Curación Esotérica



Descargar 1.97 Mb.
Página9/54
Fecha de conversión10.05.2019
Tamaño1.97 Mb.
1   ...   5   6   7   8   9   10   11   12   ...   54

El cáncer


  1. Las dos enfermedades principales de los intelectuales y dis­cípulos Son:

Las dolencias cardiacas.

Las enfermedades nerviosas.




  1. La enfermedad es un hecho en la naturaleza. Cuando esto sea aceptado, los hombre comenzarán a trabajar con la Ley de Li­beración, con el recto pensar, que conduce a actitudes y orien­tación correctas, y con el principio de no resistencia. La gran ansiedad de morir, característica frecuente en la etapa final que precede inmediatamente a la muerte, es la manifestación más inferior de esta no resistencia, la cual sicológicamente rige al estado de coma.




  1. La Ley de Causa y Efecto o de karma, rige todas las enfermeda­des. Abarca el karma individual, grupal, nacional y el humano en su totalidad.

Si nos detuviéramos en este punto y analizáramos lo que he repetido, y si releyeran y reflexionaran sobre las cuatro Leyes y las cuatro Reglas, tendrían la necesaria y fundamental base sobre la cual se podría continuar con los futuros estudios, empezando con las enfermedades incidentales a la vida del discipulado. Algo de esto ya lo he tratado en Tratado sobre los Siete Rayos, T. II. páginas 392-469. Allí el acercamiento se ha encarado mayormente desde el ángulo del místico, mientras que aquí voy a ocuparme de los problemas del discípulo aceptado.

4. ENFERMEDADES ORIGINADAS EN LA VIDA DEL DISCIPULADO
Anteriormente expresé que las enfermedades tienen su origen en las cuatro causas siguientes.


  1. En la obstaculización de la libre vida del alma,




  1. En tres influencias o fuentes de contaminación:




  1. Antiguos errores, los denominados pecados y los equívocos del individuo, cometidos en esta vida o en una encar­nación anterior.




  1. Taras humanas y predisposiciones, heredadas en común con el resto de la humanidad.




  1. Mal planetario, incidental al punto alcanzado por el Logos planetario y condicionado por el karma planetario.




  1. Están condicionadas, por las fuerzas que emanan desde el plano en que la conciencia del hombre está principalmente enfocada.




  1. En los cinco tipos principales de enfermedades, que sus efectos afines y subsidiarios, que pueden producir y producen resultados en lo que concierne al discípulo, de los cuales no se halla inmune hasta después de la tercera iniciación.

A. Enfermedades de los místicos.


El discípulo raras veces es tuberculoso (excepto cuando está kármicamente condicionado), ni está predispuesto a sucumbir a las enfermedades sociales, excepto en lo que puedan afectarlo físicamente a través de su sacrificada vida de servicio. El contagio puede afectarle, pero no seriamente. Puede ser víctima del cáncer, pero está más propenso a sucumbir a las dolencias cardíacas y a las perturbaciones nerviosas de cualquier tipo. El verdadero mís­tico sucumbe más a las situaciones estrictamente sicológicas vin­culadas a la personalidad integrada, siendo por lo tanto incidenta­les a su mayor enfoque en el plano astral. El discípulo está predispuesto a trastornos mentales y a esas dolencias relacionadas con la energía, debidas a la fusión -total o en proceso- del alma y la personalidad.
La primera causa mencionada en este tratado fue resumida en la afirmación de que la enfermedad es el resultado de la obstacu­lización de la libre afluencia de la vida y de la energía del alma, producida en el místico cuando sucumbe a sus propias formas men­tales, creadas constantemente en respuesta a su acrecentada aspi­ración, las cuales se convierten en barreras entre él y la libre vida del alma e impiden su contacto y la resultante afluencia de la ener­gía del alma.
En cambio la situación del discípulo es totalmente opuesta y cae víctima (antes de la tercera iniciación) de la terrible afluencia de la energía del alma -la energía del segundo aspecto- que le llega desde:


