponibles apenas para personas con ligazones universitarias. Algunos editores resistieron al movimiento de libre acceso, pero la tendencia es contraria. En marzo de este año, por ejemplo, el congreso americano tornó permanente la exigencia de que toda investigación financiada por el Instituto Nacional de Salud sea abiertamente accesible, y otros países están siguiendo el ejemplo. Es seguro prever que dentro de una década o dos, la literatura científica estará online, libre es disponible para investigación." (Eckersley, 2009)
Como otros investigadores interesados en el enriquecimiento científico y cultural generalizado, Eckersley no sugiere la ausencia de remuneración a quien produce ciencia, pero sí su desplazamiento: "Los que publican las revistas [científicas] continuarán a ser pagas, pero en un punto diferente de la cadena" (Journal publishers will still be paid, but at a different point in the chain). Vale la pena explorar esta visión. Vimos arriba el ejemplo de la IBM, que supo reconvertirse, o sea, pasó a ganar dinero "en un punto diferente de la cadena". Intentar impedir el avance de los medios modernos de divulgación no tiene mucho sentido, y los grandes intermediarios, tanto casas editoras como grandes sellos de música precisan pensar en lo que pueden contribuir de mejor en el cuadro del nuevo referencial tecnológico, en vez de recorrer el tiempo todo al Estado y a la policía para garantizar renta de intermediación.

En realidad, mejor de lo que nosotros confinamos en una guerra ideológica, tenemos que buscar las nuevas reglas económicas que permitan equilibrar el interés mayor que es el avance científico-cultural de la sociedad, en segundo lugar y de los autores que crean e innovan, y en tercer lugar los intermediarios que producen apenas el soporte físico y tienden a enarbolarse en "propietarios". El soporte físico es importante, los libros y discos continuarán vendiéndose, pero no precisan exigir monopolio ni llamar a la policía, y mucho menos intentar dificultar el acceso a tecnologías que hoy son universales.



Un proceso abierto

Lo que estamos intentando diseñar aquí, no es un conjunto cerrado de respuestas, pero el abanico de cuestiones teóricas que nos desafían, y que resultan directamente de esta amplia evolución para lo que llamamos de economía de conocimiento. El eje de apropiación de plusvalía se desplaza del control de la fábrica hacia el control de la propiedad intelectual, cambian las relaciones de producción, se altera el contenido y la remuneración en los intercambios internacionales. Y una sociedad moderna es compleja, las relaciones económicas exigen soluciones más flexibles y diferenciadas. Son ejes de reflexión que exigen nuevos instrumentos de análisis, y los autores citados arriba están abriendo espacios que vale la pena acompañar.

No son visiones extremistas que encontramos en los trabajos de Lawrence Lessig sobre el futuro de las ideas, de James Boyle sobre la dimensión jurídica, de André Gorz sobre la economía do inmaterial, de Jeremy Rikin sobre la economía de la cultura, de Eric Raymond sobre la cultura de la conectividad, de Joseph Stiglitz sobre los limites del sistema de patentes, de Manuel Castells sobre la sociedad en red, de Alvin Toffler sobre tercera onda, de Pierre Lévy sobre la inteligencia colectiva, de Hazel Henderson sobre los procesos asociativos. Son visiones de buen sentido, y muchos investigadores, autores y editores se están reajustando. Las nuevas dinámicas están en curso, y ocupando espacios en la línea del frente tecnológico, no en la línea de la defensa de dinámicas desactualizadas. Instituciones de investigación como el MIT, autores científicos como Lester Brown, editoras como la Fundación Perseu Abramo, autores de música como Gilberto Gil, hasta escritores de gran éxito comercial como Paulo Coelho – están apuntando hacia un universo más equilibrado. No se trata de utopías, y si de cambios en curso, y los que supieron readecuarse van a encontrar su lugar.

En términos económicos, en la era de la información, los costos de transacción de los sistemas propietarios son generalmente más elevados – tiempo, dinero, líos burocráticos, pérdida de potencial asociativo, esterilización del efecto rede – que de los provechos. Y el lucro de los grupos que controlan el acceso al conocimiento y a la cultura, aunque grande, es muy pequeño en relación a las pérdidas que resultan del freno de los procesos creativos y del uso de las innovaciones en el planeta. Y frente a los dramas que hoy exigen democratización del conocimiento para reducir la desigualdad, generalización de las tecnologías limpias para reducir el impacto climático, autorización de producción descentralizada de medicamentos para enfrentar tragedias que envuelven decenas de millones de personas y otras tensiones, colocar peajes en todo para maximizar los lucros se volvió irresponsable. El libre acceso es económicamente más viable y productivo, y resultará en más y no menos, actividades creativas.