  1. Su propia alma, centro de energía en el cual tiene lugar rápidamente la fusión.




  1. Su grupo o el Ashrama al cual, como discípulo aceptado, está afiliado.




  1. Su Maestro, con el cual tiene relación espiritual y a cuya influencia vibratoria es siempre susceptible.




  1. La Jerarquía, cuya energía puede llegarle por medio de los tres factores mencionados.

Estas corrientes de energía tienen un efecto definido sobre los centros del discípulo, de acuerdo a su rayo y polarización especí­fica, en esta encarnación. A medida que cada centro se relaciona con cualquiera de las glándulas, y éstas a su vez condicionan la co­rriente sanguínea y producen un efecto específico sobre la estructura orgánica, dentro del alcance de su influencia vibratoria (por ejemplo, el estómago, cerca del plexo solar, y el corazón, cerca del centro cardíaco, etc.), se observará que las enfermedades principa­les que sufre el discípulo (que son excepcionales y limitadas prin­cipalmente a la humanidad avanzada) pueden ser ocasionadas por la sobrestimulación o afluencia de energía a un centro determinado, produciendo excesiva perturbación en esa zona.


El místico no se halla tan predispuesto a estas condiciones, a no ser que rápidamente se convierta en un místico práctico u ocul­tista. Este ciclo es de transición entre la actividad mística y esa posición más definida asumida por el ocultista. No trataré por lo tanto las enfermedades que heredan los místicos, sólo indicaré un hecho interesante: El místico es siempre consciente de la dua­lidad. Es el buscador en demanda de la luz, del alma, del ser amado, de ese algo superior que presiente que existe y que puede ser hallado. Se esfuerza por reconocer lo divino y ser reconocido por ello; persigue la visión, es un discípulo de Cristo, y esto condiciona su pensamiento y su aspiración. Es un devoto y aquel que ama lo aparentemente inalcanzable, el otro Yo.
Sólo cuando llega a ser ocultista, el místico aprende que todas las veces el imán que lo atrajo y el dualismo que coloreó su vida y pensamiento y constituyó el móvil de todo lo que quiso realizar, fue su verdadero Yo, la Realidad Una. Entonces reconoce que esta asimilación en la Realidad Una y su identificación con ella, permite a la dualidad trasmutarse en la unidad y al sentido de búsqueda transformarse en esfuerzo para llegar a ser lo que él esencialmente es un Hijo de Dios, uno con todos los Hijos de Dios. Al lograrlo halla que el mismo es uno con el UNO en Quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser.
Señalaré que la expresión más inferior de la condición mís­tica, con la cual nos vamos familiarizando cada vez más, es la que se denomina “doble personalidad”; cuando existe esta condición, el yo personal inferior se expresa a través de una condición básica de dualidad, y dos personas se expresan a si mismas, aparente­mente, en vez de la personalidad integrada con el alma. Esto necesariamente crea una peligrosa condición sicológica que exige un entrenado manejo científico, algo que no poseernos en la actuali­dad, pues muy pocos sicólogos y siquiatras entrenados reconocen la realidad de la existencia del alma. Menciono esto porque hoy es de valor, y lo será acrecentadamente en años posteriores, cuando sea necesario trazar y conocer esas analogías en las grandes zo­nas inexploradas de percepción existentes en la conciencia humana. La doble personalidad y el místico son dos aspectos de un todo, el aspecto correcto, de acuerdo a un desenvolvimiento elevado, y ese aspecto que es reflejo y distorsión de la etapa de desa­rrollo que precede a la del ocultista entrenado. En la actualidad muchas condiciones prevalecientes en la humanidad pueden ser sometidas al mismo razonamiento, y uno de los métodos de cura­ción que se desarrollará más adelante, es el descubrimiento de las analogías superiores correspondientes a las dificultades y enfermedades inferiores, y el reconocimiento de que ellas sólo son dis­torsiones de una gran realidad. Esto conduce a transferir la atención de quien está bajo el cuidado del curador, a ese reconocido aspecto superior.