Brasil en este plano enfrenta una situación peculiar, pues heredó una desigualdad que marginalizó a gran parte da su población, y la economía del conocimiento y sus potencias quedaron esencialmente limitados al tercio de la población. Y un país donde el sector informal de la economía representa la mitad de la población económicamente activa. No podemos darnos el lujo de no aprovechar al máximo el inmenso potencial que las nuevas tecnologías presentan. Y hoy, para no estar excluido, el nivel de conocimiento precisa ser mucho más amplio de que la alfabetización que batallaba Paulo Freire. La Pedagogía del Oprimido, hoy, tiene expresión digital.39

El desafío de la democratización de la economía adquiere aquí una dimensión importante, pues el acceso al conocimiento, como nuevo factor de producción, puede volverse un vector privilegiado de inclusión productiva de la masa de la que fue perjudicada en su acceso a las oportunidades sociales. Como vimos, una vez producido, el conocimiento puede ser divulgado y multiplicado con costos extremamente limitados. Contrariamente al caso de los bienes físicos, quien repasa el conocimiento no lo pierde. El derecho de acceso al conocimiento se vuelve así un eje de la democratización económica de nuestras sociedades.



Bibliografia

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Angell, Marcia – A verdade sobre os laboratórios farmacêuticos - Ed. Record, São Paulo, 2007

Benkler, Yochai – The Wealth of Networks: how social production transforms markets and freedom – Yale University Press, New Haven, London, 2009

Berners-Lee, Tim – Weaving the Web – Harper Paperbacks, New York 2000

Biagini, Cédric e Guillaume Carnino – Biblioteca de Bolso, Le Monde Diplomatique Brasil – Setembro de 2009

Boyle, James – The Public Domain: Enclosing the Commons of the Mind – Yale University Press, New Haven and London, 2008, 315 p.

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Carta de São Paulo de Acesso aos Bens Culturais - http://stoa.usp.br/acesso

Castells, Emmanuel - The Rise of the Network Society –

Chang, Ha-Joon – Kicking Away the Ladder:Development Strategy in Historical Perspective, Anthem Press, London, 2002; no Brasil, Chutando a Escada, edição da Unesp, São Paulo, 2003

Craveiro, Gisele; Jorge Machado e Pablo Ortellado – O mercado de livros técnicos e científicos no Brasil – GPOPAI, USP Leste, São Paulo, 2008

Creative Commons – http://creativecommons.org/licenses/by-nc/2.5/br/ ou http://www.creativecommons.org.br/

Dias, Lia Ribeiro – O direito democrático à comunicação – A Rede: Tecnologia para a inclusão social - ano 2, n. 17, 15 de agosto de 2006 - www.arede.inf.br

Dowbor, Ladislau – Democracia Econômica: novas tendências da gestão social – Ed. Vozes, Petrópolis, 2008

Dowbor, Ladislau – Informação para a cidadania e o desenvolvimento sustentável – disponível em Artigos Online, http://dowbor.org

Eckersley, Peter – Knowledge wants to be free too – New Scientist – 27 June 2009, p. 28
http://www.newscientist.com/article/mg20227141.000-finding-a-fair-price-for-free-knowledge.html?full=true&print=true

Electronic Foundation Frontier – www.eff.org

GPOPAI - Grupo de Pesquisa em Políticas Públicas para o Acesso à Informação – USP-Leste – www.gpopai.usp.br

Lessig, Lawrence – Remix: making art and commerce thrive in the hybrid economy – The Penguin Press, New York, 2008, 327 p.

Lessig, Lawrence – The Future of Ideas: the Fate of the Commons in an Connected World – Random House, New York, 2001, 340 p.

Marks, Paul – Cities race to reap the rewards of wireless net for all – New Scientist, 25 March, 2006


MIT – http://ocw.mit.edu/OcwWeb/web/home/home/index.htm - site do Massachussets Institute of Technology, ciência disponível em Creative Commons
Ortellado Pablo – Mais acesso à produção cultural – Entrevista em A Rede, ano 6, n.51, Set. 2009 www.arede.inf.br
Raymond, Eric S. – The Cathedral and the Bazaar: Musings on Linux and Open Source – O’Reilly, Cambridge, 2001 - http://www.opencontent.org/openpub/

Rifkin, Jeremy – A era do acesso – Makron Books, São Paulo, 2001

Stiglitz, Joseph - Joseph Stiglitz - A Better Way to Crack it – New Scientist, 16 September 2006, p. 20
Tapscott, Don e Anthony Williams – Wikinomics:Como a colabaração em massa pode mudar o seu negócio – Ed. Nova Fronteira, Rio de Janeiro, 2007

UN – World Economic and Social Survey 2009 – Promoting Development and Saving the Planet – www.un.org/esa/policy/wess/wess2009files/wess09/overview_en.pdf



USP-Leste - GPOPAI - Pessquisa http://www.gpopai.usp.br/boletim/article86.html

Ladislau Dowbor, es doctor en Ciencias Económicas por la Escuela Central de Planeamiento y Estadística de Varsovia, profesor titular de la PUC de São Paulo y consultor de diversas agencias de las Naciones Unidas. Y autor de “Democracia Económica”, “La Reproducción Social: propuestas para una gestión descentralizada”, “El Mosaico Partido: la economía más allá de las ecuaciones”, “Tecnologías del Conocimiento: los Desafíos de la Educación”, todos por la editora Vozes, además de “¿Qué pasa con el Trabajo?” (Ed. Senac) y co-organizador de la recopilación “Economía Social en Brasil“(ed. Senac) Sus numerosos trabajos sobre planeamiento económico y social están disponibles en el sitio http://dowbor.org – Contacto ladislau@dowbor.org



1 El presente artículo se apoya en parte en el capítulo “Economía del Conocimiento”, de nuestro Democracia Económica, Ed. Vozes, 2008

2 “Si la naturaleza hace alguna cosa menos susceptible de que cualquier otra de constituir propiedad exclusiva, es la acción de poder del pensamiento que llamamos de idea”.

3 “El objetivo del copyright es de incitar a la producción y el acceso a obras culturales. Desempeñó su papel alentando la producción. Ahora opera como una cerca para impedir el acceso” – Boyle, p. 224

4 Lawrence Lessig, Remix, p. 39

5 “As a recent survey by the market research firm NPD Group indicated, “more than two-thirds of all the music [college students] acquired was obtained illegally” – citado por Lawrence Lessig, Remix, p. 111; Lessig considera que debemos “reformar leyes que tornan como criminal a la mayor parte de lo que nuestros hijos hacen con sus computadoras” (p. 19)

6 James Boyle, The Public Domain: enclosing the commons of the mind – Yale University Press, New Haven & London, 2008, p. 224 – En el original inglés: “The majority of sound recordings made more than forty years ago are commercially unavailable. After fifty years, only a tiny percentage are still being sold. It is extremely hard to find the copyright holders of the remainder. They might have died, gone out of business, or simply stopped caring. Even if the composer can be found, or paid through a collection society, without the consent of the holder of the copyright over the musical recording, the work must stay in the library. These are “orphan works” – a category that probably comprises the majority of twentieth-century cultural artifacts. Yet as I pointed out earlier, without the copyright holder’s permission, it is illegal to copy or redistribute or perform these works, even if it is done on a nonprofit basis. The goal of copyright is to encourage the production of, and public access to, cultural works. It has done its job in encouraging production. Now it operates as a fence to discourage access. As the years go by, we continue to lock up to 100 percent of our recorded culture from a particular year in order to benefit an ever-dwindling percentage – the lottery winners – in a grotesquely inefficient cultural policy” (p. 224)

7 Ver el artículo de Jorge Machado sobre la adhesión de Paulo Coelho a la “Carta de São Paulo” sobre propiedad intelectual, en http://www.gpopai.usp.br/boletim/article88.html - “Pensé que esto es fantástico. Dar al lector la posibilidad de leer nuestro libro y escoger si lo quiere comprar o no”, dice Paulo Coelho, que creó el blog www.piratecoelho.wordpress.com ; Paulo Coelho es sin duda un “ganador en la lotería”, pero entendió el absurdo del proceso.

8 Cédric Biagini e Guillaume Carnino, Biblioteca de Bolso, Le Monde Diplomatique Brasil, septiembre 2009, p. 38

9 M. Castells – The rise of the network society, vol. I, p. 75 – Castells considera que este nuevo factor de producción exige intervención pública: “Deregulation and privatization may be elements of states’ development strategy, but their impact on economic growth will depend on the actual content of these measures and on their linkage to strategies of positive intervention, such as technological and educational policies to enhance the country’s endowment in informational production factors” (id., ibid., p. 90).

10 André Gorz – O Imaterial: conhecimento, valor e capital – Ed. Annablume, São Paulo, 2005, p. 21. El original francés, L’immatériel, fue publicado en 2003. Yochai Benkler, en particular, insiste mucho en el hecho de que hoy una persona no precisa de inversiones pesadas para ser productiva en la era del conocimiento,

11 Yochai Benkler, The Wealth of Networks: how social production transforms markets and freedom – Yale University Press, New Haven, London, 2009, p.8 No original: “The networked information economy improves the practical capacities of individuals along three dimensions: (1) it improves their capacity to do more for and by themselves; (2) it enhances their capacity to do more in loose commonality with others, without being constrained to organize their relationship through a price system or in traditional hierarchical models of social and economic organization; and (3) it improves the capacity of individuals to do more in formal organizations that operate outside the market sphere”. Es significativo el hecho del autor poner a disposición su libro gratuitamente online en http://www.benkler.org


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