La Ciencia de integración está involucrada en esta cuestión y si se la comprende correctamente, abrirá un campo psicológico totalmente nuevo, de acercamiento a las enfermedades, ya sean fisiológicas o nerviosas. Los sicólogos y educadores espiritual­mente orientados ya han hecho un comienzo sobre estas líneas. El sistema de ayudar a las personas sicológicamente, se hace defini­damente sobre estas nuevas líneas, pudiendo describirse de la ma­nera siguiente: el sicólogo común emplea el método (cuando se trata de casos nerviosos, de quienes están al borde de la insania y de personas neuróticas) de descubrir los complejos arraigados pro­fundamente, cicatrices, antiguos shocks o temores que están detrás de la experiencia presente y que han hecho del hombre lo que es hoy. Estos factores condicionantes pueden por lo general ser atribui­dos al subconsciente, por el proceso de desenterrar el pasado, te­niendo en cuenta el medio ambiente actual y la herencia, y estudiando los efectos de la educación -académica o basada en la vida misma. Entonces el factor que ha sido el mayor obstáculo y con­virtió al hombre en un problema sicológico, es llevado (con su ayuda, si fuera posible) a la superficie de su conciencia, quedando inteligentemente explicado y relacionado con las condiciones exis­tentes, en consecuencia, a una comprensión de su perso­nalidad, sus problemas y su inminente oportunidad.
La técnica espiritual, sin embargo, es totalmente diferente. El problema de la personalidad y el proceso de hurgar en el subcons­ciente son pasados por alto, porque a las condiciones indeseables se las considera como resultado de la falta de contacto y control por el alma. Al paciente (si puedo denominarlo así) se le enseña a apartar sus ojos y consecuentemente su atención de sí mismo, de sus sentimientos, complejos, ideas fijas y pensamientos inde­seables, y a enfocarlos en el alma, la divina realidad dentro de la forma, y en la conciencia crística. Esto bien podría denominarse el proceso de sustituir científicamente aquello que hasta ahora acaparaba la atención por un nuevo interés dinámico; pone en acti­vidad funcionante un factor colaborador cuya energía arremete a través de la vida inferior de la personalidad y arrastra todas las erróneas tendencias sicológicas, complejos indeseables, condu­centes a erróneos acercamientos a la vida. Esto eventualmente re­genera la vida mental o de pensamiento, de manera que el hombre llega a ser condicionado por el recto pensar, bajo el impulso o la iluminación del alma. Esto produce “el poder dinámico expul­sor de un nuevo afecto”. Las antiguas ideas fijas, depresiones y miserias, los viejos deseos obstaculizantes, todo desaparece y el hombre queda libre como alma y amo de sus procesos vitales.
He dilucidado extensamente estas dos condiciones, pues es esencial comprender otra ley, respecto a la curación, antes de seguir adelante. Los comentarios acerca de la doble personalidad, los problemas del místico y el nuevo método de encarar la enfer­medad (desde el ángulo del alma y el reino de las causas, en vez del ángulo de la personalidad y el reino de los efectos) podrán aclarar esta ley en sus mentes e indicar por lo menos su valiosa y razo­nable aplicación a las necesidades humanas.




Compartir con tus amigos:
1   ...   5   6   7   8   9   10   11   12   ...   54


La base de datos está protegida por derechos de autor ©psicolog.org 2019
enviar mensaje

    Página principal
Universidad nacional
Curriculum vitae
derechos humanos
ciencias sociales
salud mental
buenos aires
datos personales
Datos personales
psicoan lisis
distrito federal
Psicoan lisis
plata facultad
Proyecto educativo
psicol gicos
Corte interamericana
violencia familiar
psicol gicas
letras departamento
caracter sticas
consejo directivo
vitae datos
recursos humanos
general universitario
Programa nacional
diagn stico
educativo institucional
Datos generales
Escuela superior
trabajo social
Diagn stico
poblaciones vulnerables
datos generales
Pontificia universidad
nacional contra
Corte suprema
Universidad autonoma
salvador facultad
culum vitae
Caracter sticas
Amparo directo
Instituto superior
curriculum vitae
Reglamento interno
polit cnica
ciencias humanas
guayaquil facultad
desarrollo humano
desarrollo integral
redes sociales
personales nombre
aires facultad